Deontología profesional periodística

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Deontología profesional periodística

La deontología profesional periodística es un orden normativo que afecta a la actividad periodística. Está formado por un conjunto de normas que, en determinadas circunstancias, se sienten como obligatorias. También desarrollan esta función reguladora, entre otros, el derecho y la moral. Concretamente, podría decirse que es el conjunto de normas específicas de la profesión que regulan la conciencia profesional de un informador. Están basadas en dos principios básicos: la responsabilidad social y la veracidad informativa. Además, exigen del profesional un continuo reciclaje y autoperfeccionamiento profesional.

Otra definici√≥n la ofrece Jos√© Mar√≠a Desantes Guanter, quien describe en su libro, ‚ÄúEl autocontrol de la informaci√≥n‚ÄĚ, la deontolog√≠a como "un conjunto sistem√°tico de normas m√≠nimas que un grupo profesional determinado establece y que refleja una concepci√≥n √©tica com√ļn mayoritaria de sus miembros. Es como una objetivaci√≥n de los distintos conceptos √©tico-profesionales subjetivos, que estar√°n m√°s o menos de acuerdo con su entorno social. Para que tenga vigencia no puede oponerse a las concepciones √©ticas individuales‚ÄĚ.

Existen polémicas y controversias en torno a la idea de si el periodismo es o no una profesión. Hay quien sostiene que se trata de un oficio. Esta discusión ha estado siempre presente y, en la actualidad, con la intrusión de muchas personas ajenas al periodismo y sin una titulación propia, se ha avivado. Pero, a efectos teóricos, esta discusión resulta irrelevante.

Es preciso que el periodista sienta la necesidad moral de realizar el trabajo de acuerdo a unos requisitos de honestidad intelectual fuera de toda razonable sospecha; es aquí cuando surge la necesidad personal de acudir a los principios éticos más unánimes de los códigos deontológicos de la profesión:

El c√≥digo deontol√≥gico de la profesi√≥n se define como ‚Äúnormas voluntarias de conducta‚ÄĚ que se√Īalan ‚Äúcu√°l debe ser el camino correcto en la profesi√≥n‚ÄĚ (Villanueva, Ernesto). Uno de los valores es el ya mencionado de ‚Äúhonestidad profesional en cuanto a la objetividad. Empezando a enumerar principios √©ticos generales, insistimos tambi√©n en el grupo derivado de la demanda de libertad de opini√≥n contra la misi√≥n del Estado de proteger tanto a la privacidad como a lo p√ļblico - estos son los principios menos morales y m√°s interesados -. Y por √ļltimo los que se centran en la talla moral y la responsabilidad social de la figura del periodista. Sobre esto tenemos las palabras de Kapuscinski:

Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hombres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debería haber sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar el odio y la hostilidad y para hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético
(Villanueva)

Como resumen m√°s simplificado tenemos la declaraci√≥n de principios b√°sicos de la Federaci√≥n Internacional de Periodistas. En ella se destaca el ‚Äúrespeto a la verdad‚ÄĚ y a la libertad de prensa, la condena de la informaci√≥n oculta y la falsificaci√≥n de documentos, el uso de m√©todos justos para conseguir noticias, la obligaci√≥n de rectificar y desmentir la informaci√≥n que resultase falsa y el secreto profesional.

Si la deontolog√≠a s√≥lo se justifica mediante la utilidad legal y a una fachada √©tica -ornamental- s√≥lo queda la salida del cinismo o de la resignaci√≥n. Es m√°s, el periodista tendr√≠a que renunciar, por la imposibilidad de la lucha, a su √©tica personal primero, y participar en el doble juego de aceptar la autoridad del libro de estilo para defenderse y luego ignorarla cuando la agresividad para escribir la noticia es necesaria, pero no justa. O tambi√©n se convertir√≠a en un profesional sin escr√ļpulos y es consciente de su mezquindad moral a la que se enfrenta con cierto sarcasmo y resentimiento.

El problema reside en que la √©tica no es lo primordial en la profesi√≥n. Antes priman los intereses econ√≥micos de cada medio de comunicaci√≥n, sus simpat√≠as, su situaci√≥n de privilegio en una sociedad informatizada, el propio tratamiento ‚Äúpresentista‚ÄĚ de la actualidad (‚Äúnoticias de usar y tirar‚ÄĚ) y la tecnolog√≠a. Esto √ļltimo es ilustrado en las palabras de Wolton: ‚ÄúNo hay distancia entre informaci√≥n y voyeurismo cuando la ideolog√≠a t√©cnica se impone a la √©tica de la informaci√≥n‚ÄĚ.

C√©sar Coca, Doctor en Periodismo por la Universidad del Pa√≠s Vasco y licenciado en Ciencias de la Informaci√≥n y en Ciencias Pol√≠ticas y Sociolog√≠a, asume que la implantaci√≥n de c√≥digos √©ticos en los medios de comunicaci√≥n espa√Īoles eran un fen√≥meno reciente, en 1997, y todav√≠a no eran muchos los que los ten√≠an. Estos c√≥digos, en sus aspectos b√°sicos, guardan un notable parecido con otros en vigor en todo Occidente, al regular todo lo relativo a la intimidad, el honor, la relaci√≥n con la fuente period√≠stica y la incompatibilidad de algunas actividades con la funci√≥n informativa. No obstante, quedaban notables lagunas en cuanto a qui√©n est√° encargado de hacer cumplir esos c√≥digos as√≠ como la sanci√≥n para quien los vulnere. Tambi√©n hab√≠a sensibles diferencias en algunos aspectos concretos si se comparan los relativos a los medios escritos con los de los audiovisuales.

Contenido

Origen y evolución histórica

Evolución general

Como base para hablar de la existencia de un código deontológico a lo largo de la historia se parte de dos supuestos:

  1. La capacidad cultural de codificar normas de conducta. Se remonta al surgimiento de las grandes civilizaciones de la Antig√ľedad, aunque la existencia del periodismo como tal aun est√° muy lejos
  2. La existencia de una actividad profesional que se plantee las normas morales propias de esa actividad.

El juramento hipocrático se considera el primer ejemplo de un código deontológico. En este código se recogen una serie de obligaciones que debían cumplir los médicos, como la conservación de la vida del paciente o la salvaguardia de su intimidad.

La declaraci√≥n de principios de Benjamin Harris publicada en 1690, Publick Occurrences Both Forreign and Domestick(en), se considera el primer antecedente de un c√≥digo deontol√≥gico del periodismo y el primer peri√≥dico americano. Su primer -y √ļnico- n√ļmero, con lo que la categor√≠a de "peri√≥dico" perder√≠a sentido, lo abr√≠a Harris con una declaraci√≥n de los compromisos que iban a guiar su actividad editora y period√≠stica:

  • recoger y difundir las noticias con veracidad y exactitud
  • acudir a las fuentes
  • corregir los errores
  • evitar la difusi√≥n de falsos rumores

Aunque esta declaración no constituye un código deontológico en sentido estricto, si que anticipaba las obligaciones que han venido figurando posteriormente en todos los códigos del periodismo.

El primer c√≥digo del periodismo fue el de la Asociaci√≥n de Editores de Kansas en 1910. En 1913 la Federaci√≥n de Asociaciones del Gremio de la Prensa de EE.UU. adopt√≥ el ¬ęCredo de la Prensa Industrial¬Ľ, orientado a mejorar los est√°ndares √©ticos de la prensa americana, a partir de la colaboraci√≥n de propietarios, anunciantes y directores.

A este c√≥digo le seguir√≠an la ¬ęDeclaraci√≥n de principios y C√≥digo de pr√°ctica de Missouri¬Ľ, adoptado en 1921 o el ¬ęC√≥digo de √©tica del periodismo de Oreg√≥n¬Ľ, en 1922.

Un a√Īo despu√©s, la reci√©n creada ASNE (Sociedad Americana de Editores de Peri√≥dicos) adopt√≥ su famoso c√≥digo ¬ęC√°nones del Periodismo¬Ľ, uno de los m√°s conocidos e influyentes, y vigente hasta 1975 cuando pas√≥ a ser la ¬ęDeclaraci√≥n de Principios de la ASNE¬Ľ. En 1926 se redacta el SPJ, C√≥digo de √Čtica, primer c√≥digo norteamericano promovido por un colectivo de periodistas y que contin√ļa siendo hoy en d√≠a el m√°s reconocido entre los profesionales de EE.UU y que ha sido revisado varias veces.

Por lo que se refiere a Europa, en 1918 el Sindicato Nacional de Periodistas de Francia adopt√≥ la ¬ęCharte des devoirs professionnels des journalistes fran√ßais¬Ľ, revisado en 1923 y 1938; y en 1964, cuando sirvi√≥ de base a un nuevo c√≥digo m√°s completo. En las primeras d√©cadas del siglo se aprobaron tambi√©n una serie de c√≥digos en los pa√≠ses escandinavos.

El primer código de radio se remonta a 1928 y fue adoptado por la Asociación Nacional de Radiodifusores de EE.UU.

En 1937 vio la luz el primer c√≥digo de la publicidad, promovido por la C√°mara de Comercio Internacional y que influir√≠a posteriormente en la legislaci√≥n publicitaria de diferentes pa√≠ses. En la actualidad lleva el nombre de ¬ęC√≥digo Internacional de Pr√°ctica Publicitaria¬Ľ.

Hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial el fen√≥meno de los c√≥digos fue minoritario, desconocido para la opini√≥n p√ļblica occidental e incluso para los mismos periodistas. Sin embargo, al acabar el conflicto se produjo:

  • una toma de conciencia general del papel que los medios de comunicaci√≥n en la sociedad.
  • de su enorme capacidad para influir en el desarrollo de los acontecimientos.
  • de la necesidad de que ellos y sus profesionales asumiesen determinadas responsabilidades.
  • la aparici√≥n de c√≥digos de car√°cter internacional.

Esto dio gran impulso a los c√≥digos deontol√≥gicos y a partir de los a√Īos cincuenta y sesenta se generalizan los c√≥digos, que ya no se limitan s√≥lo a Europa y EE.UU. A esta generalizaci√≥n contribuy√≥ el proceso descolonizador de mediados de siglo y la tensi√≥n de la guerra fr√≠a, ya que los c√≥digos fueron usados como mecanismo paro reforzar la identidad cultural y pol√≠tica de los dos bloques. Esta instrumentalizaci√≥n pol√≠tica ha hecho que mucho de estos c√≥digos hayan dejado de tener sentido con los cambios pol√≠ticos o sociales de los √ļltimos a√Īos.

En los a√Īos setenta se produjo un incremento en las iniciativas de car√°cter internacional. As√≠, en 1971, los sindicatos de periodistas de la Comunidad Econ√≥mica Europea ‚ÄĒformada entonces por 6 miembros‚ÄĒ, junto con los de Suiza y Austria, aprueban una Declaraci√≥n de deberes y derechos de los periodistas, conocida como la ¬ęCarta de Munich¬Ľ, que recibir√≠a el visto bueno tanto de la Federaci√≥n Internacional de Periodistas (FIP) como de la Organizaci√≥n Internacional de Periodistas (OIP). La novedad de este documento radicaba en que recog√≠a no s√≥lo los deberes sino tambi√©n los derechos de los profesionales del periodismo.

En los ochenta, el documento de m√°s importante fue aprobado por la Unesco en el a√Īo 1983, con el nombre de ¬ęPrincipios Internacionales de √Čtica Profesional del Periodismo¬Ľ; hasta ahora el intento m√°s consistente de crear un c√≥digo mundial de √©tica period√≠stica. Los antiguos c√≥digos fueron actualizados, pero lo m√°s llamativo fue la aparici√≥n de c√≥digos internos en los propios medios y agencias y grupos multimedia.

Ya en los noventa se ha producido una auténtica eclosión de nuevos códigos. Hay varias razones, políticas y mediáticas:

  • el cambio pol√≠tico en los antiguos pa√≠ses del Este ha hecho necesario introducir cambios en sus c√≥digos para tratar de hacer frente a sus deficiencias en libertad de expresi√≥n, pluralidad y √©tica period√≠stica.
  • las eclosi√≥n de nuevas tecnolog√≠as han planteado nuevas cuestiones relacionadas con la intimidad, la manipulaci√≥n y la propiedad intelectual.

En un futuro cercano, es previsible que se produzcan novedades en lo que se refiere a poscódigos de los medios audiovisuales y la aparición de códigos de medios de Internet.

Hoy en d√≠a, la opini√≥n p√ļblica se muestra m√°s sensible hacia la existencia de los c√≥digos deontol√≥gicos, que han dejado de ser una preocupaci√≥n exclusiva de periodistas y editores.

El Informe Hutchins

Artículo principal: Informe Hutchins

En el a√Īo 1942, el responsable de la revista Time, Henry Luce, consciente de la desviaci√≥n que hab√≠a sufrido el periodismo, reflexiona sobre la realizaci√≥n de un estudio y un informe centrado en la situaci√≥n de los medios de comunicaci√≥n en ese momento. Para la elaboraci√≥n de este trabajo pidi√≥ la colaboraci√≥n del rector de la Universidad de Chicago, Robert Hutchins, quien, rodeado de expertos en Ciencias Sociales, plasm√≥ sus conclusiones en Una prensa libre y responsable (1947). En este trabajo expone la situaci√≥n de la prensa en los Estados Unidos y propone soluciones para aquellos puntos criticables. Uno de los puntos m√°s destacados se centraba en la necesaria intervenci√≥n gubernamental para solucionar los problemas que se enumeraban en el trabajo. La prensa rechaz√≥ el informe y fue este punto el que mayor rechazo suscit√≥ en la prensa norteamericana.

En el a√Īo 1902 Joseph Pulitzer, consciente de los malos derroteros que estaba siguiendo el periodismo, cre√≥ la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia en Nueva York. El objetivo de esta escuela era el siguiente: a) elevar la calidad period√≠stica; b) establecer par√°metros de comportamiento; c) dignificar la profesi√≥n; d) mejorar las relaciones con la sociedad. En cierto modo era elevar la profesi√≥n period√≠stica al rango universitario y lograr as√≠ un enfoque m√°s profesional. El informe Hutchins dio lugar a una teor√≠a, a una doctrina: Teor√≠a de la Responsabilidad Social de la Prensa. Configuraci√≥n te√≥rica de una primera doctrina donde se reflejaba la enorme influencia de la prensa para dirigir la opini√≥n p√ļblica a favor de los dirigentes del medio. De esta teor√≠a, surgir√° con posterioridad, el concepto de Responsabilidad Social de los Medios.

El Informe McBride

Artículo principal: Informe McBride

El revuelo del informe Hutchins se prolong√≥ much√≠simo tiempo. Aun as√≠, en 1979, la Unesco, consciente de esta situaci√≥n desigual en la que la informaci√≥n estaba controlada por las grandes empresas de comunicaci√≥n, en la que siempre se hablaba de los mismos asuntos y de los mismos pa√≠ses, encarga otro informe: Un solo mundo, voces m√ļltiplesconocido habitualmente como Informe MacBride (Informe McBride). Dicho informe fue realizado en 1980 por el irland√©s Sean McBride quien, al igual que Hutchins, se rode√≥ de una serie de expertos en el mundo de la comunicaci√≥n para elaborar su trabajo. En √©l se recogen todos los delitos del poder que atentan contra el periodismo e incluye un aspecto novedoso: los derechos y deberes del periodista. Distintos pa√≠ses participaron en el desarrollo de este informe que supuso una radiograf√≠a de la comunicaci√≥n mundial en los a√Īos 70.

Entre los deberes, hay tres puntos que coinciden en los dos informes (Hutchins-McBride): a) responsabilidad social de los profesionales que implica una serie de obligaciones hacia la opini√≥n p√ļblica. Ya el informe Hutchins establec√≠a que hab√≠a que diferenciar lo que es informaci√≥n de lo que es opini√≥n; es aqu√≠ donde se instaura esa responsabilidad social; b) el periodismo ha de respetar las leyes para no vulnerar los derechos de los ciudadanos; c) necesidad de asumir la responsabilidad contractual con nuestra empresa. Ambos informes marcan as√≠ un antes y un despu√©s en la labor period√≠stica desde el punto de vista deontol√≥gico, y se trataba de imponer un nuevo orden en el mundo de la comunicaci√≥n internacional.

Desde la perspectiva del Informe MacBride, la libertad de expresión carente de responsabilidad es un paso a la distorsión de la realidad, pero es también inconcebible un periodismo ausente de libertad. Para el Informe, la "libertad con responsabilidad incluye relación con la ética profesional, acercamiento a los hechos, situaciones o procesos con la debida atención a sus aspectos diversos"

En los √ļltimos a√Īos...

Las consecuencias del informe McBride afectaron a todos los pa√≠ses. Esas consecuencias se observaron en la reflexi√≥n que se hizo en el √°mbito europeo donde se vincul√≥ la praxis profesional al servicio p√ļblico. Tanto las empresas period√≠sticas privadas como p√ļblicas empezaron a asumir la responsabilidad como profesionales de la comunicaci√≥n que deben funcionar como un servicio p√ļblico.

