Bloqueo francés al Río de la Plata

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Bloqueo francés al Río de la Plata

Bloqueo francés al Río de la Plata

Bloqueo francés al Río de la Plata
Fecha 28 de marzo de 1838 - 29 de octubre de 1840
Lugar Buenos Aires
34¬į36‚Ä≤13‚Ä≥S 58¬į22‚Ä≤54‚Ä≥OÔĽŅ / ÔĽŅ-34.60361, -58.38167
Resultado tratado Mackau-Arana
bloqueo levantado
Beligerantes
Flag of the Argentine Confederation.svgConfederación Argentina Bandera de Francia.Francia
Flag of Colorado Party.svgColorados Uruguayos
Bandera argentina unitaria de guerra.pngUnitarios Argentinos
Comandantes
Juan Manuel de Rosas Francia:
Vicecónsul Aimé Roger
Contraalmirante Luis Francisco Leblanc
Uruguay:
General Fructuoso Rivera

El Bloqueo francés al Río de la Plata tuvo lugar entre el 28 de marzo de 1838 y el 29 de octubre de 1840. Durante el mismo, la escuadra francesa cerró efectivamente al comercio la ciudad de Buenos Aires y los puertos fluviales de la Confederación Argentina.

La acci√≥n tuvo como justificaci√≥n la negativa del gobierno de Juan Manuel de Rosas a aceptar la exigencia de exceptuar a los s√ļbditos franceses de las obligaciones del servicio militar, obtener satisfacciones por supuestas ofensas a ciudadanos de esa naci√≥n, y asegurar el tratamiento de naci√≥n m√°s favorecida a Francia por parte de la Confederaci√≥n Argentina. Pero la impuls√≥ fundamentalmente la actitud arrogante de la representaci√≥n francesa, amparada en la pol√≠tica expansionista de Luis Felipe de Orle√°ns, y el apoyo franc√©s al general Andr√©s de Santa Cruz en la escalada b√©lica que conducir√≠a a la Guerra contra la Confederaci√≥n Peruano-Boliviana.

La acción militar francesa promovió por todos los medios y logró aglutinar la oposición a Rosas, impulsando numerosos movimientos revolucionarios en el Uruguay y en las provincias argentinas, con el objeto de poner fin al gobierno del gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Fracasado el intento, el tratado Mackau-Arana puso fin al largo bloqueo.

Contenido

Antecedentes

Ley de servicio militar

En abril de 1821, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires extendi√≥ la obligaci√≥n del servicio militar a los extranjeros propietarios de bienes ra√≠ces o tiendas, que tuviesen profesi√≥n liberal o que ejerciesen arte mec√°nica, y a todos aquellos que hubiesen residido m√°s de dos a√Īos consecutivos en la provincia.

Una nueva ley de 1823 establecía también el servicio a los extranjeros en tránsito en las milicias, en caso de inminente peligro.

En 1825, y en el marco del reconocimiento del Reino Unido a la independencia argentina, se eximi√≥ de esas obligaciones a los s√ļbditos brit√°nicos. El representante franc√©s solicit√≥ al gobierno del general Juan Ram√≥n Balcarce similares ventajas, lo que no fue concedido por generar resistencias entre los sectores del Partido Federal.

Tom√°s de Anchorena.

En mayo de 1829, durante el enfrentamiento entre el general Juan Lavalle y Juan Manuel de Rosas, el comandante de la fuerza naval francesa, almirante vizconde de Venancourt, tom√≥ ventaja de la cr√≠tica situaci√≥n de Lavalle para obtener por la fuerza esa concesi√≥n. A esos efectos, captur√≥ la flota de la provincia, lo que caus√≥ indignaci√≥n en la poblaci√≥n de Buenos Aires. El nuevo gobierno, a cargo de Rosas, repudi√≥ el compromiso asumido por Lavalle.[1] Al siguiente a√Īo, en una escalada del conflicto, Rosas dispuso el enrolamiento de extranjeros, entre ellos ciudadanos franceses, lo que gener√≥ reclamos del c√≥nsul franc√©s y de Venancourt, los que fueron rechazados por el ministro de relaciones exteriores Tom√°s Manuel de Anchorena.

Luis Felipe I de Francia.

En julio de ese a√Īo de 1830, una revoluci√≥n llev√≥ al poder a Luis Felipe de Orle√°ns, quien dispuso el reconocimiento de la independencia de las naciones americanas. Esto le fue comunicado por el c√≥nsul franc√©s Juan Bautista Washington de Mendeville al ministro Anchorena el 6 de diciembre de 1830. El reconocimiento fue hecho sin negociar previamente concesiones similares a las otorgadas a los brit√°nicos, lo que quit√≥ a los franceses su principal herramienta de presi√≥n.

El gobierno franc√©s envi√≥ como su nuevo encargado de negocios a M. de La Forest, pero Rosas lo rechaz√≥, en raz√≥n de "su conducta en la Rep√ļblica de Chile y por las ideas que se hab√≠an esparcido universalmente acerca de sus principios particulares respecto del sistema pol√≠tico bajo del cual se rige la Rep√ļblica Argentina.", por lo que desde 1832 la representaci√≥n francesa en Buenos Aires qued√≥ vacante. El c√≥nsul La Forest hab√≠a tenido un alto perfil en la pol√≠tica interna chilena. En la Guerra Civil de 1829-1830 que enfrent√≥ a los Pipiolos (liberales) con los Pelucones (conservadores) tuvo fuertes contactos con los primeros. Tras la batalla de Ochagav√≠a, la ciudad de Santiago de Chile qued√≥ indefensa y partidas sueltas supuestamente pertenecientes al ej√©rcito del l√≠der conservador Jos√© Joaqu√≠n Prieto saquearon la sede consular francesa, vivienda tambi√©n de La Forest.

Tras la victoria conservadora, los liberales se exiliaron en el Per√ļ y en Bolivia. La Forest ten√≠a tambi√©n fluidos contactos con los agentes en Chile del l√≠der de ese √ļltimo pa√≠s, Andr√©s de Santa Cruz. Santa Cruz ten√≠a la esperanza de ser apoyado por Francia e Inglaterra en su ideal de una gran confederaci√≥n y contribuir√≠a para eso al "establecimiento de un principado europeo en Chile, afirmado por dos potencias sin el concurso y el apoyo de las cuales no podr√≠a sostenerse" (Sergio Villalobos, Chile y Per√ļ, p√°gina 39).

A raíz del saqueo del consulado La Forest exigió una abultada indemnización personal con el respaldo del comandante de las fuerzas navales de la estación del Pacífico, el capitán Ducamper, forzando al nuevo gobierno a aceptarla para evitar una guerra, con el consiguiente escándalo de la población chilena. En otros países se alzaron también protestas contra las "exageradas y arrogantes exigencias del gobierno francés para hacer pagar a su cónsul una indemnización que se consideraba el fraude más escandaloso", como fue reflejado en El Lucero de Buenos Aires.

El hombre fuerte del gobierno, Diego Portales, decía de La Forest:

"...cuánto hemos hecho por poner a la vista del gobierno francés la infame conducta de Laforest ... Los franceses que veían que la justa prevención del gobierno contra su cónsul perjudicaba sus intereses en estos países que notaban hasta la plebe de Chile indignada i prevenida contra los franceses por la conducta de Laforest han escrito a Francia inclusos los comandantes de buques dando los informes mas rajantes contra su botarate cónsul..."
Correspondencia con A.Garf√≠as, Mayo 22 de 1832, en Benjam√≠n Vicu√Īa Mackenna, Introduccion a la historia de los diez a√Īos de la administraci√≥n Montt.

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A raíz de la ocupación de las islas Malvinas por los británicos en 1833, se iniciaron conversaciones que desembocaron en el tratado de amistad y comercio con Francia de 1834, que eximía a los ciudadanos de la Confederación Argentina en Francia del servicio de las armas; y, recíprocamente, a los franceses en el Río de la Plata. No obstante, al ser propuesto a la consideración de la Legislatura de Buenos Aires fue rechazado debido a la presión del encargado de negocios británico (quien llegó a predecir que el tratado no prosperaría) y por la xenofobia de muchos legisladores, exacerbada por los conflictos anteriores.

