Fascismo

ÔĽŅ
Fascismo

El fascismo es una ideolog√≠a y un movimiento pol√≠tico que surgi√≥ en la Europa de entreguerras (1918-1939). El t√©rmino proviene del italiano fascio (‚Äėhaz, fasces‚Äô), y √©ste a su vez del lat√≠n fasces (plural de fascis).

El proyecto pol√≠tico del fascismo es instaurar un corporativismo estatal totalitario y una econom√≠a dirigista,[1] [2] mientras su base intelectual plantea una sumisi√≥n de la raz√≥n a la voluntad y la acci√≥n, un nacionalismo fuertemente identitario con componentes victimistas que conduce a la violencia contra los que se definen como enemigos por un eficaz aparato de propaganda, un componente social interclasista, y una negaci√≥n a ubicarse en el espectro pol√≠tico (izquierdas o derechas), lo que no impide que habitualmente la historiograf√≠a y la ciencia pol√≠tica sit√ļen al fascismo en la extrema derecha y le relacionen con la plutocracia, identific√°ndolo algunas veces como un capitalismo de Estado,[3] o bien lo identifique como una variante chovinista del socialismo de Estado[4]

Se presenta como una ¬ętercera v√≠a¬Ľ o ¬ętercera posici√≥n¬Ľ[5] que se opone radicalmente tanto a la democracia liberal en crisis (la forma de gobierno que representaba los valores de los vencedores en la Primera Guerra Mundial, como Inglaterra, Francia o Estados Unidos, a los que considera ¬ędecadentes¬Ľ) como a las ideolog√≠as del movimiento obrero tradicional en ascenso (anarquismo o marxismo, este √ļltimo escindido a su vez entre la socialdemocracia y el comunismo, que desde 1917 ten√≠a como referente al proyecto de Estado socialista que se estaba desarrollando en la Uni√≥n Sovi√©tica); aunque el n√ļmero de las ideolog√≠as contra las que se afirma es m√°s amplio:

El fascismo tiene sus enemigos agrupados en estos tres frentes: el social-comunista, el demoliberal-masónico y el populismo católico.
Revista F. E. 1933 [8]

El concepto de ¬ęr√©gimen fascista¬Ľ puede aplicarse a algunos reg√≠menes pol√≠ticos totalitarios o autoritarios[6] de la Europa de entreguerras y a pr√°cticamente todos los que se impusieron por las potencias del Eje durante su ocupaci√≥n del continente durante la Segunda Guerra Mundial.

De un modo destacado y en primer lugar a la Italia fascista de Benito Mussolini (1922) que inaugura el modelo y acu√Īa el t√©rmino; seguida por la Alemania del III Reich de Adolf Hitler (1933) que lo lleva a sus √ļltimas consecuencias; y, cerrando el ciclo, la Espa√Īa Nacional de Francisco Franco que se prolonga mucho m√°s tiempo y evoluciona fuera del periodo (desde 1936 hasta 1975). Las diferencias de planteamientos ideol√≥gicos y trayectorias hist√≥ricas entre cada uno de estos reg√≠menes son notables. Por ejemplo, el fascismo en la Alemania nazi o nacional-socialismo a√Īade un importante componente racista, que s√≥lo es adoptado en un segundo momento y con mucho menor fundamento por el fascismo italiano y el resto de movimientos fascistas o fascistizantes. Para muchos de estos el componente religioso (cat√≥lico u ortodoxo seg√ļn el caso) fue mucho m√°s esencial, tanto que Trevor-Roper ha podido definir el t√©rmino fascismo clerical (entre los que estar√≠a el nacionalcatolicismo espa√Īol).[7]

Puede considerarse que el fascismo italiano es un totalitarismo centrado en el Estado:

El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el espíritu del pueblo. En la doctrina fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo.

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.

Mussolini[8]

Mientras que el nazismo alemán está centrado en la raza identificada con el pueblo (Volk) o Volksgemeinschaft (interpretable como comunidad del pueblo o comunidad de raza, o incluso como expresión del apoyo popular al Partido y al Estado):

Ein Volk, ein Reich, ein F√ľhrer! ¬ę¬°Un Pueblo, un Imperio, un Gu√≠a!¬Ľ

También se pueden encontrar elementos del fascismo fuera del período de entreguerras, tanto antes como después. Un claro precedente del fascismo fue la organización Action Française (Acción Francesa, 1898), cuyo principal líder fue Charles Maurras; contaba con un ala juvenil violenta llamada los Camelots du Roi y se sustentaba en una ideología ultranacionalista, reaccionaria, fundamentalista católica (aunque Maurras era agnóstico) y antisemita. Con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial reaparecieron movimientos políticos minoritarios, en la mayor parte de los casos marginales (denominados neofascistas o neonazis), que reproducen idénticos o similares planteamientos, o que mimetizan su estética y su retórica; a pesar de (o precisamente como reacción a) la intensa demonización a que se sometió a la ideología y a los regímenes fascistas, considerados principales responsables de la guerra que condujo a algunos de los mayores desastres humanos de la historia. En muchos países hay legislaciones que prohíben o limitan su existencia, sus actuaciones (especialmente el denominado delito de odio), su propaganda (especialmente el negacionismo del Holocausto) o la exhibición de sus símbolos.

Contenido

Características y definición

V√©anse tambi√©n: Definiciones de fascismo y Corporativismo

El fascismo es una ideolog√≠a pol√≠tica fundamentada en un proyecto de unidad monol√≠tica denominado corporativismo, por ello exalta la idea de naci√≥n frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia pol√≠tica en beneficio de un partido √ļnico y los localismos en beneficio del centralismo; y propone como ideal la construcci√≥n de una ut√≥pica sociedad perfecta, denominada cuerpo social, formado por cuerpos intermedios y sus representantes unificados por el gobierno central, y que este designaba para representar a la sociedad.

Para ello el fascismo inculcaba la obediencia de las masas (idealizadas como protagonistas del régimen) para formar una sola entidad u órgano socioespiritual indivisible.[9] El fascismo utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder dictatorial en el que se concentra todo el poder con el propósito de conducir en unidad al denominado cuerpo social de la nación.

El fascismo se caracteriza por su m√©todo de an√°lisis o estrategia de difusi√≥n de juzgar sistem√°ticamente a la gente no por su responsabilidad personal sino por la pertenencia a un grupo. Aprovecha demag√≥gicamente los sentimientos de miedo y frustraci√≥n colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represi√≥n y la propaganda,[10] y los desplaza contra un enemigo com√ļn (real o imaginario, interior o exterior), que act√ļa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de manera irreflexiva, logrando la unidad y adhesi√≥n (voluntaria o por la fuerza) de la poblaci√≥n. La desinformaci√≥n, la manipulaci√≥n del sistema educativo y un gran n√ļmero de mecanismos de encuadramiento social, vician y desvirt√ļan la voluntad general hasta desarrollar materialmente una oclocracia que se constituye en una fuente esencial del carisma de liderazgo y en consecuencia, en una fuente principal de la legitimidad del caudillo. El fascismo es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya hab√≠an sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX. De hecho, el fascismo es ante todo un nacionalismo exacerbado que identifica tierra, pueblo y estado con el partido y su l√≠der.[11]

El fascismo es un sistema político que trata de llevar a cabo un encuadramiento unitario de una sociedad en crisis dentro de una dimensión dinámica y trágica promoviendo la movilización de masas por medio de la identificación de las reivindicaciones sociales con las reivindicaciones nacionales.[12]

Razón, voluntad y acción

Casa del Fascio Di Reggio Calabria, de l√≠neas arquitect√≥nicas vanguardistas para los a√Īos veinte. Destaca la palabra Dux, en referencia a Mussolini, y las siglas del partido sobre la puerta.
Los Juegos Ol√≠mpicos de Berl√≠n 1936 fueron el escaparate del nazismo, siguiendo la est√©tica neocl√°sica coincidente con el ideal de belleza aria, parad√≥jicamente intercambiable con el contempor√°neo realismo socialista por el que apostaba la Uni√≥n Sovi√©tica, cuyas autoridades tambi√©n repudiaban el inicial vanguardismo de la Revoluci√≥n. Algunas filmaciones de los juegos se deben a Leni Riefenstahl, que tambi√©n dirigi√≥ la filmaci√≥n del congreso nazi de N√ľremberg de 1934, de impresionantes concentraciones y discursos, con el expresivo t√≠tulo de El triunfo de la voluntad.

Las conexiones del fascismo con movimientos intelectuales ‚ÄĒart√≠sticos como el futurismo y otras vanguardias y filos√≥ficos, como el irracionalismo y el vitalismo‚ÄĒ supusieron en realidad, m√°s que su influencia, su utilizaci√≥n y manipulaci√≥n, que fue atractiva ‚ÄĒen mayor o menor medida, con mayor o menor grado de compromiso o simple contemporizaci√≥n, y a veces con evoluci√≥n posterior en contra‚ÄĒ para muchas personalidades destacadas: italianos como Gabrielle D'Annunzio, Filippo Tommaso Marinetti, Curzio Malaparte o Luigi Pirandello;[13] alemanes como Martin Heidegger, Ernst J√ľnger, Carl Schmitt, Wilhelm Furtw√§ngler o Herbert von Karajan; franceses como Robert Brasillach, Louis-Ferdinand C√©line o Pierre Drieu La Rochelle;[14] espa√Īoles como Ernesto Gim√©nez Caballero, Eugenio D'Ors, Agust√≠n de Fox√°, Pedro La√≠n Entralgo o Dionisio Ridruejo;[15] noruegos como Knut Hamsun, rumanos como Mircea Eliade; y estadounidenses como Ezra Pound. En concreto en el caso de Alemania, ocurri√≥ con t√≥picos culturales como el del √úbermensch de Nietzsche,[16] o incluso con las desviaciones pseudocient√≠ficas justificadoras del racismo, como la eugenesia y el darwinismo social. La ciencia misma fue un principal objeto de consideraci√≥n, encuadrada y subordinada de manera totalitaria al Estado y al Partido (de manera no muy diferente a como lo era en la Uni√≥n Sovi√©tica).

Como dice Isaiah Berlin, la Rebeli√≥n Rom√°ntica ha ido socavando los pilares de la tradici√≥n occidental ofreciendo como alternativa ¬ęla autoafirmaci√≥n rom√°ntica, el nacionalismo, el culto a los h√©roes y los l√≠deres, y al final... fascismo e irracionalismo brutal y la opresi√≥n de las minor√≠as¬Ľ. En ausencia de reglas objetivas las nuevas reglas las hacen los propios rebeldes: ¬ęLos fines no son valores objetivos... Los fines no son descubiertos en absoluto, sino construidos, no se encuentran sino que se crean¬Ľ... llega a inspirar la pol√≠tica del Estado: la ciencia aria consist√≠a en un constructo social de modo que la herencia racial del observador ¬ęafectaba directamente la perspectiva de su trabajo¬Ľ. De ah√≠ que los cient√≠ficos de razas indeseables no resultar√°n admisibles y solo se podr√≠a escuchar a aqu√©llos que estuvieran en sinton√≠a con las masas, el v√∂lk. La f√≠sica deb√≠a ser reinterpretada para relacionarla no con la materia sino con el esp√≠ritu, descart√°ndose as√≠ la objetividad y la internacionalidad de la ciencia.[17]

La incoherencia de los postulados no era ning√ļn inconveniente: el antiintelectualismo y el predominio de la acci√≥n sobre el pensamiento eran conscientemente buscados. Incluso la modernidad est√©tica inicial se lleg√≥ a despreciar (arte nazi y concepto de Entartete Kunst o Arte degenerado, quema de libros, estigmatizaci√≥n de determinados intelectuales o de colectivos enteros). Para Stanley Paine, lo que caracterizaba el ideario falangista (el movimiento equivalente al fascismo en Espa√Īa, fundado en los a√Īos treinta por Jos√© Antonio Primo de Rivera y que se transform√≥ en un m√°s complejo Movimiento Nacional con la guerra civil y el franquismo) eran justamente ¬ęsus ideas vagas y confusas¬Ľ.[18]

El fascismo rechaza la tradición racionalista y adopta posturas de desconfianza en la razón y exaltación de los elementos irracionales de la conducta, los sentimientos intensos y el fanatismo. Se busca con todo cinismo la simplificación del mensaje, con absoluto desprecio por sus destinatarios:

La propaganda debe limitarse a un n√ļmero peque√Īo de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas... Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad.

Cualquier idea emanada del jefe es un dogma indiscutible, y una directriz a seguir ciegamente, sin discusi√≥n ni poder ser sometida a an√°lisis.[20] Se exaltan los valores de la virilidad, la camarader√≠a y el compa√Īerismo de los hermanos de armas, todo ello en sinton√≠a con algunas tradiciones militaristas existentes en todos los ej√©rcitos, pero que fueron exacerbados para su utilizaci√≥n por estados cuya conexi√≥n con el fascismo es m√°s o menos estrecha. Ser√≠an los casos del ej√©rcito alem√°n, el japon√©s y los llamados militares africanistas espa√Īoles.[21]

Nacionalismo de vencidos

Se suele indicar que una característica de los países donde triunfaron los movimientos fascistas fue la reacción de humillación nacional por la derrota[22] en la Primera Guerra Mundial (se ha utilizado la expresión nacionalismo de vencidos),[23] que impulsaba a buscar chivos expiatorios a quienes culpar (caso de Alemania), o la frustración de las expectativas no cumplidas (caso de Italia, defraudada por el incumplimiento del Tratado de Londres).[24] En ambos casos, el resentimiento se manifestaba, en el plano internacional, en contra de los más claros vencedores (como Inglaterra, Francia o Estados Unidos); mientras que en el plano interno se volcaba contra el movimiento obrero (sindicalistas, anarquistas, comunistas, socialistas) o el peligro real o imaginado de una revolución comunista o incluso una Conspiración Judeo-Masónico-Comunista-Internacional, o cualquier otra fantasmagórica sinarquía oculta en cuya composición incluyera a cualquier organización que los fascistas juzgasen transnacional y opuesta a los intereses del Estado, como el capitalismo, la banca, la bolsa, la Sociedad de Naciones, el movimiento pacifista o la prensa. Sobre todo en el caso alemán, se insistía en la convicción de pertenecer a un pueblo o raza superior cuya postración actual se debe a una traición que le ha humillado y sometido a una condición injusta; y que tiene derecho a la expansión en su propio espacio vital (Lebensraum), a costa de los inferiores.

Componente social

F√°brica de ca√Īones Krupp durante la Primera Guerra Mundial. La remilitarizaci√≥n de Alemania impulsada por Hitler en contra de las limitaciones del pacto de Versalles fue muy favorable a los intereses de la gran industria.

La componente social del fascismo pretende ser interclasista y antiindividualista: niega la existencia de los intereses de clase e intenta suprimir la lucha de clases con una pol√≠tica paternalista, de sindicato vertical y √ļnico en que tanto trabajadores como empresarios obedezcan las directrices superiores del gobierno, como en un ej√©rcito. Tal es el corporativismo italiano o el nacionalsindicalismo espa√Īol. El nacionalismo econ√≥mico, con autarqu√≠a y direcci√≥n centralizada se adaptaron como en una econom√≠a de guerra a la coyuntura de salida de la crisis de 1929, con un importante nivel de proteccionismo. No obstante, no hubo en ning√ļn sistema fascista ni planes quinquenales al estilo sovi√©tico, ni cuestionamiento de la propiedad privada siempre que cumpliera lo que el Estado dictaminara como ¬ęfunci√≥n social¬Ľ, ni alteraciones radicales del sistema capitalista convencional m√°s all√° de una fuerte intervenci√≥n del mercado favoreciendo determinadas √°reas de las grandes empresas industriales. Estas caracter√≠sticas sirven como base a una cr√≠tica (de orientaci√≥n tanto liberal como materialista) que resalta la conveniencia del fascismo para un sector importante de la burgues√≠a.[25]

Desde ese punto de vista, se suele mantener que los movimientos fascistas de entreguerras fueron alimentados por las clases económicamente poderosas (por ejemplo la alta burguesía industrial o las familias conservadoras ricas), para oponerse a los movimientos obreros y a la democracia liberal. Esa tesis fue defendida en 1936 por el historiador Daniel Guérin (Fascismo y grandes negocios), en la que lo asocia a un complejo industrial-militar, expresión que sería posteriormente reutilizada para definir otros contextos, como el de la carrera de armamentos entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Noam Chomsky describe el fascismo como el sistema donde el Estado integra la mano de obra y el capital bajo el control de una estructura corporativa.[26] Aunque la tesis que identifica al fascismo con un capitalismo de Estado corporativo (una economía altamente intervencionista que protege y financia a grandes empresas privadas) no siempre es sostenida ampliamente, hay muchos elementos que permiten la identificación de intereses entre fascismo y una cartelización del entrono económico-político.[27] Así, por ejemplo, cuando se compara la estructura económica de la población entre países, en concreto el peso económico del 5% de la población con mayores ingresos en la renta nacional, mientras que en Estados Unidos disminuyó un 20% entre 1929 y 1941 (cifras similares para el noroeste de Europa), en la Alemania nazi aumentó un 15%.[28]

Relación con el capitalismo y el socialismo

Seg√ļn la doctrina tercerposicionista, el fascismo no es de izquierda ni de derecha, ni capitalista ni comunista, ya que el fascismo ser√≠a una idea totalmente original; sin embargo en la pr√°ctica m√°s que una idea original ser√≠a una fusi√≥n sincr√©tica de varias ideas pol√≠ticas -proyectos, discursos, etc.- aglutinadas siempre bajo el nacionalismo unitario y el autoritarismo centralista.[29]

Una de las razones de considerar usualmente al fascismo como un movimiento de derecha pol√≠tica suele ser la alianza estrat√©gica del fascismo con los intereses de las clases econ√≥micas m√°s poderosas, junto a su defensa de valores tradicionales como el patriotismo o la religiosidad, para preservar el statu quo. Lo que no tiene por qu√© estar en contradicci√≥n con su poco respeto por la libertad econ√≥mica y la autonom√≠a del mercado libre ni por ciertas caracter√≠sticas similares al socialismo estatalista o a la Doctrina Social de la Iglesia. Tambi√©n se han se√Īalado parentescos, a nivel de pol√≠tica econ√≥mica, entre el dirigismo econ√≥mico del fascismo y la Sozialpolitik de Otto von Bismarck y el New Deal de Franklin Roosevelt. Aunque esta colaboraci√≥n no existiera en un principio, o su apoyo se pueda calificar de tard√≠o y parcial, una vez alcanzado el poder, la plutocracia cooper√≥ decididamente con el fascismo en sus diversas versiones.

Por otra parte las razones para considerar que el fascismo tiene conexiones con la izquierda pol√≠tica y es una variante chovinista del socialismo de Estado, son su programa econ√≥mico colectivista (proteccionismo, nacionalizaci√≥n, etc.) y discurso pol√≠tico, m√°s no como movimiento o proyecto doctrinario (donde eran antag√≥nicos). El fascismo y sus variantes apelaban al sentimiento popular y las masas como las protagonistas del r√©gimen, especialmente por la virilidad exaltada en el trabajo manual y obrero (obrerismo); a pesar de ello no reconoc√≠a la libertad de asociaci√≥n por motivos de clase (libertad sindical) sino la identificaci√≥n de los trabajadores como ¬ęs√ļbditos¬Ľ del Estado, ¬ępueblo¬Ľ y ¬ępatria¬Ľ, por ello su s√≠mil con el populismo.[30]

El programa econ√≥mico del fascismo toma importantes criterios de la Nueva Pol√≠tica Econ√≥mica (NPE), que Lenin aplic√≥ luego del fracaso en la implantaci√≥n del comunismo en Rusia, que consist√≠a en recurrir al capitalismo para fortalecer la econom√≠a nacional. La idea, en el caso de Mussolini (ex militante socialista), era usar a los capitalistas industriales para implantar en conjunto con el gobierno el corporativismo nacionalista y totalitario. Esta paradoja es explicable ya que el corporativismo, el proyecto pol√≠tico del fascismo, har√≠a que todos los sectores de la sociedad deban obligatoriamente integrarse y trabajar unificadamente al mando del gobierno, por lo que esta corporaci√≥n incluir√≠a aspectos considerados normalmente ¬ęcapitalistas¬Ľ y ¬ęsocialistas¬Ľ.[31]

Seg√ļn el economista austriaco Ludwig von Mises la ra√≠z del fascismo, en sus diferentes vertientes, se encuentra en las ideas colectivistas del socialismo y m√°s propiamente como una escisi√≥n patri√≥tica del marxismo, que comparte las tesis del rechazo al mercado libre, la sociedad burguesa, el gobierno limitado y la propiedad privada[32] y en la exaltaci√≥n de un sector de la sociedad como el elegido por ¬ęla historia¬Ľ para dirigir las vidas del resto de la sociedad que por ¬ęrazones hist√≥ricas¬Ľ est√° permitido de vulnerar el principio de igualdad ante la ley al reclamar ¬ęderechos especiales¬Ľ sobre los dem√°s (ej. clasismo, racismo, sexismo, etc.). El fascismo apenas variar√≠a, en la pr√°ctica, sobre qu√© grupo y c√≥mo se deber√≠a administrar la propiedad expoliada a los individuos. Posteriormente Friedrich Hayek sostendr√° que el intervencionismo conlleva progresivamente a una econom√≠a centralizada similar al fascismo.[33]

Por otra parte, las ventajas que los nuevos reg√≠menes le proporcionaban a la plutocracia eran evidentes: eliminaba la posibilidad de revoluci√≥n social obrera, suprim√≠a los sindicatos reivindicativos y manten√≠a otras restricciones en las relaciones capital-trabajo, legitimando el principio de liderazgo en la empresa; al suprimir la libre competencia permit√≠a crear c√°rteles oligop√≥licos de empresas favorecidas con millonarios contratos estatales o subsidiadas por el gobierno como ¬ęincentivos¬Ľ a la producci√≥n nacional. Adem√°s, de su indudable √©xito en respuesta a la Gran Depresi√≥n, al menos en el corto plazo.[34] La sensaci√≥n de estabilidad era muy marcada: Mussolini hab√≠a conseguido que los trenes funcionaran con puntualidad (tras el famoso incidente de uno de sus primeros viajes como Duce, en el que supuestamente mand√≥ fusilar a un maquinista). El que esa sensaci√≥n de estabilidad corresponda o no con una real eficacia es secundario, y de hecho parece que la puntualidad ferroviaria (y quiz√° tambi√©n el incidente del maquinista) era m√°s bien un mito.[35]

Origen de sus líderes

Lo mismo puede decirse del origen personal de algunos de sus miembros, empezando por el propio Mussolini, que antes del t√©rmino de la Primera Guerra Mundial, era un importante ide√≥logo obrerista y militante socialista. El origen social de los l√≠deres fascistas en distintas partes de Europa fue muy diferente: a veces aristocr√°tico (Starhemberg, Mosley, Ciano), a veces proletario (Jacques Doriot y el PPF franc√©s); muchas veces militares (Franco, P√©tain, Vidkun Quisling, Sz√°lasi, Metaxas), o juristas (Jos√© Antonio Primo de Rivera, Ante Pavelińá, Oliveira Salazar). Los casos m√°s destacados, los propios Hitler y Mussolini, eran fuertes personalidades de oscuro origen, desclasados e inadaptados, pero de irresistible ascensi√≥n.[36] Sus militantes sal√≠an de entre los estudiantes (muy abundantes en la Guardia de Hierro rumana o el rexismo belga), de los peque√Īos propietarios campesinos, de los desempleados urbanos y, sobre todo, de la temerosa peque√Īa burgues√≠a empobrecida o amenazada por la crisis y atemorizada por el avance del comunismo y el desorden p√ļblico.[37] Las capas medias y medias bajas fueron la espina dorsal del fascismo.[38]

Agrarismo, natalismo y virilidad

Es propio de los movimientos fascistas, tanto en la ret√≥rica como en ciertos programas econ√≥micos y sociales, la identificaci√≥n con la tierra y los valores campesinos frente a la decadencia y corrupci√≥n que se denuncian en las masas urbanas desarraigadas, lo que a veces se ve√≠a como una tensi√≥n entre modernidad y tradici√≥n.[39] Una constante es la colonizaci√≥n planificada de zonas improductivas (desecaci√≥n de pantanos en Italia, Plan Badajoz en Espa√Īa). Incluso en la industrializada Alemania, Hitler plante√≥ la expansi√≥n del espacio vital (Lebensraum) hacia el este como un proyecto esencialmente de colonizaci√≥n agraria que lograr√≠a la germanizaci√≥n de extensos territorios en la Europa oriental poblada por la raza inferior de los eslavos (recuperando la Drang nach Osten medieval).

