Campeche

ÔĽŅ
Campeche

Campeche

Para otros usos de este término, véase Campeche (desambiguación).
Estado Libre y Soberano de Campeche
Estado de Bandera de M√©xico M√©xico
Bandera de Campeche Escudo de Campeche
Bandera Escudo
Mapa
Mapa de Campeche
Situación del estado
Datos generales
Pa√≠s Bandera de M√©xico M√©xico
Capital
(y ciudad m√°s poblada)
San Francisco de Campeche
Municipios 11
Fundación 19 de abril de 1863
Orden 6¬ļ Con el decreto presidencial aprobado por el Congreso de la Uni√≥n, reconociendo la declaraci√≥n de la separaci√≥n de Yucat√°n y la Constituci√≥n campechana de 1857.
Gobernador Fernando Ortega Bernés PRI Party (Mexico).svg (ver)
Senadores Sebastián Calderón Centeno PAN Party (Mexico).svg
Guadalupe Fonz S√°enz PRI Party (Mexico).svg
Alejandro Moreno C√°rdenas PRI Party (Mexico).svg
(ver)
Diputados 2 (ver)
Superficie total 57 924 km¬≤ (18¬ļ)
Población
Poblaci√≥n 791,322 hab. (2009) (30¬ļ)
Densidad 14.9 hab./km¬≤ (28¬ļ)
Gentilicio Campechano (a)
Geografía
Huso horario Centro, UTC -6
Latitud 17¬į 49' - 20¬į51'
Longitud 89¬į06' - 92¬į27'
Elevaci√≥n  
 ‚ÄĒ M√°s alta 390 msnm (Cerro Champerico)
Indicadores
IDH 0.8263 (Alto) (9¬ļ)
Códigos y abreviaturas
ISO 3166-2 MX-CAM
P√°gina web
P√°gina web
www.portal.camp.gob.mx

Campeche es uno de los 31 estados que junto con el Distrito Federal conforman las 32 Entidades Federativas de México.

Campeche se localiza al sureste de la Rep√ļblica Mexicana y al oeste de la pen√≠nsula de Yucat√°n, entre los paralelos 17¬į 49' y 20¬į51' de latitud norte y los meridianos 89¬į06' y 92¬į27' de longitud oeste. Colinda al noreste con el estado de Yucat√°n, al este con el estado de Quintana Roo, al sureste con Belice, al sur con la Rep√ļblica de Guatemala, al suroeste con el Estado de Tabasco y al oeste con el Golfo de M√©xico.

Campeche, con una extensión total de 57 924 km², el 3.0% del territorio nacional; es una de las tres entidades que conforman la península de Yucatán. Su población total es aproximadamente de 754 730 habitantes, el 0.7% del total del país. Desde el punto de vista físico, Campeche se encuentra en una posición de transición entre la selva tropical del Petén guatemalteco y la selva baja caducifolia del extremo norte de la península de Yucatán.

Contenido

Nomenclatura

Denominación

Campeche

Toponimia

Escudo de Campeche.

Existen diversas teorías acerca del orígen de la palabra Campeche. En el territorio que conforma actualmente al estado existían varios poblados mayas, uno de estos fue Can Pech, cuyo nombre se deriva de las palabras mayas Can que significa serpiente y Pech cuyo significado es garrapata, es decir "lugar de serpientes y garrapatas".

Otros, indican que Campeche se deriva de las palabras Kin que significa sol y Pech. Algunos suponen que a este nombre (Kin Pech) se le puede agregar el prefijo Ah que quiere decir lugar y en conjunto dir√≠a "lugar del se√Īor sol garrapata".

Otra teor√≠a se basa en la terminolog√≠a anterior: Ah Kin Pech, pero con la aclaraci√≥n de que Pech es el apellido de un sacerdote y supone que el significado es "lugar del Se√Īor Pech adorador del Sol", por lo tanto el sacerdote maya Pech pudo haber fundado √≥ vivido en Can Pech.

Una interpretaci√≥n m√°s de los terminos Can Pech o Serpiente-Garrapata es como "el lugar donde se adoraba a la boa". (La boa es un reptil que acepta como par√°sito a la garrapata y en los monumentos mayas de este sitio los espa√Īoles encontraron serpientes enormes).

Algunos investigadores m√°s, explican que la traducci√≥n literal no sirve para entender la cosmovisi√≥n maya, sino en el sentido metaf√≥rico. Es por eso que Campeche, m√°s que "lugar de serpientes y garrapatas", como se traduce en lengua maya, significa "Dios y Sacerdotes". Se entiende de la siguiente manera: Can significa serpiente, que en la cosmovisi√≥n maya ser√≠a Dios; respecto al vocablo Pech o Peche, que en lenguaje literal maya es garrapata (s), en el significado de la escancia maya es sacerdote. Siendo Campeche, seg√ļn los mayas, "Lugar de Dios y Sacerdotes".

Escudo

Inicialmente, el escudo pertenec√≠a solamente a la ciudad de San Francisco de Campeche, otorgado en 1777 por el rey Carlos III de Espa√Īa, pero posteriormente fue adoptado para todo el estado.

El escudo está dividido en cuatro partes. A cada una de ellas se le llama cuartel. El fondo rojo de los cuarteles que se encuentra arriba a la izquierda y abajo a la derecha, significa valentía, firmeza y honradez, mientras que las torres manifiestan la grandeza y poder en la defensa del territorio. Los navíos de los cuarteles superior derecho e izquierdo indican la condición de puerto marítimo importante y el azul que los enmarca, suma a estas virtudes la pureza de sentimientos, la lealtad y la honestidad. El escudo cuenta con una bordadura de oro, y en la parte superior central se observa una corona real, que expresa majestuosidad.

Historia

√Čpoca Prehisp√°nica

Estructura II de Calakmul.

Período preclásico (2500 A. C. - 250 A. C.)

Los indicios m√°s tempranos de ocupaci√≥n humana, en Campeche, se remontan a fines del Precl√°sico Medio, hacia 550 a. C. Durante esa √©poca, la regi√≥n de las tierras bajas mayas experiment√≥ diversos movimientos migratorios que llevaron de sur a norte a n√ļcleos importantes de gente, quiz√° para colonizar regiones hasta ese momento vac√≠as. Este movimiento seguramente tuvo como causa un crecimiento de la poblaci√≥n que oblig√≥ a buscar nuevas tierras. Se ha encontrado evidencias de ello en sitios como Bec√°n, Edzn√°, Dzibilnocac, El Aguacates y Alimoche.

En la costa los primeros asentamientos parecen ser el resultado de dos corrientes migratorias: el suroeste fue ocupado por grupos procedentes directamente de las tierras bajas mayas del sur, mientras que en la costa norte los grupos procedían del interior de la península. Los sitios más representativos de la costa sur son Aguacatal, Xicalango y Tixchel.

Los primeros habitantes de Aguacatal llegaron entre 300 y 100 a. C., y eran portadores de una cultura avanzada, con edificios templo y una cer√°mica tipo Chicanel. Existen m√ļltiples sitios costeros con habitaci√≥n, durante el Precl√°sico Tard√≠o. Eran comunidades agr√≠colas, aunque parte de su subsistencia se basaba en la explotaci√≥n de los recursos marinos. Por otro lado, la mayor√≠a de los sitios tempranos de la costa noroeste de Campeche fueron basureros y dep√≥sitos de concha. Eran comuni¬≠dades de subsistencia. La extracci√≥n y comercializaci√≥n de la sal fue la actividad principal de estos grupos, en los lugares donde fue posible su explotaci√≥n. En esta parte de la costa, los asentamientos m√°s importantes surgieron durante el periodo Cl√°sico. En el Precl√°sico Tard√≠o los asentamientos fueron m√≠nimos.

Existen, desde luego, muchos otros sitios arqueol√≥gicos en Campeche que, sin duda, tuvieron sus inicios durante el Precl√°sico Medio y Superior, como Calakmul, Hormiguero y R√≠o Bec, en el sur; El Tigre, en el suroeste; Dzibilnocac y Tabasque√Īo, en el centro, y Jaina, en la costa norte.

El final del Preclásico Medio y el Tardío fueron periodos de una gran dinámica, en los cuales hubo un aumento general de las poblaciones, posiblemente con presiones demográficas que habían de catalizar la organización política y los enfrentamientos armados, eran comunidades portadoras de una agricultura extensiva e intensiva, así como poseedoras de una cerámica perteneciente a la esfera Chicanel. Para esa época ya existía un sistema de comercio que permitía el intercambio de ciertos productos entre comunidades del sur y del norte.

Templo de los Cinco Pisos; zona arqueólogica de Edzná.

Este esquema cultural, correspondiente al nivel aldeano y que se generaliz√≥ en todas las tierras bajas, pronto fue superado por algunas comunidades cuyos dirigentes lograron organizar al grupo para realizar obras p√ļblicas, as√≠ comenzaron a surgir, al final del Precl√°sico, sitios como Bec√°n, Edzn√°, Dzibilnocac y Aguacatal, que en unos pocos siglos multiplicaron su control territorial para alcanzar niveles de civilizaci√≥n.

El período clásico (250 A. C. - 1000 D. C.)

Hacia el siglo III de nuestra era, la sociedad maya de las tierras bajas inició un periodo de grandes realizaciones en todos los aspectos de la cultura, y alcanzó altos niveles de excelencia en arquitectura, cerámica, astronomía, etc. A esta época, que termina en el siglo X, se le conoce como Horizonte Clásico, para su estudio se ha dividido en dos fases.

  • El Cl√°sico Temprano (250-600 D.C.). En esta primera tase del per√≠odo Cl√°sico encontramos en Campeche dos fen√≥menos distintos: por un lado, grupos que han logrado desarrollar rasgos de individualidad; y otros a√ļn en un proceso de diferenciaci√≥n no muy marcada. Nos estamos refiriendo a poblaciones que desarrollaron el urbanismo a la par de comunidades menos complejas, que cayeron bajo el poder pol√≠tico y econ√≥mico de las primeras.
  • Cl√°sico Tard√≠o (600-1000 D.C.). Este es el periodo del m√°ximo florecimiento de la civilizaci√≥n maya, en el cual diversos grupos que hablan el √°rea lograron desarrollarse substancialmente. La regionalizaci√≥n de la cultura se manifest√≥ plenamente tanto en la arquitectura como en la cer√°mica. El acelerado crecimiento demogr√°fico permiti√≥ llevar acabo imponentes obras p√ļblicas, principalmente templos y palacios, destinados a servir a los dioses, a los jefes y sacerdotes.

Período posclásico (1000-1517 D.C.)

La destrucción de los grandes estados territoriales a fines del Clásico Tardío provocó una transformación total del panorama político. En lo referente al actual estado de Campeche, la actividad se concentró principalmente en las costas, y el interior permaneció marginado de la actividad, aunque no deshabitado.

A la llegada de los espa√Īoles, en el siglo XVI, la pen√≠nsula estaba dividida en 16 peque√Īas entidades, llamadas en maya cuchcabal y mencionadas como ‚Äúprovincias‚ÄĚ por los europeos. La forma de gobierno no era la misma en todas; en algunas reg√≠a de manera absoluta un solo jefe, en otras exist√≠a una especie de confederaciones de jefes menores que toman las decisiones. En el actual territorio de Campeche estas provincias eran: Ah Canul en la parte noroeste, al sur de la provincia de Ah Canul se encontraba Can pech, tambi√©n estaba la provincia de Chakanpot√≥n y el se√Īor√≠o de Acal√°n, uno de los pocos grupos mayas que resistieron el paso del Cl√°sico Tard√≠o al Postcl√°sico.

Divisi√≥n de las jurisdicciones mayas en el siglo XVI seg√ļn Ralph Roys.

Viajes de exploración

El primer viaje de exploraci√≥n parti√≥ de Santiago de Cuba el 8 de febrero de 1517. Pasaron por Isla Mujeres y continuaron por Cabo Catoche. El capitan Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba con tres nav√≠os, un gran piloto como Ant√≥n de Alaminos y oficiales como Lope Ochoa de Caicedo, Crist√≥bal Morante, el cl√©rigo Alonso Gonz√°lez y la tripulaci√≥n llegaron al pueblo maya de Can Pech, el 22 de marzo de 1517; fan√°ticos y obsesivos con el santoral del calendario cristiano, pusieron nombre al pueblo de acuerdo a se√Īalado en el almanaque. As√≠ que la ciudad de San Francisco de Campeche tuvo su primer nombre espa√Īol, San L√°zaro.

Seg√ļn el relato del soldado y cronista Bernal Diaz del Castillo, se sabe que tres d√≠as despu√©s los expedicionarios continuaron por la costa y llegaron al pueblo de Chakanput√ļn o Potonchan, al cual rebautizaron como Champot√≥n y donde se encontraron con unos mil ind√≠genas fuertemente armados que atacaron a los espa√Īoles matando a m√°s de veinte y dejando herido al capit√°n. Los hombres blancos y barbados huyeron llenos de pavor. Francisco Hern√°ndez de C√≥rdoba muri√≥ despu√©s. El cacique Moch (el "mocho", el manco Cohu√≥) fue el primer h√©roe ind√≠gena; este jefe maya fue capaz de proporcionar la primera derrota a un ej√©rcito invasor extranjero en Am√©rica. Las cr√≥nicas y la humanidad reconocen a Champot√≥n como la "Bah√≠a de la Mala Pelea".

La seguna expedici√≥n espa√Īola se inici√≥ el 1 de mayo de 1517, cuando el gobernador Diego Vel√°zquez de Cu√©llar orden√≥ que cuatro barcos al mando de Juan de Grijalva recorrieran la pen√≠nsula de Yucat√°n, acompa√Īado del piloto Ant√≥n de Alaminos, con los oficiales Pedro de Alvarado, Francisco de Montejo (padre) y el sacerdote Juan D√≠az. Todos ellos arribaron el 22 de mayo de 1517 a San L√°zaro. Nuevamente los mayas les ofrecieron agua y provisiones. Continuaron hasta Champot√≥n, pero los gritos de los ind√≠genas los asustaron y se desviar√≥n rumbo a la Isla del Carmen. En ese recorrido, encontraron una playa habitada por mayas amistosos. Le pusieron Puerto Deseado (hoy Isla Aguada o Puerto Real). De ah√≠, se dirigieron a la pen√≠nsula de Atasta y al actual estado de Tabasco. Encontraron un r√≠o al cual llamaron San Pedro y San Pablo.

El 18 de febrero de 1519 el capit√°n Hern√°n Cort√©s sali√≥ de Cuba conduciendo la tercera expedici√≥n espa√Īola donde a su p√°so por Cuzamil o Cozonnil (hoy Cozumel) se enter√≥ de que dos n√°ufragos viv√≠an desde hace ocho a√Īos con los mayas en la provincia de Ekab. Eran Jer√≥nimo de Aguilar y Gonzalo Guerrero. Hern√°n Cort√©s envi√≥ gente para rescatarlos pero solo Jer√≥nimo de Aguilar se uni√≥ a los conquistadores. La expedici√≥n de Cort√©s pas√≥ por Campeche rumbo a Tabasco. En Xicalango (Campeche) o Centla Tabasco recibieron como tributo a una esclava Malintzin (La Malinche o Do√Īa Marina). Ella hablaba n√°huatl y maya; Jer√≥nimo de Aguilar espa√Īol y maya. Ambos tradujeron a Hern√°n Cort√©s y por ellos se enter√≥ que los pueblos mayas viv√≠an aterrorizados por augurios dolorosos: hombres blancos y barbados vendr√°n de oriente a destruir nuestras ciudaddes y matar gente.

Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano

Los espa√Īoles en 1521 destruyeron Tenochtitlan. En 1525 Hern√°n Cort√©s ahorc√≥ al √ļltimo emperador mexica, Cuauht√©moc, se cree por testimonio de Bernal D√≠az del Castillo que fue cerca de la ciudad maya El Tigre o Inzancanac (en el hoy Candelaria, al sur del estado).

Conquista

En 1526, Francisco de Montejo recibió del rey el título de Adelantado y su capitulación o patente que le autorizaba conquistar la península de Yucatán. Para este objetivo fueron de gran ayuda el hijo y el sobrino de Montejo.

A finales de 1528, Montejo el Adelantado y su hijo, Francisco de Montejo y Le√≥n de 28 a√Īos, llamado el Mozo, prepararon una nueva campa√Īa de conquista. Los acompa√Īaba Francisco de Montejo el sobrino, de solo 15 a√Īos de edad. En marzo del a√Īo siguiente, Montejo padre avanz√≥ de Veracruz hac√≠a Tabasco; Montejo hijo cre√≥ a su vez, un puesto militar en Xicalango.

A mediados de 1530, De Avila (capit√°n con su propia embarcaci√≥n y bastimentos) fund√≥ Salamanca de Acal√°n en la antigua Inzacanac capital del se√Īor√≠o de Acal√°n. Despu√©s Alonso de √Āvila se dirigi√≥ a Mazat√°n y decidio permanecer a las afueras de √©sta por casi medio a√Īo. Una vez transcurrida la temporada de lluvias y repuesto el ej√©ricito espa√Īol, Alonso de √Āvila se dirigi√≥ a Champot√≥n donde se le uni√≥ Francisco de Montejo el Adelantado quien marcho a Can Pech en donde se ali√≥ el cacique Ah-Canul en la fundaci√≥n de Salamanca de Campeche a principios de 1531. Desde ah√≠ se plane√≥ la segunda gran conquista de la pen√≠nsula de Yucat√°n. La respuesta de los mayas a esos planes fue la alianza de los Ah-Canul de Calkin√≠ con los cocomes, dirigidos por Nachi Cocom desde Sotuta.

El 11 de junio luego de la batalla de San Bernab√© en Salamanca de Campeche se susitaron diversas circunstancias que propiciar√≥n la salida de los espa√Īoles en 1532. En ese mismo a√Īo Alonso de √Āvila fue derrotado por los mayas de Uyamil y Chactemal, dirigidos por Gonzalo Guerrero quien los obligo a refugiarse en Honduras.

Para ese entonces Montejo el "Adelantado" fue nombrado gobernador de Tabasco, Chiapas y Honduras, para 1535 se uni√≥ Yucat√°n a sus territorios gobernados, desde ah√≠ Montejo plane√≥ una campa√Īa de conquista definitiva para la pen√≠nsula. Fue as√≠ que el 4 de octubre de 1540 Montejo el "Mozo" consigue la fundaci√≥n de la primera villa hispana de la pen√≠nsula con el nombre de San Francisco de Campeche; tambi√©n fue la primera en tener cabildo y ostentar un templo cat√≥lico.

Francisco de Montejo y León "el Mozo", fundador de la villa de San Francisco de Campeche.

√Čpoca colonial

Poco despu√©s de la Conquista, empezaron a arribar al puerto de Champot√≥n los primeros evangelizadores: fray Diego de Landa, fray Juan de la Puerta, fray Luis de Villalpando, fray Diego de B√©jar y fray Melchor de Benavente. Ellos iniciar√≠an la evangelizaci√≥n en San Francisco de Campeche, Calkin√≠, Champot√≥n y M√©rida. Tambi√©n fungieron como educadores, ense√Īando a los indios las letras y los n√ļmeros.

En el a√Īo de 1543, se cre√≥ la Audiencia de los Confines de Guatemala. Al a√Īo siguiente, Yucat√°n se incorpor√≥ a dicha instituci√≥n. Campeche, Champot√≥n, Hecelchak√°n y Calkin√≠ se empiezan a poblar de espa√Īoles. Las regiones de los Chenes y la selva campechana quedan como zonas rurales, donde los pueblos ind√≠genas eran sometidos a encomenderos espa√Īoles.

En 1548, un a√Īo despu√©s de terminada oficialmente la Conquista de la pen√≠nsula yucateca, el territorio de Yucat√°n se anexa al virreinato de la Nueva Espa√Īa, quedando como provincia. Poco despu√©s se dividi√≥ en cuatro cabeceras: M√©rida, Valladolid, Campeche y Bacalar. El mismo a√Īo Campeche es reconocido como parte de la Capitan√≠a General de la Provincia de Yucat√°n.

En 1550, Yucat√°n pas√≥ a manos de la Audiencia de los Confines de Guatemala y qued√≥ en manos del oidor Blas Gota, mientras que los tres Montejo era destituidos de sus t√≠tulos y cargos. Unos meses m√°s tarde, el gobierno pas√≥ a manos de Francisco Herrera, oidor de la Audiencia de la Nueva Espa√Īa, y a finales del mismo a√Īo, Su Majestad Carlos I de Espa√Īa nombra Gobernador de la Provincia de Yucat√°n a Gasp√°r Ju√°rez de √Āvila.

En el a√Īo de 1560, por decreto Real, la provincia de Yucat√°n pas√≥ de manera definitiva a ser territorio de la Nueva Espa√Īa. En San Francisco de Campeche, Champot√≥n, Calkin√≠ y Hecelchak√°n seguir√≠an construy√©ndose casas e iglesias coloniales de estilo barroco. Campeche se empez√≥ a poblar con europeos sedientos de fortuna, los derechos y privilegios se obten√≠an por el simple hecho de ser espa√Īol, los pen√≠nsulares pod√≠an obtener gratuitamente esclavos, tierras y casas. Mientras que un zapatero, herrero o campesino espa√Īol que resid√≠a en Espa√Īa era considerado dentro de la "clase baja", pod√≠a obtener en la Nueva Espa√Īa fama y fortuna y conventirse en un poderoso encomendero o hacendado.

Población y encomienda

Con la decepci√≥n espa√Īola de no encontrar oro en la Pen√≠nsula Yucateca, la poblaci√≥n fue el principal bot√≠n de los conquistadores. Los indios sometidos fueron llamados Esclavos de Rescate y considerados como bot√≠n de guerra pod√≠a ser vendidos o esclavizados. El argumento de los espa√Īoles era que los indios ya eran esclavos de sus caciques y se√Īores y que su liberaci√≥n era el retorno a las pr√°cticas paganas y el abandono de la verdadera fe.

Capitania General de la Provincia de Yucat√°n.

El Rey de Espa√Īa se tuvo que enfrentar a un dilema: por un lado deb√≠a enfrentar las cr√≠ticas de la Iglesia y otras potencias europeas por el exterminio masivo y la esclavitud de los sobrevivientes ind√≠genas; y si abol√≠a la esclavitud y el comercio de ind√≠genas, se ve√≠a en problemas con sus s√ļbditos. La soluci√≥n fue la abolici√≥n de la esclavitud por un lado, pero adem√°s estableci√≥ los mecanismos legales de apropiaci√≥n del trabajo y recursos ind√≠genas para no enfrentarse a los espa√Īoles.

En 1542, el rey de Espa√Īa proclam√≥ las llamadas Leyes Nuevas, que establec√≠an la libertad de los indios como s√ļbditos de la Corona Espa√Īola, y que desde entonces no se podr√≠a convertir a esclavo a ning√ļn ind√≠gena bajo ninguna circunstancia, y la persona que transgrediera estas leyes ser√≠a castigada con la pena de muerte. La ola de protestas lleg√≥ a la corte peninsular de inmediato, acompa√Īada de fuertes amenazas de despoblar y abandonar las posesiones de ultramar.

Era evidente que el cumplimiento de las Leyes Nuevas significaba un golpe para los conquistadores, de manera que, en beneficio de la metr√≥poli y de su colonia, la esclavitud fue legalmente abolida, pero continuar√≠a a trav√©s de otros medios. A quienes contribuyeron a acrecentar los dominios del Imperio Espa√Īol, se les premi√≥ con la servidumbre ind√≠gena traducida a Encomienda, Repartimiento y Servicios Personales; mecanismos b√°sicos en la estructura econ√≥mica colonial por medio de los cuales se regir√≠an las relaciones entre naturales y europeos, y los servicios que los primeros deb√≠an prestar a los segundos.

A trav√©s de la encomienda, un n√ļmero de pueblos de indios quedaba sujeto o "encomendado" a un espa√Īol, a quien tributar√≠an en especie y trabajo. Los servicios eran desde labores agr√≠colas y dom√©sticas, hasta obras de construcci√≥n, sostenimiento de viudas y blancos pobres, y amamantar a reci√©n nacidos. Deb√≠an prestar sus servicios todos los hombres entre 16 y 60 a√Īos, y las mujeres, te√≥ricamente exentas, desde los 12 hasta los 60 a√Īos, y al igual que √©stas, los que ocupaban cargos de autoridad y los enfermos que estaban exentos, tambi√©n deb√≠an cumplir con sus servicios o pagar a alguien que los hiciera. Te√≥ricamente, que no en la realidad, los servicios ser√≠an remunerados; se estipul√≥ un real diario, y se prohibi√≥ el pago en especie.

Entre una semana de servicios y la siguiente deb√≠an mediar tres; el n√ļmero de indios "repartidos" que le correspond√≠a a cada encomendero y cl√©rigo estaba anotado en un padr√≥n; por el lado ind√≠gena, eran los alcaldes indios quienes se encargaban de vigilar su cumplimiento, y por el de los espa√Īoles, eran los jueces repartidores, a quienes se les pagaba un tributo de medio real por ind√≠gena, llamado Holpat√°n .

Esta legislaci√≥n expoliadora vino acompa√Īada de un reordenamiento de la poblaci√≥n. Muchos asentamientos prehisp√°nicos desaparecieron como tales, otros sobrevivieron y acrecentaron su poblaci√≥n con los reubicados, dando paso a un nuevo orden geopol√≠tico en funci√≥n de la econom√≠a colonizadora. No todos los pueblos ind√≠genas fueron encomendados, algunos quedaron bajo la jurisdicci√≥n real y recibieron el nombre de pueblos de la Real Corona.

Carta Naval de la Bahía de Campeche.

Una de las primeras encomiendas que el rey de Espa√Īa concedi√≥ en territorio campechano, fue la regi√≥n llamada Acal√°n Tixchel, hoy conocida como la zona de los r√≠os (Candelaria, San Pedro, Mamantel); en 1553, la poblaci√≥n del √°rea hab√≠a descendido de manera dram√°tica, en un 96%, de 50,000 al momento del contacto, a 500 tributarios que se registraron en la tasaci√≥n de aquella fecha. Unos se internaron en las selvas adyacentes, y muchos otros fueron tomados como esclavos y vendidos.

La poblaci√≥n ind√≠gena era el factor esencial para la ocupaci√≥n de los territorios; aquellos con mayor n√ļmero de habitantes eran m√°s preciados; en la pen√≠nsula de Yucat√°n, las zonas comprendidas entre M√©rida, Valladolid, Izamal, y Maxcan√ļ, Calkin√≠, Hecelchak√°n y Tenabo, y los alrededores del puerto de Campeche, fueron las m√°s codiciadas por los conquistadores; por el contrario, las selvas y los pueblos m√°s alejados de los asentamientos espa√Īoles, fueron considerados como tierra inh√≥spita por los extranjeros, y como zona de refugio, libre de tributos y cruces en la espalda por los mayas que encontraron en la huida el mejor mecanismo para librarse de las pesadas cargas impuestas por aquellos.

Esta circunstancia marc√≥ las diferencias fundamentales en la conformaci√≥n de la sociedad colonial regional. Fue notoria la desigualdad entre el puerto de Campeche y otros centros urbanos peninsulares, en cuanto al n√ļmero de encomiendas; la tasaci√≥n de 1549, report√≥ 36,870 indios tributarios para el territorio jurisdiccional de M√©rida, 15,094 para el de Valladolid, y 5,820 para San Francisco de Campeche.

Estas zonas sirvieron de base para congregar a la población indígena y tener un mejor control de ella, cobro de tributos, conversión religiosa, proximidad de la fuerza de trabajo, etc. Algunos encomenderos prefirieron incluso perder sus encomiendas poco pobladas y centrar su atención en aquellas zonas populosas.

En Campeche, los espa√Īoles prefirieron establecerse alrededor del puerto de San Francisco de Campeche y recongregar a los ind√≠genas cautivos en los pueblos indios circunvecinos, como Chin√°, Pocyaxum, Hampolol, Hool, Sihochac, Castamay, Lerma; o bien en la zona conocida como Camino Real (Calkin√≠, Hecelchak√°n, Becal, Tenabo), en donde la poblaci√≥n ind√≠gena era mayor. Por el contrario, las zonas selv√°ticas como la de Acal√°n Tixchel, La Monta√Īa, Sahcabch√©n, y Los Chenes, quedaron como territorios inhabitados, con inter√©s m√°s para los frailes y su tarea evangelizadora que para los encomenderos. Para 1607, la Minuta de Encomenderos arroj√≥ la cantidad de 5,000 indios tributarios para Campeche; y para fines del siglo XVII, la lista de Encomiendas de 1688 report√≥ 1,116 tributarios.

Códice Kingsborough; un encomendero abusa de un indio.

Los registros que cl√©rigos, encomenderos y autoridades reales hicieron con el prop√≥sito de controlar su tributaci√≥n, nos muestran a la poblaci√≥n ind√≠gena de Campeche de la siguiente manera: indios de pueblo o naturales que viv√≠an en sus comunidades llamadas Rep√ļblicas de Ind√≠genas, y manten√≠an su organizaci√≥n pol√≠tica interna, se ubicaban b√°sicamente en los alrededores del puerto y en Camino Real; los labor√≠os o ind√≠genas que prestaban sus servicios en labores agr√≠colas de manera voluntaria, en contraste con los indios de pueblo que eran forzados a prestar sus servicios a los blancos; los indios nabor√≠os o mayas que hab√≠an abandonado sus pueblos y viv√≠an en los barrios de San Francisco de Campeche; y los indios libres o "Uit'es", que poblaban el vasto territorio selv√°tico de Campeche. Los escasos encomenderos de Campeche se vieron obligados a recurrir a la reducci√≥n de ind√≠genas, constantemente tuvieron que perseguir a sus huidizos encomendados y reducirlos en asentamientos m√°s accesibles, adem√°s de que esta circunstancia les sirvi√≥ para respaldar las cargas excesivas que les impon√≠an.

A mediados del siglo XVII, los abusos del gobernador en turno y sus jueces repartidores propiciaron la rebelión de Sahcabchén. En 1668, el obispo informaba al rey "sobre los repartimientos y malos tratos que el gobernador... daba a los indios", diciéndole: "pues aunque en los gobiernos pasados se retiraban muchos indios desesperados del yugo, en el gobierno presente... no sólo indios de los pueblos sino los pueblos y partidos de indios dejando lastimosamente primeramente sus iglesias y doctrinas y la fe que profesaban, yéndose a ser idólatras sus casas y haciendillas, también como se ha visto ahora en todo el partido entero que llamaban de Sahcabchén".