Fracasada esa vía, el gobierno francés optó por la política de fuerza. Su Parlamento estaba controlado por sectores imperialistas (los nacionalistas, los partidos de centro con Thiers y Guizot, y la derecha legitimista), que deseaban recuperar para Francia el papel de gran potencia. Para ello obligaron a varios países débiles a hacerle concesiones comerciales y, cuando fue posible, fueron reducidos a protectorados o colonias (tal fue el caso de Argelia). Los sectores militares y mercantiles de la nación abogaban también, por interés y orgullo nacional, por esa posición. En América, México sufrió también una agresión semejante y simultánea en la llamada Primera Intervención Francesa en México, popularmente conocida como "Guerra de los pasteles".

Santa Cruz

Louis Mathieu, conde Molé.

En 1834, el encargado de negocios franc√©s en Bolivia, Enrique Bouchet de Martigny acord√≥ con Andr√©s de Santa Cruz un Tratado de amistad, alianza y comercio, que fue largamente celebrado en Par√≠s. Santa Cruz, fue condecorado con la Legi√≥n de Honor y considerado por la prensa "el gran amigo de Francia en el Nuevo Mundo". La absorci√≥n del Per√ļ y la pol√≠tica expansionista de Santa Cruz eran percibidas como una amenaza por Chile y la Confederaci√≥n Argentina, por lo que en noviembre de 1836, Chile declar√≥ la guerra a los Estados del Per√ļ y en febrero de 1837 la Confederaci√≥n cerr√≥ las fronteras de Bolivia mientras iniciaba sus aprestos b√©licos.

Martigny fue designado como cónsul en Buenos Aires pero llegó a la ciudad el 7 de junio de 1837, cuando se acababa de declarar la guerra a Bolivia, por lo que en vez de presentar sus credenciales siguió a Francia el 19 para informar al primer ministro Mathieu Louis Molé, quien había sucedido a Thiers el 6 de septiembre de 1836.[2]

El 7 de julio de 1837 Molé se puso en comunicación con Santa Cruz para bloquear los puertos de Chile[3] y ordenó a Roger que presentase algunas reclamaciones que le especificaba para "cuidar la dignidad y los intereses de Francia". En caso de no allanarse el gobierno, le ordenaba que "se dirigiese al comandante de la estación de servicio en Río de Janeiro, contralmirante Luis Francisco Leblanc, para pedir una fuerza naval frente a Buenos Aires". El contraalmirante Leblanc[4] recibió similares instrucciones del Ministerio de Marina.[5]

El incidente Rosas-Roger

Juan Manuel de Rosas.

El nuevo encargado de negocios enviado en 1835, Marq√ļes de Vins de Peysac, falleci√≥ el 22 de mayo de 1836,[6] por lo que ausente su sucesor, Bouchet Martigny, qued√≥ de hecho (pero discutiblemente por derecho) a cargo de los asuntos en car√°cter interino el vicec√≥nsul, Aim√© Roger.[7]

De acuerdo a sus instrucciones, Leblanc envió en octubre a la corbeta Sapho (capitán Thíbauer) y al bergantín D'Assas (capitán Daguenet). El 30 de noviembre arribaron a Buenos Aires y ese día Roger presentó sus reclamaciones.

Rosas se negó a tratar cuestiones diplomáticas con él, por carecer de las credenciales de rigor como encargado de negocios. Roger se negó con arrogancia a solicitarlas a su gobierno y consideró la exigencia como un insulto.

Algunas de esas cuestiones se relacionaban con César Hipólito Bacle, un impresor suizo que regenteaba la Litografía del Estado Argentino, quien había sido detenido el 2 de marzo de 1837 por traición. El vicecónsul solicitó el 4 de marzo de 1837 que se lo remitiera a Francia para juzgarlo en el caso de que fuese culpable; posteriormente exigió directamente que, de serlo, se le concediera el perdón. No obtuvo respuesta alguna del gobierno.

El 4 de enero de 1838, Bacle muri√≥ preso en su domicilio[8] y Roger hizo suyos los reclamos de su viuda, a los que agreg√≥ reclamaciones de franceses obligados a servir en el ej√©rcito,[9] otra en favor de Pedro Lavi√© (otro franc√©s incorporado al ej√©rcito y encarcelado por robo),[10] y otra acompa√Īando los reclamos por supuestos perjuicios comerciales sufridos en 1821 por Blas Despouy.[11]

Florencio Varela, líder unitario en Montevideo.

Rosas siguió negándose a tratar estas cuestiones con Roger, manteniendo su exigencia de que se acreditara debidamente. Ya no se trataba sólo de protocolo, se había convertido en cuestión de honor, y la actitud amenazante del vicecónsul francés y el apoyo desembozado que daba a los enemigos de la Confederación ciertamente no ayudaba a solucionar el diferendo.

Por otra parte, la diplomacia local consideraba improbable que se efectivizaran las amenazas francesas, especialmente por cuestiones de ese carácter, por lo que no cedió siquiera ante los reclamos cada vez más violentos de Roger.

El 9 de enero Roger arrió la bandera y retiró el escudo del consulado y el 27 se retiró a Montevideo a esperar a Leblanc.

El bloqueo

El 21 de febrero Leblanc arrib√≥ a Montevideo. Las √ļltimas instrucciones de Mol√© indicaban a Roger usar con el gobierno argentino "un lenguaje categ√≥rico y una actitud firme" y acordar con Leblanc las "medidas coercitivas que deben tomarse".

El 28 de febrero se sumó a la escuadra la corbeta Camille (capitán Guillevin) y pronto otros cinco navíos. Ese mismo día Roger regresó a Buenos Aires y solicitó una entrevista con Rosas al general Guido, adelantándole la situación. El 7 de marzo Rosas lo recibió e insistió en que respecto del trato de nación más favorecida, sólo negociaría un tratado con un encargado debitamente acreditado. mientras que los otros reclamos no serían considerados. Roger manifestó que entonces Francia "desataría a lucha de partidos, imponiéndose a los enemigos del federalismo", lo que enfureció al gobernador. Rosas respondió que "los argentinos no se unirían jamás al extranjero" y que de finalmente imponerse Francia "deberían contentarse con un montón de ruinas".[12]

El 10 Roger solicitó su pasaporte, que le fue concedido el 13. El día siguiente se retiró efinitivamente a Montevideo dejando los asuntos de su nación a la legación inglesa.

El 24 de marzo de 1838 Leblanc se traslad√≥ a Buenos Aires con su nave insignia, la corbeta Expeditive, y tras una conversaci√≥n con el ministro ingl√©s John Henry Mandeville present√≥ nuevamente sus exigencias al gobierno, otorg√°ndole dos d√≠as para que las considerara. √Čstas eran, en res√ļmen:

  • Suspender la aplicaci√≥n de la ley del servicio militar a los s√ļbditos franceses y garantizar el tratamiento de naci√≥n m√°s favorecida hasta concertar un tratado general.
  • Reconocer las indemnizaciones reclamadas por los ciudadanos franceses.[13]

El cónsul británico aconsejó a Rosas que comunicara que de hecho no había en ese momento franceses en servicio (esto era reconocido por el propio Roger) y ofreciera explicaciones sobre las otras reclamaciones. Pero Rosas se opuso a responder bajo la amenaza de la fuerza, indicando que no tendría inconvenientes en hacerlo en caso de ser presentadas por persona debidamente autorizada:

"Exigir sobre la boca del ca√Ī√≥n privilegios que solamente pueden concederse por tratado es a lo que este gobierno ‚ÄĒ tan insignificante como se quiera ‚ÄĒ nunca se someter√°"
La Gazeta Mercantil, 31 de marzo de 1838.