Los valores familiares tradicionales eran fomentados, insistiendo en la necesidad de mantener altas tasas de natalidad y fecundidad. Las familias numerosas eran premiadas, siguiendo una pol√≠tica natalista, ret√≥ricamente conectada con la virilidad agresiva del expansionismo militar. El papel laboral de la mujer, que hab√≠a sido imprescindible en la Primera Guerra Mundial, hab√≠a fomentado un precoz feminismo que estaba consiguiendo en muchos pa√≠ses la principal reivindicaci√≥n sufragista: el sufragio femenino. La imagen del ej√©rcito de parados que no encuentran trabajo mientras que algunas mujeres s√≠ era explotado como un factor de resentimiento social contra las opiniones progresistas. El encuadramiento social impulsado por los reg√≠menes fascistas pon√≠a a cada sexo en lo que se entend√≠a que era su sitio: la mujer dedicada al hogar y a la crianza de la mayor cantidad posible de hijos, y el hombre al trabajo y a la guerra, y no consent√≠a lo que se defin√≠a como desviaci√≥n homosexual (alguna duda en ese sentido, como las presuntas org√≠as internas de las SA, fueron una de las excusas utilizadas en su descabezamiento ‚ÄĒNoche de los cuchillos largos‚ÄĒ).[40] El lenguaje simb√≥lico fascista es sexualmente expl√≠cito: se le ha definido como un anti-eros que combate contra el propio cuerpo y contra todo lo que represente disfrute y placer, en una compulsi√≥n f√≠sica que asocia masculinidad con dureza, destrucci√≥n y auto-negaci√≥n.[41]

La mejora de la raza no sólo implicaba la pureza racial evitando el mestizaje, sino que también debía ser interna a ésta, incluyendo la eugenesia (en el caso de Alemania también la eutanasia) aplicada a los subnormales y otros discapacitados, en un movimiento que no era originario de los países con régimen nazi o fascista, sino del ámbito cultural anglosajón, y que se popularizó en muchos otros (Suecia, Australia o los Estados Unidos).[42]

Raza, etnia e identidad

El fascismo tuvo una base racial en Alemania, aunque no en Italia (al menos inicialmente, hasta 1938); los nazis construyeron una amalgama ideológica de gran eficacia movilizadora a partir de fuentes mitológicas y literarias y supersticiones de carácter romántico, así como de los textos clásicos dedicados a consagrar la desigualdad de las razas y de publicaciones y panfletos de carácter ocultista; destacando dos elementos: el mito de la raza aria superior de origen nórdico (que mezcla la hipótesis filológica de la existencia de un pueblo indoeuropeo original con la pseudocientífica teoría nórdica, sustentada por algunos autores como Houston Stewart Chamberlain) y el antisemitismo (que se había reavivado desde la divulgación de los Protocolos de los Sabios de Sion, falsificados para la justificación de los pogromos de la Rusia zarista). El antisemitismo estaba presente en muchos países de Europa central y oriental desde la Edad Media, y fue uno de los elementos que se utilizaron en los mismos para el surgimiento endógeno de movimientos fascistas. A ello se sumó la ocupación nazi y los gobiernos colaboracionistas impuestos, que explotaron a conciencia ese sentimiento para su propia conveniencia. El resultado fue que en muchas ocasiones los verdugos de las SS eran superados en crueldad por soldados de países aliados, a los que tenían que contener (por ejemplo en Rumanía), o se producían matanzas espontáneas de judíos a cargo de la población local, como la llamada matanza de Jedwabne en Polonia.[43]

El racismo entendido en su expresi√≥n puramente biol√≥gica, es decir, la intelectualizaci√≥n de la supremac√≠a racial, no est√° presente en todos los movimientos fascistas, adem√°s de estar presente en otros contextos cuya relaci√≥n con el fascismo es m√°s controvertida, como el supremacismo blanco en Estados Unidos o el apartheid en Sud√°frica. Lo que s√≠ aparece como una constante del fascismo, y para muchos autores lo caracteriza de racismo,[44] es la concepci√≥n de la etnicidad como elemento identitario. Esa identidad √©tnica puede expresarse de otras formas, como las que atienden al origen geogr√°fico (caso de la xenofobia de los movimientos neofascistas o neonazis que se oponen a la inmigraci√≥n en muchos pa√≠ses europeos desde finales del siglo XX), la religi√≥n (fundamental para el fascismo franc√©s, belga, croata o espa√Īol, y m√°s adelante en el conflicto de Irlanda del Norte o los casos de limpieza √©tnica que se han dado en las Guerras yugoslavas) o el idioma.

Miedo a la diferencia. El primer llamamiento de un movimiento fascista, o prematuramente fascista, es contra los intrusos. El Fascismo es, pues, racista por definición.

En Italia se dio a partir de 1924 un fuerte proceso que se denominó Italianización fascista que pretendía homogeneizar toda diferencia idiomática y cultural, acabando con cualquier minoría por asimilación o absorción (en vez de por exterminio como ocurrió en el Holocausto nazi).

En el caso espa√Īol existi√≥ una expresi√≥n ideol√≥gica hispanista ‚ÄĒque no debe confundirse con el hispanismo de los estudiosos extranjeros de la lengua y cultura espa√Īola‚ÄĒ, que en algunas ocasiones se ha definido como panhispanismo, y que no puede definirse como un racismo sensu stricto, aunque s√≠ una hipervaloraci√≥n de las caracter√≠sticas √©tnicas, religiosas, culturales e idiom√°ticas identificadas con lo espa√Īol, sobre todo en relaci√≥n con su expansi√≥n por Am√©rica. Fue mantenida particularmente por las √©lites sociales de varios pa√≠ses hispanoamericanos, destacadamente en Argentina, y se expres√≥ en el concepto de Hispanidad (vocablo en desuso a principios del siglo XX pero recuperado por el sacerdote vasco emigrado a Argentina Zacar√≠as de Vizcarra ‚ÄĒLa Hispanidad y su verbo, 1926‚ÄĒ y divulgado por Ramiro de Maeztu ‚ÄĒDefensa de la Hispanidad, 1934‚ÄĒ). Se lleg√≥ a instituir el 12 de octubre como fiesta del D√≠a de la Hispanidad, que ya ven√≠a celebr√°ndose con el inequ√≠voco nombre de D√≠a de la Raza desde 1915 (a iniciativa de Faustino Rodr√≠guez-San Pedro) y que se extendi√≥ por Hispanoam√©rica. Las ideas o m√°s bien t√≥picos de Raza, Hispanidad e Imperio eran indistinguibles en la ret√≥rica de la Falange Espa√Īola que hered√≥ el Franquismo, y el propio Franco escribi√≥ el guion de la pel√≠cula Raza (1941), cuyos elementos ideol√≥gicos m√°s inc√≥modos (por su evidente identificaci√≥n con los fascismos derrotados en 1945) se autocensuraron en posteriores montajes. Otro elemento fue a√ļn m√°s √©tnicamente excluyente: el de antiespa√Īa,[46] que defin√≠a como antiespa√Īol a todos los elementos que se consideraban nocivos y que degeneraban la raza (rojos, masones y separatistas). Hubo incluso un programa pseudocient√≠fico, a cargo del coronel-psiquiatra Antonio Vallejo-N√°jera, que pretend√≠a identificar y suprimir el gen rojo, con participaci√≥n de miembros de la Gestapo en el bando sublevado durante la Guerra Civil.[47] El nuevo clima intelectual y pol√≠tico posterior a la derrota del Eje hizo abandonar discretamente estas posturas, por otras que insist√≠an en la ret√≥rica de la misi√≥n evangelizadora y el mestizaje como rasgos de ¬ęlo espa√Īol¬Ľ.

Totalitarismo, estatización y liderazgo

EUR (Q.XXXII o barrio 32 de Roma), dise√Īado para acoger la Exposici√≥n Universal de Roma prevista para 1942 cuyas siglas lleva. No lleg√≥ a celebrarse por causa de la guerra, pero el EUR sigue acogiendo numerosos edificios de un estilo que puede identificarse como racionalismo italiano, y restos de iconograf√≠a e inscripciones fascistas, entre las que destaca el Palazzo della civilt√† del Lavoro, conocido como Colosseo quadrato ('Coliseo cuadrado'), construido entre 1938 y 1942.[48]

El fascismo es un movimiento totalitario en la medida en que aspira a intervenir en la totalidad de los aspectos de la vida del individuo. Hannah Arendt entendía que la masificación de la sociedad contemporánea llevaba al individuo a la soledad, el terreno propio del terror, la esencia del gobierno totalitario.[49] El fascismo se legitima afirmando la dependencia del individuo respecto al Estado, liberándole de esa manera de su miedo a la libertad (expresión de Erich Fromm).[50] Su individualidad no tiene sentido, porque la realización de una persona sólo se entiende dentro de los vínculos sociales de los que el Estado es la culminación. Cualquier forma de acción individual o colectiva ajena a los fines del Estado es rechazada. No existen derechos individuales ni colectivos.[51]

Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.
Mussolini[52]

Se lleva a cabo una ¬ęestatizaci√≥n¬Ľ de todos los √°mbitos de la vida: econ√≥mica, social, pol√≠tica, cultural e ideol√≥gica. El encuadramiento social se efect√ļa con todos los medios de la propaganda, con adopci√≥n de uniformes y lenguaje militar y uso masivo de los s√≠mbolos y lemas patri√≥ticos y adoctrinantes. Las grandes concentraciones y movilizaciones colectivas de todo tipo buscan formar la conciencia unitaria, llegando a extremos curiosos (como el d√≠a de comer patatas que se instaur√≥ en Alemania).

El fascismo desde√Īa las instituciones del Estado republicano y sustituye el voto como expresi√≥n de la voluntad popular por las expresiones masivas de apoyo al l√≠der. La identificaci√≥n de pueblo y estado se hace en un todo org√°nico, el de un organismo cuasi-biol√≥gico y aut√≥nomo cuyos miembros han de responder a las √≥rdenes de la mente directora. Esta identificaci√≥n tambi√©n est√° presente en la ideolog√≠a del Integralismo, iniciada en Portugal y desarrollada en Brasil. El adjetivo org√°nico se utilizar√° profusamente en las √ļltimas etapas del franquismo (definido como una democracia org√°nica). Hitler utilizaba el plebiscito como arma en las relaciones internacionales: sus grandes decisiones son apoyadas por plebiscitos de apoyo masivo utilizados como amenaza: el l√≠der fascista se presenta como portavoz de la naci√≥n unificada que habla con una sola voz. Esto refuerza otro de sus elementos principales: el ¬ęliderazgo carism√°tico¬Ľ. El l√≠der es casi divino y su liderazgo no es racional: F√ľhrer, Duce, Poglavnic, Caudillo, etc. Mussolini opuso a los principios de la Revoluci√≥n francesa de ¬ęlibertad, igualdad y fraternidad¬Ľ la consigna: ¬ęcreer, obedecer y combatir¬Ľ.

Imperialismo, militarismo y violencia

Otro de los rasgos cl√°sicos del fascismo es el imperialismo, entendido como una pol√≠tica exterior expansiva y agresiva, que proporciona una √ļtil identificaci√≥n de intereses en el interior, volcando las energ√≠as hacia un enemigo com√ļn evitando la expresi√≥n de los conflictos internos.

Generalmente se apoya en reivindicaciones irredentistas, concretas o gen√©ricas, pr√≥ximas en el tiempo o lejanas, tomadas de mitos del pasado, lo que refuerza su car√°cter rom√°ntico, m√°s de religi√≥n que de ideolog√≠a. Su relaci√≥n con la realidad hist√≥rica es contradictoria, busc√°ndose la intemporalidad: Por un lado se sublima el futuro ut√≥pico, a crear por el Estado Novo (Estado Nuevo, en Portugal o Brasil) donde el hombre nuevo, portador de valores eternos, tendr√° su expresi√≥n en la unidad de destino en lo universal.[53] Por otro lado, se insiste en recuperar el esplendor de un pasado m√≠tico, y tambi√©n las denominaciones de sus reg√≠menes aluden a eso (el III Reich, la Terza Roma, la Tercera Civilizaci√≥n Hel√©nica). El expansionismo hacia el exterior es considerado como una necesidad vital, casi org√°nica: el lebensraum o espacio vital hacia el Este para Alemania, o el Imperio mediterr√°neo para Italia. Franco dise√Ī√≥ unas Reivindicaciones espa√Īolas, que exhibi√≥ ante Hitler en su famosa entrevista de Hendaya del a√Īo 1941.[54]

Las relaciones internacionales, basadas en la renuncia a la guerra, que se querían construir desde la Sociedad de Naciones, eran despreciadas; al igual que el pacifismo, considerado débil y decadente. El fascismo sólo concibe un estado de naturaleza hobbesiano con la imposición y expansión del más fuerte.

La vinculaci√≥n de las dictaduras y los reg√≠menes militares con el fascismo es un asunto controvertido, pues todo r√©gimen impuesto por la fuerza suele ser acusado de fascismo, fundamentalmente a efectos pol√©micos, igual que se les califica de tiran√≠as. Aunque no todo gobierno militar es fascista, ni los fascismos alcanzaron siempre el poder de manera violenta, s√≠ que se caracterizaron por sus actividades violentas antes y despu√©s de su toma del poder, y por su desprecio expl√≠cito por la legalidad institucional. La violencia tiene un valor positivo para el movimiento fascista: es una fuerza de cambio, al igual que la juventud, que tambi√©n es exaltada. Se utilizaban todo tipo actividades intimidatorias: desde las purgas con aceite de ricino (habituales en los fasci di combattimento antes de la marcha sobre Roma), los destrozos de mobiliario o tiendas (noche de los cristales rotos contra los jud√≠os alemanes) o las palizas; hasta el asesinato de los adversarios pol√≠ticos o de los objetivos considerados enemigos sociales. Se aplicaba extensivamente la expresi√≥n de Jos√© Antonio Primo de Rivera la dial√©ctica de los pu√Īos y de las pistolas. Los agentes ejecutores pod√≠an ser los aparatos del Estado, pero m√°s frecuentemente fueron grupos juveniles organizados paramilitarmente.

Una vez generalizada, y demostrada la impunidad de quienes la ejercen, la represi√≥n pol√≠tica opera como un mecanismo por el cual no solamente el que la recibe directamente pierde la libertad: sino que la sociedad entera ‚ÄĒal reprimirse cada uno de sus miembros a s√≠ mismo, temeroso de sufrir el mismo castigo‚ÄĒ pierde la libertad para todos.

Cristianismos y fascismo

Iglesia Católica

Pío XI y el entonces cardenal Pacelli (futuro Pío XII) inauguran Radio Vaticano en 1931.

Es muy controvertido el papel de la Iglesia cat√≥lica al respecto. La intervenci√≥n de los cat√≥licos en pol√≠tica hab√≠a dado origen a partidos confesionales cat√≥licos como el Zentrum (Partido del Centro o Centro Cat√≥lico de Heinrich Br√ľning en Alemania, con especial presencia en Baviera, donde tuvo una escisi√≥n, el Bayerische VolksPartei (Partido Popular de Baviera), y el Partito Popolare Italiano (Partido Popular Italiano de Don Sturzo y Alcide De Gasperi); ambos reprimidos por nazis y fascistas respectivamente. En Italia, el Vaticano promovi√≥ la sustituci√≥n de la militancia en el prohibido Partito Popolare por la de Acci√≥n Cat√≥lica, cuya finalidad pol√≠tica era m√°s discreta. M√°s adelante, el deseo de Mussolini de prohibir √©sta fue frustrado por la enc√≠clica papal Non Abbiamo Bisogno (No tenemos necesidad, 1931).

El mismo papa, P√≠o XI, que hab√≠a condenado el agnosticismo de Maurras (1926), e incluso excomulgado a los miembros de Action Fran√ßaise (1927), tuvo no obstante una relaci√≥n p√ļblica con Mussolini que pod√≠a verse como c√°lida (Pactos de Letr√°n, calificaci√≥n de hombre enviado a nosotros por la Providencia, petici√≥n de voto a los fascistas en las elecciones de 1929), al tiempo que condenaba en la enc√≠clica Dilectissima nobis el laicismo agresivo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola;[55] aunque se ha llegado a encontrar un apunte suyo en un diario secreto describiendo su oposici√≥n √≠ntima a nazismo y fascismo.[56]

P√≠o XII siempre se ha visto como un personaje m√°s tibio, menos expansivo y m√°s contemporizador. Especialmente sus relaciones con Alemania (que conoc√≠a bien por haber sido all√≠ nuncio apost√≥lico) se han llegado a calificar de complicidad, especialmente por no condenar de modo claro el r√©gimen nazi y la persecuci√≥n de jud√≠os desde un primer momento. No obstante, la enc√≠clica Mit brennender Sorge (Con viva preocupaci√≥n, de 14 de marzo de 1937), que redact√≥ para P√≠o XI siendo a√ļn solamente el Cardenal Pacelli, y que se ley√≥ en las 11.000 iglesias cat√≥licas alemanas, contiene una alusi√≥n en t√©rminos gen√©ricos a cuestiones que pueden interpretarse como alusiones al fascismo, nazismo o totalitarismo equipar√°ndolos con la idolatr√≠a:

Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana [...] y los divinice con culto idol√°trico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios.

La identificaci√≥n de P√≠o XII y la iglesia cat√≥lica espa√Īola (sometida a una violent√≠sima represi√≥n que lleg√≥ a calificarse de persecuci√≥n religiosa) con el bando sublevado en la Guerra Civil Espa√Īola (calificada de Cruzada) y el r√©gimen franquista posterior fue expl√≠cito (Carta colectiva de los obispos espa√Īoles, Concordato espa√Īol de 1953), lleg√°ndose a acu√Īar el t√©rmino nacionalcatolicismo para definir uno de sus rasgos ideol√≥gicos y una de las principales familias que le sustentaban. Tambi√©n se levant√≥ la excomuni√≥n a Action Fran√ßaise (1939). Entre tanto, importantes intelectuales franceses cat√≥licos anteriormente cercanos a ese movimiento, como Georges Bernanos y Jacques Maritain, se hab√≠an distanciado de √©l y pasaron a oponerse al fascismo.

La postura del Vaticano en la Segunda Guerra Mundial comenzó por una débil condena de la invasión de Polonia (país fuertemente católico) que los aliados consideraron demasiado cautelosa. El mantenimiento de una postura neutral y los intentos de mediación fueron interpretados como un apoyo oculto a Alemania, al marginar en ellos a Estados Unidos y la Unión Soviética.[57] De hecho, desde el Vaticano se atribuye a la propaganda soviética el mantenimiento de esta acusación.[58] También ha causado algunos problemas con las relaciones entre el Vaticano y el estado de Israel.[59]

Tras la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, muchos criminales de guerra huyeron a Suiza y a Argentina con la ayuda de religiosos cat√≥licos (algunos con pasaportes del Vaticano y disfrazados de sacerdotes).[60] Como tambi√©n la iglesia cat√≥lica ayud√≥ a jud√≠os, y personas de todas las nacionalidades recibieron salvoconductos, se especula con que el Vaticano tuviese alg√ļn conocimiento respecto a la situaci√≥n de las minor√≠as religiosas y √©tnicas dentro de Alemania e Italia antes del final de la guerra, a diferencia de otros gobiernos aliados. Tal situaci√≥n se ha considerado en algunos casos como ejemplo de una actitud de la Iglesia comprometida con los perseguidos; en otros casos se ha criticado que, teniendo noticia de las atrocidades que se comet√≠an, no condenase expresamente los reg√≠menes nazi y fascista durante la guerra. Tambi√©n se ha investigado la relaci√≥n de monasterios y otras instituciones cat√≥licas con el trabajo esclavo al que se someti√≥ a distintos colectivos.[61]

En 1998 el papa Juan Pablo II realizó una autocrítica de la postura del Vaticano ante el Holocausto, pidiendo perdón; aunque defendió a Pío XII, cuyo proceso de beatificación inició al mismo tiempo.[62] [63]

Iglesias protestantes

Dietrich Bonhoeffer.