Esta rebeli√≥n puso en peligro incluso a los pueblos cercanos al puerto; el fraile Crist√≥bal S√°nchez, muy preocupado, escrib√≠a a sus superiores desde San Antonio Sahcabch√©n: "Y asimismo que la m√°s com√ļn y asentada opini√≥n con que se hayan todos los indios de la monta√Īa y caciques... es que se hayan todos los ranchos y pueblos circunvecinos de Campeche y luego al punto bajar a la monta√Īa el gent√≠o y matar a cuantos hubiere en Campeche y llevarse a las mujeres para que sirvan a las suyas como ellas lo han hecho hasta aqu√≠ a los espa√Īoles".

Ante tal información, las autoridades del puerto, temerosas, ordenaron las previsiones del caso, particularmente porque "de la villa de Campeche no se puede dar socorro alguno por estar el enemigo sobre él con doce embarcaciones", y además porque se temía "que los indios montaraces y alzados pasen a juntarse con los ingleses...". A la rebelión indígena se unió la amenaza de los piratas.

Fuerte de San Miguel, en San Francisco de Campeche.

Piratería

La regi√≥n que conforma al actual estado de Campeche, fue de suma importancia por los √°rboles de maderas preciosas que se levantaban sobre lomer√≠os, planicies y pantanos, as√≠ como en las orillas de los r√≠os y lagunas. La historia de la riqueza maderera est√° relacionada con las incursiones filibusteras, principalmente de ingleses y holandeses. Cuando los filibusteros se hac√≠an de un gran bot√≠n, adquir√≠an una peque√Īa embarcaci√≥n y un ca√Ī√≥n; una correr√≠a afortunada produc√≠a otras veinte naves; si eran un centenar, se les cre√≠a mil. Era dif√≠cil escapar de ellos y mucho m√°s seguirlos; sorprendieron y saquearon las ricas ciudades de Chagra, Maracaibo, Veracruz, Panam√°, Puerto Rico, San Francisco de Campeche, Santa Catalina y los suburbios de Cartagena.

Bajo estas generalidades, a partir de 1564 ‚ÄĒcuando ya hab√≠an comenzado los ataques piratas a las naves espa√Īolas y a las poblaciones de la costa‚ÄĒ se estableci√≥ la Capitan√≠a General de Yucat√°n, y fue el se√Īor Luis de C√©spedes y Oviedo el primero en ostentar el t√≠tulo de gobernador y capit√°n general, quien consider√≥ la necesidad de fortificar la villa de San Francisco de Campeche.

En San Francisco de Campeche, se tuvo conocimiento de lo que le esperaba en materia de conflictos de mar y tierra cuando los piratas la atacaron por primera vez en 1557; en esta fecha, se present√≥ un grupo de ellos que abord√≥ un barco entrando al puerto. A√Īos m√°s tarde, hacia 1561, hubo piratas de distintas nacionalidades que desembarcaron en San Francisco de Campeche; los habitantes defendieron la plaza y recuperando lo robado lograron ahuyentarlos.

Estos acontecimientos no permit√≠an que la poblaci√≥n se desarrollara con tranquilidad y a menos de dos d√©cadas de su fundaci√≥n, San Francisco de Campeche vivi√≥ una colonizaci√≥n dif√≠cil de prever, protagonizada por piratas ingleses, quienes llegaban buscando explotar el palo de tinte; ocuparon por primera vez la Isla de Tris ‚ÄĒm√°s tarde Isla del Carmen‚ÄĒ el 26 de octubre de 1558. La sonda de Campeche, que era por naturaleza la m√°s abrigada y tranquila, fue convertida en la m√°s peligrosa por obra de los piratas. Los m√°s conocidos fueron en su mayor√≠a de origen brit√°nico, como por ejemplo William Parker, Henry Morgan, Jacobo Jackson (llamado conde de Santa Catalina) y Mansvelt; tambi√©n hubo piratas de otras nacionalidades, como Diego el Mulato, oriundo de La Habana; Cornelio Jol Pie de Palo, holand√©s; Bartolom√©, portugu√©s; Rock Brasiliano, holand√©s; Fran√ßois L'Olonois o Juan David Nau el Olon√©s, franc√©s; Laurent Graff Lorencillo, flamenco; Lewis Scott; Gramont, franc√©s; Van Horn, holand√©s; Abraham, holand√©s; Joseph Cornelius, holand√©s; Isaac Hamilton; John Bold; Vander Brull; Barbillas.

Henry Morgan.

Las bases o refugios para la delincuencia mar√≠tima estuvieron en Jamaica, para los ingleses, y en Isla Tortuga, cerca de Hait√≠, para los franceses. Los nav√≠os utilizados para estas correr√≠as han sido caracterizados con el nombre de carraca o buque mercante entre los portugueses, patache o barco de vela de dos palos, gale√≥n de dos o tres cubiertas, aparejado con tres palos y de popa redondeada; bergant√≠n de tres palos, ligero para la huida, urca o embarcaci√≥n ancha de una sola cubierta y fragata que pod√≠a ser √°gil. El armamento conveniente constaba de mosquetes, cuchillos, dagas, ca√Īones, arcabuces, lanzas y rodelas, espadas y ballestas. A bordo de estas naves y con esa clase de armas los filibusteros cruzaron el mar de las Antillas, el canal de Yucat√°n, la Florida, el mar Caribe, la sonda de Campeche y la laguna de T√©rminos, creando adem√°s un estilo especial en su vestido y arremetiendo al amparo de la bandera que izaban, misma que ostentaba una calavera.

De entre estos grupos se desprendi√≥ un barco pirata que en 1559 recorri√≥ la costa de Campeche asaltando los nav√≠os que pasaban por el litoral; en 1561 otro buque de orig√©n franc√©s lleg√≥ a San Francisco de Campeche sorprendiendo a las embarcaciones que estaban fondeadas, asaltando y quemando casas de la villa (noche del 17 de agosto). Este acontecimiento tuvo lugar en la √©poca en que Diego Quijada apenas se hab√≠a instalado en el gobierno peninsular en M√©rida; existi√≥ un relato del propio don Diego, pero el que la historiograf√≠a ha podido recoger es el de Bautista de Avenda√Īo, alcalde mayor de Veracruz, en carta al rey el inmediato 28 de septiembre: a San Francisco de Campeche llegaron 30 franceses salidos de tres nav√≠os que andaban en la costa; robaron y quemaron de noche; los habitantes con temor y alboroto huyeron al monte, donde estuvieron hasta el momento en que se dieron cuenta de que los salteadores se iban con lo robado, que era todo lo que ellos ten√≠an, adem√°s de cinco mujeres. No queriendo permitir la huida se embarcaron en peque√Īos botes hasta 15 vecinos y otros tantos soldados que hab√≠an llegado un d√≠a antes de la Florida; √©stos alcanzaron a los piratas matando a 15 de ellos y apresando a otros cinco; los dem√°s llegaron al mar y en el batel que ten√≠an se fueron a sus naves, abandonando todo lo robado; los detenidos dijeron que eran cinco los nav√≠os que andaban al corso y despu√©s de la confesi√≥n fueron ahorcados.

El hecho fue alarmante y el gobernador Quijada tom√≥ la decisi√≥n de ir a Campeche acompa√Īado de una fuerza de auxilio, diciendo: "Hice alarde y rese√Īa de armas y dej√© bandera y tambor". Nombr√≥ caudillo y otros oficiales de guerra; desfilaron 25 arcabuceros y algunos piqueros y rodeleros, todos diestros en tomar las armas y √ļtiles en tiempo de necesidad. √Čstos fueron los dos primeros ataques conocidos que casi coincidieron con el establecimiento de los piratas en la Isla de Tris; su estancia en este lugar no fue casual, pues la regi√≥n isle√Īa contaba con numerosos accidentes geogr√°ficos y diversas salidas al mar desde la laguna, lo que les conced√≠a un sitio seguro y escondite estupendo.

Los piratas amagaron la entonces villa de San Francisco de Campeche.

Para 1573 ya se ten√≠a conocimiento de que los salteadores se encontraban establecidos en la laguna de T√©rminos, y Dampier, quien visit√≥ la regi√≥n en 1675, afirm√≥ que en aquel entonces hab√≠a cerca de 250 piratas entre ingleses, irlandeses y escoceses; dice Bol√≠var que estos hombres de la laguna, como se les llamaba, se asentaron en grupos peque√Īos no mayores de 10. Constru√≠an sus casas con troncos de arbustos y techos de huano; sus lugares preferidos eran las peque√Īas lagunas o ensenadas donde estuviesen m√°s cerca de la madera.

En 1568 llego a San Francisco de Campeche John Hawkins, al frente de los barcos Uni√≥n, Jes√ļs de Lubeck, El √Āngel, el Swallow y el Judith que llevaba a bordo a quien ser√≠a el famoso Halc√≥n de los Mares, Francis Drake y apres√≥ un nav√≠o en que llegaban el se√Īor Agust√≠n de Villanueva y dos frailes. √Čstos fueron los proleg√≥menos de otros d√≠as que seguir√≠an pre√Īados de sobresaltos, en los que se comunicaba a las poblaciones la necesidad de educarse en el plantel del valor para salvaguardar la vida y la existencia de las familias.

Los asaltos no ten√≠an distancia, sino m√°s bien proximidad entre unos y otros: antes de finalizar el siglo XVI, el 21 de septiembre de 1597, William Parker desembarc√≥ sigilosamente en San Francisco de Campeche. En complicidad con un vecino de nombre Juan Venturate, asalt√≥ y saque√≥ a la poblaci√≥n, pero √©sta, al recuperarse de la sorpresa, lo oblig√≥ a huir. Venturate, capturado, tuvo como destino el ser descuartizado; por su parte, William Parker llev√≥ a cabo una incursi√≥n violenta y audaz, pues primero desliz√≥ frente al puerto su nav√≠o de gran porte, un patache y un lanch√≥n, como amenaza que mantuvo por varios d√≠as, hasta que, logrando la confianza de los pobladores en el sentido de que era una intimidaci√≥n, desembarc√≥ obligando a los campechanos a refugiarse en el convento de San Francisco. Ah√≠ se fueron reuniendo hasta que decidieron defenderse, bajo el mando de Pedro de Interi√°n; los campechanos se enfrentaron a los piratas en las callejuelas de la ciudad, trab√°ndose la lucha cuerpo a cuerpo con mosquetes y espadas. Finalmente Parker orden√≥ a sus hombres que se retiraran rumbo a la playa para alcanzar el nav√≠o abordando sus botes; el repliegue se convirti√≥ en huida, dejando el bot√≠n y al c√≥mplice en tierra, pero logrando salvarse. Los perseguidores, estimulados por la victoria, organizaron el seguimiento en el mar ayudados por otra embarcaci√≥n enviada por las autoridades de M√©rida; los dos barcos espa√Īoles dieron alcance a los piratas, y la fragata al mando de Alonso de Vargas Machuca captur√≥ el patache que, custodiado, fue llevado al puerto de Campeche. Parker no cedi√≥ en coraje, siguiendo a distancia a las embarcaciones espa√Īolas para recuperar el patache. No consigui√≥ su prop√≥sito a pesar de haber vigilado la costa por m√°s de 15 d√≠as, porque cuando se acercaba, los disparos de la artiller√≠a lo obligaban a tomar distancia; fue as√≠ que desisti√≥, abandonando la intenci√≥n y a algunos piratas aprehendidos.

Sir Francis Drake.

En el mes de agosto de 1633 aparecieron navegando frente a San Francisco de Campeche 10 nav√≠os que se creyeron mercantes hasta que izaron la bandera propia de los bucaneros; holandeses, franceses, ingleses y algunos portugueses, eran los tripulantes que obedec√≠an al llamado Pie de Palo y a Diego el Mulato. Desembarcaron por la parte de San Rom√°n cerca de 500 hombres que avanzaron sobre el centro de la poblaci√≥n; enfrentaron las primeras defensas recibiendo fuego de mosquetes y artiller√≠a. En esta batida perdieron la vida 25 hombres, pero durante la r√©plica cay√≥ herido de muerte el capit√°n Domingo Galv√°n Romero, quien era padrino de bautizo de Diego el Mulato en Cuba. La lucha se llev√≥ a cabo en calles y plazuelas hasta que los piratas quedaron due√Īos de la villa y los espa√Īoles se retiraron al convento de San Francisco. Los bucaneros saquearon las casas de los principales vecinos, intentaron infructuosamente un rescate de 40 000 pesos y huyeron llev√°ndose algunos prisioneros y rob√°ndose de paso las trozas de palo de tinte que flotaban en la playa, esperando ser cargadas por otros nav√≠os. Pie de Palo muri√≥ poco tiempo despu√©s de este asalto, al naufragar sus barcos frente a las playas de Cuba.

Diego el Mulato fue un personaje que Justo Sierra O'Reilly incorpor√≥ a la novel√≠stica peninsular al publicar la breve novela El filibustero en el peri√≥dico Museo Yucateco, donde refiri√≥ bajo el anagrama de Jos√© Turrisa la leyenda del episodio amoroso entre el corsario y una joven campechana, quien termin√≥ los √ļltimos d√≠as de su existencia perturbada de sus facultades mentales al descubrir que el personaje de su afecto hab√≠a asesinado a su padre.

A trav√©s de los siglos, los hechos pir√°ticos, adem√°s de tener repercusiones pol√≠ticas, influyeron en la literatura regional; junto a Sierra O'Reilly est√° el poeta yucateco Jos√© Antonio Cisneros, autor de un drama hist√≥rico que titul√≥ Diego el Mulato, escrito que le vali√≥ popularidad y gloria trat√°ndose el mismo asunto que en El filibustero. El drama de Cisneros conserva la misma fisonom√≠a que la novela de Sierra, excepto al final. Diego el Mulato tiene un lugar especial en los relatos, pues hubo cronistas que designaron a Campeche como su lugar de origen, aunque otros, como P√©rez Mart√≠nez, citando a Tom√°s Gage ‚ÄĒautor de un libro sobre viajes‚ÄĒ, refiere que era habanero, a pesar de haber residido algunos a√Īos en la ciudad de las murallas; el autor antes citado refiri√≥:

Este mulato habiendo sido maltratado por el gobernador de Campeche, al servicio del cual estaba, y viéndose desesperado, se arriesgó en un barco y se puso al mar, donde encontró a algunos buques holandeses que esperaban hacer alguna presa. Dios quiso que abordase felizmente estos buques donde él esperaba encontrar más favor que entre sus compatriotas; se entregó a ellos y les prometió servirles fielmente contra los de su nación que lo habían maltratado, y aun azotado en Campeche [...]

En 1635 los piratas persiguieron un navío cuando estaba próximo a desembarcar un nuevo gobernador de la provincia. Jackson saqueó Champotón en 1644 ante la imposibilidad de desplegarse en Campeche; amagó con una poderosa escuadra de 13 navíos bien armados y 1500 hombres. El entonces gobernador Enrique Dávila Pacheco acudió al puerto, donde organizó las fuerzas para evitar la invasión, uniéndosele tripulantes de los navíos de la flota que había arribado procedente de Cádiz. En Champotón, desierto porque sus pobladores ya sabían de la proximidad de Jackson, los piratas desembarcaron y se aprovisionaron de carne de res, saqueando parroquias, aprehendiendo a algunos indígenas y sorprendiendo a los frailes Antonio Vázquez y Andrés Navarro. Habiendo consumado su misión y navegado a Cuba, tres navíos tropezaron en Cayo Arcas y los otros nueve zozobraron en medio de una tormenta.

Sir John Hawkins

Juan Canul renov√≥ la tradici√≥n de la mariner√≠a con un hecho singular cuando, en julio de 1654, preparando sus arreos de pesca se hizo a la mar rumbo al Morro. Encontr√°ndose en esta faena con varios compa√Īeros y sin prestar mayor atenci√≥n, vio acercarse un nav√≠o; cuando √©ste se encontaba ya junto a sus fr√°giles embarcaciones, Canul y sus compa√Īeros se dieron cuenta de que era un barco pirata. Desde luego que cayeron prisioneros, y habiendo sido subidos a bordo, sintieron real la posibilidad de ser vendidos como esclavos en alg√ļn lugar de las Antillas; con valor temiendo un futuro tr√°gico, atacaron a cuchillo a los bucaneros cuando se prove√≠an de alimentos en Dzilam. Habiendo matado al capit√°n, sujetado a algunos piratas y dejado en tierra a otros, Canul y los suyos regresaron con la nave a Campeche, donde fueron recibidos con alegr√≠a. La fragata se incorpor√≥ a la patrulla de la costa y a Canul se le concedi√≥ el grado de capit√°n; adem√°s, conserv√≥ las ropas de un pirata que, se cuenta, usaba en celebraciones especiales.

En 1661 una flotilla dirigida por filibusteros al mando de Henry Morgan robó el cargamento de dos fragatas que acababan de arribar al puerto de Campeche; tardíamente se habían comenzado las obras de defensa y sólo en 1656 se levantaron las primeras fortificaciones en San Román, a la orilla del mar, también llamadas fuerza de San Benito; también se erigieron la del Santo Cristo de San Román, complemento de la anterior, y el baluarte de San Bartolomé. En 1659 piratas ingleses al mando de Christopher Ming sitiaron el puerto, desembarcaron y durante cinco días se dedicaron al saqueo, tomando rehenes y llevándose 14 navíos. El 9 de febrero de 1663, con Mansvelt al frente, otro grupo de piratas saqueó casas y desarticuló las débiles fortificaciones, no sin antes mostrar su carácter impetuoso y cruel, pues se ha dicho que hasta entonces nunca antes se había matado con tanta sangre fría.

Hubo grupos de filibusteros que atacaron hasta dos veces en un mismo a√Īo. Tal fue el caso de Bartolom√©, quien en 1663 desembarc√≥ pr√≥ximo a San Francisco de Campeche, y aunque quem√≥ una hacienda, sus hombres se vieron obligados a huir por las fuerzas del capit√°n Maldonado, quien jefaturaba a 200 infantes espa√Īoles y 600 indios flecheros. En la acci√≥n se apres√≥ al pirata, cuya astucia le permiti√≥ escapar, en haza√Īa de incre√≠ble imaginaci√≥n y entereza. Despu√©s de esto, repiti√≥ sus ataques. Las poblaciones del Golfo de M√©xico y el mar Caribe eran itinerario imprescindible para sus amenazas y saqueos; cuando no sorprend√≠a una poblaci√≥n, atacaba otra, efectuaba r√°pidos desembarcos o en altamar se lanzaba al abordaje y robo de naves espa√Īolas. La gravedad de los sucesos y la incapacidad de las instancias burocr√°ticas eran elementos que acentuaban el desorden: en 1671, las cortes espa√Īolas informaron al virrey de la Nueva Espa√Īa que el comercio del palo de tinte hab√≠a aumentado considerablemente en Europa, haci√©ndole saber, adem√°s, que los piratas estacionados en la laguna de T√©rminos vend√≠an m√°s quintales de madera que los que se exportaban por Campeche, motivo adicional para fortalecer la idea de expulsarlos.

Puerta de Tierra; San Francisco de Campeche.

En 1667 la flotilla que dirigía Lewis Scott desembarcó en San Francisco de Campeche, villa que saqueó por tres días y dejó en ruinas. En 1672 Laurent Graff, también conocido como Lorencillo, bajó por la playa de San Román y el 31 de marzo quemó el astillero y dos fragatas; sin atreverse a penetrar a la plaza, regresó a sus barcos y en el mar detuvo un navío procedente de Veracruz al cual robó un valioso cargamento y 120 000 pesos en barras de plata; después, amagó Tabasco y el 12 de abril robó e incendió el pueblo de Champotón. En 1678 Lewis Scott también saqueó San Francisco de Campeche durante tres días habiendo robado no solamente plata, y otros objetos de valor, sino que en su retirada se apoderó de un barco cargado y destinado para salir pronto hacia Veracruz.

La cr√≥nica de este asalto informa que los malhechores no fueron molestados en sus acciones, si bien se les escap√≥ una fragata que estaba en franquicia, as√≠ pudo marear sus velas y escapar. El robo fue tremendo, pero lo que m√°s constern√≥ a la provincia fue que el enemigo se llev√≥ cautivas a m√°s de 200 familias, entre ellas un centenar de ni√Īos, por todos los cuales pidi√≥ considerable rescate.

Lo anterior volvi√≥ a plantear con m√°s formalidad la necesaria fortificaci√≥n de la ciudad. El ingenioso Mart√≠n de la Torre fue el autor intelectual de la obra; se√Īal√≥ la importancia del amurallamiento para que San Francisco de Campeche volviera a tener la supremac√≠a en la exportaci√≥n del palo de tinte, ya que para entonces hab√≠a sido desplazado por la isla de T√©rminos, desde donde se comerciaba con los ingleses de Jamaica y con los traficantes de Isla Tortuga.

Mart√≠n de la Torre, precursor de la obra, explicaba sus propositos en el Discurso sobre la planta de la fortificaci√≥n de que necesita la ciudad de Campeche en la provincia de Yucat√°n en el a√Īo de 1680. La Corona aprob√≥ el estudio pero la muerte se llev√≥ a De la Torre, autor de la c√©lebre frase: "Los lugares sin fortificaci√≥n son como cuerpos sin alma". Las obras avanzaron lentamente bajo la responsabilidad del ingeniero Jaime Franck, conocedor de la materia como residente de las obras de San Juan de Ul√ļa.

Roche Brasiliano.

Todo ello result√≥ en vano cuando los bucaneros llegaron otra vez a la poblaci√≥n en 1685, precisamente el mes de julio, fue dram√°tico: Laurent Graff y Agramont, contando con cerca de un millar de hombres, no solamente atacaron Campeche y permanecieron en ella varios d√≠as, sino que tambi√©n se desplazaron hacia los ranchos Multunchac, Ebul√°, Castamay, Chibik, Uayam√≥n, Kob√©n y los pueblos de Chin√°, Santa Rosa, Samul√° y Tixbulul (Lerma). El despliegue de m√°s de una decena de nav√≠os y cerca de 1300 hombres fue un acto no s√≥lo vand√°lico sino una invasi√≥n de las m√°s temibles y tan impune que les fue posible robar villas, estancias y poblados del interior, llev√°ndose no √ļnicamente riquezas y las acostumbradas maderas, sino tambi√©n productos agr√≠colas con los que llenaron sus bodegas.

Esto hizo necesario proseguir con los trabajos; as√≠, el 3 de enero de 1686, en presencia del gobernador y de otras autoridades, as√≠ como de parte de la poblaci√≥n, se abrieron las cepas que dieron cabida a los primeros cimientos de la muralla; a fines del siglo el tesorero, Pedro Vel√°zquez, inform√≥ al rey que se hab√≠an terminado siete baluartes y sus cortinas, faltando solamente uno y 30 varas del lienzo "que no se hab√≠an acabado por falta de medios". Pocos a√Īos despu√©s, informa Sierra O'Reilly, el 26 de febrero de 1690, desembarcaron 30 piezas de artiller√≠a, y consta que en la primera d√©cada del siglo XVIII, San Francisco de Campeche, con su gran muralla y sus diversos baluartes, era una plaza fuerte, inexpugnable, de m√°s de 100 ca√Īones, s√≥lo emulada en el continente por Cartagena de Indias.

Fue una larga tarea: las obras de protecci√≥n se extendieron m√°s all√° de la villa, y en el pueblo de Lerma se construy√≥ una torre en 1680 que se destruy√≥ en 1880 y que Calder√≥n Quijano describi√≥ como de una simplicidad com√ļn y pocas condiciones est√©ticas, demostrando que no se hab√≠a realizado de acuerdo con "las m√°s adelantadas directrices de la arquitectura abaluartada"; as√≠ mismo, en el curso del siglo XVII se construy√≥ un reducto o fuerte en Champot√≥n, con caracter√≠sticas similares a las de Lerma.

Todavía en 1692, otros siete buques piratas amagaron San Francisco de Campeche, pero más tarde se fueron a la isla de Jaina, donde capturaron algunas embarcaciones que transitaban por aquel lugar; el 18 de enero de 1708 Barbillas, procedente de la isla de Tris y al mando de cuatro embarcaciones, desembarcó y quemó el poblado de Lerma; estuvo al acecho frente a San Francisco de Campeche y pudo apresar el bajel en que llegaba Fernando Meneses Bravo a hacerse cargo de la provincia y por cuya familia pidió un rescate que hubo que cubrir.

El presidio del Carmen

En 1558, fueron piratas los que llegaron a la Isla del Carmen a refugiarse, para después aprovecharse de los recursos naturales de la Isla de Términos.

Capturada como refugio seguro y convertida en base para diferentes ataques por mar y tierra, la Isla de Tris parec√≠a estar destinada a cumplir las funciones que desempe√Īaba Jamaica, en poder de los ingleses desde 1655, o la Isla Tortuga, que dominaron los franceses; es decir, puerto de avituallamiento de las naves corsarias.

Los problemas de la Colonia segu√≠an en tierra firme, con una colonizaci√≥n lenta y dif√≠cil. Se avanzaba tan despacio que, por ejemplo, el 4 de septiembre de 1663, durante el gobierno provincial de Francisco Esquivel y de la Rosa, llegaron noticias valederas de que Isla de Tris se encontraba en poder de los piratas. Tuvieron que pasar dos lustros para que se hiciera algo al respecto: el 14 de agosto de 1672 se tom√≥ una decisi√≥n y sali√≥ del puerto de Veracruz una primera expedici√≥n hacia la isla con la intenci√≥n de arrojar al mar a los piratas que se hab√≠an posesionado de ella; sin embargo, en octubre de 1673 la expedici√≥n regres√≥ con la novedad de no haber podido desalojarlos. Los tropiezos, con el consiguiente des√°nimo, no ca√≠an en el olvido, de tal manera que en el a√Īo de 1680 el alcalde de Campeche, Felipe Gonz√°lez de la Barrera, puso en operaci√≥n lo que podemos llamar la segunda expedici√≥n, que entonces arranc√≥ del puerto murado y lleg√≥ a Laguna, donde incendiaron estancias, casas y madera tint√≥rea; pero la expulsi√≥n fue temporal, pues cuando los soldados se concentraron en la plaza de donde hab√≠an salido, los piratas regresaron nuevamente a sus acostumbradas faenas. Con todo, el hecho fue considerado tan notable que el rey concedi√≥ al alcalde el t√≠tulo nobiliario de conde de la Laguna.

Desde luego que las caracteristicas de la regi√≥n no eran nada hospitalarias, y a ello hay que a√Īadir la distancia, que se cubr√≠a normalmente por agua, y que exig√≠a meses y meses para ir de un sitio a otro. Adem√°s, el poblamiento de la pen√≠nsula transcurr√≠a lentamente, y tuvieron que pasar poco m√°s de dos d√©cadas para que enviara una tercera expedici√≥n para sacar a los piratas de la Laguna. A fines del siglo XVII se encontraban unas 600 personas arranchadas en T√©rminos y Puerto Real, pues desde 1686 un n√ļmero considerable de piratas regres√≥ a la isla, reiniciando el hostigamiento a pueblos de Tabasco y saqueando el de Usumacinta. Los espa√Īoles se hicieron cargo de la iniciativa y el virrey G√°lvez apoy√≥ a las provincias de Tabasco y Yucat√°n, que en 1690 reconquistaron temporalmente el lugar, pero no se establecieron. Asimismo, el virrey envi√≥ al ingeniero Jaime Frank para estudiar la posibilidad de fortificar la isla; pero √©ste opin√≥ que no era conveniente, pues al existir varias entradas a la isla, los contrarios pod√≠an sorprender a los soldados y fortificarse.

Es el capit√°n Francisco Fern√°ndez quien vence la resistencia pirata alrededor de los a√Īos 1703-1704 con un buque guardacostas, seis canoas y 184 hombres bien provistos y armados. Apres√≥ un centenar de forajidos ingleses y destruy√≥ instalaciones y embarcaciones, pero se retir√≥ del lugar por falta de apoyos financieros. En este hecho hay detalles que es conveniente destacar: detuvo 100 ingleses y nueve negros, se apoder√≥ de una urca peque√Īa cargada de palo de tinte, un patache de construcci√≥n brit√°nica con 800 quintales de palo de Campeche, un bergant√≠n espa√Īol, robado antes por los piratas, y otro construido en San Rom√°n; tambi√©n se apoderaron los victoriosos expedicionarios de una balandra, medio centenar de canoas, √ļtiles para diferentes desplazamientos; buena cantidad de jarcia y miles de quintales del palo ya cortado y listo para embarcarse. Hicieron prisioneros nada despreciables, como Isaac Hamilton, jud√≠o londinense cuya misi√≥n era embarcar el tinte con destino a Nueva Inglaterra; Guillermo Haven, natural de Jamaica, y John Elliot, londinense enlistado en Jamaica en las filas de la pirater√≠a. Bot√≠n y prisioneros fueron trasladados a San Francisco de Campeche, y los √ļltimos remitidos a la capital de la Nueva Espa√Īa. Tienen que transcurrir otra vez varios a√Īos para que en 1707 ‚ÄĒcuarta tentativa‚ÄĒ el gobernador de Tabasco, Pedro Mier y Ter√°n, enviara fuerzas para sacar a los piratas de la isla. Tienen √©xito, pero se repiten las circunstancias: al dejar el lugar, regresan los piratas. Fue la √©poca en la que Barbillas se asent√≥ en la isla y desde ah√≠ captur√≥ barcos y desmantel√≥ bodegas de otros nav√≠os. Es decir, mientras no se estableciera un grupo de habitantes, la regi√≥n cambiar√≠a de posesi√≥n con relativa facilidad.