Ante la falta de una respuesta satisfactoria, el 28 de marzo de 1838 la escuadra francesa declaró bloqueado el puerto de Buenos Aires, quedando a cargo de esta operación el capitán de corbeta Hipólito Daguenet, así como los restantes puertos de la Confederación, como lo aclara el Almirante Leblanc en una nota enviada al comandante de la corbeta Orestes:

"El bloqueo comprende toda la extensi√≥n de los r√≠os y costas pertenecientes a la Rep√ļblica Argentina, tanto en la ribera del Plata como sobre la costa de Patagones, comenzando por Cabo San Antonio y extendi√©ndose al sud de este Cabo..."[14]

La fuerza francesa estaba compuesta por la fragata Minerve, corbetas Sapho, Camille, Perl√©, Adour, Expeditive y Bordelaise, bergantines Pylade, Solphe, Cerf, Latin, Badine, Assas y Alerte, naves que estacionaron en los fondeaderos de Buenos Aires, Salado, Tuy√ļ, ensenada y Mart√≠n Garc√≠a. A estos buques se sumaron las goletas Vigilante, Eclaire, Forte, San Mart√≠n, Fortune, Mart√≠n Garc√≠a, Ana, Caim√°n, Firmeza y Ceres, que fueron adquiridas en Montevideo.

El 4 de abril Roger comunicó a Molé la medida adoptada para

"infligir a la invencible Buenos Aires un castigo ejemplar que ser√° una lecci√≥n saludable a todos los dem√°s estados americanos... La partida est√° empe√Īada y toda Am√©rica abre los ojos, corresponde a Francia hacerse conocer si quiere que se la respete."
En Rosa, José María, obra citada, página 311.

La respuesta en Francia fue entusiasta. No sólo la prensa chauvinista sino incluso la más sobria apoyaba las acciones dispuestas por

"(el) alto deber que incumb√≠a a Francia de ejercer su influencia disciplinaria y civilizadora sobre los degenerados hijos de los h√©roes de la conquista espa√Īola.
Revue des Deux Mondes, julio de 1838.

El bloqueo francés combinó, en realidad, una operación de carácter puramente militar sobre el puerto de Buenos Aires y una acción política sobre los gobiernos provinciales ubicados sobre las márgenes del curso inferior del río Paraná, con acciones tendientes a organizar un frente político y militar que reuniera a los enemigos de Rosas. A esos efectos, se estrecharon los contactos entre los diversos actores, muchas veces con intereses y posiciones políticas divergentes. Entre estos se contaban los viejos unitarios, emigrados en Uruguay, Bolivia y Chile, el partido de Fructuoso Rivera en Uruguay, alzado en armas contra el presidente Manuel Oribe, algunos caudillos del interior, grupos de antiguos federales de Buenos Aires, e intelectuales francófilos.[15] Francia aportaría dinero[16] y facilitaría los contactos, tal como planteó Roger en su plan de acción del 17 de agosto.

Ataque a la isla Martín García

Felipe Arana.

El 23 de septiembre Roger present√≥ un nuevo ultim√°tum a Rosas concedi√©ndole 48 horas para aceptar las reclamaciones, plazo que Rosas dej√≥ caer sin responder. El 27 Roger elev√≥ una propuesta a trav√©s del gobierno de Oribe, que Javier Garc√≠a de Z√ļ√Īiga llev√≥ a Buenos Aires, seg√ļn la cual, Rosas simplemente aceptaba los puntos reclamados, dejando s√≥lo a un anexo secreto la resoluci√≥n de los montos, de manera de facilitar al gobierno de la Confederaci√≥n su aprobaci√≥n de cara a la opini√≥n p√ļblica. Estas propuestas fueron rechazadas por el nuevo ministro de relaciones exteriores, Felipe Arana, como ignominiosas.

El 1 de octubre Arana propuso la mediaci√≥n del encargado de negocios brit√°nico. Cuando se esperaba que el representante franc√©s, aceptando la mediaci√≥n, arribara a Buenos Aires a bordo de la fragata HMS Calliope, se tuvo en cambio noticias del rechazo de Roger y de que, aprovechando esa iniciativa, se hab√≠a organizado y ejecutado el d√≠a 11 un ataque de la fuerza bloqueadora ‚ÄĒ en conjunto con buques y tropas de Rivera ‚ÄĒ sobre la Isla Mart√≠n Garc√≠a, la que hab√≠a sido ocupada.

El momento de la operaci√≥n, prevista por otro lado en el plan de acci√≥n del mes de agosto, pareci√≥ elegido para deliberadamente impedir la mediaci√≥n. El capit√°n Hip√≥lito Daguenet hab√≠a recibido de Leblanc el 22 de septiembre la orden de apresar a la peque√Īa escuadrilla de Toll estacionada en Paysand√ļ. Ante la mediaci√≥n, Roger dispuso que bloqueara la isla pero Leblanc deseoso de un acto de fuerza dispuso la ocupaci√≥n directa, dando participaci√≥n a Rivera para guardar las formas.

Jerónimo Costa.

La isla estaba defendida por 110 hombres al mando del jefe del Regimiento de Patricios el coronel Jer√≥nimo Costa. A estas fuerzas se hab√≠a agregado el capit√°n Juan Bautista Thorne, comandante de la Goleta Sarand√≠, enviado para reforzar la artiller√≠a de la peque√Īa guarnici√≥n. Las trincheras no estaban terminadas y los ca√Īones, de a 12, no estaban adecuadamente montados.

El 10 de octubre se presentó ante Martín García una flota de ocho navíos, cuatro franceses y cuatro de los partidarios de Rivera, al mando de Daguenet, quien intimó a Costa la rendición. Tras consultarlo con sus oficiales, Costa la rechazó, respondiendo que "Sólo tengo que decir que, de acuerdo a mi deber, estoy dispuesto a sostener el honor de la nación a la que pertenezco."

El 11 los buques, con unos 40 ca√Īones, mantuvieron un intenso bombardeo sobre la posici√≥n, tras lo que cubiertos por la artiller√≠a desembarcaron las fuerzas aliadas, alrededor de 500 hombres (150 de ellos uruguayos al mando el capit√°n italiano Santiago Sciurano, alias Chentop√©, jefe de la escuadrilla de Rivera), que asaltaron la posici√≥n en tres columnas. Pese a la eficaz resistencia de Costa y sus hombres, la posici√≥n fue tomada y los defensores tomados prisioneros.

Tras dejar a cargo de la isla a los riveristas, Daguenet trasladó a los prisioneros a Buenos Aires y los liberó en razón de "que no deben ser retenidos por su heróico comportamiento", haciendo llegar a Rosas una carta recomendando al coandante argentino por los talentos militares del bravo Coronel Costa, Gobernador de esta isla, y de su animosa lealtad hacia su pais... la increíble actividad ...y las sabias disposiciones tomadas por este oficial superior

Al combinarse el conflicto con Francia y con la guerra civil que se expandía por las provincias, Rosas no pudo ya negociar, por cuanto cualquier concesión aparecería como impuesta por sus adversarios. Rosas optó por bloquear todas las iniciativas de sus enemigos interiores, pero también por evitar cualquier acción ofensiva contra las fuerzas francesas, mientras fortalecía los lazos con Londres.[17]

La Banda Oriental

Fructuoso Rivera.

El comandante francés solicitó al presidente Oribe que se le permitiera usar el puerto de Montevideo como base naval. Ante su negativa, comenzó a apoyar la revuelta del general Rivera. El 15 de junio de 1838, las tropas de Rivera derrotaron en la batalla de Palmar a las del presidente Oribe.

En septiembre Leblanc remiti√≥ a Montevideo los buques capturados en el bloqueo (cinco de bandera argentina y dos orientales) y el consulado franc√©s en esa ciudad anunci√≥ p√ļblicamente su remate p√ļblico sin contar con la aprobaci√≥n de las autoridades uruguayas, lo que movi√≥ a estas en respeto a su neutralidad a suspenderlo, pese a las amenazas.

Ese mismo mes el almirante Guillermo Brown fue sacado del retiro en que se encontraba desde 1830. Recibió formalmente una licencia de la Confederación y pasó a Montevideo bajo el mando directo de Oribe con el objetivo de formar una escuadra. Se justificaba la medida ante la necesidad de combatir a la escuadrilla riverista compuesta por los buques Loba, Eufrasia y Pailebot.

Guillermo Brown.

