Batalla del Ebro

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Batalla del Ebro
Para la batalla de la Segunda Guerra P√ļnica, v√©ase Batalla del R√≠o Ebro.
Batalla del Ebro
Parte de Guerra Civil Espa√Īola
Brigada mixta republicana cruza el Ebro, en Miravet (julio 1938).jpg
Tropas republicanas cruzan el Ebro por Miravet, en julio de 1938
Fecha 25 de julio ‚Äď 16 de noviembre de 1938
Lugar Tierra Alta y R√≠o Ebro, (Tarragona), Espa√Īa.
Resultado Victoria inicial republicana[nota 1]
Victoria decisiva franquista[nota 2]
Beligerantes
Bandera de Espa√Īa Rep√ļblica Espa√Īola
Flag of the International Brigades.svg Brigs. Intenacionales
Bandera de Espa√Īa Espa√Īa franquista
Bandera de la Alemania Nazi. III Reich
Flag of Italy (1861-1946).svg Reino de Italia
Comandantes
Bandera de Espa√Īa Vicente Rojo Lluch
Bandera de Espa√Īa Juan Modesto
Bandera de Espa√Īa Enrique L√≠ster
Bandera de Espa√Īa Manuel Tag√ľe√Īa
Bandera de Espa√Īa Etelvino Vega
Bandera de Espa√Īa Jos√© del Barrio
Flag of the International Brigades.svg Hans Kahle
Bandera de Espa√Īa Domiciano Leal ‚Ć
Bandera de Espa√Īa Manuel √Ālvarez ‚Ć
Bandera de Espa√Īa El Esquinazau
Bandera de Espa√Īa Francisco Franco
Bandera de Espa√Īa Fidel D√°vila
Bandera de Espa√Īa Juan Yag√ľe
Bandera de Espa√Īa Garc√≠a Vali√Īo
Bandera de Espa√Īa Francisco Delgado
Bandera de Espa√Īa Fernando Barr√≥n
Bandera de Espa√Īa El Mizziam
Fuerzas en combate
Ejército del Ebro
‚ÄĘ 100.000 hombres
‚ÄĘ 200 piezas de artiller√≠a de campa√Īa[1]
‚ÄĘ 27 piezas de artiller√≠a antia√©rea
‚ÄĘ 120 tanques y veh√≠culos blindados[2]
Aviación Republicana (F.A.R.E.)
‚ÄĘ 24 bombarderos SB-2 ¬ęKatiuska¬Ľ
‚ÄĘ 90 I-16 tipo 10 ¬ęSupermosca¬Ľ
‚ÄĘ 20 I-16 tipo 6
‚ÄĘ 40 I-15 ¬ęChato¬Ľ
‚ÄĘ 30 Grumman FF
(M√°s de 200 aviones)
Ejército del Norte[nota 3]
‚ÄĘ 98.000 hombres
‚ÄĘ 300 piezas de artiller√≠a
Legión Cóndor
‚ÄĘ 36 He-111
‚ÄĘ 18 Bf-109 C y D
‚ÄĘ 7 Ju-87 Stuka
Aviación Legionaria
‚ÄĘ 50 Fiat Cr.32
‚ÄĘ 60 Savoia S.79 y S.81
(M√°s de 300 aviones)
Bajas
10.000 muertos
34.000 heridos
19.563 prisioneros
~100 aviones derribados
6.500 muertos
30.000 heridos
5.000 prisioneros
~50 aviones derribados

La batalla del Ebro fue la mayor de cuantas se libraron en la Guerra Civil Espa√Īola, pero tambi√©n la m√°s sangrienta y larga de toda la guerra. Tuvo lugar en el cauce bajo del valle del Ebro, entre la zona occidental de la provincia de Tarragona (Terra Alta) y en la zona oriental de la provincia de Zaragoza (Mequinenza) y se desarroll√≥ durante los meses de julio a noviembre de 1938. Constituy√≥ el enfrentamiento decisivo de la guerra ya que en ella se decidi√≥ el derrotero de la Guerra Civil Espa√Īola, en un contexto europeo inmerso en la Crisis de los Sudetes que parec√≠a a punto de estallar la guerra en la que quedar√≠a unida la guerra de Espa√Īa. Aunque ej√©rcitos republicanos lograron obtener una importante victoria inicial, tras la sangr√≠a en hombres y material del Ej√©rcito Popular de la Rep√ļblica fue imposible evitar la derrota final del Bando republicano y despu√©s de 4 meses de lucha las tropas republicanas volvieron a cruzar el r√≠o Ebro. Despu√©s de esta importante derrota, qued√≥ marcado el destino de la II Rep√ļblica Espa√Īola.

Contenido

Situación previa

Tras la p√©rdida de Teruel por las tropas republicanas el 20 de febrero de 1938, los ej√©rcitos franquistas lanzaron una ofensiva en Arag√≥n que destruy√≥ las defensas republicanas y barri√≥ por completo al Ej√©rcito popular en la zona. Las divisiones de Yag√ľe continuaron avanzando y penetraron en Catalu√Īa despu√©s de tomar L√©rida, donde encontraron una fuerte resistencia republicana; M√°s al sur, los hombres de Aranda llegaron a las playas de Vinaroz el 15 de abril, alcanzando el Mediterr√°neo. El territorio republicano quedaba dividido en dos, concentrando dos a√©reas principales: una en la Catalu√Īa que todav√≠a controlaban los ej√©rcitos republicanos y un gran √°rea central en torno a Madrid controlada por numerosas divisiones. Las fuerzas republicanas se encuentran exhaustas despu√©s de los desastres militares en Arag√≥n y con una grave amenaza de las tropas franquistas sobre la antigua capital de la rep√ļblica y capital del levante, Valencia. A pesar de que los ej√©rcitos franquistas ten√≠an el camino libre hasta Barcelona, Franco opt√≥ por avanzar hacia el sur, a trav√©s del Maestrazgo (en la provincia de Castell√≥n) para alcanzar la huerta levantina y hacerse con Valencia, con lo que dejar√≠a completamente aislada a Madrid de los puertos del Levante. Las tropas republicanas en Catalu√Īa, mientras tanto, se reorganizan para contraatacar.