Se vieron regresar los barcos ingleses en 1710, y en su recorrido hundieron una galeota guardacostas. Se hizo imposible admitir eventualidades en la cuesti√≥n de la laguna de T√©rminos, de tal manera que el alcalde mayor de Tabasco, Juan Francisco Medina y Cach√≥n, propuso una estrategia de desalojo en la que participar√≠an barcos de la Armada de Barlovento, con base en Veracruz, y las fuerzas navales de Tabasco y Campeche. Los buques seleccionados en Campeche para la expedici√≥n fueron: la fragata Nuestra Se√Īora de la Soledad, propiedad del alcalde √Āngel Rodr√≠guez de la Gala; la fragata de Andr√©s Benito, la balandra de Sebasti√°n Garc√≠a, dos galeotas guardacostas y varias piraguas para el servicio de los buques. M√©rida y Campeche aportaron de sus cajas reales la cantidad de 7 945 pesos para la compra de comestibles, pertrechos de guerra y carena de las embarcaciones. Los movimientos preliminares estaban en operaci√≥n cuando tuvieron que suspenderse: lleg√≥ a San Francisco de Campeche el marino Agust√≠n Toledo, procedente de Laguna, advirtiendo que se encontraban en la isla tres fragatas inglesas, una de ellas con 20 ca√Īones, otra de 16 y la √ļltima con 10; adem√°s, dos bergantines sin artiller√≠a estaban preparados para pedir ayuda a Jamaica. Finalmente, la quinta expedici√≥n parti√≥ de San Francisco Campeche el 7 de diciembre de 1716, al mando del sargento mayor del presidio de Veracruz, Alonso Felipe de Andrade; los piratas fueron nuevamente derrotados, pero esta vez las fuerzas triunfadoras no se retiraron, sino que establecieron en la isla una guarnici√≥n. El desalojo, se√Īala Calder√≥n Quijano:

[...] es una p√°gina ciertamente gloriosa de la historia espa√Īola en Am√©rica. Con notable inferioridad num√©rica, llev√≥ a cabo un ataque naval contra los ingleses, logrando su apresamiento casi total y oblig√°ndolos a abandonar los buques y el contrabando, dentro de unas condiciones extremadamente ben√©volas.

Despu√©s de esa victoria, se inici√≥ la r√°pida construcci√≥n de una estacada para la defensa. La planta del presidio o fuerte se construy√≥ con simplicidad; los planos respectivos se√Īalan que la edificaci√≥n era perfectamente cuadrada y regular, y que ten√≠a baluartes en sus √°ngulos.

Poco despu√©s, y casi acostumbrados a la r√©plica, m√°s de un centenar de bucaneros quisieron retomar el territorio, pero valerosamente fueron rechazados, con la respuesta contundente de "hombres, balas y p√≥lvora suficiente para defenderse"; adem√°s, la construcci√≥n del presidio estaba concluida. En el combate falleci√≥ el sargento mayor Andrade. Desde entonces nunca m√°s volvieron los bucaneros, quienes estuvieron en posesi√≥n de la isla por cerca de 150 a√Īos, explotando sus recursos y atacando nav√≠os. Sin duda que los ingleses expulsados son los que pasaron a la vertiente opuesta ‚ÄĒBelice‚ÄĒ a continuar su oficio de traficantes y contrabandistas, alm√°cigo de estos halcones de los mares. En celebraci√≥n del d√≠a de la victoria, 16 de julio de 1717, se fund√≥ la villa del Carmen, nombre de la festividad religiosa de ese memorable d√≠a, consagrado a la Virgen del mismo nombre.

Fue as√≠ como Campeche padeci√≥ durante 128 a√Īos las incursiones de estos malhechores, cuya declinaci√≥n comenz√≥ en 1713, cuando Espa√Īa e Inglaterra firmaron los Tratados de Madrid y de Utrecht, que confirmaron a Inglaterra los derechos sobre las islas y territorios concedidos en el anterior Tratado de Madrid de 1670.

Cronología de ataques piráticos:

  • 1558: Se establecen algunos piratas en Laguna de T√©rminos
  • 1559 - 156: Corsarios luteranos merodeaban Campeche.
  • 1568: John Hawkins, Francis Drake y el Esquin√© atacan el puerto.
  • 1597: William Parker sitia a Campeche, durante 17 d√≠as.
  • 1632: Amago pirata a Campeche.
  • 1633: Diego el Mulato y Pie de Palo atacan Campeche, con 10 nav√≠os.
  • 1644: con 13 nav√≠os y 1500 hombres, Jacobo Jackson ataca Campeche.
  • 1661: El ingl√©s Henry Morgan aparece en costas campechanas.
  • 1663: El holand√©s Mansfelt o Mansvelt amenaza al puerto, anclado en la bah√≠a. En este mismo a√Īo, Bartolom√© Pertugu√©s y Rock Brasiliano atacan naves que sal√≠an de Campeche.
  • 1667: Robert Chevalier asalta cargamentos de palo de tinte en T√©rminos.
  • 1672: Laurent Graff, mejor conocido como Lorencillo, apresa un barco campechano que ven√≠a de Veracruz, con 120,000 pesos en barras de plata.
  • 1678: Juan David Nau, el Olon√©s, y Lewis Scott incursionan en la Sonda, al mismo tiempo que Cooki.
  • 1685: Lorencillo y Grammont atacan los alrededores de Campeche.

√Čpoca de independencia

Durante el siglo XVIII Campeche hab√≠a solicitado a la Corona Espa√Īola un Consulado de Comercio propio, pues estaba sometido al Consulado de M√©xico. La funci√≥n del Consulado era representar a los comerciantes de su jurisdicci√≥n ante las instancias legales y la Corona. En las primeras solicitudes que se hicieron, en 1799, 1803 y 1809, no existi√≥ la participaci√≥n del sector comercial yucateco, aunque tampoco hubo una oposici√≥n por parte de quienes la conformaban y se mantuvieron a la expectativa.

Existi√≥ fuerte oposici√≥n por el Consulado de M√©xico y el Consulado de Veracruz (reci√©n abierto por c√©dula Real) pues se ve√≠an disminuidos sus intereses. Hasta 1791, lo √ļnico que los comerciantes campechanos hab√≠an logrado para unificarse, hab√≠a sido la formaci√≥n de una Diputaci√≥n de Comercio que, similar a la de M√©rida, deb√≠a ser siempre sancionada por el Consulado de M√©xico.

Sin embargo, esta situaci√≥n habr√≠a de cambiar radicalmente por los sucesos pol√≠ticos que conmocionaron a la Nueva Espa√Īa, a principios del siglo XIX. Espa√Īa hab√≠a sido invadida por el ej√©rcito franc√©s de Napole√≥n, quien impuso como rey de la Pen√≠nsula Ib√©rica, a su hermano Jos√© Bonaparte, en sustituci√≥n de Fernando VII.

En la Nueva Espa√Īa, el 16 de septiembre de 1810, se inici√≥ el movimiento de independencia por el ej√©rcito insurgente dirigido por Miguel Hidalgo. Sin embargo, en √©l participaron diversos sectores de la poblaci√≥n defendiendo distintos objetivos e intereses. Un grupo pugnaba por la salida de los franceses de la metr√≥poli y la vuelta de Fernando VII. La burgues√≠a criolla de la Nueva Espa√Īa aprovechar√≠a la coyuntura para liberarse del dominio espa√Īol y de las restricciones que la Corona hab√≠a impuesto al comercio y a las industrias en sus colonias.

Yucat√°n, que hab√≠a disfrutado durante toda la Colonia de ciertos privilegios concedidos por Espa√Īa, y en la que los grupos econ√≥micos y pol√≠ticamente poderosos manten√≠an estrecha relaci√≥n con la metr√≥poli, no particip√≥ directamente en estos primeros brotes de insurgencia. A pesar de ello, en la Intendencia alcanzaron cierto eco los principios liberales que ya se difund√≠an por toda Europa.

Sanjuanistas contra Rutineros

En Mérida, en el templo de San Juan, se había organizado un grupo de carácter religioso, cuyas ideas fueron transformándose hasta pronunciarse en contra de la penosa situación en la que vivían los indígenas de la península. Proclamaban las ideas liberales de la Ilustración. A éste grupo se le denominó sanjuanistas, posteriormente conocidos como liberales. Sus enemigos y detractores, que defendían los valores tradicionales de la Colonia fueron conocidos como rutineros o serviles, y más tarde como "conservadores".

En 1812, en C√°diz, se reunieron las Cortes como los verdaderos representantes del gobierno espa√Īol. En ellas quedaron infiltrados tambi√©n los principios del liberalismo, de los cuales el de la libertad de comercio hab√≠a redundado en beneficio de las burgues√≠as comerciales ib√©ricas.

En Mérida fue publicada esta Constitución, el 27 de febrero de 1813, y se llamaron a elecciones, para la formación de la Primera Diputación yucateca y para la de los ayuntamientos de las principales poblaciones de la región. Participaron sanjuanistas y rutineros, obteniendo los primeros el triunfo en los ayuntamientos y los segundos en la Diputación provincial. Existieron protestas por parte de los liberales pero no hubo respuestas.

Curiosamente, la Diputación Yucateca solicitó ante las Cortes de Cádiz la apertura de un Consulado de Comercio en la península, lo cual fue visto con beneplácito por los campechanos. Sin embargo, en un vuelco inexplicable, los diputados de mayoría yucateca pidieron la sede del Consulado en Mérida. Entre Mérida y Campeche empezaron a publicarse mutuas críticas, con el fin de debilitar los argumentos que cada una presentaba para obtener el control del deseado consulado.

Uno de los diputados de las Cortes, Miguel Gonz√°lez Lastiri, sacerdote campechano, propuso conciliatoriamente que los principales cargos del proyecto se repartieran entre una y otra ciudad, lo cual fue aceptado tanto por las autoridades provinciales como espa√Īolas, reconcili√°ndose Campeche con M√©rida. Sin embargo, las Cortes fallaron en contra del establecimiento del Consulado, negativa que el proyecto recib√≠a por cuarta vez, desde que naciera.

Cuando Fern√°ndo VII volvi√≥ al trono en 1814, anul√≥ la Constituci√≥n de C√°diz y las leyes y reglamentos que de ella hubiesen emanado. El gobernador de Yucat√°n Manuel Artazo Torre de Mer, se apresur√≥ a dar a conocer, el 25 de julio de 1814, los decretos reales que daban por concluido el periodo constitucional de las Cortes, con gran benepl√°cito para los rutineros. Se encarcelaron a los principales sanjuanistas y se orden√≥ la quema p√ļblica de sus peri√≥dicos. Una vez m√°s se iniciaron las gestiones para abrir un Consulado de Comercio, pero tambi√©n el Rey se neg√≥ a la apertura.

Ante ello, en el mismo a√Īo de 1814, sin previo reconocimiento de las autoridades espa√Īolas, la Intendencia de Yucat√°n constituy√≥ su propio reglamento de comercio, por el cual abri√≥ sus puertas al comercio extranjero, rompiendo as√≠ un monopolio hispano de cerca de 300 a√Īos. Se determin√≥ un impuesto aduanal de 12 a 16% para los buques espa√Īoles, un 16 al 20% para los extranjeros y solo un 9% para los buques del puerto de La Habana. Esto beneficiaba a los comerciantes yucatecos pues era la Habana con qui√©n m√°s ten√≠an contacto. Por el contrario perjudicaba a los campechanos pues los puertos de San Francisco de Campeche, San Bartolo Lerma y Champot√≥n ten√≠an m√°s comercio con buques espa√Īoles y extranjeros.

En 1815, murió Manuel Artazo, gobernador de Yucatán, y en su lugar fue nombrado Miguel de Castro y Araos, quien había sido teniente de rey, en la plaza de San Francisco de Campeche. Durante su gobierno, se introdujeron a Yucatán los primeros grupos masónicos, que adquirieron un inmenso prestigio y numerosos adeptos. El 1 de enero de 1820, pidiendo la restitución de la Constitución de Cádiz, la cual fue jurada por Fernando VII, así como la instalación de las Cortes.

En Campeche, se realizó un mitin para celebrarlo; en Mérida, el gobernador Castro y Araos, se vio obligado a jurar la Constitución, misma que tendría vigencia solamente durante un tiempo reducido, debido a los acontecimientos nacionales.

El primero de enero de 1821, las Cortes designaron capit√°n general y jefe Pol√≠tico de Yucat√°n, a Juan Mar√≠a Echeverri, a quien toc√≥ jugar el papel de √ļltimo representante del gobierno espa√Īol. Mientras tanto, se hab√≠a reorganizado la Sociedad de San Juan. El verdadero impulsor de este movimiento fue Lorenzo de Zavala, junto con Mariano Carrillo y Albornoz. Sin embargo, la sociedad ya no fue la misma que al principio, ahora se encontraban en ella tanto curas, hacendados, comerciantes, intelectuales y antiguos liberales. Con la influencia de los reci√©n ingresados se lleg√≥, incluso, a cambiar el nombre de la agrupaci√≥n por el de Confederaci√≥n Patri√≥tica. En esta Confederaci√≥n recay√≥ el mando del gobierno, la cual nombr√≥ como capit√°n general de la Provincia, al se√Īor Mariano Carrillo y Albornoz; pero, dentro de esta nueva agrupaci√≥n, se produjeron graves problemas que la llevaron a escindirse en dos grupos, de cuyas desavenencias se aprovecharon los rutineros para hacer prevalecer sus privilegios.

El imperio Iturbidista

En agosto de 1821, el virrey espa√Īol, Juan O'Donoj√ļ, firm√≥ con Agust√≠n de Iturbide, los Tratados de C√≥rdoba, por los que se reconoc√≠a la soberan√≠a e independencia del territorio, d√°ndole el nombre de Imperio Mexicano y con los cuales habr√≠an de darse por concluida la Guerra de Independencia.

Esa declaraci√≥n fue aceptada por unanimidad en Yucat√°n, ya que tanto liberales como conservadores se hallaban totalmente inconformes con el gobierno espa√Īol. Los primeros, porque vieron en ella la aplicaci√≥n de medidas radicales para la soluci√≥n de los problemas sociales internos, y los segundos, porque hab√≠an recibido reformas que afectaban particularmente los intereses del clero.

Estos √ļltimos fueron los que con m√°s br√≠os recibieron la Declaraci√≥n de la Independencia, pues el r√©gimen que se avecinaba, mon√°rquico y cat√≥lico, les vaticinaba buenos augurios. El acta, que confirmaba la soberan√≠a del pa√≠s, en Yucat√°n fue firmada por el gobernador Juan Mar√≠a Echeverri, los miembros de la diputaci√≥n provincial y de los ayuntamientos, as√≠ como por los funcionarios militares y religiosos.

Se hab√≠a formado en M√©xico una Junta Provisional Gubernativa, que design√≥ una regencia formada por Agust√≠n de Iturbide, O'Donoj√ļ y otros.

Entre las primeras medidas que adopt√≥ la Regencia estuvo la imposici√≥n de un arancel aduanal para todo el imperio, el cual result√≥ ser muy oneroso y elevado para la Pen√≠nsula de Yucat√°n. √Čsta segu√≠a rigi√©ndose por su reglamento de comercio, decretado en 1814, seg√ļn el cual el puerto yucateco de Sisal pagaba s√≥lo el 9% sobre las mercanc√≠as obtenidas del puerto de La Habana. Se pretend√≠a que pagara, al igual que los dem√°s, el 25%, adem√°s de que se prohib√≠a el comercio con Espa√Īa y sus provincias, lo cual afect√≥ a M√©rida pues su principal aliado comercial era La Habana. A Campeche no le perjudic√≥ en lo absoluto pues su nuevo comercio se centraba con Veracruz y el exterior.

M√©rida se neg√≥ a cumplir √©stas nuevas leyes, provocando con ello un mayor descontento entre los campechanos. Un hecho, al parecer insignificante, revel√≥ este contrapunteo dirigido a debilitar la econom√≠a de la capital yucateca. En M√©rida, no se iz√≥ la bandera representativa del gobierno mexicano, pretextando que a√ļn no se le conoc√≠a, mientras que en Campeche s√≠ se enarbol√≥, como se√Īal de completa adhesi√≥n al r√©gimen establecido y como s√≠mbolo de rebeli√≥n contra la oposici√≥n de M√©rida, a la que acus√≥ de abrigar a las principales fuerzas conservadoras que se opon√≠an al movimiento de independencia de M√©xico.

En 1822, siendo Agustín de Iturbide emperador de México, el Ayuntamiento de Mérida presentó a México una petición para que se decretasen algunas reformas en favor del comercio local, entre ellas una reducción de las tasas impositivas. Poco después, ante la resistencia del Ayuntamiento de Mérida a adoptar todas las medidas decretadas por el nuevo gobierno, Campeche decidió designar a su propio gobernador, cuyo cargo recayó en manos de Juan José de León; por su parte, Mérida designó como tal al Sr. Pedro Bolio y Torrencillas.

Estos acontecimientos propiciaron que durante cierto tiempo ambas localidades se gobernaran con independencia. Para acabar estas diferencias, en marzo de 1822, el gobierno mexicano envi√≥ a Melchor √Ālvarez a la pen√≠nsula, para que se hiciera cargo del gobierno y restableciera la paz entre las dos ciudades.

Disensiones internas durante la incorporación de Yucatán a México

Para principios de 1823, el Plan de Casa Mata, proclamado por el general Antonio L√≥pez de Santa Anna, derrot√≥ al gobierno de Iturbide y se form√≥ provisionalmente un poder ejecutivo nacional, integrado por Celestino Negrete, Nicol√°s Bravo y Guadalupe Victoria. Este gobierno declar√≥ la guerra a Espa√Īa, con la consecuente suspensi√≥n del tr√°fico comercial de M√©xico con sus colonias.

En la Pen√≠nsula de Yucat√°n se decidi√≥ formar una junta gubernativa, concebida para que sirviese de equilibrio en los futuros vaivenes pol√≠ticos, que se anunciaban, y para que actuase como moderadora en los asuntos pol√≠ticos internos, mientras se reorganizaba en forma definitiva el gobierno de la naci√≥n. Esta junta impuso ciertas condiciones para reconocer al Poder Ejecutivo Nacional; manifest√≥ su deseo de vincularse a la naci√≥n siempre y cuando √©sta fuera una rep√ļblica federal, en la que se permitiese a la provincia dictar sus propias leyes y gobernarse de acuerdo a lo que consideraba m√°s conveniente para su regi√≥n.

En el fondo, el gobierno de M√©rida pretend√≠a obtener su autonom√≠a, y de esa forma rechazar todos los decretos que afectaran su econom√≠a. Por lo pronto, no acat√≥ la orden de suspensi√≥n de comercio con los puertos espa√Īoles para interrumpir su tr√°fico con La Habana, pero reiter√≥ ante las autoridades de M√©xico sus peticiones de que se decretasen algunas reformas en favor del comercio local, con una reducci√≥n de las tasas impositivas, tal como lo hab√≠a hecho durante la etapa Iturbidista.

Mientras tanto, Yucatán estableció sus propios aranceles provisionales de aduanas, que de hecho mantenían en vigor las disposiciones del Reglamento de Comercio, emitido en 1814, y el puerto de Sisal seguiría pagando el 9% sobre los productos de comercio de La Habana. Eran éstos los elementos que subyacían en las condiciones que el gobierno de Mérida quería imponerle al gobierno provisional de México, como condición para reconocerlo. Campeche, por su parte, se opuso a estas restricciones y se levantó en pro de la adhesión a México, sin estipulación alguna.

El Ayuntamiento de Campeche reconoci√≥ a los poderes de la naci√≥n, sin condiciones, y desconoci√≥ a la junta Gubernativa de la Provincia; se neg√≥ a enviar dos electores para la instalaci√≥n de √©sta, y al mismo tiempo protest√≥ contra la inviolabilidad de que se pretend√≠a investir a los miembros de la misma. En el fondo, estas desavenencias implicaban el deseo de cada regi√≥n yucateca por debilitar la econom√≠a de su contrario, con la idea de mantener o de obtener la direcci√≥n econ√≥mica de la pen√≠nsula; de hecho, √©ste era el motivo de sus diferencias. Sin embargo, hacia el exterior, se hac√≠a trascender como diferencias pol√≠ticas, es decir, diferencias ideol√≥gicas entre republicanos federalistas y centralistas. Estas posiciones pol√≠ticas no eran privativas de Yucat√°n, pues se hab√≠an dispersado en casi todo el pa√≠s. Ambas coincid√≠an en el establecimiento de una Rep√ļblica, pero una deseaba que se hiciese bajo el r√©gimen administrativo federal, que implicaba el gobierno aut√≥nomo de los estados, y la otra ped√≠a que se siguiese el ejercicio administrativo central, que concentraba en M√©xico la representaci√≥n de todos los poderes.

En Yucat√°n, como en casi todo el resto de los dem√°s estados, dominaban las simpat√≠as por el r√©gimen federal, pues seg√ļn su concepto, la uni√≥n de Yucat√°n a M√©xico traer√≠a al Estado el manejo de todos los ingresos p√ļblicos, para luego contribuir a los gastos de la naci√≥n, con el contingente correspondiente en proporci√≥n a las necesidades de √©sta y tomando en consideraci√≥n tambi√©n la situaci√≥n del erario estatal.

Los triunfos federalistas, en diversas partes de la Rep√ļblica, alentaron a los yucatecos para tomar iniciativas, sin esperar la decisi√≥n del Congreso Nacional; esta situaci√≥n vino a establecer moment√°neamente el equilibrio entre Campeche y M√©rida, y ambas convocaron a elecciones para la integraci√≥n del primer Congreso Constituyente local, que se form√≥ con una gran mayor√≠a de federalistas.

El Congreso instalado en agosto de 1823, ratificó el reconocimiento del régimen federal, y emitió un decreto por el cual se volvieron a manifestar los deseos de autonomía de Yucatán. En él se estipulaba que la península tendría derechos para la formación de su régimen interior, y el establecimiento de sus propias leyes políticas, civiles, arancelarias y criminales. Este espíritu de autonomía no fue exclusivo de Yucatán, sino también de otras regiones como Jalisco.

El gobierno provisional de México calificó a estas medidas como inmaduras e irracionales, y censuró que la península, fomentando la anarquía, se hubiese adelantado a las decisiones del Congreso General.

A principio del a√Īo 1828, para proteger los productos locales, el gobierno yucateco decret√≥ nuevos impuestos para los productos venidos de otros puertos nacionales, aplic√°ndoselos a aquellos que hasta entonces hab√≠an permanecido libres. Al mismo tiempo, impuso que habr√≠a de regir, para la deducci√≥n de estos derechos, el Reglamento Provisional del 24 de abril de 1823, que no era m√°s que aqu√©l con el que se hab√≠a hecho extensivo al reglamento de 1814, en cuyas deducciones arancelarias, se estipulaban las tarifas m√°s bajas para el puerto de Sisal.

En 1829, se autoriz√≥ al Estado el cobro de un 2% de derechos de consumo sobre los productos extranjeros importados; aparte, un 3% que se hab√≠a establecido con anterioridad. En ese mismo a√Īo, el Estado tuvo que contribuir a la Federaci√≥n con una fuerte suma, para el sostenimiento de M√©xico en su defensa contra la invasi√≥n espa√Īola que, comandada por Isidro Barradas, pretend√≠a recuperar el territorio nacional. Esta cantidad fue otorgada en calidad de pr√©stamo, a nombre del estado, pero no surgi√≥ de las exiguas cajas del erario p√ļblico, sino que fue obtenida entre los comerciantes de la entidad.

Pronunciamientos centralistas de Campeche contra los regímenes federales de Yucatán

El 25 de agosto de 1825, José Tiburcio López Constante postulado por La Liga, fue declarado Gobernador constitucional por el Congreso de Yucatán después de ganar las elecciones.

Todas las disposiciones impositivas del r√©gimen federalista del Sr. Jos√© Tiburcio L√≥pez Constante, dieron lugar a que la inconformidad de sus opositores se tradujera en un levantamiento procentralista, en el que las fuerzas armadas jugaron un papel decisivo. San Francisco de Campeche fue el escenario de la rebeli√≥n. Era all√≠ donde se concentraban las principales fuerzas locales del ej√©rcito; ya que, por disposiciones de M√©xico, los m√°s importantes puertos del golfo deb√≠an estar debidamente protegidos para el caso de intentos de invasi√≥n por parte de Espa√Īa.

En 1829, se llevaron a efecto en Yucat√°n las elecciones para gobernador. De ellas result√≥ reelecto el Sr. Tiburcio L√≥pez Constante, por lo que por segunda ocasi√≥n obten√≠an el triunfo los miembros de La Liga. Los partidarios de La Camarilla no aceptaron estos resultados y, apoyados por las fuerzas militares, se pronunciaron en San Francisco de Campeche en un levantamiento que exig√≠a el desconocimiento de las autoridades instituidas, incluyendo al Congreso y la constituci√≥n local, y la instauraci√≥n de la Rep√ļblica Central como forma de gobierno. Este movimiento fue sostenido por la mayor parte de los militares, sobre todo por los m√°s influyentes, los cuales estaban en contra del sistema federal; incluso, muchos de ellos recib√≠an la influencia de los n√ļcleos centralistas m√°s poderosos, que en M√©xico, se preparaban para la instauraci√≥n de un r√©gimen central en la Rep√ļblica.

El 5 de noviembre de 1829, se proclam√≥ oficialmente, en Campeche, la Rep√ļblica Central, y se formul√≥ un plan por el que se esperaba que el resto de la naci√≥n apoyara dicho r√©gimen. Mientras tanto, en M√©xico, el presidente Anastasio Bustamante fue sustituido por Manuel G√≥mez Pedraza. En respuesta a la destituci√≥n del presidente Bustamante, el yucateco Jer√≥nimo L√≥pez de Llergo se levant√≥ en M√©rida, reconociendo al presidente depuesto y desconoci√≥ a Carvajal como gobernador de la pen√≠nsula. Despu√©s de este movimiento, en el que participaron los coroneles Francisco de Paula Toro y Sebasti√°n L√≥pez de Llergo, se restituy√≥ como gobernador al Sr. Tiburcio L√≥pez Constante, cuyo periodo constitucional hab√≠a sido interrumpido por el golpe militar anterior.

La población del estado había aceptado a los federalistas con la misma pasividad con la que se había aceptado a los centralistas. En 1825, se dio de nuevo vigencia a la Constitución Local de 1825, y se convocó a elecciones para el nombramiento de gobernador, de las cuales resultó electo el Sr. Juan de Dios Cosgaya.

A principios de 1833, fue nombrado presidente de la Rep√ļblica el general Antonio L√≥pez de Santa Anna. Con √©l, los federalistas perd√≠an poder, pues por disposiciones del nuevo presidente, se hab√≠an disuelto las C√°maras Legislativas, las cuales hab√≠an sido sustituidas por otras con el objetivo de desestabilizar al r√©gimen federal. La influencia de Santa Anna en Yucat√°n se hizo manifiesta a trav√©s de Francisco de Paula y Toro, quien ocupaba el cargo de comandante militar de este estado.

Toro comenzó a hostigar al gobernador Cosgaya. Ante sus actitudes provocativas, el Congreso del Estado lo destituyó del puesto militar que ocupaba. Como respuesta, Francisco de Paula y Toro se levantó en armas, en Campeche, contra el gobierno; proclamó el centralismo y la reposición del Congreso disuelto en 1823, que era el que había representado al régimen de Carvajal, contra el que anteriormente él mismo había luchado.

Una vez instalado el general Toro en el poder, desconoci√≥ todas las disposiciones del gobierno anterior, y convoc√≥ a elecciones para los poderes locales, en las que no participaron m√°s que los partidarios. El 15 de diciembre de 1835, el Congreso Nacional dict√≥ las bases constitucionalistas para la conversi√≥n de la Rep√ļblica en centralista, tal como se hab√≠a visto que sucediera desde tiempo atr√°s. En Yucat√°n, en donde ya exist√≠a la influencia centralista, se llevaron a cabo los cambios pertinentes, acordes con la nueva Constituci√≥n, quedando el Estado convertido en departamento, y su Congreso, en Junta Departamental. A partir de este a√Īo, y hasta 1839, se mantuvo en la pen√≠nsula el r√©gimen centralista, que puso en pr√°ctica una serie de medidas que agudizaron la inconformidad general.

En este caso, uno de los aspectos que m√°s afect√≥ a la poblaci√≥n, fue el de la guerra que sosten√≠a M√©xico contra Texas, para cuyo sostenimiento, se hab√≠a exigido a los departamentos de la Rep√ļblica su contribuci√≥n en dinero y hombres. Adem√°s, el Supremo Poder Conservador suprimi√≥ el privilegio que Yucat√°n gozaba de pagar s√≥lo las tres quintas partes de los derechos aduanales, orden√°ndosele el pago √≠ntegro de las contribuciones arancelarlas. No s√≥lo se le nulific√≥ esta concesi√≥n, sino que, de acuerdo al Nuevo Arancel General de Aduanas, se le recargaron tambi√©n los derechos de importaci√≥n de un gran n√ļmero de art√≠culos, provocando con esto, el incremento del contrabando y agudizando el resquemor contra el centralismo. Igualmente, se estableci√≥ un arancel que afectaba no s√≥lo a productos extranjeros y nacionales, sino tambi√©n locales, y se derog√≥ la ley protectora de las industrias mar√≠timas para todo el pa√≠s.

Estas medidas, que afectaban a todos por igual, impulsar√≠an la uni√≥n que a√Īos m√°s tarde habr√≠a de darse entre yucatecos y campechanos, para declararse independientes de la naci√≥n. Pero antes, el 2 de mayo de 1839, estall√≥ un movimiento federalista en Tizim√≠n, comandado por Santiago Im√°n, en contra del gobierno centralista. La rebeli√≥n avanz√≥ sobre Valladolid, Espita, Izamal y, finalmente, M√©rida, ciudades en donde hab√≠an hallado pros√©litos de todas las clases sociales, incluso, entre los militares.

Por otro lado, Santiago Imán invitó a los indígenas a adherirse a su causa, dotándolos de armas, por primera vez en la historia, y, prometiéndoles a cambio, que al triunfo del movimiento, se les dotaría de tierras y se les liberaría de los pagos y obvenciones a los que estaban sujetos. Básicamente, con el apoyo de estos indígenas armados, fue como Imán logró obtener el dominio sobre las fuerzas centralistas. Entrando triunfante a la ciudad de Mérida, en febrero de 1840, proclamó la vuelta de Yucatán al régimen federal.

La gubernatura fue reasumida por Juan de Dios Cosgaya, quien hab√≠a sido destituido por el movimiento centralista de Francisco de Paula y Toro. Se restableci√≥ la Constituci√≥n local de 1825, al mismo tiempo que se derogaban todas las ordenanzas y disposiciones del r√©gimen anterior. La principal misi√≥n de Cosgaya fue dominar la √ļltima resistencia centralista en Campeche, y presidir las elecciones constitucionales, de las que salieron electos Santiago M√©ndez, como gobernador, y Miguel Barbachano, como vicegobernador.

Movimientos separatistas de Yucat√°n

Tras el triunfo del movimiento armado iniciado en Tizim√≠n, por Santiago Im√°n, los federalistas yucatecos tomaron el poder en un momento en que la naci√≥n se encontraba bajo el r√©gimen centralista. Por ello, Yucat√°n proclam√≥ su separaci√≥n provisional del pa√≠s, en tanto no se impusiera, para toda la Rep√ļblica, el r√©gimen federal.