No obstante Leblanc consideraba que en razón de la desproporción de las compras de buques y armamento que se proponía conseguir Brown para el supuesto objetivo y el hecho de que la oficialidad y tripulación también era provista por la Confederación, el plan era otro: dado que Buenos Aires carecía de escuadra y encontrándose bloqueado también de los medios para obtenerla, la organizaría en Montevideo, la enviaría contra Rivera efectivamente, sumaría las naves que permanecían en el Río Uruguay y conseguiría así en un plazo reducido una escuadrilla bien dirigida y entrenada con capacidad para hostigar a la flota bloqueadora. Esto no solo no era descabellado, sino que se veía respaldado por infidencias de oficiales argentinos y del mismo Brown.[18]

La peque√Īa escuadrilla de tres buques que hab√≠a podido reunir Brown fue bloqueada. Leblanc comunic√≥ "yo no admito ninguna (garant√≠a), si los buques salen lo har√°n a riesgo suyo, y en el momento que esto se verifique, yo bloqueo a Montevideo y me hago aliado de Rivera". Para asegurarse de que no pudieran escapar, la escuadra francesa acordon√≥ sus buques en la boca del puerto y coloc√≥ soldados en los mercantes de bandera francesa. El consulado ofreci√≥ "neutralizar" las operaciones de los buques de Rivera a condici√≥n de que el gobierno de Oribe desarmase sus buques en el puerto, pero condicionaban hacerlo "donde quiera que sus buques puedan alcanzarla", lo que hacia dudar de la oferta en raz√≥n de que por su calado s√≥lo podian navegar hasta cierta altura del Uruguay.

Ante la imposibilidad de obtener apoyo debido al bloqueo, eliminada la flota de la Confederaci√≥n, y con los ca√Īones de los buques franceses apuntando a Montevideo, el presidente Oribe se vio forzado a dejar el poder a Rivera el 24 de octubre.[19] Oribe debi√≥ refugiarse en Buenos Aires, donde Rosas lo recibi√≥ como presidente leg√≠timo del Uruguay, desconociendo la autoridad del golpista Rivera.

Manuel Oribe.

Estando ya preparado Oribe para abandonar el país, el día antes de embarcarse tres o cuatro lanchas armadas se introdujeron en pleno día en el puerto y abordaron uno de los buques, con la excusa de que lo habían capturado porque pensaba fugarse. El resto quedó a disposición de Rivera.

Al entrar en Montevideo, Rivera recibió a Leblanc. Este recordaba que

"Rivera me recibió con gran cordialidad y me agradeció los servicios que le he prestado, declarando que a ellos debe su propia entrada de Montevideo, y como testimonio de su reconocimiento y de su franca amistad por mí, me pidió darme I’accolade, o sea, un beso a la francesa."
Maiztegui Casas, Orientales, tomo I.

El 1 de marzo de 1839, Rivera fue elegido presidente. Una de sus primeras medidas fue cumplir con sus aliados declarando la guerra a Rosas, "no al benemérito pueblo argentino, sino que al tirano del pueblo inmortal de Sud América", en concurso con el gobernador de la Provincia de Corrientes, Genaro Berón de Astrada y los unitarios.

Respecto del car√°cter de mera excusa de las razones del bloqueo, puede comprobarse porque en 1839 el general Rivera dispuso en Montevideo que los espa√Īoles con m√°s de tres a√Īos de residencia estaban obligados a tomar las armas, lo que no fue protestado por su aliado el encargado franc√©s, pese a ser el motivo principal de su conflicto.[20]

La situación interior

Sublevaciones

Domingo Cullen.

Las provincias de Santa Fe y Corrientes, que tenían buenos puertos de río, se veían afectadas por el control de la Aduana y la navegación de los ríos Paraná y Uruguay por el gobierno de Buenos Aires. Especialmente Corrientes, que adhería sin más a promover una política librecambista. Esta cuestión pendiente, así como la resistencia a la injerencia creciente de Rosas y la influencia de los emigrados unitarios, ayudaron a generar una reacción negativa ante el nuevo conflicto. Francia y Rivera contaban con poder sumar a la alianza a Juan Felipe Ibarra, gobernador de Santiago del Estero, así como lograr el poder en Entre Ríos, Córdoba, Catamarca, Mendoza y otras provincias.

El principal agente de la alianza antirrosista era el ministro santafecino Domingo Cullen, abiertamente franc√≥filo. Cullen fue enviado a Buenos Aires por el gobernador de su provincia, su concu√Īado Estanislao L√≥pez, supuestamente para lograr un acercamiento con Francia. Pero acus√≥ a Rosas de comprometer a toda la naci√≥n en una guerra con Francia por agravios y leyes que compet√≠an s√≥lo a Buenos Aires, amenaz√°ndolo con retirarle la facultad de dirigir las relaciones exteriores si no acordaba con Francia. En paralelo, estableci√≥ conversaciones directas con el jefe de la flota sobre las bases de dejar fuera del bloqueo a su provincia y avanzar en una alianza contra Rosas.

Estanislao López.

El 19 de mayo de 1938 falleció Estanislao López,[21] por lo que Cullen debió volver con urgencia a su provincia. Ya antes de llegar fue electo gobernador, pero al conocerse sus negociaciones con los franceses su posición se hizo insostenible. Desde Buenos Aires marchó el coronel Juan Pablo López, hermano de Estanislao López, y el 2 de octubre derrotó a las tropas leales de Cullen al mando del coronel Pedro Rodríguez del Fresno. Cullen huyó a asilarse en Santiago del Estero, bajo la protección de Ibarra. Desde allí comenzó a organizar una alianza de gobiernos provinciales contra Rosas. En ese sentido, Fructuoso Rivera le solicitaba que

"...se ponga de acuerdo con los gobiernos de todas las provincias argentinas que est√©n dispuestas a sacudir el yugo que les ha impuesto un tirano astuto y falaz. Supongo que V. habr√° recibido mis anteriores que le remiti√≥ nuestro com√ļn amigo don Blas Despouy, y que a m√°s habr√° tenido noticias m√≠as por el gobierno de Corrientes. Mucho convendr√° que yo reciba sus cartas circunstanciadas para que me sirvan de gu√≠a, y poder por este medio desenvolver mi plan y operaciones consiguientes; as√≠ es que no omita V. cosa alguna de importancia, muy especialmente de sus relaciones y disposiciones con los gobiernos del interior con quienes es menester ponernos de acuerdo..."
Fructuoso Rivera, enero de 1839 (citado por Saldías, Historia de la Confederación Argentina, tomo II, página 131.)

En diciembre se acordó una alianza ofensiva y defensiva entre los agentes franceses, Rivera y el gobernador correntino Genaro Berón de Astrada, destinada a "remover del mando de la Provincia de Buenos Aires y de toda la influencia en los negocios políticos de la Confederación Argentina, a la persona de don Juan Manuel de Rosas".

A comienzos de 1839, Rivera promovi√≥ un levantamiento contra el nuevo gobernador rosista de Santa Fe Juan Pablo L√≥pez que estall√≥ el 11 de febrero cuando Santiago Oro√Īo se alz√≥ en armas en Coronda. El movimiento fracas√≥ r√°pidamente, pero el 14 de febrero el comandante Jos√© Manuel Salas iniciaba otro en la localidad cordobesa de El T√≠o. Unido a Oro√Īo, fue forzado por las fuerzas del gobernador de C√≥rdoba Manuel L√≥pez a huir a Santiago del Estero, donde fue auxiliado por el comandante del fuerte de Abipones, Domingo Rodr√≠guez.

Juan Felipe Ibarra.