Fuerzas intervinientes

Bando republicano

Artículo principal: Ejército del Ebro

Por parte republicana, las fuerzas que intervendr√°n en la operaci√≥n son las integradas en la reci√©n creada Agrupaci√≥n Aut√≥noma del Ebro, al mando del Teniente coronel de Milicias Juan Guilloto Le√≥n. La componen unos 100.000 hombres. Entre estas tropas se encuentran las divisiones m√°s fogueadas del bando republicano aunque, ante el aislamiento de Catalu√Īa del resto del territorio republicano, han debido de ser recompuestas por soldados catalanes muy j√≥venes, de 17‚Äď18 a√Īos, sin experiencia de combate, pertenecientes al reemplazo de 1941, es la llamada Quinta del biber√≥n. Lo cierto es que √©ste ej√©rcito era el mejor preparado y m√°s fogueado que hab√≠a combatido en con el Ej√©rcito Popular Republicano en lo que iba de guerra y su equipamiento, aunque deficiente, ten√≠a buenas armas llegadas de Checoslovaquia y de los √ļltimos env√≠os sovi√©ticos. Poco antes de la ofensiva republicana la Agrupaci√≥n Aut√≥noma del Ebro fue renombrada como Ej√©rcito del Ebro, integrado junto al Ej√©rcito del Este en el Grupo de Ej√©rcitos de la Regi√≥n Oriental (GERO). As√≠ pues, el nuevo Ej√©rcito del Ebro est√° formada por:

Ejército del Ebro

Ejército del Ebro (Integrado dentro del Grupo de Ejércitos de la Región Oriental)
‚ÄĒComandante: Teniente Coronel Juan Guilloto Le√≥n ¬ęModesto¬Ľ
‚ÄĒJefe de E.M.: Mayor de ingenieros Jos√© S√°nchez Rodr√≠guez
‚ÄĒComisario: Comisario General Luis Delage Garc√≠a

Bandera de la 44¬™ Divisi√≥n del Ej√©rcito Popular, una de las unidades que intervinieron durante la Batalla. Esta unidad ya hab√≠a sostenido combates en las batallas de Belchite, Arag√≥n y m√°s tarde intervendr√≠a en la retirada de Catalu√Īa.
  • El XV Cuerpo de Ej√©rcito, dirigido por el Teniente Coronel Manuel Tag√ľe√Īa desde Escaladei y compuesto por las siguientes divisiones:
    ‚ÄĒ 35¬™ Divisi√≥n Internacional a las √≥rdenes del mayor Pedro Mateo Merino (con la XI, XIII y XV Brigadas internacionales).
    ‚ÄĒ 3¬™ Divisi√≥n, a las √≥rdenes del mayor Esteban Cabezas Morente (con la 31¬™, 33¬™ y 60¬™ brigadas).
    ‚ÄĒ 42¬™ Divisi√≥n, bajo el mando del mayor Manuel √Ālvarez √Ālvarez (con las Brigadas Mixtas 226¬™, 227¬™ y 59¬™).
  • El V Cuerpo de Ej√©rcito, bajo el mando del Teniente Coronel Enrique L√≠ster, con la base en Salou y formado por:
    ‚ÄĒ La 11¬™ Divisi√≥n a las √≥rdenes del mayor Joaqu√≠n Rodr√≠guez (con la 1¬™, 9¬™ y 100¬™ brigadas).
    ‚ÄĒ La 46¬™ Divisi√≥n al mando del mayor Valent√≠n Gonz√°lez ¬ęEl Campesino¬Ľ (con la 10¬™, 37¬™ y 101¬™ brigadas).
    ‚ÄĒ La 45¬™ Divisi√≥n Internacional dirigida por el teniente coronel Hans Kahle (con las brigadas XII ¬ęGaribaldi¬Ľ, la XIV ¬ęMarsellesa¬Ľ y la 129¬™).
  • El XII Cuerpo de Ej√©rcito, bajo mando del Teniente Coronel Etelvino Vega y con el centro de mando en la Bisbal de Falset. Estaba compuesto por:
    ‚ÄĒ La 16¬™ Divisi√≥n del mayor Manuel Mora con la 23¬™ y la 24¬™ brigadas.
    ‚ÄĒ La 44¬™ Divisi√≥n al mando de Ram√≥n Pastor Llorens y con las brigadas 140¬™, 144¬™ y 145¬™.
    ‚ÄĒ La 56¬™ Divisi√≥n al mando del Teniente Coronel G√≥mez Garc√≠a e integrado por las brigadas 56¬™, 3¬™ y 179¬™.

Además de estas fuerzas principales, actuaron dentro o como apoyo del Ejército del Ebro el XVIII Cuerpo de Ejército así como el 3er Regimiento de Caballería, una agrupación de artillería antiaérea, una sección de tanques y numerosos pontones y medios de paso. El XVIII Cuerpo de Ejército se encontraba las órdenes del teniente coronel José del Barrio y estaba formado por:
‚ÄĒ La 27¬™ Divisi√≥n, mandada por Marcelino Usatorre y formada por las brigadas 122¬™, 123¬™ y 124¬™.
‚ÄĒ La 60¬™ Divisi√≥n del mayor Manuel Ferr√°ndiz Mart√≠n, con las brigadas 95¬™, 84¬™ y 224¬™.
‚ÄĒ La 43¬™ Divisi√≥n, comandada por el Teniente coronel Antonio Beltr√°n Casa√Īa (¬ęel Esquinazau¬Ľ) con la 72¬™, la 102¬™ y 130¬™ brigadas.

Bando franquista

Por el lado sublevado, las fuerzas que toman parte son integradas en el Ej√©rcito del Norte. La unidad destinada a la defensa de la l√≠nea del Ebro era el Cuerpo de Ej√©rcito Marroqu√≠ al mando del general Yag√ľe. Estas tropas se encuentran desplegadas a todo lo largo de la margen derecha del Ebro, desde el r√≠o Segre hasta el Mediterr√°neo. Ante la preparaci√≥n de las tropas republicanas, se hizo evidente para estas tropas que los republicanos planeaban el cruce del r√≠o pero a pesar de los preparativos de √©stos no hubo ning√ļn preparativo para rechazar el ataque. As√≠, el cuerpo africano estaba compuesto por:

‚ÄĒ La 40¬™ Divisi√≥n
‚ÄĒ La 50¬™ Divisi√≥n
‚ÄĒ La 105¬™ Divisi√≥n

Excepto la 50¬™, formada por soldados de reemplazo, todas las dem√°s divisiones est√°n compuestas por tropas muy aguerridas: legionarios, regulares, mercenarios africanos de los territorios de Ifni y Sahara y voluntarios de las milicias falangistas y carlistas. Posteriormente, ante la amplitud y dureza de las operaciones, se incorporar√° tambi√©n el Cuerpo de Ej√©rcito del Maestrazgo al mando del general Rafael Garc√≠a Vali√Īo.

‚ÄĒ La 1¬™ Divisi√≥n de Navarra
‚ÄĒ La 74¬™ Divisi√≥n, conocida como la Leona.
‚ÄĒ La 84¬™ Divisi√≥n
‚ÄĒ La 13¬™ Divisi√≥n, tambi√©n conocida como La Mano negra.

Plan de operaciones republicano

El general Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor Central republicano, dise√Ī√≥ un plan para obligar a los nacionales a distraer fuerzas del ataque a Valencia y as√≠ aliviar la situaci√≥n del ej√©rcito de Levante. El plan era originario del mes de abril, cuando las tropas franquistas llegaron al Mediterr√°neo y cortaron en dos la zona republicana; Despu√©s de la Campa√Īa del Levante, era poco m√°s que una ilusi√≥n el volver a unificar las dos zonas republicanas, pero s√≠ constituir√≠a un importante alivio a la presi√≥n que sufr√≠an los hombres del Ej√©rcito del Levante.[3] Por otra parte, ante la situaci√≥n pol√≠tica internacional, esta operaci√≥n favorec√≠a los planes de Negr√≠n de hacer ver a las potencias europeas democr√°ticas (Francia y Reino Unido) que el resultado de la guerra no estaba a√ļn decidido y en todo caso, al menos, poder alargar la guerra hasta que comenzara el gran conflicto europeo que se preve√≠a inminente.