La actitud de los cristianos bajo el nacionalsocialismo, tanto los cat√≥licos como los protestantes, fue particularmente delicada. Entre los pastores luteranos hubo muchas adhesiones ‚ÄĒ3.000 de entre 17.000‚ÄĒ a los pronazis Deutsche Christen (Cristianos Alemanes, 1932) y la Deutsche Evangelische Kirche (Iglesia Evang√©lica del Reich, 1933) dirigida por el obispo Ludwig M√ľller. Se intentaba conseguir una Positives Christentum (Cristiandad Positiva) que purgase el Cristianismo de influencias jud√≠as. Se acept√≥ la aplicaci√≥n a los cl√©rigos y sus esposas de la legislaci√≥n de pureza racial aria. Otros mantuvieron una postura cr√≠tica (Dietrich Bonhoeffer fue encarcelado por su oposici√≥n y m√°s tarde ejecutado por considerarle relacionado con el atentado contra Hitler de 1944), especialmente el movimiento conocido como la Bekennende Kirche (Iglesia Confesante, 1934); y muchos un distanciamiento prudente. Es famosa la respuesta de uno de sus miembros, Martin Niem√∂ller, a la pregunta de c√≥mo pudieron consentir la ascensi√≥n del nazismo:

Primero vinieron por los comunistas, pero como yo no era comunista no levanté la voz. Luego vinieron por los socialistas y los sindicalistas, pero como yo no era ninguna de las dos cosas, tampoco alcé la voz. Después vinieron por los judíos, y como yo no soy judío, tampoco levanté la voz. Y cuando vinieron por mí, ya no quedaba nadie que alzara la voz para defenderme.[64]

El fascismo italiano

El fasces romano era el emblema del Partito Nazionale Fascista. En este emblema, sobre la bandera y con las siglas.
Artículo principal: Italia fascista

A finales del siglo XIX existían en Italia algunas organizaciones denominadas fascio (traducible por haz, significando la fuerza de la unión), de la que la más importante era el Fasci Siciliani (fascio siciliano, 1895-1896).[65] No eran muestra de una ideología uniforme, aunque predominaban los componentes nacionalistas y revolucionarios. Surgiendo del movimiento obrero, dividido al comienzo de la Primera Guerra Mundial entre el internacionalismo pacifista y el nacionalismo irredentista, se crearon el 1 de octubre de 1914 los Fasci d'Azione rivoluzionaria internazionalista en reivindicación de la entrada de Italia en el conflicto en contra de los Imperios Centrales. Fusionado con el Fasci autonomi d'azione rivoluzionaria se redenominó como Fasci d'azione rivoluzionaria, ya dirigido por Benito Mussolini, y conocido como Fascio de Milán. El 24 de enero de 1915 se formó una organización nacional.

En 1919, terminada la guerra, las expectativas territoriales quedaron frustradas por el Tratado de Saint-Germain-en-Laye (el equivalente para Austria del Tratado de Versalles). El poeta Gabrielle D'Annunzio llevó a cabo una aventura militar que acabó en la creación del Estado libre de Fiume y la redacción de una constitución que puede entenderse como precedente inmediato del fascismo. Entre tanto, con un país empobrecido y un gobierno débil, Mussolini refundaba la organización de Milán con el nombre de Fasci italiani di combattimento (Fascios italianos de combate), que empezaron a destacar por su lucha callejera contra huelguistas, izquierdistas y otros enemigos políticos y sociales. El temor ante una revolución similar a la rusa de las clases medias y la alta burguesía italiana vio en los fascistas de Mussolini la mejor arma para desarticular los movimientos obreros organizados. Sus partidarios se fueron encuadrando de manera paramilitar como Camisas Negras. Entre sus dirigentes fundadores había intelectuales nacionalistas, ex-oficiales del ejército, miembros del cuerpo especial Arditi y jóvenes terratenientes que se oponían a los sindicatos de obreros y campesinos del entorno rural. El 7 de abril de 1921 se convertirían en partido político con el nombre de Partito Nazionale Fascista (Partido Nacional Fascista, PNF), caracterizado por su oposición a liberalismo y comunismo. En 1922, en la Marcha sobre Roma, Mussolini obligó al rey de Italia, Víctor Manuel III, a entregarle el poder, que detentó con el título de Duce (caudillo, que ya había usado D'Annunzio).

El asesinato el 11 de junio de 1924 de Giacomo Matteotti, diputado socialista y principal voz cr√≠tica en el Parlamento tras las elecciones del 6 de abril (ganadas con pocos escr√ļpulos por los fascistas, tras una previa alteraci√≥n de la ley electoral ‚ÄĒLey Acerbo‚ÄĒ), inaugur√≥ un periodo de gobierno totalmente ajeno a las instituciones parlamentarias, que no obstante continuaron funcionando formalmente, as√≠ como la figura del rey (que seg√ļn sus propias palabras, qued√≥ conforme con permanecer sordo y ciego). La responsabilidad fue c√≠nicamente asumida por el propio Mussolini con una figura ret√≥rica que fue muy imitada posteriormente:

Mussolini se presenta como ottimo soldato ('óptimo soldado'), en un poster de propaganda destinado a los balillas, organización de encuadramiento de la infancia.
Se il fascismo è stato un'associazione a delinquere, io sono il capo di questa associazione a delinquere! (¡Si el fascismo ha sido una asociación para delinquir, yo soy el jefe de esa asociación para delinquir!)[66]

En 1928 se prohibieron todos los partidos, excepto el PNF. La estructuraci√≥n doctrinal, que no hab√≠a sido considerada necesaria, tambi√©n fue tard√≠a. En 1927 se promulg√≥ la Carta del Lavoro (adaptada en Espa√Īa como Fuero del Trabajo). En 1932 se public√≥ en la Enciclopedia Italiana el art√≠culo Fascismo, atribuido al propio Mussolini aunque en realidad escrito por Giovanni Gentile. Editado separadamente como La Doctrina del Fascismo (La Dottrina del Fascismo), fue traducido a varios idiomas. En abril de 1940 (ya durante la Segunda Guerra Mundial) se pretendi√≥ destruir todos los ejemplares, como consecuencia del cambio de postura del Duce sobre algunos puntos del texto.

La pol√≠tica econ√≥mica tampoco tuvo una orientaci√≥n clara, entre un inicial respeto por el libre mercado y un claro dirigismo posterior. La pol√≠tica monetaria a veces s√≥lo obedec√≠a al prestigio de mantener una lira fuerte. No obstante, siempre goz√≥ del apoyo de la poderosa patronal Confindustria, con cuyo acuerdo, sobre todo a partir del Pacto Vidoni (2 de octubre de 1925), se establecieron los elementos principales del r√©gimen corporativo, muy restrictivo para las actividades sindicales (ilegalizaci√≥n de los sindicatos libres, del derecho de huelga, encuadramiento obligatorio de los trabajadores en el movimiento fascista -1926-). La misma Confindustria lleg√≥ a estar dirigida por el destacado fascista Giuseppe Volpi en los √ļltimos a√Īos del r√©gimen (de 1934 a 1943).[67]

Las dificultades econ√≥micas debidas a la Gran Depresi√≥n empujaron al r√©gimen de Mussolini a la expansi√≥n exterior, con la invasi√≥n de Etiop√≠a (1935) y la intervenci√≥n en la Guerra Civil Espa√Īola, con ambiciones de resucitar un imperio Mediterr√°neo que tendr√≠a su continuaci√≥n en la invasi√≥n de Albania (1939), ya en v√≠speras de la Segunda Guerra Mundial. El seguidismo frente a la Alemania nazi no pod√≠a ocultarse, e incluso se mimetizaron rasgos como el racismo (Manifesto della razza, Manifiesto de la raza, 14 de julio de 1938). La invasi√≥n de Sicilia y el sur de Italia por los aliados provocaron la destituci√≥n del Duce por el Gran Consejo Fascista (General Badoglio), aunque la intervenci√≥n alemana le rescat√≥ por algunos meses en que se constituy√≥ una ef√≠mera Rep√ļblica de Sal√≥ en el norte. Su actividad legislativa, limitada a los √ļltimos meses de la guerra, tuvo un planteamiento socioecon√≥mico te√≥rico que se ha denominado socializaci√≥n fascista (Manifiesto o Carta de Verona de 14 de noviembre de 1943).[68]

Difusión del modelo en otros países

Europa en 1941-1942, con la mayor expansi√≥n de los reg√≠menes fascistas. En azul, aparecen las potencias del Eje -Alemania e Italia- y los estados sat√©lites, ocupados o aliados. Los √ļnicos de √©stos que no tuvieron reg√≠menes semejantes al fascismo fueron Finlandia y Dinamarca. En blanco aparecen los pa√≠ses neutrales, que en la Pen√≠nsula Ib√©rica eran reg√≠menes fascistas.
Esta era de las cat√°strofes conoci√≥ un claro retroceso del liberalismo pol√≠tico, que se aceler√≥ notablemente cuando Adolf Hitler asumi√≥ el cargo de canciller de Alemania en 1933. Considerando el mundo en su conjunto, en 1920 hab√≠a treinta y cinco o m√°s gobiernos constitucionales y elegidos (seg√ļn como se califique a algunas rep√ļblicas latinoamericanas), en 1938, diecisiete, y en 1944, aproximadamente una docena. La tendencia mundial era clara.

...

no todas las fuerzas que derrocaron reg√≠menes liberales eran fascistas... el fascismo, primero en su forma italiana original y luego en la versi√≥n alemana del nacionalsocialismo, inspir√≥ a otras fuerzas antiliberales, las apoy√≥ y dio a la derecha internacional una confianza hist√≥rica. En los a√Īos treinta parec√≠a la fuerza del futuro.
Eric J. Hobsbawm La caída del liberalismo[69]

La ideología y los regímenes fascistas tuvieron eco en casi todos los países europeos y algunos sudamericanos.

De una manera mucho m√°s evidente surgieron a semejanza del Fascio italiano organizaciones caracterizadas por lo que puede denominarse liturgia o parafernalia fascista: los despliegues de masas, organizados y disciplinados, el saludo romano brazo en alto, los s√≠mbolos y lemas, la presencia callejera agresiva, la utilizaci√≥n de correajes paramilitares y uniformes, en particular las camisas de un determinado color: negras (Italia, SS en Alemania, Inglaterra, Finlandia) pardas (SA en Alemania), azules (Espa√Īa, Francia, Irlanda, Canad√°, China), verdes (Ruman√≠a, Hungr√≠a, Brasil) doradas (M√©xico) o plateadas (Estados Unidos).

No se produjo una homogeneidad total entre los distintos movimientos y reg√≠menes fascistas, que de hecho insist√≠an en enfatizar las peculiaridades nacionales, su originalidad y su ra√≠z end√≥gena. Por otro lado, ocurri√≥ en algunas ocasiones que rivalizaron violentamente partidos de filiaci√≥n nazi y fascista dentro del mismo pa√≠s (caso de Austria). En cuanto a las relaciones internacionales, las vicisitudes del equilibrio europeo llevaron a un entendimiento estrat√©gico entre Hitler y Mussolini, pero bien pod√≠a haber sucedido de otra manera, y de hecho as√≠ lo intent√≥ expl√≠citamente la diplomacia brit√°nica. En otros casos, se mantuvo una neutralidad ben√©vola que no ocultaba las simpat√≠as (Espa√Īa hacia el Eje, Portugal hacia Inglaterra), o el enfrentamiento abierto contra otro r√©gimen fascista (caso de Grecia).[70]

Manifestación de la Guardia de Hierro en Bucarest, 1940.

El que los movimientos fascistas alcanzaran el poder de manera endógena (es decir, sin imposición exterior) en unas naciones y en otras no, ha intentado ser explicado viendo las similitudes y diferencias entre ellas. Los diferentes grados de desarrollo económico y de consolidación del régimen dentro del sistema político son un buen indicador para ello: las democracias estables y económicamente más desarrolladas, con una identidad nacional consolidada, no tuvieron movimientos fascistas con posibilidades de éxito. En cambio, Alemania e Italia presentaban debilidades en esos aspectos: sus unificaciones nacionales eran muy recientes (1870), sus economías se habían industrializado tardíamente (respecto a la Europa Noroccidental). Italia seguía siendo un país relativamente atrasado. Alemania, aunque había presentado un desarrollo económico y social notablemente acelerado (para 1914, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, se podía concebir que llegaría a superar a Inglaterra como potencia industrial, posibilidad que fue sin duda uno de los factores que explican la propia guerra), se vio sometida a unas condiciones especialmente duras por el Tratado de Versalles (Clemenceau, a pesar de las advertencias de economistas como Keynes insistió en que Alemania pagará), lo que produjo graves desórdenes económicos en todo el periodo de entreguerras, además de un profundo resentimiento. Aun así, el triunfo del nazismo hubo de esperar al peor momento de la Gran Depresión posterior al Jueves Negro de 1929.[71]

La Europa meridional y oriental, con un desarrollo industrial menor, unas instituciones democráticas débiles y en muchos casos una existencia nacional reciente, fue mucho más proclive al desarrollo del fascismo, con características locales muy marcadas en cada caso, algunos triunfantes y otros no.

En cambio, durante la Segunda Guerra Mundial se impusieron en buena parte de Europa gobiernos denominados colaboracionistas que desarrollaron regímenes fascistas con mayor o menor grado de similitud al alemán o italiano.

Existieron algunos intentos (hacia 1942) de las potencias del Eje por organizar cuerpos militares con prisioneros provenientes de los pa√≠ses colonizados por los aliados, sobre todo de los pa√≠ses √°rabes, del subcontinente indio (Legion Freies Indien o Legi√≥n Tigre, creada por el independentista Subhas Chandra Bose) y del Asia Central sovi√©tica. Incluso hubo una divisi√≥n formada por musulmanes bosnios (1943). Los resultados de estas operaciones no fueron muy eficaces, sobre todo en el campo ideol√≥gico, aunque s√≠ fueron explotadas propagand√≠sticamente. En cuanto al acercamiento de algunas personalidades musulmanas, como el gran mufti de Jerusal√©n Amin al-Husayni o el primer ministro de Irak Rashid Ali al-Kaylani (que termin√≥ con su huida y el pogrom antijud√≠o de Bagdad ‚ÄĒFarhud, junio de 1941‚ÄĒ), se trataba de coincidencias estrat√©gicas m√°s que ideol√≥gicas; lo que tambi√©n se suele aplicar a la mucho m√°s importante alianza que supon√≠a el Imperio japon√©s, con el que, no obstante, nazismo y fascismo ten√≠an similitudes pol√≠ticas mayores.

Alemania y países de lengua alemana

Bandera com√ļn del partido y del estado durante el Tercer Reich.
Artículo principal: Alemania Nazi
Artículo principal: Nazismo

La Rep√ļblica de Weimar surgi√≥ tras el hundimiento del Imperio Alem√°n y el fracaso de la revoluci√≥n espartaquista. Los movimientos de extrema derecha incluyeron los paramilitares Freikorps, destacados en la represi√≥n de la revoluci√≥n y disueltos en 1920 (Ernst R√∂hm, futuro jefe de las SA, Rudolf H√∂√ü, futuro comandante de Auschwitz); y el muy minoritario Deutsche Arbeiterpartei (Partido Obrero Alem√°n, 1919) de Anton Drexler y Dietrich Eckart, del que formaba parte el cabo Adolf Hitler como infiltrado de los servicios secretos. En 1920 se fijaron los 25 puntos de su programa y se cambi√≥ su nombre por el de Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (Partido de los Trabajadores Alemanes Nacionalsocialista, NSDAP), ya con Hitler como dirigente destacado. El corpus doctrinal del nazismo fue tan indefinido como el del fascismo italiano. Ninguno de los dos movimientos se basaron en la coherencia ideol√≥gica. No obstante, en este caso se insisti√≥ en un texto: Mein Kampf (Mi lucha, 1925‚Äď1926), que Hitler hab√≠a comenzado a redactar durante su estancia en la c√°rcel tras el Putsch de la cervecer√≠a. Tras un periodo de clarificaci√≥n pol√≠tica en que se abandonaron las propuestas de los hermanos Gregor y Otto Strasser (m√°s idealistas u obreristas, pero no menos violentas o totalitarias), las elecciones de 1930 convirtieron al partido en una fuerza importante, que manten√≠a una violenta presencia callejera con las camisas pardas del Sturmabteilung (tropas de asalto, SA) y la guardia personal de Hitler con camisas negras del Schutzstaffel (Escuadrones de Protecci√≥n, SS). Las elecciones de 1932 le convirtieron en una fuerza decisiva, y el Presidente Hindenburg se vio obligado a nombrar a Hitler canciller a comienzos del a√Īo siguiente. A los pocos d√≠as, se hizo una inequ√≠voca presentaci√≥n de los rasgos fascistas del nazismo por el propio Hitler durante una cena con altos mandos de la Reichswehr (el ej√©rcito alem√°n) y la marina el 3 de febrero de 1933, que algunas fuentes denominan el programa del Lebensraum (teor√≠a del espacio vital hacia el Este):[72]

Concentraci√≥n nazi en N√ļremberg, 1935.
1. Política interior: Completa reversión de la situación política interna actual de Alemania. Negativa a tolerar cualquier actitud contraria a este espíritu (el pacifismo). Los que no se conviertan serán destruidos. Exterminación del putrefacto y dividido marxismo. Ajuste de la juventud y del pueblo entero a la idea de que sólo la lucha puede salvarlos y de que todo lo demás debe subordinarse a esta idea (plasmada en los millones que ya están en el movimiento nazi y que crecerán). Entrenamiento de la juventud y fortalecimiento del deseo de luchar por todos los medios. Pena de muerte para la alta traición. Fuerte liderazgo de un Estado autoritario. Erradicación del cáncer de la democracia.

2. Pol√≠tica exterior: Batalla contra Versalles Tratado de Versalles. Igualdad de derechos en Ginebra Sociedad de Naciones; que de todas maneras ser√° in√ļtil si el pueblo no tiene deseo de luchar.

3. Econom√≠a: ¬°Hay que salvar a los campesinos! ¬°Pol√≠tica de asentamientos!... La capacidad del mundo es limitada y la producci√≥n se fuerza por todas partes. La √ļnica posibilidad de re-ocupar a parte del ej√©rcito de desempleados radica en el asentamiento. Pero se necesita tiempo y no hay que esperar una mejora radical, porque hay poco espacio vital para el pueblo alem√°n.

... conquista de nuevo espacio vital en el este y su germanización sin piedad.[73]

El incendio del Reichstag (del que se acus√≥ a los comunistas), la muerte del anciano Hindenburg y la renovaci√≥n de la victoria electoral del Partido facilitaron la transici√≥n a un r√©gimen de partido √ļnico que aplic√≥ sin concesiones el programa nazi, incluyendo la represi√≥n de toda oposici√≥n pol√≠tica o social y la legislaci√≥n de pureza racial (Leyes de N√ļremberg). El rearme y el encuadramiento social (que ignoraba cualquier reivindicaci√≥n salarial o de condiciones laborales), y una pol√≠tica econ√≥mica intervencionista (comparable en cierto modo al keynesianismo) dirigida por Hjalmar Schacht, redujeron el paro de 6 millones a s√≥lo 400.000.[74] La pol√≠tica de apaciguamiento de las potencias europeas (Acuerdos de M√ļnich) permiti√≥ una serie ininterrumpida de √©xitos internacionales, entre los que se cuentan la remilitarizaci√≥n de Renania, la anexi√≥n de Austria y los Sudetes y la victoria de su aliado Franco en la Guerra Civil Espa√Īola (en la que se experimentaron entre otras, las t√°cticas a√©reas de la Legi√≥n C√≥ndor). En 1939, a los pocos d√≠as del t√©rmino de √©sta, el pacto nazi-sovi√©tico y la crisis de Danzing, significaron el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, en cuya primera fase consigui√≥ imponerse en toda Europa (excepto en la batalla de Inglaterra), con una poco decisiva ayuda italiana. La invasi√≥n de la Uni√≥n Sovi√©tica (operaci√≥n Barbarroja) y la entrada de los Estados Unidos (Alemania le declar√≥ la guerra, manteniendo su alianza con Jap√≥n) llevaron a su derrota, que parte de la √©lite nazi pretendi√≥ vivir como el fin de la civilizaci√≥n.

Austria

Partidarios del Partido Social Cristiano austríaco en 1934.
Artículo principal: Austrofascismo
Artículo principal: Anschluss

Una coalici√≥n de partidos de derecha, llev√≥ al poder a Engelbert Dollfuss en 1932. Sus principales apoyos eran el tradicional Christlichsoziale Partei (Partido Social Cristiano) y una amalgama de movimientos m√°s extremistas, como la paramilitar Heimwehr, aglutinados por Ernst R√ľdiger Starhemberg bajo el nombre de Vaterl√§ndische Front (Frente Patri√≥tico), de m√°s clara orientaci√≥n fascista. Dollfuss disolvi√≥ de manera indefinida el parlamento (marzo de 1933) e inici√≥ un r√©gimen autoritario que recib√≠a el nombre de St√§ndestaat. En respuesta a la creciente actividad de movimientos pro-nazis, partidarios de la anexi√≥n a Alemania (Anschluss), prohibi√≥ al NSDAP local (junio de 1933) y al SDAP√Ė (febrero de 1934). En julio del mismo a√Īo fue asesinado por miembros del partido nazi austriaco. Fue sustituido por Kurt Schuschnigg, que sigui√≥ oponi√©ndose a las pretensiones de anexi√≥n. En cambio Arthur Sey√ü-Inquart, su ministro de interior y sustituto como canciller, requiri√≥ la presencia militar alemana que acab√≥ con la independencia austr√≠aca.[75]

Suiza

El Nationale Front (Frente Nacional Suizo) se fundó en 1930, con ideología de extrema derecha y antisemita. Aprovechó el modelo de democracia directa para forzar un referéndum con el objetivo de enmendar la constitución en ese sentido, en 1935, pero fue ampliamente derrotado, y sus actividades declinaron. El Nationale Bewegung der Schweiz (Movimiento Nacional de Suiza), fue fundado en 1940 y actuaba como paraguas de las actividades alemanas en el país.[76]

Europa Oriental

La indefinici√≥n y arbitrariedad de las fronteras caracteriza a esta amplia regi√≥n. Los Tratados de Versalles dif√≠cilmente hubieran podido aplicar los 14 puntos de Wilson, que pretend√≠an conseguir la paz con el reconocimiento del principio de nacionalidad: un estado para cada naci√≥n. La disoluci√≥n de los imperios multinacionales (Imperio Alem√°n, Imperio ruso, Imperio austroh√ļngaro e Imperio Turco) fue sustituida por un conjunto de reinos y rep√ļblicas de dif√≠cil definici√≥n y coexistencia, en ausencia de fronteras naturales, y con un nivel de desarrollo econ√≥mico y social m√°s atrasado que en la Europa Central u Occidental.

El nacionalismo exacerbado, el militarismo, los liderazgos carism√°ticos, la agresividad expansiva o defensiva y las salidas pol√≠ticas autoritarias o totalitarias, todas ellas caracter√≠sticas o componentes de lo que se suele definir como fascismo, fueron muy frecuentes en esta zona de Europa antes de la Segunda Guerra Mundial. Un factor a√Īadido fue la vecindad de la Uni√≥n Sovi√©tica, que se ve√≠a como uno de los dos enemigos principales (el otro era la propia Alemania) entre los que la regi√≥n estaba ¬ęemparedada¬Ľ. La democracia como r√©gimen pol√≠tico era de implantaci√≥n reciente, y las sucesivas crisis econ√≥micas (la posterior a la guerra y la de 1929) la sometieron a fuertes tensiones, que hizo que en muchos pa√≠ses se optara por salidas autoritarias. Donde se mantuvo, las fuerzas pol√≠ticas y sociales se polarizaron entre las alternativas extremas: fascismo y comunismo.

El pacto nazi-sovi√©tico de 1939 (contradictorio en t√©rminos ideol√≥gicos, pero pragm√°tica y estrat√©gicamente un √©xito temporal para ambos) llev√≥ al reparto de buena parte del territorio (Polonia, las rep√ļblicas b√°lticas y Besarabia). Una vez estallada la guerra, la ocupaci√≥n en unos casos, o en otros la alianza con las potencias del Eje determin√≥ una mayor proximidad con las pol√≠ticas nazis o fascistas.

