Edad de los Metales

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Edad de los Metales

Edad de los Metales

Artículo bueno
Axe of iron from Swedish Iron Age, found at Gotland, Sweden.jpg

La Edad de los Metales es el periodo de la evoluci√≥n tecnol√≥gica de la humanidad caracterizado por el desarrollo de la metalurgia;[1] comienza antes del V milenio a. C. y acabar√≠a en cada lugar con la entrada en la Historia, para buena parte de Europa en el I milenio a. C. Es parte de la Prehistoria en Europa, as√≠ como en la mayor parte del mundo, a excepci√≥n de en Oriente Medio, que coincide con el desarrollo de la escritura y por tanto con la Historia. Cuando existen testimonios escritos indirectos se considera tambi√©n Protohistoria. De todos modos, dado que no existe una ruptura (excepto arbitraria) en el desarrollo de esta tecnolog√≠a metal√ļrgica entre la Prehistoria, la Protohistoria y la Historia, en este art√≠culo se incluyen adelantos del trabajo con metales que se dan en periodos claramente hist√≥ricos. La pol√≠tica se caracteriz√≥ por una centrealisaci√≥n y acumulaci√≥n del poder p√≥litico y religioso en manos a las elites,le negaban derechos a las mayorias, generando una mentalidad dogm√°tica.

Contenido

Europa, Oriente Medio y Asia

Eurasia se subdivide tradicionalmente en Edad del Cobre, Edad del Bronce y Edad del Hierro, fusionándose al final con los tiempos históricos sin solución de continuidad.

El cobre

Véase también: Edad del Cobre

El cobre, junto con el oro y la plata, es de los primeros metales utilizados en la Prehistoria, tal vez porque, a veces, aparece en forma de pepitas de metal nativo. El objeto de cobre m√°s antiguo conocido hasta el momento es un colgante oval procedente de Shanidar (Ir√°n), que ha sido datado en el a√Īo 9500 a. C. Sin embargo, esta pieza es un caso aislado, ya que no es hasta 3000 a√Īos m√°s tarde cuando las piezas de cobre martilleado en fr√≠o comienzan a ser habituales. En efecto, a partir del a√Īo 6500 a. C., en varios yacimientos se han encontrado piezas ornamentales y alfileres de cobre manufacturado a partir del martilleado en fr√≠o del metal nativo, tanto en los Montes Zagros (Ali Kosh en Ir√°n), como en la meseta de Anatolia (√áatal H√ľy√ľk, √áay√∂n√ľ o Hacilar, en Turqu√≠a).

Varios siglos despu√©s se descubri√≥ que el cobre pod√≠a ser extra√≠do de diversos minerales (malaquita, calcopirita, etc.), por medio de la fusi√≥n en hornos especiales, en los que se insuflaba ox√≠geno (soplando por largos tubos o con fuelles) para superar los 1000¬ļ C de temperatura. El objeto de cobre fundido m√°s antiguo que se conoce procede de los Montes Zagros, concretamente de Tal-i-Blis (Ir√°n), y se data en el 4100 a. C., junto a √©l se hallaron hornos de fundici√≥n, crisoles e incluso moldes.

Fundición de cobre en murales funerarios egipcios

La t√©cnica de fundici√≥n del cobre es relativamente sencilla, siempre que los minerales utilizados sean carbonatos de cobre extra√≠dos de alg√ļn yacimiento metal√≠fero; la clave est√° en que el horno alcance la temperatura adecuada, lo cual se consegu√≠a inyectando aire soplando o con fuelles a trav√©s de largas toberas. Este sistema se denomina ¬ęreducci√≥n del metal¬Ľ. Se mezclaba el mineral triturado, por ejemplo, malaquita (carbonato de cobre), con carb√≥n de le√Īa. Con el calor las impurezas van liber√°ndose en forma de mon√≥xido y di√≥xido de carbono, reduciendo el mineral a un cobre relativamente puro; al alcanzar los 1000¬ļ C, el metal se lic√ļa deposit√°ndose en la zona inferior del horno. Un orificio en el fondo del horno permite que el l√≠quido candente fluya hacia el exterior, donde se recoge en moldes; parte de la escoria queda en el horno y las impurezas del mineral flotan en el metal fundido, por lo que es f√°cil eliminarlas con un utensilio llamado escoriador.