El plan de Rojo consiste en lanzar una ofensiva, masiva y por sorpresa, sobre las fuerzas nacionales que guarnecen la margen derecha del r√≠o Ebro. Esto supone un frente de m√°s de 60 kil√≥metros, de Norte a Sur, entre las localidades de Mequinenza (Zaragoza) y Amposta (Tarragona).[3] Un ataque principal ser√≠a lanzado en la gran curva del Ebro a cargo de dos Cuerpos de Ej√©rcito, en un movimiento de tenaza sobre las fuerzas enemigas que guarnec√≠an la ribera. El objetivo del movimiento principal era, tras consolidar sus cabezas de puente, la conquista inmediata de Gandesa, que constitu√≠a el centro de comunicaciones m√°s importante de la zona. Una vez ca√≠do ser√≠a muy dif√≠cil para los franquistas organizar la defensa. Adem√°s de esta l√≠nea de avance, habr√≠a otros dos ataques secundarios para apoyar la acci√≥n principal: uno por el norte, entre las poblaciones de Mequinenza y Fay√≥n, mientras otro se lanzar√≠a por el sur, cerca de Amposta. El ataque correr√≠a a cargo del Ej√©rcito del Ebro, que reun√≠a una variopinta colecci√≥n de j√≥venes reclutas (la conocida como Quinta del Biber√≥n) pero tambi√©n de un amplio grupo de veteranos que llevan luchando desde el comienzo de la guerra. El equipo del ej√©rcito republicano hab√≠a mejorado considerablemente con las nuevas remesas de armamento, que inclu√≠an artiller√≠a m√°s pesada y ca√Īones antia√©reos. El apoyo a√©reo de la Aviaci√≥n republicana tambi√©n hab√≠a mejorado mucho con la llegada de los modelos Supermosca y Superchato.[3]

Desarrollo de las operaciones

Ofensiva republicana

Los republicanos cruzan el río

Distribución de las fuerzas de ambos ejércitos a las 00:15 del 25 de julio.
Mapa de la zona donde se desarrolló la Batalla del Ebro.

A las 00:15 del 25 de julio, en una noche sin luna, las unidades republicanas empezaron a cruzar el Ebro. Las unidades que mandaba Tag√ľe√Īa atravesaron el r√≠o entre las poblaciones de Mequinenza y Asc√≥, mientras que L√≠ster y su V Cuerpo de Ej√©rcito empezaron a cruzar el r√≠o por diecis√©is puntos distintos comprendidos entre Benisanet y Amposta, situada √©sta 50 kil√≥metros al sur de la zona principal del ataque.[4] Para la operaci√≥n se hab√≠an reunido unas 90 barcas (cada una de ellas transportaba 10 hombres), tres puentes de pontones y doce m√°s de otro tipo. A esta fuerza inicial de asalto le segu√≠an 22 tanques T-26 y cuatro compa√Ī√≠as de carros blindados, para el apoyo de la infanter√≠a republicana. La primera unidad del cuerpo de ej√©rcito de L√≠ster que alcanz√≥ la orilla enemiga fue el XI Brigada Internacional, formada √©sta por alemanes, escandinavos y catalanes.[4] La 46¬™ Divisi√≥n tambi√©n cruz√≥ el r√≠o menos su jefe, Valent√≠n Gonz√°lez. Aunque argument√≥ que estaba enfermo, su superior, L√≠ster, le visit√≥ en su puesto de mando y despu√©s dir√≠a que solo le hab√≠a entrado un ataque de p√°nico ante la idea de cruzar el r√≠o; Fue relevado del mando y Domiciano Leal le sustituy√≥ en el mando de la divisi√≥n.[5] As√≠ pues, los primeros movimientos republicanos se desarrollaban seg√ļn lo previsto, sin grandes dificultades.

La otra orilla del Ebro, desde Mequinenza hasta el mar, estaba custodiada por Cuerpo de Ej√©rcito de Marroqu√≠ al mando de Yag√ľe. La 50¬™ Divisi√≥n estaba custodiando gran parte del curso del Ebro que estaba siendo atacado por los republicanos; Los oficiales de la divisi√≥n, al mando del Coronel Campo, hab√≠an informado durante largo tiempo de que a lo largo de la orilla opuesta se hallaban concentradas tropas enemigas selectas, pero el alto mando hab√≠a hecho caso omiso de estas advertencias.[6] [nota 4] Cuando los republicanos atacaron se hizo en medio de la completa sorpresa de los defensores, que se retiraron entre algunos casos de p√°nico y, en general, en completa desorganizaci√≥n. En el caso de las tropas moras, la situaci√≥n era todav√≠a menos halag√ľe√Īa, porque la fama de sanguinarios que ven√≠an labr√°ndose desde el comienzo de la guerra les garantizaba el pelot√≥n de fusilamiento en caso de ser capturados.[7] Entre las soldados espa√Īoles del ej√©rcito franquista que hab√≠an sido capturados se comprueba que los soldados rojos no son la bestia negra que hab√≠a hecho creer la propaganda en la zona sublevada (pues estaba muy extendida la idea del fusilamiento inmediato en caso de caer prisionero de los republicanos). A las dos y media de la madrugada el Coronel Pe√Īarredonda, a cargo del sector de Mora d'Ebre, inform√≥ a su superior, el general Yag√ľe, que los republicanos hab√≠an cruzado el Ebro a gran escala. Algunos hombres bajo su mando estaban oyendo tiroteos procedentes de la retaguardia, mientras √©l y el cuartel General de la Divisi√≥n ya hab√≠an perdido contacto con los flancos.[6] Asimismo, y con el objeto de distraer la atenci√≥n del enemigo, se realizaron otros dos pasos menores. Uno de estos fue lanzado al norte de la zona de cruce principal del XV Cuerpo de Ej√©rcito, a cargo de la 42¬™ Divisi√≥n. Con sus 9.500 hombres, la divisi√≥n cruza el r√≠o entre Mequinenza y Fay√≥n, logra establecer una cabeza de puente y en un r√°pido avance sus tropas llegan hasta los Altos de los Auts, capturando a un regimiento de infanter√≠a que se rinde pr√°cticamente sin luchar. No obstante, aunque han logrado cortar la carretera que une Fay√≥n con Mequinenza, debido a la fuerte reacci√≥n de los nacionales en esta zona y a la total carencia de apoyo artillero, los republicanos no consiguen la toma de ninguno de estos dos pueblos y quedan frenados en su avance. Al final terminar√° form√°ndose una estrecha bolsa de 15 km. de profundidad, con el r√≠o a sus espaldas y pr√°cticamente aislados del resto del XV Cuerpo de ej√©rcito.[6]

Por el sur se lanz√≥ otro, concretamente en el sector de Amposta (50 km. al sur de la acci√≥n principal) a cargo de la XIV Brigada Internacional (franco-belga), perteneciente a la 45¬™ Divisi√≥n. Los interbrigadistas que cruzaron el r√≠o se encontraron con las fuerzas de la aguerrida 105¬™ Divisi√≥n mandada por el coronel L√≥pez Bravo. No obstante, aunque este ataque result√≥ fallido, se consideraba un avance de importancia secundaria.[6] Al ser prematuramente descubierto por los nacionales, tuvieron un gran n√ļmero de bajas. A pesar de todo, all√≠ los combates se prolongaron durante 18 horas m√°s, pasadas las cuales los que quedaban se retiraron desordenadamente cruzando el r√≠o con los medios a su alcance y dejando tras de s√≠ 600 muertos y gran cantidad de material. El Comisario pol√≠tico de la Brigada Henri Rol-Tanguy (posterior l√≠der de la resistencia francesa en Par√≠s durante la II Guerra Mundial) fue herido pero logr√≥ volver nadando a la orilla republicana.[8]

Montes de Els Auts, límite del alcance republicano de la zona norte, en la bolsa formada entre Mequinenza y Amposta.