Rumania

Sello con el s√≠mbolo de la Guardia de hierro sobre una cruz verde relativa a una campa√Īa humanitaria.
símbolo de la Guardia de hierro.
Artículo principal: Guardia de Hierro

Corneliu Zelea Codreanu fund√≥ el 24 de julio de 1927 la Legi√≥n del Arc√°ngel Miguel, una organizaci√≥n fuertemente antisemita y nacionalista, cuyos integrantes vest√≠an camisas verdes. Los adeptos y miembros del movimiento eran llamados ¬ęlegionarios¬Ľ. En marzo de 1930 Codreanu form√≥ la Guardia de Hierro, una rama paramilitar y pol√≠tica de la Legi√≥n; √©ste nombre lleg√≥ a aplicarse para la Legi√≥n entera. Sus miembros llevaban uniformes verdes (considerados s√≠mbolo de rejuvenecimiento, por sus uniformes ganaron el apodo ¬ęLas camisas verdes¬Ľ) y se saludaron entre ellos como los romanos. El s√≠mbolo principal utilizado por la Guardia de Hierro fue una cruz triple, representando barras de prisi√≥n (como escudo del martirio), a veces llamada La Cruz del Arc√°ngel Miguel.

El movimiento atrajo a destacados miembros de la intelectualidad rumana, como Mircea Eliade. No fue el √ļnico grupo de las mismas caracter√≠sticas: durante los a√Īos treinta rivaliz√≥ violentamente por la primac√≠a en la lucha callejera con el movimiento de los LńÉncieri (lanceros), de camisas azules, con los que frecuentemente chocaba. Tras el asesinato de Codreanu el l√≠der de la Guardia de Hierro pas√≥ a ser Horia Sima. Lleg√≥ al poder en 1940, fundando el Estado Nacional Legionario aliado al general Ion Antonescu, aproxim√°ndose cada vez m√°s a la Alemania de Hitler, de la que Rumania fue aliada durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras la derrota de las potencias del Eje, Rumania pas√≥ a ser una rep√ļblica popular, comunista.[77]

Bulgaria

La personalidad m√°s cercana al fascismo de los pol√≠ticos de la derecha b√ļlgara fue Alejandro Tsankov, que control√≥ un r√©gimen autoritario de gran violencia represora desde el golpe de estado de 1923 hasta 1934, en que fue desplazado del poder por el Zveno (–ó–≤–Ķ–Ĺ–ĺ, un movimiento tambi√©n ultraconservador, con presencia en el ej√©rcito y partidario del corporativismo), a su vez derrocado en 1935 por el propio rey Boris III, que inici√≥ un gobierno personal autocr√°tico asistido por el primer ministro Georgi Kyoseivanov, que asoci√≥ a Bulgaria a las potencias del Eje, logrando algunas reivindicaciones territoriales irredentistas, aunque evit√≥ declarar la guerra a la Uni√≥n Sovi√©tica. Muri√≥ en 1943 en circunstancias poco claras, ocupando la regencia Kyril de Bulgaria, que fue depuesto en 1944 por una coalici√≥n de partidos dominada por los comunistas, pero que inclu√≠a al propio Zveno. Entre tanto Tsankov hab√≠a acentuado su identificaci√≥n con el nazismo alem√°n, que mimetiz√≥ a trav√©s de un peque√Īo partido denominado Movimiento Social Nacional (1932), asociado con otros como la Uni√≥n Nacional de Legiones B√ļlgaras (–°—ä—é–∑ –Ĺ–į –Ď—ä–Ľ–≥–į—Ä—Ā–ļ–ł—ā–Ķ –Ě–į—Ü–ł–ĺ–Ĺ–į–Ľ–Ĺ–ł –õ–Ķ–≥–ł–ĺ–Ĺ–ł, 1933) de Hristo Nikolov. En los √ļltimos a√Īos de la guerra (1944) lleg√≥ a presidir un gobierno b√ļlgaro en el exilio en Alemania.[78]

Grecia

Ioannis Metaxas, rodeado de falangistas de la EON saludando al estilo fascista[79]

En Grecia, el General Ioannis Metaxas estableci√≥ un r√©gimen de car√°cter fascista el 4 de agosto de 1936. El r√©gimen del 4 de agosto o Tercera Civilizaci√≥n Hel√©nica (par√°frasis del III Reich) se designa habitualmente como el Fascismo Griego. Ten√≠a muchos paralelismos con el fascismo alem√°n e italiano: militarismo, saludo romano, intervencionismo, doctrina racista y nostalgia por las glorias pasadas del pa√≠s, s√≠mbolo cl√°sico (se eligi√≥ el labrys o doble hacha), organizaci√≥n juvenil (Ethniki Organosis Neolaias ‚ÄĒOrganizaci√≥n Nacional de Juventudes, EON‚ÄĒ); aunque algunas caracter√≠sticas propias lo distancian. La posici√≥n internacional de Grecia, aliada a Inglaterra y opuesta al expansionismo italiano en los Balcanes, provocaron la Guerra Greco-Italiana de 1941 en que los griegos resistieron inicialmente con √©xito: un caso peculiar de enfrentamiento de dos fascismos.

La muerte de Metaxas y la victoria alemana tras las duras batallas de la Operaci√≥n Marita inici√≥ un periodo de ocupaci√≥n. Se crearon organizaciones de corte nazi y antisemita, como el EEE (Ethniki Enosis Ellas), el EKK (Ethnikon Kyriarchon Kratos), el Partido Nacional Socialista Griego (Elliniko Ethnikososialistiko Komma, EEK) liderado por George S. Mercouris, la ESPO (Organizaci√≥n Patri√≥tica Hel√©nica Socialista) y la Sidira Eirini (Paz de Hierro). Los alemanes confiaron la administraci√≥n a gobiernos colaboracionistas locales, presididos por Georgios Tsolakoglou, Konstantinos Logothetopoulos y Ioannis Rallis, que lleg√≥ a crear los T√°gmata Asfal√≠as (Batallones de Seguridad) para oponerse a la guerrilla comunista del Ellinikos La√Įkos Apeleftherotikos Stratos (ELAS), que se estaba haciendo muy activa, con lo que el final de la guerra mundial se convirti√≥ para Grecia en una Guerra Civil griega.[80]

Hungría

Bandera del Partido de la Cruz Flechada.

Tras los violentos a√Īos posteriores a la Primera Guerra Mundial que disolvi√≥ el Imperio Austro-H√ļngaro, que incluyeron una ef√≠mera revoluci√≥n comunista (Rep√ļblica Sovi√©tica H√ļngara de B√©la Kun) en medio de una guerra civil y una intervenci√≥n militar rumana, el Reino de Hungr√≠a (1920 - 1945) estuvo bajo la regencia de Mikl√≥s Horthy. Se instaur√≥ un r√©gimen autoritario y con marcado car√°cter nacionalista, anticomunista y antisemita, que se ali√≥ a las potencias del Eje al comenzar la Segunda Guerra Mundial.

Arresto de judíos en Budapest tras el golpe de los fascistas con apoyo alemán, octubre de 1944.

Con un car√°cter m√°s inequ√≠vocamente fascista, Ferenc Sz√°lasi fund√≥ en 1935 un Partido de la Voluntad Nacional, pero fue ilegalizado dos a√Īos m√°s tarde por su radicalismo violento. Tuvo sus or√≠genes en la filosof√≠a pol√≠tica de los extremistas pro-alemanes como Gyula G√∂mb√∂s, que acu√Ī√≥ el t√©rmino nacional socialismo en los a√Īos veinte,[81] y que hab√≠a llegado a ser primer ministro con Horthy. Unificado con otros partidos similares, como el Partido Nacional Socialista de Obreros y Campesinos H√ļngaros (fundado en 1933 y que se conoc√≠a como camisas verdes), el partido fue reconstituido en 1939 con el nombre de Partido de la Cruz Flechada o Movimiento Hungarista (Nyilaskeresztes P√°rt ‚Äď Hungarista Mozgalom) bajo el modelo expl√≠cito del partido nazi alem√°n. Su iconograf√≠a estaba claramente inspirada en la de los nazis: el emblema de la Cruz flechada era un antiguo s√≠mbolo tribal magiar que representaba la pureza racial de los h√ļngaros de modo similar a como la svastica hac√≠a lo propio para la raza aria. Gobern√≥ Hungr√≠a desde el 15 de octubre de 1944 hasta enero de 1945, destacando por su actividad antisemita en los √ļltimos momentos de la llamada soluci√≥n final. Tras la guerra, Sz√°lasi y otros l√≠deres del partido fueron juzgados como criminales de guerra por los tribunales h√ļngaros, condenados a muerte y ejecutados. [82]

Croacia

Retrato de Pavelic, enmarcado por la ¬ęU¬Ľ que se utilizaba como s√≠mbolo del movimiento Ustach√°. Todo ello sobre una cruz, que tambi√©n se incorporaba frecuentemente en su simbolog√≠a.

La descomposici√≥n del Imperio Austro-h√ļngaro y la necesidad de reconocimiento a Serbia, llev√≥ a los vencedores de la Primera Guerra mundial a la creaci√≥n en 1918 de un Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, llamado Reino de Yugoslavia (Eslavia del Sur) desde 1929. Los recelos de los croatas ante los serbios, encontraron un altavoz en el peri√≥dico Hrvatski Domobran (Ej√©rcito Croata) del Movimiento Juvenil Croata, de Branimir Jelińá y Ante Pavelińá. El cierre del peri√≥dico y la prohibici√≥n de todos los partidos nacionalistas en 1929 radicalizaron al grupo, que se exili√≥ en Bulgaria y exigi√≥ la independencia en una declaraci√≥n conjunta con nacionalistas macedonios. Desde 1932 iniciaron acciones terroristas, con la denominaci√≥n Ustach√° (insurgente, rebelde, que se aplicaba a la Rebeli√≥n Herzegovina de 1875).

La ocupaci√≥n del Eje en 1941 (Alemania el Norte e Italia el Sur) permiti√≥ la proclamaci√≥n de la independencia del Estado Independiente de Croacia, bajo la direcci√≥n totalitaria del poglavnik (caudillo, duce o f√ľhrer) Pavelińá, con el Ustach√° como partido √ļnico, e incluso un rey nominal perteneciente a una rama lateral de la casa de Saboya (Roberto, rebautizado con el √©pico nombre de Tomislav II de Croacia, por el primer rey croata, del siglo X), que no lleg√≥ a pisar su territorio. El Ustach√° se destac√≥ por la intensidad del colaboracionismo y la emulaci√≥n en las m√°s dura represi√≥n, incluyendo el exterminio de jud√≠os, gitanos, y serbios; e incluso de los propios croatas cuando se identificaban como comunistas o cristianos ortodoxos (la confesi√≥n mayoritaria, considerada nacional, era la cat√≥lica). Se form√≥ la Hrvatska Legija (Legi√≥n Croata) que combati√≥ junto a los alemanes en el frente ruso, aunque los principales enemigos militares del estado croata fueron los partisanos serbios controlados por los comunistas. Su relaci√≥n con los Chetniks (guerrilla mon√°rquica, anticomunista y ultranacionalista serbia) fue m√°s ambigua.[83] Los Ustach√° se dispersaron al final de la guerra, que trajo la formaci√≥n de la Yugoslavia de Tito. Miles de ellos se refugiaron en Argentina, como el propio Pavelińá, que se hizo consejero de seguridad de Juan Domingo Per√≥n.[84]

Albania

El liderazgo de Ahmet Zogu (que acabó reinando como Zog I), heredero de una dinastía regional de gobernadores hereditarios de Mati y líder de un Partido Reformista Popular de imprecisa ideología, ha de entenderse en función de la estructura social y económica preindustrial de Albania. Sólo puede considerarse próximo al fascismo por su dependencia colonial con la Italia de Mussolini, a la que se aproxima desde 1925. Se exilió en Londres ante la invasión italiana de 1939.[85]

Eslovaquia

La incorporaci√≥n de los Sudetes a Alemania y la posterior partici√≥n de Checoslovaquia hizo que fuera muy distinta la presencia pol√≠tica de fascistas o nazis locales en el protectorado de Bohemia y Moravia (que mantuvo un gobierno local considerado poco fiable por los nazis, y se administraba en la pr√°ctica con un gobierno militar alem√°n) y en la Rep√ļblica Eslovaca (1939-1945), m√°s afin a la ideolog√≠a del III Reich, en la que los simpatizantes nazis locales gobernaban dirigidos por el sacerdote cat√≥lico Jozef Tiso y el Hlinka (Unidad Nacional) o Partido del Pueblo Eslovaco, que desde 1939 era el √ļnico legal, junto con el Deutsche Partei (Partido Alem√°n, para los alemanes radicados en Eslovaquia) y el Partido H√ļngaro Unificado (para los h√ļngaros). Dentro del partido, el Presidente Tiso representaba la tendencia m√°s moderada, de marcado conservadurismo clerical cat√≥lico, mientras que el Primer Ministro Vojtech Tuka y el Ministro del Interior Alexander Mach representaban la tendencia m√°s similar al fascismo o al nazismo.[86]

Finlandia

Emblema del Lapuan liike.

El Lapuan liike (Movimiento Lapua) fundado en 1929, fue un partido pol√≠tico de marcado nacionalismo y anticomunismo, heredero de los Guardias Blancos de la guerra civil finlandesa de 1918 y que fue radicaliz√°ndose hasta adquirir un claro car√°cter fascista. Sus l√≠deres proven√≠an de la ciudad de Lapua (Vihtori Kosola y el general Kurt Martti Wallenius). Intent√≥ un golpe de estado en 1932 (la rebeli√≥n M√§nts√§l√§), tras el que fue prohibido. Se reorganiz√≥ un nuevo partido denominado Is√§nmaallinen kansanliike (Movimiento Patri√≥tico del Pueblo, IKL), que a√Īad√≠a el car√°cter integrista religioso del movimiento Her√§nn√§isyys de la regi√≥n de Ostrobotnia. Incorpor√≥ la parafernalia fascista de camisas negras y organiz√≥ un movimiento juvenil (Sinimustat, liderado por Elias Simojoki, un sacerdote fan√°tico de fuerte carisma). Se present√≥ a las elecciones de 1933 en alianza con el partido conservador, y en solitario en 1936 y 1939, sin alcanzar el poder. En 1938 se inici√≥ un procedimiento para su ilegalizaci√≥n, no concedida por los tribunales.

Tras las coyunturas cr√≠ticas posteriores al pacto nazi-sovi√©tico (la Guerra de Invierno y la Paz de Mosc√ļ, 1939‚Äď1940), Finlandia se hab√≠a visto obligada a apoyarse en Alemania para garantizar su independencia contra la Uni√≥n Sovi√©tica (Guerra de Continuaci√≥n), de modo que se vio conveniente incluir al ILK en el gobierno de concentraci√≥n nacional de 1941. Por el contrario, ya no se hizo lo mismo en el de 1943 (las circunstancias b√©licas hab√≠an cambiado). A petici√≥n de la Uni√≥n Sovi√©tica, el ILK fue prohibido cuatro d√≠as antes del armisticio que puso fin a la guerra (19 de septiembre de 1944).

Estonia

La Eesti Vabaduss√Ķjalaste Keskliit (Uni√≥n de participantes en la guerra de independencia de Estonia, abreviadamente Vapsid y sus miembros vaps), dirigida por Andres Larka y Artur Sirk, naci√≥ en 1929 como una asociaci√≥n de excombatientes y se fue convirtiendo en un movimiento pol√≠tico nacionalista y antiparlamentario que utilizaba un encuadramiento paramilitar y uniforme con boina negra. M√°s all√° de eso, no presentaba otras similitudes con el fascismo, pues rechazaba el racismo y no tuvo contactos internacionales. Tras algunas intervenciones pol√≠ticas, en el refer√©ndum de 1933, fue prohibida como consecuencia de la declaraci√≥n de un estado de emergencia. Se reconstituy√≥, acentuando sus caracter√≠sticas radicales y alejando a sus miembros m√°s moderados, y fue definitivamente disuelta en 1935.[87]

Letonia

Existieron algunos movimientos nacionalistas violentos en Letonia en los a√Īos 1930, caracterizados por el antesemitismo, el anticomunismo y, como rasgo especial, el antigermanismo, por el deseo de una pureza √©tnica letona. La Ugunskrusts (Cruz de Fuego, 1932), de Gustavs Celmins, fue enseguida ilegalizada, pero reapareci√≥ como la Pńďrkonkrusts (Cruz de Trueno). Su s√≠mbolo era equivalente a la svastica y sus miembros llevaban un uniforme paramilitar de camisa gris y boina negra. Fueron nuevamente disueltos y su l√≠der encarcelado tras el establecimiento de un r√©gimen autoritario por el presidente Karlis Ulmanis. M√°s tarde, durante la ocupaci√≥n alemana, Celmins y algunos miembros de la Cruz de trueno colaboraron con los nazis (el denominado Comando Arajs, de Viktor Arajs, que incendi√≥ una sinagoga en Riga y asesin√≥ a miles de jud√≠os y comunistas), mientras que otros se opusieron, incluso participando en la resistencia. Desaparecido el movimiento bajo la Uni√≥n Sovi√©tica, a la ca√≠da de √©sta (1990) reapareci√≥ con un programa de Letonia para los letones m√°s radical que el del gobierno independentista, y un intento de volar el monumento a los sovi√©ticos liberadores de Riga. La mayor parte de sus dirigentes fueron detenidos y condenados a penas menores.[88]

Lituania

El movimiento fascista lituano, denominado GeleŇĺinis Vilkas (Lobo de Hierro), se form√≥ en 1927 y fue liderado por Augustinas Voldemaras. Dispon√≠a de una secci√≥n violenta (Tautininkai), que se empleaba contra sus enemigos pol√≠ticos. Fue prohibido en 1930 y en 1934 intent√≥ un golpe de estado contra el presidente Antanas Smetona, de tendencia autoritaria y anteriormente presidente honorario de ese mismo movimiento. En 1938 Voldemaras se exili√≥. Durante la ocupaci√≥n alemana en la Segunda Guerra Mundial, muchos de sus dirigentes colaboraron con los ocupantes,[89] aunque un movimiento nacionalista, anticomunista y antisemita de imprecisa ideolog√≠a denominado Lietuvos AktyvistŇ≥ Frontas (Frente Activista Lituano, LAF), que lleg√≥ a formar un gobierno provisional en 1941, no obtuvo el reconocimiento alem√°n para funcionar como gobierno t√≠tere y se autodisolvi√≥.[90]

Polonia

El r√©gimen de gobierno de J√≥zef PiŇāsudski a trav√©s del Partido Socialista de Polonia durante la Segunda Rep√ļblica Polaca fue en realidad una dictadura autoritaria bajo una fachada constitucional y democr√°tica vali√©ndose de presidencias t√≠teres como la de StanisŇāaw Wojciechowski o Ignacy MoŇõcicki. Sin embargo, su √©nfasis centralizador para mantener la independencia y unidad de Polonia, que logr√≥ en 1918 tras ciento veintitr√©s a√Īos de particiones,[91] [92] [93] provoc√≥ que su relaci√≥n con el nazismo fue m√°s bien hostil, y que un movimiento de caracter√≠sticas similares al fascismo, Endecja (acr√≥nimo de Narodowa Demokracja o Democracia Nacional), dirigido por Roman Dmowski, fuera decididamente reprimido.[94] La ocupaci√≥n alemana instaur√≥ un Gobierno General sin ninguna clase de gobierno t√≠tere con colaboracionistas locales: se pretend√≠a te√≥ricamente la futura germanizaci√≥n del territorio por colonos alemanes, una vez despejado de lo que se describ√≠a como razas inferiores (eslavos y jud√≠os).

Europa Noroccidental

La zona más desarrollada económica y socialmente, también disponía de los regímenes democráticos más estables y arraigados. También es importante considerar que, o bien estaban entre los vencedores de la Primera Guerra Mundial, o bien habían sido países neutrales y pretendían seguir siéndolo. La aparición de movimientos fascistas o nazis pudo tener un desarrollo endógeno, pero su llegada al poder fue estrictamente dependiente de su ocupación o no por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, e incluso en ese caso, nunca ejerció un poder real sino estrictamente tutelado por ésta, cuando no se redujo a ser un simple enmascaramiento de la ocupación.

Suecia

El Nationalsocialistiska Arbetarpartiet (Partido Nacional Socialista de los Trabajadores de Suecia) se formó en 1933 por Sven Olof Lindholm como escisión de un anterior Partido Nacional Socialista. Su sección juvenil se llamaba Nordisk Ungdom (Juventud Nórdica) Inicialmente funcionó como una total imitación del partido nazi alemán, identificándose en principio más bien con las ideas de Otto Strasser (más izquierdista que Hitler). Se fue distanciando paulatinamente de sus conexiones alemanas, adoptando desde 1938 un emblema diferente (el Vasakärven o haz de trigo emblema de los Vasa) y cambió su nombre a Svensk Socialistisk Samling (Unidad Socialista Sueca). Durante la Segunda Guerra Mundial, en que Suecia fue neutral, decayó su actividad, hasta su disolución en 1945.[95]

Dinamarca

El Danmarks Nationalsocialistiske Arbejderparti (Partido Nacional Socialista de Dinamarca, DNSA), fundado el 16 de noviembre de 1930, mimetizó actitudes e ideología del partido nazi alemán. Fue liderado inicialmente por Cay Lembcke, y no pasó de tener unos cientos de seguidores, y unos resultados incluso menores en las elecciones de 1932. A partir de 1933 fue reemplazado por Frits Clausen, que concentró la actividad del partido en su región (Schleswig Norte).

Como la ocupación alemana de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial no alteró el sistema político local, ni siquiera llegó entonces a formar parte del gobierno de concentración, con presencia de todos los partidos excepto el comunista y el nazi. En marzo de 1943 hubo incluso unas elecciones en que los partidos partidarios de la ocupación fueron derrotados, y el 29 de agosto se disolvió el gobierno, declarando la ley marcial. El DNSA se disolvió en mayo de 1945, al terminar la guerra.[96]

Bélgica

Bandera rexista.
Bandera del VNV.

Léon Degrelle, impresionado por el grito de los contrarrevolucionarios mexicanos en la guerra cristera (Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe), fundó a su vuelta a Bélgica, en 1930, el movimiento Cristus rex o rexismo, que se extendió sobre todo en ambientes ultraconservadores católicos de la zona francófona (Valonia). Entre sus líderes estaban José Streel, Louis Collard y Victor Mathys.[97]

En la zona neerland√≥fona (Flandes) se cre√≥ simult√°neamente la Vlaamsch Nationaal Verbond (Uni√≥n Nacional Flamenca, VNV), fundada por Staf de Clerq en 1933. Su lema era Autoridad, disciplina y ¬ęDietsland¬Ľ, siendo √©ste el nombre que propon√≠an dar al estado pan-neerland√©s a crear, excluyendo la zona de Valonia.[98]

El rexismo se presentó a las elecciones a partir de 1936, obteniendo modestos resultados. Tanto él como el VNV fueron acentuando sus tendencias filonazis (totalitarismo, antisemitismo, admiración por Hitler), y recibieron apoyo financiero de Alemania. Con la ocupación, se convirtieron en la articulación del colaboracionismo, formando incluso dos unidades militares que actuaron en la guerra: la División SS Valonia y la Legión Flandes.