Como el cobre pod√≠a volver a fundirse muchas veces, √©ste sol√≠a convertirse en lingotes, a veces con una forma peculiar (como los del Mediterr√°neo oriental, que recuerdan al pellejo de un animal), para luego fabricar diversos objetos por fusi√≥n y colado en moldes. El cobre es muy maleable y d√ļctil, pod√≠a martillarse en fr√≠o o en caliente, con lo que se duplicaba su consistencia y dureza. En cualquier caso, resultaba imposible eliminar todas la impurezas del cobre, pero, mientras que algunas eran perjudiciales, como el bismuto, que lo hace quebradizo, otras eran beneficiosas, como el ars√©nico, que reduce la formaci√≥n de burbujas en su fundici√≥n, pues impide la absorci√≥n de gases a trav√©s de los poros del molde, asegurando un producto de mejor calidad. El cobre con alto contenido natural en plomo es m√°s blando, lo cual puede ser una ventaja para fabricar recipientes por medio del martilleo de una plancha en forma de disco, curv√°ndola en forma c√≥ncava, para elaborar calderos o cuencos; incluso pod√≠a ser repujado. Algunos metalurgistas consideran que estos cobres con impurezas beneficiosas son, en realidad, ¬ębronces naturales¬Ľ.

La t√©cnica del cobre no tard√≥ en difundirse por todo el Pr√≥ximo Oriente, coincidiendo con el nacimiento de las primeras civilizaciones hist√≥ricas de la zona, principalmente Sumeria y el Antiguo Egipto; pero muchos estudiosos consideran que pudo inventarse en fechas muy parecidas en otras partes del Viejo Mundo. Concretamente en Europa hay un n√ļcleo neol√≠tico avanzado en los Balcanes que incluye ocasionalmente objetos de cobre fundido entre sus hallazgos del IV milenio a. C. (cultura Gulmenita) y todo parece apuntar hacia una invenci√≥n aut√≥ctona; aunque este primer metal no se difunde por la Europa central y mediterr√°nea hasta poco despu√©s del a√Īo 3000 a. C., por ejemplo, asociado a pueblos megal√≠ticos de la pen√≠nsula Ib√©rica, como Los Millares o Vila Nova[2] o, en Europa Central, con la cultura de las Cer√°micas cordadas. Hubo zonas que aun desconoc√≠an el cobre fundido, pero un nuevo pueblo se encarg√≥ de su definitiva difusi√≥n europea: la cultura del vaso Campaniforme, a finales del tercer milenio.

En cambio, en Asia no puede hablarse de una edad del cobre con entidad suficiente, dada su corta duración, ya que el desarrollo de la metalurgia en lugares como la India o China comienza realmente con el bronce.

El bronce

Véase también: Edad del Bronce

El bronce es el resultado de la aleaci√≥n de cobre y esta√Īo en una proporci√≥n variable (en la actualidad se le a√Īaden otros metales como el zinc o el plomo, creando los llamados bronces complejos). La cantidad de esta√Īo pod√≠a variar desde un 3% en los llamados ¬ębronces blandos¬Ľ, hasta un 25% en los llamados ¬ębronces campaniles¬Ľ (a mayor cantidad de esta√Īo, m√°s tenacidad, pero tambi√©n menos maleabilidad): en la Prehistoria la cantidad media suele rondar el 10% de esta√Īo. Se supone que fueron los egipcios los primeros en a√Īadir esta√Īo al cobre, al observar que √©ste le daba mejores cualidades, como la dureza, un punto m√°s bajo de fusi√≥n y la perdurabilidad (ya que el esta√Īo no se oxida f√°cilmente con el aire y es resistente a la corrosi√≥n). Adem√°s. el bronce es reciclable, pudi√©ndose fundir varias veces para obtener nuevos objetos de otros ya desechados. La t√©cnica de trabajo del bronce es virtualmente id√©ntica a la del cobre, por lo que no vamos a incidir en ello (la √ļnica dificultad reside en exceder la temperatura adecuada, lo que podr√≠a provocar que el mineral se echase a perder por oxidaci√≥n). A t√≠tulo de comparaci√≥n se pueden confrontar el cobre puro, el cobre arsenical y el bronce (con un 10% de esta√Īo) en la tabla de correspondencia que muestra la dureza relativa de los metales:

Dureza relativa de los metales HB[3]