Ante esta decisión, el presidente de México, Anastasio Bustamante, declaró facciosos a los gobernantes yucatecos, y piratas sus embarcaciones, ordenando cerrar al comercio nacional los puertos de San Francisco de Campeche y Sisal. Sin embargo, los perjuicios al comercio de Yucatán fueron mínimos, ya que ante la insuficiencia de buques nacionales para hacer efectivo el bloqueo, los barcos extranjeros continuaron importando y exportando mercancías, llegando incluso a traer cargamentos de puertos nacionales.

En 1847, el Congreso Constituyente de Yucat√°n se reuni√≥ para reformar la Constituci√≥n particular del estado, la cual fue promulgada el 31 de marzo de ese mismo a√Īo. En √©sta, quedaron impresos principios sumamente renovadores para la regi√≥n, tales como la libertad de imprenta y expresi√≥n; la libertad de creencias; la abolici√≥n de fueros; la separaci√≥n de la Iglesia y el Estado; y la implantaci√≥n del juicio de amparo, el cual, por primera vez en M√©xico, quedaba reconocido constitucionalmente.

Sin embargo, a partir de este mismo a√Īo, empez√≥ a nacer la divisi√≥n dentro del partido federalista: Santiago M√©ndez, el gobernador, encontraba mayor apoyo en el distrito de Campeche, por lo que comenz√≥ a erigirse en defensor de sus intereses. Miguel Barbachano, el vicegobernador, era apoyado fundamentalmente por el distrito meridano, cuyos intereses comenz√≥ a representar. Con esa situaci√≥n, renac√≠a la constante rivalidad de las dos principales ciudades del Estado, de la que hab√≠a dado ya innumerables pruebas.

De hecho, ya existían constancias de que Méndez favorecía a los intereses campechanos. Cuando el gobierno central desconoció al gobierno de Yucatán, éste, por su cuenta, emitió sus propias ordenanzas aduanales y marítimas, en las cuales se estipuló que los efectos que ya hubiesen pagado derechos de importación en otros puertos, pagarían aquí sólo el 8%, a excepción de ciertos productos que serían libres, como el palo de tinte, principal elemento de exportación de Campeche; mientras otros que competían con los locales, debían pagar el 16%.

Por otro lado, pese a que el gobierno nacional les había clausurado sus puertos, el comercio local no se vio afectado. El gobierno yucateco no tomó represalias contra los productos traídos de los puertos nacionales, ya que ello hubiera perjudicado más al puerto campechano que al yucateco, por mantener el primero, una relación mer­cantil más intensa con aquellos puertos.

En cambio, los de Mérida, se habían sentido indignados por los calificativos y medidas que se habían adoptado en México contra la península. De ahí que, a principios de marzo de 1841, un grupo encabezado por Barbachano, exigiera al Congreso que declarara la absoluta independencia de Yucatán. Este proyecto no convenía al distrito de Campeche, ya que se mantenía del comercio de la sal con los puertos de Veracruz, Tampico y Matamoros, mientras que Mérida, al seguir sosteniéndose del intercambio con Cuba y lejos de verse afectada con la independencia, ésta favorecía sus intereses.

El gobernador Méndez se opuso a este plan, argumentado que le parecía peligroso y, además, esperaba que la nación retornara próximamente al federalismo, logrando que el dictamen, al pasar al Senado local, éste dejara el asunto en suspenso.

Ambos grupos se atacaban entre sí por medio de la prensa. Los seguidores de Méndez, defendían su punto de vista a través de publicaciones como El Espíritu del Siglo, que publicaba en Campeche su yerno don Justo Sierra O'Reilly y Pantaleón Barrera; por su parte, los barbachanistas hacían prevalecer su opinión en diarios como El Independiente y El Yucateco Libre, dirigidos por Manuel Barbachano.

En agosto de 1841, fue destituido el presidente Bustamante por la rebeli√≥n de Mariano Paredes Arrillaga, en Guadalajara. Esta rebeli√≥n, fue secundada en Veracruz por Antonio L√≥pez de Santa Anna, quien tom√≥, provisionalmente, el poder en octubre del mismo a√Īo. Posteriormente, envi√≥ a Andr√©s Quintana Roo a Yucat√°n para tratar la reincorporaci√≥n de este estado a la naci√≥n.

Quintana Roo entró en negociaciones con los representantes de Yucatán; el resultado fue, la firma de los tratados de 1841. En ellos se aceptaba la reintegración de la península al gobierno mexicano, pero con las siguientes condiciones impuestas por parte de Yucatán: conservaría sus leyes particulares y su arancel de aduanas; desarrollaría un comercio libre; cesarían en su interior las levas y sorteos para el ejército y la marina; y se reduciría el contingente del Estado para el ejercito.

Estos convenios fueron aprobados por el Congreso del Estado, pero no fueron aceptados por Santa Anna, debido a que ve√≠a en ellos, prerrogativas que contrariaban su r√©gimen y le declar√≥ la guerra a Yucat√°n, se√Īal√°ndola como enemiga de la naci√≥n, si no romp√≠a sus relaciones con Texas. El gobierno yucateco contest√≥ que estaba en su derecho de exigir respeto a la independencia de su r√©gimen interior; adem√°s, de acuerdo a sus particulares necesidades, el comercio con otras regiones, como por ejemplo Texas, era sumamente necesario para la subsistencia de su poblaci√≥n. Santa Anna, decidi√≥ entonces intervenir por medio de las armas, y en julio de 1842, se inici√≥ la guerra.

El peligro que significaba el ataque de las tropas mexicanas, hizo que mendecistas y barbachanistas olvidaran por el momento sus diferencias y se unieran para la defensa del territorio. Asimismo, por segunda ocasi√≥n, se arm√≥ a los ind√≠genas, siendo el propio gobernador, quien les ofreci√≥ a cambio la eliminaci√≥n de los impuestos civiles y religiosos que pagaban; fueron llamados por todos los grupos federalistas "Leales hijos y defensores de la patria; a quienes ella sabr√≠an recompensar". A√Īos despu√©s, estas consideraciones habr√≠an de transformarse radicalmente.

Sustentados básicamente en estas fuerzas indígenas, los federalistas yucatecos, comandados por el general Sebastián López de Llergo, lograron vencer a los ejércitos mexicanos en abril de 1843.

Santa Anna, no tuvo otra opci√≥n que negociar con los triunfadores regionales la forma de c√≥mo el estado se reincorporar√≠a a la naci√≥n. √Čsta se llev√≥ a cabo mediante la firma de Tratados de Tixpehuel, donde Yucat√°n, mantendr√≠a absoluta autonom√≠a de su r√©gimen interior, as√≠ como el aprovechamiento de sus aduanas y en el arreglo de su hacienda p√ļblica. En esa ocasi√≥n, al reincorporarse Yucat√°n, el gobierno mexicano tuvo que reconocer el r√©gimen centralista, pues era √©sta la forma de gobierno que reg√≠a en la rep√ļblica; lo que motiv√≥ que se llevasen a cabo los cambios administrativos correspondientes. As√≠, aunque la pen√≠nsula tuvo que sacrificar su posici√≥n pol√≠tica federalista, logr√≥ rescatar su situaci√≥n interior y hacer valer su independencia, en cuanto a su organizaci√≥n administrativa local. Yucat√°n qued√≥ convertido en Departamento, y se celebraron elecciones para la formaci√≥n de la Asamblea Departamento, que sustitu√≠a al Congreso del Estado.

En febrero de 1844, Santa Anna traicionó los acuerdos anteriores al decretar una ley que impedía la introducción de 130 productos yucatecos libres de derechos a puertos mexicanos, catalogándolos como efectos transbordados de puertos extranjeros que competían con los nacionales. De este hecho, considerado como una traición a los Tratados de 1843, resurgió nuevamente la oposición de los federalistas yucatecos contra el gobierno central. Los representantes del gobierno yucateco, solicitaron a México la abrogación de esta orden, pero no obtuvieron respuesta satisfactoria a sus demandas.

En noviembre de 1844, fue derrocado Santa Anna, y qued√≥ en su lugar el Sr. Jos√© Joaqu√≠n de Herrera, quien al poco tiempo, fue sustituido por el Gral. Paredes Arrillaga. Ante los cambios del poder ejecutivo nacional, los yucatecos siguieron gestionando la disoluci√≥n de la ley impuesta por Santa Anna, pero no lograron obtener la respuesta deseada. Por el contrario, al ser parte de la Rep√ļblica Mexicana, su situaci√≥n se vio agravada por la contribuci√≥n que se le impuso de v√≠veres, hombres y dinero, para el sostenimiento de la guerra con los Estados Unidos.

De nueva cuenta, las disensiones entre barbachanistas y mendistas resurgieron nuevamente. Los ataques entre ellos, se recrudecieron a trav√©s de la prensa. Finalmente, debido al caos y la anarqu√≠a de la Rep√ļblica, as√≠ como a la falta de cumplimiento a los Tratados de 1843, el partido de Barbachano se decidi√≥ pronunciar en M√©rida, el primero de enero de 1846, ocasionando, por segunda vez, la separaci√≥n de Yucat√°n de la naci√≥n. El gobernador de ese momento, Jos√© Tiburcio L√≥pez Constante, se neg√≥ a secundar el movimiento y en su lugar se nombr√≥ provisionalmente a Miguel Barbachano.

Esta posición en realidad, significó el dominio violento de la situación por parte de los barbachanistas, que se anticiparon a lo que pudieran haber hecho los partidarios de Méndez, los cuales echaron en cara a sus contrarios la precipitación de sus acciones.

Por su parte, el presidente Paredes Arrillaga, conmin√≥ a Yucat√°n a que se reincorporara a la naci√≥n, para la defensa del pa√≠s contra la invasi√≥n estadounidense, que en el norte de la Rep√ļblica ya era un hecho. El gobernador Barbachano, puso como condici√≥n que se derogase la ley de afectaci√≥n a su comercio y se reconociesen los tratados de 1843. Como no se lleg√≥ a ning√ļn arreglo, el gobierno yucateco decret√≥ el 2 de julio de ese a√Īo que, a partir de ese momento, quedaba ratificado la separaci√≥n de la pen√≠nsula, en tanto no se diesen las convenientes garant√≠as a la seguridad de los tratados mencionados y se derogase la ley que afectaba su comercio.

Un nuevo pronunciamiento estalló en Guadalajara, donde se exigió el restablecimiento del federalismo en todo el país, y el retorno de Santa Anna a la presidencia. Con esta resolución, Paredes Arrillaga cayó del poder ejecutivo, y con él, el centralismo. Por segunda ocasión, se erigió el sistema federal como forma de gobierno.

El 24 de diciembre de 1846, el Congreso Nacional restableció la Constitución Federal de 1824, y nombró presidente al Gral. Santa Anna, quien, hallándose en Cuba, se dio prisa para volver a la capital mexicana.

Con el fin de reconquistar las simpat√≠as de Yucat√°n, y a cambio de que se reconociera su gobierno, Santa Anna ofreci√≥ a Miguel Barbachano, la inviolabilidad de los tratados de 1843. El gobernador se inclin√≥ a favor de esta propuesta y, en acta expedida el 27 de agosto, y contrariando los decretos del 2 de julio anterior, se declar√≥ que Yucat√°n continuar√≠a en su oposici√≥n de gobernarse por s√≠ misma, mediante la inviolabilidad de los tratados de 1843. Para alcanzar estos objetivos, se reconoci√≥ como jefe y caudillo "de la heroica empresa de regeneraci√≥n de la Rep√ļblica, al general Don Antonio L√≥pez de Santa Anna, qui√©n en diversas √©pocas, hab√≠a dado pruebas inequ√≠vocas de un riguroso patriotismo, que abrigaba y se hallaba penetrado de vivos sentimientos a favor de Yucat√°n, para llevar a cabo el reconocimiento solemne de los tratados del 14 de diciembre de 1843".

Este pacto le hacía olvidar al gobernador yucateco, todas las acciones que Santa Anna había emprendido contra Yucatán: oponiéndose al bienestar de la península, como fue su actuación veleidosa como gobernador de esta entidad en 1824; el desconocimiento de los tratados celebrados con Andrés Quintana Roo, en 1841; la invasión armada al territorio del estado, en 1842; la violación a los tratados de 1843; y el decreto de 1844, que afectaba al comercio local.

Guerra civil yucateca

La acción de Barbachano de reconocer y hasta de elogiar al general Santa Anna, fue recibida con gran indignación por parte de los mendecistas, quienes aprovecharon la situación para pronunciarse en contra del gobierno. De hecho, desde el segundo pronunciamiento de Barbachano y sus seguidores, que declaraba la separación de Yucatán del resto del país, se consideró que los mendecistas habían perdido fuerzas, por lo que en esta oportunidad, se prepararon para recuperar el terreno perdido.

El gobierno de Yucatán se reincorporó legalmente a la nación mexicana, el 2 de noviembre de 1846, sobre bases federalistas y de respetar los tratados de 1843. Después de esta unión, Yucatán quedó obligado a prestar ayuda a México en su guerra con Estados Unidos. Los mendecistas se levantaron en contra y, en Campeche, estalló una revolución, el 8 de diciembre de 1846. Sus planteamientos políticos fueron: aplazar la reincorporación de Yucatán al país; declarar la neutralidad del estado en la guerra con Estados Unidos; y desconocer al gobernador Barbachano, en caso de que no aprobase estas condiciones.

Los mendecistas no aceptaron incorporarse a M√©xico, debido al gran caos pol√≠tico existente y porque esta situaci√≥n ser√≠a muy desfavorable con una guerra encima. √Čstos pensaban a Yucat√°n, sobre todo en lo referente a su marina mercante, en caso de que llegase a participar en ella. Miguel Barbachano reprob√≥ esta actitud, calific√°ndola de traidora a la patria. Pero en realidad, ambos grupos segu√≠an pugnando internamente por alcanzar cada uno el control del estado.

La revoluci√≥n promovida en Campeche signific√≥ una verdadera guerra civil; fue secundada por varios pueblos de la regi√≥n y, por tercera ocasi√≥n, siempre debido a causas distintas y contradictorias entre s√≠, fueron invitados los ind√≠genas a participar en estas luchas. Ambos partidos les proporcionaron armas para atra√©rselos cada uno a su causa. Como en las dos ocasiones pasadas, se les volvieron a hacer promesas de restituci√≥n de tierras y de liberaci√≥n de sus obvenciones y de otras cargas, pero √©sta ser√≠a la √ļltima vez que los ind√≠genas luchar√≠an por causas ajenas; los g√©rmenes de su propia revoluci√≥n empezaron a nacer desde su participaci√≥n en todas estas contiendas.

Los enfrentamientos armados de esta lucha llegaron hasta el sur y el oriente de la pen√≠nsula, abarcando los pueblos de Ticul, Tekax, Peto, Yaxcab√°, T√≠hosuco y Valladolid; en esta √ļltima ciudad se cometieron excesos de saqueos y asesinatos contra la poblaci√≥n civil, destacando el odio de los ind√≠genas contra sus tradicionales opresores blancos. Las fuerzas militares campechanas estuvieron dirigidas por el general en jefe Jos√© Cadenas y por Agust√≠n Le√≥n, Laureano Baqueiro, Vito Pacheco, Antonio Trujeque y Juan V√°zquez, entre otros; los ej√©rcitos yucatecos estuvieron bajo el mando de Mart√≠n F Peraza, Jos√© Antonio Duarte, Vicente Revilla, Manuel J. Cant√≥n, Alonso Aznar, Eulogio Rosado y Claudio Venegas, entre otros.

Para enero de 1847, la milicia campechana demostraba ya su superioridad sobre la yucateca, y Barbachano no tardó en comprender que su causa estaba perdida. Decidió dejar el gobierno, fijándose los términos de la capitulación en la hacienda de Tecoh.

El 22 de enero, las fuerzas rebeldes campechanas entraron a Mérida y nombraron gobernador provisional del estado al Sr. Domingo Barret, quien trasladó el gobierno a San Francisco de Campeche, debido a la inconformidad que se manifestó en la capital. En el puerto se sofocaron algunos intentos de levantamientos, dirigidos por los barbachanistas, encaminados a recuperar el poder; y, al mismo tiempo, tuvo que destacar algunas fuerzas militares para aplacar los excesos y desórdenes que, por su propia cuenta, los indígenas estaban cometiendo contra la población de Valladolid, acaudillados por Bonifacio Novelo.

El movimiento rebelde dispuso a Miguel Barbachano de un cargo y nombr√≥ a Domingo Barret, gobernador provisional. √Čste declar√≥ la neutralidad del estado, ante la guerra con los Estados Unidos. El 24 del mismo mes, convoc√≥ a una Asamblea Extraordinaria, en el pueblo de Ticul, con el fin de dar las bases para la reorganizaci√≥n de la hacienda p√ļblica y de las fuerzas armadas; para arreglar las rentas eclesi√°sticas y resolver sobre el tiempo en el que deb√≠an hacerse las, elecciones de los poderes p√ļblicos, bajo la Constituci√≥n local de 1841. Una vez clausurada la Asamblea, el Sr. Barret traslad√≥ el gobierno nuevamente a la ciudad de M√©rida.

Como era de esperarse, en las elecciones que se realizaron resultó gobernador el Sr. Santiago Méndez. Pero para entonces, el gobierno ya abrigaba temores de una insurrección por parte de los campesinos maya sudorientales.

La guerra contra los mayas en Campeche

En julio de 1847, las autoridades yucatecas descubrieron que estaba a punto de estallar una insurrección de los indígenas del oriente. Manuel Antonio Ay fue aprehendido y condenado a muerte, e inmediatamente el comandante militar de Valladolid, Eulogio Rosado, ordenó la detención de Cecilio Chí y de Jacinto Pat, acusándolos de ser cómplices de la conspiración contra el gobierno. Pero Pat y Chí lograron escapar, razón por la cual las tropas oficiales fusilaron a cuatro indígenas en Tepich. Chí volvió y cobró venganza, pero más tarde las fuerzas del gobierno saquearon e incendiaron la población.

La rebeli√≥n se fue propagando por las comunidades del oriente del estado, sin que los medios pol√≠ticos y militares empleados por el gobierno pudieran detenerla. Desgastado por la lucha contra los sublevados barbachanistas y las tropas ind√≠genas, y suponiendo una posible vinculaci√≥n entre aquellas dos fuerzas, M√©ndez dej√≥ el cargo, en marzo de 1848, no sin antes ofrecer a Espa√Īa, Inglaterra y Estados Unidos la sublevaci√≥n del estado, a cambio de ayuda para combatir a los indios.

Como resultado de esta estrategia política, se firmaron los tratados de Tzucacab, entre Jacinto Pat y una comisión del gobierno, en los cuales se reconocía a Pat como jefe de todos los mayas y Barbachano como gobernador vitalicio de Yucatán. Sin embargo, estos acuerdos no tuvieron efecto, por ser desconocidos tanto en Mérida como por Cecilio Chí, quien continuó su ofensiva sobre la región de Valladolid.

Los rebeldes, despu√©s de haber arrasado el oriente y el sur de la pen√≠nsula, se dirigieron hacia M√©rida, que cercaron en los primeros meses de 1848. La ciudad fue evacuada por √≥rdenes de Barbachano; luego marcharon hacia el distrito de Campeche, espec√≠ficamente al partido de Los Chenes, y en abril de ese mismo a√Īo atacaron el pueblo de Iturbide y luego el rancho Suctuk; m√°s tarde, Hopelch√©n y Bolonch√©n ticul. Ante esto, el comandante militar de la plaza de Campeche, Jos√© Cadenas, comenz√≥ a reclutar hombres para defender las poblaciones del distrito, y organiz√≥ una fuerza bajo el mando de Pantale√≥n Barrera.

Barrera tomó por asalto Hopelchén, donde el jefe rebelde, Juan de Dios May, había establecido su cuartel; a continuación ocupó Bolonchenticul. Entonces, los indígenas desalojados de estas poblaciones se dirigieron hacia San Francisco de Campeche. Cuando se tuvieron noticias de este movimiento, las autoridades campechanas prepararon las fuerzas para defender la ciudad. El comandante Cadenas ordenó que saliera una columna a cargo del coronel José Dolores Baledón, para hacerle frente al enemigo. El destacamento de Baledón se situó en Hampolol, pueblo que fue atacado el 18 de junio por los mayas, que ante la resistencia de los soldados campechanos, tuvieron que emprender la retirada y refugiarse en los montes.

Dos meses después, el coronel Agustín León volvió a ocupar Hopelchén y Bolonchenticul, después de haber rechazado a los sublevados que peleaban en el partido de los Chenes. Seguidamente, y con el fin de hacer más eficaces las acciones militares, las secciones surgidas por Barrera y por León se unieron, quedando bajo el mando del segundo. Esta fuerza se dedicó a recorrer la región, sosteniendo enfrentamientos contra los rebeldes. Se logró recobrar las poblaciones de Xcupil, Xconchén y Dzibalchén, que habían caído en manos de los sublevados.

Sin embargo, debido a la necesidad de reforzar a las tropas que combat√≠an en otras poblaciones, las fuerzas de Le√≥n se dividieron nuevamente, tomando ambas el camino a Hecelchak√°n. Pero en Tin√ļn, las tropas al mando de Pantale√≥n Barrera se insubordinaron y se desintegraron, pasando a formar parte de la sexta divisi√≥n, que ten√≠an su cuartel general en Hecelchak√°n y se hab√≠an mantenido al margen del movimiento. Al acantonarse en este poblado el grueso de las fuerzas campechanas, la regi√≥n de Los Chenes qued√≥ m√≠nimamente vigilada, lo que aprovecharon los mayas para atacar poblaciones, haciendas, y los ranchos de dicha √°rea.

Para recuperar la zona, la comandancia militar de Campeche y el gobierno del estado organizaron entonces tres secciones: una en Hopelch√©n, al mando del coronel Cirilo Baqueiro; otra en Bolonchenticul, dirigida por el coronel Crist√≥bal Trujillo; y la √ļltima en la hacienda Yaxch√©, a cargo del coronel Eduardo Vadillo. Por otro lado, el coronel Le√≥n, con la sexta divisi√≥n, manten√≠a su cuartel general en Hecelchak√°n.

La posición de Campeche con respecto a los sublevados era difícil, ya que al encontrarse éstos en la frontera del distrito de Mérida, los avances o retrocesos de los mayas repercutían en su territorio, sea porque éstos se adentraban en el distrito de Campeche, al ser perseguidos por las tropas meridanas, sea porque los mayas, al tomar los poblados del sur, continuaban su marcha hacia los partidos campechanos. Por otro lado, las fuerzas disponibles para la defensa de la región eran insuficientes, lo que nos explica el desplazamiento de las tropas de un poblado a otro.

Ante el avance del movimiento indígena, las tropas acuarteladas en Hecelchakán tuvieron que abandonar la plaza, para dirigirse a los poblados de Nohcacab y Xul, donde se situaron; el ataque indígena no se hizo esperar, y las fuerzas campechanas tuvieron que acantonarse en Oxcutzkab. Al dejar su cuartel, quedaron desprotegidos tanto Hecelchakán como Tenabo, puntos importantes que, de perderse, interrumpirían la comunicación terrestre con la capital, por lo que tuvieron que regresar, sufriendo en todo el camino enfrentamientos armados con los rebeldes.

Al mismo tiempo, en la región de los Chenes, los mayas atacaron la hacienda Cayal, y establecieron su base en Suctuk, lo que obligó al general León a enviar refuerzos para ayudar a las tropas del coronel Cirilo Baqueiro, para desalojar a los indígenas. En dicha plaza se libraron duras batallas entre las tropas campechanas y los rebeldes, siendo, durante diciembre de 1848 y enero de 1849, el lugar más amagado del distrito. Los pueblos de la región de Los Chenes eran atacados constantemente por los mayas; Bolonchenticul, lugar en donde se hallaban acantonadas las tropas del coronel Trujillo, sufrió los constantes embates de los rebeldes, así como el pueblo de Iturbide, en donde esporádicamente establecían su cuartel general los sublevados.

Una de las principales preocupaciones de las autoridades campechanas era impedir que los mayas levantaran sus cosechas, ya que de hacerlo tendrían suficientes provisiones para mantenerse en pie de guerra. Otro de los objetivos era lograr el desalojo de los rebeldes de su distrito antes de que empezara la temporada de lluvias, porque de no conseguirlo, tendrían éstos la oportunidad de emboscarse en lugares inaccesibles para las tropas campechanas, y comenzar un nuevo ciclo de producción del maíz.

La escasez de alimentos, tanto para las tropas como para los rebeldes, era determinante en las actividades desarrolladas, ya que en muchas ocasiones las fuerzas campechanas dejaban de atacar plazas ocupadas por los sublevados, para trabajar en la extracción del grano y realizaban recorridos por las rancherías, con el objeto de cosechar el producto antes de que lo hicieran los rebeldes. La situación era tan complicada que el gobierno del estado, aunque ya había concluido el término fijado para la introducción de maíz del extranjero, se vio en la necesidad de decretar una prórroga de 3 meses para continuar introduciendo el producto, dada la escasez del grano en todo el estado.

Mientras tanto, los enfrentamientos entre las tropas y los mayas segu√≠an desarroll√°ndose. Los √ļltimos atacaron los ranchos Kinim, Xcuncal, Xnohtoc, los poblados de Xconch√©n, Xcupil, Nohcacab y Xul, entre otros. Las actividades de los jefes de las tres secciones que defend√≠an la regi√≥n de los Chenes lograron rechazar y dispersar a los rebeldes en las principales poblaciones de esa √°rea: Hopelch√©n, Bolonchenticul e Iturbide. Conforme las tropas iban recuperando los pueblos y ranchos del partido, la actitud de los sublevados comenz√≥ a cambiar: ya no estaban a la ofensiva sino a la defensiva, aunque sin perder su posici√≥n hostil.

En septiembre de 1849, el gobierno decret√≥ el indulto a los sublevados que se sometieran en un plazo de 90 d√≠as; pero no se obtuvo de esto ning√ļn resultado favorable. Asimismo, se organizaron comisiones eclesi√°sticas para negociar la paz con los rebeldes. La comisi√≥n que trabaj√≥ en Campeche, espec√≠ficamente en la regi√≥n de Los Chenes, estuvo presidida por el cura don Manuel Antonio Sierra, pero sus actividades no tuvieron ning√ļn resultado positivo, ya que los sublevados no dieron indicios de querer entrar en tratados de paz.

Con relaci√≥n a estas comisiones, las autoridades meridanas y campechanas tuvieron diferencias, ya que estas √ļltimas se negaron a aceptar la tregua que el gobierno del Estado hab√≠a solicitado a las tropas, con el objeto de facilitar la labor de los eclesi√°sticos. Los campechanos argumentaban que dejar las armas, aunque fuese moment√°neamente, dar√≠a a los mayas la oportunidad de levantar sus cosechas, sin ning√ļn contratiempo, y que eso ser√≠a perjudicial para el futuro de la guerra. El gobierno reaccion√≥, acusando a las autoridades campechanas de tener una posici√≥n exclusivamente defensiva y regional, y de obstaculizar las negociaciones para pacificar la pen√≠nsula.

Por otro lado, los mayas se prove√≠an de p√≥lvora, sal, papel para cartucher√≠a y otros productos de menor importancia por la ruta que va de Walis (Belice) a Chichah√° (al Sur de Yucat√°n) y de ah√≠ a Kancabch√©n (en el oriente), para ser distribuidos en toda la pen√≠nsula; pero, probablemente por las lluvias, el camino entre los dos √ļltimos puntos qued√≥ inaccesible, lo que oblig√≥ a algunos grupos rebeldes a concentrarse en Kancabch√©n para reparar la v√≠a y conseguir los productos mencionados. La escasez de los alimentos y del material b√©lico oblig√≥ a los mayas, que combat√≠an en el distrito de Campeche, a establecerse en las rancher√≠as de las monta√Īas.

Durante todo 1849, continuaron los enfrentamientos entre las tropas campechanas y los sublevados, obteniendo los primeros algunos importantes triunfos sobre los mayas. A principios de 1850, se nombró comandante general de Yucatán a Manuel Michelterona, quien ordenó a las tropas campechanas avanzar hacia los cantones de Becanché, Iturbide y Dzibalchén y de los poblados de Oxhuac, Nohayin y Xmabén. Sin embargo, el movimiento de tropas fue contraproducente, ya que los mayas aprovecharon este desplazamiento y atacaron de nuevo Tekax y Bolonchenticul. Michelterona, ante la poca posibilidad de terminar con la guerra, prefirió renunciar al cargo, y para sustituirlo nombraron al general Rómulo Díaz de la Vega.

La posici√≥n de los rebeldes en la contienda dio un giro significativo, ya que no se arriesgaban a tomar cualquier plaza, sino √ļnicamente las que estaban poco vigiladas; m√°s bien se manten√≠an a la defensiva. Los enfrentamientos continuar√≠an durante los siguientes a√Īos, pero con menos intensidad. La p√©rdida en el partido de Los Chenes fue estimada por el historiador Joaqu√≠n Baranda en "aproximadamente 18 pueblos, 29 rancher√≠as, 92 haciendas, planteles de ca√Īa de az√ļcar, criaderos de ganado vacuno y caballar".

Situación de Campeche a mediados del siglo XIX

Al iniciarse la segunda mitad del siglo XIX, la economía de Yucatán se había deteriorado profundamente por la guerra que el gobierno libraba contra los campesinos mayas, aunque los efectos de la situación bélica habían sido menores en el distrito de Campeche, que en otras regiones del Estado.

Debido a las deudas, la mayor√≠a de la mano de obra permanec√≠a sujeta a las fincas. Sin embargo, la producci√≥n agr√≠cola hab√≠a disminuido notablemente, y Yucat√°n ten√≠a que importar gran parte de los bienes de subsistencia que se consum√≠an en la pen√≠nsula. A la par de esta situaci√≥n, el acaparamiento de productos y el contrabando crec√≠an, afectando a los consumidores y, en todo caso, a los comerciantes menores, ya que la mayor parte del comercio, y a√ļn del contrabando, quedaba en manos de los m√°s poderosos.

En la ciudad de San Francisco de Campeche, el monopolio comercial era disputado por dos casas, la de don José Ferrer Roxac, inmigrante catalán, y la de don Felipe Ibarra, quien en ese momento presidía el Ayuntamiento del puerto. Ibarra era primo hermano del entonces gobernador Santiago Méndez Ibarra, y sus influencias sobre la hacienda y aduana marítima de Campeche eran de sobra conocidas. Sin embargo, a Ibarra le preocupaba el peso cada vez mayor que iba cobrando la casa competidora de Ferrer.