Se especula con la posibilidad de que ciertas características de los primeros libros de la serie de cómics Las aventuras de Tintín puedan ser calificadas de anticomunismo o racismo y sean debidas a la proximidad al rexismo de su autor (Hergé).[99]

Holanda

Bandera del NSB.

El Nationaal-Socialistische Beweging in Nederland (Movimiento Nacional Socialista en los Pa√≠ses Bajos, NSB) fue un partido pol√≠tico fascista, que se fue desarrollando durante los a√Īos 1930 y se convirti√≥ en el √ļnico partido legal durante la ocupaci√≥n alemana en la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que funcion√≥ como una verdadera sucursal del partido nazi. Sus fundadores fueron Anton Mussert, que lleg√≥ a ser el l√≠der, y Cornelis van Geelkerken. Basaba su programa en el fascismo italiano y el nazismo alem√°n, aunque hasta 1936 no se hab√≠a declarado antisemita, e incluso ten√≠a jud√≠os entre sus miembros.[100]

Noruega

Emblema del Nasjonal Samling, que incluye abajo el anagrama del nombre de su líder, Vidkun Quisling.

Vidkun Quisling, l√≠der del Nasjonal Samling (Uni√≥n Nacional, fundado en 1933), inicialmente de tendencia conservadora y religiosa y que hab√≠a sido anteriormente ministro con el partido agrario, se present√≥ a las elecciones con muy escasos resultados. Evolucion√≥ hacia posiciones mim√©ticas con el nazismo a partir de 1935, aunque no pas√≥ a ser un partido muy minoritario. Aprovech√≥ la invasi√≥n alemana para dar un golpe de estado (9 de abril de 1940), pero los ocupantes prefirieron instaurar una gobernaci√≥n militar que trataba a sus aliados locales con bastante recelo, mientras que la familia real se refugiaba en Inglaterra, donde se constituy√≥ un gobierno en el exilio. Desde 1942 Quisling se incorpor√≥ al gobierno de la Noruega ocupada como ministro, y en 1943 alcanz√≥ el rango de m√°ximo dirigente. El nombre de Quisling pas√≥ a ser sin√≥nimo de ¬ęcolaboracionista¬Ľ y se usaba como adjetivo despectivo, sobre todo en la propaganda de los aliados y en la literatura posterior.[101]

Francia

La extrema derecha en Francia ten√≠a una prolongada tradici√≥n, que se remonta a la restauraci√≥n mon√°rquica de 1814, y se hab√≠a visto alimentada desde 1871 con el miedo a la revoluci√≥n proletaria (experiencia de la Comuna de Par√≠s) y el revanchismo por la derrota en la Guerra Franco-prusiana (que inclu√≠a el irredentismo por la p√©rdida de Alsacia y Lorena). El a√Īadido del antisemitismo a partir del Caso Dreyfus, termin√≥ de constituir en determinados c√≠rculos sociales, pol√≠ticos e intelectuales, una amalgama ideol√≥gica que puede considerarse como un claro precedente del fascismo. Este ambiente encontr√≥ su expresi√≥n en grupos como la Action Fran√ßaise, creada en 1898 por Maurice Pujo y Henri Vaugeois, y que se mantuvo como referente de la extrema derecha francesa bajo el liderazgo de Charles Maurras. Su fuerte personalidad fue determinante para centrar los elementos de la reivindicaci√≥n de la personalidad tradicional francesa en la monarqu√≠a y el catolicismo (en ambos casos con un criterio totalmente utilitario: √©l mismo era agn√≥stico), y empujar al activismo callejero a la secci√≥n juvenil denominada Camelots du roi.

Ese grupo fue el principal, pero no el √ļnico: Croix-de-feu (Cruz de fuego) de Fran√ßois De La Rocque, Jeunesses Patriotes (J√≥venes Patriotas) de Pierre Taittinger, Le Faisceau (el Fascio) de Georges Valois ‚ÄĒde expl√≠cita inspiraci√≥n‚ÄĒ, el Parti franciste (Partido o Movimiento francista) de Marcel Bucard, conocido por Chemises bleues (camisas azules) financiado por el fascismo italiano, y la Solidarit√© Fran√ßaise (Solidadridad Francesa) de Fran√ßois Coty, m√°s pr√≥xima al nazismo alem√°n, que tambi√©n usaba camisas azules y se distingu√≠a por sus boinas negras. El m√°s radical y violento fue La Cagoule o Comit√© secret d'action r√©volutionnaire (Comit√© secreto de acci√≥n revolucionaria) de Eug√®ne Deloncle, fundado en 1935 con financiaci√≥n y apoyo del empresario Eug√®ne Schueller (due√Īo de L'Or√©al). Infiltrado por la polic√≠a, muchos miembros fueron detenidos en 1937. Muchos de los otros movimientos fueron disueltos por una ley adoptada durante el gobierno del izquierdista L√©on Blum (Frente Popular) en junio de 1936.[102]

Durante el periodo de entreguerras, en el que la vida pol√≠tica de Francia se vio sometida a alternancias pol√≠ticas pendulares entre el Bloque Nacional y el Cartel de las Izquierdas, en alg√ļn momento se temi√≥ que la radicalizaci√≥n de las posturas condujera a una salida autoritaria similar al fascismo, sobre todo desde la √©meute sanglante (una manifestaci√≥n de excombatientes que degener√≥ en violencia el 6 de febrero de 1934). No obstante, la mayor√≠a social de Francia opt√≥ por salidas posibilistas que inclu√≠an el "pacto social" (acuerdos Matignon de 7 de junio de 1936, con el gobierno del Frente Popular). La comparaci√≥n con la tragedia espa√Īola que comenz√≥ s√≥lo un mes despu√©s (18 de julio de 1936) visibiliza el distinto grado de cohesi√≥n social en una y otra naci√≥n, que explica en buena parte que el fascismo no triunfara end√≥genamente en Francia. No obstante, muchos franceses tomaron partido apasionadamente por un bando u otro de la Guerra Civil Espa√Īola.[103]

Artículo principal: Régimen de Vichy
Bandera del Estado Franc√©s o Francia de Vichy, que a√Īad√≠a a la tricolor republicana una doble hacha muy parecida a las fasces.

Tuvo que ser la humillante derrota frente a Alemania (Batalla de Francia) la que hiciera llegar al poder a las fuerzas pol√≠ticas m√°s cercanas al fascismo. El territorio fue dividido en dos zonas: la primera directamente ocupada por el ej√©rcito alem√°n, el norte y el oeste, donde se organiz√≥ alguna organizaci√≥n para encuadrar a los franceses m√°s afines ideol√≥gicamente (Mouvement social r√©volutionnaire ‚ÄĒMovimiento social revolucionario‚ÄĒ fundado en Par√≠s en 1940 por Eug√®ne Deloncle); y la segunda, el centro y sur, que se confi√≥ al mariscal P√©tain; mientras que las colonias se decid√≠an por el control alem√°n o por sumarse a la Francia Libre organizada en Londres por De Gaulle. P√©tain en su zona, llamada Francia de Vichy organiz√≥ un √Čtat Fran√ßais bajo el lema de Travail, famille, patrie (Estado Franc√©s y Trabajo, Familia, Patria; en clara referencia contraria a la denominaci√≥n R√©publique Fran√ßaise ‚ÄĒ'Rep√ļblica Francesa'‚ÄĒ y al lema revolucionario Libert√©, √Čgalit√©, Fraternit√© ‚ÄĒ'Libertad, Igualdad, Fraternidad'‚ÄĒ). Es discutible su clasificaci√≥n como r√©gimen puramente totalitario, dada la presencia en esta autodenominada R√©volution Nationale de elementos muy diversos, que bajo de los planteamientos ret√≥ricos comunes, no ocultaban su personalidad diferenciada: desde los claramente fascistas (el Parti Populaire Fran√ßais -Partido Popular Franc√©s, PPF-de Jacques Doriot y el Rassemblement national populaire ‚ÄĒUni√≥n nacional popular‚ÄĒ de Marcel D√©at), pasando por los reaccionarios cl√°sicos (Action Fran√ßaise, el clero conservador), hasta los reformadores posibilistas (tecn√≥cratas, planistas ‚ÄĒpartidarios de la planificaci√≥n econ√≥mica‚ÄĒ, personalistas dem√≥crata-cristianos, los denominados no-conformistas de los a√Īos 30, la √Čcole des cadres d'Uriage, Ren√© Belin ‚ÄĒel redactor de la Charte du Travail‚ÄĒ), como ocurr√≠a simult√°neamente en Espa√Īa con las llamadas familias del franquismo. Hubo incluso una unidad militar francesa que se envi√≥ al frente ruso, a semejanza de la Divisi√≥n Azul espa√Īola (la L√©gion des volontaires fran√ßais contre le bolch√©visme ‚ÄĒLegi√≥n de los voluntarios franceses contra el bolchevismo‚ÄĒ).[104]

Península ibérica

Espa√Īa y Portugal se caracterizaban por un evidente atraso econ√≥mico y social, y un cierto aislamiento. En los a√Īos 1920 se instauraron reg√≠menes autoritarios (Ant√≥nio de Oliveira Salazar y el general Miguel Primo de Rivera) que no ocultaban los paralelismos con el fascismo italiano. El caso espa√Īol present√≥ violentos movimientos pendulares, con la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil Espa√Īola, en que la intervenci√≥n alemana e italiana en apoyo del bando sublevado fue decisiva en momentos clave, a pesar de la pol√≠tica de no intervenci√≥n que intentaron mantener Francia e Inglaterra.

La pervivencia de los dos r√©gimenes fascistas ib√©ricos se puede explicar tambi√©n en parte por su aislamiento relativo de la escena europea y su oportunismo y capacidad de transformaci√≥n. Fue decisiva su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial y la posterior alineaci√≥n con los Estados Unidos, que permiti√≥ el mantenimiento de ambos hasta mediados de los a√Īos setenta.

Espa√Īa

Bandera de Falange.

El denominado desastre de 1898 signific√≥ para Espa√Īa una frustraci√≥n nacional equivalente a la guerra franco-prusiana para Francia o la Primera Guerra Mundial para Alemania e Italia. Se produjo una introspecci√≥n negativa que se plasm√≥ en un interminable debate intelectual sobre el Ser de Espa√Īa, mientras se ahondaban las fracturas internas (social, territorial y religiosa, lo que se ha venido en denominar las dos Espa√Īas) que llevaron a la Guerra Civil Espa√Īola de 1936. La crisis del sistema pol√≠tico de la Restauraci√≥n, un liberalismo controlado por la oligarqu√≠a y el caciquismo,[105] se prolong√≥ en medio de crisis peri√≥dicas (Semana Tr√°gica de 1909, Crisis de 1917, Desastre de Annual de 1921) hasta que el ej√©rcito, con una trayectoria secular de intervenci√≥n en la vida pol√≠tica, impuso al cirujano de hierro demandado por los regeneracionistas con la Dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930). Las soluciones econ√≥micas aut√°rquicas y corporativistas, y el desprecio de las instituciones parlamentarias le asemejan al contempor√°neo fascismo italiano, pero no se pretendi√≥ crear un estado totalitario y la decisi√≥n de instaurar algo semejante a un partido √ļnico (la Uni√≥n Patri√≥tica, 1925) no lleg√≥ a pasar de un t√≠mido intento. No se produjo una gran intensificaci√≥n de la represi√≥n pol√≠tica ni social: la Organizaci√≥n Corporativa Nacional cont√≥ incluso con la colaboraci√≥n del sindicato socialista UGT. Ante la pasividad de la mayor parte de la sociedad civil, la oposici√≥n estuvo organizada por grupos de intelectuales y los partidos republicanos. A la ca√≠da del dictador, el gobierno de transici√≥n que le sigui√≥ recibi√≥ el c√≥mico nombre de dictablanda.

Durante la dictadura de Primo de Rivera, Ernesto Gim√©nez Caballero comenz√≥ a difundir la ideolog√≠a fascista. Admirador de Mussolini, hab√≠a visitado Italia en 1928. A su vuelta propag√≥ lo que √©l llam√≥ la "latinidad" militante. Admiraba Roma como la capital de la religi√≥n y del fascismo.[106] Pero fue Ramiro Ledesma, que trabaj√≥ en la Gaceta literaria que editaba Gim√©nez Caballero, quien un mes antes de proclamarse la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola fundara la revista La conquista del Estado inspirada en su hom√≥nima italiana La conquista dello Stato, como √©l mismo dice, germen del fascismo espa√Īol.

El d√≠a 14 de marzo de 1931, justamente un mes antes de proclamarse la rep√ļblica, comenz√≥ a publicarse un semanario pol√≠tico. La conquista del Estado, en cuyos n√ļmeros se encuentran todos los g√©rmenes, las ideas y las consignas que luego, m√°s tarde, dieron vida y nombre a las organizaciones y partidos de tendencia fascista que hoy conocemos
R. Ledesma ¬ŅFascismo en Espa√Īa?[107]

En su tercer n√ļmero reivindicaba "imponer violentamente su pol√≠tica". El siguiente n√ļmero, que sal√≠a el 4 de abril, fue retirado por la polic√≠a.[108]

La Segunda Rep√ļblica Espa√Īola (1931) lleg√≥ en medio de una fiesta popular que r√°pidamente deriv√≥ en una intensificaci√≥n de la lucha de clases y del resto de las contradicciones acumuladas.[109] El 4 de junio La conquista de Ramiro Ledesma sal√≠a a la calle con la proclama: "¬°Viva la Italia fascista! ¬°Viva la Rusia sovi√©tica! ¬°Viva la Alemania de Hitler! ¬°Viva la Espa√Īa que haremos! ¬°Abajo las democracias burguesas y parlamentarias!".[108]

Ramiro Ledesma fund√≥ en 1931 las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista junto a On√©simo Redondo, primera organizaci√≥n pol√≠tica espa√Īola de categ√≥rico cu√Īo fascista. Las JONS aspiraban a desarrollar un nacionalismo revolucionario de tipo fascista que pudiera competir con la izquierda entre las clases bajas.[110] Este grupo se caracterizaba por su nacionalismo radical (contra las autonom√≠as regionales), la defensa del catolicismo (para On√©simo Redondo la religi√≥n era lo que para el nazismo la sangre aria[111] ) y el anticomunismo (que se expresaba contra el movimiento obrero anarquista y socialista, dado el reducido tama√Īo del Partido Comunista de Espa√Īa).

M√°s adelante surgir√≠a la Falange Espa√Īola fundada por Jos√© Antonio Primo de Rivera. Jos√© Antonio, se interesaba ya a fondo en algo bastante parecido al fascismo (de cu√Īo italiano) como veh√≠culo capaz de dar forma y contenido ideol√≥gico al r√©gimen autoritario nacional proclamado, con tanta inseguridad, como poco √©xito por su padre. [...] Jos√© Antonio no se mostr√≥ al principio opuesto a emplear la etiqueta de "fascista".[112] Seg√ļn Payne, la Falange no se diferenciaba en ning√ļn aspecto significativo con el partido de Mussolini. Llegando en casos a utilizar su misma ret√≥rica.[113] En ese ambiente se mimetizaron y adaptaron los lemas y s√≠mbolos fascistas (saludo romano, camisa azul, yugo y flechas, etc.).

En febrero de 1934 la Falange de Jos√© Antonio se fusion√≥ con las JONS de On√©simo Redondo y Ramiro Ledesma. El entusiasmo de este √ļltimo por Hitler, su oratoria demag√≥gica y su indudable proclividad a los procedimientos violentos convirtieron a las Juntas de Ofensiva Nacional‚ÄďSindicalista por √©l fundadas en el sector m√°s radical de la Falange.[114]

El encuentro de los generales sublevados Franco y Mola en Burgos es el tema de portada del Berliner Illustrirte Zeitung, 27 de agosto de 1936.

Algunos otros intentos se quedaron en proyecto, como el Partido Laborista de Eduardo Aun√≥s. Otros partidos de posturas extremas tuvieron componentes m√°s tradicionales (conservadurismo, clericalismo, monarquismo o tradicionalismo): el Partido Nacionalista Espa√Īol de Jos√© Mar√≠a Albi√Īana, Tradici√≥n y Renovaci√≥n Espa√Īola y el Bloque Nacional de Jos√© Calvo Sotelo. Aunque la mayor parte de la derecha tuvo una posici√≥n m√°s posibilista, representada por la Confederaci√≥n Espa√Īola de Derechas Aut√≥nomas (CEDA) de Jos√© Mar√≠a Gil-Robles, sus juventudes actuaban como un grupo de disciplina casi paramilitar (Juventudes de Acci√≥n Popular, JAP, de Ram√≥n Ruiz Alonso).[115]

Artículo principal: Franquismo

La Guerra Civil supuso para el bando sublevado la unificaci√≥n de todos los partidos pol√≠ticos en un √ļnico Movimiento Nacional (Falange Espa√Īola Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que pretend√≠a convertirse en el √ļnico cauce de participaci√≥n en la vida p√ļblica y encuadrar todos los aspectos de la sociedad (Frente de Juventudes, Secci√≥n Femenina, Educaci√≥n y Descanso) y de la econom√≠a, en un sistema corporativo (sindicato vertical). En lo pol√≠tico, la caracterizaci√≥n del modelo de gobierno de la dictadura[116] del general Francisco Franco se ha hecho como fascismo (a secas[117] o con distintos adjetivos: fascismo rural,[118] fascismo clerical,[119] ) o como un r√©gimen autoritario.[120] Para otros no es un fascismo puro, sino un r√©gimen t√≠picamente reaccionario, que adopt√≥ oportunistamente en sus inicios una fachada hitleriana-mussoliana y que pretend√≠a la reproducci√≥n feudal.[121]

Posiblemente la raz√≥n principal de su prolongada existencia en el tiempo fue la visi√≥n pragm√°tica de Franco tanto hacia el exterior como en el interior. Sus relaciones internacionales pasaron de la alianza con el Eje durante la guerra civil a la neutralidad en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial (ben√©vola hacia el Eje pero manteniendo garant√≠as hacia a los aliados). La invasi√≥n de Rusia provoc√≥ el reclutamiento de una Divisi√≥n Azul que se reuni√≥ en el frente ruso con otras similares de los pa√≠ses sat√©lites del nazismo. La derrota de Alemania condujo al aislamiento internacional, mientras se acog√≠an en Espa√Īa a muchos de los l√≠deres fascistas que hu√≠an de sus pa√≠ses (Degrelle, Pavelic, Otto Scorzeny, Hauke Pattist[122] ). Tras una dur√≠sima posguerra de autarqu√≠a y nacionalcatolicismo, el franquismo supo aprovechar la oportunidad que le ofrec√≠a la Guerra Fr√≠a para superar su aislamiento mediante la alianza con los Estados Unidos desde 1953.

No se admit√≠a oposici√≥n interna, pero se administraban salom√≥nicamente cuotas de poder entre las distintas familias del franquismo (azules o falangistas, militares, carlistas, cat√≥licos, tecn√≥cratas). En los textos legales y las proclamas pol√≠ticas, la autodefinici√≥n de su r√©gimen evolucion√≥ de ser un Estado totalitario en los a√Īos treinta (Fuero del Trabajo de 1938, de clara inspiraci√≥n fascista italiana) a un impreciso Reino en los a√Īos cuarenta (Ley de Sucesi√≥n a la Jefatura del Estado de 1947) y una Democracia Org√°nica en los sesenta (Ley Org√°nica del Estado de 1967).

Portugal

Las tropas sublevadas de Gomes da Costa en la revolución del 28 de mayo de 1926, entran triunfalmente en Lisboa el 6 de junio.

La revoluci√≥n del 28 de mayo de 1926, ampliamente apoyada por sectores civiles, instaur√≥ un r√©gimen autoritario militar, que desde 1932 fue gobernado por Ant√≥nio de Oliveira Salazar, un profesor universitario. Al a√Īo siguiente se aprob√≥ una Constituci√≥n que concentraba el poder en la figura del presidente, manteniendo la ficci√≥n de elecciones y bicameralismo. El periodo de cuarenta a√Īos posterior recibe el nombre de Estado Novo. La similitud con el fascismo se marc√≥ con mecanismos de encuadramiento social, como la Mocidade Portuguesa (para la juventud), o la Legi√≥n Portuguesa (organizaci√≥n paramilitar, que fue la √ļnica parte del r√©gimen salazarista que adopt√≥ y defendi√≥ abiertamente las intenciones de Hitler para Europa, frente a una postura oficial neutral o favorable a los aliados). Tambi√©n se imitaron mecanismos propios del corporativismo econ√≥mico y social italiano. Un partido rival, con caracter√≠sticas similares al fascismo, denominado Movimento Nacional-Sindicalista (MNS) de Francisco Rol√£o Preto, conocido como Camisas azuis (camisas azules), mantuvo una relaci√≥n confictiva con Salazar, que acab√≥ disolvi√©ndolo; lo que condujo a una revuelta f√°cilmente reprimida (10 de septiembre de 1935). Preto (que acusaba a Salazar de instaurar un r√©gimen fascista) se exili√≥ y la mayor parte de los nacional-sindicalistas se integraron en la Uni√£o Nacional (Uni√≥n Nacional), que desde 1934 era el √ļnico partido que se presentaba en las elecciones.[123]

El apoyo discreto al bando sublevado en la Guerra Civil Espa√Īola dio oportunidad a Salazar para el mantenimiento de una alianza estrat√©gica con el gobierno de Franco, que se denomin√≥ Pacto Ib√©rico (1942).[124]

Países anglosajones

No fueron ocupados durante la guerra. La presencia de movimientos fascistas fue poco importante, a veces puramente testimonial. Su nivel de desarrollo econ√≥mico y social era posiblemente el m√°s avanzado del mundo. Sus sistemas pol√≠ticos demostraron una gran estabilidad y capacidad de respuesta a las crisis econ√≥micas y sociales. La tendencia a desentenderse de los asuntos europeos de la opini√≥n p√ļblica interna en los Estados Unidos (al mismo tiempo muy implicados econ√≥micamente en la burbuja financiera de cr√©ditos e indemnizaciones entre vencedores y perdedores de la Primera Guerra Mundial), y la insistencia en mantener la pol√≠tica de no intervenci√≥n y de apaciguamiento por parte de la mayor parte de la clase pol√≠tica brit√°nica; determinaron que su capacidad de gesti√≥n de la coyuntura internacional fuera muy deficiente, y la respuesta b√©lica en la primera fase de la guerra muy poco eficaz. No obstante, su capacidad de resistencia y la preservaci√≥n de su identidad democr√°tica fue finalmente decisiva y exitosa.[125] La alianza coyuntural con la Uni√≥n Sovi√©tica dur√≥ poco m√°s de lo que tard√≥ en terminar la guerra.