El testimonio m√°s antiguo que se tiene de la existencia del bronce se da en una cueva de las monta√Īas del mar Muerto, en Israel, donde se hall√≥ un escondrijo con m√°s de 400 objetos datado en el 3000 a. C. Esta fecha debe ser considerada como el inicio de la edad del Bronce en el Pr√≥ximo Oriente. Momento que coincide, aproximadamente, con el apogeo de las grandes civilizaciones antiguas de Mesopotamia, Siria, Cana√°n y el valle del Nilo, y un poco antes de que surja el imperio Hitita en Anatolia, as√≠ como las culturas prehel√©nicas del mar Egeo. Los metal√ļrgicos de estas √°reas, para satisfacer la demanda de cobre, esta√Īo y metales preciosos, debieron de convertirse tambi√©n en exploradores y comerciantes en busca de minas y ofreciendo sus productos a cambio de las preciadas materias primas. Los sumerios (y sus sucesores), por ejemplo, carec√≠an por completo de minerales met√°licos y se sospecha que los importaban de los montes Zagros, donde hab√≠a surgido el imperio Elamita (con capita en Susa) y del C√°ucaso (donde abundan la malaquita y la casiterita), de este modo, hay constancias de contactos sumerios desde Afganist√°n hasta Europa oriental, ya en el tercer milenio.

Los antiguos egipcios obten√≠an la mayor parte del cobre de las minas de Timna, en Arav√°, junto al desierto del N√©guev, aunque ramificaron sus relaciones comerciales con el Egeo y Europa (piezas de procedencia egipcia aparecen por todo este contiente evidenciando alg√ļn tipo de intercambio), as√≠ como con algunas regiones africanas.

Los habitantes de Siria, Palestina, Anatolia y el Egeo dirigieron sus expediciones hacia Europa, remontando el Danubio en busca del esta√Īo de Bohemia y Hungr√≠a; o bordeando el Mediterr√°neo hasta el sur de la pen√≠nsula Ib√©rica, donde obtuvieron el cobre arg√°rico. Con el tiempo remontaron por el Atl√°ntico hasta alcanzar las islas Brit√°nicas, en busca del cobre y el esta√Īo de Cornualles y el oro de Irlanda. As√≠, en el segundo milenio antes de nuestra era, Europa entra en la Edad del Bronce. El bronce europeo se caracteriza, en un principio, por una gran varidad de culturas que comparten un sustrato com√ļn que incluye la construcci√≥n t√ļmulos funerarios, ser√≠a ocioso citarlas todas pero cabe destacar, en Europa central, el linaje de la cultura de Unetice-cultura de los T√ļmulos-Cultura de los Campos de Urnas, que, a pesar de las evidentes diferencias, parecen compartir cierta continuidad cultural y racial. Aparte conviene mencionar la cultura ib√©rica de El Argar y todas aqu√©llas que se desarrollan en la cornisa atl√°ntica, cuya idiosincrasia pervive hasta √©pocas hist√≥ricas.

Por lo que respecta a Asia, se ignora si la metalurgia del bronce fue inventada all√≠ independientemente o fue una importaci√≥n desde Mesopotamia. En el Pakist√°n, la edad del Bronce nace con la cultura del valle del Indo (desde mediados de 3er milenio hasta mediados del 2¬ļ milenio), que carec√≠a por completo de fuentes de abastecimiento mineral. De hecho, se sospecha, por la escasez de objetos de bronce y cobre hallados en yacimientos como Harappa o Mohenjo-Daro, y por el retraso en las fechas, respecto a otros pueblos del oeste, que, a pesar de su alto grado de desarrollo, depend√≠an de sus contactos con los elamitas del oeste y, a trav√©s de ellos, con los mesopot√°micos. As√≠ parecen demostrarlo algunos objetos procedentes del Indo encontrados en la regi√≥n de Diyala, en el valle del Tigris, y varias tablillas escritas de Larsa datadas en el 1950 a. C.[4] ). No es seguro, pero parece ser que de ellos tomaron t√©cnicas tan desarrolladas como la utilizaci√≥n de moldes bivalvos, los remaches y las soldaduras para fabricar piezas complejas e incluso el moldeo a la cera perdida, antes del 2000 a. C.