En 1850, se inici√≥ un sonado caso de contrabando; seg√ļn los acusadores, Manuel Ferrer Estrada, hijo de Ferrer Roxac, envi√≥ a Campeche un nav√≠o norteamericano con doble cargamento. Una parte era legal y deb√≠a ser desembarcada en el puerto y otra de contrabando, calculada en varios miles de d√≥lares, ser√≠a bajada en Cayo Arcas, en donde lo recoger√≠an tres barcos de la Casa Ferrer, mismos que no llegaron al sitio porque naufragaron debido a una tormenta. Ante ello, la Casa Ferrer abander√≥ como mexicano al buque, poni√©ndole como nombre "Eduardo" y √©ste sali√≥ para Veracruz, no sin antes recoger la mercanc√≠a dejada en Cayo Arcas.

Ante los rumores de dicho contrabando, el juez de Distrito de Yucat√°n, con sede en Campeche, Jos√© Ma. de Regil, promovi√≥ una acci√≥n legal contra los Ferrer, quienes fueron absueltos de los cargos, pero su casa comercial sufri√≥ grandes perjuicios econ√≥micos durante los a√Īos que dur√≥ el juicio.

Lo anterior profundizó la rivalidad entre Ferrer e Ibarra, a quien se suponía promotor de la acusación. Dicha rivalidad se manifestaría con el tiempo en el apoyo económico a distintos grupos políticos.

En cuanto a la exportación del distrito campechano, tenía su base en el palo de tinte que se vendía a Europa.

Con la vuelta del pa√≠s al r√©gimen centralista, una parte sustancial de la econom√≠a del distrito se vio afectada. En agosto de 1853, con el apoyo de los conservadores, asumi√≥ por √ļltima vez la presidencia de M√©xico, Antonio L√≥pez de Santa Anna, proclam√°ndose Alteza Seren√≠sima y poniendo en vigor una Constituci√≥n Centralista. Dos meses despu√©s, el 16 de octubre, Santa Anna decret√≥ la segregaci√≥n de la Isla del Carmen del departamento de Yucat√°n, convirti√©ndola en territorio sujeto s√≥lo al gobierno general, y nombrando comandante general a un alto oficial de la Marina, a quien compet√≠an las funciones propias de un gobernador.

Indudablemente, lo anterior constituyó un golpe a la economía del estado, especialmente porque la exportación del palo de tinte era la más importante fuente de ingresos del Estado. No conforme con esta situación, el 15 de julio de 1854, el propio Santa Anna decretó la ampliación del territorio del Carmen, al cual se le anexaron varias poblaciones de Tabasco y del occidente de Yucatán, precisamente aquéllas donde se ubican las fincas tintaleras.

La reacción yucateca no se hizo esperar, pero sus gestiones para que el Carmen fuese reincorporada al departamento no dieron resultados positivos, sino hasta después del triunfo de la Revolución Federalista de Ayutla. En 1855, Santa Anna dejó el poder, quedando en la presidencia uno de los jefes revolucionarios, Juan N. Alvarez, a quien sucedió Ignacio Comonfort. En el gobierno de Comonfort, y durante los trabajos del Congreso Constituyente, convocado por el gobierno federal en 1856, la diputación yucateca, en especial Pedro Baranda, sostuvo la necesidad de reincorporar el Carmen a Yucatán. El 17 de diciembre, su solicitud fue resuelta favorablemente.

Mientras tanto, en Yucatán, Santiago Méndez se hizo cargo del gobierno y de la comandancia militar de Yucatán, integrando un gabinete predominantemente conservador.

Ese mismo a√Īo de 1856, y poco antes de terminar su periodo de diputado, Pedro Baranda fue nombrado, por el gobierno nacional, administrador de la Aduana Mar√≠tima de Campeche. Pero como Baranda estaba ligado pol√≠ticamente a un grupo de oposici√≥n, a la cual tambi√©n pertenec√≠a Ferrer, su nombramiento representaba un doble peligro para los intereses econ√≥micos de Ibarra y para sus servidores, as√≠ como para su primo el gobernador. Entonces, el Ayuntamiento, as√≠ como para su primo el gobernador. Entonces, el Ayuntamiento, encabezado por el propio Ibarra, elev√≥ una protesta ante el gobierno federal. √Čste, sorprendido por el hecho de que la administraci√≥n municipal se manifestara en algo que no compet√≠a a sus funciones, pidi√≥ que la solicitud de invalidar el nombramiento de Baranda, fuese ratificada por el cabildo campechano. El Ayuntamiento se reuni√≥ y ratific√≥ su posici√≥n, exceptuando a don Jos√© M√©ndez, don Joaqu√≠n Maury y don Francisco Colom√©, quienes se negaron a firmar. El 30 de octubre de ese mismo a√Īo, la fracci√≥n liberal del partido de Campeche, que empezaba a manifestarse como grupo pol√≠tico, se dirigi√≥ al presidente Comonfort para apoyar a Baranda, dejando entrever que a trav√©s del Ayuntamiento campechano obten√≠a, con la aduana y el fisco, una serie de beneficios para sus intereses comerciales, y que el "Nuevo Partido" se opon√≠a a esta arbitrariedad del "Viejo Partido". A pesar de ello, el gobierno federal confiri√≥ el cargo aduanal a don Eleuterio M√©ndez, hermano del gobernador y primo de Ibarra.

Mientras tanto, Baranda fue electo nuevamente diputado por Mérida, ante el Congreso de la Unión.

Conformación del estado

Poco después, tuvieron lugar elecciones para la gubernatura del estado. Desplazados por el momento los conservadores de la lucha política, las pugnas electorales se produjeron entre grupos nacidos en el seno del mismo partido liberal. Un sector promovió a don Liborio Irigoyen para ocupar el cargo; otro a don Pablo Castellanos; y otro, apoyado abiertamente por el gobernador Méndez, sostuvo la candidatura de don Pantaleón Barrera, quien triunfó y tomó posesión del gobierno, el 26 de julio de 1857.

El campechano Pablo Garc√≠a, que ten√≠a 33 a√Īos y hab√≠a sido electo diputado, abandon√≥ la sala de sesiones del Congreso local en M√©rida en el mes de julio, argumentando falseo del proceso electoral. Enseguida comenzaron las sublevaciones en diferentes poblaciones, principalmente del distrito de Campeche, pidiendo que se convocara a nuevos comicios; las fuerzas militares persiguieron a los sublevados, pero aplacados unos, aparecieron otros. Se quer√≠a convertir al distrito de Campeche en otro estado.

El descontento pol√≠tico por la victoria de Barrera aumento, y los grupos opositores protestaron contra las medidas de fuerza y de presi√≥n que hab√≠a ejercido M√©ndez durante el proceso electoral. 4 de agosto, Isidro Gonz√°lez, de filiaci√≥n "Liborista", en uni√≥n con hombres, en el poblado de Maxcan√ļ, reuni√≥ a los pobladores para darles a conocer el plan que hab√≠a elaborado; declaraba ilegales las elecciones, por haberse efectuado bajo presi√≥n gubernamental, adem√°s desconoc√≠a a Barrera y al Congreso local.

En dicho plan se nombraba gobernador provisional del estado a don José Ma. Vargas, quien convocaría a nuevas elecciones. Asimismo, se protestaba obediencia al gobierno federal.

Simultáneamente, se produjeron levantamientos en Acanceh, Chapb, Mama, Maní y Tekax. La noche del 6 de agosto, los oposicionistas campechanos liderados por Pablo García y Motilla se apoderaron de los baluartes de Santiago y la Soledad, así como de la Maestranza de Artillería de la ciudad, en la que se guardaba el parque de la guarnición. Mientras tanto, Irigoyen permanecía oculto en Campeche. Estaba también en la ciudad Santiago Méndez, a quien Barrera había enviado con el fin de evitar cualquier insurrección. Apenas iniciados los levantamientos, el Congreso nombró vicegobernador a Méndez y otorgó poderes extraordinarios a Barrera, con el objeto de defender las dos principales ciudades del estado.

El 7 de agosto, los sublevados, encabezados por Pablo García, Pedro Baranda e Irineo Lavalle, iniciaron pláticas con el general Eugenio Ulloa, jefe militar de la plaza; acordaron enviar una comisión a la capital, para que se solicitara a Barrera la destitución del Ayuntamiento de Campeche, y la del juez de lo Criminal, Juan Miró, así como la exención del servicio de guardia nacional para los marinos.

La mencionada comisión, integrada por don José García Poblaciones, don Tomás Aznar Barbachano y don José María de Regil, viajó a Mérida junto con el vicegobernador Méndez, cuya influencia sobra Barrera era conocida.

El gobernador accedió a las peticiones de los sublevados, pero mientras tanto, en Campeche, un nuevo grupo se había pronunciado en favor de los alzados; desconociendo al gobernador, la legislatura, el Ayuntamiento de Campeche y a la administración de la aduana marítima; además, pedía a los militares destacados en el puerto que no se opusieran, ya que los rebeldes representaban la voluntad popular. Para este movimiento, la Casa Ferrer aportó recursos pecuniarios y un considerable contingente de marinos que trabajaba a su servicio.

Pablo Garc√≠a, comenz√≥ a recibir adhesiones de otros lugares del distrito. Envi√≥ circulares a funcionarios federales pidi√©ndoles su opini√≥n; el titular del juzgado de Distrito, Justo Sierra O'Reilly, respondi√≥ ‚ÄĒsin dejar de hacer valer su calidad de empleado federal‚ÄĒ:

[...] soy republicano de buena fe [...] creo que la acción reguladora de la sociedad sobre sí misma pertenece a ésta de pleno derecho y profeso el dogma de la soberanía del pueblo [...] estoy persuadido de que el pueblo por sí, o por medio de sus representantes, puede cambiar su situación cada vez que lo tenga por necesario [...]

Creci√≥ el apoyo y el nuevo l√≠der tom√≥ decisiones r√°pidas. Como jefe pol√≠tico y militar de Campeche, asumi√≥ la responsabilidad de hacer conocer al presidente de la Rep√ļblica, Ignacio Comonfort, la orientaci√≥n del movimiento del 7 de agosto. En ese sentido, se dirigi√≥ a √©l con fecha 12 de agosto de 1857 y le dijo que lo acontecido en Campeche ten√≠a el apoyo popular, as√≠ como de diferentes ramos del gobierno.

El gobierno yucateco declaró la guerra a los pronunciados, pero debido a la guerra contra los mayas y la incapacidad para dominar una plaza amurallada y fuerte, como San Francisco de Campeche, solamente hasta el día 20 envió tropas, al mando del coronel Manuel Cepeda Peraza, a las que se unieron las del coronel Cirilo Baqueiro y, poco después, un destacamemo jefaturado por el coronel Celestino Ruiz.

El d√≠a 19, Pablo Garc√≠a se hab√≠a dirigido al jefe pol√≠tico del Carmen pidi√©ndole que no impidiera la libre manifestaci√≥n de los laguneros, de quienes √©l ten√≠a conocimiento que deseaban adherirse a su proyecto. Le advirti√≥ que para proteger la libre expresi√≥n hab√≠a instruido al capit√°n Andr√©s Cepeda Peraza para que con las fuerzas a su mando desembarcara en Las Pilas y, acerc√°ndose a la poblaci√≥n, diera oportunidad a los habitantes para que expresaran sus opiniones. D√≠as m√°s tarde, gracias a Nicol√°s Dorantes y √Āvila, Pablo Garc√≠a se enter√≥ de que contaba con el apoyo de los laguneros. El hecho no fue pac√≠fico, ya que hubo v√≠ctimas: murieron en el marco de la proclamaci√≥n Jer√≥nimo Castillo y Santiago Brito, quien se hab√≠a resistido a los objetivos de Garc√≠a. Igualmente, Pablo Garc√≠a separ√≥ de la jefatura pol√≠tica del Carmen a Jos√© del Rosario Gil y envi√≥ desde Campeche a Jos√© Garc√≠a y Poblaciones, a quien tambi√©n concedi√≥ la comandancia militar del partido.

Entonces, Barrera envió a México a Méndez y a la diputación, con el fin de solicitar al presidente dos buques armados para asediar el puerto, pero al no encontrar eco en la capital, los comisionados retornaron a Yucatán; ante esta situación, el gobernador lanzó sus principales tropas a Campeche, dejando desprotegida la frontera con la zona de los mayas rebeldes.

El coronel Manuel Cepeda Pereza pidió a García su rendición, pero éste respondió que dominaba todo el distrito de Campeche, y que si en el resto del estado secundaban la imposición de Barrera, sería necesario separar Campeche de Yucatán.

Entonces, las fuerzas de Cepeda Peraza se dirigieron hacia Campeche, derrotando a un destacamento rebelde en la hacienda Yaxcac. Por otro lado, para reforzar el avance de la milicia oficial hacia Campeche, la tropa destacada en Tekax abandonó temporalmente la población, que fue atacada y saqueada por los mayas.

Manuel Cepeda Peraza un nuevo llamamiento a Garc√≠a, para que depusieran las armas, en momento en que el estado deb√≠a de estar unido en la guerra contra los mayas; pero Garc√≠a respondi√≥ que m√°s le extra√Īaba a √©l que el gobierno atacara a los campechanos que ped√≠an el respeto al voto popular, en lugar de combatir a los mayas. Poco despu√©s, una comisi√≥n del clero campechano, luego de hablar con los sublevados, viaj√≥ a M√©rida para entrevistarse con Barrera, proponi√©ndole la realizaci√≥n de nuevas elecciones, cuyo triunfador, a√ļn siendo el propio Barrera, ser√≠a respetado por Campeche. Pero Barrera se opuso, y el clero present√≥ una nueva propuesta: una tregua para someter al arbitraje del presidente Comonfort el caso de la pen√≠nsula; √©sta tambi√©n fue rechazada por el gobernador.

Mientras tanto, las fuerzas de M√©rida llegaron a Campeche y tomaron el barrio de Guadalupe. Por su parte, el capit√°n Andr√©s Cepeda Pereza, se apoder√≥ de Sisal y se encamin√≥ hacia la capital del estado, junto con don Liborio Irigoyen; pero el 21 de noviembre, fueron derrotados en Uc√ļ. Irigoyen fue amnistiado.

Sin embargo, la dificultad de someter a los rebeldes persist√≠a. Entonces se propuso en M√©rida eliminar el supuesto obst√°culo para la negociaci√≥n, es decir a Barrera. √Čste acept√≥ delegar temporalmente el mando en el general Mart√≠n Peraza, quien se entrevist√≥ con los jefes campechanos, pero √©stos decidieron no negociar sino hasta que Barrera renunciara definitivamente.

De agosto a diciembre de 1857 numerosas poblaciones se adhirieron a la proclama de García y Barrera dejó la gubernatura en poder de Martín F. Peraza.

Mientras tanto, el panorama nacional era sacudido por nuevos cambios. El 17 de diciembre se proclamó el Plan de Tacubaya, donde se desconocía la Constitución del 5 de febrero. Comonfort se adhirió a dicho plan y Juárez, presidente de la Suprema Corte de justicia, fue puesto en prisión. Veracruz y otros estados secundaron el pronunciamiento y Campeche se les unió. Por su parte, Barrera dimitió definitivamente, dejando el gobierno al general Martín Peraza.

El 25 de diciembre, los rebeldes campechanos propusieron al gobernador la integración de una junta Gubernativa de Yucatán, encabezada por el propio Peraza e integrada por varios de los principales jefes sublevados. Peraza no aceptó. Entonces se mantuvo la junta, cuya presidencia recayó en don Pablo García.

El 11 de enero de 1858, la situaci√≥n nacional cambi√≥ nuevamente. Los conservadores desconocieron a Comonfort y el general F√©lix Zuloaga, conservador y centralista, ocup√≥ la presidencia. Ante ello, el 13 de enero, Veracruz asumi√≥ su soberan√≠a y Comonfort, antes de dejar la capital, liber√≥ a Ju√°rez, quien se dirigi√≥ a Guanajuato, donde instal√≥ su gobierno para combatir a Zuloaga. As√≠ se inici√≥ la guerra de Reforma o de tres a√Īos.

El 29 de enero, Zuloaga decretó la separación del distrito de Campeche y el Carmen del departamento de Yucatán y quedaron constituidos en territorio sujeto al gobierno central. A su vez, nombró a Tomás Marín jefe político y militar; la Junta Gubernativa se opuso, manifestando que lo anterior constituía un grave peligro para Campeche, ya que su marina mercante se vería involucrada en la guerra. Campeche proclamó que mantenía su soberanía y rechazó el nuevo giro del Plan de Tacubaya, así como el nombramiento de Marín. Mientras tanto, Yucatán protestaba su adhesión al gobierno de Zuloaga.

Cuando Mar√≠n lleg√≥ a Campeche, la Junta Gubernativa lo expuls√≥ a Cuba. Pero a su paso por Sisal, Mar√≠n se comunic√≥ con el gobernador Peraza, quien inform√≥ de los √ļltimos acontecimientos al gobierno centralista.

En abril, las poblaciones del distrito de Campeche, incluso Maxcan√ļ y Halach√≥, pertenecientes al distrito de M√©rida, manifestaron su voluntad de separarse de Yucat√°n. Entonces, el general Manuel Cepeda Peraza se dirigi√≥ con sus tropas hacia la frontera entre ambos distritos, mientras Pedro Baranda moviliz√≥ sus fuerzas hacia la l√≠nea fronteriza.

Inmediatamente, Baranda fue comisionado para negociar la divisi√≥n territorial con el gobierno de Yucat√°n, dirigiendo a Peraza para llegar a un arreglo pac√≠fico. Peraza acept√≥, pero dej√≥ la decisi√≥n final a los supremos poderes nacionales. Baranda, a su vez, comision√≥ a Jos√© Garc√≠a Poblaciones y al Lic. Nicol√°s Dorantes √Āvila, para tratar con Alejandro Garc√≠a, Jos√© A. Cisneros y Nicanor Rend√≥n, representantes de Peraza en el asunto de la divisi√≥n territorial.

En una primera reuni√≥n no se obtuvo ning√ļn acuerdo, adem√°s de que la comisi√≥n campechana sufri√≥ un cambio, al ser sustituido Jos√© Garc√≠a Poblaciones por don Rafael Carvajal. Finalmente el 3 de mayo de 1858 se firm√≥ el Convenio de Divisi√≥n Territorial, que entre otros puntos estipulaba los respectivos a l√≠nea divisoria, obligaciones en la guerra contra los ind√≠genas, impuestos y aranceles; se public√≥ en la ciudad de San Francisco de Campeche con la solemnidad del caso el 15 de mayo.

Consecuencia inmediata del Convenio fue la expedici√≥n de un documento de cuatro puntos por el cual la junta Gubernativa del Distrito de Campeche e Isla del Carmen declar√≥ tener la voluntad de erigirse en estado, reconociendo como gobernador a Pablo Garc√≠a y estableciendo que la designaci√≥n de comandante recaer√≠a en Pedro Baranda; adem√°s nombraron un Consejo de Gobierno que se integrar√≠a con cinco miembros. Sin embargo, la legalidad federal impon√≠a condiciones diferentes a la manera como se manej√≥ la cuesti√≥n, ya que no estaban cumplidos los requisitos se√Īalados en la Constituci√≥n de 1857, que en el art√≠culo 43, al referirse a las partes integrantes de la Federaci√≥n, no reconoc√≠a a Campeche sino como parte del estado de Yucat√°n; es decir, era imprescindible una reforma constitucional.

Garc√≠a envi√≥ al presidente Ju√°rez, al puerto de Veracruz ‚ÄĒresidencia del gobierno liberal‚ÄĒ, toda la documentaci√≥n pertinente para la instituci√≥n y funcionamiento de una entidad consolidada de hecho; el presidente Ju√°rez admiti√≥ los sucesos, pero los condicion√≥ a la respuesta del Congreso. Frente a esto, el gobernador Garc√≠a se apresur√≥ a enviar a principios de 1859 una comisi√≥n que se acreditase cerca del presidente Benito Ju√°rez, para referirle la cuesti√≥n campechana. Lleg√≥ a Veracruz encabezando la misi√≥n Federico Duque de Estrada, y aunque fue admitida la representaci√≥n, el Ministerio de Gobernaci√≥n lo invit√≥ a que expresara el objetivo de su viaje, el cual sintetiz√≥ en cinco puntos: la aprobaci√≥n del acta del 9 de agosto de 1857, con lo cual Garc√≠a t√°citamente ped√≠a su reconocimiento como gu√≠a pol√≠tico y militar; la aprobaci√≥n de los actos de gobierno emanados del movimiento del 7 de agosto, dando a entender que se admitieran los procedimientos para financiar sus acciones (recursos federales que se tomaron de las aduanas y pr√©stamos a particulares). Los otros puntos se dirig√≠an a la destituci√≥n y designaci√≥n de funcionarios de los ramos de Hacienda y Militar. El 29 de abril de 1859 el ministro de Gobernaci√≥n, Melchor Ocampo, respondi√≥ en t√©rminos de la pol√≠tica que impon√≠an las circunstancias, le respondi√≥ a Garc√≠a con un acuerdo preliminar, admitiendo conformidad en lo que no se opusiera a la Constituci√≥n, y siempre y cuando no se vulneraran las facultades del Congreso de la Uni√≥n.

El momento pol√≠tico y los sucesos de la Guerra de Reforma aliviaron las preocupaciones de Pablo Garc√≠a, ya que la paz nacional y la reuni√≥n del Congreso iban a requerir de un par de a√Īos para su consolidaci√≥n. Estas circunstancias providenciales le ofrecieron un tiempo valioso para que emprendiera una tarea de agrupamiento en lo pol√≠tico y de adelanto en el gobierno.

No todos los d√≠as fueron de paz: el joven l√≠der necesit√≥ enfrentar los problemas de la Guerra de Reforma pero adem√°s dio una atenci√≥n constante a los asuntos p√ļblicos, ya que a mediados de 1859 Pantale√≥n Barrera, el ex gobernador enemigo, impuls√≥ un movimiento en Hopelch√©n que ped√≠a la reincorporaci√≥n de Campeche a Yucat√°n; no obstante, fracas√≥ y Garc√≠a sigui√≥ en el mando pol√≠tico y militar.

A fines de 1860 fueron derrotadas las fuerzas de la reacci√≥n y el gobierno del presidente Ju√°rez expidi√≥ en Veracruz la convocatoria para la elecci√≥n de presidente de la Rep√ļblica y diputados al Congreso de la Uni√≥n. Este documento se public√≥ en Campeche acompa√Īado de otra convocatoria: la de elecci√≥n de constituyentes locales, con la misi√≥n principal no s√≥lo de elaborar un documento de tal importancia, sino la de presentar un escrito que solamente era facultad de los estados que legalmente eran parte de la Federaci√≥n. Las principales funciones de la asamblea fueron hacer o√≠r su voz ante el Congreso de la Uni√≥n y las legislaturas de los estados, para el reconocimiento de Campeche como estado de la Confederaci√≥n y expedir su Carta Constitucional y leyes org√°nicas, ello en un plazo de cuatro meses.

En 1861, antes de que se iniciaran las sesiones del II Congreso Constitucional de la Rep√ļblica, Campeche dio un paso adelante al instalarse la Asamblea Constituyente el 2 de marzo. Iniciados los trabajos el d√≠a 3, comenzaron a redactar y expedir el Reglamento del Congreso, de cuya exposici√≥n de motivos se encargaron los diputados Santiago Carpizo y Jos√© Garc√≠a Poblaciones. En la reuni√≥n del 14 de marzo se nombr√≥ a los miembros de la Comisi√≥n de Constituci√≥n: Domingo Duret, Rafael Carvajal y Jos√© del R. Hern√°ndez, quienes presentaron un proyecto el siguiente 20 de abril, el cual se comenz√≥ a discutir. Fue aprobado y promulgado el d√≠a 30 con la debida solemnidad. En lo general, los art√≠culos, clasificados en 19 secciones, estuvieron acordes con la doctrina de la Carta Federal del 57. En el art√≠culo segundo establecieron que la entidad estar√≠a integrada por los partidos del Carmen, Champot√≥n, Campeche, Hecelchak√°n y Bolonchenticul.

El Congreso Constituyente ‚ÄĒprimero de Campeche‚ÄĒ finaliz√≥ sus actividades en octubre de 1861 con la expedici√≥n de un Manifiesto:

Muchos obstáculos ha encontrado a su paso para poderse constituir con arreglo a las reformas federativas. La larga lucha entre la libertad y el despotismo, entre la legalidad y la usurpación, ha retardado nuestra entrada a la era constitucional [...] Cierto es que la Asamblea Nacional no ha legalizado con su reconocimiento nuestra creación; mas esto no debe inquietarnos. El hecho de nuestro ser, la justicia de nuestra causa y el espíritu ilustrado y recio del Congreso de la Unión, nos garantizan la legalización de nuestra existencia política.

Los peri√≥dicos de la ciudad de M√©xico acogieron art√≠culos remitidos en favor y en contra de la creaci√≥n de un nuevo estado. La direcci√≥n del problema se puso en manos, como correspond√≠a, de los diputados federales que resultaron electos en 1861, cuyos nombres se publicaron el 10 de febrero: por el primer distrito electoral, Tom√°s Aznar Barbachano, propietario y, suplente, Rafael Dond√©; por el segundo, Juan Carb√≥, propietario, y, suplente, Joaqu√≠n Guti√©rrez de Estrada. Sin embargo, conforme a la ley electoral vigente las diputaciones de Campeche eran el cuarto y el quinto distritos del estado de Yucat√°n, y no primero y segundo de Campeche. Esta cuesti√≥n fue la primera dificultad; y en la sesi√≥n del 1¬ļ de junio Aznar Barbachano solicit√≥ a la asamblea la rectificaci√≥n de la menci√≥n que se hac√≠a de su persona como diputado por Yucat√°n, cuando lo era por Campeche. De inmediato el diputado Su√°rez Navarro se√Īal√≥ que la Constituci√≥n Federal no reconoc√≠a al estado de Campeche, por lo que no hab√≠a lugar a la correcci√≥n solicitada. Aznar Barbachano replic√≥ que la separaci√≥n de Campeche era un hecho consumado que el gobierno mismo hab√≠a reconocido en distintas ocasiones, y, a mayor abundamiento, indic√≥ que los representantes populares no lo eran del estado, sino del pueblo del distrito que les hab√≠a otorgado el voto. Tambi√©n dijo que ya que no se le reconoc√≠a como diputado por Campeche, no se dijera que lo era por Yucat√°n.

Aznar Barbachano no esperó mucho tiempo para obtener respuesta. La Secretaria de la Cámara procedió a dar lectura al dictamen de la Comisión de Poderes por el que se aprobó su elección, pero como representante por el estado de Yucatán. Nuevamente subió a la tribuna Suárez Navarro para decir que el gobierno no tenía facultad constitucional para admitir nuevos estados en la Federación y expuso que la erección del de Campeche había sido obra del gobierno conservador de Félix Zuloaga. El presidente de la Cámara, Gabino Bustamante, dio por terminada la discusión y se aprobó el acta de la sesión del 30 de mayo de 1861, por la que la diputación campechana pertenecía formalmente a la representación yucateca.

En la sesión del 5 de julio, los diputados Aznar Barbachano y Carbó hicieron una proposición, también suscrita por las diputaciones de Chiapas, Tabasco y Oaxaca, solicitando se erigiese en estado el distrito de Campeche, iniciativa que fue turnada a la Comisión de Puntos Constitucionales. Parecidas gestiones siguió realizando la diputación de Campeche para agrupar simpatías en busca de un dictamen favorable. Pero la representación yucateca, formada por los diputados Nicolín, Suárez Navarro y Arredondo, hacía gestiones diferentes, y en la sesión del 19 de julio presentó una proposición para que se hiciera una proclamación declarando anticonstitucional y violenta la escisión de Campeche del estado de Yucatán. Consecuencia de todo lo anterior fue que en la sesión del 30 de julio, al nombrarse la diputación permanente con un representante por cada estado, se excluyó a Campeche.

El segundo periodo de sesiones ordinarias se inici√≥ el 30 de agosto de 1861. Para ese entonces el Ministerio de Gobernaci√≥n ten√≠a en su poder una obra compilada por Aznar Barbachano y Carb√≥: Memoria sobre la conveniencia, utilidad y necesidad de erigir constitucionalmente en estado de la confederaci√≥n mexicana al antiguo distrito de Campeche. El trabajo tuvo tendencia orientadora, aunque tampoco fue tomado como testimonio √ļnico, por lo que el secretario de Gobernaci√≥n, Francisco Zarco, solicit√≥ el 9 de marzo de 1861 al general y diputado Juan Su√°rez y Navarro que formulara un estudio sobre el problema peninsular seg√ļn tres consideraciones: la escisi√≥n, las causas de los frecuentes cambios pol√≠ticos y la venta de ind√≠genas a Cuba como esclavos. El siguiente 12 de abril Su√°rez entreg√≥ al ministro Zarco un Informe sobre las causas y car√°cter de los frecuentes cambios pol√≠ticos ocurridos en el Estado de Yucat√°n y medios que el gobierno de la Uni√≥n debe emplear para la uni√≥n del territorio yucateco, la restauraci√≥n del orden constitucional en la Pen√≠nsula y para la cesaci√≥n del tr√°fico de indios enviados como esclavos a la isla de Cuba. Fue un punto de vista diferente, pero que tampoco satisfizo al gobierno de la Federaci√≥n, pues lo estim√≥ como unilateral. Por ello, en un intento de agotar las fuentes de consulta, el Ministerio de Gobernaci√≥n pidi√≥ el 12 de julio de 1861 la opini√≥n de la Legislatura de Yucat√°n, la que respondi√≥ el 2 de agosto reprobando el reconocimiento, pues adem√°s de que Campeche no reun√≠a el censo poblacional que exig√≠a la Constituci√≥n, no era conveniente una decisi√≥n favorable por la Guerra de Castas y no exist√≠an tampoco las rentas suficientes para el sostenimiento de dos entidades.

Gobernación remitió el voluminoso expediente el 31 de agosto al Congreso, haciendo saber a los diputados que el Ejecutivo no había reconocido la erección de Campeche en estado ni a los que lo representaban como autoridades.

La discusión pasó del salón de sesiones a las hojas de la prensa, con lo cual el asunto obligó a una solución que no podía demorarse, en medio de la invasión extranjera.