Reino Unido

Bandera de la Unión Británica de Fascistas.
Artículo principal: Unión Británica de Fascistas

La Unión Británica de Fascistas se creó en 1932. Nunca pasó de ser un grupo minoritario, aunque mantuvo actividades violentas contra judíos, sindicalistas y comunistas. Su sección de activistas se conocía como blackshirts (camisas negras) a imitación de los fascistas italianos, y fue prohibida en 1936. El partido entero fue ilegalizado en 1940, y su líder, Oswald Mosley, encarcelado durante todo el periodo de la Segunda Guerra Mundial.[126]

Irlanda

Bandera de los Blueshirts.

Los Blueshirts (camisas azules) del Army Comrades Association (ACA), m√°s tarde denominados National Guard (Guardia Nacional (Irlanda)) fueron un movimiento similar al fascismo, compuesto por veteranos del movimiento independentista (Irish Republican Army ‚ÄĒIRA‚ÄĒ, Ej√©rcito Republicano Irland√©s) liderados por el general Eoin O'Duffy. Se fund√≥ varios a√Īos despu√©s de la independencia, en 1932, y mantuvo enfrentamientos con otras organizaciones del movimiento nacionalista irland√©s. El predominio ideol√≥gico del nacionalismo recientemente triunfante y un catolicismo fuertemente integrista caracterizaron la vida pol√≠tica y social de la Irlanda de entreguerras. Durante la Segunda Guerra Mundial Irlanda se mantuvo neutral.[127]

Australia

La New Guard fue una organizaci√≥n paramilitar durante los a√Īos 1930s, e intent√≥ derrocar violentamente al primer ministro de Nueva Gales del Sur. Tuvo miembros en distintas partes de Australia, pero sus socios y la base de apoyo predominantes estaban en Nueva Gales del Sur y en su capital, S√≠dney.[128]

Canad√°

El Parti national social chrétien, Canadian National Socialist Unity Party o Christian National Socialist Party (Partido Nacional Socialista Cristiano), fundado por Adrien Arcand en 1934, tenía una sección violenta, denominada Blueshirts (camisas azules) dedicada a agresiones callejeras a izquierdistas, inmigrantes y miembros de grupos raciales minoritarios. Su programa ultranacionalista era pan-canadiense, de integración de la comunidad francófona y la anglófona. También incorporaban el antisemitismo y la admiración por Hitler y el nazismo. Alcanzaron alguna representación electoral y una militancia de algunos miles de miembros, sobre todo en la zona de Quebec, Alberta y Columbia Británica. Fueron prohibidos en 1940, como otros grupos menores: la Canadian Union of Fascists (Unión Canadiense de Fascistas, vinculados al grupo británico de Mosley) y el Canadian Nationalist Party. Arcand volvió a intentar la unificación de estas corrientes bajo el nombre de National Unity Party (Partido de la Unidad Nacional) en 1949, con poco éxito electoral.[129]

Estados Unidos

Manifestación del German American Bund en Nueva York, 30 de octubre de 1939.

Existieron grupos fascistas durante la d√©cada de 1930. Por ejemplo, la Silver Legion (Legi√≥n de Plata) de William Dudley Pelley y el German American Bund o German American Federation (Federaci√≥n Germano-americana) de Fritz Kuhn abiertamente apoyados por la Alemania nazi en esa √©poca, y que funcion√≥ como un lobby o grupo de inter√©s y presi√≥n pol√≠tica. Al mismo tiempo, la radio cat√≥lica acog√≠a al padre Charles Coughlin, que comenz√≥ a mostrar simpat√≠a hacia el nazismo y un fuerte anti-semitismo. El American Nazi Party de George Rockwell fue un peque√Īo grupo en las d√©cadas siguientes, que apoyaba el movimiento White Power (supremacismo blanco) y se opon√≠a al creciente movimiento por los derechos civiles.

Se ha sugerido la similaridad con el fascismo de otras personas, organizaciones e instituciones: el gobernador y senador Huey Long fue acusado de implantar un régimen de mano dura en el estado de Luisiana. Las simpatías fascistas y el apoyo hacia Alemania e Italia de muchas de las familias más ricas de los Estados Unidos se apuntó en las cartas de William Dodd, embajador en Alemania, así como los pagos a periodistas por parte del magnate de la prensa William Randolph Hearst que propició artículos favorables hacia la Alemania nazi. La preocupación por cuestiones similares se reflejó en una novela semi-satírica: It Can't Happen Here, (No puede ocurrir aquí) de Sinclair Lewis, publicada en 1935.

En 1933, se denunci√≥ una conspiraci√≥n para derrocar al presidente Franklin D. Roosevelt mediante un golpe militar. Esta presunta conspiraci√≥n, cuya existencia real es dif√≠cilmente demostrable, se conoci√≥ como el Business Plot (Complot de los Negocios), porque te√≥ricamente involucraba a la √©lite industrial y financiera, cuyos intereses se supon√≠an amenazados por la pol√≠tica del New Deal. Se desvel√≥ ante la opini√≥n p√ļblica cuando el general de los marines retirado Smedley Butler testific√≥ ante el Comit√© McCormack-Dickstein del Congreso que hab√≠a sido tanteado por un grupo de altos intereses econ√≥micos, liderado por los imperios industriales DuPont y J. P. Morgan, para orquestar un golpe fascista contra Roosevelt.[130]

Desde puntos de vista opuestos (tanto conservadores como izquierdistas), se ha propuesto que el mismo Roosevelt tom√≥ prestadas ideas del fascismo europeo de los a√Īos 30, aunque tal cosa dif√≠cilmente puede determinar que se le califique a √©l o a su pol√≠tica de fascista. Es habitual comparar la cartelizaci√≥n de la industria italiana realizada por Mussolini y la que realiz√≥ Roosevelt en la industria estadounidense mediante la National Recovery Act. Los gobiernos fascistas sol√≠an adoptar pol√≠ticas econ√≥micas favorables a los grandes negocios, buscando proteger y consolidar grandes empresas nacionales, favoreciendo a los principales empresarios con monopolios y oligopolios, en lo que se ha venido a denominar corporativismo. Alguna de las cr√≠ticas a Roosevelt le acusan de haber emprendido pol√≠ticas similares en la esperanza de que el esfuerzo combinado de la gran empresa ser√≠a capaz de sacar al pa√≠s de la Gran Depresi√≥n (v√©ase New Deal y corporativismo).

Rusia

Con anterioridad a la Revolución de 1917 funcionó un grupo denominado Centenas Negras, que podría considerarse como un precedente del fascismo.[131] Después, los partidarios del régimen zarista u opuestos a los bolcheviques y apoyados por las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial formaron el Movimiento Blanco, que llegó a controlar amplias zonas durante un corto período en la Guerra Civil Rusa (1918-1922). Su programa ideológico, que se definía sobre todo por los círculos de emigrados rusos (muy activos en París y Londres), se basaba en el conservadurismo (en defensa económica de los intereses de terratenientes y burguesía; y religiosa de la Iglesia Ortodoxa Rusa -políticamente no había una definición tan clara, entre la autocracia zarista y la democracia representativa más al gusto de los aliados, pero siempre opuesta a los soviets-), el anticomunismo y el antisemitismo. El nacionalismo también era un rasgo muy evidente, sobre todo contra el internacionalismo proletario, y por razones obvias, se prefería nombrar a sus adversarios por el nombre de Komintern. No obstante, la rusificación de la Unión Soviética a partir de la época de Stalin, que utilizó extensamente los instrumentos movilizadores del nacionalismo y el antisemitismo, así como el culto a la personalidad, compitió con eficacia en esos campos (por ejemplo, al denominar la Segunda Guerra Mundial como Gran Guerra Patria).[132]

Con efecto m√°s militar que ideol√≥gico, durante la guerra existi√≥ un Movimiento de Liberaci√≥n Ruso (–†—É—Ā—Ā–ļ–ĺ–Ķ –ě—Ā–≤–ĺ–Ī–ĺ–ī–ł—ā–Ķ–Ľ—Ć–Ĺ–ĺ–Ķ –Ē–≤–ł–∂–Ķ–Ĺ–ł–Ķ) e incluso un Ej√©rcito de Liberaci√≥n Nacional Ruso del que fue parte fundamental fue la Brigada Kaminsky que combati√≥ bajo las √≥rdenes alemanas y lleg√≥ a gobernar la Rep√ļblica Lokot o Autonom√≠a Lokot (–õ–ĺ–ļ–ĺ—ā—Ā–ļoe –°–į–ľ–ĺ—É–Ņ—Ä–į–≤–Ľ–Ķ–Ĺ–ł–Ķ) en los √≥blast de Kursk y Oryol, dirigida primero por Konstantin Voskoboinik y tras su muerte por Bronislav Kaminski.[133] En Serbia tuvo actividad un Cuerpo de Guardia Ruso en Serbia (–†—É—Ā—Ā–ļ–ł–Ļ –ě—Ö—Ä–į–Ĺ–Ĺ—č–Ļ –ö–ĺ—Ä–Ņ—É—Ā, –†—É—Ā—Ā–ļ–ł–Ļ –ö–ĺ—Ä–Ņ—É—Ā –≤ –°–Ķ—Ä–Ī–ł–ł, Russisches Schutzkorps Serbien).[134]

En el periodo posterior al derrumbe de la Unión Soviética, en la Federación Rusa han aparecido movimientos y personalidades políticas de extrema derecha, que recuperan el antisemitismo y el nacionalismo exacerbado, como Vladímir Zhirinovsky y otros más minoritarios, incluso de estética neonazi.

Asia

Japón

Artículo principal: Nacionalismo japonés

La ideolog√≠a japonesa que suele denominarse nacionalista, expansionista, imperialista o militarista, guarda cierta relaci√≥n con el fascismo, adem√°s del hecho de que Jap√≥n form√≥ parte de las potencias del Eje durante la Segunda Guerra Mundial y que la ocupaci√≥n japonesa de extensos territorios en Asia permite de alg√ļn modo la comparaci√≥n a la de los alemanes e italianos en Europa. Existi√≥ en los a√Īos 20 y 30 una organizaci√≥n dentro del ej√©rcito que pretend√≠a instaurar un gobierno militar totalitario: la KŇćdŇćha (Facci√≥n del Camino Imperial), que aunque nunca lleg√≥ a formar un partido pol√≠tico, s√≠ intervino en pol√≠tica, e incluso intent√≥ tomar el poder mediante fallidos golpes de estado entre 1934 y 1936. Durante los a√Īos de la Segunda Guerra Mundial el peso del ej√©rcito incluso aument√≥.[135]

Existi√≥ un movimiento intelectual ultranacionalista, el Yuzonsha, en el que pueden encontrarse similitudes con los intelectuales fascistas europeos: sus representantes ser√≠an Ikki Kita, que evolucion√≥ a un pensamiento cercano al fascismo en Un esbozo de plan para la reorganizaci√≥n de Jap√≥n (śó•śú¨śĒĻťÄ†ś≥ēś°ąŚ§ßÁ∂Ī Nihon Kaizo Hoan Taiko, 1923)[136] y ShŇęmei ŇĆkawa (Jap√≥n y el camino japon√©s, Nihon oybi Nihonjin no michi, 1926), cuyo pensamiento ha sido calificado de panasianismo. Ambos se involucraron en los intentos de golpes de estado, siendo ejecutado Kita y encarcelado unos a√Īos ŇĆkawa, que continu√≥ popularizando la idea del inevitable choque de civilizaciones con Occidente, en que Jap√≥n deb√≠a asumir el papel de liberador y protector de Asia. Fue procesado como criminal de guerra de clase A por el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente.[137]

El Taisei Yokusankai (1940), movimiento de encuadramiento pol√≠tico y social de tipo totalitario y militarista que presidi√≥ la vida japonesa hasta 1945, fue organizado desde el gobierno por el pr√≠ncipe Fumimaro Konoe (cuyas influencias intelectuales proven√≠an del fil√≥sofo socialista Hajime Kawakami, y que acab√≥ suicid√°ndose tras ser acusado de cr√≠menes de guerra en los procesos posteriores a la derrota). Ten√≠a entre sus fines reconstruir un nuevo Jap√≥n y completar un nuevo orden en la Gran Asia Oriental que, claro y evidente, es la construcci√≥n de un nuevo orden mundial.[138] El general Hideki TŇćjŇć, primer ministro desde 1941 hasta 1944, cre√≥ el Yokusan Seijikai (Asociaci√≥n Pol√≠tica de Asistencia al R√©gimen Imperial) que convert√≠a a Jap√≥n en un estado unipartidista. Tras un frustrado intento de suicidio, fue condenado a muerte y ejecutado en 1948.

China

Artículo principal: Sociedad de Camisas Azules

El Kuomintang desarroll√≥ una secci√≥n secreta, que actu√≥ como una polic√≠a secreta y fuerza paramilitar, denominada de varias formas, entre ellas como Sociedad de Camisas Azules (Ťó捰£Á§ĺ en chino). Estuvo bajo la direcci√≥n de Chiang Kai-shek y sus miembros proven√≠an inicialmente de la Academia Militar Whampoa. A trav√©s de ella se buscaba liderar el partido Kuomintang y la propia Rep√ļblica de China con una cierta similitud con el fascismo europeo, que a veces se ha calificado de fascismo confuciano.[139] El principal ide√≥logo, Liu Jianqun (ŚäČŚĀ•Áĺ£), hab√≠a sido influido por lecturas sobre el fascismo europeo y escribi√≥ un panfleto titulado Algunas Opiniones Sobre la Reforma del KMT, donde, entre otros rasgos propios de los movimientos fascistas, propon√≠a el uso de camisas azules para identificarse. Su influencia se extendi√≥ del sistema militar al pol√≠tico, y a la vida social y econ√≥mica de la China de los a√Īos 1930. El auge y ca√≠da de la Sociedad de Camisas Azules fue r√°pido, aunque oscuro. En raras ocasiones se refiere la posibilidad de la continuaci√≥n de sus actividades tras el establecimiento de la Rep√ļblica Popular de China en el continente y la limitaci√≥n del ejercicio del poder del KMT a Taiw√°n.[140]

Líbano

Artículo principal: Falanges Libanesas

El Partido de las Falanges Libanesas (en √°rabe ō≠ō≤ō® ōßŔĄŔÉō™ōßō¶ō® ōßŔĄŔĄō®ŔÜōßŔÜŔäō© Hizb al-KatńĀ'ib al-Lubnaniyya), conocido como Kataeb (Falanges) fue fundado en 1936 por Pierre Gemayel, siguiendo los modelos italiano y espa√Īol, entre los cristianos maronitas del L√≠bano. La dimensi√≥n ideol√≥gica del partido siempre fue menos importante que su componente identitario religioso, que aglutina a una comunidad n√≠tidamente definida en la sociedad libanesa, segregada entre cristianos y musulmanes. Su lema es Dios, Patria y Familia. Su ideolog√≠a es nacionalista, m√°s particularmente fenicista (por la idealizaci√≥n del pasado fenicio), contraria al nacionalismo √°rabe. La situaci√≥n de dependencia colonial de Francia llev√≥ a la Falange a luchar junto con los tambi√©n libaneses musulmanes sunitas. Tras la independencia, desde 1948 se ali√≥ con el nuevo estado de Israel para compensar el aumento de poblaci√≥n musulmana por la llegada de refugiados palestinos. Tras sufrir varias escisiones sigue existiendo en la actualidad, y la familia Gemayel sigue lider√°ndolo.[141]

Véase también: Guerra civil libanesa

Sud√°frica

En 1938 se fundó dentro de la comunidad de afrikáner sudafricano el Ossewabrandwag (literalmente "Centinela del Vagón de Bueyes", OB), un partido de inspiración nazi, con un grupo paramilitar denominado Stormjaers (Cazadores de tormentas). Durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se oponían a ayudar a Inglaterra frente a Alemania, realizaron actos de terrorismo y algunos de sus dirigentes fueron encarcelados, pero el partido nunca llegó a ser prohibido. Tras 1945, varios de sus miembros pasaron a ocupar puestos de responsabilidad en el régimen del apartheid. En particular, John Vorster llegó a ser primer ministro de 1966 a 1978.[142]

Latinoamérica

Artículo principal: Falangismo en América Latina

La cercan√≠a cultural e idiom√°tica hizo que para algunos grupos intelectuales y pol√≠ticos desde los a√Īos treinta fuera m√°s f√°cil la identificaci√≥n con el nombre de la Falange Espa√Īola que con el del fascismo italiano o el nazismo alem√°n, y surgieron movimientos con ese nombre en muchos pa√≠ses latinoamericanos, con muy distinta evoluci√≥n a lo largo del tiempo.[143]

Brasil

Art√≠culo principal: Integralismo Brasile√Īo
Manifestación integralista en Brasil.

En Brasil hubo en los a√Īos 30 un movimiento similar al fascismo, la A√ß√£o Integralista Brasileira (Acci√≥n Integralista Brasile√Īa, AIB) de Pl√≠nio Salgado, que sac√≥ su nombre de un movimiento antiparlamentario, tradicionalista y mon√°rquico de comienzos de siglo en Portugal, el Integralismo Lusitano. Utilizaba una adaptaci√≥n de la parafernalia fascista: camisas verdes, el s√≠mbolo sigma (ő£) y el saludo romano con el grito Anau√™! (¬ę¬°Eres mi hermano!¬Ľ, en tup√≠). Su relaci√≥n con Get√ļlio Vargas fue conflictiva, incluyendo un intento de golpe de estado en 1938, tras el que se desintegr√≥ el movimiento.[144]

Colombia

Artículo principal: Leopardos (Colombia)

En Colombia los cambios sociales de los a√Īos de 1920 (crecimiento de las ciudades, polarizaci√≥n social) se expresaron intelectualmente en un grupo denominado Los leopardos (Eliseo Arango, Jos√© Camacho Carre√Īo, Joaqu√≠n Fidalgo Hermida, Augusto Ram√≠rez Moreno y Silvio Villegas)[145] inspirado en el monarquismo franc√©s (Charles Maurras) que dio como resultado pol√≠tico una de las principales divergencias dentro del conservatismo colombiano en un sentido nacionalista. El grupo busco inspiraci√≥n histor√≠ca en Sim√≥n Bol√≠var y en Rafael Nu√Īez, m√°s que todo en su pensamiento autarquico por parte del primero y el pensamiento cat√≥lico por parte del segundo. Entre los pol√≠ticos que se pueden considerar cercanos al grupo suele citarse a Alzate Avenda√Īo. La cercan√≠a de estos y otros grupos colombianos al fascismo italiano, el nacional-socialismo alem√°n o el falangismo y el franquismo espa√Īol (por ejemplo, la Legi√≥n de Extrema Derecha de Bucaramanga); suscitaron un especial temor (particularmente en Estados Unidos) de que en Colombia se crease una Quinta Columna proclive a los intereses alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Como resultado se elaboraron listas negras[146] que inclu√≠a a sociedades comerciales y personas naturales, la lista implicaba la imposibilidad de mantener relaciones comerciales, y se confin√≥ en un campo de concentraci√≥n en Fusagasug√°[147] a un buen n√ļmero de personas destacadas por su ideolog√≠a filofascista, incluyendo especialmente a inmigrantes italianos y alemanes.[148]

Costa Rica

Artículo principal: Partido Nazi de Costa Rica

Desde los a√Īos treinta se gest√≥ en Costa Rica un movimiento de simpatizantes del nacionalsocialismo alem√°n entre la nutrida comunidad de origen alem√°n, al punto que algunas fuentes aseguran que Estados Unidos consideraba a Argentina y Costa Rica como los pa√≠ses latinoamericanos con mayor cantidad de simpatizantes del nazismo. Se ha se√Īalado la existencia de figuras simpatizantes del nazismo en altos cargos del poder pol√≠tico en las administraciones de Le√≥n Cort√©s Castro y Rafael √Āngel Calder√≥n Guardia.[149] [150] Los simpatizantes del nazismo sol√≠an reunirse en el Club Alem√°n.[151] En el a√Īo 2005 se encontr√≥ un monumento nazi en Cartago que data de los a√Īos treinta, construido en una zona monta√Īosa de dif√≠cil acceso y sobre una fuente acu√≠fera.[152] Desde la declaraci√≥n de guerra al Tercer Reich por Costa Rica (presidente Calder√≥n Guardia, 1941), muchos ciudadanos y residentes de origen alem√°n e italiano fueron encarcelados y sus propiedades nacionalizadas, a√ļn cuando la gran mayor√≠a no ten√≠a v√≠nculos con el nazismo o el fascismo. Los or√≠genes doctrinarios del racismo o del sentimiento de superioridad racial europea en Costa Rica tiene or√≠genes anteriores.[153] Entre otros autores de los que se han se√Īalado posturas racistas se cuenta el destacado cient√≠fico costarricense Clodomiro Picado Twight.[154]

México

Artículo principal: Camisas doradas

En México, sobre todo a partir de la crisis económica de 1929 que hacía para algunos colectivos menos aceptable lo que percibían como una gran presión migratoria, surgieron numerosos grupos de carácter ultranacionalista y xenófobo o racista (alguno particularmente antisemita, otro antichino), que se conocían como dorados o camisas doradas. Tuvieron una presencia puntual entre algunos colectivos de comerciantes. Se destacaron en enfrentamientos callejeros con sindicatos izquierdistas en 1935.[155]

Otros países

Es objeto de controversia la identificaci√≥n o no con el fascismo de movimientos muy opuestos entre s√≠: por un lado los que suelen calificarse de populismo (como el peronismo argentino, el APRA de Haya de la Torre en Per√ļ, o el Estado Novo de Get√ļlio Vargas en Brasil);[156] y por otro las dictaduras militares latinoamericanas que van desde la dictadura de Trujillo en la Rep√ļblica Dominicana al Genocidio guatemalteco, pasando por el llamado Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional de Argentina, la Dictadura c√≠vico-militar en Uruguay, el R√©gimen de Pinochet en Chile o el r√©gimen militar de Hugo Banzer en Bolivia. Los reg√≠menes m√°s prolongados en el tiempo fueron el somocismo de Nicaragua (1937‚Äď1979) y la dictadura de Stroessner en Paraguay (1954‚Äď1989).[157]

Pervivencia del concepto hasta la actualidad

Neofascismo

El fascismo en sus expresiones más tradicionales resurgió en las décadas de los 80 y 90 del siglo XX bajo los nombres de neofascismo y movimiento neonazi, que en sus formas más marginales reproduce la estética retro y actitudes similares (violencia juvenil callejera). Como movimiento político de presencia institucional, en Italia apareció después de la Segunda Guerra Mundial bajo la forma del partido político Movimento Sociale Italiano (Movimimiento Social Italiano, misinos), que con el tiempo buscaría una presencia más asumible por el régimen político democrático bajo el nombre de Alleanza Nazionale (Alianza Nacional) y se redefinió como postfascista, llegando al gobierno italiano (Gianfranco Fini, bajo la presidencia de Silvio Berlusconi, 1994).[158]