Caldero tr√≠pode ceremonial de bronce chino, del tipo ¬ęLi-ting¬Ľ

El proceso peor conocido es el de China: se sabe que desde fines del IV milenio a. C. fund√≠an cobre arsenical, aunque las piezas eran extremadamente raras (de hecho, no se considera una Edad del Cobre en China, sino que se pasar√≠a directamente del Neol√≠tico al Bronce). Aunque la metalurgia lleg√≥ con varios milenios de retraso al extremo Oriente se sospecha que pudo ser inventada independientemente de la del Pr√≥ximo Oriente, por la originalidad de las t√©cnicas, a veces muy diferentes a las de los pueblos del oeste. La primera cultura de la Edad del Bronce es la que se denomina Erlitou, del 2¬ļ milenio adC, relacionada con la m√≠tica dinast√≠a Xia (si bien, esto es muy discutible): las antiguas leyendas chinas relatan que el primer rey de esta legendaria dinast√≠a, Yu el Grande (3er milenio adC), fue un gran fundidor de calderos tr√≠podes ceremoniales de bronce, y agradaban tanto a los dioses que le otorgaron la victoria sobre sus enemigos. Fuere o no cierto, aunque Erlitou sea una cultura sin escritura, supone la transici√≥n a Historia de este pa√≠s y, entre sus creaciones, ya aparecen los prototipos de vasijas ceremoniales de bronce utilizados durante toda la antig√ľedad por los chinos (sobre todo los calderos circulares de tres patas o cuadrados de cuatro patas llamados Li-ting que serv√≠an para para la carne y una innumerable variedad de vasijas para bebidas, por ejemplo las grandes copas llamadas Ku o los calderos Yeou...).[5]

A Erlitou le sucede la √©poca Shang (1600 a. C. - 1046 a. C.) durante la cual, en un proceso asombroso, los chinos se pusieron a la altura de cualquier otra regi√≥n en la metalurgia del bronce.[6] Las excavaciones de una de las capitales del reino, la ciudad de Anyang, han puesto al descubierto dos grandes talleres de fundici√≥n con hornos capaces de alcanzar temperaturas muy superiores a las necesarias, pero tambi√©n con sistemas para controlar la inensidad del calor. As√≠ elaboraron vasijas rituales, hachas, pu√Īales, cascos, armas y armaduras de gran maestr√≠a. Muchas de estas piezas estaban destinadas a las tumbas reales de sus alrededores, ya que √©stas han deparado numerosos objetos ceremoniales de bronce de depurada factura. Los calderos Li-ting y las vasijas de bebida con formas zoomorfas son las obras metal√ļrgicas m√°s originales de la antig√ľedad china, alcanzando su apogeo al final de la √©poca Shang, desde el 1300 a. C. Sus sucesores los Zhou continuaron la tradici√≥n de los vasos rituales que, durante mucho tiempo, se pens√≥ que estaban fabricados por medio de la ¬ęcera perdida¬Ľ. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que los chinos desconoc√≠an esa t√©cnica, y que para sus obras maestras utilizaban complicados moldes de arcilla formados por varias partes tan bien ensambladas que no dejaban marcas en las junturas (algunos de m√°s de diez piezas). No hay dos obras iguales porque los moldes se romp√≠an para extraer los bronces.[7]

Sin embargo, seg√ļn parece, los objetos de bronce chinos estaban reservados a las √©lites, pues se han encontrado muy pocas herramientas y much√≠simas armas y objetos de culto. Esta situaci√≥n perdur√≥ hasta la generalizaci√≥n del hierro.

El hierro

Véase también: Edad del Hierro
Hierro meteórico o sideral

El Hierro es uno de los elementos que m√°s abunda en la Tierra. Despu√©s del aluminio, es el metal m√°s abundante, sin embargo, su utilizaci√≥n pr√°ctica comenz√≥ 7000 a√Īos m√°s tarde que el cobre y 2500 a√Īos despu√©s del bronce. Este retraso no se debe al desconocimiento de este metal, puesto que los antiguos conoc√≠an el hierro y lo consideraban m√°s valioso que cualquier otra joya, pero se trataba de hierro mete√≥rico, es decir, procedente de meteoritos. El hierro mete√≥rico era conocido tanto en Eurasia como en Am√©rica (descrito m√°s adelante).