Desde que en el siglo XX se consolidara el concepto de opini√≥n p√ļblica como el sentir mayoritario de una poblaci√≥n sobre un asunto que afecta a la colectividad social, se toma conciencia de la relevancia que tienen los medios de comunicaci√≥n como transmisores de los problemas de la comunidad. De ah√≠ que fuera necesaria la regulaci√≥n de la actividad profesional. Con ello, en los a√Īos 80 se alcanza un periodo de relativa estabilidad favorable a la consagraci√≥n de nuevos valores que motivaron una revisi√≥n de los c√≥digos existentes. Durante la d√©cada de los 90 surge una preocupaci√≥n en torno a los problemas sociales y por las nuevas amenazas para la democracia como corrupci√≥n, racismo, terrorismo, etc. Esto ha motivado una renovaci√≥n de los c√≥digos que sigue abierta debido a los problemas vigentes que plantean la excesiva concentraci√≥n de medios en las corporaciones internacionales, la competencia agresiva, etc.

Dado el auge de Internet en los √ļltimos a√Īos cabe esperar la aparici√≥n de nuevos c√≥digos que regulen este √°mbito: relaciones, manera de proceder, etc.

El caso espa√Īol

La victoria franquista implant√≥ una sever√≠sima Ley de Prensa, vigente hasta el a√Īo 1966, que determinaba que todo libro o publicaci√≥n deb√≠a pasar, antes de ser impresa para consumo p√ļblico, por los censores. El miedo de los franquistas les llev√≥ a censurar tan a lo loco que llegaron a cometer incongruencias varias (en la pel√≠cula Mogambo, para ocultar un adulterio se simula un incesto). El √ļnico medio no sometido a la censura es RNE. Todas las emisoras de radio estaban obligadas a conectar dos veces diarias para difundir el parte de RNE. La Ser fue la cadena que rompi√≥ con esta norma, sin consentimiento previo del ejecutivo, una vez muerto Franco, impartiendo su propio informativo.Hasta 1975 tuvo que esperar Espa√Īa para recuperar un sistema democr√°tico que evitara el control exagerado sobre los medios de comunicaci√≥n, aunque si bien es cierto, se puede hablar de alg√ļn que otro t√≠mido avance durante esos a√Īos.

Uno de los avances m√°s destacable en este tema fue la famosa "Ley Fraga", aprobada el 15 de marzo de 1966 por el Pleno de las Cortes con s√≥lo tres votos en contra, se fragu√≥ la Ley de Prensa e Imprenta, conocida como ¬ęLey Fraga¬Ľ. Una Ley de Prensa, que tom√≥ el nombre de su creador, Manuel Fraga Iribarne, y que supuso cierta apertura del sistema informativo espa√Īol. De esta forma, los peri√≥dicos y los medios de comunicaci√≥n en general, pudieron aumentar el n√ļmero de temas a tratar, pudiendo ser as√≠ m√°s variados y con una mentalidad un poco m√°s abierta, aunque segu√≠a siendo muy importante el control del r√©gimen. La "Ley Fraga" entre otras cosas, ayud√≥ a la prensa de propiedad privada a alcanzar mayor protagonismo. Es una nueva Ley de Prensa e Imprenta avalada por el subsecretario del gobierno, en ese momento P√≠o Cabanillas Gallas. Esta ley establec√≠a numerosas limitaciones:

  • Respeto a la verdad y a la moral
  • Acatamiento de la Ley del Movimiento Nacional as√≠ como de las Leyes Fundamentales
  • No ir contra las exigencias de la defensa nacional, la seguridad del Estado y el mantenimiento del orden p√ļblico
  • Respetar a las instituciones militares y a las personas con cargos pol√≠ticos
  • Respetar la independencia de los tribunales
  • Salvaguardar el honor y la dignidad familiar

El 12 de febrero de 1978, la Constitución es aprobada en el parlamento, garantizando las libertades, concretamente la de prensa.

Las consecuencias tambi√©n se observaron en Espa√Īa en torno a los primeros a√Īos de la d√©cada de los 80. En los diarios espa√Īoles el informe McBride provoc√≥ una reflexi√≥n manifiesta tanto en medios p√ļblicos como privados. Esta reflexi√≥n, debemos tener en cuenta, s√≥lo es posible tras la muerte de Franco. Josep Llu√≠s G√≥mez Mompart, catedr√°tico de la Universidad Aut√≥noma de Barcelona, establece tres grandes etapas del periodismo espa√Īol:

1975 ‚Äď 1982

Se trata de una etapa de transición en la que la función del periodismo es eminentemente pedagógica. Esto se observa en la expresión "Parlamento de Papel": lo que no se debatía en un Parlamento que no existía se debatía en los periódicos. Los medios, y sobre todo los periódicos, fueron los que empezaron a hacer reflexiones sobre la necesidad de dar lugar a un cambio. Aparece la FAPE y nuevas asociaciones periodísticas. También se planteó qué hacer con los medios del Movimiento, totalmente intervenidos, empresas deficitarias y con un contenido partidario del Régimen. Se plantea así la necesidad de instaurar medios libres que fueran reflejo de la democracia, que estaba a punto de llegar, y fomentar así una prensa independiente y ajena al Gobierno: la sociedad ha de tener una prensa libre, para ello había que desmantelar la prensa del Movimiento y formar una prensa independiente que asumiera su responsabilidad de convertirse en un servicio social.

1982 ‚Äď 1989

Se redacta y se aprueba la Constituci√≥n espa√Īola. En el debate se incluye tambi√©n el art√≠culo 20 relacionado con el mundo de la informaci√≥n. En 1971 y 1972 surgen en Espa√Īa las primeras escuelas de periodismo, y es en esta segunda etapa cuando acceden los primeros licenciados al mercado laboral.

Se instaura una formaci√≥n universitaria, con libertad de c√°tedra, inmersa en la rama de Ciencias Sociales. Tras la formaci√≥n de las primeras asociaciones de profesionales del mundo de la comunicaci√≥n, surgen las primeras asociaciones de consumidores que demandaban esa Responsabilidad Social de los Medios al ser un servicio p√ļblico.

Las asociaciones de consumidores se unen a la aparición de una nueva figura: el defensor del lector u ombudsmen. Este hecho es una consecuencia lógica de la unión de lectores en asociaciones, como un consumidor más, en este caso, de información.

Durante la década de los 80 hay una batalla constante de los medios: la exigencia al Gobierno de permitir las televisiones privadas. El 3 de mayo de 1988 se aprobó definitivamente la Ley de Televisiones Privadas y en 1990 empezaron a emitir con el objetivo de mejorar la calidad de los contenidos de los medios de comunicación. Este hecho reflejaba que hasta entonces la calidad de los medios, y más concretamente de TVE, era mala y criticada por los propios profesionales de la comunicación.

Con la aparici√≥n de las televisiones privadas, los profesionales de los medios y los ciudadanos entend√≠an que √©stas eran empresas a las que el Gobierno les daba una concesi√≥n de algo que pertenece a todos los espa√Īoles. Por eso se convierten as√≠ en un servicio p√ļblico.

El objetivo de dotar a los medios de una calidad que no exist√≠a a√ļn no se hab√≠a conseguido. La ausencia de mecanismos de control o regulaci√≥n, seg√ļn los especialistas, es lo que ha dado lugar al deterioro del sector de la comunicaci√≥n en Espa√Īa.

Hay peque√Īos ensayos de instaurar estos mecanismos de control pero a una escala muy peque√Īa, debido a la falta de tradici√≥n de autocontrol en el panorama espa√Īol. Por ejemplo, el primer c√≥digo deontol√≥gico en Espa√Īa es el de los periodistas especializados en econom√≠a. El segundo, de mayores dimensiones, es el del Colegio de Periodistas de Catalu√Īa. El C√≥digo Deontol√≥gico del Colegio de Catalu√Īaque surge en 1992 se convierte de inmediato en un documento de referencia. Poco despu√©s, en el 93, la FAPE propone su propio c√≥digo que incluye cosas nuevas y reitera otras.

Estas herramientas, sin embargo, resultaron insuficientes porque no se incluyen puntos en los que se especifiquen sanciones para periodistas y empresas en el caso en el que no se cumpliesen. Esto se explica en el hecho de que son códigos voluntarios, es decir, se acoge a su regulación quien lo desee. Por lo tanto, no hay obligatoriedad.

Ante este vac√≠o surge otra reflexi√≥n, de nuevo, en Catalu√Īa. Un periodista incumple el c√≥digo deontol√≥gico de su empresa y es sancionado por √©sta. El periodista denuncia a su empresa por despido improcedente. Sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de Catalu√Īa dio la raz√≥n a la empresa por incumplimiento del c√≥digo deontol√≥gico por parte del periodista. Esta sentencia da lugar a una obligatoriedad jur√≠dica del C√≥digo.

Dado que no se cumplió el objetivo inicial de mejorar la calidad de la comunicación, los autores coinciden en que se ha caído en la espectacularización y, por tanto, en el sensacionalismo y en el amarillismo, incluso en la prensa.

1989 ‚Äď actualidad

La estructura de los medios de comunicaci√≥n en Espa√Īa est√° definida por los grupos multimedia: prensa, cadenas de televisi√≥n, emisoras de radio, editoriales de libros, productoras de televisi√≥n y cine, etc., se empiezan a concentrar en grandes grupos en cualquier soporte. La existencia de estos nos hace pensar en la acumulaci√≥n de empresas bajo un mismo poder asociado a un poder pol√≠tico e ideol√≥gico determinado. Esto afecta directamente al contenido y a su calidad y se convierte en un peligro tremendo. Hay movimientos en los grupos multimedia que nos llevan a hablar de homogeneizaci√≥n de los contenidos, del discurso (televisiones distintas pero las mismas noticias con el mismo enfoque). Por tanto, se vuelve a atentar contra el objetivo de las televisiones privadas en sus inicios: m√°s calidad en los contenidos, m√°s puntos de vista, pluralidad, etc. La contraprogramaci√≥n es un nuevo fen√≥meno pero m√°s importante a√ļn es lo que se conoce como la tiran√≠a de las audiencias: la ley del mercado que hace sucumbir a cualquier c√≥digo deontol√≥gico. La aparici√≥n de grandes grupos multimedia da lugar a una singular ley de competencia que no se da en ning√ļn otro sector econ√≥mico. Con libre competencia, la teor√≠a predice que la calidad mejora y los precios tienden a la baja; sin embargo, esto no sucede en el mundo de la comunicaci√≥n, incluso, cuando sabemos que los medios ejercen un servicio p√ļblico. Por ejemplo, la mayor competencia en televisi√≥n no est√° derivando en una mayor calidad de contenidos.

Algunos principios generales de los C√≥digos √©ticos y deontol√≥gicos espa√Īoles

Casi todas las regulaciones existentes en Espa√Īa recogen las normas que se aprenden en las facultades de Periodismo: el respeto a la verdad. Para ello, se debe perseguir la objetividad aunque se sepa inaccesible, contrastar los datos con todas las fuentes necesarias, diferenciar entre informaci√≥n y opini√≥n, y enfrentar, cuando existan, las versiones diferentes sobre un hecho. En la b√ļsqueda de la objetividad, los periodistas se suelen enfrentar a todo tipo de presiones. Los profesionales espa√Īoles consideran que la mayor parte de estas presiones, en nuestro pa√≠s, provienen de los poderes econ√≥micos, seguidas de las de las propias empresas y en menor medida del Gobierno de turno y de los anunciantes. Si un periodista contempla c√≥mo su medio o su director, en concreto, resisten una y otra vez a las presiones por parte de instituciones, partidos, empresas o particulares para influir en el contenido de sus informaciones, ser√° √©l mismo m√°s inasequible a las que reciba directamente, que otro que vea ceder a sus jefes con demasiada frecuencia. En Espa√Īa existen alrededor de una docena de medios o colectivos profesionales que se han dotado de una regulaci√≥n √©tica, articulada en forma m√°s o menos concreta y plasmada en c√≥digos entendidos como tales, en estatutos de redacci√≥n, convenios colectivos e incluso libros de estilo. La mayor√≠a han surgido en la d√©cada de los noventa y en todos los casos, se trata de consideraciones √©ticas y deontol√≥gicas que afectan a grupos profesionales como -la Asociaci√≥n de Periodistas de Informaci√≥n Econ√≥mica, el Colegio de Periodistas de Catalu√Īa, la Federaci√≥n de Asociaciones de la Prensa de Espa√Īa (FAPE)-, o medios de gran difusi√≥n: El Pa√≠s, El Mundo, ABC, El Peri√≥dico de Catalunya, el grupo Correo, Europa Press, la COPE, RTVE.

La b√ļsqueda de objetividad del periodista y el reconocimiento de la fuente de comunicaci√≥n son realidades relacionadas en la comunicaci√≥n period√≠stica. Uno de los factores a la hora de interpretar la situaci√≥n period√≠stica seg√ļn J.M. Sabucedo y M. Rodr√≠guez, es la confianza y profesionalidad de la fuente period√≠stica. Dicha credibilidad por parte del periodista, marcar√° su profesionalidad para con los medios de comunicaci√≥n. Esta caracter√≠stica en la fuente, viene determinada por dos factores fundamentales: la confianza y la experiencia, los cuales incrementan la eficacia del mensaje en aquellas √°reas en las que la fuente se considera expertas. Por esta raz√≥n no es extra√Īo que muchas comunicaciones en la vida social y pol√≠tica aparezcan avaladas por expertos. Los autores sostienen que algunos temas dejan poco lugar a la controversia, ya que el propio conocimiento de un profesional puede zanjar las dudas y la desinformaci√≥n de los legos, sin embargo en determinadas circunstancias, entra dentro de la propia profesionalidad del periodista, delegar o conceder la condici√≥n de experto y competencia a aquellas personas que contemplan la informaci√≥n desde distintos puntos de vista.

Un factor a destacar es la concentraci√≥n, de los medios de comunicaci√≥n a nivel global y del periodista en el desarrollo de su actividad, en determinadas fuentes informativas. Dichas fuentes se acercar√≠an a los puntos de vista m√°s pr√≥ximos al profesional periodista, en lugar de garantizar una diversidad informativa. Una de las consecuencias m√°s claras de la concentraci√≥n de un medio en pocas manos, es la asimilaci√≥n por parte del potencial lector de este hecho, estableciendo los temas que se deben tratar y debatir. Esta concentraci√≥n puede ocasionar de igual modo que los propios periodistas asuman el papel de expertos. En este sentido, Le√≥n establece que algunas estrategias de desinformaci√≥n pol√≠tica acuden al recurso de las denominadas ‚Äúcitas en cadena‚ÄĚ. Dichas citas consisten en un periodista inserta una noticia interesante pero calumniosa, reproducida despu√©s por otros medios afines o no, y sucesivamente nuevos soportes citan a los anteriores con lo cual, la cascada de citas en medios, percibidos como expertos, avalan ‚Äúla verdad‚ÄĚ de lo que originariamente no fue sino una calumnia.

Una forma de regular la profesión

La actividad period√≠stica tiene como objetivo fundamental la misi√≥n de ofrecer a la ciudadan√≠a informaci√≥n veraz, objetiva y plural, erigi√©ndose como un instrumento necesario, un pilar ‚Äďadem√°s de una consecuencia l√≥gica-, rector de una sociedad democr√°tica. El ejercicio del periodismo se garantiza y se protege en los presupuestos constitucionales b√°sicos de la libertad de informaci√≥n y de expresi√≥n. La cl√°usula de conciencia es tambi√©n un mecanismo que garantiza la libertad de pensamiento y protege el reducto esencial de la independencia cr√≠tica del juicio profesional.

Debe tenerse presente que la actividad periodística está regulada, principalmente, por tres grandes órdenes normativos, que son el derecho, la normativa de la deontología profesional y la moral. Por tanto, la deontología profesional y los códigos éticos se nutren de diversas fuentes: De la ética para la justificación teórica; de la moral y del derecho. La deontología, por tanto, es un puente entre la ética y el derecho.

Quienes desempe√Īan la profesi√≥n period√≠stica est√°n sujetos a responder ante la sociedad con elevados niveles de competencia t√©cnica, que les lleven a poner todo su saber y diligencia en sus acciones. Para ello, el periodista tiene que asentar previamente las bases de su profesi√≥n, exigiendo medios y condiciones laborales que le permitan desarrollar el periodismo de manera libre y responsable. Esos buenos h√°bitos construyen racionalmente el "quehacer" profesional, y con el tiempo y el consenso formar√°n los principios que pasar√°n a ser parte de la ‚Äúdeontolog√≠a‚ÄĚ, del ‚Äúdeber ser".

La √©tica period√≠stica proporciona una ayuda gracias a la cual, los errores individuales pueden ser corregidos sin poner en peligro el objetivo de la comunicaci√≥n y la informaci√≥n libres: proveer de conocimiento al p√ļblico. Los profesionales del periodismo deben guiar su "quehacer" profesional por normas sistem√°ticas, dado que s√≥lo as√≠ ser√°n √ļtiles para la sociedad de forma √©tica, responsable y constructiva.