En Santiago del Estero se sosten√≠a a√ļn Felipe Ibarra, quien permit√≠a las acciones de Cullen mientras negaba a Rosas que lo apoyara, intentando obtener ventajas de la situaci√≥n, fuera cual fuese su resoluci√≥n. El 18 de febrero recibi√≥ a Juan Pablo Doubou√©, enviado de Rivera y transportado por uno de los buques bloqueadores. √Čste le propuso sumarse al movimiento contra Rosas, que contar√≠a con el apoyo franc√©s y del Uruguay, y le afirm√≥ que los objetivos de Francia se reduc√≠an al reconocimiento como naci√≥n m√°s favorecida, a lo que ahora a√Īad√≠an la ca√≠da de Rosas por los agravios recibidos.[22]

Simult√°neamente, el coronel Pedro Nolasco Rodr√≠guez, jefe de la oposici√≥n cordobesa exiliado en Catamarca, march√≥ hacia C√≥rdoba. Pero, al igual que los restantes movimientos, fracas√≥ ante la falta del apoyo directo comprometido por Rivera y de coordinaci√≥n entre los sublevados. A fines de marzo de 1839, el gobernador de C√≥rdoba Manuel L√≥pez derrot√≥ en Las Ca√Īas, al norte de la ciudad, a los revolucionarios Rodr√≠guez, Salas y Oro√Īo.

Ante la situación, Ibarra se decantó por apoyar a Rosas y detuvo a Cullen. Enviado a Buenos Aires, éste fue fusilado en julio.

La guerra en el litoral

Pascual Echague.

El 6 de marzo de 1839, de acuerdo a lo pactado con Rivera, la provincia de Corrientes anunci√≥ su secesi√≥n de la Confederaci√≥n Argentina ‚ÄĒ con el objetivo de lograr as√≠ el levantamiento del bloqueo para el comercio de su provincia ‚ÄĒ y declar√≥ la guerra a Rosas. No obstante, esta vez las restantes provincias no lo siguieron.

Francia env√≠o cinco naves aguas arriba del R√≠o Paran√° para apoyar el pronunciamiento de Corrientes y presionar al gobernador de Entre R√≠os, Pascual Echag√ľe, a adoptar similar posici√≥n, pero Echag√ľe mantuvo su lealtad. Las tropas de Entre R√≠os iniciaron su concentraci√≥n en Cal√°, donde se sumaron los refuerzos de Santa Fe y Buenos Aires. Siguiendo la Cuchilla Grande, avanzaron hasta Pago Largo, al sudoeste de Curuz√ļ Cuati√°, Corrientes, donde Echag√ľe venci√≥ completamente a Ber√≥n de Astrada en la batalla de Pago Largo.

El ej√©rcito entrerriano al mando de Echag√ľe ‚ÄĒ en el cual militaban muchos orientales al mando de Juan Antonio Lavalleja ‚ÄĒ cruz√≥ el 29 de julio de 1839 el r√≠o Uruguay por Salto, y avanz√≥ contra Rivera. √Čste lo fue desgastando con una guerra de recursos y termin√≥ venci√©ndolo en la batalla de Cagancha.

General Juan Lavalle

Aprovechando la ofensiva de Echag√ľe, en el mismo mes de julio el general unitario Juan Lavalle, que hab√≠a estado formando en Mart√≠n Garc√≠a una fuerza expedicionaria, la Legi√≥n Libertadora, con la que se dispon√≠a a dirigirse a Buenos Aires para apoyar una sublevaci√≥n, decidi√≥ desembarcar en Entre R√≠os. All√≠ venci√≥ al gobernador delegado en la batalla de Yeru√°. Pero, al no encontrar apoyo local, pas√≥ a Corrientes, donde se puso a las √≥rdenes del nuevo gobernador Pedro Ferr√©.

Ante la negativa de Rivera de invadir la Confederaci√≥n, Lavalle decidi√≥ operar por su cuenta. Invadi√≥ la provincia de Entre R√≠os, donde enfrent√≥ a Echag√ľe en dos batallas de resultado indecisas. Entonces embarc√≥ 4.000 correntinos en barcos franceses, con los cuales descendi√≥ por el Paran√° y desembarc√≥ en la localidad bonaerense de San Pedro el 5 de agosto de 1840. En su avance sobre la capital, confiaba encontrar apoyo popular. No fue as√≠: no encontr√≥ apoyo alguno y, pese a haber obtenido algunos triunfos menores, el ej√©rcito de Rosas lo fue cercando paulatinamente. El 7 de septiembre se retir√≥ en direcci√≥n al norte, donde se sumar√≠a a la nueva Coalici√≥n del Norte.

Buenos Aires

Cuando en mayo de 1838 se trat√≥ el conflicto con Francia en la Legislatura porte√Īa, el diputado Wright propuso para solucionarlo extender el trato dado a los ingleses a los ciudadanos de todo pa√≠s que reconociera la independencia. Por otra parte, los diputados Lozano, Portela y Medrano plantearon que el hecho de que la ley de servicio de extranjeros de 1821 fuera s√≥lo provincial generaba un injustificado conflicto a toda la confederaci√≥n.[23] Pese a ser, como el resto, federales, La Gazeta Mercantil los acus√≥ duramente:

"cuatro unitarios imp√≠os, asesinos feroces de la libertad de Am√©rica, de todo orden y sosiego p√ļblico, que poco tiempo les resta para ser degollados por los libres en las calles de Buenos Aires."

La replica favorable a Rosas en la legislatura estuvo a cargo fundamentalmente de Anchorena, Baldomero García y Mansilla. Finalmente el tratamiento de la aprobación de la conducta de Rosas fue pasado a una comisión. Se había previsto que el tratamiento legislativo del 30 de mayo fuera el disparador de un golpe contra Rosas apoyado por el comandante José María Benavente y el coronel Celestino Vidal, que tras deponer a Rosas nombraría a Carlos María de Alvear como nuevo gobernador. Ante el apoyo de buena parte de la legislatura (finalmente el 8 de junio aprobaría la actuación de Rosas) y las medidas preventivas del gobierno, el golpe se diluyó.[24]

En julio de 1838 se descubrió una conspiración ligada a la anterior y liderada por el coronel Juan Zelarrayán, veterano jefe de frontera con asiento en Bahía Blanca, e instigada por Rivera. Zelarrayán fue ejecutado y los restantes partícipes indultados.

Las conspiraciones empezaron pronto a sucederse. La Gaceta Mercantil publicaba el 9 de enero de 1839 correspondencia originada en Montevideo donde se afirmaba:

"dicen que saben a no dudarlo que con s√≥lo mostrarse Lavalle al frente de 400 hombres estar√° hecha la fiesta. Cuentan sobre todo con una revoluci√≥n inevitable en la campa√Īa y en la ciudad de Buenos Aires. Pero con lo que m√°s cuentan es con el pu√Īal"[25]
Juan Bautista Alberdi.

La menci√≥n a la revoluci√≥n en la ciudad hacia referencia a una conspiraci√≥n surgida en una fracci√≥n escindida de la Asociaci√≥n de Mayo, fundada por Esteban Echeverr√≠a en 1837, y que contaba entre otros miembros a Carlos Tejedor, Jacinto Rodr√≠guez Pe√Īa, Jos√© Barros Pazos, Carlos Egu√≠a, Benito Carrasco, Carlos Lamarca, Santiago Albarrac√≠n, Pedro Castellote, Diego Arana, Jos√© Mar√≠a Lozano, Jorge Corval√°n y Jos√© Lavalle.[26]

El grupo de intelectuales conocido como la "Nueva Generaci√≥n" o "Generaci√≥n del 37" estaba integrado entre otros por Echeverr√≠a, Vicente Fidel L√≥pez, Rafael Corval√°n, Juan Mar√≠a Guti√©rrez y Juan Bautista Alberdi. En sus comienzos, pretend√≠an un cambio en el marco del federalismo ‚ÄĒ aunque eran cr√≠ticos de Rosas y los dem√°s dirigentes federales[27] ‚ÄĒ pero pronto se uni√≥ a la oposici√≥n. El enfrentamiento con Francia era impensable para estos j√≥venes imbuidos del pensamiento rom√°ntico de la √©poca, que ansiaban "el triunfo de la civilizaci√≥n" y ve√≠an en Francia a su abanderada.[28] Tras algunas amenazas en su contra proferidas por la prensa oficialista y la Mazorca, sus dirigentes terminaron partiendo al exilio.

Manuel Vicente Maza.