Aunque durante milenios no hubo tecnolog√≠a para trabajar minerales ferrosos, en el tercer milenio a.C. parece que algunos lo consiguieron: en las ruinas arqueol√≥gicas de Ala√ßa H√ľy√ľk (Anatolia) aparecieron varias piezas de hierro artificial, entre ellas un alfiler, una especie de cuchilla y una espl√©ndida daga con la empu√Īadura de oro. En el segundo milenio destacan un hacha de combate descubierta en Ugarit y, de nuevo, una daga con la hoja de hierro y una exquisita empu√Īadura de oro, que formaba parte del ajuar funerario de la tumba de Tutankam√≥n. Las materias primas de estos primeros herreros debieron ser minerales como el hematites, limonita o magnetita, casi todos √≥xidos de hierro que ya eran utilizados para otros fines en la Prehistoria, por ejemplo para ayudar a eliminar impurezas de la fundici√≥n del cobre o como colorantes. De hecho se sospecha que en los hornos de fundici√≥n de cobre y bronce pudieron generarse peque√Īos residuos de hierro casi puro, a partir de los cuales comenzar√≠a el conocimiento de la verdadera siderurgia. Hay antiguos hallazgos de hierro fundido por el hombre desde Siria a Azerbaiy√°n. Pero ninguno revela c√≥mo fueron obtenidos ni las t√©cnicas usadas. No se conservan ruinas de talleres, ni herrer√≠as, por lo que se ignora de d√≥nde proceden estos objetos, o d√≥nde ¬ęse inventaron¬Ľ.

Daga de hierro de Ala√ßa H√ľy√ľk, datada a mediados del Tercer Milenio antes de nuestra era
Recreación pictórica de una antigua fragua de hierro

Por textos escritos en tablillas cuneiformes se sabe que los Hititas fueron los primeros en controlar e, incluso, monopolizar los productos de hierro fabricados a mediados del 2¬ļ milenio. Enviaban sus objetos a los egipcios, sirios, asirios, fenicios... Pero su producci√≥n nunca fue abundante. De hecho, muchos de los env√≠os eran regalos con finalidad diplom√°tica, pues el hierro era diez veces m√°s valioso que el oro y cuarenta veces m√°s costoso que la plata.[8] Cuando el Imperio Hitita fue destruido por los Pueblos del mar, hacia 1200 a. C., los herreros se dispersaron por Oriente Medio, difundiendo su tecnolog√≠a: de este modo comienza la Edad del Hierro en el Pr√≥ximo Oriente.

Fabricar hierro segu√≠a un procedimiento muy distinto al del cobre y el bronce (para empezar el metal no se licuaba), primero porque hab√≠a que conseguir hornos con gran capacidad cal√≥rica: el mineral machacado deb√≠a estar totalmente rodeado de carb√≥n de le√Īa (que se consum√≠a en enormes cantidades) y numerosos fuelles que, a a trav√©s de toberas, insuflaban ox√≠geno continuamente. El mineral deb√≠a ser precalentado en un horno y por medio de golpes se eliminaban algunas impurezas; luego se llevaba al estado incandescente, en un segundo horno, hasta obtener una masa denominada hierro esponjoso, altamente impuro, por lo que volv√≠a a ser golpeado en caliente para refinarlo. Despu√©s de un largo y repetitivo proceso de martilleo y calentamiento, evitando que el hierro se enfriase, se obten√≠a una barra forjada, bastante pura, resistente y maleable. Para las armas y ciertas herramientas, el hierro se templaba enfri√°ndolo bruscamente en agua, lo que provocaba cambios de la estructura molecular y una mejor absorci√≥n de carbono. Los testimonios m√°s antiguos del proceso de templado del hierro candente se han hallado en Chipre y datan de 1100 a. C.[9] Evidentemente, las instalaciones y herramientas de los herreros eran muy diferentes a las de los broncistas. El bronce sigui√≥ siendo un metal esencial para las antiguas culturas, sirviendo en campos diferentes en los que no se pod√≠a o no se sab√≠a aplicar la tecnolog√≠a del hierro.

Recreación de una antigua forja

El hierro es m√°s abundante, que el cobre y, por supuesto, que el esta√Īo; y, una vez dominada la t√©cnica, m√°s barato que el bronce. Cuando los hititas desaparecieron y sus artesanos se dispersaron, la producci√≥n de este metal aument√≥ considerablemente en todo el Pr√≥ximo Oriente y los centros sider√ļrgicos se extendieron hasta el Egeo, Egipto e incluso Italia por el oeste; hacia Siria y Mesopotamia por el sur, hacia Armenia y el C√°ucaso por el norte, y hacia las grandes civilizaciones asi√°ticas por el este.