Sin embargo, el ejercicio profesional del periodismo supone, en ocasiones, un campo de problemas y de dilemas éticos. Son frecuentes las situaciones en las que entran en colisión las creencias y valores personales, es decir el código moral individual, con los requerimientos de otros órdenes normativos que regulan, al tiempo, esas mismas situaciones. Para jerarquizar la escala de prioridades, en la elección siempre han de primar los criterios morales propios y personales. Aquí entran en juego los valores individuales ya que el profesional, además de periodista, es persona.

La moral, como orden regulador del periodismo, debe ser entendida a este respecto desde dos dimensiones. Existe una moral social vigente o positiva que impone unos par√°metros a la actividad period√≠stica, pero, acompa√Īada de √©sta ‚Äďy en buen n√ļmero de ocasiones enfrentada- est√° la moral cr√≠tica, un concepto con diferentes dimensiones sem√°nticas. En su primera acepci√≥n, la moral cr√≠tica se equipara a la moral aut√≥noma o individual, opuesta a la moral heter√≥noma que nos es dada por imposici√≥n social. El ejercicio de la profesi√≥n period√≠stica, desde el pr√≠stino proceso de b√ļsqueda del hecho noticioso y de la relaci√≥n con las fuentes hasta la impresi√≥n del enfoque de la noticia y la decisi√≥n √ļltima de la publicaci√≥n, pasando por todo el proceso del tratamiento de la informaci√≥n, requiere de una constante reflexi√≥n moral interna o individual, aut√≥noma de los preceptos de los tres grandes √≥rdenes normativos que regulan la profesi√≥n period√≠stica. La moral social vigente gu√≠a el ejercicio period√≠stico, pero no lo condiciona hasta el punto contraproducente y degenerativo de la tiran√≠a. La existencia de una moral cr√≠tica no s√≥lo es necesaria a nivel corporativo en la profesi√≥n, como un proceso necesario de continua revisi√≥n y de progresi√≥n del periodismo en su funci√≥n social, sino que tambi√©n debe ser inherente, a nivel individual, al ejercicio de cada profesional. La moral cr√≠tica tambi√©n debe entenderse en este sentido como la reflexi√≥n cr√≠tica de los contenidos de una moral correcta, en oposici√≥n a la moral heter√≥noma. El revisionismo moral es una necesidad inherente a la profesi√≥n period√≠stica, sobre todo por la funci√≥n fundamental que desempe√Īa de informaci√≥n de la sociedad en la articulaci√≥n instrumental del Estado de derecho. Puede concebirse conceptualmente la existencia de una moral cr√≠tica desde el corporativismo del colectivo de los periodistas en general, y desde la reflexi√≥n y el revisionismo activo a nivel individual del profesional, aut√≥noma sobre la moral heter√≥noma, en aras del progreso y de la funcionalidad social de la profesi√≥n, y, en un segundo estadio, a favor de la evoluci√≥n de la propia moralidad. El periodismo no puede obviar la moral positiva o vigente en la sociedad, pero tiene la responsabilidad de trascenderla para contribuir activamente en su proyecto de mejora.

En cuanto a la moral, podemos a√Īadir una serie de observaciones explicativas que ayudan a entender mejor el concepto. El objeto (de lo que se ocupa) la moral son acciones humanas y libres. Se refiere a que detr√°s de cada acci√≥n calificada como moral existe una voluntad o finalidad. La idea de libertad se relaciona con el concepto de responsabilidad moral. Supone que quien realiz√≥ una acci√≥n, lo hizo voluntaria y conscientemente (voluntariedad y conciencia son los requisitos de una acci√≥n para luego atribuir al sujeto de la misma, sus consecuencias). Otra observaci√≥n es la de que las normas morales tienen, en √ļltima instancia, un origen social. Cuando ponemos a veces en cuesti√≥n las normas dadas o heredades, es para validarlas. La propia rebeld√≠a moral de esas normas, sirve para reconocerlas. Incluso las cr√≠ticas morales, tienen un marco social. Por otro lado, las morales est√°n afectadas y var√≠an seg√ļn las culturas, como formas de relacionarse entre las personas. Distintas culturas, tienen distintas normas morales. Incluso dentro de una misma cultura, var√≠an las normas seg√ļn el tiempo y el espacio, a lo largo de la Historia. Existe una especie de "relativismo cultural" (las normas morales son relativas en cada cultura; esto deriva de que la moral es social). Y, por √ļltimo, en el seno de una misma cultura, existen diferentes normas morales. Las culturas, aunque desde fuera puedan parecer homog√©neas, no lo son. Dentro de ellas existen diversas normas y criterios morales. Lo que se llamar√≠a "pluralismo moral".

Con el tiempo se fue abriendo paso en el ámbito profesional, en general, y en el periodístico, en particular, la idea de que junto a las normas jurídicas y las morales era conveniente el desarrollo de una cierta operativa de autocontrol por parte de los propios profesionales, una deontología profesional. Esta es una de las claves que explica la existencia de los códigos deontológicos en el mundo profesional. Aunque dichos códigos y patrones de conducta profesional tampoco resuelven, en la práctica, todas las posibles situaciones problemáticas desde un punto de vista ético.

La regulación simultánea de la materia periodística por parte de diversos órdenes normativos genera en la práctica la posibilidad de colisión. Únicamente puede hablarse de conflicto cuando el profesional no puede ajustar su comportamiento, simultáneamente, a los mandatos o exigencias de diferentes ordenamientos que regulan de facto una materia dada. La simple regulación de la misma materia por diversos órdenes normativos no se traduce, necesariamente, en una situación conflictiva. Al hablar de distintos órdenes que regulan la profesión periodística y que pueden entrar en conflicto, nos referimos al Derecho, la Deontología y la Moral. Estos tres órdenes normativos pueden solaparse y en ocasiones cabe la posibilidad de que haya contradicciones.Para que exista un conflicto entre estos órdenes tiene que ser imposible cumplir con los mandatos de uno de ellos, o con los tres órdenes a la vez. Se debe evitar que estos conflictos se produzcan.

Todas las profesiones requieren para su ejercicio de una √©tica, es por esto que los profesionales est√°n sometidos a ciertos controles, en cuanto al cumplimiento de los c√≥digos √©ticos propios de su actividad por parte de los colegios profesionales. En Espa√Īa, por ejemplo, el del Colegio profesional de periodistas de Galicia, el del Colegio de periodistas de Catalu√Īa o el Colegio de periodistas de Valencia.

Para algunos autores, la ética y el cumplimiento de las normas deontológicas a las que se adscriba cada profesional son básicas para el periodismo. Sin embargo, la ética para estos expertos no es algo externo a la formación sino que el ejercicio de la profesión periodística requiere una base educativa específica, ya que la ética no tiene por objeto suplantar la libertad, sin que intenta fomentar el ejercicio responsable. El obligado ético del profesional del periodismo es satisfacer el derecho de la sociedad a recibir la mayor cantidad y calidad de información. Eso se hace posible con la ética de los principios. El deseo de investigar la verdad y de darla a conocer es uno de los fundamentos morales del periodismo libre. La moralidad pues obliga al periodista.

Este conjunto de normas √©ticas que el periodista debe cumplir como base para la elaboraci√≥n de un producto period√≠stico de calidad informativa y moral, necesita fundamentarse en una formaci√≥n deontol√≥gica que ser√≠a dif√≠cil que otro profesional pueda desempe√Īar. En estas premisas sustentan algunas de la voces favorables a la colegiaci√≥n y la exigencia del estudio de la licenciatura de periodismo para ejercer como tal.

Ahora bien, estas normas son s√≥lo aplicables a la actividad period√≠stica. Las diferencias entre los distintos oficios y el papel que desempe√Īan sus colegios profesionales, afecta al grado de coercibilidad de sus normas deontol√≥gicas y al contenido de las mismas.

Desde sus inicios, el código deontológico se presentó como una necesidad de estructurar la actividad periodística y dotarla de ciertas normas que la regulasen.

En la práctica periodística destacaremos los siguientes:

Colegiación

Los Colegios profesionales son corporaciones de Derecho P√ļblico compuestas por personas con intereses comunes a las que se encomiendan funciones de provecho social. APor tanto, la existencia de intereses privados de profesionales no legitima el uso de esta figura.

S√≥lo la protecci√≥n de intereses p√ļblicos relevantes pueden ser objeto de la actividad de los Colegios Profesionales. Por tanto s√≥lo las profesiones que requieren titulaci√≥n y que cumplen funciones de trascendencia social pueden crear un Colegio profesional.

En el caso del periodismo, la colegiación no resulta obligatoria para el ejercicio de la profesión. De este modo, las normas deontológicas recogidas en los diversos códigos ordenan el ejercicio de la profesión en términos admonitorios, pero sin posibilidad de sanción institucionalizada en caso de incumplimiento. No son normas con carácter coercitivo (entendido desde el Derecho). Las sanciones a las que puede enfrentarse un periodista que incumpla con las normas deontológicas de la profesión son de tipo social: desprestigio, pérdida de credibilidad, exclusión del grupo...

La falta de colegiaci√≥n y adopci√≥n de un c√≥digo deontol√≥gico com√ļn provoca el ejercicio libre de los periodistas, que act√ļan bajo los dictados de su propia moral. La regularizaci√≥n de la profesi√≥n implicar√≠a eliminar situaciones de conflicto social, como es el caso de las faltas cometidas ante la incorrecta utilizaci√≥n del derecho a la "libertad de expresi√≥n", "secreto en relaci√≥n a las fuentes utilizadas"...

La existencia de varios c√≥digos deontol√≥gicos period√≠sticos deja entrever la falta de unanimidad de criterio a la hora de elaborarlo. Si bien es cierto que todos atienden a los mismos aspectos, tambi√©n lo es que no lo hacen de la misma forma. Todo ello es una muestra de la incapacidad de encontrar una soluci√≥n √ļnica y v√°lida que satisfaga tanto a los periodistas como a la sociedad. La profesi√≥n period√≠stica, y por tanto sus c√≥digos deontol√≥gicos, conlleva una especial dificultad a la hora de confirmar una serie de normas a seguir, ya que los periodistas, al realizar su trabajo, est√°n desempe√Īando una labor social.

Por otra parte, existen aspectos comunes que recuerdan que es posible establecer unas normas universales. Por ejemplo, todos los códigos deontológicos defienden el derecho a la información veraz y la necesaria rectificación de informaciones erróneas, a la vez que condenan las injurias y calumnias. Por ello, los principios considerados básicos del periodismo se encuentran recogidos de manera unánime en los diferentes códigos de la profesión.

La libertad es el contexto privilegiado en el que afloran y se desarrollan m√°s eficientemente la vida social y profesional. Ahora bien, dado que ser√≠a impensable conciliar el ejercicio de la libertad individual y extrema con los requerimientos del bien com√ļn o incluso con la propia viabilidad de la vida social, ha de haber alguna instancia que organice, favorezca y l√≠mite dicho ejercicio, mediante la promulgaci√≥n de unas leyes que marquen y garanticen las normas del juego, un c√≥digo deontol√≥gico. Sobre este particular, no parecen existir controversias entre los profesionales. Tampoco parece suscitar controversias la creaci√≥n de colegios profesionales en el √°mbito de la actividad period√≠stica, que velen por la √©tica y la dignidad profesional y por el respeto debido a los derechos de los particulares y que ejerza la facultad disciplinaria en el orden profesional y colegial (Ley de colegios profesionales). Ahora bien, tema bien distinto es el de la colegiaci√≥n obligatoria.

En la actualidad, el ejercicio de la profesi√≥n period√≠stica en Espa√Īa no requiere la colegiaci√≥n obligatoria, como se√Īal√°bamos m√°s arriba. No obstante, existe la iniciativa de promulgar un ‚ÄúEstatuto del periodista profesional‚ÄĚ que fue presentado en el Congreso de los Diputados en el a√Īo 2004 y que a√ļn se encuentra en tramitaci√≥n. Este tiene por finalidad, seg√ļn se reconoce en su exposici√≥n de motivos, la de servir al derecho de la ciudadan√≠a a ser informada, garantizando la independencia de los informadores. En el art√≠culo 2 de este Estatuto se entra de lleno en la pol√©mica que venimos analizando: La condici√≥n de periodista se acredita mediante el correspondiente carn√©.

Entre las ventajas derivadas de un sistema de ejercicio de la profesión que pase por la colegiación obligatoria se menciona habitualmente, en primer lugar, la evitación del intrusismo. Las opiniones a favor de esta opción argumentan que garantiza la posesión por parte del profesional de los rudimentos técnicos y la formación necesaria para desarrollar su función en las mejores condiciones. El grado de consecución de este loable objetivo dependerá, en la práctica, de los términos en que se concrete la colegiación obligatoria. Así, cuando la colegiación se traduzca en un mero trámite al objeto de acreditar la obtención previa de un título universitario, como ocurre entre nosotros, por ejemplo, en lo que respecta al ejercicio profesional de la abogacía, esa garantía será menor que en los casos en que se obligue a la realización de un examen para demostrar que se dispone de un nivel formativo que cumple con unos estándares mínimos de calidad para el ejercicio de la actividad profesional. Esto sucede en otros sistemas (países anglosajones o, incluso, en otros más cercanos a nuestra tradición cultural y jurídica, Portugal) y siguiendo con el ejemplo de los abogados.

Pero tambi√©n existen inconvenientes. Los detractores de la colegiaci√≥n obligatoria suelen invocar el art√≠culo 19 de la Declaraci√≥n Universal de Derechos Humanos en que se manifiesta que ‚ÄúTodo individuo tiene derecho a la libertad de opini√≥n y de expresi√≥n; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitaci√≥n de fronteras, por cualquier medio de expresi√≥n‚ÄĚ. As√≠, el Comit√© Mundial de Libertad de Prensa (WPFC),[1] que coordina a organismos de defensa de la libertad informativa en todo el mundo, resalta la importancia de la Declaraci√≥n de Santiago de Chile, adoptada por la conferencia latinoamericana de la Unesco en el a√Īo 1994. La declaraci√≥n proclama que ‚Äúel acceso al periodismo y su pr√°ctica deben ser libres, y no limitados por medio alguno‚ÄĚ. Se trata de una manifestaci√≥n de decisiva importancia en Iberoam√©rica, donde la ‚Äúcolegiaci√≥n obligatoria‚ÄĚ de los periodistas es com√ļn en varios pa√≠ses, pese a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos[2] la conden√≥ en 1985. Dicho dictamen estableci√≥ de forma tajante que: la colegiaci√≥n obligatoria de periodistas, en cuanto impida el acceso de cualquier persona al uso pleno de los medios de comunicaci√≥n social como veh√≠culo para expresarse o para transmitir informaci√≥n, es incompatible con el art√≠culo 13 de la Convenci√≥n Americana sobre Derechos Humanos.

Por otra parte, la necesidad del carn√© establecida en el proyecto de ley espa√Īol arriba mencionado puede generar cierta resistencia entre los profesionales del sector por el posible parecido con el carn√© que requer√≠a la Asociaci√≥n Espa√Īola de la Prensa en la √©poca franquista para poder trabajar.

En resumen, la cuesti√≥n es si este sistema de ‚Äúnumerus clausus‚ÄĚ que permite controlar qui√©n puede trabajar en los medios y qui√©n no generar√° ventajas efectivas para los ciudadanos y se traducir√° o no en un mayor nivel de exigencia, de competencia y de calidad en el desempe√Īo del trabajo por parte de los profesionales.

Las leyes autonómicas sobre colegios profesionales

Ante la falta de normas estatales sobre colegios profesionales de periodistas, tres Comunidades Aut√≥nomas, Galicia, Catalu√Īa y Arag√≥n han dictado leyes sobre la materia. No imponen la colegiaci√≥n como requisito para ejercer la profesi√≥n period√≠stica.

1) Catalu√Īa: la Ley catalana 22/1985, de 8 de noviembre, de creaci√≥n del Colegio Profesional de Periodistas de Catalu√Īa, es la primera norma dictada en Espa√Īa sobre colegios profesionales. La redacci√≥n originaria fue modificada por la Ley 1/1988 de 26 de febrero, que se√Īala, que "el Colegio agrupa a todos los periodistas que lo solicitan" (antes √ļnicamente agrupaba a los que ejerc√≠an su profesi√≥n en el territorio catal√°n). El texto reconoce al Colegio Profesional de Periodistas de Catalu√Īa, como "corporaci√≥n de Derecho p√ļblico". Para formar parte del colegio, es requisito indispensable ser licenciado en periodismo u otro t√≠tulo universitario superior, debiendo acreditarse en este caso, dos a√Īos efectivos de pr√°cticas period√≠sticas.