R√≠o arriba, las primeras fases del ataque dieron resultado positivo. Todos los pueblos ribere√Īos del Ebro, situados en el sector central del frente, fueron ocupados al amanecer y se formaron dos cabezas de puente de grandes proporciones. Los que cruzaron el r√≠o, entre ellos la XV Brigada Internacional, siguieron avanzando tierra adentro, a fin de rodear por los flancos y cercar a las desmoralizadas tropas de Pe√Īarredonda. Al amanecer del 25 de julio, √©ste fue autorizado a retroceder con todos los hombres que pudiera llevar consigo. En el norte, la 42¬™ Divisi√≥n hab√≠a avanzado unos 15 kil√≥metros desde el Ebro, asegurando su cabeza de puente. En la zona del XV Cuerpo de Ej√©rcito, Tag√ľe√Īa y sus hombres hab√≠an logrado crear una profunda cabeza de puente. M√°s al sur, L√≠ster avanz√≥ 50 Kil√≥metros, llegando hasta la peque√Īa localidad de Gandesa (en 1937 ten√≠a 3.396 habitantes). Fueron capturados todos los puntos de observaci√≥n importantes situados en las monta√Īas, entre Gandesa y el Ebro. Por otro lado, se produjeron numerosas deserciones entre las tropas sublevadas y 5000 soldados franquista cayeron prisioneros.[9] Las fuerzas republicanas siguieron avanzando hasta llegar a las poblaciones de Gandesa y Villalba de los Arcos, n√ļcleos donde se hab√≠a atrincherado la defensa principal franquista; La batalla principal tuvo lugar en Gandesa.

Ante la dificultad por contener la avalancha republicana, Franco ordenó que acudieran divisiones de otros sectores, especialmente del Frente de Levante (donde se estaba desarrollando una encarnizada batalla para conquistar Valencia) pero incluso desde Andalucía.[8] Así pues, las tropas nacionalistas debieron paralizar sus operaciones en el frente del Levante; Con ello, los republicanos logran su primer objetivo. La operación constituyó, sin duda un hecho audaz y sorprendente, ya que en los tratados de táctica militar los ríos caudalosos como el Ebro eran considerados poco menos que barreras infranqueables.

Los problemas logísticos de los republicanos

Pieza antiaérea republicana con su dotación, durante la batalla. Durante los combates en el Ebro, los artilleros antiaéreos republicanos alcanzaron su madurez operacional, jugando un importante papel.

No obstante el √©xito inicial, los problemas de aprovisionamiento y de cruce para nuevas tropas se incrementan, debido a las primeras respuestas del Cuerpo de Ej√©rcito Marroqu√≠, que tras el shock inicial empiezan a atrincherarse en torno a un serie de poblaciones y ofrecen fiera resistencia. Tambi√©n destaca a la intervenci√≥n de la aviaci√≥n franquista, especialmente la Legi√≥n C√≥ndor, que acude r√°pidamente al frente del Ebro y efect√ļa ataques masivos sobre los pontones y los m√ļltiples medios de paso del r√≠o que emplean los republicanos. Su acci√≥n no encontr√≥ otra respuesta que la de la escasa artiller√≠a antia√©rea republicana, ya que, inexplicablemente, la aviaci√≥n republicana tarda m√°s de dos d√≠as en actuar, hecho √©ste que nunca ha sido explicado.[nota 5]

Sin embargo, el fracaso de la tentativa republicana de continuar el avance se debi√≥ m√°s a fallos t√©cnicos de su propio ej√©rcito. Para pasar los pesados tanques T-26 a la otra orilla del Ebro era necesario hacerlo por un puente de hierro y su construcci√≥n requer√≠a largo tiempo. Otro problema inmediato es la apertura por los franquistas (informados por un ingeniero de la compa√Ī√≠a hidroel√©ctrica, Charles Smith) de las compuertas de los embalses de Tremp y Camarasa, situados aguas arriba del r√≠o Segre en la provincia de L√©rida.[10] La apertura de compuertas provoc√≥ una gran crecida del r√≠o que arrastr√≥ hombres, camiones y pasarelas que saltaron por los aires, tanto por la fuerza del agua como por el choque de troncos con explosivos adosados lanzados por las fuerzas nacionales. A pesar de todo, los ingenieros republicanos adquirir√°n una gran pr√°ctica a la hora de reconstruir pasarelas: A lo largo de toda la batalla aunque habr√° numerosos bombardeos y ataques contra las pasarelas, la gran destreza de los ingenieros republicanos minimizar√° el efecto de √©stos adem√°s de la en√©rgica acci√≥n de la Defensa Antia√©rea republicana (D.E.C.A.), que durante la batalla del Ebro alcanza su madurez operacional.[11]

Luchas encarnizadas en Gandesa

Artículo principal: Asedio de Gandesa

A pesar de haberse establecido con rapidez unas firmes cabezas de puente, la infantería republicana acudió al frente a pie por la escasez de camiones; los avances hasta el interior por aquellas escarpadas tierras se realizaron en agotadoras marchas bajo el sol en pleno julio. Cuando los soldados republicanos llegaron a las afueras de Gandesa, se encontraban exhaustos y no contaban con apoyo de artillería ni de carros, aunque lograron hacerse con algunas posiciones estratégicas alrededor de la ciudad. Así, los nacionalistas pudieron completar las defensas en Gandesa y cavar trincheras sin ser bombardeados por la aviación republicana.[9] Esta ciudad fue atacada por Líster día y noche durante los sofocantes días del verano. El 1 de agosto, la XV Brigada Internacional lanzó su más duro ataque contra la Cota 481, conocida como el Grano.[9] Una vez más, la lista de bajas fue muy elevada, como había ocurrido en el mes de marzo y entre los muertos se hallaba Lewis Clive, concejal socialista de South Kesington, y David Haden Guest, joven filósofo comunista. El 2 de agosto, a pesar de los repetidos ataques republicanos, quedó detenido el avance republicano; Las tropas republicanas se pusieron a cavar trincheras.[9] El Teniente Coronel Modesto había previsto bombardear Gandesa pero la aviación republicana seguía sin aparecer en el sector del Ebro, con gran indignación de la infantería republicana.[9] [nota 6]