Desde finales del siglo XX han aumentado las posibilidades electorales de los partidos que basan su propuesta pol√≠tica en distintas ofertas de dureza contra la inmigraci√≥n y mantenimiento de la personalidad nacional. Adem√°s de en Italia, en varias democracias europeas la presencia de partidos de extrema derecha, o personalidades con un pasado nazi o fascista han llegado a ocasionar incluso problemas internacionales: fue el caso del esc√°ndalo por la llegada de Kurt Waldheim a la presidencia de Austria (1996) o la entrada en el gobierno del mismo pa√≠s del Freiheitliche Partei √Ėsterreichs (Partido Liberal de Austria, FP√Ė) de J√∂rg Haider en 1999. En los Pa√≠ses Bajos ocurri√≥ un caso similar con la Lijst Pim Fortuyn (Lista Pim Fortuyn, LPF) en 2002. En Francia, la inesperada posibilidad de que Jean-Marie Le Pen (Front National, Frente Nacional) pudiera llegar a la presidencia de la Rep√ļblica, llev√≥ a una agrupaci√≥n del voto de todo el espectro pol√≠tico de izquierda a derecha en su contra en las elecciones de 2002.[159]

Véase también: Ultraderecha

Fascismo de izquierda

El concepto, tal como fue utilizado originariamente por J√ľrgen Habermas, designaba a los movimientos terroristas de extrema izquierda de los a√Īos sesenta.[160] En la actualidad su uso se ha extendido para calificar peyorativamente a cualquier ideolog√≠a izquierdista (especialmente en Estados Unidos) y a los cr√≠ticos del Estado de Israel (en los medios de difusi√≥n afines a ese pa√≠s), de un modo similar al adjetivo ¬ęantisemita¬Ľ.[161]

Fundamentalismos religiosos

El surgimiento en la escena internacional del fundamentalismo isl√°mico a partir de la revoluci√≥n iran√≠ (1979) y su extensi√≥n a otras rep√ļblicas isl√°micas, as√≠ como al terrorismo internacional, ha puesto de manifiesto la posibilidad de un totalitarismo de corte religioso, que emplea t√©cnicas violentas de alg√ļn modo comparables al fascismo; para calificarlo peyorativamente se ha venido utilizando el adjetivo ¬ęislamofascismo¬Ľ, aunque tales movimientos ideol√≥gicos son bastante alejados entre s√≠. Tambi√©n es habitual se√Īalar las similitudes con el fascismo de movimientos denominados fundamentalismo cristiano, que en alg√ļn caso se han llegado a denominar cristofascismo.[162] [163]

Uso extendido del adjetivo ¬ęfascista¬Ľ

Artículo principal: Fascista (adjetivo)

El adjetivo ¬ęfascista¬Ľ se aplica con fines peyorativos de manera muy extendida en el lenguaje coloquial, y muy frecuentemente tambi√©n en todo tipo de literatura, sobre todo a efectos pol√©micos o descriptivos, m√°s all√° de su adecuaci√≥n o no a una estricta correspondencia con la ideolog√≠a o los reg√≠menes pol√≠ticos fascistas. Se asocia con las posturas pol√≠ticas de extrema derecha y las ideas y actitudes racistas, intolerantes o autoritarias; y al desprecio por el diferente, el marginado, el que no que piensa del mismo modo o las minor√≠as.[164]

Referencias

  1. ‚ÜĎ ¬ŅQu√© es el fascismo?, por Humberto Garc√≠a Larralde, El Independent
  2. ‚ÜĎ M√°s pol√≠ticas fascistas, por Alberto Benegas Lynch (h), El Independent
  3. ‚ÜĎ Le√≥n Trotsky: IX. ¬ę¬ŅQu√© es la URSS?¬Ľ, en La revoluci√≥n traicionada (1936).
  4. ‚ÜĎ Roderick Long: Liberalism vs. Fascism. Ludwig von Mises Institute.
  5. ‚ÜĎ ¬ęSeg√ļn Ignacio Ramonet, ya en los a√Īos treinta se hablaba del surgimiento de una ¬ętercera v√≠a¬Ľ, el fascismo, alternativa a los dos mundos nuevos que surgieron tras la Primera Guerra Mundial¬Ľ, citado en Enrique Fern√°ndez M., Guidens, Blair y Lagos, la tercera v√≠a.
  6. ‚ÜĎ El t√©rmino autoritarismo (que implica la concentraci√≥n del poder sin aceptaci√≥n de oposici√≥n, pero la admisi√≥n de un cierto pluralismo en sus apoyos y la carencia de una intenci√≥n o capacidad de homogeneizaci√≥n total de la sociedad) surgi√≥ como opuesto a totalitarismo (que es el que reivindicaba para s√≠ el fascismo), en los an√°lisis posteriores, sobre todo el de Juan Jos√© Linz, en muchas de sus obras, por ejemplo Totalitarian and Authoritarian Regimes, Rienner, 2000.
  7. ‚ÜĎ H. R. Trevor-Roper: ¬ęThe phenomenon of fascism¬Ľ, en S. Woolf (ed.): Fascism in Europe (especialmente p√°g. 26). Londres: Methuen, 1981. Citado en Roger Eatwell: Reflections on fascism and religion.
  8. ‚ÜĎ Son dos frases de distintos discursos. La primera de 1934: ¬ęSe va hacia nuevas formas de civilizaci√≥n, tanto en pol√≠tica como en econom√≠a. El Estado vuelve por sus derechos y su prestigio como int√©rprete √ļnico y supremo de las necesidades nacionales. El pueblo es el cuerpo del Estado, y el Estado es el esp√≠ritu el pueblo. En la Doctrina Fascista, el pueblo es el Estado y el Estado es el pueblo¬Ľ (18 de marzo de 1934). La segunda, del llamado Discurso de la Ascensi√≥n, 26 de mayo de 1927: ¬ęNosotros confirmamos solemnemente nuestra doctrina respecto al Estado; confirmo no menos en√©rgicamente mi f√≥rmula del discurso en la Scala de Mil√°n: Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado¬Ľ.
  9. ‚ÜĎ En toda Europa se utilizaron mucho ‚ÄĒcon fines pol√©micos y bastante alejados del prop√≥sito de los autores‚ÄĒ el libro de expl√≠cito t√≠tulo La rebeli√≥n de las masas (de Jos√© Ortega y Gasset), as√≠ como otros como La decadencia de Occidente (de Oswald Spengler), √©ste en pol√©mica con A study of history (de Arnold J. Toynbee).
  10. ‚ÜĎ Emma RODERO ANT√ďN: Concepto y t√©cnicas de la propaganda y su aplicaci√≥n al nazismo.
  11. ‚ÜĎ Las caracter√≠sticas definitorias del fascismo pueden enumerarse, como hacen de manera muy completa Vicen√ß Navarro, siguiendo y completando a Edward Malefakis:
    1. ¬ęBuscaron no solo tomar el poder sino tambi√©n crear una nueva clase de hombre (y a√Īadir√≠a yo, una nueva clase de mujer) y de sociedad, a trav√©s de una ideolog√≠a que glorificaba la jerarqu√≠a, el nacionalismo y la guerra (y, a√Īadir√≠a yo, la fuerza f√≠sica)¬Ľ.
    2. ¬ęTal voluntad de cambio se centraba en un solo l√≠der con cualidades supuestamente sobrehumanas, al que no deber√≠an imponerse restricciones de ning√ļn tipo¬Ľ.
    3. ¬ęEl l√≠der naci√≥ de, y a su vez dio a luz, a un poderoso partido pol√≠tico que le ayud√≥ a conseguir sus objetivos:...el partido fue creado antes, y no despu√©s, de la toma del poder por el fascismo y era un instrumento indispensable en esa lucha¬Ľ.
    4. ¬ęCon objeto de glorificar a su l√≠der, a su partido y a sus objetivos, el fascismo puso un √©nfasis tan extraordinario en la propaganda (que ten√≠a por misi√≥n) crear un lazo m√≠stico con el dictador. Las nuevas tecnolog√≠as, especialmente la radio pero tambi√©n el cine y el periodismo gr√°fico, se utilizaron en una medida sin precedentes¬Ľ.
    5. ¬ęInherente al fascismo, e incesantemente reiterado como un objetivo en su propaganda, fue una manera extrema de nacionalismo¬Ľ.
    6. ¬ęOtro objetivo fundamental del fascismo fue la consecuci√≥n como su objetivo pol√≠tico de una prosperidad material sin precedentes... Tal proceso ten√≠a un car√°cter m√≠stico. Quiz√° el mejor ejemplo sea el sue√Īo de Hitler de una red de autopistas entrecruzando el pa√≠s por la que todos los alemanes pudieran conducir su Volkswagen¬Ľ.
    7. ¬ęPara asegurar el apoyo entusiasta del pueblo en la lucha por estos y otros objetivos, habr√≠a que organizar la sociedad m√°s concienzudamente que nunca. De ah√≠ la necesidad de crear nuevas organizaciones. El intento era el de organizar toda la sociedad instalando una visi√≥n nueva que rompi√≥ con el sistema anterior, exigiendo una subordinaci√≥n de todas las organizaciones sociales, econ√≥micas y pol√≠ticas¬Ľ, y
    8. ¬ęAdem√°s de la Iglesia, hab√≠a otros grupos sociales subordinados al nuevo orden fascista, especialmente en Alemania, donde el poder de Hitler era mayor... Y se form√≥ una alianza f√°ustica con grandes empresas que fue ventajosa para ambas partes, pero no hab√≠a duda alguna sobre qui√©n estaba al mando en √ļltima instancia, sobre todo despu√©s de que el fascismo se pusiera en pie de guerra. Las instituciones culturales fueron fascistizadas, igual que los clubes deportivos. El grupo que estuvo m√°s cerca de retener su antigua autonom√≠a fue el militar, dado que era esencial para la consecuci√≥n de los objetivos fascistas de pol√≠tica exterior. En Italia, hab√≠a un obst√°culo adicional: la existencia de la monarqu√≠a, poseedora de una vaga legitimidad residual que en 1943 propiciar√≠a la ca√≠da de Mussolini¬Ľ.
    9. Racismo,
    10. negación de lucha de clases y
    11. anticomunismo.

Edward Malefakis, La dictadura de Franco en una perspectiva comparada, en Garc√≠a Delgado Franquismo: el juicio de la historia. Ediciones Temas de Hoy, 2000, p√°g. 28, citado por Vicen√ß Navarro, en Franquismo o fascismo (Reformaenserio, abril de 2001).

Otra enumeración muy completa es la de Umberto Eco (en Fascismo eterno):

  1. Culto de la tradición, de los saberes arcaicos... Cultura sincrética, que debe tolerar todas las contradicciones. La gnosis nazi se alimentaba de elementos tradicionalistas, sincretistas, ocultos. La fuente teórica más importante de la nueva derecha italiana, Julius Evola, mezclaba el Grial con los Protocolos de los Ancianos de Sion, la alquimia con el Sacro Imperio romano.
  2. Rechazo del modernismo.
  3. Culto de la acción por la acción.
  4. Rechazo del pensamiento crítico.
  5. Miedo a la diferencia.
  6. Llamamiento a las clases medias frustradas.
  7. Nacionalismo y xenofobia. Obsesión por el complot.
  8. Envidia y miedo al ¬ęenemigo¬Ľ.
  9. Principio de guerra permanente, antipacifismo.
  10. Elitismo, desprecio por los débiles.
  11. Heroísmo, culto a la muerte, a la épica.
  12. Transferencia de la voluntad de poder a cuestiones sexuales. Machismo, odio al sexo no conformista. Transferencia del sexo al juego de las armas, donde las armas representan la virilidad.
  13. Populismo cualitativo, oposici√≥n a los ¬ępodridos gobiernos parlamentarios¬Ľ.
  14. Neolengua. Todos los textos escolares nazis o fascistas se basaban en un léxico pobre y en una sintaxis elemental, con la finalidad de limitar los instrumentos para el razonamiento complejo y crítico.
(Los puntos se citan extractados, por su primera frase). El texto de Eco, que aparece en varias publicaciones y conferencias, tiene a veces el subtítulo de Catorce maneras de mirar a un Camisa Negra.
  • ‚ÜĎ Norberto Bobbio y otros: Diccionario de pol√≠tica. M√©xico: Siglo XXI Editores (d√©cima edici√≥n en espa√Īol), 1997. Citado por Ludovico Incisa en Glosario de terminos y conceptos pol√≠ticos. Voz Fascismo.
  • ‚ÜĎ Enric Gonz√°lez, ¬ęLa responsabilidad de los intelectuales. La ambig√ľedad italiana¬Ľ, en El Pa√≠s, 14 de octubre de 2006.
  • ‚ÜĎ Javier Rodr√≠guez Marcos: ¬ęFascistas de vanguardia¬Ľ, en El Pa√≠s, 30 de marzo de 2009.
  • ‚ÜĎ En una pieza complementaria al art√≠culo citado anteriormente, Javier Rodr√≠guez Marcos cita junto a estos tambi√©n a escritores menores, que describe como se√Īoritos fascistas (Eugenio Montes o Tom√°s Borr√°s). Recoge la muy citada f√≥rmula de Andr√©s Trapiello para describir su trascendencia: Ganaron la guerra y perdieron la historia de la literatura (Las armas y las letras, Ed. Pen√≠nsula).
  • ‚ÜĎ Las tesis de Nietzsche, por el contrario, condenan el proselitismo y desprecian a los fan√°ticos (As√≠ habl√≥ Zarathustra). El pastiche intelectual del fascismo inclu√≠a conceptos como la voluntad de poder de Nietzsche, lo ¬ę√ļnico¬Ľ de Stirner, la intuici√≥n bergsoniana, los ¬ęmitos¬Ľ de Sorel, el pragmatismo y, como √ļltimo descubrimiento, el relativismo de Einstein. (Tasca, A. El nacimiento del fascismo, Barcelona, 1969, citado por Fernando Arcas Cubero El fascismo italiano, en Gran historia universal, vol. 14, Madrid: N√°jera-Club internacional del libro. ISBN 84-761-678-6).
  • ‚ÜĎ Bartolom√© Tiscornia, La rebeli√≥n contra la ciencia en el final del siglo XX.
  • ‚ÜĎ Payne, Stanley (1965), Sobre Falange Espa√Īola, Ruedo Ib√©rico, Par√≠s. Para S. Ellwood, lo que lo caracterizaba era el nacionalismo, el imperialismo y el irracionalismo. Ellwood, S (1984) Prietas las filas. Historia de la Falange Espa√Īola, 1933‚Äď1985, Grijalbo (citados en [1]); el √ļltimo tambi√©n citado en ¬ęLa dictadura franquista (1939-1975)¬Ľ. El√≠as Garc√≠a de Santos En torno a la Falange: bibliograf√≠a (I), en El Rastro de la Historia, n¬ļ 9:[2]. V√©anse citas textuales en Lemas del Franquismo.
  • ‚ÜĎ Los famosos 11 principios de la propaganda de Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, y que se encuentran citados en muchos lugares, suelen citarse como recogidos en el libro de L. W. Doob. Goebbels y sus principios propagand√≠sticos en Sociolog√≠a de la Comunicaci√≥n de Masas. M. De Moragas Editor. Barcelona, 1982, p√°gs. 472‚Äď495), por ejemplo por Carlos Guti√©rrez-Cuevas Hacia una Cr√≠tica de la comunicaci√≥n organizacional o en esta Bibliograf√≠a de la Segunda Guerra Mundial de Artehistoria.
  • ‚ÜĎ Antonio Fern√°ndez (1981), Historia del mundo contempor√°neo, Barcelona: Vic√©ns Vives ISBN 84-316-1774-8, p√°g. 331.
  • ‚ÜĎ Francisco Franco y Mill√°n Astray, que inspiraron el Credo Legionario y expresiones como Viva la muerte y abajo la inteligencia, en el famoso incidente de este √ļltimo con Miguel de Unamuno (que respondi√≥ al desaf√≠o del general con un Vencer√©is, pero no convencer√©is). Este enfrentamiento ocurr√≠a el 12 de octubre de 1936 D√≠a de la Raza en la Universidad de Salamanca templo de la sabidur√≠a del que el rector Unamuno se consideraba sumo sacerdote. Hab√≠an pasado pocos meses del comienzo de la Guerra Civil Espa√Īola. Hay todav√≠a varias versiones sobre los t√©rminos exactos del enfrentamiento:[3]
  • ‚ÜĎ Fernando Arcas Cubero El fascismo italiano, en Gran historia universal, vol.14., Madrid: N√°jera-Club internacional del libro. ISBN 84-761-678-6. Cita la expresi√≥n como original de Touchard
  • ‚ÜĎ Antonio Fern√°ndez, op. cit., pg.331
  • ‚ÜĎ Glosario. Primera Guerra Mundial, en Rediris. Para conseguir su entrada en la guerra junto a la Entente, se promete a Italia la anexi√≥n tras el fin de la guerra de territorios pertenecientes al Imperio austroh√ļngaro: Trentino, Tirol meridional, Trieste, Istria y parte de Dalmacia. El tratado se firm√≥ como un pacto secreto, el 26 de abril de 1915. El Tratado de Versalles no cumpli√≥ con estas expectativas.
  • ‚ÜĎ En G√©nesis e interpretaciones del fascismo (La Jornada Semanal, domingo 22 de enero de 2006, n√ļm. 568), Annunziata Rossi [4] presenta un panorama sobre estas interpretaciones, citando entre otros a Benedetto Croce o Thomas Mann, y especialmente a Eric Fromm (1947) Miedo a la libertad y a Georg Luk√°cs (l953) Asalto a la raz√≥n.
  • ‚ÜĎ Chomsky, Noam (1987) On Power and Ideology. The Managua Lectures (Paperback) 08096082903, Cambridge: South End Press; citado por Antonio Guillermo Garc√≠a Danglades Neofascismo
  • ‚ÜĎ Comenta el profesor Roderick Long:
    Primero, donde el comunismo pretende sustituir la propiedad privada por estatal, el fascismo pretende incorporar o cooptar la propiedad privada dentro del aparato estatal a trav√©s de una alianza p√ļblico-privada. El fascismo tiende a ser m√°s tentador que el comunismo para los intereses de los ricos quienes pueden verlo como un medio para aislar su poder econ√≥mico de la competencia a trav√©s de un proceso de cartelizaci√≥n forzosa y otras estratagemas corporativistas.
  • ‚ÜĎ Hobsbawm, op. cit. pg. 135, citando a Kunznets, Simon, 1956, Quantitative aspects of the economic growth of nations
  • ‚ÜĎ Los mitos del fascismo, una breve clarificaci√≥n del espectro pol√≠tico del fascismo
  • ‚ÜĎ Roderick Long en Liberalismo contra fascismo:
    Segundo, donde el comunismo tiende a ser cosmopolita e internacionalista, la ideolog√≠a fascista tiende a ser chauvin√≠sticamente nacionalista, acentuando la lealtad particularista hacia el pa√≠s, la cultura o la etnia de cada uno; a esto se le une la desconfianza hacia el racionalismo, una preferencia econ√≥mica por la autarqu√≠a, y una visi√≥n de la vida como una inevitable pero gloriosa batalla. El fascismo tambi√©n tiene a cultivar un ser humano gregario o v√∂lkish, la ret√≥rica de ¬ęel hombre del pueblo¬Ľ, ¬ęel pragmatismo por encima de los principios¬Ľ, ¬ęel coraz√≥n por encima de la cabeza¬Ľ, ¬ęno prestes atenci√≥n esos intelectuales cabezas de chorlito¬Ľ. Estos contrastes con el comunismo no deber√≠an ser exagerados, claro est√°. Los gobiernos comunistas no pueden permitirse suprimir la propiedad privada por completo, en tanto ello les llevar√≠a a un veloz colapso econ√≥mico. Adem√°s, a pesar de todo el cosmopolitismo e internacionalismo que puedan caracterizar a los reg√≠menes comunistas en la teor√≠a, tienden a ser tan chauvin√≠sticamente nacionalistas en la pr√°ctica como sus primos los fascistas; mientras que, por el otro lado, los reg√≠menes fascistas podr√≠an apelar demag√≥gicamente al universalismo liberal.
  • ‚ÜĎ Roderick Long en Liberalismo contra fascismo:
    Con todas estas similitudes, existe una diferencia en énfasis y estrategia entre el fascismo y el comunismo. Cuando se trata de encarar las instituciones vigentes que amenazan el poder estatal -las empresas, iglesias, la familia o la tradición- el impulso comunista pasa en gran medida por abolirlas; mientras que el impulso fascista consiste en absorberlas.

    Las estructuras de poder externas al estado son potenciales rivales del propio poder estatal, por lo que los estados siempre tienen alguna razón para pretender su abolición; el comunismo da rienda suelta a esta pulsión. Pero las estructuras de poder externas al Estado son también potenciales aliados del Estado, particularmente si sirven para reforzar los hábitos de subordinación y acatamiento entre la población, y por tanto, siempre existe la oportunidad potencial de una alianza mutuamente beneficiosa; aquí mismo descansa la estrategia fascista.

    Estos rasgos en los que el fascismo difiere del comunismo podr√≠an dar a entender que lo al√≠an m√°s bien con el conservatismo aristocr√°tico tradicional del ancien r√©gime, que es del mismo modo particularista, corporativista, mercantilista, nacionalista, militarista, patriarcal y anti-racionalista. Pero el fascismo difiere de este desfasado conservadurismo en abrazar el ideal del progreso industrial dirigido por directores tecn√≥cratas, as√≠ como en adoptar una postura populista capitaneando la lucha del ¬ęhombre desamparado¬Ľ contra las elites -recordemos su gregarismo (Si las tendencias tecnocr√°ticas del fascismo parecen estar en conflicto con su pulsi√≥n antirracionalista, entonces, en palabras del protofascista Moeeler van den Bruck ¬ętenemos que ser capaces de vivir con las contradicciones¬Ľ).
  • ‚ÜĎ Planned Chaos: Fascism (Part 8 of 11), Ludwing von Mises
  • ‚ÜĎ Para entender el nazismo, por Jos√© Ignacio del Castillo
  • ‚ÜĎ Hobsbawm, op. cit. pg. 135
  • ‚ÜĎ Loco Motive, que niega la realidad del mito, atribuye una de las formulaciones de la frase en ingl√©s a Montagu y Darling.Railways and dictators: Germany and Italy between the wars, reproduce art√≠culos de prensa anglosajona de la √©poca uno de los cuales refleja la presi√≥n contra los renuentes trabajadores de los ferrocarriles, calificados de par√°sitos: ¬ęMussolini ‚Äúsacked‚ÄĚ many railway employees, giving them allotments and turning them from parasites into producers¬Ľ (en ¬ęMussolini and Italy‚Äôs railways¬Ľ, art√≠culo de The Railway Gazette, 4 de abril de 1924, p√°g. 497).
  • ‚ÜĎ Expresi√≥n utilizada en el t√≠tulo de una de las obras de teatro del absurdo: La resistible ascensi√≥n de Arturo Ui, de Bertolt Brecht.
  • ‚ÜĎ Expansi√≥n de los fascismos en artehistoria
  • ‚ÜĎ Hobsbawm, op. cit. pg. 128
  • ‚ÜĎ La expansi√≥n de los fascismos en artehistoria. Para el caso espa√Īol, Ismael Saz (Tres acotaciones a prop√≥sito del origen, desarrollo y crisis del fascismo espa√Īol) trata brevemente el asunto, citando Genio de Espa√Īa.
    Ese mismo proceso es el que, muy probablemente, lleva a Gim√©nez Caballero de Marinetti ‚ÄĒsu primer contacto directo con el fascismo‚ÄĒ a Malaparte, de Mil√°n a Roma, de la modernidad al agrarismo, de los comuneros al C√©sar. Un proceso que, por lo dem√°s, el propio Gim√©nez Caballero quiso ver seguido por el mismo Mussolini, quien s√≥lo al ¬ęromanizarse¬Ľ habr√≠a llegado a comprender la verdadera misi√≥n universal del fascismo.