2) Galicia: el Parlamento de Galicia, aprob√≥ la Ley 2/1999, de 24 de febrero, de creaci√≥n del Colegio Profesional de Periodistas de Galicia. Se trata de una iniciativa de diferentes asociaciones de representantes de los profesionales del periodismo gallego reunidas en el IV Congreso de Periodistas de Galicia (Santiago de Compostela, 1997). Entre sus objetivos principales, se encuentra el autocontrol en el ejercicio profesional, la vertebraci√≥n profesional y la defensa del derecho a la informaci√≥n y a la autoexigencia profesional. El contenido de la Ley es muy similar al de la Ley catalana, pero en este caso, limita las posibilidades de acceder al colegio a los no titulados. El art√≠culo 3, establece que podr√° ser miembros quienes posean el t√≠tulo de licenciado en periodismo o en Imagen y Comunicaci√≥n, acreditando en este √ļltimo caso, que est√°n realizando pr√°cticas profesionales.

3) Arag√≥n: la Asociaci√≥n de la Prensa de Arag√≥n celebr√≥ en junio de este mismo a√Īo, una Asamblea General Extraordinaria en la que aprob√≥ por unanimidad la creaci√≥n de un Colegio Profesional de Periodistas de Arag√≥n pero sin renunciar a la Asociaci√≥n. El Colegio se dedicar√° a la defensa de la profesi√≥n, la vigilancia de los aspectos deontol√≥gicos y la representaci√≥n de los periodistas en los √°mbitos oficiales. Por su parte, la APA mantendr√≠a pr√°cticamente las mismas competencias y atribuciones que en la actualidad, centradas en prestar servicios a sus asociados. La Ley de creaci√≥n del Colegio Oficial de Periodistas de Arag√≥n que, al tratase de una ley muy sencilla de art√≠culo √ļnico, podr√≠a quedar a aprobada a comienzos del a√Īo 2008

Comportamientos ilícitos

La Declaración de Principios de Conducta de los Periodistas considera como grave ofensa profesional varios comportamientos ilícitos como son el plagio, la distorsión maliciosa, la calumnia, injuria, libelo, acusaciones infundadas y la aceptación de sobornos en cualquier forma por publicar o suprimir determinada información.

Otro de los ejemplos alude a la √©tica de la pr√°ctica del robo de informaciones por parte del periodista. En general, los documentos espa√Īoles que hacen referencia a la √©tica period√≠stica reiteran la necesidad de conseguir la informaci√≥n por m√©todos l√≠citos. Algunos se refieren adem√°s a que esos m√©todos deben ser honestos o dignos. Est√°n de esta forma intentando cubrir por la v√≠a de lo moral lo que pueden ser lagunas importantes en las diferentes legislaciones. Precisamente en este momento, existen no pocos vac√≠os legales en lo referido a la difusi√≥n de datos y obras completas a trav√©s de las autopistas de la informaci√≥n, y muchas voces se han alzado ya pidiendo una legislaci√≥n de aplicaci√≥n internacional sobre la materia.

Se plantea otro problema cuando la informaci√≥n difundida se basa en datos que han sido ofrecidos por la fuente con la condici√≥n de que no se hagan p√ļblicos. Es decir, cuando se viola lo que se conoce como un off the record. Los c√≥digos deontol√≥gicos suelen referirse expresamente a estas informaciones y piden siempre que se respete la confidencialidad, aunque algunos matizan que el off the record queda sin validez si otra fuente da la misma informaci√≥n sin imponer restricci√≥n alguna. Lo que la fuente no puede hacer nunca es secuestrar la informaci√≥n por la v√≠a de darla off the record a los periodistas. De ah√≠ que algunas veces, cuando los periodistas sospechan que puede haber alguna intenci√≥n de este tipo tras una confidencia, se lancen a intentar confirmarla por otras v√≠as, para poder difundirla sin romper norma deontol√≥gica alguna.

En este aspecto tambi√©n es de relevante importancia el secreto profesional period√≠stico, una garant√≠a reconocida en Espa√Īa que da a la fuente el derecho a no ser revelada su identidad. Sin embargo, hay que considerar que seg√ļn el C√≥digo Deontol√≥gico de la FAPE, si la informaci√≥n que ha revelado dicha fuente pone en peligro la vida de las personas o se demuestra que est√° ha falseado su contenido de forma consciente, el periodista est√° en la obligaci√≥n de no reservar la confidencialidad de la fuente.

El estatuto del diario generalista El País se refiere también a otra materia: la copia de información o imágenes de otros medios. Y lo hace en términos muy tajantes: "Es inmoral apropiarse de noticias de paternidad ajena" (art. 1.20). Apreciación que se completa con ésta: "La aparición en otro periódico, antes que en el propio, de informaciones de importancia no es motivo para dejar de publicarlas o para negarles la valoración que merecen" (art. 1.19).

La inmediatez informativa, la exclusividad y la exigencia de la difusi√≥n lo m√°s pronto posible de las noticias motiva buena parte de los comportamientos que se sit√ļan al margen de la legalidad.

El tratamiento de la informaci√≥n por parte de los medios de comunicaci√≥n seg√ļn el autor Alberto Moncada, radica no tanto en suministrar informaci√≥n y entretenimiento a sus clientelas cuanto en vender a los anunciantes sus lectores y audiencias. Eso explica la preponderancia actual del entretenimiento, el hecho de que noticias, comentarios y programas tiendan a ser de car√°cter ligero. Esta realidad presenta un comportamiento profesional comunicativo vinculado a un determinado inter√©s ajeno a motivos puramente comunicacionales.

La educación, manipulación y entretenimiento se encuentran en manos de oligopolios de distintos perfiles en el ejercicio informativo y son susceptibles de las más diversas manipulaciones al servicio de los intereses que las patrocinan o apetecen. La tendencia a la comercialización, la concentración y la transnacionalización de los medios de comunicación, los hacen formar parte de un entramado económico de un mercado globalizado en el que el poder financiero impone sus dictados.

Comportamientos il√≠citos fuera de Espa√Īa

Fuera de Espa√Īa, el problema del plagio sigue siendo un tema de preocupaci√≥n para los periodistas. Seg√ļn Mario Alfredo Cantarero, en la p√°gina web Sala de Prensa, una web para profesionales de los medios de comunicaci√≥n iberoamericanos, advierte de los peligros del plagio en los medios de comunicaci√≥n. Bajo el t√≠tulo de El "refrito" o plagio en los medios de comunicaci√≥nMario Alfredo aborda el tema de forma contundente. Para √©l, el problema reside en no citar las fuentes usadas. En sus propias palabras: "Los medios de comunicaci√≥n en El Salvador, cuando producen la noticia y la distribuyen, utilizan informaci√≥n de fuentes documentales -escritas, audiovisuales o de internet-, suelen no citar las fuentes que han utilizado Sin duda, este mal no es exclusivo de los medios locales, se expresa internacionalmente. El problema, en el marco del desarrollo de las nuevas tecnolog√≠as y los enormes vol√ļmenes de informaci√≥n a los que se tiene acceso, se ha extendido y complicado todav√≠a m√°s".

Alfredo Cantarero afirma que "editores, asociaciones de periodistas y medios de comunicación, están preocupados por atenuar el problema a través de una serie de disposiciones legales y éticas".

Para abordar el tema con claridad, Mario Alfredo da una dfeinición de lo que es el plagio o "refrito": "Define el plagio como el acto de copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias".

"Para la Federación Internacional de Periodistas (FIP), en su declaración de principios, adoptada en el congreso de Helsingor (Dinamarca), en junio de 1986, el plagio comparte rango de gravedad con otros comportamientos reprobables: la distorsión malintencionada; la calumnia, la maledicencia, la difamación, las acusaciones sin fundamento; la aceptación de alguna gratificación como consecuencia de la publicación de una información o su supresión".

Pero, si tan grave es el plagio, ¬Ņpor qu√© son tan ineficaces las medidas legales?

Este es uno de los problemas que deberían plantearse los comunicadores en la actualidad. Abordarlo con contundencia y determinación, ya que tomar como propias obras ajenas es una muestra más de la falta de rigor periodístico en las informaciones que transmiten los medios de comunicación.

En Venezuela durante la marcha de la oposcion hacia al palacio de Gobierno en abril de 2002,la cadena de televisión Venevisión grabó unas imágenes que se difundieron y se repitieron muchas veces en la televisión nacional e internacional. La noticia que difundieron los medios de comunicación narraba los hechos de esta forma: ambas marchas se habían encontrado en el puente Llaguno (puente elevado, situado cerca del centro histórico de Caracas) y la marcha chavista disparó a sangre fría contra la marcha opositora; todos los muertos serían de la oposición.

Estas im√°genes causaron un gran impacto en la opini√≥n internacional, el mismo gobierno de Espa√Īa, a trav√©s de la agencia EFE y la Agencia Espa√Īola de Cooperaci√≥n Internacional, otorg√≥ el 28 de noviembre de 2002 el premio Internacional de Periodismo Rey de Espa√Īa al reportero Luis Alfonso Fern√°ndez, quien realiz√≥ el reportaje.

En julio de 2003, Fern√°ndez afirm√≥ en un juicio que el v√≠deo transmitido por Venevisi√≥n el 11 de abril no era veraz, que fue manipulado para dar a entender que as√≠ hab√≠an ocurrido los hechos. En diciembre de ese mismo a√Īo, se dict√≥ una sentencia que absolvi√≥ de toda responsabilidad a quienes estaban en el puente Llaguno y hab√≠an sido acusadas de disparar contra los manifestantes de la oposici√≥n. En esa misma sentencia se afirm√≥ que el v√≠deo de Venevisi√≥n hab√≠a sido manipulado.

Autorregulación periodística

La autorregulaci√≥n period√≠stica puede llegar a ser un instrumento de defensa de las libertades de expresi√≥n e informaci√≥n, especialmente en temas pol√≠ticos. Podr√≠amos recordar la teor√≠a de la responsabilidad social de la prensa referida por Siebert, Peterson, y Sharamm en 1973: ‚ÄúEl poder y la casi monop√≥lica posici√≥n de los medios impone en √©stos la obligaci√≥n de ser socialmente responsables, de ver que todas las voces son fielmente presentadas y que el p√ļblico tiene suficiente informaci√≥n para decidir; y si los medios no asumen ellos mismos esa responsabilidad tal vez ser√≠a necesario que alguna dependencia p√ļblica la impusiera‚ÄĚ

Existen en la actualidad muchas formas de autorregulaci√≥n en las que la √©tica constituye el elemento clave que acompa√Īa a cada una de ellas. La variedad de mecanismos de autorregulaci√≥n ofrece los diferentes puntos de vista que cada profesional aporta. As√≠, la propia Federaci√≥n Internacional de Periodistas (FIP), se√Īala: ‚ÄúNo hay un modelo √ļnico de autorregulaci√≥n que pueda ser copiado en todo el mundo. Los periodistas en cada pa√≠s deben trabajar juntos para establecer y revisar est√°ndares comunes de √©tica y profesionalismo‚ÄĚ.

En conclusi√≥n hay que poner el acento en la responsabilidad y cuidando su uso. El discurso del uso de la informaci√≥n debe estar acompa√Īado de un discurso sobre el uso responsable de los medios de comunicaci√≥n.

La ética periodística que moldea la autorregulación se construye a partir del trabajo diario y a través de los casos prácticos que en cada momento se le presentan al periodista. No se trata, por tanto, de unas normas morales inamovibles en el tiempo.

Para la vigilancia del cumplimiento de los principios deontológicos que aseguren la libertad de expresión y el derecho a recibir información veraz, los medios de comunicación deben crear organismos o mecanismos de autocontrol. Estos deben estar integrados por editores, periodistas, asociaciones de ciudadanos usuarios de la comunicación, representantes de la Universidad y de los jueces.

La historia de los c√≥digos de √©tica period√≠stica corre paralela a la del siglo pasado. Los primeros antecedentes los encontramos en algunas de las declaraciones de principios que sol√≠an acompa√Īar a la presentaci√≥n de los primeros n√ļmeros de peri√≥dicos y revistas.A principios del siglo XX se aprobaron los primeros documentos de ese tipo en Estados Unidos y algunos pa√≠ses de Europa.Los c√≥digos supon√≠an un fen√≥meno aislado y minoritario por su escaso n√ļmero y por el desconocmiento, no s√≥lo del gran p√ļblico, sino tambi√©n de muchos de los profesionales de los medios.

La Segunda Guerra Mundial supusó un punto de inflexión, marcando un cambio fundamental en la atención al fenómeno de la comunicación.

A mediados de la década de los ochenta, ya se puede decir que la gran mayoría de los países desarrollados contaban con un código de regulación periodística, aunque todavía quedara mucho camino por recorrer.

El caso espa√Īol ocupa un lugar singular en el √°mbito de la autorregulaci√≥n period√≠stica, ya que ha sido uno de los √ļltimos pa√≠ses de Europa en contar con un c√≥digo deontol√≥gico para esta profesi√≥n. Esta situaci√≥n se debe a la dictadura franquista, durante la cual no ten√≠a sentido hablar de autorregulaci√≥n debido al uso represivo del control moral de la prensa ejercido durante este periodo. Sus efectos se prolongaron durante 15 a√Īos despu√©s, hasta que se aprob√≥ en el primer "C√≥digo Deontol√≥gico de la Profesi√≥n Period√≠stica"-, elaborado por la Federaci√≥n de Asociaciones de Prensa de Espa√Īa, en la ciudad de Sevilla, en 1993.

Funciones de la autorregulación

¬∑ Formular p√ļblicamente las normas √©ticas que deben guiar la actividad de los medios.

· Contribuir a que se den las condiciones laborales, profesionales y sociales que hagan posibles el cumplimiento normal de las exigencias éticas y deontológicas de nuestra profesión.

¬∑ Examinar, juzgar y poner en conocimiento de la opini√≥n p√ļblica aquellos casos en los que no se produzca el cumplimiento de esas normas √©ticas vistas anteriormente para evitar en lo posible que se repitan.

Códigos deontológicos

Los códigos deontológicos, denominados también de práctica o ética profesional, se presentan como documentos en los que se describen los diferentes criterios, normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo una actividad profesional. En el caso de los periodistas, el incremento de este tipo de textos viene muy condicionado por el intento de mejora en los criterios que la "mirada instrumental" y la mercantilización imponen a la información.

Entre las ventajas de estos documentos destacan la de elevar el reconocimiento p√ļblico de una profesi√≥n; y el que entre los profesionales se conforme un compendio de valores y normas que se planteen como requisito necesario para el ejercicio de la tarea con la suficiente honradez. Por otro lado, las cr√≠ticas m√°s comunes hacen referencia a la generalidad de los criterios que se describen en los c√≥digos y a la nula efectividad en su aplicaci√≥n, sobre todo por la imposibilidad de exigir su cumplimiento. El gran valor de los c√≥digos radica en que surgen de la propia profesi√≥n, pero ah√≠ se encuentra tambi√©n su gran pega: no tienen el apoyo y la fuerza de las normas jur√≠dicas, lo que hace que en la pr√°ctica no siempre se cumplan. Adem√°s, corre el peligro de percibirse como una mera defensa de la profesi√≥n ante su justificada falta de credibilidad.

Por otra parte los códigos deontológicos vienen de varias fuentes:

· Las empresas informativas establecen un código de conducta para sus trabajadores (no todas las empresas tienen establecido un código deontológico pero sí unos principios fundacionales donde queda reflejada su ideología y cómo debe realizarse su ejercicio).

¬∑ Los organismos nacionales o supranacionales (como la FAPE o la SEP ‚ąí Sociedad Espa√Īola de Periodistas. En el caso europeo ser√≠a el Consejo de Europa el cual, como organismo supranacional, tendr√≠a su c√≥digo deontol√≥gico para los periodistas que voluntariamente se han adscrito al consejo)

¬∑ Los organismos gremiales (como asociaciones period√≠sticas. CPC ‚ąí C√≥digo Deontol√≥gico del Colegio de Periodistas de Catalu√Īa. Se auto impuso de forma voluntaria)

¬∑ La voluntad conjunta, esto es, un grupo de periodistas preocupados por una situaci√≥n determinada se re√ļnen, deciden que una situaci√≥n no puede continuar de una determinada manera y, ellos mismos, establecen un auto c√≥digo de regulaci√≥n al que se comprometen a respetar libremente.

Espa√Īa ha sido uno de los √ļltimos en incorporarse al grupo de los pa√≠ses con c√≥digos deontol√≥gicos. El primero redactado por un colectivo profesional de la comunicaci√≥n fue promovido por el Colegio de Periodistas de Catalu√Īa, aunque ya exist√≠an otras iniciativas como el de la revista Actualidad Econ√≥mica, o el de la Asociaci√≥n de Periodistas de Informaci√≥n Econ√≥mica, APIE. El Grupo Correo adopt√≥ un c√≥digo propio el 24 de abril de 1994. El 4 de enero de 1995 se aprobaba tambi√©n un c√≥digo √©tico en Radiotelevisi√≥n de andaluc√≠a. Uno de los √ļltimos c√≥digos aprobados ha sido el de Antena 3.