  • Europa: la Edad del Hierro europea comienza poco antes del a√Īo 800 a. C. y est√° protagonizada por pueblos, en su mayor√≠a belicosos, que habitaban poblados fuertemente protegidos por murallas y otros sistemas defensivos. Aunque el hierro fue profusamente empleado para herramientas agr√≠colas y artesanales, aumentando la productividad y el nivel cultural del continente. Los artesanos de la edad del Hierro europea conoc√≠an el hierro carburado: las placas de metal se trabajaban al rojo vivo, pero sin licuar, calent√°ndolas entre carb√≥n de le√Īa para que absorbiese el carbono desprendido en la combusti√≥n. Tambi√©n desarrollaron el laminado, alternando l√°minas superpuestas de hierro con m√°s carbono, y que eran m√°s duras, con otras que ten√≠an menos, y eran m√°s maleables, hasta formar un haz que era forjado a unos 200¬ļ C, cuando el metal adquir√≠a un color amarillo claro. El calentamiento y martilleo continuo iba eliminando las impurezas y mejorando la calidad del metal hasta que acababa por crear una hoja compacta y muy resistente, al estar compuesto de l√°minas virtualmente soldadas, microsc√≥picas y de cualidades f√≠sicas complementarias. Los europeos tambi√©n supieron adornar ricamente sus joyas met√°licas y sus armas, aprendiendo a engarzar empu√Īaduras de madera, hueso, marfil y, mejor a√ļn, la t√©cnica del nielado, incrustando barnices o finos hilos de plata formando complicadas filigranas.
Pilar de Hierro de Delhi
  • India: la Edad del Hierro comienza en la India en la etapa neov√©dica (o ¬ęvedismo tard√≠o¬Ľ), a comienzos del primer milenio antes de nuestra era, fase en la que se completa la expansi√≥n aria por el subcontinente. A pesar de las convulsiones, resulta parad√≥jico que la metalurgia del hierro se manifestase como un catalizador de la agricultura, que adquiere toda su relevancia a partir del a√Īo 800 a. C. gracias a la aparici√≥n de la reja de arado y el hacha de hierro, que permiti√≥ ganar a la selva nuevos campos de cultivo y la expansi√≥n del arroz y la ca√Īa de az√ļcar (citada en el ¬ęAtharva Veda¬Ľ). La plenitud de la edad del Hierro coincide con los Mahajanapadas (diecis√©is grandes reinos y rep√ļblicas en las que se consolida el sistema de castas, 700 a. C.-300 a. C.), periodo en el que es posible que inventasen la soldadura aut√≥gena por forja y una apreciad√≠sima variante del acero llamada wootz de la India. El wootz es un acero muy rico en carbono y sin apenas impurezas ni oxidantes. Los indios comerciaban con lingotes de este material desde el siglo V a. C., ya que pose√≠a cualidades portentosas, por lo que fue solicitad√≠simo en todo el √ćndico.[10] Adem√°s, existe en la Delhi un testimonio asombroso de la habilidad metal√ļrgica de los indios: el ¬ęPilar de Hierro¬Ľ, el √ļnico resto de un templo erigido durante el Imperio Gupta, columna hecha de un hierro pr√°cticamente puro, al 98% (casi podr√≠a decirse que es ¬ęhierro dulce¬Ľ), que ha resistido el deterioro del tiempo gracias a una fina capa de √≥xido que la protege (el hecho de que una pieza de ese tama√Īo s√≥lo haya podido ser elaborada en altos hornos, su pureza y su p√°tina anticorrosi√≥n son un misterio, pues en Occidente no se ha logrado nada similar hasta la etapa Industrial).
  • China:[11] La transici√≥n entre la edad del Bronce y la Edad del hierro es muy larga en China, en parte debido a la inigualable pericia de los broncistas chinos, y en parte debido a la situaci√≥n social del pa√≠s. Lo cierto es que los chinos conoc√≠an el hierro desde la dinast√≠a Zhou. En 1949 se descubrieron varias espadas zhou del principios del 1er mienio adC en las que se hab√≠an utilizado l√°minas de hierro mete√≥rico. Poco despu√©s comenz√≥ a emplearse tambi√©n hierro mineral. Sin embargo, los metal√ļrgicos chinos usaban el hierro para mezclarlo con el bronce por el sistema del laminado y la soldadura aut√≥gena por forja para fabricar espadas (a menudo llamadas ¬ębimet√°licas¬Ľ por esa magistral combinaci√≥n de bronce y hierro). Adem√°s, los herreros chinos descubrieron que una p√°tina de √≥xido de cromo proteg√≠a el metal de la corrosi√≥n.