A comienzos de 1839, Jos√© Lavalle, hermano del general, avis√≥ al comit√© central de los conspiradores que el teniente coronel Ram√≥n Maza, hijo del presidente de la legislatura y amigo de Rosas, Manuel Vicente Maza, estaba dispuesto a sumarse a las conspiraciones. Contaban tambi√©n con las tropas del regimiento a las √≥rdenes del coronel Nicol√°s Granada y las del general Mariano Benito Rol√≥n,[29] as√≠ como con milicias y fuerzas populares de la campa√Īa del sur de la provincia, y con el batall√≥n de su pariente Mariano Maza.

El plan preve√≠a un desembarco conjunto de Lavalle, tropas riveristas y francesas en alg√ļn punto de la costa provincial. Pero Lavalle se resist√≠a a marchar contra su pa√≠s en tal alianza, y a mediados de a√Īo a√ļn no se resolv√≠a la operaci√≥n, por lo que se resolvi√≥ iniciar el levantamiento en la campa√Īa. Rosas hab√≠a seguido el desarrollo de la conspiraci√≥n y cuando a fines de junio tuvo noticias de su puesta en marcha arrest√≥ al coronel Maza. El 27 de ese mes Manuel Maza fue asesinado y, al d√≠a siguiente, el coronel Ram√≥n Maza fue fusilado.

En el sur de la provincia se hab√≠a organizado el grupo llamado de los Libres del Sur, m√°s por razones econ√≥micas que ideol√≥gicas. Los efectos del bloqueo tuvieron consecuencias inesperadas. Por un lado, ante la ca√≠da de los ingresos de la Aduana, se recurri√≥ a la venta de tierra p√ļblica, que en su mayor parte estaba arrendada por el mecanismo de enfiteusis. Rosas suspendi√≥ la renovaci√≥n de los contratos y exigi√≥ la entrega o compra por sus arrendatarios a corto plazo.

Por el otro, al verse impedidos de exportar, los grandes terratenientes pudieron suspender la faena de ganado, aumentar el n√ļmero de vientres, acaparar cueros e invertir en nuevas tierras, por lo que no sufrieron la crisis y tras el bloqueo se vieron incluso en mejor situaci√≥n. En cambio, los peque√Īos hacendados se vieron obligados a vender carne a precio vil, lo que para el pueblo compensaba la creciente inflaci√≥n, pero para los peque√Īos productores significaba la ruina.

Estas fueron algunas de las razones que provocaron el levantamiento de los Libres del Sur, que involucró mayormente a los estancieros más débiles, que eran parte de la base sobre la que Rosas se había apoyado para acceder al poder.

A partir de marzo de 1839, las fuerzas francesas efectuaron incursiones en Magdalena (Buenos Aires) para impedir operar a los buques criollos que desde all√≠ burlaban el bloqueo, y mantener sus contactos y provisi√≥n de suministros para los opositores a Rosas. El 20 de marzo de 1839 la corbeta Perl√© navegando entre Cabo San Antonio y Bah√≠a Blanca captur√≥ dos bergantines que descargaban mercader√≠a en las cercan√≠as de Cabo Corrientes. El 9 de mayo de ese a√Īo en un ataque al puerto de Atalaya los franceses fueron rechazados por una compa√Ī√≠a de 70 soldados, sufriendo tres muertos y varios heridos.[30] En Loberia, los franceses tambi√©n efectuaron misiones de abastecimiento, registr√°ndose al menos el arribo de tres buques con armas municiones efectos de abasto y tropas.

Ante el fracaso de la conspiración de Maza y descubierto el movimiento, contando con el apoyo de Juan Lavalle, el 29 de octubre de 1839 se lanzaron a la rebelión en Dolores, reuniendo cerca de 2000 hombres al mando de Pedro Castelli, Ambrosio Crámer y Manuel Rico.

Los principales l√≠deres, Castelli, Saenz Valiente, Joaqu√≠n Ezeiza, Francisco Ramos Mej√≠a, Mart√≠n de √Ālzaga, enviaron una carta a Leblanc solicitando el levantamiento del bloqueo en los puertos de su √°rea de influencia, Tuy√ļ y Salado, lo que fue r√°pidamente acordado por el comandante franc√©s haci√©ndolo extensivo a Bah√≠a Blanca y Patagones.

El 7 de noviembre, los sublevados fueron derrotados en la batalla de Chascom√ļs por las fuerzas al mando de Prudencio Rosas, hermano del gobernador, y Nicol√°s Granada, a quien los conspiradores consideraban uno de los suyos. Los sobrevivientes al mando de Rico consiguieron huir al Tuy√ļ, hoy General Lavalle (Buenos Aires), y embarcarse en buques franceses para sumarse a las fuerzas de Lavalle.

El fin del bloqueo

Rosas se fortalece

Tras la oposición inicial, apoyada sea en la oportunidad o en la prudencia, Rosas se vio fortalecido al ubicarse pronto en la posición de decidido defensor del orden, la soberanía, el honor y la integridad nacional. Pudo así, al igual que ante la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana, apelar a esos principios conseguir que los caudillos provinciales cerraran filas tras su liderazgo.

El general José de San Martín tras ofrecer sus servicios a Rosas, le escribía:

"Esta conducta (la de Francia) puede atribuirse a un orgullo nacional cuando puede ejercerse contra un estado d√©bil... pero lo que no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno esp√≠ritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condici√≥n peor que la que sufr√≠amos en tiempos de la dominaci√≥n espa√Īola. Una tal felon√≠a ni el sepulcro la puede hacer desaparecer."
Carta de San Martín a Rosas, 10 de julio de 1839.

En 1839 la pol√≠tica de Arana ‚ÄĒ esto es, controlar el frente interno, apoyarse en Gran Breta√Īa y evitar acciones directas sobre las fuerzas francesas, contando con que el tiempo jugaba a su favor ‚ÄĒ empez√≥ a dar sus frutos. Gran Breta√Īa comenz√≥ a presionar al gobierno franc√©s por una resoluci√≥n del conflicto, que afectaba al comercio brit√°nico y amenazaba con extender la influencia francesa en ambas m√°rgenes del Plata.

Por otra parte, la captura de dos buques americanos provocó el inmediato envío del buque de guerra USS Independence. Deseoso de evitar una escalada en el conflicto el gabinete francés exigió en abril de 1839 al comandante de la flota que fuera menos estricto en exigir el cumplimiento del bloqueo a los países neutrales.

La posición de Rosas continuó consolidándose. Abundaban en la prensa frases como "¡Odio eterno a los parricidas unitarios, vendidos al inmundo oro francés!" u "¡Odio y venganza en el pecho de todo federal contra los incendiarios esclavos de Luis Felipe!". Pero, más allá de la propaganda del régimen, la acción francesa exaltaba el patriotismo del pueblo y sus caudillos, y daba a Rosas el indudable lugar de defensor de la soberanía nacional.

Adolfo Thiers

La situaci√≥n en Francia comenz√≥ a cambiar. Asumieron sucesivamente como primeros ministros Jean de Dieu Soult y Adolfo Thiers, quienes ‚ÄĒ pese a ser del partido belicista ‚ÄĒ dieron un oportuno giro en su posici√≥n. El canciller ingl√©s Lord Palmerston le comunic√≥ la decisi√≥n de su pa√≠s, acompa√Īado por los gobiernos de Prusia, Rusia y Austria, de no apoyar acciones como las mantenidas en el R√≠o de la Plata y en Turqu√≠a.

El Tratado Mackau-Arana

El 24 de julio de 1839 parti√≥ del puerto de Tol√≥n una segunda escuadra, al mando el almirante y ministro de marina √Āngel Ren√©e Armand de Mackau, bar√≥n de Mackau.[31] Llevaba instrucciones de repudiar cualquier compromiso que hubiera asumido Roger con sus aliados y hacer la paz si era factible; de lo contrario, deb√≠a proseguir la guerra.

Como un signo de distensión, el 6 de enero de 1840 Leblanc fue sustituído por el Almirante Jean Henri Joseph Dupotet[32] a bordo del Atalante.