Impacto de la ofensiva republicana

Una vez m√°s, Vicente Rojo se ha adelantado a Franco y como ya hubiese hecho en Brunete y en Teruel, Franco acude al terreno elegido por el republicano. Lo cierto es que los republicanos se est√°n jugando su √ļltima carta con la ofensiva del Ebro, algo a lo que el presidente Negr√≠n est√° dispuesto; Si la Rep√ļblica logra convencer a las democracias occidentales de que intervengan en su favor, esto podr√≠a llevar al definitivo apoyo anglo-franc√©s que ser√≠a determinante para la derrota franquista. La rep√ļblica se mostr√≥ euf√≥rica en los primeros momentos de la Batalla del Ebro. Incluso el Presidente de la Rep√ļblica, Manuel Aza√Īa, lleg√≥ a convencerse, durante un tiempo, de que hab√≠a cambiado la suerte de la Rep√ļblica. Adem√°s, la crisis checoslovaca amenazaba provocar un conflicto b√©lico general en Europa en el que quedar√≠a integrada la contienda espa√Īola, como deseaba Negr√≠n.[12] En el plano internacional el ataque de la rep√ļblica tambi√©n causa un gran impacto y muchos son los que creen que la victoria de Franco no est√° todav√≠a garantizada; La situaci√≥n pol√≠tica en Europa es sumamente explosiva ante la creciente agresividad de la Italia Fascista y el III Reich, especialmente la agresividad alemana tras su Anschluss con Austria y la conflictividad en torno a la cuesti√≥n de los Sudetes, una amenaza directa sobre Checoslovaquia que podr√≠a provocar una guerra general.[13]

Por otro lado, la ofensiva republicana en el Ebro hab√≠a provocado el pesimismo en la Espa√Īa nacionalista. De los √©xitos de Arag√≥n durante la primavera pasada se hab√≠a pasado al pesimismo ante el fracaso de la ofensiva por tomar Valencia y ahora el nuevo fracaso para detener el ataque lanzado por las tropas republicanas de Catalu√Īa, a las que se consideraba pr√°cticamente inutilizadas desde las derrotas de Marzo y Abril. Se hablaba de derrotismo hasta en Burgos y los siempre exaltados falangistas murmuraban contra Franco y Mart√≠nez Anido, el septuagenario ministro encargado de la represi√≥n en la Espa√Īa franquista como ministro de Orden P√ļblico.[13] A Franco le alarmaba especialmente la crisis checoslovaca, pues era consciente de su futuro en caso de que estallase una guerra europea generalizada. Consciente de ese peligro y de que podr√≠a acabar luchando contra Francia, envi√≥ a 20.000 prisioneros a trabajar en las fortificaciones fronterizas de los Pirineos y el Marruecos espa√Īol. Franco desconoc√≠a las intenciones de Hitler y tem√≠a que los alemanes, de los que desconfi√≥ siempre, pudieran dejar de suministrarle la preciada ayuda militar de la que tanto depend√≠a.[14]

Estancamiento de las operaciones

Los generales Jurado, Rojo y el asesor soviético Maximov (de izquierda a derecha) en un descanso en la retaguardia. Rojo fue el artífice del plan republicano, al igual que otras ofensivas republicanas a lo largo de la guerra.

A principios de agosto, el frente se extend√≠a desde Fay√≥n hasta Cherta, a lo largo de la base del arco del Ebro, pero con un saliente en el extremo oriental (Villalba de los Arcos) y Gandesa) donde resist√≠an los franquistas. En las poblaciones de Fay√≥n y la La Pobla de Massaluca, situadas al norte de Villalba, y en las de Bot y Prat de Comte, situadas al sureste de Gandesa, tambi√©n se defend√≠an en√©rgicamente. Incluso en estos momentos dif√≠ciles, Yag√ľe dio pruebas de sus dotes de organizador, especialmente cuando se dedic√≥ a preparar las defensas franquistas en Gandesa.[9] A estas alturas los franquistas (bajo decisi√≥n exclusiva de Franco) est√°n decididos a plantear en este lugar la batalla definitiva, comenzando una encarnizada guerra de desgaste en la que har√≠an uso de todos los medios a√©reos y terrestres disponibles. Al principio, Franco pens√≥ permitir que el enemigo penetrara profundamente en sus l√≠neas, para luego efectuar un movimiento en tenaza que destruyera totalmente al ej√©rcito republicano. Le disuadieron de esta idea, pero sigui√≥ bombardeando las pasarelas, que resultaban esenciales para el esfuerzo republicano. Decidi√≥ no lanzar la infanter√≠a hasta que la artiller√≠a y la aviaci√≥n no tuvieran controlada la situaci√≥n.[8] Las √≥rdenes de L√≠ster y Tag√ľe√Īa eran: Vigilancia, fortificaci√≥n y resistencia.[9] Estas consignas fueron repetidas durante las siguientes semanas. Para evitar casos como los sucedidos en Arag√≥n durante la primavera, los sargentos recibieron √≥rdenes escritas de fusilar a los oficiales que dispusieran la retirada sin √≥rdenes escritas de la superioridad; En m√°s de una ocasi√≥n se cumpli√≥ la orden, siendo fusilados oficiales y soldados que emprendieron huidas desordenadas.[15] Para los republicanos era prioritario mantener el territorio ocupado, tanto por el valor propagand√≠stico que ten√≠a como por el hecho de que mientras Franco estuviera ocupado en este frente no atacar√≠a en otras zonas, especialmente el frente de Levante.

Franco, por su parte, no permiti√≥ tampoco que ni la m√°s m√≠nima retirada t√°ctica quedara sin respuesta. En consecuencia, resolvi√≥ atacar a las fuerzas republicanas para desalojarlas de los territorios que hab√≠an conquistado. Buena parte de la Aviaci√≥n franquista as√≠ como la Legi√≥n C√≥ndor y la Aviaci√≥n Legionaria fueron concentradas en el frente del Ebro: En total, m√°s de 300 aparatos.[15] La artiller√≠a nacionalista tambi√©n fue concentrada como antes no se hab√≠a hecho hecho en Espa√Īa hasta la fecha. Otros generales nacionalistas criticaron esta decisi√≥n de Franco, entre ellos Aranda, pero se trataba una decisi√≥n muy caracter√≠stica de su manera de hacer. En el frente del Ebro, la t√°ctica escogida por el general gallego consistir√≠a en lanzar un intenso ataque artillero y a√©reo en una √°rea reducida, con el objetivo de eliminar toda resistencia y, a continuaci√≥n, lanzar un asalto que ocupase la posici√≥n.[15]

Respuesta franquista

Las primeras contraofensivas

Ruinas en Corbera de Ebro, en el Poble Vell (pueblo viejo). La poblaci√≥n qued√≥ gravemente da√Īada por la actividad de la artiller√≠a y la aviaci√≥n.