Espada bimet√°lica Jian de la √©poca de los Reinos Combatientes (siglo IV a. C.)
Las armas m√°s apreciadas eran las espadas, que eran forjadas y laminadas con aleaciones m√°s duras para el filo y m√°s maleables para la vena central. Las espadas de hoja recta y doble filo eran llamadas jian (propias de la nobleza guerrera, pues eran muy caras y dif√≠ciles de manejar), y las de hoja curva y filo simple se denominaban dao (m√°s baratas y vers√°tiles, se popularizaron entre los guerreros menos pudientes). La efectividad de la aleaci√≥n otorg√≥ a las ¬ęespadas Jian¬Ľ un enorme prestigio, en tanto que los los ¬ęsables dao¬Ľ eran muy populares, por lo que tardaron en ser desbancados por las armas de hierro.
A pesar de que los chinos tardaron en adaptarse a la mec√°nica de la fabricaci√≥n del hierro, cuando la aceptaron lograron avances impensables. Por ejemplo, se ha podido constatar que en el siglo V a. C., no s√≥lo comienzan a ser habituales las armas de hierro (como la espada jian descubierta en Ch'ang Sha), sino que uno de los muchos estados que se inscribe en el periodo de las Primaveras y Oto√Īos, llamado Wu (a orillas del Yangzi) descubri√≥ la fundici√≥n del hierro: los artesanos de Wu construyeron hornos que superaban los 1350¬ļC (es decir, aut√©nticos altos hornos), en los que el hierro se fund√≠a hasta licuarse. No obstante, el producto obtenido, llamado arrabio, ten√≠a tal cantidad de carbono (cerca del 5%, a veces, incluso m√°s), que resultaba demasiado quebradizo para ser √ļtil, por lo que despu√©s era necesario descarburizarlo, para ello era sometido a altas temperaturas en hornos abiertos que liberaban los gases en forma de √≥xidos de carbono: as√≠ se obten√≠a un hierro fundido maleable y funcional. A partir del siglo III a. C. la t√©cnica se difundi√≥ hacia el norte de modo que en la etapa siguiente, la de los Reinos Combatientes, los objetos de hierro son comunes, y no s√≥lo se conocen minas datadas en esa fase, sino que en Hebei aparecieron numerosas tumbas de guerreros con armas de hierro, unas forjado y otras fundido, junto a piezas ornamentales de bronce (lo cierto es que el bronce sigui√≥ siendo preferido por la √©lite, especialmente para objetos ceremoniales como calderos o campanas rituales).
Escena de forja japonesa
Las armas y herramientas de hierro se generalizan a gran escala en el Primer Imperio Han (202 a. C.-9 CE), de hecho, el soberano se apropi√≥ del monopolio del hierro fundido, construyendo numerosos hornos en la provincia de Henan. Los avances siguieron, hasta se lleg√≥ a descubrir el pudelado, que los chinos llamaron ¬ęchao¬Ľ (un sistema que permite refinar el arrabio en un horno especialmente dise√Īado, para que la oxidaci√≥n elimine el exceso de carbono). Los chinos tambi√©n aprendieron a mezclar hierro fundido con hierro forjado para obtener acero aut√©ntico. De hecho, exist√≠a la leyenda de que Liu Bang, el primer emperador de la dinast√≠a Han, pose√≠a una espada de acero, de cualidades asombrosas, fabricada por este sistema.[12]
  • Jap√≥n:[13] Con la llegada de invasores coreanos y chinos, la cutura neol√≠tica del Jap√≥n, llamada Jomon, desapareci√≥ dando lugar a la llamada cultura Yayoi. Esto ocurri√≥ en torno al 300 a. C., y vino acompa√Īado de numerosos adelantos tra√≠dos del continente, entre ellos los metales: el hierro lleg√≥ a Jap√≥n al mismo tiempo que el bronce. De hecho en Jap√≥n la fase Yayoi es tambi√©n llamada ¬ęEdad del Bronce-Hierro¬Ľ. La creaci√≥n m√°s original de la metalurgia yayoi son las campanas rituales de bronce (llamadas ¬ęD√īkaku¬Ľ), profusamente decoradas con motivos abstractos e incluso figurativos.