El 5 de diciembre de 1861 la Comisi√≥n de Puntos Constitucionales present√≥ una exposici√≥n de motivos redactada por los diputados Ignacio Altamirano, Ignacio Mariscal y Manuel Romero Rubio, se√Īalando que hab√≠an estudiado con detenimiento todos los documentos aportados as√≠ como la situaci√≥n real de las dos entidades y, en consecuencia, presentaban un proyecto de ley que ped√≠a la conversi√≥n en estado de la Federaci√≥n del distrito de Campeche, con los l√≠mites que ten√≠a.

Concluyeron la discusi√≥n y la incertidumbre legal. Lo que sigui√≥ fue el formulismo jur√≠dico de legalizaci√≥n para que las legislaturas estatales ratificaran la disposici√≥n. El dictamen no fue discutido en ninguna sesi√≥n, pero fue b√°sico para la expedici√≥n del decreto del 19 de febrero de 1862 del presidente Ju√°rez que reconoci√≥ el nuevo estado. Ju√°rez procedi√≥ de esa manera en virtud a la Ley del 11 de diciembre de 1861, que le confiri√≥ amplias facultades en todas las ramas de la administraci√≥n p√ļblica. El decreto definitivo, ya que se hab√≠a obtenido la sanci√≥n de la mayor√≠a de las legislaturas de los estados, fue un cumplido legal y tuvo el car√°cter de ratificaci√≥n. Se expidi√≥ el 29 de abril de 1863 con lo que termin√≥ el largo itinerario que se hab√≠a propuesto alguna vez en el Congreso Nacional en una sesi√≥n de 1824. El estado se form√≥ con uno de los distritos yucatecos: el de Campeche (los otros eran M√©rida, Tekax, Izamal y Valladolid), el distrito de Campeche lo formaban los partidos de Carmen, Champot√≥n, Campeche, Hecelchak√°n y Bolonchenticul. El primer gobernador fue el licenciado Pablo Garc√≠a y Montilla.

Por su parte, la Constituci√≥n del estado de Yucat√°n expedida el 21 de abril de 1862, al mencionar las partes de su territorio no se refiri√≥ al distrito escindido, sino √ļnicamente a los partidos de M√©rida, Ticul, Maxcan√ļ, Valladolid, Tizim√≠n, Espita, Izamal, Motul, Tekax, Peto, Sotuta, Bacalar y Cozumel, es decir, que ya aceptaba la separaci√≥n de Campeche.

Las luchas por el poder en Yucat√°n y su influencia en Campeche

Entre 1858 y 1863, Yucatán se vio envuelto en una serie de enfrentamientos que libraron distintos grupos, en su afán de hacerse del mando político del Estado. Estas luchas preocupaban profundamente al gobierno campechano, pues estaba claro que ciertos sectores yucatecos no habían quedado satisfechos con la separación de Campeche.

Hacia fines de 1858, en Yucatán estalló un movimiento para deponer a Martín Peraza. El levantamiento fue encabezado por Lorenzo Vargas y Juan J. Méndez, quienes obtuvieron, en octubre, la dimisión del gobernador. Inmediatamente, el Ayuntamiento de Mérida designó, para ocupar el cargo, al licenciado Liborio Irigoyen; la guarnición de la capital yucateca como la de la ciudadela de San Benito, secundaron al Cabildo.

Acto seguido, Irigoyen acus√≥ de conspiraci√≥n al exgobernador Peraza y a varios de sus colaboradores, a quienes expuls√≥ del Estado. Sin embargo, √©ste a√ļn tendr√≠a que enfrentar nuevos problemas, pues Lorenzo Vargas se rebel√≥ en Cenotillo y lo mismo hizo Andr√©s Cepeda Peraza, en Motul. Por su parte, Pantale√≥n Barrera sali√≥ de Yucat√°n y se dirigi√≥ hacia los Chenes, en donde intent√≥ reorganizar a sus partidarios, pero fue delatado y el gobierno campechano lo apres√≥.

En 1859, Irigoyen renunci√≥ y la gubernatura de Yucat√°n qued√≥ a cargo del presidente del Tribunal Superior de justicia, don Pablo Castellanos. En agosto del mismo a√Īo, Castellanos deleg√≥ el mando en una junta gubernativa de la que √©l formaba parte, junto con don Agust√≠n Acereto y don Domingo Laureano P√©rez. Dicha junta y el gobierno campechano manifestaron entonces su deseo de mantener buenas relaciones. Sin embargo, en octubre se produjo un cuartelazo contra el gobierno yucateco. Jos√© Concepci√≥n Vera, comandante del batall√≥n de la ciudadela de San Benito, se rebel√≥ contra la junta, apoyando exclusivamente a don Agust√≠n Acereto para la gobernatura.

Acereto no pas√≥ mucho tiempo en el cargo, sin tener serias dificultades internas y otras sumamente graves con Campeche. Las √ļltimas llegaron al l√≠mite cuando el gobernador de Yucat√°n, manifestando que Campeche hab√≠a violado el convenio de divisi√≥n territorial en lo relativo a prestar ayuda econ√≥mica a los yucatecos en la guerra contra los mayas, decret√≥ que los productos extranjeros nacionalizados, al pasar por el puerto de Sisal, pagar√≠an los mismo derechos que aqu√©llos que llegaban directamente de otros pa√≠ses.

La respuesta de Campeche fue inmediata. Pablo Garc√≠a ocup√≥ Maxcan√ļ y se uni√≥ a los enemigos de Acereto. En Muna se proclam√≥ un plan contra el gobierno yucateco y, con la ayuda de tropas campechanas, los insurrectos tomaron M√©rida. Acereto cay√≥ a principios de 1860, y lo sustituy√≥ don Lorenzo Vargas, quien nombr√≥ a Pantale√≥n Barrera presidente del Consejo de Estado. Seguidamente, Vargas acus√≥ a Liborio Irigoyen de tener relaciones pol√≠ticas con Acereto, e Irigoyen tuvo que salir de Yucat√°n, con direcci√≥n a Campeche, mientras Acereto era apresado en M√©rida.

Simultáneamente a lo anterior, en Campeche se manifestaron diferencias entre el gobernador García y el jefe de armas Pedro Baranda, pues García temía un levantamiento de las tropas jefaturadas por el segundo. Dicho levantamiento no se produjo, pero la tensión política creció a tal punta que Baranda se vio obligado a renunciar. A partir de ese momento, García reunió en sí mismo el mando político y el militar de Campeche.

A fines de 1860, los liberales y a habían triunfado en toda la nación y Campeche celebraba su triunfo. Sin embargo, se produjo una primera fricción entre el Gobierno Federal y el de Campeche. El primero designo como nuevo comandante militar del Estado al Coronel Alejandro García, pero el Gobernador campechechano se opuso y solicito que el nombreamiento se invalidara. apesar de ello, México insistio, ante lo cual García se nego a acatar las ordenes superiores y mantuvo ambos mandos .

Mientras tanto, el 5 de febrero de 1861, Pedro Acereto , hijo de Don Agustin se levanto en Valladolid, pronunciandoce contra el gobierno de Lorenzo Vargas. El dia 10 del mismo mes, los secundó la Guarnición de Mérida, jefaturada por Andrés Cepeda Peraza y el ayuntamiento de dicha capital. Como resultado de lo anterior, Agustín Acereto fue liberado y asumio la gobernatura de Yucatán.

En Campeche, en marzo, fue denunciada una supuesta conspiraci√≥n de Pedro Baranda contra el gobierno de Pablo Garc√≠a. Entre tanto, en Yucat√°n, el congreso declaraba gobernador y vicegobernador a Agust√≠s Acereto y a Pataleon Barrera, respectivamente. poco despu√©s el gobernador campechano acuso a Baranda de colaborar con Barrera lo cual genero un clima a√ļn m√°s tenso en la pol√≠tica peninsular.

En Yucatán los enfrentamientos entre liberales continuaron. En agosto Acereto disolvio la ligeslatura de la que formaba parte Liborio Irigoyen. El 22 de septiembre, tropas yucatecas atacaron Bolonchenticul y , ese mismo día el congerso de Yucatán suspendio de sus funciones a Acereto, nombrando Gobernador a Irigoyen, quien , con el apoyo de contingentes militares campechanos, ocupo Mérida asumiendo el gobierno en noviembre de 1861; Irigoyen expulso del estado a Pedro Baranda, Joaquin Solí, Ceferino San Román y Guillermo Pampillón, mismo que se dirigieron a tabasco.

Con el trinfo Irigoyen se restablecio la armonía entre Campeche y Yucatán , pero esta situación pronto preligraria, ante el avance de los conservadores en el pais y ante la amenaza de la intervencion Francesa.

Intervencion Francesa

En 1861, estall√≥ la Guerra Civil Estadounidense, que dur√≥ hasta 1865; este hecho facilit√≥ la ingenier√≠a europea en m√©xico. Para 1862, ya se vislumbraba el peligro de una Guerra con Francia. En enero de es√© a√Īo, el gobierno federal emiti√≥ una Ley contra los que apoyar√°n la intervenci√≥n. Por otro lado, Juarez,tratando de fortalecer la adhesi√≥n de los contigentes republicanos liberales, aprob√≥ provisionalmente la solicitud campechana de erigirse en Estado y la turn√≥ el congreso de la uni√≥n.

Mientras tanto, las nuevas elecciones realizidas en campeche dieron por resultado la reelección de Pablo García y Tomás Aznar Barbachano, como gobernador y vicegobernador, respectivamente. Así mismo, fue renombrada la legislatura local. El gobierno campechano intentó, entoces, reorganizar la maltrecha economía del Estado, cuya industría y comercio pasaban por critica situación. El sistema de deudas, base de la producción de las haciendas y ranchos de palo de tinte, fue reforzado por una ley de garcía, publicada en mayo de 1862. Dicha Ley otorgó a los propetiarios de las fincas pleno poder sobre la mano de obra rural. A los peones de campo se les prohibió salir de las fincas, sin permiso escrito del propietario o del encargado, quienes, además, serían los unicos autorizados para vender aguardientes en las fincas. Los casos de fuga de un sirviente adeudado quedaban tipificados como estaba, y sujetos a persecusión por parte de los hacendados y de las autoridades, corriendo los gastos por cuenta del trabajador. Y, para garantizar la permanencia de la mano de obra, la Ley estipulaba, entre otras cosas, y los familiares y el sirviente prófugo serían retenidos en las haciendas hasta por 6 meses. Esta Ley no llegaría a ponerse en practica, debido a la intervención francesa; pero, en 1868, García establecería medidas semejantes.

Por otra parte, las situacion nacional se agravaba cada día. La intervención francesa era casi un hecho. Ante ello, en el mes de mayo, el congreso campechano otorgó poderes extraordinarios al gobernador García. Ese mismo mes llegó a Campeche la noticia de que el puerto del Carmen había sido ocupado por tropas francesas. Además, en Yucatán, la lucha entre los partidarios de Irigoyen y los de Acereto continuaba. Ante ello, en noviembre salió un destacamento militar campechano con rumbo a Mérida, para prestar auxilio al gobernador.

En marzo, tropas campechanas, al mando de Pedro Celestino Brito, recuperaron el Carmen. Un mes después, Campeche recibía con satisfacción el anuncio de que la Constitución de su Estado había sido ratificada definitivamente por el gobierno federal. De inmediato se iniciaron los trabajos para dotar a la entidad de su primera Constitución Política que sería proclamada el 13 de julio siguiente.

Paralelamente a estos acontecimientos, los conservadores yucatecos promovieron un movimiento contra el gobierno liberal de Irigoyen. √Čste, sospechando de los nexos pol√≠ticos que manten√≠a el jefe de la l√≠nea de oriente, coronel Felipe Navarrete con los sectores opositores a su gobierno, lo hab√≠a destituido de su cargo. Navarrete organiz√≥ inmediatamente una rebeli√≥n contra Irigoyen, quien ante la dif√≠cil situaci√≥n, solicit√≥ ayuda a Campeche. En Julio, los destacamentos de la guardia nacional situados en Tenabo, Hecelchak√°n, Dzibalch√©n y Calkin√≠ fueron enviados por Pablo Garc√≠a a Yucat√°n, para unirse a las fuerzas de Irigoyen. Sin embargo, Navarrete logr√≥ tomar la ciudadelas de San Benito, en M√©rida, y el gobernador yucateco tuvo que abandonar la entidad, para refugiarse en Campeche.

El triunfante grupo conservador de Navarrete integr√≥ una junta gubernativa encabezada por √©l mismo. Los liberales reaccionaron inmediatamente y el coronel Manuel Cepeda Peraza se levant√≥ contra Navarrete; despu√©s de varios enfrentamientos, las tropas liberales fueron derrotadas en Chochol√°. Las fuerzas de Cepeda Peraza y las campechanas, que las hab√≠an apoyado, se replegaron entonces a Hecelchak√°n, y luego a Campeche, seguidas por los contingentes conservadores que Navarrete hab√≠a enviado contra dicho puerto. Ante ello, el gobernador Garc√≠a envi√≥ a una comisi√≥n para entrevistarse con Navarrete, e intentar llegar a un acuerdo pac√≠fico con Yucat√°n, pero aqu√©l se neg√≥. Campeche prepar√≥ entonces la defensa de la ciudad, pero los destacamentos yucatecos, comandados por el general Francisco Cant√≥n, lograron tomar los barrios, al mismo tiempo que la escuadra francesa bloqueaba el mar. Mientras tanto, el 3 de octubre de ese a√Īo, una comisi√≥n mexicana ofrec√≠a la corona de M√©xico al Archiduque Maximiliano de Habsburgo, ensu castillo de Miramar.

La situaci√≥n de Campeche cada vez fue m√°s cr√≠tica, lo que oblig√≥ al gobernador Garc√≠a a entrevistarse con el almirante Clou√©, jefe de la escuadra francesa, y firmar la capitulaci√≥n de la ciudad, el 22 de enero de 1864, por lo cual Campeche se rend√≠a a las fuerzas navales de Francia. Inmediatamente, los jefes de las tropas yucatecas, Anacleto Sandoval, Francisco Cant√≥n, Cirilo Baqueiro y Felipe L√≥pez se pronunciaron por la intervenci√≥n y reconocieron al gobierno de la Suprema Regencia, quien era el que representaba al gobierno de Maximiliano, pues el gobierno republicano hab√≠a abandonado la capital de la Rep√ļblica, para iniciar su peregrinaje al norte del pa√≠s.

Pablo García, Manuel Cepeda Peraza, Liborio Irigoyen y otros destacados liberales, fueron expulsados a Cuba. Las tropas de ocupación francesa, en Campeche, fueron sustituidas por fuerzas yucatecas, quedando Navarrete como gobernador y comandante militar de los dos estados. El gobierno de Yucatán reconoció a la Regencia, y lo mismo hicieron el jefe político provisional de Campeche, nombrado por Navarrete, y sus más cercanos colaboradores. Igualmente, se pronunciaron a favor del imperio las poblaciones del distrito de Campeche, incluyendo los del partido del Carmen.

A fines de mayo, arribaron a M√©xico, v√≠a Veracruz, los emperadores Maximiliano y Carlota; pero los liberales no cesar√≠an en su empe√Īo por restaurar en M√©xico la rep√ļblica federal.

Poco después, el gobierno imperial declaró insubsistente la autonomía de Campeche, reintegrándolo a Yucatán. El Estado, ahora unido, fue gobernado por Navarrete hasta septiembre de 1864, mes en el que llegó a la península el comisario imperial, José Salazar Ilarregui. Ese mismo mes, Cepeda Peraza retornó clandestinamente a Yucatan, y Pablo García, a Campeche, en diciembre.

A fines de ese mismo a√Īo, ya el gobierno imperial empezaba a tener problemas con el sector conservador que le hab√≠a ofrecido el gobierno del pa√≠s. El 27 de diciembre se public√≥ una carta de Maximiliano, en la que el emperador se manifestaba en favor de las leyes de reforma en lo relativo a la desamortizaci√≥n y nacionalizaci√≥n de los bienes del clero; a la administraci√≥n gratuita de los sacramentos y a otras medidas, causando gran descontento entre los grupos que hab√≠an apoyado la intervenci√≥n.

Para 1865, con el fin de controlar la econom√≠a campechana, el comisario imperial nombr√≥ a don Joaqu√≠n Casas√ļs administrador de la aduana mar√≠tima de Campeche, y a don Luis M√©ndez y al Ing. Santiago M√©ndez, auditores del consejo del Estado. Adem√°s, las fuerzas intervencionistas, situadas en el puerto, fueron reforzadas en abril con el arribo de doscientos soldados austriacos. Por su parte, los republicanos campechanos tambi√©n manten√≠an vivo su deseo de expulsar del pa√≠s a los franceses. El 1 ¬į de mayo de 1865. Fuerzas comandadas por Pedro Celestino Brito y Vicente Rom√°n Chambr√≥, tomaron Champot√≥n, cuya poblaci√≥n se uni√≥ a su movimiento republicano; pero √©ste fue r√°pidamente sofocado por las tropas imperiales.

En diciembre del mismo a√Īo, la emperatriz Carlota visit√≥ campeche y el Carmen, siendo objeto de grandes muestras de simpat√≠a por parte del sector conservador, que para ese momento controlaba el gobierno. Pero el r√©gimen imperial se iba debilitando d√≠a a d√≠a. Adem√°s hab√≠a terminado la guerra civil norteamericana y los Estados ya fortalecidos, presionaban a Francia, en contra de la intervenci√≥n en M√©xico.

En marzo de 1866, Maximiliano nombr√≥ ministro de Gobernaci√≥n y ministro interior del Estado a Salazar Ilarregui, designando, en su lugar, a don Domingo Burear. En agosto, Jos√© Antonio Mu√Īoz se pronunci√≥, en Campeche, contra el Imperio, pero el gobierno intervencionista logr√≥ reprimir la rebeli√≥n. Con motivo de esta rebeli√≥n, Pablo Garc√≠a fue detenido como sospechoso y luego expulsado del Estado. Entonces, Garc√≠a se dirigi√≥ a Tabasco, que ya estaba en poder de los republicanos, al igual que gran parte de Veracruz. Ah√≠, el gobernador tabasque√Īo, Gregorio M√©ndez, puso a las √≥rdenes de Garc√≠a un destacamento militar, jefaturado por Pedro Celestino Brito, proporcion√°ndole parque suficiente para asediar Campeche. Brito y Garc√≠a desembarcaron en Lerma el 23 de septiembre y tomaron los barrios de San Rom√°n y Santa Ana, aunque despu√©s fueron rechazados.

Ante esta situación, que ponía en grave peligro al gobierno imperial en la península, Maximiliano envió de nuevo, como comisario, a Salazar Ilarregui, y nombró prefecto de Mérida a Pantaleón Barrera. Poco después, las fuerzas republicanas de García y Brito volvieron a asediar Campeche; mientras que las de Manuel Cepeda Peraza cercaban Mérida. Finalmente, en los primeros días de junio, los intervencionistas perdieron Querétaro, y Maximiliano fue apresado y fusilado junto con sus principales colaboradores, los generales Miramón y Mejía.

El d√≠a 10 del mismo mes, Campeche cay√≥ en poder de los republicanos. El 12 de junio, fueron fusilados, en Calkin√≠, los principales colaboradores del Imperio, en Campeche: el general Juan Espejo, jefa de las fuerzas imperiales en Campeche; el Lic. Jos√© Dorantes √Āvila; y el Sr. Jos√© D. Ponce. El d√≠a 15, capitul√≥ la ciudad de M√©rida. En Campeche, Salazar Ilarregui, comisario imperial sali√≥ huyendo hacia los Estados Unidos, pues se acercaban las fuerzas republicanas. Una vez establecido el orden federal, Pablo Garc√≠a se hizo cargo nuevamente del gobierno de Campeche.

La restauración republicana

Al igual que en otras ocasiones, la eliminaci√≥n de una causa com√ļn, en esta ocasi√≥n el Imperio, volvi√≥ a dividir a los liberales campechanos, haciendo surgir grupos de oposici√≥n a Pablo Garc√≠a. En 1869, el gobernador campechano fue acusado ante el Congreso de la Uni√≥n, por personajes de filiaci√≥n conservadora, de haber colaborado con los intervencionistas, delatando el movimiento de Pedro Celestino Brito en Champot√≥n, y de haber cometido arbitrariedades con funcionarios republicanos, a quienes hab√≠a depuesto de sus cargos p√ļblicos sin que las medidas se justificaran. Mientras el caso se estudiaba, el Congreso oblig√≥ a Garc√≠a a dejar la gubernatura en manos de Aznar Barbachano. Pero la oposici√≥n persisti√≥ en Campeche. Aznar tuvo que dejar el despacho oficial y trasladar sus oficinas fuera del centro de la ciudad, medida que no fue suficiente. La legislatura local nombr√≥ como gobernador y vicegobernador interinos a Salvador Donde y a Marcelino Castilla, quienes, a su vez, nulificaron todas las disposiciones que Aznar hab√≠a tomado como gobernador. Un a√Īo m√°s tarde, la Suprema Corte de justicia sentenci√≥ a Garc√≠a a ser destituido de su cargo, as√≠ como a la suspensi√≥n de sus derechos ciudadanos durante a√Īo y medio. Garc√≠a fue expulsado de Campeche y se estableci√≥ en M√©rida, donde fue acogido por el gobierno de Manuel Cepeda Peraza.

Una vez destituido Garc√≠a, el Congreso campechano nombr√≥ gobernador interino al Lic. Joaqu√≠n Baranda, a quien correspondi√≥ terminar el periodo constitucional. En el proceso electoral, que tuvo lugar en 1871, sali√≥ electo Joaqu√≠n Baranda, a quien se dispensaron cuatro a√Īos de edad por no cubrir el m√≠nimo de 35 establecido para ser gobernador. En 1875, al terminar su periodo, fue reelecto. Sin embargo, al pronunciarse la brigada de operaciones de Campeche por el Plan de Tuxtepec, en enero de 1877, su jefe, el general Pedro Celestino Brito, se hizo cargo del gobierno, ante la negativa de Baranda de adherirse al movimiento de Porfirio D√≠az contra Lerdo de Tejada. Poco despu√©s, el general Juan de la Luz Enr√≠quez, a quien D√≠az encarg√≥ reorganizar pol√≠ticamente Chiapas, Tabasco, Yucat√°n y Campeche, nombr√≥ gobernador y comandante militar de esta √ļltima entidad al general Juan B. Zamudio, a quien correspondi√≥ emitir una convocatoria electoral.

En esta ocasión fue electo gobernador, Marcelino Castilla, quien ocupó el cargo hasta 1889.

Porfiriato

Hacienda Uayamon; actualmente usada como hotel.

Entre 1880 y 1883, gobernó Campeche Arturo Schiels, y para el siguiente cuatrienio, Joaquín Baranda triunfó de nuevo en las elecciones. Baranda aceptó la gubernatura, pero en 1885, pidió al Congreso campechano y obtuvo licencia indefinida de su cargo, quedando como interino Juan Montalvo. El resto del tiempo que duró el régimen porfirista, de 1887 a 1911, Campeche tuvo, entre licencias y renuncias, catorce gobernadores.

Durante la dictadura porfirista, la econom√≠a campechana continu√≥ bas√°ndose en el cultivo y comercio de ma√≠z, arroz, ca√Īa y ganado para el mercado interno; en la exportaci√≥n del palo de tinte, de sal y de maderas. Sin embargo, el comercio de la sal se vio afectado por el decreto federal del 7 de octubre de 1881, que permit√≠a su libre importaci√≥n del extranjero. La industria naviera, que hasta la d√©cada de los sesentas hab√≠a tenido mucho peso, declin√≥ notablemente hacia fines de siglo.

Por otro lado, la extracci√≥n y comercializaci√≥n del palo de tinte, que durante los a√Īos cr√≠ticos de guerra hab√≠a disminuido por falta de mano de obra, se recuper√≥ r√°pidamente, manteniendo el partido del Carmen como uno de los dos m√°s importantes del Estado. El otro era Campeche, que tambi√©n exportaba palo de tinte, maderas y un gran volumen de sal.

En 1881, el gobernador Arturo Schiels, solicitó y obtuvo del gobierno federal la concesión para abrir nuevos canales derivados de los río, Candelaria, Palizada y Champotón, con el fin de utilizarlos para transportar el palo de tinte y otras maderas preciosas. Ello serviría, además, para incrementar las relaciones mercantiles que existían entre Campeche y el estado de Chiapas y Guatemala.

La venta de palo de tinte campechano se increment√≥ a√Īo tras a√Īo, hasta llegar a la exportaci√≥n de cien mil toneladas durante el a√Īo de 1896; pero a partir de ese momento, la actividad fue perdiendo importancia y, para 1915, s√≥lo se exportaron al extranjero diecisiete mil toneladas.

La razón de lo anterior estaba en la utilización de colorantes químicos en Europa, los cuales se empezaron a emplear desde 1855 y, para fines de siglo, se habían generalizado en la industria del viejo continente.

En la etapa porfirista, Campeche mantuvo en el mercado sus ya famosas maderas y, asimismo, se inició en la entidad la explotación del chicle, aunque esta actividad solo cobraría importancia hasta principios del siglo XX.

En Campeche, al igual que en el resto del pa√≠s, los primeros a√Īos del siglo XX se caracterizaron por la dominaci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica de un peque√Īo grupo que ejerci√≥ el poder local, a la manera de Porfirio D√≠az en lo nacional. Tal vez con menos uso de la fuerza p√ļblica o de guardias blancas, pero no por esto el sistema de explotaci√≥n fue menos brutal. Los mecanismos de control y la alineaci√≥n del trabajador crearon condiciones en la que el descontento no produjo levantamientos populares de importancia, salvo peque√Īos brotes de rebeld√≠a en algunas haciendas y fincas rurales de Tenabo, como la finca "Chilib"; o en Champot√≥n, en las fincas de San Pablo y Haltunch√©n, en las cuales los protagonistas fueron jornaleros jamaiquinos y huastecos, que fueron controlados sin mayor problema, incluso sin que se registraran enfrentamientos armados.

Se continu√≥ la aplicaci√≥n de la ley agraria que legitimaba la esclavitud de los peones y sus familiares. Pero, no obstante esta medida para fijar al trabajador en las fincas de campo, oficialmente fue se√Īalado como un problema la baja colonizaci√≥n de tierras laborales; de ah√≠ que se buscara estimular la participaci√≥n de hacendados en proyectos de inmigraci√≥n de trabajadores japoneses, de manera experimental, como suced√≠a en el vecino estado de Yucat√°n; esta medida no tuvo √©xito. Igualmente, se solicitaron prisioneros yaquis al gobierno federal (llegando a Campeche un total de 165, formados por partes iguales de mujeres y ni√Īos), sin embargo estos tampoco fueron significativos.

El proceso de acumulación de tierras en pocas manos se aceleró en esta primera década, y en manos de 14 hacendados se acumularon 147 haciendas, que representaban la quinta parte del territorio del estado de Campeche.

La econom√≠a fue fundamentalmente agr√≠cola y forestal: ma√≠z, ca√Īa de az√ļcar y henequ√©n fueron los principales cultivos; en lo referente a la explotaci√≥n forestal, las maderas tint√≥reas y las resinas de zapote, principalmente el "palo de tinte". Aunque por esas fechas dejaba de ser rentable, a ra√≠z de su casi extinci√≥n en los partidos de Champot√≥n y Carmen, y la guerra ruso japonesa que origin√≥ el cierre del principal mercado. Por otra parte, el henequ√©n, a pesar de que se increment√≥ su cultivo, no logr√≥ ser dominante en la econom√≠a campechana. La ca√Īa de az√ļcar dej√≥ de ser exportada y abasteci√≥ al mercado interno de la pen√≠nsula.

La inversi√≥n extranjera fue menor, en forma directa, que el promedio general en el pa√≠s, pero control√≥ las ramas fundamentales de la econom√≠a. As√≠, la resina de zapote y el palo de tinte fueron monopolizados por la Compa√Ī√≠a Laguna Co. y la Internacional Lumber and Development; y el henequ√©n, Tebro Bros. y la International Harverst Co., todas de capital norteamericano. La Compa√Ī√≠a S. Pearson and Son LTD inici√≥ la explotaci√≥n en busca de petr√≥leo en el territorio de Campeche.

Retrospectiva económica

Palo de tinte.

El palo de tinte

Los mayas conocieron y aprovecharon las cualidades del palo de tinte, √°rbol silvestre que distinguieron con el vocablo ek; desde entonces su presencia influy√≥ en la historia de la regi√≥n de Campeche, pues fue un recurso que despert√≥ ambiciones, caus√≥ beligerancias, provoc√≥ enfrentamientos y caracteriz√≥ la zona de los r√≠os, d√°ndole fama internacional bajo el nombre de palo de Campeche. De este palo negro se aprovecharon los ind√≠genas para te√Īir mantas, de lo cual tomaron conocimiento los espa√Īoles para hacer el mismo uso, llev√°ndolo en cantidades considerables a la pen√≠nsula ib√©rica.

Una cr√≥nica relativa a esta √©poca se√Īala que cuando los espa√Īoles conquistaron la regi√≥n peninsular, descubrieron grandes cantidades de palo de tinte, al que tambi√©n denominaron palo de Campeche; as√≠, en lugares donde hab√≠a ci√©nagas o en sitios h√ļmedos, encontraron √°rboles de diez brazos de alto y el grueso de una pipa, que pod√≠an producir hasta cuarenta o cincuenta quintales de madera tint√≥rea. Como anteriormente no hab√≠a sido explotado, su desarrollo era considerable, y en aquellos tiempos su aprovechamiento hubiera exigido numerosos hombres, nav√≠os y muchos a√Īos, desde T√©rminos hasta Cabo Catoche.

En una informaci√≥n cursada al rey de Espa√Īa en 1565, Diego Quijada escibi√≥:

Tambi√©n se ha dado a Vuestra Majestad noticia del palo de los tintes que descubri√≥ Marcos de Ayala a quien por C√©dula se ha dado facultad para que use de √©l diez a√Īos. Hay de esto tanta cantidad que todas las costas de estas provincias, Yucat√°n y en la de Tabasco y Nueva Espa√Īa que se pueden cargar cada a√Īo todas las carracas del mundo.