    ... asumir el conjunto de aspectos de la ideolog√≠a fascista que la alejaban de toda concepci√≥n pol√≠tica progresista ‚ÄĒelitismo, agrarismo, irracionalismo...

    La tr√°gica pel√≠cula Surcos es un ejemplo de c√≥mo la intelectualidad falangista de los a√Īos cuarenta y cincuenta conceb√≠a el asunto.
  • ‚ÜĎ Durham, Martin: Women and Fascism, Routledge 1998, ISBN 0-415-12280-5.
  • ‚ÜĎ Theweleit, Klaus; Erica Carter, Anson Rabinbach, Chris Turner (Translator), Anson Rabinbach (1989). Male Fantasies, Volume 2: Male Bodies‚ÄĒPsychoanalyzing the White Terror (Theory and History of Literature, Volume 23). United States: University of Minnesota Press. ISBN 0-8166-1451-2. 
  • ‚ÜĎ El t√©rmino eugenesia es utilizado por primera vez por Francis Galton (1883) Inquiries into Human Faculty and Its Development (Investigaciones sobre las facultades humanas y su desarrollo).
  • ‚ÜĎ Jan Gross Los vecinos, citado en webislam Obra sobre matanza de jud√≠os divide a Polonia en dos.
  • ‚ÜĎ Malefakis, Delgado y Navaro, Franquismo o fascismo, op. cit.; Umberto Eco Fascismo Eterno, op. cit.; Antonio Fern√°ndez, La Doctrina Fascista, op. cit (las conclusiones racistas que se dedujeron de la desigualdad de los hombres).
  • ‚ÜĎ Fascismo eterno, op. cit.
  • ‚ÜĎ Concepto proveniente de Marcelino Men√©ndez Pelayo ‚ÄĒHistoria de los heterodoxos espa√Īoles‚ÄĒ, que identificaba lo espa√Īol y lo ortodoxamente cat√≥lico. La identificaci√≥n √©tnica del cristianismo era la tradicional en la Edad Media y Edad Moderna: conceptos de cristiano viejo y cristiano nuevo.
  • ‚ÜĎ Vicen√ß Navarro ¬ęLa Gestapo en Espa√Īa¬Ľ, El Pa√≠s Catalu√Īa, 26-02-2003. Rodolfo Serrano ¬ęEn busca del 'gen rojo'. Antonio Vallejo-N√°jera dirigi√≥ en 1938 un estudio sobre prisioneros de guerra para determinar qu√© malformaci√≥n llevaba al marxismo¬Ľ, El Pa√≠s, 07/01/1996. Tambi√©n se refiere al asunto, citando como los psiquiatras involucrados a Antonio Vall√©jo-N√°gera y a Juan Jos√© L√≥pez Ibor: Beatriz Preciado (2008) Testo yonqui, Madrid: Espasa, v√©ase resumen en el art√≠culo ¬ęFarmacopornograf√≠a¬Ľ, El Pa√≠s, 29 de enero de 2008. No obstante, en el art√≠culo citado de Rodolfo Serrano, se dice que Vall√©jo-N√°gera, ¬ęYa en la posguerra, desplaz√≥ de su c√°tedra al doctor L√≥pez Ibor, al que se le consideraba ‚Äúpoco afecto al r√©gimen‚Ä̬Ľ. V√©anse citas m√°s extensas en Racismo en Espa√Īa.
  • ‚ÜĎ Fotograf√≠as de diferentes monumentos fascistas en Roma, entre ellos los del EUR.
  • ‚ÜĎ Arendt, Hannah (1998), Los or√≠genes del totalitarismo, Taurus Ediciones, Grupo Santillana, ISBN 84-306-0288-7. La edici√≥n original es de 1948 y la redacci√≥n original es de 1944-1946. Rese√Īa en Biblioteca Forum.
  • ‚ÜĎ Fromm, Erich (2007) El miedo a la libertad, Paidos ISBN 84-493-0853-4, edici√≥n original en 1941
  • ‚ÜĎ Miguel Artola y Manuel P√©rez Ledesma, El fascismo, en El mundo de entreguerras, Historia del mundo contempor√°neo, Madrid, Anaya, ISBN 84-207-3052-1, p√°g. 317.
  • ‚ÜĎ Discurso de la Ascensi√≥n, 26 de mayo de 1927.
  • ‚ÜĎ Las expresiones en cursiva son t√≥picos del discurso falangista, debidos a Jos√© Antonio Primo de Rivera, que toma de diversas fuentes, como la teolog√≠a cat√≥lica o el pensamiento de Ortega y Gasset. El concepto de hombre nuevo es paralelo en su formulaci√≥n al del hombre nuevo socialista, que seg√ļn el marxismo-leninismo carecer√≠a de intereses individuales, una vez construido el comunismo perfecto.
  • ‚ÜĎ Jos√© Mar√≠a de Areilza y Fernando Mar√≠a Castiella (1941), Reivindicaciones de Espa√Īa, Madrid: Instituto de Estudios Pol√≠ticos, 1941. [5]. V√©ase m√°s extenso en Nacionalismo espa√Īol#El Franquismo.
  • ‚ÜĎ Enric Sopena, ¬ęDe la Rosa de Oro a la flor envenenada¬Ľ, El Pa√≠s, 12/03/2007.
  • ‚ÜĎ ¬ęP√≠o XI se opuso a Hitler y Mussolini, seg√ļn archivos secretos del Vaticano¬Ľ, ABC, 20-9-2006.
  • ‚ÜĎ ARTEHISTORIA - Grandes Batallas - Ficha P√≠o XII
  • ‚ÜĎ
    la representaci√≥n de P√≠o XII como un papa indiferente a la suerte de las v√≠ctimas del nazismo, los polacos y sobre todo los jud√≠os, o incluso como ¬ęel papa de Hitler¬Ľ, es un ultraje sin fundamento hist√≥rico, que fue difundido y sostenido por los sovi√©ticos y por sus colaboradores en las democracias europeas durante la guerra fr√≠a.
  • ‚ÜĎ El Papa no visitar√° Israel mientras no se suprima una frase sobre P√≠o XII en el Museo del Holocausto. Un ep√≠grafe en el museo cuestiona la conducta del Vaticano ante el exterminio nazi, El Pa√≠s, 18 de octubre de 2008
  • ‚ÜĎ Michel Faure Sur la piste des derniers nazis L'Express, 09/04/1998. Traducido aqu√≠ al castellano.
  • ‚ÜĎ El cardenal Karl Lehmann present√≥ el d√≠a 8 de abril de 2008 en Maguncia un informe encargado al historiador Karl-Joseph Hummel. Juan G√≥mez La Iglesia emple√≥ a 6.000 jud√≠os esclavos en el nazismo, El Pa√≠s, 09/04/2008.
  • ‚ÜĎ Noticia en el diario Clar√≠n. Reflexi√≥n cr√≠tica de Francisco Umbral.
  • ‚ÜĎ Nosotros recordamos: una reflexi√≥n sobre la Shoah (16 de marzo de 1998)
  • ‚ÜĎ Martin Niem√∂ller, Serm√≥n en la Semana Santa de 1946 en Kaiserslautern (Alemania): ¬ŅQu√© hubiera dicho Jesucristo?.
  • ‚ÜĎ A History of Fascism 1914-1945, Stanley G. Payne, University of Wisconsin Press, 1995. p√°g. 81
  • ‚ÜĎ Benito Mussolini, discurso ante la C√°mara de 3 de enero de 1925. Una par√°frasis de este discurso se hizo en el parlamento espa√Īol por Jos√© Calvo Sotelo (√©l mismo luego asesinado): si ser fascista es.... yo me declaro fascista.
  • ‚ÜĎ Volpi, un oscuro aventurero, hizo fortuna como importador de tabaco de Montenegro y se instal√≥ como industrial en la naciente industria de generaci√≥n el√©ctrica (Societ√† Adriatica di Elettricit√†). Se adhiri√≥ pronto al fascismo (1922) y fue gobernador de Tripolitania. Los anteriores presidentes hab√≠an sido destacados miembros de la burgues√≠a industrial italiana: Antonio Stefano Benni (1923‚Äď1934), de la naciente industria electromec√°nica, que destac√≥ por su colaboraci√≥n con la implantaci√≥n del r√©gimen fascista, y Alberto Pirelli (1934), de la casa Pirelli.
  • ‚ÜĎ Il comunista in camicia nera, Nicola Bombacci tra Lenin e Mussolini - Petacco Arrigo - Mondadori - 1997; Il Fascismo immenso e rosso - Giano Accame - Settimo Sigillo - 1990; Fascisti rossi Paolo Buchignani - Mondadori - 1998; Il fascismo di sinistra. Da Piazza San Sepolcro al Congresso di Verona - L. L. Rimbotti - Settimo Sigillo - 1989; Ciao, rossa Sal√≤. Il crepuscolo libertario e socializzatore di Mussolini ultimo - E. Landolfi - Edizioni dell'Oleandro - 1996; Claudio Schwarzenberg, Il sindacalismo fascista, collana:problemi di storia. Mursia,Milano.1972.
  • ‚ÜĎ en Historia del Siglo XX (The Age of Extremes. The short twentieth century 1914-1991), 1995, Barcelona: Cr√≠tica. ISBN 84-7423-712-2 pg.119
  • ‚ÜĎ Expansi√≥n de los fascismos, en artehistoria.
  • ‚ÜĎ Payne, Stanley G (1995) Historia del fascismo, Barcelona: Planeta. ISBN:84-08-01470-6 Un resumen del libro.
  • ‚ÜĎ February 3 1933: Hitler presents Lebensraum program.
  • ‚ÜĎ Transcripci√≥n de las palabras de Hitler tal como las anot√≥ el Teniente General Liebmann. En la web citada se citan las fuentes, tanto del original alem√°n como de la versi√≥n en ingl√©s del que se ha hecho esta traducci√≥n.
  • ‚ÜĎ Hitler y el deseo de revancha en La Segunda Guerra Mundial, en Sabuco.com.
  • ‚ÜĎ Stephan NEUH√ĄUSER: ¬ęWir werden ganze Arbeit leisten¬Ľ ‚Äď Der austrofaschistische Staatsstreich 1934. ISBN 3-8334-0873-1; Emmerich T√ĀLOS y Wolfgang NEUGEBAUER: Austrofaschismus. Politik, √Ėkonomie, Kultur. 1933-1938. Austria: M√ľnster (5.¬™ edici√≥n), 2005. ISBN 3-8258-7712-4; Hans SCHAFRANEK: Sommerfest mit Preisschie√üen. Die unbekannte Geschichte des NS-Putsches im Juli 1934. Viena: Czernin Publishers, 2006. Hans SCHAFRANEK: ¬ęHakenkreuz und rote Fahne. Die verdr√§ngte Kooperation von Nationalsozialisten und Linken im illegalen Kampf gegen die Diktatur des ‚ÄúAustrofaschismus‚Ä̬Ľ. En: Bochumer Archiv f√ľr die Geschichte des Widerstandes und der Arbeit, n.¬ļ 9, p√°gs. 7 a 45, 1988. Jill LEWIS: ¬ęAustria: Heimwehr, NSDAP and the Christian Social State¬Ľ, en Aristotle A. KALIS: The Fascism Reader. Londres/Nueva York. Lucian O. MEYSELS: Der Austrofaschismus ‚ÄĒ Das Ende der ersten Republik und ihr letzter Kanzler. Viena y M√ļnich: Amalthea, 1992. Erika WEINZIERL: Der Februar 1934 und die Folgen f√ľr √Ėsterreich. Viena: Picus Publishers, 1994. Manfred SCHEUCH: Der Weg zum Heldenplatz. Eine Geschichte der √∂sterreichischen Diktatur 1933-1938. Viena: Publishing House Kremayr & Scheriau, 2005. ISBN 978-3-218-00734-4.
  • ‚ÜĎ S. U. Larsen, B. Hagtvet & J. P. Myklebust, Who Were the Fascists: Social Roots of European Fascism, Oslo, 1980; Philip Rees, Biographical Dictionary of the Extreme Right Since 1890; Alan Morris Scohm, 'A Survey of Nazi and Pro-Nazi Groups in Switzerland: 1930-1945'.
  • ‚ÜĎ
    • Kevin COOGAN: Dreamer of the Day: Francis Parker Yockey and the Postwar Fascist International Autonomedia, 1999, ISBN 1-57027-039-2;
    • Radu IOANID: The Sword of the Archangel, Columbia University Press, 1990, ISBN 0-88033-189-5;
    • Radu IOANID: "The Sacralised Politics of the Romanian Iron Guard," en Totalitarian Movements & Political Religions, Volume 5, Number 3 (Winter 2004), p√°gs. 419-453.
    • Nicholas M. NAGY-TALAVERA: The Green Shirts and the Others: A History of Fascism in Hungary and Rumania. Hoover Institution Press, 1970.
    • Hans ROGGER y Eugen WEBER, University of California Press; del mismo: "The Men of the Archangel" Eugen WEBER (ed.), en International Fascism: New Thoughts and Approaches, SAGE Publications, 1979, ISBN 0-8039-9842-2 y ISBN 0-8039-9843-0 [Pbk]);
    • Stanley G. PAYNE Fascism: Comparison and Definition pg. 115-118, University of Wisconsin Press, 1980, ISBN 0-299-08060-9;
    • Fascism (Oxford Readers) editado por Roger Griffin, Part III, A., xi. "Romania", pg 219-222 Oxford University Press, 1995, ISBN 0-19-289249-5;
    • Alexander E. RONNETT: The Legionary Movement, Loyola University Press, 1974 (la segunda edici√≥n se public√≥ como Romanian Nationalism: The Legionary Movement, Romanian-American National Congress, 1995, ISBN 0-8294-0232-2);
    • Horia SIMA: The History of the Legionary Movement, Legionary Press, 1995, ISBN 1-899627-01-4;
    • Michel STURDZA: The Suicide of Europe: Memoirs of Prince Michael Sturdza, American Opinion Books, 1968, ISBN 0-88279-214-8;
    • Leon VOLOVICI: Nationalist Ideology and Antisemitism: The Case of Romanian Intellectuals in the 1930s, Pergamon Press, Oxford, 1991;
    • Eugen WEBER (1965): ¬ęRomania¬Ľ; en The European Right: A Historical Profile.

Bibliografía

  • BRACHER, Karl Dietrich: La dictadura alemana (Colonia, 1969). Madrid: Alianza, 1973.
  • DE FELICE, Renzo: Intervista sul fascismo (Bari, 1975). Roma-Bari: Laterza, 1997.
  • DE FELICE, Renzo: Le interpretazioni del fascismo. Roma-Bari: Laterza, 1997 (Bari, 1969)
  • EATWELL, Roger: Fascismo. Verso un modello generale. Roma: Antonio Pellicani, 1999.
  • GENTILE, Emilio: Fascismo. Historia e interpretaci√≥n (Roma-Bari, 2003). Madrid: Alianza, 2004.
  • GREGOR, James A.: Italian fascism and developmental dictatorship. Princeton: Princeton University Press, 1979.
  • GRIFFIN, Roger (ed.): Fascism. Oxford-Nueva York: Oxford University Press, 1995.
  • LAQUEUR, Walter: Fascism. Present, Past, Future. Oxford-Nueva York: Oxford University Press, 1996.
  • LINZ, Juan, ‚ÄúSome Notes Toward a Comparative Study of Fascism in Sociological Historical Perspective‚ÄĚ, en Walter Laqueur (ed.): Fascism. A Reader‚Äôs Guide. Berkeley - Los √Āngeles: University of California Press, 1976, p√°gs. 3-121.
  • MOSSE, George: La nacionalizaci√≥n de las masas (Nueva York, 1974). Madrid: Marcial Pons, 2005.
  • MOSSE, George: The Fascist Revolution. Toward a General Theory of Fascism. Nueva York: Howard Fertig, 1999.
  • NAVARRO GISBERT, Jos√© Antonio: ¬ŅPor qu√© fracas√≥ la Segunda Rep√ļblica?. Barcelona: √Āltera, 2005. ISBN 84-89779-92-9.
  • NOLTE, Ernst: Il fascismo nella sua √©poca. I tre volti del fascismo (M√ļnich, 1963). Mil√°n: SugarCo, 1993.
  • PAYNE, Stanley G.: El fascismo (Madison, 1980, y Madrid: Alianza, 1984). Madrid: Planeta, 1995 (B). ISBN 84-08-01470-6.
  • PAYNE, Stanley G.: La primera democracia espa√Īola. La II Rep√ļblica. 1931-1936. Barcelona: Paid√≥s, 1995. ISBN 84-493-0128-9.
  • PAYNE, Stanley G.: Franco y Jos√© Antonio. El extra√Īo caso del fascismo espa√Īol. Barcelona: Planeta, 1997.
  • POULANTZAS, Nicos: Fascismo y dictadura (Par√≠s, 1970). M√©xico: Siglo XXI, 1998.
  • PRESTON, Paul: Las derechas espa√Īolas en el siglo XX: autoritarismo, fascismo y golpismo. Madrid: Sistema, 1986. ISBN 84-86497-01-9.
  • SAVARINO, Franco: ¬ęLa ideolog√≠a del fascismo entre pasado y presente¬Ľ, en F. Savarino, G. Vera, A. Pinet y P. Quintino (coords.): Di√°logos entre la historia social y la historia cultural. M√©xico, INAH-AHCALC, 2005, p√°gs. 253-272.
  • STERNHELL, Zeev: ¬ęFascist ideology¬Ľ, en Walter LAQUEUR (ed.): Fascism, a reader‚Äôs guide (p√°gs. 315-376). Berkeley: University of California Press, 1976.
  • STERNHELL, Zeev: El nacimiento de la ideolog√≠a fascista (Par√≠s, 1989). Madrid: Siglo XXI, 1994.
  • TANNENBAUM, Edward R.: La experiencia fascista. Sociedad y cultura en Italia (1922-1945) [1972]. Madrid: Alianza, 1975.
  • TARCHI, Marco: Fascismo. Teorie, interpretazioni e modelli. Roma-Bari, Laterza, 2003.
  • TASCA, Angelo: El nacimiento del fascismo. Barcelona: Cr√≠tica, 2001.
  • THOMAS, Hugh: La Guerra Civil Espanola. Barcelona: Grijalbo, 1976. ISBN 84-253-0694-9.
  • TUSELL, Javier: Historia de Espa√Īa en el siglo XX (II. La crisis de los a√Īos treinta: Rep√ļblica y Guerra Civil). Madrid: Taurus, 1999.
  • WOOLF, S. J. et al.: La naturaleza del fascismo (Londres, 1968). M√©xico: Grijalbo, 1974.

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Sinónimos:

Antónimos:

Mira otros diccionarios:

  • fascismo ‚ÄĒ s.m. [der. di fascio¬†]. 1. (stor., polit.) [movimento politico italiano fondato nel 1919 da B. Mussolini che, trasformatosi nel Partito nazionale fascista nel 1921, prese il potere nel 1922, dando luogo a un regime dittatoriale fino al 1943]… ‚Ķ   Enciclopedia Italiana

  • fascismo ‚ÄĒ s. m. Partido pol√≠tico em It√°lia que tinha por emblema o fasces, e terminou ap√≥s a Segunda Grande Guerra depois de v√°rios incidentes, num dos quais foi morto o seu chefe Mussolini (1883 1945). ¬†¬†‚Ä£¬†Etimologia: italiano fascismo ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • fascismo ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. (no contable) Ideolog√≠a y r√©gimen pol√≠tico totalitario establecido en Italia por Mussolini en 1919: El fascismo fue la doctrina que sigui√≥ el Estado italiano a partir de 1922. 2. (no contable) Ideolog√≠a totalitaria,… ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • fascismo ‚ÄĒ (Del it. fascismo). 1. m. Movimiento pol√≠tico y social de car√°cter totalitario que se produjo en Italia, por iniciativa de Benito Mussolini, despu√©s de la Primera Guerra Mundial. 2. Doctrina de este partido italiano y de las similares en otros… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Fascismo ‚ÄĒ (Derivado del ital. fascio, haz < lat. fascis, haz.) ‚Ėļ sustantivo masculino 1 POL√ćTICA, HISTORIA Movimiento pol√≠tico y social fundado por Mussolini, de car√°cter totalitario, nacionalista, antiliberal y antimarxista, implantado en Italia… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Fascismo ‚ÄĒ Pers√∂nliche Standarte von Benito Mussolini mit den Fasces in der Mitte Der Begriff Faschismus bezeichnete zuerst die von Benito Mussolini 1922 zur Macht gef√ľhrte politische Bewegung in Italien. Von dort aus wurde der Begriff f√ľr √§hnliche… ‚Ķ   Deutsch Wikipedia

  • fascismo ‚ÄĒ s m 1 Movimiento pol√≠tico italiano de car√°cter nacionalista y totalitario, que alcanz√≥ el poder con Benito Mussolini en 1922 y que se uni√≥ a las fuerzas de Hitler en la Segunda Guerra Mundial 2 Ejercicio del poder que se sustenta en un sistema… ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • fascismo ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM F17463}}{{„Äď}} {{ÔľĽ}}fascismo{{ÔľĹ}} ‚ÄĻfas¬∑cis¬∑mo‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.m.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Movimiento pol√≠tico y social de car√°cter totalitario y nacionalista, fundado por el pol√≠tico italiano Benito Mussolini tras la Primera Guerra Mundial: ‚ÄĘ El… ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • fascismo ‚ÄĒ fa¬∑sc√¨¬∑smo s.m. AU 1. movimento politico, fondato da Benito Mussolini nel 1919, che fu al potere in Italia dal 1922 al 1943, dando vita a un regime dittatoriale a carattere totalitario, nazionalista e anticomunista, al quale si ispirarono… ‚Ķ   Dizionario italiano

  • fascismo ‚ÄĒ (m) (Intermedio) movimiento y doctrina totalitaria de fuerte car√°cter nacionalista y racista Ejemplos: El fascismo naci√≥ en Italia despu√©s de la Primera Guerra Mundial. Muchos jud√≠os fueron v√≠ctimas del fascismo. Sin√≥nimos: dictadura ‚Ķ   Espa√Īol Extremo Basic and Intermediate


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.