El 6 de agosto los franquistas lanzaron una contraofensiva general en todo el sector del Ebro: Delgado Serrano se lanz√≥ contra la bolsa norte situada entre Mequinenza y Fay√≥n y defendida por unidades de la 42 ¬™ Divisi√≥n. Los republicanos de este sector se vieron r√°pidamente superados y emprendieron la retirada hacia la cabeza de puente, donde mantuvieron su posici√≥n durante alg√ļn tiempo. Por desgracia, los puentes construidos no soportaron la avalancha de hombres y material, por lo que cedieron y se desarmaron. Los soldados republicanos que no pudieron cruzar a la otra orilla quedaron cercados y finalmente fueron hechos prisioneros. Quedaba, as√≠, eliminada esta importante bolsa republicana.[15] En el sector central se lanzaron varios ataques pero las posiciones republicanas se mantuvieron inflexibles, ya que la defensa republicana en esta zona estaba mucho mejor preparada y se asentaba sobre las elevadas colinas y sistemas de la Terra Alta. No obstante, el 11 de agosto las fuerzas de Alonso Vega y Galera montan un gran contraataque general sobre toda la bolsa republicana, especialmente contra la Sierra de Pandols, situada en el sur del frente. Tras varios d√≠as de una intensa lucha cent√≠metro a cent√≠metro, el d√≠a 14 L√≠ster tiene que ceder la cota de Santa Magdalena, mientras la artiller√≠a y aviaci√≥n franquistas martillean incesantemente las posiciones republicanas en la Sierra de P√†ndols. Se produce un repliegue de los republicanos sobre Corbera ante la presi√≥n de los tanques franquistas, aunque al final consiguen rehacer sus l√≠neas. A pesar del avance franquista, estos han sufrido una gran sangr√≠a de bajas durante esta lucha pero las bajas republicanas tambi√©n son muy elevadas. El 19 de agosto las fuerzas de Yag√ľe lanzaron otro contraataque contra las posiciones republicanas situadas en la ladera septentrional del monte Gaeta, compuesta por suaves y ondulantes colinas, llenas de acebos.[15]

Despu√©s de encarnizadas luchas entre los marroqu√≠es y los republicanos, los franquistas avanzaron sus l√≠neas unos escasos kil√≥metros pero volvieron a tener un gran n√ļmero de bajas y tuvieron que suspender su ofensiva. El 3 de septiembre los franquistas volvieron a lanzar un ataque, esta vez a cargo de los cuerpos de Ej√©rcito de Garc√≠a Vali√Īo y Yag√ľe, que se hab√≠an vuelto a reorganizar de su elevadas bajas. Nuevamente hubo una larga lista de bajas en ambos bandos y se avanzaron muy pocos kil√≥metros, aunque los franquistas hab√≠an conseguido algunos √©xitos sustanciales. Gandesa hab√≠a quedado parcialmente aliviada del cerco que sufr√≠a y los franquistas acabaron reconquistando el pueblo de Corbera (situado en un f√©rtil valle de entre P√†ndols y el monte Gaeta), que hab√≠a quedado pr√°cticamente destruido por los bombardeos de artiller√≠a y aviaci√≥n.[12] De modo que en curso de cuatro semanas, los franquistas hab√≠an reconquistado un escaso terreno de 200 Kil√≥metros cuadrados que hab√≠an perdido en 24 horas, creando una importante cu√Īa dentro de la bolsa republicana. Durante la contraofensiva franquista, su aviaci√≥n arroj√≥ a diario m√°s de 4.500 kg. de bombas. Pero los ingenieros republicanos eran de gran tenacidad y reparaban los puentes antes de que terminase el bombardeo, si es que resultaban da√Īados porque la realidad era bien distinta: Para destruir un puente de pontones se necesitaban 500 bombas de gran potencia, eso sin contar con la presencia de artiller√≠a antia√©rea y la aviaci√≥n republicana, que present√≥ batalla en el aire.[12] Pero esta manera de hacer de Franco no pas√≥ inadvertida a italianos y alemanes. Mussolini estaba realmente irritado con general√≠simo a prop√≥sito de c√≥mo estaba llevando las operaciones en el Frente del Ebro y un d√≠a, mientras estaba escuchando un informe sobre las operaciones en el Ebro, salt√≥ irritado:.

Anota en tu diario que hoy, día 29 de agosto, profetizo la derrota de Franco [...]. Los rojos son verdaderos combatientes, Franco no[13]
Diarios de Ciano

El frente vuelve a estancarse

A mediados de septiembre la l√≠nea del frente en el Ebro se manten√≠a est√°tica, sin grandes cambios. A pesar del elevad√≠simo n√ļmero de bajas que hab√≠an sufrido los republicanos, estos manten√≠an sus posiciones y por primera vez lograban mantener la resistencia frente a las mejores tropas franquistas. Eso se explica por dos motivos principales: el primero era que en 1938 el Ej√©rcito Popular de la Rep√ļblica hab√≠a alcanzado su mayor capacidad organizativa[4] a diferencia de anteriores ofensivas; Por otro lado, los militares republicanos aprovecharon muy bien los rocosos valles de la Terra Alta, que ofrec√≠an un lugar para establecer una decidida resistencia. En aquellas alturas bajo el implacable sol del agosto se libraron unas encarnizadas batallas entre las tropas de ambos bandos y en medio de los bombardeos de la aviaci√≥n y el martilleo de la artiller√≠a. Pero la aviaci√≥n franquista era la que realmente ten√≠a el control de los cielos, especialmente debido a la ausencia de la aviaci√≥n republicana durante los primeros d√≠as de la ofensiva. Cada d√≠a las l√≠neas republicanas eran atacadas por escuadrillas alemanas e italianas de hasta 200 aviones, a pesar de la decidida respuesta plantada por los cazas republicanos moscas y chatos.[12] Cuando la aviaci√≥n republicana se concentr√≥ en suficiente n√ļmero, empez√≥ a ofrecer oposici√≥n a las escuadrillas de Messerschmitt y Chirris, aunque sufrieron graves p√©rdidas a manos de estos. Las nuevas versiones de Messerschmitt eran superiores a los cazas republicanos, que a estas altura de la guerra hab√≠an perdido el dominio del aire frente a los franquistas. A principios de Agosto la rep√ļblica hab√≠a perdido completamente el control de los cielos.[12] Sobre el Ebro, la aviaci√≥n franquista se empleaba a fondo contra los puentes republicanos en el r√≠o, vitales para el Ej√©rcito del Ebro, contando con una nutrida respuesta de la artiller√≠a antia√©rea republicana. A pesar de contar con escasas piezas, el mando republicano concentr√≥ las principales bater√≠as antia√©reas junto a los puentes para protegerlos.

B√ļnker de la l√≠nea defensiva republicana, durante una reconstrucci√≥n hist√≥rica.

A mediados de septiembre el mando franquista volvi√≥ a lanzar una ofensiva contra las fuerzas de L√≠ster en P√†ndols, pero las l√≠neas no avanzaron apreciablemente y tras la costosa ocupaci√≥n del v√©rtice Gaeta, debieron suspender temporalmente sus operaciones. Lo cierto es que estaban sufriendo un fuerte desgaste de material, mientras el 15 de septiembre la Alemania nazi anunci√≥ la suspensi√≥n temporal de sus env√≠os de ayuda militar, con grave preocupaci√≥n de Franco.[13] A finales de septiembre volvi√≥ a lanzarse otra ofensiva y tras dur√≠simos combates con un elevado n√ļmero de bajas por ambos bandos se produce un lento pero progresivo retroceso de los republicanos; As√≠, el 2 de octubre, las divisiones navarras ocupan las cotas m√°s altas de la Sierra de Lavall de la Torre y llegan muy cerca de Venta de Camposines.