Por el tratado Mackau-Arana, del 29 de octubre de 1840, la Confederación Argentina y Francia se concedían recíprocamente la condición de nación más favorecida. No obstante, Francia renunciaba a solicitar en adelante los derechos civiles y políticos en el futuro pudieran reconocerse a los ciudadanos de otros Estados sudamericanos.

Respecto de sus aliados, si bien se dispon√≠a una amnist√≠a a los que depusiesen las armas, se exclu√≠a a aquellos cuya presencia en el pa√≠s "fuese incompatible con el orden y la seguridad p√ļblica", lo que dejaba a discreci√≥n del gobierno definir su alcance real. Acerca de la Banda Oriental, Buenos Aires se compromet√≠a a no intervenir, pero se preve√≠a que se exclu√≠an aquellos casos en que estuviesen afectados "los derechos naturales, la justicia, el honor y la seguridad de la Confederaci√≥n Argentina", lo que nuevamente lo dejaba a su decisi√≥n.

Finalmente, el bloqueo fue levantado y la isla de Martín García, así como los barcos capturados, fueron devueltos al gobierno de Buenos Aires.

El tratado debilit√≥ significativamente a los opositores a Rosas: oblig√≥ a Lavalle a abandonar Santa Fe, donde ya no podr√≠a recibir apoyo naval franc√©s, y dirigirse al interior del pa√≠s. Dej√≥ sin aportes monetarios franceses a Rivera, que a su vez disminuy√≥ a√ļn m√°s su colaboraci√≥n con el gobierno correntino. Dej√≥ aislada la provincia de Corrientes de todo apoyo naval o desde Santa Fe. Y permiti√≥ a Rosas enviar el grueso de sus ej√©rcitos en persecuci√≥n de Lavalle y la Coalici√≥n del Norte. De este modo, a mediano plazo, este tratado coadyuvar√≠a a la victoria de Rosas sobre todos sus enemigos, cosa que conseguir√≠a a fines de 1842.