Figuras de control de los códigos deontológicos

El texto de los diferentes c√≥digos deontol√≥gicos viene acompa√Īado de un conjunto de √≥rganos que se crean en el interior del medio de comunicaci√≥n para dar validez y garant√≠as de cumplimiento de los valores incluidos en estos. Adem√°s, la creaci√≥n de estos mecanismos sirve para conectar a los profesionales de la informaci√≥n con la opini√≥n p√ļblica. Se procede a abrir una comunicaci√≥n entre periodistas y audiencia que d√© credibilidad por parte de los primeros sobre los principios aprobados en los c√≥digos; y facilite, para los segundos, el acercamiento, la cr√≠tica y la valoraci√≥n de una profesi√≥n muchas veces alejada y mitificada. Los principales √≥rganos de control del quehacer informativo dentro del medio de comunicaci√≥n y de contacto con la ciudadan√≠a son: la figura del defensor del lector o telespectador (el ombudsman), el consejo de prensa y el libro de estilo. Los tres acompa√Īan al c√≥digo deontol√≥gico en su labor de autorregulaci√≥n de la profesi√≥n perod√≠stica, y lo hacen dotando a esta actividad de nuevos sistemas de control que pretenden perfilar la labor del profesional de la informaci√≥n.

Función y utilidad de los códigos deontológicos

En su libro "Comunicación responsable. Deontología y autorregulación de los medios", Hugo Aznar elabora una lista de las ventajas que encuentra en los códigos deontológicos:

  1. Reconocimiento p√ļblico de una actividad profesional
  2. Establecen las normas y obligaciones que deben regir dicha actividad
  3. Defensa de la profesión frente a intrusismos o presiones externas
  4. Crecimiento del prestigio profesional
  5. Un instrumento para garantizar el compromiso social que tienen para la ciudadanía, titulares del derecho a recibir información veraz

Explica Hugo Aznar en su libro que gracias a los códigos deontológicos, la sociedad dispone de un critero de exigencia de verdad y credibilidad a los periodistas y a los medios de comunicación. Por lo tanto, se convierte en un instrumento de información ética tanto para la profesión periodística como para la sociedad.

La libertad de expresión y la libertad de información

En ocasiones se hace complicado distinguir ambas libertades, puesto que el objeto es el mismo: comunicar "algo"; y es precisamente ese "algo" lo que las distingue. El derecho a expresarse libremente es uno de los m√°s fundamentales, ya que es esencial para luchar por el respeto y promoci√≥n de todos los dem√°s derechos humanos. Por tanto, la Libertad de expresi√≥n se refiere a materias opinables, mientras que la libertad de informaci√≥n son hechos noticiables. El mayor contenido institucional que tendr√≠a el derecho a la informaci√≥n tambi√©n es una caracter√≠stica que las distingue, si bien es cierto que las dos son indispensables para la formaci√≥n de una opini√≥n p√ļblica libre.

La libertad de información es, por tanto, el derecho a recibir información y la potestad que tiene todo el mundo para poder difundir información. Y la libertad de expresión, por su parte, es el derecho a manifestar opiniones. Esta libertad de expresión tiene dos niveles cualitativamente diferentes:

a) La funci√≥n de informar sobre un hecho real, que sea de inter√©s p√ļblico y que transmita un mensaje veraz. Aunque cumpla los otros dos requisitos, si el propio mensaje no es veraz, es imposible que sea informativo.

b) La función de opinar es tan importante como la libertad de información, porque de nada valdría ésta si luego no hay una opinión al respecto de la misma. Opinar es emitir juicios de valor individuales y subjetivos. La libertad de opinar es muy importante para el mantenimiento de la democracia, ya que sin ella no se podrían llevar a cabo dignamente los derechos humanos.

Límites al ejercicio de las libertades de expresión e información

Los casos que m√°s controversia crean dentro de la regulaci√≥n de la deontolog√≠a profesional son aqu√©llos en los que se alude a la libertad de expresi√≥n e informaci√≥n. En este sentido, este derecho se ve limitado normalmente en su aplicaci√≥n por tres aspectos: el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen. En t√©rminos jur√≠dicos, la libertad de expresi√≥n y de informaci√≥n quedan protegidas por el art√≠culo 20 de la Constituci√≥n Espa√Īola de 1978, que reconoce y protege los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante cualquier forma o medio de difusi√≥n. Adem√°s, garantiza la posibilidad de comunicar y recibir libremente informaci√≥n veraz.Tambi√©n lo vemos en la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos (10-12-1948), en su art√≠culo 19, nos dice:" Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini√≥n y de expresi√≥n; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitaci√≥n de fronteras, por cualquier medio de expresi√≥n".Sin embargo, el ejercicio de estas libertades no es absoluto. Seg√ļn el art√≠culo 20.4 de la Constituci√≥n, la libertad de expresi√≥n y de informaci√≥n tienen su l√≠mite en el respeto a los derechos reconocidos en el T√≠tulo 1, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protecci√≥n de la juventud y de la infancia. Todos ellos son Derechos Fundamentales recogidos en la Constituci√≥n Espa√Īola.

El Derecho al honor, la intimidad y la propia imagen surgen a finales del Siglo XIX y son llamados "personalismos". Aunque el ordenamiento jur√≠dico espa√Īol no los reconoce hasta entonces, ya se manifestaban a trav√©s del C√≥digo Civil, que reconoce el principio de responsabilidad extracontractual (responsabilidad de reparaci√≥n): ‚ÄúQuien causare un da√Īo a otro est√° obligado a reparar el da√Īo causado.‚ÄĚ Tambi√©n pueden encontrase manifestaciones en el C√≥digo Penal por delitos de injurias y calumnias.

El derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen se reconocen como Derechos Fundamentales y como fundamento del orden y de la paz social. Se trata de derechos inalienables, irrenunciables e imprescriptibles, un valor, por lo que en caso de colisión con el derecho a la libertad de expresión y de información, prevalecerán los primeros por tratarse de Derechos Fundamentales.Una mención aparte merece la protección de la juventud y la infancia en su relación con los medios de comunicación.

Derecho al Honor

Artículo principal: Derecho al honor

Es uno de los derechos personales amparados por la Constituci√≥n espa√Īola de 1978. Definido como "aquel derecho que tiene toda persona a su buena imagen, nombre y reputaci√≥n, de tal forma que todos tengan derecho a que se les respete, dentro de una esfera personal cualquiera que sea su trayectoria vital, siendo un derecho √ļnico e irrenunciable propio de todo ser humano".

El derecho al honor es un concepto ambiguo, por lo que la labor de los jueces es de una enorme importancia a la hora de determinar los da√Īos causados en este √°mbito. Protege que la estima ajena que cada persona debe tener √©ste en el lugar que corresponde, de acuerdo a los actos que ha cometido. El Tribunal Constitucional expone en la Sentencia 223 de 1992 que el derecho al honor es un concepto l√°bil y fluido, cambiante y dependiente de las normas, valores e ideas sociales vigentes en cada momento.

Dimensiones que nos aproximan al honor:

  • Dimensi√≥n subjetiva: ser√≠a el sometimiento de estimaci√≥n que una persona tiene de s√≠ misma en relaci√≥n con la conciencia de su propia dignidad moral.Desde este punto de vista, toda persona tiene honor por el solo hecho de ser persona, y este honor es igual para todos. Se atenta contra dicho honor cuando de alguna manera se le niega su dignidad de persona. Una de las formas m√°s extendidas de atentar contra el honor universal es la discriminaci√≥n.
  • Dimensi√≥n objetiva: la reputaci√≥n, el buen nombre o la fama que goza una persona ante los dem√°s.

La sociedad que rodea al individuo realiza una valoraci√≥n de las conductas personales. La adecuada valoraci√≥n social de los m√©ritos de una persona es lo que normalmente se denomina ‚Äúhonra‚ÄĚ. Por su car√°cter de adecuada, s√≥lo puede ser una, y a ella tiene derecho todo hombre.Por otro lado, la opini√≥n que la gente se forma de una persona es lo que se conoce en como ‚Äúfama o reputaci√≥n‚ÄĚ, que esta menos definida ya que puede ser adecuada, univesal... puesto que el derecho a opinar y a comunicar la opini√≥n est√° por encima de la fama.

Criterios para determinar en qué medida se afecta al honor de las personas
  1. Seg√ļn la forma y el contexto en que se enmarca la intromisi√≥n. El Tribunal Constitucional considera desde la Sentencia de 1990 que cualquier palabra puede ser o no injuriosa cuando se contrasta dentro del contexto en que se enmarca.
  2. Si el derecho al honor incluye también el derecho al prestigio profesional, a la fama o a la consideración social.
  3. Si se produce una discriminación racial o contra la dignidad humana.

Para que exista intromisión se debe producir una imputación de hechos falsos. Si esos hechos son verdaderos y tienen interés general, la imputación queda protegida por el derecho a la información. Además, existen dos casos más en los que la intromisión a la honorabilidad de un sujeto no se considera atentado contra el propio derecho:

  1. Hay determinados círculos sociales en los que informar acerca de que no se ha cumplido la ley no se considera atentado contra el derecho al honor.
  2. Cuando se trate de calificativos innatos de una persona, como las preferencias sexuales o la raza.

Derecho a la intimidad personal y familiar

Artículo principal: Derecho a la intimidad

Por "intimidad personal" se entiende el derecho de cualquier persona para reservarse una esfera de la vida propia como secreta e intangible frente a los demás. Además comprendería la capacidad para evitar la manipulación e instrumentalización: derecho a no ser molestado; derecho a participar y controlar las manifestaciones que afecten a esa dimensión propia.

Formas de intromisión en la intimidad

Intromisiones ileg√≠timas: Queda prohibido el uso de cualquier aparato de grabaci√≥n con la intenci√≥n de invadir la vida √≠ntima de las personas. As√≠, queda prohibido publicar fotograf√≠as tomadas a hurtadillas en la casa de alguien sin su consentimiento. Igualmente ilegal es publicar correspondencia, las cartas privadas son inviolables. La divulgaci√≥n de hechos de la vida privada de una persona o su familia as√≠ como la difusi√≥n de contenidos de cartas, memorias y otros textos de car√°cter √≠ntimo, tambi√©n son consideradas intromisiones ileg√≠timas. No se pueden revelar datos privados de una persona o familiar conocidos a trav√©s de la actividad profesional (esto es, mi compa√Īero de redacci√≥n no puede revelar a los medios lo que yo gan√≥ al mes porque pertenece a mi vida privada). Tampoco pueden revelarse datos sobre la informaci√≥n de una persona, ni siquiera los m√©dicos, salvo que cuenten con una autorizaci√≥n de la persona afectada. La utilizaci√≥n del nombre, la voz o la imagen de una persona con fines publicitarios o comerciales tampoco est√° autorizada sin su permiso consider√°ndose una intromisi√≥n ileg√≠tima. Por √ļltimo, se considera tambi√©n intromisi√≥n ileg√≠tima, la imputaci√≥n de hechos o la manifestaci√≥n de juicios de valor a trav√©s de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimaci√≥n.

En el artículo 7 de la Ley Orgánica de protección civil se distinguen varias formas de vulneración de la intimidad:

  1. Mediante la divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona que afecte a su reputación, así como la revelación del contenido de cartas, memorias, etc.
  2. Mediante la revelación de datos privados de una persona conocidos a través de la actividad profesional (médico, abogado...) de quien los revela. Esto supone además una traición de la confianza.

Derecho a la propia imagen

También hay una ausencia de definición legal por iguales motivos que en el honor y la intimidad, porque se trata de derechos lábiles, fluctuables y complejos. Alude a la reproducción de la imagen que, afectando a la esfera personal del titular, no lesionan ni el buen nombre ni la difusión de la vida íntima. Lo fundamental es que en la reproducción de la imagen la persona titular del derecho sea reconocible. Como es sabido, en el artículo 18.1 de la Constitución se recogen tres derechos fundamentales, el relativo a la propia imagen es el que tarda más en adquirir un reconocimiento independiente ya que históricamente aparece unido al honor o a la intimidad, como una mera manifestación de los mismos. Pero es el propio texto constitucional la mejor garantía para proclamar la autonomía del derecho a la propia imagen, corroborado explícitamente en el artículo 18.1, y establecido específicamente como uno de los límites de las libertades de expresión e información. La Ley Orgánica 1/82 también relaciona la propia imagen con el derecho a la intimidad en alguno de los supuestos del artículo 7.5, establece la posibilidad de intromisión ilegítima en su ámbito exclusivo en el artículo 7.6. Por tanto, a pesar de que no debe identificarse el derecho a la propia imagen con el derecho a la intimidad y a la vida privada, tampoco puede establecerse una separación absoluta entre ellos.

La Ley Orgánica 1 de 1982, en los artículos 7.5 y 8.2, establece tres excepciones en las que el derecho a la propia imagen no se protege:

  1. Su captaci√≥n, reproducci√≥n o publicaci√≥n cuando se trate de personas que ejerzan un cargo p√ļblico o una profesi√≥n de notoriedad y la imagen se capte durante un acto p√ļblico o en lugares abiertos a la gente (esto ata√Īe a la gente famosa, a los VIP...).
  2. La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.
  3. La informaci√≥n gr√°fica de un suceso o acontecimiento p√ļblico cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria (esto es, que esa persona no sea la protagonista del hecho noticioso). Por ejemplo, √ļltimamente en las fotos en las que aparecen coches que se ve perfectamente la matricula y no tienen nada que ver con la noticia se suele difuminar esta. En las personas deben taparse las caras de la gente que aparece por casualidad en la foto o en la grabaci√≥n para proteger su intimidad.
  4. Los casos propuestos en los apartados a y b no ser√°n de aplicaci√≥n respecto a autoridades o personas que desempe√Īan funciones que por su naturaleza necesiten el anonimato de la persona que las ejerza, como por ejemplo, un guarda espaldas.

La protección de la juventud y la infancia

Artículo principal: Protección de la infancia

La protecci√≥n de los menores constituye un derecho fundamental reconocido en la Constituci√≥n Espa√Īola. En su art√≠culo 39.4, el texto se√Īala que ‚Äúlos ni√Īos gozar√°n de la protecci√≥n prevista en los acuerdos internacionales que velan por sus derechos‚ÄĚ.

Frente a la libertad de informaci√≥n se pueden dar dos situaciones: cuando el ni√Īo en concreto es objeto de informaci√≥n, que puede aparecer un conflicto de derechos, o cuando la informaci√≥n es dirigida al ni√Īo, donde puede aparecer un conflicto entre el derecho fundamental y un inter√©s com√ļn.

  1. Cuando el menor concreto es objeto de información. Puede surgir un conflicto entre el libre desarrollo de la persona y el derecho a la información. Se exige, como mínimo, que el menor no sea identificado. En este caso suele prevalecer la protección a la infancia sobre la libertad de expresión.
  2. Cuando el menor es destinatario de las informaciones, desde publicaciones generales hasta anuncios de tabaco o alcohol. Aquí hablamos del derecho a informar a causa de un interés general.

De este mandato derivan las diferentes legislaciones espec√≠ficas sobre la protecci√≥n del menor existentes en nuestro pa√≠s. Es el caso de la Ley de protecci√≥n jur√≠dica del menor (Ley Org√°nica 1/1996), que, en su art√≠culo 4.3, considera que se vulneran los derechos del menor cuando se hace un uso "de su imagen o su nombre en los medios de comunicaci√≥n que pueda implicar menoscabo de su honra o reputaci√≥n". Asimismo, el art√≠culo 5.3 establece que las Administraciones p√ļblicas "velar√°n porque los medios de comunicaci√≥n en sus mensajes dirigidos a menores promuevan los valores de igualdad, solidaridad y respeto a los dem√°s, eviten im√°genes de violencia, explotaci√≥n en las relaciones interpersonales o que reflejen un trato degradante o sexista."

Los preceptos constitucionales mencionados anteriormente también orientan la defensa de los menores en sus relaciones con los medios de comunicación, que hasta el momento se ha desarrollado fundamentalmente en el ámbito audiovisual y, más concretamente, en el ámbito televisivo.

La protecci√≥n de los menores en relaci√≥n a la televisi√≥n queda armonizada a nivel europeo en la Directiva 89/552/CEE, conocida como la Directiva de la Televisi√≥n sin Fronteras. En relaci√≥n a los contenidos televisivos no publicitarios la ley establece: la prohibici√≥n de emitir aquellos programas, escenas o mensajes de cualquier tipo que puedan perjudicar ‚Äúseriamente‚ÄĚ el desarrollo, f√≠sico, mental o moral de los menores (Art. 17.1); la limitaci√≥n de emitir aquellos programas susceptibles de perjudicar el desarrollo f√≠sico, mental o moral de los menores √ļnicamente entre las veintid√≥s horas del d√≠a y las seis horas del d√≠a siguiente (Art. 17.2)

Código de Autorregulación sobre Contenidos Televisivos e Infancia

En el a√Īo 2004, Televisi√≥n Espa√Īola, Telecinco, Antena 3 y Sogecable firmaban un acuerdo reconocido por el Gobierno en el que se compromet√≠an a mejorar la eficacia de la protecci√≥n de la infancia ante la televisi√≥n. El C√≥digo de Autorregulaci√≥n sobre Contenidos Televisivos e Infancia contiene una serie de principios generales basados fundamentalmente en el art√≠culo 39.4 de la Constituci√≥n Espa√Īola (citado anteriormente) y en normas que ya est√°n en vigor pero que est√°n dispersas en varias regulaciones sobre infancia, juventud o protecci√≥n al honor e intimidad. Su vigencia es indefinida. Se puede consultar y denunciar a trav√©s de su p√°gina web: [1]

El contenido del Código es aceptado por todas las televisiones adheridas y todas se comprometen a mantener una serie de disposiciones que hagan posible el buen cumplimento del acuerdo. De todas maneras, esto no significa que las televisiones pierdan sus propios códigos éticos internos o su línea editorial.