La retirada de las Brigadas Internacionales y el Pacto de Munich

Desfile de despedida a las Brigadas Internacionales en Barcelona, el 25 de octubre de 1938. Antes de su salida de Espa√Īa, ya era evidente que la derrota republicana en la Batalla del Ebro era inevitable.

La lucha en el frente del Ebro continuaba por esas fechas de forma implacable. Franco y sus ayudantes preparaban la contraofensiva final pero una y otra vez sus ataques solo lograban avanzar unos pocos kil√≥metros al precio de un gran n√ļmero de muertos y heridos. Por su parte, las fuerzas republicanas tambi√©n estaba sufriendo una enorme sangr√≠a en el Ebro pero el presidente Negr√≠n y los principales l√≠deres militares del Ej√©rcito Popular insist√≠an en mantener las posiciones en el Ebro para demostrar a las democracias occidentales que la rep√ļblica manten√≠a el pulso, especialmente en los momentos de la crisis de los sudetes en que parec√≠a que iba a estallar una guerra en Europa.[16] No obstante, por estas fechas se puso de manifiesto la retirada de los voluntarios de ambos bandos en la guerra, a fin de modificar la posici√≥n del Comit√© de No intervenci√≥n ante la intervenci√≥n extranjera. El gobierno de la Rep√ļblica, como ya anunciara Juan Negr√≠n ante la Sociedad de Naciones, anunci√≥ la retirada unilateral de los combatientes de las Brigadas Internacionales, al tiempo que 10.000 italianos tambi√©n volv√≠an a su pa√≠s.[17] Despu√©s de dos a√Īos la rep√ļblica pod√≠a permitirse la salida de los voluntarios, si bien hab√≠an funcionado como un eficaz instrumento de propaganda pero a estas alturas su actuaci√≥n no ten√≠a casi influencia en el desarrollo de la guerra. Y es que, las hab√≠a unidades de las Brigadas Internacionales donde hab√≠a m√°s espa√Īoles que internacionales, sea el caso de la XV Brigada Internacional que estaba al mando del comandante Valledor, espa√Īol, y que ten√≠a varios regimientos compuestos de espa√Īoles.[18] En el momento de su retirada, √©stas estaban combatiendo intensamente en el Ebro; La √ļltima acci√≥n que libraron fue el 22 de septiembre, fecha en que la XV Brigada Internacional libr√≥ su √ļltimo combate. El batall√≥n ingl√©s sufri√≥ numerosas bajas nuevamente, como ya ocurriera en Agosto.[19]

La retirada no tuvo mayores consecuencias militares (a pesar de que se quedaron 6000 alemanes, italianos, yugoslavos, checos y h√ļngaros, que sab√≠an que no ser√≠an bien acogidos en sus pa√≠ses respectivos), pero ocurri√≥ un hecho que fue desastroso para la II Rep√ļblica: los ingleses y Franceses acordaron abandonar a Checoslovaquia en la Crisis de los Sudetes y decidieron pactar con Hitler. Despu√©s de varios d√≠as de negociaciones, el 30 de septiembre fueron firmados los Acuerdos de M√ļnich que dejaban a Hitler campo libre en Checoslovaquia pero que tambi√©n condenaban a la II Rep√ļblica Espa√Īola. Las esperanzas de Negr√≠n y otros dirigentes republicanos cayeron en saco roto. Franco, por su parte, estaba exultante ya que sab√≠a que pod√≠a volver a contar con la ayuda militar de los alemanes, pero especialmente porque era consciente del abandono de los republicanos por parte de las democracias.[20]

El final de la batalla

El d√≠a 30 de octubre empez√≥ la contraofensiva final de los franquistas en el Ebro: El punto de ataque estaba en el paso de un kil√≥metro y medio de anchura al norte de la Sierra de Cavalls. Durante 3 horas, despu√©s del amanecer, las posiciones republicanas fueron sometidas al bombardeo de 175 bater√≠as nacionalistas y m√°s de 100 aviones. La respuesta vino de un centenar de cazas republicanos que apareci√≥ sobre el aire para contestar aquella concentraci√≥n, produci√©ndose la mayor batalla a√©rea de todas las habidas en el Ebro.[21] A continuaci√≥n se lanz√≥ al ataque el Cuerpo de Ej√©rcito del Maestrazgo, a las √≥rdenes de Garc√≠a Vali√Īo. Los marroqu√≠es de Juan Yag√ľe junto a los navarros de la 1¬™ Divisi√≥n de Navarra al mando de Mohammed ben Mizzian, conquistaron las posiciones republicanas abandonadas durante el bombardeo. La batalla en las cumbres de Cavalls se prolong√≥ durante todo el d√≠a, pero, por la noche, aquellas monta√Īas hab√≠an ca√≠do en manos de los nacionalistas y con ellas 19 posiciones fortificadas y toda la red de defensas republicanas. Los franquistas dieron parte de haber tomado a los republicanos 1000 prisioneros, 500 muertos y 14 aviones derribados. La ca√≠da de Cavalls supuso un duro golpe para la Rep√ļblica, ya que aquellas posiciones dominaban toda la regi√≥n.[21] Y aquello no fue m√°s que el principio. La noche del 1 al 2 de noviembre fueron asaltadas las alturas de Pandols, la √ļnica cota de terreno que permanec√≠a en menos de la Rep√ļblica. El d√≠a 3, avanzando a trav√©s de Pinell, las fuerzas de Yag√ľe llegaron al r√≠o Ebro y con ello cumpl√≠an uno de sus objetivos pendientes desde que comenzase la batalla. Todo el flanco sur republicano se vino abajo y las fuerzas de L√≠ster hubieron de cruzar el r√≠o, al tiempo que el d√≠a 7 ca√≠a Mora la Nueva. Los nacionalistas lanzaron un ataque masivo contra un altozano conocido como Picosa, donde los republicanos se hab√≠an atrincherado con gran habilidad.[22] Sin embargo, tras la ca√≠da de Picosa, la acometida de los blindados nacionalistas termin√≥ de convencer a la Rep√ļblica de que la batalla del Ebro estaba perdida.

El 10 de noviembre solo quedaban seis bater√≠as republicanas al oeste del Ebro y las √ļltimas posiciones republicanas fueron abandonadas deliberadamente. El pueblo de Fatarella, situado en lo alto de una loma, cay√≥ ante las fuerzas de Yag√ľe.[22] Las √ļltimas operaciones militares se realizaron al tiempo que ca√≠an las primeras nevadas, en un campo de batalla que antes, el calor de agosto, hab√≠a hecho intolerable. A la ca√≠da de la tarde del d√≠a 15 de noviembre, bajo las √≥rdenes de Manuel Tag√ľe√Īa, todo est√° preparado en Flix para el cruce del r√≠o, en sentido inverso, de las tropas republicanas que se han ido replegando y a las cuatro y media de la madrugada, ya d√≠a 16, los √ļltimos combatientes republicanos del Ebro han cruzado a la margen izquierda.[17] Despu√©s de haber evacuado el material de guerra y a los √ļltimos soldados, Tag√ľe√Īa orden√≥ volar el puente de hierro de Flix. Yag√ľe entr√≥ en Ribarroja el 18 de noviembre, volviendo a reconstituir la l√≠nea defensiva que los republicanos hab√≠an roto el 25 de julio.