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ En Francia, la actuaci√≥n de Venancourt se present√≥ como meritoria y un ejemplo a seguir (Le Moniteur Universel, 9 de febrero de 1841, citado en John F. Cady, La intervenci√≥n extranjera en el R√≠o de la Plata, 1838-1850, Buenos Aires, Losada, 1943, Cap√≠tulo II, p√°gina 45).
  2. ‚ÜĎ V√©ase Mathieu Mol√© (en franc√©s).
  3. ‚ÜĎ Se envi√≥ la corbeta Flora, pero ante la movilizaci√≥n en Buenos Aires y en M√©xico, Francia no pudo movilizar una tercera escuadra. Tambi√©n fueron presionados Ecuador (para que no atacase tambi√©n a Santa Cruz) y Venezuela (acuerdo de naci√≥n m√°s favorecida), en ambos casos exit√≥samente.
  4. ‚ÜĎ Le Blanc, Louis-Jean-Fran√ßois (13 de mayo de 1786 - 2 de abril de 1857): Contralmirante (22/01/36), Vicealmirante (12/07/41).
  5. ‚ÜĎ Jos√© Mar√≠a Rosa, Historia Argentina, Tomo IV, p√°gina 303.
  6. ‚ÜĎ A poco de asumir, dado que se demor√≥ la aceptaci√≥n de sus credenciales.
  7. ‚ÜĎ Ultim√°tum del Sr.Consul de Francia Mr. Aim√© Roger dirigido al Gobierno de Buenos-Aires encargado de las relaciones exteriores de la Confederaci√≥n Argentina con la correspondiente contestaci√≥n y documentos que le son relativos, Imprenta del Estado, Buenos Aires, 1838.
  8. ‚ÜĎ Roger acusaba de malos tratos a su custodia, espec√≠ficamente al Coronel D.N.Quevedo, afirmando que despu√©s de cerca de seis meses de estar encerrado en un calabozo hab√≠a sido devuelto a su casa en un deplorable estado de salud. No obstante, Bacle era opi√≥mano y el parte m√©dico indic√≥ que muri√≥ de una gastritis ocasionada por abuso inmoderado de opio. Al d√≠a siguiente, el vicec√≥nsul, los oficiales del nav√≠o d'Assas y m√°s de quinientos franceses acompa√Īaron el cortejo f√ļnebre. Se lo acusaba de vender planos de importancia militar a Bolivia cuando en 1836 hab√≠a viajado a Chile para establecerse, de apoyar a los exiliados unitarios en Uruguay, intervenir en la pol√≠tica interna de Chile y haber recientemente vendido mapas confeccionados por el gobierno argentino para la proxima guerra con Santa Cruz, lo que confes√≥. Roger afirmaba la inocencia de Bacle. No obstante, exist√≠a una carta dirigida el 25 de febrero de 1837 a Bernardino Rivadavia, ofreciendo de acuerdo con el ministro chileno Diego Portales facilitar el pasaje de Ag√ľero, Alsina, Varela y Rivadavia mismo a Chile, con el objeto de obstaculizar la alianza con Rosas para enfrentar a la Confederaci√≥n Peruano-Boliviana, corroborado con correspondencia de Alsina y de Mora, secretario del General Andr√©s de Santa Cruz (Ultim√°tum del Sr. Consul de Francia, p√°gina 11 y 48). Consultado por Rosas, Portales rechaz√≥ haber invitado a Rivadavia, afirmando:
    "No es Rivadavia un hombre de quien se tenga aqui un concepto muy ventajoso, la superioridad de luces que se le atribuye ha sido y es, para nosotros, m√°s que problematica."
    Nota de Tocornal a Rosas, en José María Rosa, Historia Argentina, Tomo IV, página 305.
  9. ‚ÜĎ En total eran tres personas: Mart√≠n Larre, Jourdan Pons y Salvat Garrat, quienes contaban con un certificado de exenci√≥n firmado por el general Agust√≠n de Pinedo, a cargo de la Inspecci√≥n y Comandancia General de Armas.
  10. ‚ÜĎ Roger afirmaba que la acusaci√≥n se deb√≠a a una rivalidad comercial con el coronel del regimiento 2 de campa√Īa Antonio Ram√≠rez a cargo de un cant√≥n de frontera, donde Lavi√© trabajaba como viandero ("La Barrancosa", cerca de Dolores). A ese argumento respondi√≥ que obraban pruebas del robo de materiales del ej√©rcito y de defraudaci√≥n al due√Īo del establecimiento que lo empleaba (Ultim√°tum, p√°gina 13 y 59).
  11. ‚ÜĎ Despouy hab√≠a levantado un establecimiento industrial en Barracas destinado a curtiembre y elaboraci√≥n de aceites de animales. Cont√≥ al principio con apoyo del estado, pero en 1821 fue clausurado por razones de salubridad y ante las quejas de sus vecinos.
  12. ‚ÜĎ Rosa, Jos√© Mar√≠a, obra citada, p√°gina 309.
  13. ‚ÜĎ Para la viuda de Bacle, 20.000 pesos fuertes; para Lavi√©, 10.000 m√°s la destituci√≥n del coronel Ram√≠rez; para Despouy, 40.172 m√°s intereses a determinar. (Ultim√°tum, p√°gina 17 y 18)
  14. ‚ÜĎ Adriana Pisani, Historias del Salado y la Bah√≠a: cr√≥nicas y documentos del pasado, Dunken, 2000, ISBN 987-02-1989-6, 9789870219897, p√°gina 93.
  15. ‚ÜĎ La posici√≥n de los antiguos unitarios no era uniforme. Muchos ten√≠an escr√ļpulos de apoyar directa o indirectamente una agresi√≥n extranjera. Algunos militares, como Miguel Estanislao Soler, Gregorio Ar√°oz de Lamadrid y Espinosa, abandonaron el exilio y se presentaron en Buenos Aires a las √≥rdenes del gobierno. Otros, como Lavalle, se mantuvieron en campa√Īa pero con constantes dudas e indecisiones que conspiraron contra su √©xito. Algunos de sus ide√≥logos, como Juan Cruz Varela o Florencio Varela se vieron en situaci√≥n similar. Este √ļltimo escrib√≠a el 20 de abril de 1838 a Juan Mar√≠a Guti√©rrez, qui√©n procuraba convencerlo de las bondades de la intervenci√≥n: [[:Plantilla:Conoci√©ndome Ud. bien no debi√≥ dudar de mi opini√≥n en la cuesti√≥n francesa. Yo no tengo partido en cuestiones nacionales; el extranjero armado contra mi pa√≠s nunca tiene raz√≥n para m√≠.]]
  16. ‚ÜĎ El 29 de mayo de 1844 Thiers aceptar√≠a en la c√°mara de diputados haber gastado m√°s de dos millones de francos "solamente en procurarnos aliados en Montevideo en 1838". Al someterse a la aprobaci√≥n del parlamento franc√©s el tratado de paz, el bar√≥n Pelet critic√≥ los "dos millones cuatrocientos mil francos que se dieron a los auxiliares que hab√≠amos reclutado" y que se hab√≠an gastado otros dos millones seiscientos mil en las operaciones militares (Rosa, Jos√© Mar√≠a, obra citada, p√°gina 357 y 498.
  17. ‚ÜĎ >Se firm√≥ un tratado contra la trata de esclavos solicitado por Gran Breta√Īa, se retom√≥ la costumbre de comunicar los proyectos de declaraciones y resoluciones oficiales, se proclam√≥ que el tratado de 1825 era la base de la existencia internacional argentina, y que el pa√≠s guardaba eterno agradecimiento por los servicios prestados por Gran Breta√Īa a su independencia.
  18. ‚ÜĎ En el Manifiesto (Imprenta del Estado, 1838, Buenos Aires, p√°gina 54) que reproduce correspondencia oficial al respecto puede verse la posici√≥n francesa: {{cita|"Realmente es aun mas que una violacion manifiesta de neutralidad, por ser un acto patente de hostilidad el nombramiento del Almirante Brown al mando de la expedicion naval que se prepara. Su Excelencia el Sr.Ministro de Relaciones Exteriores de la Rep√ļblica puede ignorar que este oficial General que viv√≠a confinado en el m√°s profundo retiro desde el a√Īo de 1830 ha sido repuesto en actividad para tomar el mando de la escuadra argentina poco despu√©s de la declaraci√≥n del bloqueo por el Sr.Almirante Leblanc? Su presencia en este puerto bastaria...para inspirar desconfianza, las compras y armamentos que dirige la justificar√≠an, y ser√≠an una violaci√≥n de la neutralidad. Pero su elecci√≥n al mando de las fuerzas navales de la Rep√ļblica importa mucho m√°s, o por decirlo de una vez es una hostilidad flagrante. El Sr. Brown es a√ļn, y nunca ha dejado de ser, el Almirante del Gobierno de Buenos Aires, esto es, del enemigo de la Francia. Buenos Aires, que tiene un almirante sin escuadra y sin recursos para formarla, envia este almirante a Montevideo que tiene todo lo necesario para armar buques de guerra, y a quien solo falta un hombre capaz para mandarlas. Es decir que el gobierno de Buenos Aires pone a su almirante a las √≥rdenes del presidente de la Rep√ļblica Oriental para que le ayude a triunfar del general Rivera con tal que el presidente Oribe ponga despu√©s a su vez sus buques armados a la disposici√≥n del general Rosas para ayudarle a molestar a la escuadra francesa que bloquea sus puertos. Las fuerzas a las √≥rdenes de Brown que se compondr√°n cuando m√°s de cuatro buques a su salida del puerto de Montevideo se aumentar√°n con los restos del enemigo y por √ļltimo con los buques que se hallan al mando de Toll y Rodriguez en las aguas del Uruguay. As√≠...producir√≠a una peque√Īa escuadra de diez a doce buques sutiles que son los m√°s a prop√≥sito para la navegaci√≥n del r√≠o."|R.Baradere, C√≥nsul de Francia en Montevideo, al Ministro de Relaciones Exteriores de la Rep√ļblica Oriental Carlos G. Villademoros, Montevideo, 1¬į de octubre de 1838.
  19. ‚ÜĎ En su carta, en la que no habla de renuncia sino de licencia forzada, afirma:
    "El Presidente Constitucional de la Rep√ļblica, al descender del puesto a que lo elev√≥ el voto de sus conciudadanos, declara ante este acto que solo cede a la violencia de una facci√≥n armada cuyos esfuerzos hubieran sido impotentes si no hubieran encontrado su principal apoyo y la m√°s decidida cooperaci√≥n de la marina militar francesa, que no ha desde√Īado aliarse a la anarqu√≠a para destruir el orden legal de esta rep√ļblica, que ninguna ofensa le ha inferido a Francia."
    .
  20. ‚ÜĎ El c√≥nsul ingl√©s escrib√≠a al respecto a lord Palmerston el 26 de agosto diciendo:
    "V.E. no dejar√° de observar la extraordinaria anomal√≠a de que, mientras los vascos que han residido en este pa√≠s est√°n obligados a tomar las armas, con la sanci√≥n directa o indirecta de las autoridades francesas, los puertos de la Rep√ļblica Argentina est√°n ahora bloqueados, a causa de la pretensi√≥n de ese gobierno de aplicar una pr√°ctica similar."
    En Vicente D. Sierra, Historia de la Argentina, tomo VIII, Buenos Aires, Ed. Científica Argentina, 1969, página 481.
  21. ‚ÜĎ Los opositorea a Rosas lo acusaron de haber ordenado su muerte, dado que L√≥pez era atendido por el m√©dico de Rosas. (Cady, obra citada, p√°ginas 55 y 56.
  22. ‚ÜĎ Ibarra lo recibi√≥ amablemente pero demor√≥ su respuesta. Tampoco inform√≥ a Rosas, quien igualmente se enter√≥, al interceptar la correspondencia de Doubou√©. √Čste continu√≥ su gesti√≥n en C√≥rdoba y Mendoza, donde fue detenido el 15 de abril de 1839 y enviado a Buenos Aires. All√≠ fue fusilado el 21 de agosto de 1839.
  23. ‚ÜĎ Cady, obra citada, p√°ginas 56 y 57.
  24. ‚ÜĎ Benavente debi√≥ exiliarse, Wright, Lozano y Portela fueron eliminados de las listas de reelecci√≥n a la legislatura y Alvear fue alejado de Buenos Aires con el nombramiento de embajador ante los Estados Unidos.
  25. ‚ÜĎ Conspiraci√≥n de Maza.
  26. ‚ÜĎ Parte de la Asociaci√≥n era contraria a una acci√≥n directa contra Rosas, confiando en que la lucha doctrinaria alcanzar√≠a para provocar su ca√≠da.
  27. ‚ÜĎ La mayor√≠a de los integrantes del grupo pertenec√≠a a familias fuertemente ligadas al rosismo.
  28. ‚ÜĎ La oposici√≥n a Rosas, aglutinada alrededor de la oportunidad provista por los franceses, no ten√≠a una actitud com√ļn al respecto. Mientras que la Nueva Generaci√≥n la apoyaba sin m√°s, para los federales disidentes de la √©poca de Balcarce, los lomos negros, e incluso para muchos de los viejos unitarios era ceder por necesidad a una acci√≥n deshonrosa y potencialmente peligrosa para la independencia de la naci√≥n.
  29. ‚ÜĎ No as√≠ con el mismo Rol√≥n, que se hab√≠a negado a secundarlo. En cuanto a Granada, no era sincero en su adhesi√≥n y ser√≠a quien decidir√≠a m√°s adelante la derrota de los Libres del Sur.
  30. ‚ÜĎ Rese√Īa hist√≥rica y her√°ldica de Magdalena.
  31. ‚ÜĎ Bar√≥n Mackau, Ange-Armand-Ren√© (1788-1855): Gran Cruz (29/10/45), Ministro Secretario de Estado de la Marina y Colonias, Par de Francia. Contralmirante (01/09/25), Almirante (23/12/47).
  32. ‚ÜĎ Dupotet, John Henry Joseph, nacido en Changey, Cote-d'Or, el 17 de diciembre de 1777 y muerto en Par√≠s el 9 de enero de 1852. Contralmirante (26/10/28), Gran Oficial (05/01/34), Vice-Almirante (12/07/41).

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