En el pre√°mbulo del C√≥digo se hace especial hincapi√© en dos aspectos: la diferenciaci√≥n entre juventud e infancia y la responsabilidad de los padres o tutores para con los menores que deben educar. Respecto a la diferenciaci√≥n entre juventud e infancia, se deja claro que el p√ļblico infantil son los menores de trece a√Īos y que hay que tener m√°s cuidado con esta franja de edad.

Acerca de la responsabilidad de los padres y tutores, las televisiones firmantes aclaran que ellas s√≥lo pueden poner los medios para que se facilite la diferenciaci√≥n de contenidos aptos y no aptos para juventud e infancia y comprometerse a un correcto uso de la responsabilidad que recae sobre ellos. As√≠, dejan claro que los encargados de la educaci√≥n de los ni√Īos, en √ļltima instancia, son los padres y tutores y que ellos m√°s que nadie tienen que velar por que el ni√Īo crezca seg√ļn el respeto a los derechos fundamentales y se desarrolle como persona adulta.

Para asegurar que se cumplen los objetivos propuestos, el C√≥digo establece la creaci√≥n de dos √≥rganos. El primero y m√°s importante ser√° el Comit√© de Autorregulaci√≥n. Este Comit√© est√° formado por las operadoras de televisi√≥n que suscriben el C√≥digo, productoras de contenidos televisivos y periodistas. Se encarga de intentar resolver las dudas de las operadoras de televisi√≥n respecto a la emisi√≥n de ciertos contenidos en la franja horaria en la que hay que tener un m√°ximo respeto por el menor as√≠ como de tramitar las quejas de las asociaciones de padres, educadores, juventud e infancia, consumidores y usuarios‚Ķ e intentar dar la mejor soluci√≥n posible. El Comit√© de Autorregulaci√≥n tambi√©n se encarga de realizar informes peri√≥dicos que pasan al otro √≥rgano principal creado para la ocasi√≥n: la Comisi√≥n Mixta de Seguimiento. Este √≥rgano est√° formado por una representaci√≥n paritaria de miembros del Comit√© de Autorregulaci√≥n, miembros de organizaciones representativas de la sociedad civil relacionadas con el objeto del c√≥digo. En el texto del C√≥digo se a√Īade adem√°s que la Administraci√≥n podr√° estar presente, con voz pero sin voto, asumiendo la secretar√≠a de la Comisi√≥n. Las funciones principales del √≥rgano son velar por el correcto cumplimiento del C√≥digo y, entre muchas otras, realizar un informe anual sobre los resultados de aplicaci√≥n del C√≥digo. Asimismo, colabora con el Comit√© de Autorregulaci√≥n traslad√°ndole las quejas y sugerencias que este segundo √≥rgano no es capaz de tramitar por falta de tiempo.

En el C√≥digo se aborda el tema de la televisi√≥n digital ya que el 1 de enero de 2010 tendr√° lugar el llamado ‚Äúapag√≥n anal√≥gico‚ÄĚ. Se pondr√° a disposici√≥n de los telespectadores sistemas de clasificaci√≥n y filtrado basado en c√≥digos personales de acceso, programas inform√°ticos de bloqueo, gu√≠as electr√≥nicas o directrices. Asimismo, otro de los temas importantes es el compromiso de las televisiones p√ļblicas. Las cadenas p√ļblicas que tengan m√°s de un canal (como es el caso de TVE) se comprometen a que en las franjas de protecci√≥n reforzada se emita, en la medida de lo posible, contenidos dirigidos al p√ļblico infantil y si esto no fuera posible, programas para todos los p√ļblicos.

Por √ļltimo, es bueno se√Īalar los acuerdos, c√≥digos o protocolos precedentes a √©ste para observar c√≥mo ha cambiado la opini√≥n de las cadenas sobre este tema a lo largo de los a√Īos. Expresados en el mismo C√≥digo, (punto I.) son los siguientes:

Relación del derecho al honor y la propia imagen con los códigos deontológicos

Analizando ambos derechos es imprescindible destacar unos artículos relacionados con el honor y a la propia imagen, que forman parte del código deontológico aprobado por el sindicato de periodista en marzo del 2000. Podemos encontrar el resto de artículos en el Código deontológico del periodista.

Como artículos relevantes e imprescindibles en éstos derechos destacaríamos:

Dentro de Los principios Fundamentales del código Deontológico

El artículo 3: información objetiva y rigurosa: Debe informarse con honradez imparcialidad, rigor y responsabilidad para que la ciudadanía pueda formarse su propia opinión.

El artículo 4: La verdad periodística.

Dentro de Los derechos y deberes profesionales

El art√≠culo 13: Respeto a la vida privada: Nos habla sobre el respeto a la intimidad en el trabajo period√≠stico, as√≠ como la identificaci√≥n de los protagonista de la informaci√≥n que se publica en el caso de que se puedan causar da√Īos morales tanto en la esfera personal como en el entorno familiar y social.

El artículo 14: La calumnia y la injuria: Ambas son incompatibles con el ejercicio de la profesión y constituyen el peor delito en el que podría incurrir el periodista.

En todo momento el principio de presunción de inocencia debe respetarse mientras no haya sentencia en contra.

El artículo 15: Trato respetuoso: El insulto quedaría prohibido por la ética periodista y es imprescindible el trato respetuoso a los protagonistas de la información, sin dejarse influir con opiniones personales. El periodista debería evitar todo lenguaje discriminatorio ya sea por razón de raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición y circunstancia.

Códigos deontológicos

Declaración de la UNESCO de 1983

La Declaración de la Unesco de 1983 y la Resolución del Consejo de Europa de 1993 tienen una forma de obligar muy reducida, lo que correspondería al Derecho Internacional. La autorregulación debe entenderse como la producción de normas por sus propios destinatarios o, en rigor, por los representantes de éstos. En nuestro ámbito, la tendencia de la mayoría aboga en favor de este modo de producción normativa. Resultará sin duda más eficaz un catálogo de deberes aceptado, aunque indirectamente, por la propia profesión, que uno impuesto de una forma unilateral por el Estado, del que tradicionalmente se desconfía.

Aquí habría que destacar los Principios Internacionales de la ética profesional del periodismo de la UNESCO, aprobados también en 1983 y creados como un estatuto de los periodistas. Sin embargo, se trata de una mera declaración, no una recomendación ni una decisión en sentido estricto.

  1. El derecho del pueblo a una información verídica: El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa, y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.
  2. Adhesión del periodista a la realidad objetiva: La tarea primordial del periodista es la de servir el derecho a una información verídica y auténtica.
  3. La responsabilidad social del periodista: El periodista es responsable no s√≥lo frente a los que dominan los medios de comunicaci√≥n, sino, en √ļltimo √©nfasis, frente al gran p√ļblico, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales.
  4. La integridad profesional del periodista: El periodista tiene el derecho de abstenerse a trabajar en contra de sus convicciones as√≠ como de revelar sus fuentes. De otro lado, el periodista no podr√° recibir ning√ļn tipo de remuneraci√≥n il√≠cita ni podr√° promover intereses personales que sean contrarios al bien com√ļn de la sociedad.
  5. Acceso y participaci√≥n del p√ļblico: El car√°cter de la profesi√≥n exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del p√ļblico a la informaci√≥n y la participaci√≥n del p√ļblico en los medios, lo cual incluye la obligaci√≥n de la correcci√≥n o la rectificaci√≥n y el derecho de respuesta.
  6. Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre: El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional.
  7. Respeto del inter√©s p√ļblico: Las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional.
  8. Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas: El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo.
  9. La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad está confrontada: Aparte de su labor meramente profesional, el periodista nunca debe hacer apología del terrorismo, a favor de la guerra o de una carrera armamentística. El periodista, a diferencia de otras profesiones, tiene un compromiso ético que cumplir así como también la responsabilidad y la satisfacción de contribuir a la eliminación de la ignorancia y a promover la igualdad entre todos los pueblos e individuos sin distinción de raza, sexo, religión...

Código Europeo de Deontología del Periodismo

Ante la ineficacia de la mayoría de los códigos de deontología, el Consejo de Europa como institución europea a quien compete la salvaguarda de los derechos fundamentales de la persona, aprobó en 1993 el denominado Código Europeo de Deontología del Periodismo como marco de referencia de autocontrol ético del periodismo para toda la Europa democrática.

El consejo de Europa toma decisiones sobre los temas que afectan a la ciudadan√≠a Europea y es de car√°cter consultivo. A finales de los 80, ya se tocaba el tema de la telebasura y, en 1991, se puso manos a la obra para, dos a√Īos despu√©s, emitir la resoluci√≥n 1003 sobre √©tica del periodismo del Consejo de Europa.( La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprob√≥ por unanimidad en Estrasburgo en 1993 una resoluci√≥n que contemplaba algunos principios √©ticos del periodismo, que estim√≥ que deber√≠an ser aplicados en Europa.)

La actitud fundamental del Código no sólo es establecer un catálogo de deberes a los periodistas, sino no juzgar a un periodista de forma independiente.

El periodismo se ejerce dentro de unos medios de comunicación que tienen una estructura empresarial. Las relaciones entre periodistas y empresarios es uno de los problemas más importantes así como la tendencia de estos medios a convertir sus contenidos, incluida la información, en una mercancía, o a realizar un papel de jueces dictando sentencias paralelas.

Otra reflexión previa del Consejo de Europa es que, a veces, los medios de comunicación pretenden ocupar funciones de Gobierno o ejercer el papel de la oposición de los partidos políticos o el papel de los jueces dictando sentencias paralelas.

En sus 38 artículos aborda una serie de cuestiones como reforzar el hecho de la idea de responsabilidad que tienen los periodistas al ejercer su profesión, ya que en los momentos actuales ésta es importante para crear la personalidad de los ciudadanos, por lo que se debe diferenciar bien entre noticias y opiniones para evitar confusiones. Las noticias deben estar regidas por los principios de veracidad e imparcialidad, diferenciándolas de los rumores y las opiniones, que aunque por ser objetivas no pueden exigirle veracidad, sí deben hacerse desde planteamientos honestos y éticos, sin ocultar o negar la realidad de datos o hechos.

El Consejo de Europa recoge, en su punto 35 que teniendo en cuenta la especial inferencia de los medios y, sobre todo, de la TV, en las actitudes de los ni√Īos y los j√≥venes, debe tomarse la precauci√≥n de no difundir programas, mensajes o im√°genes que glorifiquen la violencia, exploten el sexo o consumismo o utilicen un lenguaje deliberadamente inconveniente. En el punto anterior (34) asegura que cuando se trata de defender los valores democr√°ticos, nadie debe permanecer neutral. A partir de aqu√≠, en muchas organizaciones regionales y auton√≥micas se reconoce la potestad de crear consejos que los regulen, como es el caso del Consejo Audiovisual de Catalu√Īa.

Cabe destacar también que el Código Europeo de Deontología del Periodismo ya hace referencia a las nuevas tecnologías en el artículo 17; estas nuevas tecnologías tienen una importancia creciente en las informaciones y comunicaciones que se realizan a través de los diferentes medios de comunicación que tienen una relevancia decisiva en el desarrollo social e individual de una sociedad moderna.

Adem√°s, en este C√≥digo del Consejo de Europa, se destaca el hecho de que los ciudadanos de los distintos Estados Miembros comparten cada vez en mayor medida los diferentes medios de comunicaci√≥n en un espacio informativo europeo com√ļn.

En definitiva, este Código Europeo pretende, entre otros muchos de sus objetivos, que los distintos Estados del Consejo de Europa apliquen unos principios básicos comunes a todos estos países basados en la Resolución de 1993 acerca de la ética periodística.

Por otro lado a√Īadir que el Consejo de Europa ampl√≠a la responsabilidad a tres bandas: editores, propietarios y periodistas. Por tanto la responsabilidad final es de los tres. Por ello, no s√≥lo hay que garantizar la libertad de los medios de comunicaci√≥n, sino tambi√©n salvaguardar la libertad en los medios de comunicaci√≥n, evitando presiones internas.

Algunas resoluciones que recoge este código supranacional del Consejo de Europa son las siguientes:

  • Los medios de comunicaci√≥n asumen una responsabilidad moral respecto a los ciudadanos. Es necesario ponerla en relieve teniendo en cuenta la fuerza que tienen en una sociedad donde la informaci√≥n y la comunicaci√≥n han alcanzado tales cotas de importancia.
  • El principio b√°sico desde el punto de vista √©tico de la informaci√≥n se basa en la diferenciaci√≥n clara y n√≠tida entre la informaci√≥n y la opini√≥n.
  • Las noticias deben difundirse respetando el principio de veracidad y deben exponerse con imparcialidad, exponiendo los hechos y que el lector saque sus opiniones.
  • Si bien es cierto que en la expresi√≥n de opiniones, por ser subjetivas, no puede ni debe exigirse la veracidad, se debe exigir que las opiniones sean expresadas honesta y √©ticamente.
  • Los medios de comunicaci√≥n realizan una labor de mediaci√≥n y de prestaci√≥n del servicio de informaci√≥n y sus derechos est√°n en funci√≥n de los destinatarios, es decir, de los ciudadanos.
  • El Consejo de Europa ampl√≠a la responsabilidad a tres bandas: editores, propietarios y periodistas. La

responsabilidad final es de los tres. Por ello, no sólo hay que garantizar la libertad de los medios de comunicación, sino también salvaguardar la libertad en los medios de comunicación, evitando presiones internas.

  • Las empresas informativas se deben considerar como empresas socioecon√≥micas especiales, cuyos objetivos empresariales deben estar limitados por las condiciones que deben hacer posible la

prestación de un derecho fundamental: el derecho a la libre circulación de ideas e informaciones.

  • Debe existir transparencia plena en materia de propiedad (de las empresas informativas) y de gesti√≥n de los medios, permitiendo as√≠ a los ciudadanos conocer claramente la identidad de los propietarios y el nivel de su participaci√≥n econ√≥mica en los mismos.
  • En el seno de la empresa informativa deben coexistir esos tres elementos, teniendo en cuenta que el respeto leg√≠timo de los periodistas por parte de los empresarios queda limitado por exigencias insoslayables: la veracidad de las noticias y la √©tica de las opiniones.
  • Ni los editores ni los propietarios ni los periodistas deben considerarse due√Īos de la informaci√≥n. En la prensa informativa no debe tratarse la informaci√≥n como una mercanc√≠a, sino como un derecho

fundamental de los ciudadano. Ni la calidad ni el sentido de la opiniones deben ser empleadas con el objetivo de aumentar la audiencia y, con él, de los ingresos.

  • Asegurar el tratamiento √©tico de la informaci√≥n exige que sus destinatarios sean considerados como personas y no como masa.
  • El periodismo no debe alterar la informaci√≥n veraz e imparcial ni las opiniones honestas ni explotarlas con prop√≥sitos de los medios, con la intenci√≥n de crear o dar forma a la opini√≥n p√ļblica.

El C√≥digo Deontol√≥gico de la profesi√≥n period√≠stica de la Federaci√≥n de Asociaciones de Periodistas de Espa√Īa (FAPE)

El C√≥digo Deontol√≥gico de la profesi√≥n period√≠stica de la Federaci√≥n de Asociaciones de Periodistas Espa√Īoles (FAPE), aprobado por su Asamblea Extraordinaria de Sevilla en 1993, es el documento de deontolog√≠a period√≠stica m√°s importante en nuestro pa√≠s. En su pre√°mbulo se se√Īala que en el marco de las libertades civiles de la Constituci√≥n, la actividad period√≠stica es clave en el desarrollo de los derechos fundamentales sobre la libre informaci√≥n y expresi√≥n de ideas. Sin embargo, tambi√©n se expresa que se ha de tener en cuenta que esta actividad est√° sometida a l√≠mites, aquellos que impiden la vulneraci√≥n de otros derechos fundamentales. Por su modo de aprobaci√≥n, el C√≥digo responde plenamente a rasgos propios de la llamada autorregulaci√≥n.