Aunque durante el siglo XVI, y la primera mitad del siglo XVII, los espa√Īoles ya hab√≠an iniciado la explotaci√≥n del palo de tinte, el establecimiento de los ingleses en la Laguna de T√©rminos ‚ÄĒen las tierras aleda√Īas a la Laguna de T√©rminos se produc√≠a un tinte de mejor calidad‚ÄĒ y Belice, desde la segunda mitad del siglo XVII, fue un factor importante para el aumento de la producci√≥n y el control de ella, por parte de los ingleses establecidos en Jamaica; a este punto se enviaba la madera cortada en la Pen√≠nsula de Yucat√°n, y desde ah√≠ se remit√≠a a Europa. La producci√≥n de los ingleses se calculaba, a principios del siglo XVIII, en cerca de 4,500 toneladas.

Con el tiempo, el puerto del Carmen ocup√≥ el primer lugar como exportador de la especie maderera de la cual se extra√≠an tinturas de uso generalizado en la industria textil europea. Fue el producto m√°s importante durante la √©poca colonial y hasta fines del siglo XIX, y por su demanda los ingleses, sobre todo, ocuparon por varios a√Īos tierras novohispanas en la Laguna de T√©rminos, hasta que fueron expulsados.

Al expulsar a los ingleses de la Laguna, y due√Īos los espa√Īoles otra vez de esa regi√≥n, trataron de impulsar de nuevo el corte de palo y maderas preciosas. A pesar de la mejor calidad del palo campechano, el que los ingleses extra√≠an de sus posesiones en Am√©rica lo desbancaba con facilidad, debido a su bajo precio; los elevados fletes y los impuestos no le permit√≠an competir.

A finales del siglo XVIII, la Corona Espa√Īola trat√≥ de mejorar esta situaci√≥n. En 1774, se declar√≥ al palo de tinte libre de derechos no solamente a su entrada a Espa√Īa sino a√ļn cuando saliese para el extranjero; con ello el negocio cobr√≥ importancia; numerosos vecinos del Carmen y Campeche pidieron licencias para el corte.

En 1778, Campeche fue declarado Puerto Menor y, en 1796, el Carmen fue elevado a la misma categor√≠a, con lo que muchas trabas legales para el intercambio entre los diversos puertos del imperio espa√Īol desaparecieron. Debido a estas medidas, ya que la industria textil europea fue necesitando cada vez mayores vol√ļmenes de algod√≥n y colorantes, especialmente del palo de tinte, √©ste alcanz√≥ un gran auge a fines del siglo XIX.

La explotaci√≥n del palo de tinte, as√≠ en los a√Īos coloniales como en las primeras d√©cadas del siglo XIX, estuvo regulada por el Reglamento de Montes para el presidio del Carmen y su distrito, fechado el 25 de septiembre de 1795. Las condiciones portuarias tuvieron diversas nominaciones conforme las pol√≠ticas del gobierno de M√©xico en los a√Īos posteriores a la Independencia. Si tres siglos fueron importantes en las jornadas de explotaci√≥n, el √°rbol silvestre enriqueci√≥ a muchas familias de abolengo empresarial en el Carmen durante el siglo XIX. La prosperidad lleg√≥ a ser de tal importancia que el Carmen tuvo 12 muelles, ocupados por barcos de vela de 400 a 800 toneladas, y otros tantos anclados esperando turno para hacer sus operaciones. En su momento tambi√©n llegaron enormes vapores de hasta 4 000 toneladas que cargaron maderas de cedro y de caoba.

En 1861, en la zona productora, el estado de Campeche contaba con 37 haciendas y 23 ranchos, dedicados fundamentalmente al cultivo de ca√Īa de az√ļcar y a la ganader√≠a; hacia el sur peninsular, en torno a las poblaciones de el Carmen y Palizada ‚ÄĒpantanos y r√≠os‚ÄĒ crec√≠a con exuberancia el palo de tinte, en un paraje al que solamente se pod√≠a acceder por v√≠a fluvial o mar√≠tima. El recurso natural estimul√≥ ambiciones que cancelaron la producci√≥n de caf√©, cacao y arroz, ya que los habitantes eran enganchados para irse a los tintales con la promesa de mayores sumas de dinero.

En los a√Īos formativos del estado de Campeche la configuraci√≥n del terreno exig√≠a variantes en el aspecto agr√≠cola. En 1868 en el Partido de Champot√≥n sigui√≥ foment√°ndose el cultivo de la ca√Īa, arroz, ma√≠z, tabaco y henequ√©n; su producci√≥n era reducida por la falta de brazos y la inseguridad por los sirvientes endeudados. Cuando se fracasaba en las cosechas, la explotaci√≥n de maderas y palo de tinte compensaba las p√©rdidas; sin embargo, fue descendiendo la actividad, aunque a√ļn en 1886 estaba sujeta a derechos fiscales del municipio y del estado. El 7 de agosto de 1894 el gobernador hizo notar en su informe que, de los productos m√°s importantes con que se contaba, el palo de tinte era el que ocupaba el principal rengl√≥n en materia de exportaci√≥n. La Ley de Hacienda del 9 de diciembre de 1895 consider√≥ como ingreso el corte de la tint√≥rea, y no pod√≠a ser de otra manera ya que en 1896 alcanz√≥ el m√°ximo volumen con un mill√≥n de quintales, es decir unas 46 000 toneladas.

El palo de tinte resinti√≥ tambi√©n los conflictos internacionales y, en consecuencia, internos; por ejemplo, el gobernador Aznar y Cano dijo el 7 de agosto de 1906 que la guerra ruso-japonesa de 1904, al cancelar los mercados m√°s consumidores de palo de tinte, hab√≠a reducido la exportaci√≥n, produci√©ndose una baja en los ingresos de la entidad. Restablecida la paz en Oriente en 1905, volvi√≥ a exportarse, produciendo ingresos al erario por raz√≥n del impuesto respectivo, "a pesar de las dificultades que en los mercados de consumo crea la tremenda crisis pol√≠tica y econ√≥mica por la que actualmente atraviesa el Imperio Ruso". El dram√°tico final se apunta el 7 de agosto de 1909 cuando el gobernador aludi√≥ al precio, que iba a la baja con desesperante firmeza, y concluy√≥ "...contin√ļa en situaci√≥n tan desastrosa que no paga ni los gastos de producci√≥n". En ese mismo a√Īo las exportaciones fueron, en primer lugar, las maderas finas, con recaudaci√≥n de 1827 832 pesos; chicle en marquetas, 815 713 pesos; y el palo de tinte, 103 713 pesos.

La industria europea hab√≠a requerido del mencionado recurso natural, pero aparecieron los productos qu√≠micos, que sustituyeron la madera tint√≥rea, y vino la consecuente baja de precios y el comercio opulento del palo de Campeche desapareci√≥ en los primeros a√Īos del siglo XX; adem√°s, la guerra europea que inici√≥ en 1914 paraliz√≥ la navegaci√≥n.

La madera

Para Campeche, la decadencia del palo de tinte, no afectó severamente la economía local. Desde 1880 la explotación maderera, ubicada básicamente en los partidos de Champotón y el Carmen, comenzó a cobrar gran importancia y terminaría por superar la del palo de tinte, tanto en volumen como en precios de exportación.

Las empresas madereras norteamericanas, inscritas oficialmente en el Carmen en 1910 eran siete: Markley & Millar Co., Laguna Corporation, Mexican Gulf Land & Lumber Co., Campeche Timber and Fruit Co., Mexican Explotation Co., Agua Azul Mahogany Co., y Aguada Grande Exploitation Co. Convertidas en grandes latifundistas, se dedicaban básicamente a la explotación de las maderas preciosas y el chicle, debido a ello, Campeche era el principal asiento en el país de los intereses forestales y madereros de Estados Unidos. Como consecuencia de lo anterior, en la primera década del siglo XX, las inversiones norteamericanas en el país en ese rubro eran de 1.5 millones de dólares de los cuales correspondían a Campeche más de 900 mil.

De esta forma, un alto porcentaje de los 1,095 t√≠tulos de propiedad equivalentes a m√°s de un mill√≥n de hect√°reas de terrenos enajenados en la entidad en el per√≠odo 1877-1910, estaban en manos extranjeras, originando inconformidad y protestas por parte de algunos de los campechanos m√°s ricos en contra de las concesiones a compa√Ī√≠as que ten√≠an derecho a exportar libremente las utilidades obtenidas sin beneficio alguno para el estado, adem√°s de aprovechar la escasa fuerza de trabajo disponible con los mecanismos laborales heredados del corte de palo de tinte. El proceso de acumulaci√≥n de tierras en pocas manos fue tal que de 1900 a 1910, exist√≠an 14 hacendados, propietarios de 147 haciendas, lo que representaba la quinta parte del territorio del estado y en las cuales laboraban la mayor√≠a de los campesinos.

Los bosques del estado de Campeche contenían una gran variedad de especies productoras de maderas de alto valor comercial, algunas de ellas eran: la caoba, el cedro, el chicozapote, el jabín, el granadillo, el palo de tinte, el dzalam, y otras.

De las anteriores, se pueden considerar como las maderas m√°s valiosas al cedro y la caoba, especies que crecen en las mismas regiones aunque no se mezclan entre s√≠, sino excepcionalmente. Se les ve crecer por igual en terrenos h√ļmedos, pedregosos y profundos, altos y bajos, cambiando √ļnicamente en sus caracter√≠sticas morfol√≥gicas.

Las zonas productoras de dichas especies eran principalmente dos; la que comprende el Municipio del Carmen y parte de Palizada, denominada zona de los r√≠os, por que en ella los √°rboles de cedro y caoba, estaban en los terrenos de las m√°rgenes; y la que se llamaba monta√Īosa, formada por el Municipio de Champot√≥n. La monta√Īosa abarcaba los terrenos de Aguada Seca y llegaba a los l√≠mites con Quintana Roo y Guatemala. La forma de explotaci√≥n, se subordinaba a la forma de transporte, ya bien que se tratara de trozas para exportaci√≥n o de madera aserrada para consumo local.

Los precios y las condiciones de venta, tanto para la madera de exportaci√≥n como para la de consumo local, cambiaban con cada contratista y cada comprador; por ejemplo, en lo que al comercio exterior se refer√≠a, al no existir un monopolio en la producci√≥n del producto, ya que exist√≠an varios productores, era el comprador el que impon√≠a el precio (80 d√≥lares en promedio, o al tipo de cambio: 4.85 pesos), en tanto que en el mercado interno, y debido a que la mayor parte de la producci√≥n se destinaba al mercado extranjero, como consecuencia de mayores ganancias, los precios eran regulados por la oferta y la demanda, variando seg√ļn la √©poca del a√Īo, la explotaci√≥n y excedente de producci√≥n, y el transporte de la misma ‚Äďen el Carmen el precio era de 160 pesos.

En lo que respecta a las ganancias, exist√≠an de dos tipos, una para el exportador, y una para el vendedor local. En el primer caso, si el metro c√ļbico tiene 424 pies, y si el costo por metro c√ļbico era de 69.17 (ver tabla 4), entonces, el costo del pie era de 0.163 d√≥lares, por lo que el millar de pies era 163 d√≥lares, la utilidad era de 83.89 d√≥lares.

Trat√°ndose de madera para consumo nacional, el costo de 69.17, se reduc√≠a a 52.17, en vista de que el impuesto forestal bajaba a 6 por metro c√ļbico, y que por concepto de medici√≥n y aforo se descontaban 9, el costo total de un pie de madera en rollo era de 0.1238 y el millar de pies resultaba a 123.82; por lo que la utilidad, tomando como base el precio de Ciudad del Carmen, era de 36. 18; ganancia inferior a la que se obten√≠a exportando la madera.

En la mayoría de las haciendas y fincas, la vida de los campesinos y trabajadores se reducía a la de un simple esclavo. Un ejemplo de lo anterior, lo constituyó la hacienda de los Carpizo, ubicada en el partido de Champotón; en la cual y ante las protestas de los trabajadores por el mal trato que recibían, y en claro reconocimiento a sus prácticas esclavistas, el Sr. Carpizo, en un viaje a la Ciudad de México en agosto de 1913, ofreció al entonces Secretario de Gobernación, mejorar las condiciones de salario y trabajo de sus jornaleros. La anterior situación, obligó en 1914 al gobernador Joaquín Mucel Acereto, a emitir el decreto No. 6, por medio del cual abolía la disimulada esclavitud que con la tolerancia y ayuda de las autoridades mantenían sujeto a los peones de campo en las haciendas.

A pesar de los controles antes mencionados y la conciencia de servidumbre inculcada en los campesinos e ind√≠genas, la situaci√≥n social y pol√≠tica imperante, tanto en Campeche como en el resto del pa√≠s, en donde hab√≠a rebeliones provocadas por la explotaci√≥n y la represi√≥n, fueron gestando el movimiento armado que se inici√≥ en 1910. De hecho y como consecuencia de las pol√≠ticas de colonizaci√≥n implementadas por la mayor√≠a de los gobernadores campechanos antes de la revoluci√≥n, algunos de los primeros brotes de rebeld√≠a que surgieron en algunas haciendas y fincas rurales de Hecelchak√°n (finca ‚ÄúChilib‚ÄĚ), Champot√≥n (fincas ‚ÄúSan Pablo‚ÄĚ y ‚ÄúHaltunch√©n‚ÄĚ) y del Carmen, no fueron protagonizados por ind√≠genas mayas o mestizos, sino por jornaleros huastecos o jamaiquinos entre otros.

Las diferentes fases de la revoluci√≥n iniciada por Francisco I. Madero en 1910, se tradujeron en una lucha pol√≠tica -a diferencia de otras entidades del pa√≠s- manifestada mediante cambios inmediatos y en general pac√≠ficos de los ejecutivos estatales, en los cuales, a la toma delpoder por √©stos, segu√≠a la legitimaci√≥n a trav√©s de la formalidad legal de respaldarse en procesos electorales llevados a cabo de manera ex profeso, norma que invariablemente rigi√≥ en Campeche durante el per√≠odo. De acuerdo a datos censales, en 1940 hab√≠an desaparecido 231 n√ļcleos de poblaci√≥n registrados en 1920, cuando la explotaci√≥n de maderas ‚Äďincluyendo la extracci√≥n de chicle- lleg√≥ a sus m√°ximos vol√ļmenes. Vastas regiones otrora boscosas y f√©rtiles fueron saqueadas, forzando la emigraci√≥n hacia ‚Äďprincipalmente- las ciudades de Carmen y San Francisco de Campeche de alrededor de 15 mil habitantes de esos improvisados poblados.

El chicle

Incisiones hechas en la corteza del chico zapote para la extracción del látex.

En la década de 1880 la actividad chiclera llamó la atención, fue entonces que el gobernador Joaquín Keerlegand advirtió al Congreso local de la necesidad de dictar disposiciones convenientes para desarrollar la industria chiclera que había surgido en el partido del Carmen.

La zona principal donde crece el √°rbol conocido con el nombre de chico zapote est√° precisamente en Campeche y Quintana Roo. El chicle era recuperado por incisiones hechas en la corteza del √°rbol ‚ÄĒque crec√≠a de manera silvestre‚ÄĒ y despu√©s era sujeto a un proceso de cocci√≥n; el √°rbol requer√≠a de abundante lluvia. En 1930 se calcul√≥ que la extensi√≥n de terreno explotable era de 2 360 346 hect√°reas.

Hasta ahora no existe información suficientemente documentada sobre el origen de la industrialización del chicle. Las versiones existentes rayan en lo anecdótico por la falta de documentos históricos que las respalden. La más aceptada de ellas por coincidir con el nacimiento de la primera firma industrial de la goma de mascar, está vinculada al nombre del General Santa Anna:

‚ÄúPor el a√Īo de 1860, cuando fue desterrado el General Antonio L√≥pez de Santa Anna, se dirigi√≥ a los Estados Unidos de Norteam√©rica para continuar sus bien conocidos fines pol√≠ticos, utiliz√≥ como int√©rprete al joven James Adams, quien observ√≥ al poco tiempo que el citado general masticaba pedazos extra√≠dos de un √°rbol tropical. Cuando Santa Anna abandon√≥ aquel pa√≠s, dej√≥ a James Adams lo que le restaba de aquella goma. Adams, atra√≠do por las observaciones que hab√≠a hecho, mastic√≥ aquello, no encontr√°ndole ning√ļn gusto, pero s√≠ una notable propiedad como estimulante de la salivaci√≥n. Entonces pens√≥, y as√≠ lo hizo, en agregarle az√ļcar y sabores, y obtuvo un dulce agradable. Animado por el resultado, se traslad√≥ a Tuxpan, Ver., para estudiar el √°rbol de donde proven√≠a la ‚ÄėChewing gum‚Äô (goma de mascar), comprobando que no s√≥lo se obten√≠a del fruto, sino de las ramas y el tronco, mediante incisiones que se practicaban en la corteza. Con datos suficientes regres√≥ a su pa√≠s e inici√≥ su negocio tan s√≥lo con ‚Äėcincuenta y cinco d√≥lares‚Äô. Posteriormente se interesaron otros amigos suyos que aportaron mayor capital, y establecieron una f√°brica que se llam√≥ ‚ÄúAdams Chewing Gum Co.‚ÄĚ Ya en el a√Īo de 1914, la negociaci√≥n contaba con un capital de diez millones de d√≥lares‚ÄĚ

Aunque la costumbre del General Santa Ana de masticar goma a√ļn no ha podido ser confirmada, s√≠ puede establecerse definitivamente que Estados Unidos fue el pa√≠s que inici√≥ la industrializaci√≥n de la resina, y el que se encarg√≥ de promover su consumo a nivel internacional, sobre todo a trav√©s de las dos guerras mundiales del siglo XX. El departamento de Defensa de ese pa√≠s fue el principal consumidor durante las conflagraciones b√©licas, del chicle procesado extra√≠do de las selvas mexicanas; e involuntariamente, el ej√©rcito norteamericano el veh√≠culo para difundir en Europa el h√°bito de masticarlo. Los soldados estadounidenses observaron que al mascar goma, controlaban mejor sus nervios y les produc√≠a salivaci√≥n suficiente para evitar la sed.

En Campeche, el establecimiento e introducci√≥n del capital extranjero para la extracci√≥n del chicle, se realiz√≥ a trav√©s de la pol√≠tica de concesi√≥n de terrenos bald√≠os que inici√≥ en 1886, con el contrato que el gobierno federal celebr√≥ con el ingeniero Manuel Vila; el ingeniero Vila recibi√≥ la concesi√≥n de deslinde de terrenos en Campeche, y a trav√©s de √©l, y posteriormente de la Compa√Ī√≠a Colonizadora y deslindadora, empresas norteamericanas se hicieron de enormes extensiones de tierras campechanas para la explotaci√≥n de las riquezas forestales que en ellas hubiere:

  • The Pennsylvania Campeche Land and Lumber Co. (252,000 hect√°reas),
  • The Laguna Corporation (242,364 hect√°reas),
  • The Mexican Gulf Land and Lumber Co. (266,000 hect√°reas),
  • The Campeche Timber and Fruit Co., y
  • The Campeche Development Co.

Entre todas llegaron a poseer casi como propiedad privada cerca de 10,000 km2 de selvas campechanas. Las tres primeras llegaron a venderle chicle natural a la principal compa√Ī√≠a compradora de los Estados Unidos, la casa Wrigley.

El inicio de la explotaci√≥n del chicozapote en la entidad, estuvo precedido en primer lugar, por un vasto proceso de concentraci√≥n de la tierra a favor de algunos comerciantes locales, y de las compa√Ī√≠as transnacionales despu√©s. Para tener una idea de la dimensi√≥n de ese proceso, es necesario mencionar que antes de la pol√≠tica de concesi√≥n de tierras, el territorio campechano estaba pr√°cticamente despoblado con tres cuartas partes como terrenos nacionales a disposici√≥n del gobierno federal. En la cuarta parte restante las grandes propiedades no rebasaban las 2,000 hect√°reas, y muy pocas llegaban hasta 20,000. De esa manera, la explotaci√≥n de los recursos forestales promovi√≥ un cambio en la estructura de la propiedad de la tierra propiciando la formaci√≥n de enormes latifundios transnacionales en la entidad.

En 1942, el estado de Campeche contaba con tres regiones productoras de chicle: la del Municipio del Carmen, que comprend√≠a terrenos nacionales (41,333 hect√°reas), y particulares (199,034 hect√°reas), situados a lo largo del R√≠o Candelaria y donde ten√≠an sus intereses empresas como la The Mexican Gulf Land and Lumber Co., The Laguna Corporation Co., The Campeche Timber and Fruit Company, y los de las m√°rgenes del R√≠o Mamantel donde estaba The Campeche Lumber Development Co.; la del Municipio de Champot√≥n con los terrenos nacionales que llegaban hasta los l√≠mites con Guatemala y el Territorio de Quintana Roo (568,216 hect√°reas), y los particulares de The Laguna Corporation, The Pensylvania Campeche and Lumber Co., La Monta√Īa, Yohalt√ļn y San Pablo (39,194 hect√°reas) y la de la llamada zona de Los Chenes, que comprend√≠a parte del Municipio de Champot√≥n, parte de Hopelch√©n, Campeche, Tenabo y Hecelchak√°n, con un conjunto de 489,276 hect√°reas de terrenos nacionales y 6,149 hect√°reas de terrenos particulares.

En 12 a√Īos, de 1930 a 1942, solamente la aduana de Campeche manej√≥ 13 925 000 kilos de l√°tex, y la del Carmen 8 715 000 kilos. Esta riqueza natural alent√≥ una raqu√≠tica econom√≠a y sostuvo las necesidades del erario, al grado de que la Ley de Hacienda de 1895 consider√≥ de manera especial su explotaci√≥n.

Los bosques parec√≠an de una riqueza interminable. Fue tanta la importancia del chico zapote, que entre 1939 y 1943 la producci√≥n chiclera represent√≥ 60% del presupuesto estatal. Campeche fue durante muchos a√Īos el principal productor y exportador de chicle, hasta que se debilit√≥ el mercado despu√©s de la segunda Guerra Mundial, en virtud de la aparici√≥n de sustitutos qu√≠micos del producto.[1]

La pesca

A mediados del siglo XIX se hizo el primer recuento de la riqueza pesquera en aguas campechanas, de especies cuyo alto valor todav√≠a no se descubr√≠a y otras que se han extinguido. Los autores citados se√Īalaron la existencia del lobo o puerco marino en Isla Arena; el lagarto, caim√°n o cocodrilo ten√≠a su asiento principal en el R√≠o Champot√≥n. Peces innumerables de especies no clasificadas "hac√≠an imposible el hambre"; citaron el "zaque", peque√Īa sardineja; el bucay, pejepluma, corcovado, roncador, p√°mpano, robalo, esmedregal, que "no s√≥lo cubre la mesa de los ricos, sino que sirve tambi√©n de inextinguible materia a las salazones del pescador"; caz√≥n, lisa, sierra y tortuga, siendo la de carey muy notable en la Laguna de T√©rminos. Igualmente hab√≠a en abundancia osti√≥n, cangrejo, jaiba, caracol, calamar y langosta. En 1895 al realizar otra evaluaci√≥n, Alfonso Luis Velasco cont√≥: bonito, anguila, bagre, bobo o perca negra, caballito de mar, cabrilla, curvina, dorado, mantarraya, mero, mojarra, peje espada, raya, sabalote, esturi√≥n, tintorera y trucha. Crust√°ceos como asela, branquipo, camar√≥n, camaroncillo, cochinita, charal de mar. Moluscos: almeja, argonauta bucarda y pulpo; y por supuesto el peje lagarto en el r√≠o Palizada.

Todos estos elementos demuestran la antigua fama de la riqueza de la sonda de Campeche; pero su explotación comercial tardó más de un siglo, pues alcanzó su máximo desarrollo entre 1977 y 1982. Después sus índices descendieron radicalmente por la crisis económica, entre otras razones.

Las costas campechanas siempre se han caracterizado por su riqueza y variedad de productos pesqueros. La poblaci√≥n posee una verdadera tradici√≥n tanto en lo relacionado con la captura de especies, como en la preparaci√≥n para su consumo. Cuando el conquistador espa√Īol arrib√≥ a tierras campechanas se encontr√≥ con actividades pesqueras organizadas y hasta con una deidad de la pesca que era adorada por los moradores de la regi√≥n y que estaba instalada en un islote frente a Champot√≥n.

Cuenta Roberto Bol√≠var Cetina que en 1937 fonde√≥ un barco japon√©s de nombre Sapporo Maru frente a la barra de Isla Aguada, con la misi√≥n de conocer lo que suced√≠a 40 millas a la redonda. Pero el comienzo de la Guerra Mundial impuso un tiempo de silencio y peligro y no fue sino 10 a√Īos m√°s tarde cuando aparecieron los primeros barcos estadunidenses en laguna del Carmen. Los pobladores les relataron que el Sapporo Maru hab√≠a investigado el camar√≥n blanco gigante, cuya captura iniciaban, y ya para 1948 hab√≠a flotas extranjeras en el Carmen. Luego aparecieron la especie rosada y el camar√≥n caf√©, de valor internacional. Escribe Bol√≠var:

Los primeros a√Īos de pescar camar√≥n en la sonda de Campeche fueron duros: los suelos estaban sucios; por tal motivo se ten√≠a que levantar el equipo cada hora. No aparec√≠a el nailon, la seda, y en lugar de la cadena espantadera como hoy se usa, se utilizaba plomada; la maniobra hab√≠a que hacerla con el barco atravesado, pues se usaba un solo equipo. En fin, fue duro el comienzo. Nadie de los armadores aquellos hicieron gran fortuna como la hicieron los que posteriormente fueron los due√Īos de las flotas que siguieron creciendo hasta convertirse en una industria poderosa.

Este fue el principio de explotaci√≥n del recurso natural que marcar√≠a la econom√≠a los siguientes 35 a√Īos. Las bondades entre esta industria y las que la precedieron, como la del palo de tinte y maderas preciosas, permitieron la diversificaci√≥n de las actividades ocupacionales de la regi√≥n.

En 1970 la pesca se efectuó con 800 embarcaciones cuya capacidad fluctuaba entre tres y 50 toneladas. Las estadísticas registraron 22 congeladoras y empacadoras de productos pesqueros, cuatro astilleros, una escuela práctica de pesca y dos estaciones de biología.

Los pescadores realizaban sus actividades en dos formas: como permisionarios libres y organizados en sociedades cooperativas. Los pescadores libres carec√≠an de capital y de fuentes de financiamiento adecuadas para realizar una explotaci√≥n en mayor escala. Las cooperativas pesqueras ten√≠an vicios de origen muy arraigados que llevaron a la necesidad de cancelar unas, y a otras, fue urgente otorgarles un financiamiento m√°s amplio a fin de que tambi√©n pudieran salir del estancamiento en que se llegaron a encontrar en algunos momentos. Por las razones econ√≥micas se√Īaladas, estos pescadores dif√≠cilmente aprovecharon la tecnolog√≠a moderna para sus actividades.

En 1976 comenzó el auge del petróleo, a partir de entonces, el presidente López Portillo confió en que la pesca y el petróleo de Campeche eran la abundancia eterna para México. Los dos recursos se fomentaron y desarrollaron casi paralelamente hasta que una gran conflagración los puso frente a frente: el derrame petrolero del Ixtoc.

El accidente del Ixtoc, sirvió para poner de manifiesto un hecho: que el vertiginoso desarrollo de la industria petrolera podía colocarla en curso de colisión con la industria la pesquera, fuente de divisas y de ocupación para decenas de miles de personas.

En 1982 ocurrió la crisis internacional que derrumbó los precios del petróleo y arrastró al sector pesquero, después de cobrar gran auge e importancia en el siglo XX, la industria pesquera de altura iría paulatinamente desapareciendo hasta iniciarse este mismo siglo.

El petróleo

Véase más adelante: Sector energético

Plataforma Petrolera en la Sonda de Campeche.

En 1982 Campeche empezó a ser más citado por la producción petrolera que por sus notables recursos pesqueros. La flota de captura camaronera comenzó a desintegrarse. Se repitió el ciclo que fracturó al palo de tinte y las maderas preciosas, como también al chicle. Después del camarón y la pesca, surgieron el petróleo y su industria.

A principios del siglo, la compa√Ī√≠a Pearson realiz√≥ investigaciones en tierra firme que no dieron ning√ļn resultado concreto. Era el mar el que ten√≠a reservada otra riqueza. Rudesindo Cantarell, due√Īo de un barco pesquero, descubri√≥ la zona petrolera m√°s importante de M√©xico frente a las costas de Ciudad del Carmen. Antes de morir en Isla Aguada, en mayo de 1997, cont√≥ que en el a√Īo de 1961 operaba en el golfo de Campeche:

"[...] en una ocasi√≥n despu√©s de tres d√≠as, baj√≥ hacia el Sur. Como a eso de las diez de la ma√Īana, cuando hac√≠a calma, vi algo que parec√≠a una mancha de aceite en el mar. Por un momento pens√© que pod√≠a ser de otro barco. La verdad no le tom√© mucha atenci√≥n. Anduvimos como a unos treinta metros de distancia del manch√≥n y ah√≠ fondeamos. Por la noche nos pusimos a pescar y volvimos a ver la mancha, que era como de 100 metros de largo. Cinco d√≠as despu√©s, ahora s√≠ me llam√≥ mucho la atenci√≥n hasta que me acerqu√©. Vi una burbuja, luego otra y otra. Entonces les grit√© a los dem√°s: ¬°Vengan a ver esto, creo que es petr√≥leo!."

El propio Rudesindo se√Īal√≥ que guard√≥ silencio por algunos a√Īos, no muy seguro de que su descubrimiento fuera trascendental, pero entre dudas y reflexiones crey√≥ haber visto algo importante para el pa√≠s, y en un viaje a Veracruz le confi√≥ a un amigo petrolero sus observaciones, y √©ste le dijo que fuera a las oficinas de Pemex en Coatzacoalcos. No le creyeron, pero tres a√Īos m√°s tarde, en marzo de 1971, llegaron t√©cnicos busc√°ndolo y Cantarell los llev√≥ al lugar. As√≠ se enter√≥ de la enorme reserva energ√©tica que hab√≠a descubierto. En 1976 comenz√≥ el auge del petr√≥leo, que en ese entonces ten√≠a importancia y precio internacional. En ese a√Īo se termin√≥ el pozo Chac 1, quedando as√≠ instalada la primera estructura. A ella siguieron otras como Akal y Nohoch, que constituyen lo que ahora se conoce como Complejo Cantarell.[2] [3]

Declinación de Cantarell

Los primeros barriles de petróleo de Cantarell se produjeron en junio de 1979, con un promedio diario de 4 mil 290 barriles diarios. Para diciembre, la producción alcanzaba los 239 mil barriles diarios. El efecto Cantarell se hizo sentir rápidamente. De producir 748 mil barriles diarios durante los setentas, el promedio de producción diaria del país creció hasta alcanzar 2.5 millones de barriles en la década de los ochentas, 2.8 millones en los noventas y 3.2 millones en el periodo 2000-2007. El complejo representó el 36.7 por ciento de la producción total de petróleo de los ochentas, el 40.8 por ciento de los noventas y el 56.8 por ciento en el periodo 2000-2007.