Consecuencias

Monumento levantado en memoria de los caídos en la Cota 705.

El asalto republicano sobre el Ebro terminaba finalmente tras varios meses de encarnizada lucha. Si bien el √©xito inicial pareci√≥ hacer entrever que el resultado de la guerra no estaba claro, el cambio en la situaci√≥n internacional, con Gran Breta√Īa y Francia en actitud contemporizadora hacia Hitler y Mussolini, la firma de los Acuerdos de M√ļnich (abandonando a Checoslovaquia a su suerte) es, sobre todo, el acontecimiento que aleja definitivamente el triunfo de la Rep√ļblica. As√≠ pues, la esperanza de Negr√≠n y algunos pol√≠ticos republicanos de lograr la internacionalizaci√≥n se ven√≠a abajo. Las p√©rdidas humanas y materiales por ambas partes fueron tremendas, cifradas por algunos historiadores entre 6.500 muertos por el bando franquista y unos 10.000 muertos (algunos autores los elevan a 15.000) en el bando republicano; Las bajas totales entre ambos bandos llegan a los 100.000 hombres, incluyendo cerca de 20.000 prisioneros republicanos.[22] Ambos bandos perdieron una gran cantidad de equipo militar terrestre y aviones (sobretodo), especialmente la aviaci√≥n republicana con m√°s de 100 aviones derribados, puesto que ya no podr√≠a reponer estas p√©rdidas.

La batalla acab√≥ convirti√©ndose en un duelo entre Francisco Franco y Vicente Rojo Lluch, como ya hab√≠a ocurrido en Brunete y en Teruel. El empecinamiento de Franco en acabar con el Ej√©rcito republicano del Ebro mediante asaltos frontales en un terreno propicio para una defensa republicana bien organizada alarg√≥ la lucha durante meses y aunque quebrant√≥ a las fuerzas republicanas de la zona, lo hizo a un elevado precio para el ej√©rcito sublevado. En este sentido, fue decisi√≥n de Franco, y de ning√ļn otro, el ataque frontal contra los republicanos,[15] desoyendo las recomendaciones de otros militares nacionalistas que recomendaban un ataque por el Frente del Segre, para encerrar a los republicanos en una bolsa. No obstante, diezmado el ej√©rcito republicano y con la frontera francesa cerrada desde el mes de junio, este no ten√≠a posibilidades de victoria frente al siempre reforzado y bien pertrechado ej√©rcito franquista. La batalla del Ebro significaba la derrota decisiva de la Rep√ļblica en la guerra y que prepar√≥ el camino para la ca√≠da de Catalu√Īa.

Bibliografía especializada

  • SALAS LARRAZ√ĀBAL, R.Historia del Ej√©rcito Popular de la Rep√ļblica, La Esfera de los Libros, Madrid 2006. ISBN 84-9734-465-0.[23]
  • MART√ćNEZ REVERTE, Jorge. La batalla del Ebro. Ed. Cr√≠tica. Madrid, 2003. ISBN 84-8432-469-9
  • BESOL√ć, A.; GESAL√ć, D.; HERN√ĀNDEZ, X.; √ć√ĎIGUEZ, D.; LUQUE, J. C. La batalla del Ebro. RBA. Barcelona, 2006. ISBN 84-473-4888-1.
  • THOMAS, Hugh, Historia de la Guerra Civil Espa√Īola. C√≠rculo de Lectores, Barcelona, 1976. ISBN 84-226-0874-X.

Notas

  1. ‚ÜĎ El √©xito inicial republicano supuso la cancelaci√≥n definitiva de la Ofensiva franquista sobre Valencia, que ya se encontraba atascada frente a la L√≠nea XYZ, con lo que los republicanos cumpl√≠an uno de sus principales objetivos.
  2. ‚ÜĎ La Batalla del Ebro se convirti√≥ en la batalla decisiva para el curso de la Guerra: supuso un grave descalabro para el Ej√©rcito Popular de la Rep√ļblica y sentenci√≥ la derrota final de la II Rep√ļblica Espa√Īola.
  3. ‚ÜĎ El Ej√©rcito del Norte nacionalista no participo al completo durante la batalla, tan solo el Cuerpo Marroqu√≠ y el del Maestrazo; Por el contrario, el Ej√©rcito del Ebro republicano se lanz√≥ a la batalla con todas sus fuerzas.
  4. ‚ÜĎ El alto mando franquista consider√≥ que tras su Ofensiva en Arag√≥n las fuerzas republicanas en Catalu√Īa hab√≠an quedado pr√°cticamente inutilizadas como para lanzar un ataque de envergadura, m√°s a√ļn trat√°ndose de una barrera infranqueable como entonces era considerado el r√≠o Ebro.
  5. ‚ÜĎ Garc√≠a Lacalle, comandante en jefe de las unidades de Cazas republicanos, denunci√≥ que Visiedo (jefe de operaciones de las Fuerzas A√©reas republicanas, F.A.R.E.) fue el responsable de que la aviaci√≥n republicana estuviese inmovilizada en el Frente de Levante. Documento citado en Hugh Thomas, p. 904
  6. ‚ÜĎ En aquel momento Garc√≠a Lacalle, que hab√≠a propuesto el bombardeo de Gandesa, cre√≠a que Visiedo hab√≠a cometido poco menos que un delito de traici√≥n al mantener la negativa del env√≠o de la aviaci√≥n. Cuando esta apareci√≥, era demasiado tarde para influir en los acontecimientos.

Referencias

  1. ‚ÜĎ Salas Larrazabal, p.1976
  2. ‚ÜĎ Salas Larrazabal, p.1975
  3. ‚ÜĎ a b c Hugh Thomas, p.896
  4. ‚ÜĎ a b c Hugh Thomas, p.900
  5. ‚ÜĎ de Miguel, Jes√ļs y S√°nchez, Antonio. En su: Historia Ilustrada de la Guerra Civil Espa√Īola. Alcobendas, Editorial LIBSA, 2006, p. 233.
  6. ‚ÜĎ a b c d Hugh Thomas, p.901
  7. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.773
  8. ‚ÜĎ a b c Hugh Thomas, p.902
  9. ‚ÜĎ a b c d e f g Hugh Thomas, p.904
  10. ‚ÜĎ Tu√Ī√≥n de Lara, Manuel, La Guerra Civil Espa√Īola 50 a√Īos despu√©s, p√°g. 251
  11. ‚ÜĎ A. Vera Deleito y J. Vera de Leito, Defensa antia√©rea republicana (1936‚Äď1939), p√°g. 137.
  12. ‚ÜĎ a b c d e Hugh Thomas, p.906
  13. ‚ÜĎ a b c d Hugh Thomas, p.910
  14. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.911
  15. ‚ÜĎ a b c d e f Hugh Thomas, p.905
  16. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.912
  17. ‚ÜĎ a b Hugh Thomas, p.919
  18. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.914
  19. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.915
  20. ‚ÜĎ Hugh Thomas, p.913
  21. ‚ÜĎ a b Hugh Thomas, p√°g. 917
  22. ‚ÜĎ a b c Hugh Thomas, p√°g. 918
  23. ‚ÜĎ Presentaci√≥n de "Historia del Ej√©rcito Popular de la Rep√ļblica"

Enlaces externos

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