Asociaci√≥n Espa√Īola de la Prensa Gratuita

En febrero del 2001, fue constituida la AEPG, (Asociaci√≥n Espa√Īola de la Prensa Gratuita) asociaci√≥n con la voluntad de ser el interlocutor v√°lido de un colectivo que, desde hace muchos a√Īos tiene fuerte organizaci√≥n en el pa√≠s y goza de gran difusi√≥n y aprobaci√≥n por parte de toda la poblaci√≥n. Entre los fines de la Asociaci√≥n se incluyen, la representaci√≥n, gesti√≥n y defensa de los intereses econ√≥mico-sociales, empresariales y profesionales colectivos de los asociados. El c√≥digo de normas deontol√≥gicas de las publicaciones de prensa gratuita, compilado por la A.E.P.G, es creado con el compromiso de adoptarlo como norma de trabajo en el √°mbito de todas las prensas asociadas y de todos los que intervienen en estas publicaciones (anunciantes, agencias de publicidad, dise√Īadores, proveedores, etc.) con la finalidad de:

-Fomentar unas buenas relaciones y una competencia legal entre las publicaciones que se dedican a la prensa gratuita, tanto entre ellas mismas como en relación con otros medios publicitarios y periodísticos que se presentan.

-Fomentar un aumento del sentido de la responsabilidad con los lectores, en tanto que posibles consumidores de los productos o servicios que se publiciten y sobre los cuales se difunde información.

-Contrarrestar los posibles abusos de la publicidad cuando ésta no esté conforme a las normas o a las costumbres establecidas.

-Cohesionar el sector de la prensa gratuita y potenciar la vía de la asociacionismo para conseguir los objetivos de este sector.

En relación con la actividad periodística

No es un código de periodistas, porque la AEPG acepta cumplir el contenido de su código deontológico, ni de publicistas, porque este sector también tiene normas específicas. Se trata de un código propio destinado a un tipo de publicaciones en las que se armonicen las tres actividades: editora, periodística y publicitaria. Con el objetivo de conseguir unas habilidades fluidas y evitar conflictos con el resto de colectivos se deberán tener en cuenta los siguientes criterios:

-La libertad de expresi√≥n y el derecho de informaci√≥n son derechos fundamentales recogidos en la Constituci√≥n Espa√Īola. Estos derechos prevalecer√°n siempre que no entren en contradicci√≥n con el respeto a la intimidad de las personas.

-Estas publicaciones, y los periodistas que en ellas trabajan, guardarán el secreto profesional, respetando las fuentes de información y las confidencias. No revelarán los nombres de los informantes a no ser que haya autorización judicial.

-Est√°n prohibidas las calumnias, las acusaciones, las difamaciones, las injurias y los plagios.

-Estas publicaciones están obligadas a rectificar lo más pronto posible cualquier información errónea o inexacta, así como conceder el derecho de réplica, rectificación o respuesta a toda persona que los solicite.

-Los periodistas y editores salvaguardar√°n el derecho natural que tiene toda persona a su intimidad, vida privada, personal y familiar.

-El derecho a la libertad de información y de expresión del periodista comprende también el derecho al comentario y a la crítica.

-Los periodistas y las publicaciones no mostrar√°n ninguna discriminaci√≥n entre personas por raz√≥n de raza, color, sexo, religi√≥n, opini√≥n p√ļblica, origen nacional, etc. Se mantendr√° siempre el respeto constitucional a la presunci√≥n de inocencia.

-En el ejercicio de su profesión, los periodistas no podrán hacer publicidad ni propaganda de ninguna actividad relacionada con intereses personales o comerciales.

-En la redacción de artículos se respetará el derecho de autor y se mencionarán las fuentes de información. El periodista es responsable moral de todo lo que publica.

-Siempre que sea posible, el periodista deberá comprobar la veracidad de sus fuentes de información. Las noticias, informes y rumores sin confirmar han de presentarse claramente como tales. El periodista debe dejar clara la diferencia entre lo que es una noticia y lo que es su comentario (opinión o interpretación) para evitar confusiones.

C√≥digo Deontol√≥gico del Colegio de Periodistas de Catalu√Īa

El Colegio de Periodistas de Catalu√Īa y el Consejo Consultivo de la entidad, han coincidido en la necesidad de promover una iniciativa colectiva de la profesi√≥n period√≠stica, encaminada a reafirmar los derechos de la libertad de expresi√≥n y de informaci√≥n y a defender la existencia de una Prensa libre y responsable en el marco de una sociedad plural y democr√°tica. Esta propuesta pretende estimular la reflexi√≥n y la cr√≠tica colectiva para una mejor relaci√≥n entre la Prensa y la sociedad, a la que se dirige y sirve. Con esta finalidad, se invita a las entidades y a los profesionales del √°mbito de la informaci√≥n y comunicaci√≥n a reafirmar los principios deontol√≥gicos que sustentan la actividad period√≠stica, suscribiendo y asumiendo voluntariamente los criterios recogidos en la declaraci√≥n.

Introducción

La libertad de expresión y el derecho a la información son dos fundamentos sustanciales de la sociedad democrática. Ambos son derechos recogidos y amparados por la Constitución.

La garantía de los derechos de los ciudadanos requiere la defensa de una Prensa libre, plural, crítica y abierta a la sociedad a la que sirve. La importancia de la función social que presta el periodista a través de los medios de comunicación, exige salvaguardar permanentemente los principios de cualquier intento de restricción o coacción procedente de toda forma de poder, así como de su posible degradación.

Los profesionales de la información deben desarrollar su función atendiendo al doble compromiso de la responsabilidad derivada de su importante tarea y del mandato de su propia conciencia, de acuerdo con el ordenamiento constitucional y los principios deontológicos de la profesión periodística. Para mantener con plenitud estos principios, el periodista debe defender y aplicar rigurosamente las normas en que se basa su actividad, atendiendo a unos criterios.

Criterios

Observar siempre una clara distinción entre hechos y opiniones o interpretaciones, evitando toda confusión o distorsión deliberada de ambas cosas.

Difundir √ļnicamente informaciones fundamentadas, evitando afirmaciones o datos imprecisos, sin base suficiente, que puedan lesionar o menospreciar la dignidad de las personas provocando un da√Īo o descr√©dito injustificado a instituciones o entidades p√ļblicas o privadas, as√≠ como la utilizaci√≥n de expresiones o calificativos injuriosos. Si un periodista constata que una entidad hace algo malo y lo publica el periodista no tiene ninguna culpa de nada, la responsabilidad de los actos recae sobre la empresa.

Rectificar con diligencia y con tratamiento adecuado a la circustancia, las informaciones y las opiniones que se deriven de ellas cuya falsedad haya sido demostrada y que resulten perjudiciales para los derechos o intereses legítimos de las personas y organismos afectados. La ley de derecho de rectificación, de 1984, establece que el periódico puede publicar algo erróneo que afecte a una persona; esta persona puede dirigirse al periódico y pedir que rectifique la información. Si el periódico no rectifica esta información, la persona puede recurrir ante los tribunales.

Utilizar métodos dignos para obtener información o imágenes, sin recurrir a procedimientos ilíctos. Esto es, evitando las cámaras espía, los maletines que se abren automáticamente y se activa una grabadora... Nada de cámara oculta. Igualmente, hace falta el consentimiento de un juez para interceptar la correspondencia o intervenir líneas telefónicas.

Respetar el off the record cuando éste haya sido expresamente invocado, de acuerdo con la práctica usual de esta normal. MATIZ: Hay que cumplirlo cuando haya sido expresamente invocado. No se debe romper jamás esa confidencialidad.

Reconocer a las personas individuales y jurídicas su derecho a no proporcionar información ni responder preguntas, sin perjuicio del deber de los periodistas de atender al derecho de los ciudadanos a la información.Nadie tiene la obligación de responder a las preguntas de un periodista.

No aceptar nunca retribuciones o gratificaciones de terceros, para promover, orientar, influir o haber publicado informaciones u opiniones.

No utilizar nunca en beneficio propio informaciones privilegiadas obtenidas de forma confidencial como periodistas en ejercicio de su función informativa.

Respetar el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen.Especialmente en casos o circunstancias que generen situaciones de aflicción o dolor.

Observar escrupulosamente el principio de presunción de inocencia en las informaciones y opiniones relativas a causas o procedimientos penales en curso.

Tratar con especial cuidado toda información que afecte a menores, evitando difundir su identificación cuando aparezcan como víctimas, testigos o inculpados en causas criminales.También se evitará identificar contra su voluntad a las personas próximas o parientes inocentes de acusados o convictos en procedimientos penales.

Actuar con especial responsabilidad y rigor en el caso de informaciones u opiniones con contenidos que puedan suscitar discriminaciones por razones de sexo, raza, creencia o extracción social y cultural, así como incitar al usode la violencia evitando expresiones o testimonios vejatorios o lesivos para la condición personal de los individuos y su integridad física y moral.

Declaración final

Los periodistas tienen que disponer de los medios e instrumentos imprescindibles para poder desarrollar su actividad con plena independencia, libertad, iniciativa y sentido de la responsabilidad. En este sentido, los profesionales deber√°n estar amparados por la cl√°usula de conciencia y el secreto profesional.

Se considera necesario el establecimiento de los estatutos de redacción, como instrumento más adecuado para delimitar sus derechos y deberes en las empresas y para conseguir una mayor transparencia en el ejercicio de su función ante los ciudadanos. Las entidades y organizaciones profesionales deberán velar por la buena imagen de la profesión periodística, procurando evitar las prácticas abusivas y corruptivas que contravengan los principios elementales de la ética del periodismo.

Adem√°s, habr√≠a que considerar la constituci√≥n de un organismo arbitral, representativo, plural e independiente de los poderes p√ļblicos, que atendiese de forma permanente esta funci√≥n.

Polémica suscitada con este Código Deontológico

La creaci√≥n y puesta en marcha del C√≥digo Deontol√≥gico del Colegio de Periodistas de Catalu√Īa no ha estado exenta de pol√©mica. Muchos colegas de profesi√≥n han acusado a este conjunto de informadores de estar sometidos al poder de turno en la comunidad aut√≥noma catalana; este ser√≠a el hecho que explicar√≠a, seg√ļn este grupo de periodistas, que el Colegio de Periodistas de Catalu√Īa no haya denunciado algunos casos candentes en la pol√≠tica catalana como el cobro de comisiones o el desastre del barrio del Carmelo.

Por su parte, el Colegio de Periodistas de Catalu√Īa emiti√≥ un comunicado para criticar la l√≠nea editorial de determinados medios de car√°cter nacional, acus√°ndoles de perseguir medios pol√≠ticos y econ√≥micos e incluso llegando a asegurar que esos medios no realizan periodismo.

La dependencia en muchos casos entre la pol√≠tica y el periodismo, as√≠ como el clima tenso que se respira en la vida p√ļblica espa√Īola en las √ļltimas fechas, ha hecho que se multipliquen las discusiones y desavenencias tambi√©n dentro de la propia profesi√≥n period√≠stica.

Deontología periodística e Internet

El correcto ejercicio de la actividad profesional periodística y sus limitaciones en el campo de la moral se han visto alterados por la entrada en escena de la publicación de informaciones en Internet. La explosión de contenidos en el soporte digital ha propiciado la consolidación de los usuarios como los nuevos protagonistas mediáticos. Esto ha provocado la aparición de informaciones poco fiables y sin contrastar, que en muchas ocasiones incumplen las normas del código deontológico que los periodistas acogen en su profesión.

Internet es un medio muy polémico porque en torno a él y a su actividad existen muchas controversias, particularmente en el campo periodístico. Al haber tanta cantidad de posibilidades y formas de escribir y poder ser "creador de información"; mediante los blogs, foros, el llamado periodismo 2.0... los "verdaderos" periodistas (o, al menos, licenciados) quieren reivindicar su posición. Ya que en el mundo de Internet falta control y unas normas o códigos deontológicos a seguir, de forma específica en este medio cada véz más usado y socializado.

As√≠, mientras que las versiones digitales de los peri√≥dicos tradicionales siguen utilizando las mismas normas morales que en papel, los internautas publican todo tipo de textos informativos sin someterse a ning√ļn tipo de regulaci√≥n. No existen en la actualidad medios efectivos para ordenar las publicaciones en Internet.

El marco tradicional de la actividad informativa ha entrado en crisis con la progresiva implantaci√≥n de la Sociedad de la Informaci√≥n. Los medios de comunicaci√≥n tradicionales han dejado de ser el √ļnico intermediario informativo entre los organismos p√ļblicos, las organizaciones privadas y los ciudadanos. Por lo tanto, los periodistas han dejado de ser los √ļnicos individuos con posibilidad de informar. Actualmente, las comunicaciones se establecen entre ciudadanos de diferentes estados, sujetos a diferentes jurisdicciones legales, a diferentes valores √©ticos, a diferentes referentes culturales.

Todo esto complica la aplicación real de unas autorregulaciones y unos códigos deontológicos que siempre han estado envueltos de controversia, incluso en el seno de la profesión periodística.

A pesar de contar adem√°s con los ya existentes C√≥digo √Čtico de Protecci√≥n de Datos en Internet de la Asociaci√≥n Espa√Īola de Comercio Electr√≥nico (AECE) impulsada en 1998 por treinta empresas espa√Īolas como El Pa√≠s, El Mundo, C√≠rculo de Lectores, Grupo Recoletos, Planeta, Retevisi√≥n o la Sociedad General de Autores de Espa√Īa (SGAE), promovido para solventar problemas como la propiedad intelectual de las marcas o la protecci√≥n de derechos de autor entre otros aspectos por diversas entidades espa√Īolas coma la Asociaci√≥n de Autocontrol de la Publicidad (AAP) o la Agencia de Protecci√≥n de Datos (APD), y el C√≥digo √Čtico de la Publicidad en Internet de la AAP aprobado el 14 de abril de 1999, englobados ambos c√≥digos en el reciente C√≥digo √Čtico de Comercio Electr√≥nico y Publicidad Interactiva presentado en 2002.

Si se considera importante para el desarrollo de la actividad periodística en el futuro la asunción de un Código Deontológico, se hace necesario adaptar los actuales aspectos e integralos en el nuevo contexto informativo.

Los códigos deontológicos tradicionales de la profesión periodística inciden en los siguientes aspectos:

1. Aceptación explícita del código deontológico

Para que este apartado sea efectivo es imprescindible disponer de una identidad certificada, una garantía para el receptor de la información que quien firma estos contenidos es un sujeto real, identificado y avalado por una tercera parte. En el periodismo tradicional esta identidad y existencia real viene avalada por el medio que contrata el periodista y/o por una asociación profesional. En la red son necesarias más garantías. De la misma forma que el comercio electrónico requiere de servidores seguros, posiblemente la comunicación digital requerirá de informadores seguros y organizaciones de certificación periodística.

2. El periodista debe explicar la verdad

La labor convencional de los periodistas suele encontrarse limitada cuando se trata de ejercer su profesi√≥n de una forma correcta. Contrastar y ampliar informaci√≥n, otorgar derecho de r√©plica o acudir a varias fuentes son recomendaciones period√≠sticas que, habitualmente, se encuentran con limitaciones de espacio y tiempo en las redacciones de los medios. El periodismo eletr√≥nico de por s√≠ no puede asegurar m√°s tiempo al periodista para elaborar sus informaciones, pero s√≠ le permite disponer de todo el espacio que requiera para documentarlas adem√°s de un factor temporal m√°s flexible a la hora de a√Īadir contenidos tales como ampliaci√≥n de informaci√≥n, comentarios de lectores, r√©plica de fuentes, etc.

3. El periodista debe respetar a las fuentes y a los sujetos de la información

La libertad de informaci√≥n del periodismo tradicional se ve ampliada con respecto al resto de la ciudadan√≠a en determinados casos en los que √©sta entra en conflicto con otros derechos fundamentales (derecho del honor, de la intimidad, de la propia imagen, as√≠ como derechos espec√≠ficos para la infancia y la juventud). Otro aspecto es el trato especial en la relaci√≥n entre periodistas y fuentes como el derecho al secreto profesional. La esencia de estos derechos no var√≠a por el hecho de estar trabajando en un medio digital, pero la difusi√≥n internacional de los contenidos informativos pone en juego multitud de apreciaciones √©ticas y legislaciones sobre el honor, la intimidad y el car√°cter p√ļblico de las personas.

4. El periodista no debe mezclar información y opinión

Los periodistas representan uno de los cauces de información más importantes hacia la ciudadanía. La gran mayoría de los libros de estilo de los medios marcan una clara distinción entre información y opinión, incluso la legislación deja claro que la libertad de información y la libertad de expresión no deben confundirse. Si los medios mezclan información objetiva con información subjetiva están condicionando la veracidad de la misma y, por tanto, limitando la libertad de los ciudadanos.

Pero en un contexto de abundancia de información, uno de los papeles del periodista digital es precisamente el de seleccionar y priorizar información. Por lo que la opinión del informador pasa de ser un elemento secundario al motivo principal por el cual los lectores acuden a él.

5. El periodista no debe mezclar información y publicidad

Partiendo de la raíz de las Ciencias de la Comunicación, se considera que la información y la publicidad son elementos diferentes. Los profesionales del sector perciben a la publicidad como el factor que hace rentable el negocio de la comunicación.

En la red esta distinción es mucho más complicada debido a varios factores:

- En la mayoría de publicaciones electrónicas los lectores no pagan por obtener la información, por lo que los ingresos provienen completamente de la publidad. Esto afecta a los profesionales de los medios ya que obtienen sus salarios de anunciantes que pueden imponer presiones sobre lo publicado.