En el mes de diciembre del 2003, Cantarell alcanzó su pico de producción al promediar 2.21 millones de barriles diarios. Es también ese mes cuando la producción global de México alcanzó su nivel más alto de la historia: 3 millones 454 mil barriles diarios.

A principios del a√Īo 2004, Cantarell inici√≥ un proceso natural de declinaci√≥n, lo que repercute de manera directa en la ca√≠da de la producci√≥n nacional de crudo. En el a√Īo 2004 la producci√≥n del complejo representaba el 63.2% de la producci√≥n de crudo en M√©xico.[4]

En 2008, Pemex estim√≥ inicialmente que el campo producir√≠a un mill√≥n 312 mil barriles diarios en promedio. Sin embargo, arroj√≥ un nivel de producci√≥n de un mill√≥n 47 mil barriles diarios en promedio, lo que significa 265 mil barriles diarios menos de lo previsto originalmente.[5] [6] Se preve√© que la producci√≥n de Cantarell al 2012, ser√° de alrededor de 600 y 700 mil barriles por d√≠a, nivel en el que se estima tender√° a estabilizarse para los subsecuentes a√Īos. A nivel de activo integral, la relaci√≥n reserva probada-producci√≥n de Cantarell es de 6.8 a√Īos, seg√ļn la prospectiva del 2008.[7]

En febrero de 2009 el Complejo Ku-Maloob-Zaap, localizado tambi√©n en la Sonda de Campeche, desplaz√≥ en producci√≥n al Complejo Cantarell, al alcanzar una producci√≥n diaria de 787,000 barriles de crudo, 15,000 m√°s que Cantarell.[8] Se estima que el Complejo Ku-Maloob-Zaap llegar√° a su pico de producci√≥n para el a√Īo 2011 cuando iniciar√° su declinaci√≥n.[9]

Campeche actual

Municipios del estado

El estado de Campeche esta conformado por 11 municipios. Los municipios est√°n gobernados por ayuntamientos cuyo primer regidor es el Alcalde o Presidente Municipal; radicando √©ste en la cabecera municipal, localidad que tambi√©n alberga a los s√≠ndicos y regidores del cabildo municipal, un secretario, un tesorero y varios servidores p√ļblicos m√°s.

Los ayuntamientos basan su composici√≥n en secciones municipales. Dentro de estas secciones municipales se encuentran localidades que por su ubicaci√≥n estrat√©gica y su influencia sobre comunidades mas peque√Īas, pueden convertirse en polos de prestaci√≥n de servicios y dinamizadores del desarrollo regional.

Municipios de Campeche
Municipios de Campeche.svg
Clave Municipio Cabecera Municipal Clave Municipio Cabecera Municipal
001 Calkiní Calkiní 007 Palizada Palizada
002 Campeche San Francisco de Campeche 008 Tenabo Tenabo
003 Carmen Ciudad del Carmen 009 Esc√°rcega Esc√°rcega
004 Champotón Champotón 010 Calakmul Xpujil
005 Hecelchak√°n Hecelchak√°n 011 Candelaria Candelaria
006 Hopelchén Hopelchén
En 2008 se formul√≥ el Programa Regional de Desarrollo Urbano-Tur√≠stico del Corredor Esc√°rcega-Xpujil, enfocado al desarrollo de proyectos tur√≠sticos, privilegiando el crecimiento ordenado de la densidad demogr√°fica y el impacto de su actividad econ√≥mica. En ese mismo a√Īo se formul√≥ tambi√©n el Programa Regional de Desarrollo Tur√≠stico del Corredor Costero: Ciudad de San Francisco de Campeche‚ÄďCiudad del Carmen, en dicha franja costera se pretenden fomentar segmentos de turismo de playa, excursiones de crucero, pesca deportiva, e invitar al desarrollo de productos tur√≠sticos, tanto tradicional de sol y playa, como inmobiliarios y del segmento de naturaleza.[10]
Vi√Īedo ubicado en el complejo agropecuario Santa Genoveva, primer vi√Īedo del sureste mexicano.[11] [12]

Economía

La economía de Campeche se sustenta en diversos sectores productivos, entre los se encuentran el extractivo (petróleo), turismo, la agricultura, pesca y la industria manufacturera; también el sector servicios y el comercio, contribuyen al producto interno campechano.

El sector agr√≠cola de Campeche se caracteriza por la producci√≥n de chicozapote, semilla de calabaza y arroz palay, siendo el principal productor de estos cultivos a nivel nacional. Tambi√©n se cultivan frutas tropicales como naranja, lim√≥n, papaya, mango de manila, ca√Īa de az√ļcar, sand√≠a, guan√°bana y almendra.

En cuanto al sector ganadero, en Campeche se cría principalmente ganado bovino y porcino; el sistema de explotación es de tipo extensivo con rotación de potreros. Aunque en todo el estado encontramos ganado bovino es, en la parte sur y centro donde se localiza la mayor población de esta especie, dadas las características naturales propicias para su desarrollo. El ganado porcino se explota tanto en forma doméstica, como en granjas que se encuentran ubicadas por lo general en el centro y norte del estado; generalmente se explotan con doble propósito, para carne y para leche.

La actividad pesquera, también de gran importancia en el estado, ya que muchas personas en la región dependen de los recursos acuáticos para subsistir. Las costas de Campeche albergan diversas especies de gran demanda nacional e internacional como camarón, sierra, róbalo y tiburón; es el estado con mayor captura pesquera de róbalo y jurel.

La industria del estado est√° formada por cuatro ramas: la manufacturera, la del petr√≥leo y gas, la de construcci√≥n y otras que agrupa a la de pesca y a las agroindustrias. Este sector esta conformado por empresas de empaque y conservaci√≥n de especies marinas, elaboraci√≥n de bebidas, galletas, harinas, az√ļcar, envasado y filtrado de miel, aserraderos, carpinter√≠as, colorantes vegetales, trituradoras, f√°brica de block y cal, entre otras.

Granja acuicola en el poblado de Bethania. La acuacualtura es una de las muchas actividades productivas con un gran potencial en Campeche.

La minería, en donde se incluye la extracción de petróleo crudo, es la actividad más significativa del estado de Campeche, la cual representa el 45.2% del PIB estatal. En la actualidad, Ciudad del Carmen concentra la mayoría de las actividades relacionadas con el sector.

Respecto al sector comercial, se caracteriza por ser tradicional y est√° integrado principalmente por peque√Īos establecimientos, que generalmente son empresas familiares, aunque en la √ļltima d√©cada se ha ido modernizando con la introducci√≥n de centros comerciales y plazas. Dentro del comercio exterior, est√° la exportaci√≥n del camar√≥n, pescados, miel, y productos agroforestales; la mayor√≠a de las importaciones son productos de consumo inmediato con poco valor comercial a diferencia de las demandadas, en su mayor√≠a, por Petr√≥leos Mexicanos que son bienes de capital.

Dentro del sector de servicios la actividad más representativa es el turismo. El estado cuenta con diversos atractivos naturales e históricos que permiten al visitante disfrutar de una gran variedad de paisajes y conocer el legado de la cultura maya y de la época colonial.

Se vislumbra al turismo como una actividad fundamental en los pr√≥ximos a√Īos, y la consolidaci√≥n de los servicios relacionados con la exploraci√≥n y producci√≥n de crudo que desarrolla Petr√≥leos Mexicanos en el Golfo de M√©xico. Las actividades agr√≠colas y forestales tienen tambi√©n un gran potencial.

Regiones económicas

  • Regi√≥n de la costa (abarca todo el litoral de estado): explotaci√≥n pesquera, de sal, petr√≥leo, copra y turismo.
  • Regi√≥n de la monta√Īa (norte y este): explotaci√≥n de madera, chicle, agricultura, apicultura, pecuario y turismo.
  • Regi√≥n de la selva (centro y sur): agricultura, ganader√≠a, explotaci√≥n de maderas y turismo.
  • Regi√≥n de los r√≠os (suroeste): pesca, agricultura, ganader√≠a, produci√≥n de ca√Īa de az√ļcar y turismo.

Indicadores

  • PIB 2004 (a precios corriente): 8,197
  • Participaci√≥n nacional: 1.2%
  • Variaci√≥n anual: 2.25%

Población por sectores económicos

  • Poblaci√≥n total: 771,822
  • Poblaci√≥n econ√≥micamente activa: 335,038
  • Poblaci√≥n ocupada total: 328,907
  • Poblaci√≥n desocupada total: 6,131
  • Agricultura, ganader√≠a, silvicultura, caza y pesca: 60,369
  • Extractiva y electricidad: 10,416
  • Manufacturera: 31,636
  • Construcci√≥n: 34,461
  • Comercio: 54,458
  • Servicios: 111,243
  • Gobierno y organismos: 25,685

Turismo

El turismo en Campeche ha tenido un fuerte impulso en los ultimos a√Īos. En la actualidad, existen diversos proyectos para fomentar variados segmentos tur√≠sticos en la costa y en otras regiones de la geograf√≠a del estado.

Parque de la Independencia; San Francisco de Campeche.
Playa en el poblado de Isla Aguada.
Zona arqueológica de Chicanná.

Apuntalando la actividad turística los lugares emblemáticos en Campeche son:

  • Ciudades y pueblos coloniales: la ciudad hist√≥rica y fortificada de San Francisco de Campeche, declarada Patrimonio de la Humanidad, donde prevalecen restos de la antigua muralla que la rodeaba, con sus hist√≥ricos baluartes, puertas, fuertes, bater√≠as, y su centro y barrios hist√≥ricos; Palizada, peculiar poblado de arquitectura neocl√°sica situado a orillas del r√≠o Palizada; Bec√°l, peque√Īo poblado, en donde se combinan las construcciones de estilo neocl√°sico con las chozas mayas. Existen en Campeche muchos otros lugares ricos en patrimonio hist√≥rico y cultural.
  • Haciendas: en estas oper√≥ la industria agr√≠cola y forestal del estado: ma√≠z, ca√Īa de azucar, henequ√©n, palo de tinte. Dispersas a lo largo del estado, algunas han sido reconstruidas y rehabilitadas con fines tur√≠sticos. Destacan las haciendas de Uayam√≥n, Blanca Flor, San Luis Carpizo, San Jos√© Carpizo, Chunkan√°n, Tankuch√©.
  • Sitios arqueol√≥gicos mayas: el estado de Campeche cuenta con 17 sitios arqueol√≥gicos mayas abiertos al p√ļblico. Destacan: Calakmul, una de las principales ciudades mayas del per√≠odo cl√°sico, sitio declarado Patrimonio de la Humanidad; Edzn√°, con su majestuoso templo de los cinco pisos y dem√°s estructuras; Bec√°n, "la ciudad maya amurallada"; Chicanna; Xpujil; El Tigre; Hormiguero; Hochob; Balamk√ļ; Santa Rosa X'tampak; R√≠o Bec. Hay otros sitios, innumerables, en proceso de ser descubiertos y a√ļn muchos inexplorados.
  • La costa: el litoral campechano con sus 523.3 km de extensi√≥n y su variedad de paisajes naturales, constituye una zona id√≥nea para el disfrute de diversas actividades tur√≠sticas, como lo son: el ecoturismo, la pesca deportiva, y el turismo de sol y playa. En el norte del estado, la costa est√° conformada por una extensa franja de manglares; hacia el sur, el litoral es √°rido, con numerosas colinas boscosas que forman hermosas salientes y ensenadas; finalmente y siguiendo la l√≠nea de costa, se forma una extensa franja arenosa de gran importancia, porque en esta anidan diversas especies de tortugas marinas. Tambi√©n, sobresale por su variedad de paisajes naturales la Isla del Carmen, isla que separa a la Laguna de T√©rminos del Golfo de M√©xico. Playas: Punta Xen, Chenk√°n, Sabancuy, Isla Aguada, Puerto Real, Punta San Juli√°n, Bahamitas, Tortugueros, Playa Norte, Xicalango.
  • Sitios arqueol√≥gicos subacu√°ticos: en los √ļltimos a√Īos se han hallado m√°s de 130 sitios arqueol√≥gicos frente a las costas de Campeche, estos abarcan desde la prehistoria hasta el siglo XX, pero en su mayor√≠a se trata de barcos hundidos ubicados en arrecifes de coral poco profundos; adem√°s, existen m√ļltiples naufragios codiciados, como el de la nave almiranta Nuestra Se√Īora del Juncal, un gale√≥n de la Flota de la Nueva Espa√Īa que naufrag√≥ en 1631 cargado con caudales de monedas de oro y plata. Tambi√©n, a m√°s de 100 km frente a la costa, se encuentra el √°rea de Arrecifes del Banco de Campeche, esta zona la conforman algunos arrecifes emergentes los cuales contienen peque√Īos cayos, como Cayo Arcas (Cayo del Oeste, Cayo del Centro y Cayo del Este) y los Arrecifes Tri√°ngulos (Tri√°ngulo Oeste, Tri√°ngulo Este y Tri√°ngulo Sur), asimismo, existen diversos bancos arrecifales sumergidos como el Banco Obispo. Todo esto hace de la Sonda de Campeche, un lugar id√≥neo para la pr√°ctica del submarinismo.
  • Selvas, humedales, lagunas, esteros, r√≠os, cenotes, grutas: 40% del territorio campechano es √Ārea Natural Protegida (Los Petenes, Laguna de T√©rminos, Calakmul, Balam Kin, Balam K√ļ y R√≠a Celest√ļn). En el a√Īo 2008 se ingres√≥ en la lista de sitios candidatos a formar parte del patrimonio mundial de la UNESCO a los humedales de la Laguna de T√©rminos-Centla y a la eco-regi√≥n de Los Petenes-R√≠a Celest√ļn.[13] [14]


Sector petrolero

La minería, en donde se incluye la extracción de petróleo crudo, es la actividad más significativa del estado de Campeche, la cual representa el 45.2% del PIB estatal. El estado es un importante generador de divisas debido a los ricos yacimientos petroleros de la Sonda de Campeche, que generan dos terceras partes de la producción nacional de crudo, esta situación convierte a la entidad en un centro donde se requieren de servicios complementarios para las actividades de exploración y producción de crudo que desarrolla la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos.

Indicadores que alentan al sector complementario de Petróleos Mexicanos en el estado:

  • Carga portuaria, lugar 1
  • Empresas certifcadas como ‚Äúlimpia‚ÄĚ, lugar 1
  • Disponibilidad de capital y PIB industrial, lugar 1
  • Productividad laboral, lugar 3
  • PEA que ha recibido capacitaci√≥n, lugar 5
  • PEA con estudios superiores y posgrado, lugar 10
  • Demandantes de conficto laboral, lugar 11
  • Porcentaje de Inversi√≥n sobre gasto total del gobierno, lugar 6
  • Degradaci√≥n de suelos, lugar 10[15]

Infraestructura social y de comunicaciones

  • Puertos. Seybaplaya (altura), Isla del Carmen (altura), Cayo Arcas (PEMEX), Lerma (cabotaje), Champot√≥n (cabotaje) y San Francisco (cabotaje)
  • Aeropuertos. Aeropuerto Internacional Ing. Alberto Acu√Īa Ongay de San Francisco de Campeche y Aeropuerto Internacional de Ciudad del Carmen
  • Longitud de la red carretera. A√Īo: 2005 Nacional: 355,796 km Estatal: 5345 km
  • Lonitud de la red ferroviaria. A√Īo: 2005 Nacional: 26,662 km Estatal: 415.6 km
  • Densidad de l√≠neas telef√≥nicas (por cada 100 habitantes). A√Īo: 2006 Nacional: 18,94 Estatal: 11,00
  • L√≠neas telef√≥nicas residenciales y no residenciales. A√Īo: 2006 Nacional: 19.860.911 Estatal: 84.571
  • Disponibilidad de energ√≠a electrica. A√Īo: 2005 Nacional: 96,6% Estatal: 94,5%
  • Disponibilidad de drenaje. A√Īo: 2005 Nacional: 84,80% Estatal: 80,00%
  • Disponibilidad de agua. A√Īo: 2005 Nacional: 87,80% Estatal: 88,70%[16]

Perfil Sociodemogr√°fico

  • Poblaci√≥n Total. A√Īo: 2005 Nacional: 103.263.388 Estatal: 754.730 (0,73%) Lugar Nacional: 30¬į
  • Eda Media (A√Īos). A√Īo: 2005 Nacional: 24 Estatal: 24 Lugar Nacional: 14¬į
  • Esperanza de vida. A√Īo: 2006 Nacional: 74,5 Entidad: 74,6 Lugar Nacional: 20¬į
  • Tasa bruta de mortalidad (n√ļmero de defunciones por mil habitantes). A√Īo: 2006 Nacional: 4,9 Estatal: 4,6 Lugar Nacional: 22¬į
  • Condicion de alfabetismo. A√Īo: 2005 Nacional: 91,6% Estatal: 89,5% Lugar Nacional: 23¬į
  • Promedio de escolaridad de la poblaci√≥n de 15 a√Īos y m√°s. (A√Īos). A√Īo: 2005 Nacional: 8,1 Estatal: 7,9 Lugar Nacional: 21¬į
  • Poblaci√≥n con derechohabiencia a servicio m√©dico (%). A√Īo: 2005 Nacional: 46,9% Estatal: 58,3% Lugar Nacional: 12¬į
  • Relaci√≥n de dependencia. A√Īo: 2005 Nacional: 66,1 Estatal: 64,5 Lugar Nacional: 20¬į
  • Indice de desarrollo humano. A√Īo: 2004 Nacional: 0,8031 Estatal: 0,8263 Lugar Nacional: 9¬į[17]

Periodos gubernamentales recientes

Malecón de la ciudad de San Francisco de Campeche.

En 1997 el C. José Antonio González Curi (PRI) ganó unas controvertidas elecciones para ocupar la gubernatura en el periodo 1997-2003.

Durante este gobierno sobresale el pago total de la deuda p√ļblica, la reducci√≥n de la tasa de desempleo con la instalaci√≥n de maquiladoras y empresas de comercio y servicios, el crecimiento del turismo, la construcci√≥n de escuelas preparatorias en el medio rural, la entrega de becas a j√≥venes de bajos ingresos y la construcci√≥n de los malecones de San Francisco de Campeche y Carmen. Tambi√©n se lograron dos declaratorias Patrimonio de la Humanidad: el centro historico de la ciudad de San Francisco de Campeche y la ciudad maya de Calakmul. Adem√°s, en este sexenio se inici√≥ un proceso de modernizaci√≥n de las carreteras federales.

En 2003 el C. Jorge Carlos Hurtado Valdez (PRI) ganó las elecciones para ocupar la gubernatura en el periodo 2003-2009.

Durante este gobierno destacan los avances en el reconocimiento de la federaci√≥n al estado por su aporte petrolero mediante el Fondo de Extracci√≥n de Hidrocarburos; el impulso al turismo, con la atracci√≥n de inversiones, la promoci√≥n tur√≠stica, la construcci√≥n de infraestructura y la elaboraci√≥n con apoyo del Fondo Nacional de Fomento al Turismo del Programa Regional de Desarrollo Urbano-Tur√≠stico del Corredor Esc√°rcega-Xpujil y el Programa Regional de Desarrollo Tur√≠stico del Corredor Costero: Ciudad de San Francisco de Campeche‚ÄďCiudad del Carmen; los avances en infraestructura de salud, destacando la construcci√≥n del Centro M√©dico Estatal en San Francisco de Campeche; los avances en educaci√≥n, con la construcci√≥n de diversas escuelas de educaci√≥n superior y la entrega de becas, y un importante programa de desarrollo social en las comunidades rurales.

También destacan la continuación de los trabajos de modernizacion de las carreteras federales; la ejecución de diversas obras para la modernización del puerto Isla del Carmen y la formulación de su proyecto de ampliación, al igual que para el puerto de Seybaplaya y la construcción de importantes obras para dotar de agua y eléctricidad a numerosas comunidades del municipio de Calakmul y resolver los problemas de agua en Ciudad del Carmen. Además, sobresale la baja tasa de desempleo con el establecimiento de nuevas empresas y la creación de un importante programa crediticio para fomentar el autoempleo denominado Fondo Campeche.

El 5 de julio de 2009 luego de una intensa actividad política en todo el territorio estatal se llevaron a cabo elecciones para elegir gobernador, diputados federales, diputados locales y presidentes municipales. El C. Fernando Ortega Bernés es a partir del 15 de septiembre de 2009 el gobernador para el periodo 2009-2015.

Cultura

Gastronomía

La variada alimentaci√≥n de los mayas se enriqueci√≥ m√°s con la llegada de los espa√Īoles. Los navegantes aportaron a la gastronom√≠a local nuevos componentes y formas de preparaci√≥n.

Algunos de los ingredientes y platos m√°s caracter√≠sticos de Campeche son el caz√≥n con el que se hacen panuchos, empanadas, tamales, tacos y pan de caz√≥n, el p√°mpano en escabeche, camarones al coco, en pat√©, en coctel y en platillos calientes. El chile x¬īcatic se prepara con relleno de caz√≥n y capeado. De los cangrejos, se comen las patas en fr√≠o, con distintos aderezos. √önico en sabor es el papach√©, que se cr√≠a en los manglares.

Hay esmedregal, raya, sierra, pulpos, calamares y muchas más especies marinas. Entre los platillos típicos que no provienen del mar, están los tamales de harina colada, rellenos de picadillo de puerco o de carne de gallo, capón con salsa de achiote. El pibinal, elote tierno cocido, y las tortillitas de maíz nuevo con manteca (xuá), almendras, vainilla, ron, mezcal o aguardiente.

El chile habanero es el m√°s com√ļn para las salsas, aunque tambi√©n se utilizan otros para hacer adobos; el achiote es muy apreciado as√≠ como las especias y hierbas de olor.

Un gran pilar de la gastronom√≠a campechana es sin duda la enorme variedad de productos que el mar le ha proporcionado a sus habitantes desde tiempos inmemoriales. Las diversas especies de pescado y el camar√≥n han sido los principales ingredientes de muchos de los alimentos de la regi√≥n, aunque no hay que olvidar aquellos que pertenec√≠an originalmente a la cultura maya, como el pavo, el venado, el jabal√≠ y posteriormente el cerdo, introducido por los espa√Īoles.

La comida campechana es muy similar a la yucateca, de modo que en ella encontramos expresiones culinarias como el queso relleno, la cochinita pibil, el relleno negro, el pan de caz√≥n y el famoso mucbil-pollo. No obstante, podemos mencionar algunas especialidades de la cocina campechana que son dignas del gourmet m√°s exigente, como los ostiones fritos, el p√°mpano empapelado con achiote y una pizca de cominos, o el calamar relleno de camar√≥n y los tamales rellenos de hoja de chaya y huevo cocido envueltos en hojas de pl√°tano. En el extenso territorio del estado de Campeche encontraremos siempre un rinc√≥n, una peque√Īa fonda o todo un restaurante en donde saborear otros guisos de la invenci√≥n de los lugare√Īos, como el p√°mpano poc-chuk, el p√°mpano en salsa verde, los cangrejos en distintas formas, la carne de venado asada a las brasas con achiote y, para concluir, los inmejorables cocteles preparados con los m√°s ricos y variados mariscos.[18]

Traje Regional de Campeche

Artesanías campechanas; blusa del traje regional.

El traje regional del estado de Campeche es mestizo y tiene su origen en el estreno. En el caso de las mujeres, estas sol√≠an estrenar cuatro veces al a√Īo: en el carnaval y en las fiestas de San Juan, San Rom√°n y la Purisima Concepci√≥n. En aquella √©poca las patronas le relagaban a su servidumbre los ajuares completos, que con el paso del tiempo se convirtieron en el traje t√≠pico de la mujer campechana .

La mujer campechana, especialmente la que vivía dentro del recinto amurallado de San Francisco de Campeche, vistió al principio el "huipil", con una blusa o camisa que conserva la misma hechura de la parte superior del "huipil" original, la blusa se borda a mano con hilos negros al rededor del cuello, de forma cuadrada y de las mangas y del cuello. Los motivos que se bordan están inspirados en las flores de cebolla y calabaza; la primera es más vistosa y más rica en belleza, plasmándose sobre el fondo bordado de lino un bordado de hilo de algodón negro con los símbolos del escudo de la ciudad, murallas y naves con velamen en actitud de arribo. La orilla del cuello y de las mangas lleva un breve encaje que confeccionan con hilos negros y con la misma aguja que han bordado el "punto de cruz". Este encaje se denomina "puntillo" y algunas personas lo llaman "lomillo".

La falda o saya que llega hasta los tobillos es de percal o zaraza, tafeta fina estampada o brocado espa√Īol, a veces termina con un ol√°n de la misma tela al cual le llaman "arandela". Debajo de la saya lleva una pollera blanca, llamada enagua, recogida al igual que la saya. Complementan el traje un hermoso reboso de Santa Mar√≠a, que saben llevar con gran garbo; este reboso ha sustituido definitivamente la pa√Īoleta o mantilla que anteriormente se portaba. Por √ļltimo las chanclas o chancletas, confeccionadas en suela dura y charol negro sobre en que se afanan los zapateros con bordados en hilera blanca. Estas chanclas, tienen una reminiscencia morisca. Las puntas se proyectan hacia arriba, en la parte trasera en breve tac√≥n, ya que gustan las bailadoras de armonizar en los sonidos musicales con el golpe del tac√≥n al bailar, el folclore. Se adornan el pelo con peinetas de carey, semicirculares con incrustaciones de oro, monedas antiguas y piedras preciosas.

De su cuello pende una gruesa cadena de oro llamada "soguilla salom√≥nica". A veces √©stas son tan largas, que abarcan tres vueltas al cuello, llegando hasta la regi√≥n del ombligo. De esta soguilla penden invariablemente seis monedas antiguas de diez pesos de oro y rematadas por un dobl√≥n espa√Īol o una imagen pesada de oro puro. Los aretes son monedas y a veces una paloma prendida en el √≥vulo de la oreja; sostienen las alas y el pico, respectivamente, breves cadenillas que rematan en esferas de oro puro. Su peinado es una larga trenza y mo√Īo de vistoso color.

El traje típico masculino consta de pantalón blanco, ancho en las caderas y camisa blanca larga abrochada con botones de oro unidos por una cadena, sombrero de jipi japa, y por calzado, alpargatas de piel de ganado vacuno, con medio tacón.

Véase también

Referencias

Enlaces externos

Obtenido de "Campeche"

Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Campeche ‚ÄĒ is the name of both a state in Mexico and its capital city. This article is about the state. For the city, see: Campeche, Campeche; for the Puerto Rican artist, see Jos√© Campeche. Infobox Settlement name = State of Campeche other name = native… ‚Ķ   Wikipedia

  • camp√™che ‚ÄĒ [ k…ĎŐÉp…õ É ] n. m. ‚ÄĘ 1603; nom d une ville du Mexique ‚ô¶ Arbre de l Am√©rique tropicale (c√©salpin√©es) qui fournit un bois dur et compact renfermant une mati√®re colorante rouge. Bois de camp√™che ou bois noir, bois d Inde. ‚óŹ camp√™che nom masculin (de… ‚Ķ   Encyclop√©die Universelle

  • Campeche ‚ÄĒ ‚ÄĘ Diocese in the State of Campeche, Republic of Mexico, suffragan of the Archdiocese of Yucatan Catholic Encyclopedia. Kevin Knight. 2006. Campeche ¬†¬†¬†¬†Campeche ¬†¬†¬†¬† ‚Ķ   Catholic encyclopedia

  • Camp√™che ‚ÄĒ Campeche Cette page d‚Äôhomonymie r√©pertorie les diff√©rents sujets et articles partageant un m√™me nom. Le terme Campeche peut se r√©f√©rer √† :  Br√©sil Campeche, un district de la ville de Florian√≥polis; la praia do Campeche ‚Ķ   Wikip√©dia en Fran√ßais

  • campeche ‚ÄĒ (De Campeche, ciudad de M√©xico). ‚ėõ V. palo campeche, palo de Campeche ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Campeche ‚ÄĒ (spr. Kamp√§sch, San Francisco de C.), Stadt auf der WK√ľste des mexicanischen Staates Yucatan (NAmerika), an der M√ľndung des Rio de San Francisco in die Campeche Bai; sehr guter Hafen, aber wenig gesch√ľtzt, weshalb die Schiffe in einiger… ‚Ķ   Pierer's Universal-Lexikon

  • Campeche ‚ÄĒ [kam pńď‚Ä≤chńď; ] Sp [ k√§m pe‚Ä≤che] 1. state of SE Mexico, in the W Yucat√°n Peninsula: 20,013 sq mi (51,833 sq km); pop. 535,000 2. capital of this state, a port on the Gulf of Campeche: pop. 174,000 3. Gulf ( or Bay) of 4. Gulf of arm of the Gulf of ‚Ķ   English World dictionary

  • Campeche ‚ÄĒ (spr. pńďtsche), mexikan. Staat, im SW. der Halbinsel Yucatan (s. Karte ¬ĽMexiko¬ę), 46,855 qkm und (1900) 84,281 Einw. (gro√üenteils Maya Indianer) umfassend, ist vorwiegend niedriges Flachland, blo√ü im Innern treten einzelne H√ľgelz√ľge auf. Die von… ‚Ķ   Meyers Gro√ües Konversations-Lexikon

  • Campeche ‚ÄĒ (spr. pehtsche), Staat der Republik Mexiko, im W. der Halbinsel Yucatan, 46.855 qkm, (1900) 86.542 E. ‚Äď Hauptstadt (San Francisco de) C., Haupthafen des Staates, an der M√ľndung des Rio de San Francisco in die Campechebai des Mexik. Golfs, 17.109… ‚Ķ   Kleines Konversations-Lexikon

  • Campeche ‚ÄĒ (Kampetsche), feste Stadt auf der mexican. Halbinsel Yucatan, mit 26000 E., gutem Hafen und betr√§chtlichem Seehandel, besonders mit Campecheholz; das Trinkwasser mu√ü aus der Umgegend herbeigeschafft werden ‚Ķ   Herders Conversations-Lexikon


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.