- Los medios en Internet han visto crecer una tendencia a partir de la cual los productos comerciales se han convertido en fuente de información. Esto hace, en muchos casos, harto complicado diferenciar información de publicidad.

6. Los periodistas deben respetar los derechos de autor

La facilidad para copiar informaciones de otro usuario y la dificultad para pedir responsabilidades ha provocado la aparici√≥n de asociaciones como Creative Commons, una organizaci√≥n sin √°nimo de lucro que ofrece un sistema flexible para proteger las obras intelectuales de los internautas, desde "todos los derechos reservados" a "sin ning√ļn derecho reservado".

√Čtica perid√≠stica en relai√≥n cn √©tica empresarial Sin embargo las posibilidades de Internet han sabido usarse en favor de la √©tica y la deontolog√≠a period√≠stica. Bajo el nombre "Comunicaci√≥n y √©tica en la empresa y los medios de comunicaci√≥n", ADC Dircom, la APM y ESADE, han creado un espacio para analizar los conflictos de la moral period√≠stica en relaci√≥n con la √©tica empresarial. El director del Departamento de Ciencias Sociales de ESADE, √Āngel Casti√Īeira, subray√≥ que los conflictos √©ticos en el mundo de la comunicaci√≥n est√°n en el n√ļcleo de la propia actividad poniendo en cuesti√≥n los valores que defienden los c√≥digos √©ticos. Para el experto, los nuevos horizontes √©ticos de la comunicaci√≥n est√°n haciendo que cada vez sea m√°s urgente la ncesidad de plantear cierta regulaci√≥n. Como principales problemas que impide el desarrollo de un periodismo moral (entendiendo esto como basado en veracidad, credibilidad, objetividad, etc ) puede destacarse, como indica Fernando Gonz√°lez Urbaneja, presidente de la APM, es el alineamiento pol√≠tico de los medios de comunicaci√≥n, que hace muy previsible la informaci√≥n y reduce el espacio a la informaci√≥n propiamente dicha.

Internet y la libertad de Prensa

Es cierto que con la numerosa proliferaci√≥n de contenidos digitales en la Web es m√°s dif√≠cil llevar a cabo una regulaci√≥n period√≠stica correcta. En muchas ocasiones no se cumplen los c√≥digos de√≥ntol√≥gicos profesionales, pero tambi√©n hay que se√Īalar que son numerosas las ventajas que presenta este nuevo y cada vez m√°s consolidado medio.

La versatilidad y las m√ļltiples posibilidades de acceso que posee Internet la hacen m√°s democr√°tica, pero a la vez m√°s vulnerable. Se ha convertido en el medio con menor protecci√≥n hacia colectivos de alta sensibilidad como menores de edad, minor√≠as √©tnicas, sexuales, etc. Ante la proliferaci√≥n de contenidos conflictivos en la Red, se abre de nuevo la hist√≥rica dial√©ctica entre los que se muestran convencidos del establecimiento de una censura real para la Red, y los que creen que si se acotan las tem√°ticas se limita la libertad de expresi√≥n.

WECKER y ADENEY afirman que la situación de los contenidos en Internet es sensiblemente diferente a otras fuera de la Red porque es más complejo de controlar tanto el material publicado, como su distribución.

La información en la Red es, por tanto, una nueva realidad que no podemos obviar: llega a infinidad de lugares y personas en unos segundos. Esto es algo que podría resultar beneficioso para la sociedad, sin embargo, se registran numerosos casos en los que se viola la libertad de prensa. Internet es uno de los medios más vulnerables a la privación de libertad a la hora de informar.

Javier Villarte se√Īala, desde la p√°gina del Observatorio para la Cibersociedad[2], que "de todos los derechos que los ciudadanos de cualquier pa√≠s deben tener asegurados y protegidos en internet, el derecho a la libre expresi√≥n y el derecho a la intimidad y la privacidad personales son los m√°s fundamentales. Si la libertad de expresi√≥n y la privacidad no estuvieran garantizadas en el ciberespacio, podr√≠amos decir rotundamente que hemos fracasado".

Ser√≠a conveniente exponer aqu√≠ los recientes datos que conciernen al pasado 2007 con respecto a la libertad de prensa en todo el mundo. Seg√ļn esta organizaci√≥n, 37 bloggers han sido detenidos, 21 periodistas que trabajan para medios digitales han sido agredidos y 2.676 sitios cerrados o suspendidos. Se se√Īala, en particular, casos concretos como China, Birmania o Siria. La mayor√≠a de los sitios cerrados eran foros de discusi√≥n. Un ejemplo importante es del del conflicto en Birmania con los monjes el pasado octubre de 2007, donde la Junta Militar de Rang√ļn intent√≥ acabar con el flujo informativo que sal√≠a del pa√≠s v√≠a Internet, cortando simplemente el acceso a la Red.

"Ahora, en algunos pa√≠ses Internet se censura tanto como la prensa tradicional. China es el mayor censor de la Web del planeta. La ciberpolic√≠a da muestras de un celo inquietante antes de cada evento pol√≠tico de envergadura. En 2007 los censores se mostraron m√°s activos en el transcurso de los meses que precedieron el inicio del Congreso del Partido Comunista Chino. Hicieron inaccesibles alrededor de 2.500 sitios y blogs, gran n√ļmero de los cuales eran de naturaleza pol√≠tica".

La comunicación en clave Norte-Sur

El etnocentrismo de los medios hace que los países menos privilegiados sean ignorados, excepto cuando son noticia por guerras o calamidades naturales (ABIL-TARBUSH, 2002). Una de las principales características de la comunicación globalizada que transmiten los mass media es la construcción de una actualidad parcial que aborda la realidad de una forma sesgada, y habitualmente desde parámetros del Norte. En la mayoría de los casos, el periodista es la primera víctima de una información que le llega desde el otro lado del planeta, por medio de grandes agencias, y que es incapaz de contrastar.

Estereotipos de la información sobre el Sur

SANCHEZ NORIEGA (1997) afirma que una de las funciones que cumple los medios de comunicaci√≥n es la de ser ‚Äúmecanismo de percepci√≥n del mundo, esto es, del conjunto de la realidad exterior al individuo, prolongaciones de los sentidos humanos por los que percibimos el exterior (McLuhan),empresas de concienciaci√≥n (Masterman), constructores de la realidad social (Berger y Luhmann), etc, que tienen como cometido proporcionar las bases sobre las que los grupos y clases construyen ‚Äėlas im√°genes‚Äô de las vidas, significados, actividades y valores de otros grupos y sobre las que la sociedad puede captarse como conjunto coherente (Stuart Hall)‚ÄĚ. Para DAYAN y KATZ, los medios crean sus propias redes sociales, atomizando y dise√Īando la propia estructura social. Los acontecimientos se desarraigan porque suceden lejos del telespectador y se convierten en plat√≥s de Hollywood. Uno de los errores √©ticos en el que m√°s incurren los profesionales de la comunicaci√≥n al mostrar el Sur es el excesivo amarillismo y espectacularidad con el que tratan muchas de las situaciones. La informaci√≥n en tiempos de guerra est√° habitualmente alejada de criterios de libertad de expresi√≥n y de independencia, y m√°s cercana a la propaganda. La existencia de enormes presiones, pero tambi√©n de un continuo desprecio por la deontolog√≠a informativa y su utilizaci√≥n partidista, ponen frecuentemente en peligro principios b√°sicos del periodismo.

Informar sobre conflictos

Uno de los problemas en la información de los conflictos modernos es la existencia de los pools. El pool no es sólo un reagrupamiento técnico de profesionales motivado por cuestiones de seguridad, sino un medio de control basado en la selección ideológica. Durante la primera Guerra del Golfo, la Federación Internacional de Periodistas denunció el funcionamiento de los pools por su violación manifiesta de la libertad de prensa, ya que se bloquearon informaciones importantes y el sistema discriminaba a periodistas que no eran americanos ni británicos.

A raíz de esta polémica, se insistió en que el principio básico de toda información debía ser la veracidad, así como se incidió en la necesidad de separar entre información y opinión a la hora de publicar una información.

Las opiniones vertidas por un profesional de la informaci√≥n deben realizarse siempre desde la honestidad y la √©tica sin ocultarse, en ning√ļn caso, la realidad de los hechos ni los datos.

Transmisión de valores sociales: la comunicación de los movimientos sociales

La capacidad que poseen los medios de comunicaci√≥n par transmitir diferentes valores a la ciudadan√≠a es muy importante. El uso que se haga por parte de los profesionales de los medios de esa posibilidad va a depender de la estrategia concreta que se haya planteado la empresa de comunicaci√≥n. El inter√©s de los responsables del medio es canalizar esa transmisi√≥n y, sobre todo, la convicci√≥n moral de todos los profesionales que se encuentran insertos en el proceso comunicativo y son conscientes de su responsabilidad social. Los retos de la informaci√≥n sobre el Sur tienen un largo camino por delante que recorrer, y en especial la de aquellos profesionales que est√°n empleados en la difusi√≥n de valores como solidaridad, libertad, justicia, respeto de los derechos humanos... Sin embargo, ning√ļn profesional de los medios queda exento de manejar estos valores en su quehacer diario.

Deontología profesional periodística en otros países

Introducción

En Europa existen varios ejemplos de c√≥digos de deontolog√≠a en diferentes pa√≠ses; sin embargo, han quedado reducidos en la pr√°ctica a simples declaraciones de principios de buena voluntad por su contenido muy gen√©rico y por carecer de mecanismos de autocontrol eficaces al no estar apoyados desde las empresas inform√°ticas. S√≥lo en muy pocos pa√≠ses europeos existe la tradici√≥n de consejos de prensa u √≥rganos eficaces de autocontrol √©tico, principalmente en Suecia y Gran Breta√Īa. La buena voluntad de algunos medios de dotarse individualmente de figuras como defensores del lector, del espectador, etc., tienen en todo caso un efecto muy limitado.

Carta de Deberes Profesionales de los Periodistas Franceses

En julio de 1918 se firmó en París la Carta de Deberes Profesionales de los Periodistas Franceses, en ella se adjudica al periodista la total responsabilidad de sus escritos, incluso si estos son anónimos. La calumnia, las acusaciones sin pruebas o la alteración de documentos son contrarias a lo dictado en esta carta por el Sindicato de Periodistas Franceses al igual que advierte de la obligación de poner a disposición judicial si se observase un hecho de tal magnitud. Este texto fue revisado totalmente en 1939 y en la actualidad sigue en vigor.

En Francia cada medio acostumbra a tener su propio código deontológico. Los delitos y las faltas cometidas se atienen a lo establecido en el Código Penal y en las leyes civiles.

Códigos deontológicos del periodista latinoamericano

En el seno de las naciones unidas se ha trabajado en la preparaci√≥n de un proyecto de C√≥digo de √Čtica Period√≠stica de alcance universal. El primer Congreso Latinoamericano de Periodistas, celebrado en M√©xico D.F., en junio de 1976, acord√≥ adoptar como suyo el proyecto anterior, con algunas modificaciones que le parecieron convenientes. En diversos pa√≠ses las organizaciones de profesionales del periodismo han elaborado reglas nacionales sobre √©tica profesional.

Código deontológico venezolano

El colegio Nacional de Periodistas de Venezuela tiene un C√≥digo de √Čtica del periodista venezolano que aplica a sus miembros conforme a lo prevenido en el art. 29 de la Ley de Ejercicio del Periodismo de 1972.

Todos estos c√≥digos de √©tica period√≠stica tienden a evitar la intervenci√≥n de la ley com√ļn y de los tribunales ordinarios dentro de las actividades period√≠sticas. As√≠ lo recomienda expresamente la Conferencia de Juristas N√≥rdicos, la cual conf√≠a m√°s en una disciplina auto impuesta por las propias organizaciones profesionales. As√≠ se dispone tambi√©n en el proyecto de C√≥digo de √Čtica Period√≠stica elaborado en el seno de las Naciones Unidas, en donde se establece que las reglas de ese c√≥digo se basan en el principio de que la responsabilidad de asegurar la fiel observancia de la √©tica profesional recae en quienes se dedican a la profesi√≥n y no en ning√ļn gobierno.Este mismo principio pasa al Art. v. Del proyecto de los periodistas latinoamericanos. La idea cuenta con aceptaci√≥n de algunos estudiosos.

La ley venezolana sobre ejercicio del periodismo se√Īala varias violaciones de √©tica profesional en el ordinal 1¬ļ de su Art. 30:

‚ÄĘ Incurrir voluntariamente en errores de hecho en sus informaciones

‚ÄĘ Adulterar intencionalmente las opiniones y declaraciones de terceros

‚ÄĘ Negarse a rectifica debidamente los errores de hecho en que haya podido incurrir al reportar sobre personas, sucesos o declaraciones

‚ÄĘ Adulterar o tergiversa intencionalmente las informaciones con el objeto de causar da√Īo o perjuicio moral a terceros

‚ÄĘ Apartarse deliberadamente de la objetividad en las informaciones sobre personas y sucesos

Todas estas disposiciones miran √ļnicamente a la verdad de la publicaci√≥n y descuidan los dem√°s aspectos, entre ellos el del respeto a la vida privada. El Art. 5 del C√≥digo de √Čtica del Periodista Venezonala dispone en su frase final: ‚Äúel periodista solo podr√° informa de la vida privada aquello que sea de importancia para los inter√©s de la colectividad‚ÄĚ; adem√°s el Art. 8, proh√≠be elaborar material informativo cuya divulgaci√≥n o publicaci√≥n resulte denigrante o humillante para la condici√≥n humana y el uso de t√©cnicas amarillistas.

Tambi√©n en estos proyectos y c√≥digos √©ticos se incluyen normas que tienden a preservar la verdad y la objetividad de la informaci√≥n. Pero hay poco inter√©s en ellos por precisar situaciones de conveniencia p√ļblica que pueden imponer restricciones a la informaci√≥n.

Colegio de Periodistas de Chile

El Colegio de Periodistas de Chile naci√≥ por ley, como corporaci√≥n de derecho p√ļblico y orden profesional, el 11 de julio de 1956, y desde su creaci√≥n, ha jugado un importante rol en la sociedad, representando ante el pa√≠s y el mundo a todos aquellos periodistas que trabajan en los medios y/o desarrollan labores de comunicaci√≥n social, convirti√©ndose en un interlocutor v√°lido frente a las autoridades p√ļblicas y los entes privados.

El Colegio de Periodistas de Chile ha creado un C√ßodigo Deontol√≥gico basado en tres partes principales: el periodista, el periodista con respecto a los ciudadanos y el periodista en el medio de comunicaci√≥n. Este C√≥digo de √Čtica fue aprobado por el Congreso Nacional Extraordinario del 26 de enero de 1994, bajo el mandato del Consejo Nacional

Este colegio de periodistas ofrece garant√≠a a los profesionales chilenos y guarda por la calidad de la informaci√≥n que llega a los ciudadanos de la sociedad chilena. Han elaborado importantes informes sobre el estado de la informaci√≥n en chile en diferentes a√Īos, la verdad en los medios de comunicaci√≥n chilenos, o la legislaci√≥n chilena: Ley de Prensa y otras leyes relacionadas con la profesi√≥n period√≠stica. Aqu√≠ podemos acceder a algunos de esos estudios: http://www.colegiodeperiodistas.cl/index.php?thtml=interes_general

Código deontológico italiano

El ejercicio del periodismo en Italia está regulado por ley desde 1963. Dicha ley fue instituida por La Orden de los Periodistas, corporación en la que deben estar inscritos todos los profesionales. Esta asociación cuenta con un código deontológico propio del cual el Gobierno, a través de la ley anteriormente mencionada, garantiza la aplicación de sus puntos más importantes.

Código deontológico británico

La prensa brit√°nica est√° autorregulada a trav√©s de un c√≥digo √©tico que intenta equilibrar la obligaci√≥n de proteger los derechos del individuo y el derecho del p√ļblico a ser informado. La Comisi√≥n de Quejas de la Prensa (PCC) se encarga de la supervisi√≥n de su cumplimiento y posee la facultad de imponer sanciones. En 1990, el Consejo de la Prensa (PC) brit√°nico, un organismo de afiliaci√≥n voluntaria que vela por el mantenimiento de los est√°ndares de la informaci√≥n period√≠stica, formul√≥ un c√≥digo de conducta profesional para los informadores. Los peri√≥dicos no deben publicar deliberada o imprudentemente inexactitudes destinadas a enga√Īar o crear falsas impresiones, dice el primero de los 16 puntos del c√≥digo.

Véase también

Referencias

Bibliografía adicional

  • Brajnovic, Luka (1978). Deontolog√≠a period√≠stica. EUNSA. ISBN 978-84-313-0496-6. 
  • Ramos Fern√°ndez, Fernando (1998). La profesi√≥n period√≠stica en Espa√Īa: estatuto jur√≠dico y deontolog√≠a profesional. Diputaci√≥n Provincial de Pontevedra. Servicio de Publicaciones. ISBN 978-84-89690-17-2. 

Enlaces externos


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