√Āfrica

En √Āfrica[14] no puede decirse que existan ni el Calcol√≠tico ni la Edad del Bronce en sentido estricto, aunque por influencia del Egipto y otras culturas del Mediterr√°neo oriental, la costa norte pudo conocer el Bronce en el 2¬ļ milenio adC, incluso se sospecha que la cultura hispana de El Argar pudo haber influido en la llegada de la metalurgia del bronce a la cordillera del Atlas. Sin embargo, hacia el sur la aculturaci√≥n se va desvaneciendo. Incluso la poderosa influencia de la cultura egipcia se vio limitada.

Relieve funerario de Meroe, Kush

Los faraones egipcios peri√≥dicamente dominaron la regi√≥n de Cana√°n y el Sina√≠, aunque diversas potencias rivales contendieron por su posesi√≥n: primero los hititas, luego los Pueblos del Mar y finalmente los asirios. Adem√°s, los gobernantes egipcios dominaron temporalmente los territorios al sur de la primera catarata del Nilo (Elefantina). Este dominio tiene especial relevancia al comenzar el primer milenio, ya que indujo el nacimiento de un estado independiente, el pa√≠s de Kush. Este reino, gobernado por gentes de origen aut√≥ctono, fue desplaz√°ndose hacia el sur, a medida que la presi√≥n de las potencias mediterr√°neas aumentaba, as√≠, pas√≥ de tener la capital en Kerma (3¬™ catarata del Nilo), a Napata (4¬™ catarata), desde la que, durante un tiempo pudo dominar Egipto (dinast√≠a XXV, siglos VIII y VII a. C.), brevemente, pues los asirios conquistaron el delta; por √ļltimo la capital se traslad√≥ a Meroe (entre la 5¬™ y la 6¬ļ catarata). A diferencia del Egipto far√≥nico (que siempre careci√≥ de materias primas o combustible suficiente), Meroe goz√≥ de una importante industria metal√ļrgica del Hierro, desde antes del 500 a. C., pues pose√≠a productivos yacimientos metal√≠feros al norte y abundante madera al sur, de hecho se conservan monta√Īas de escorias de aquella √©poca. Meroe sufri√≥ un continuo aislamiento que le oblig√≥ a una econom√≠a casi aut√°rquica, hasta que la ciudad fue destruida por los nuba en el 350 d. C.

Cartago, tambi√©n se asocia a la expansi√≥n del hierro por el norte de √Āfrica; y, aunque ten√≠a relaciones comerciales que se adentraban hacia el coraz√≥n del cotinente, su inter√©s nunca fue el dominio territorial, s√≥lo la adquisici√≥n de ciertas materias primas y esclavos. Tampoco los romanos, tras la conquista se propusieron adentrarse en el desierto, por lo que el resto de √Āfrica se caracterizar√≠a por un desarrollo cultural singular debido al aislamiento.

El Hierro apareci√≥ en el √Āfrica subsahariana por primera vez en la civilizaci√≥n de Nok, entre el 500 a. C. y el 200 d. C., y, desde all√≠ se difundi√≥ hacia el sur junto con la expansi√≥n bant√ļ. Entonces no s√≥lo se desarroll√≥ la metalurgia funcional del hierro, sino tambi√©n la del bronce. La metalurgia supuso un importante avance productivo que favoreci√≥ el g√©nero de vida agr√≠cola y el aumento de la poblaci√≥n. Aunque en toda la mitad meridional de √Āfrica convivieron agricultores, ganaderos y cazadores-recolectores. El aumento de poblaci√≥n es el causante principal de la expansi√≥n bant√ļ hacia el sur, lentamente, hasta que en el primer siglo de nuestra todo el continente ya conoc√≠a los metales. El bronce no s√≥lo no se abandon√≥ sino que, a menudo, se emple√≥ con fines art√≠sticos (como ocurre por ejemplo con los bronces de Benin).

América

En Am√©rica, se desarroll√≥ la metalurgia del oro, la plata, el cobre y el bronce; pero, en ning√ļn caso, esta tecnolog√≠a incidi√≥ decisivamente en las econom√≠as precolombinas. Las pepitas de cobre nativo se conoc√≠an desde antiguo en varias regiones de Am√©rica, por ejemplo en la regi√≥n de los Grandes Lagos, donde abundaban los yacimientos de cobre nativo, desde el 4000 a. C. los ind√≠genas acostumbraban a golpearlas hasta darles forma de punta de flecha, aunque nunca llegaron a descubrir la fusi√≥n. En cambio, m√°s al sur y mucho m√°s tarde lleg√≥ a desarrollarse una aut√©ntica industria metal√ļrgica en tres grandes zonas precolombinas, principalmente, los Andes, la Baja Mesoam√©rica y la llamada ¬ę√Ārea Intermedia¬Ľ, entre Ecuador y Colombia.

En los Andes, el punto de partida de este desarrollo tecnol√≥gico son las l√°minas de oro nativo asociadas a martillos y yunques de piedra pulimentada descubiertos en el departamento de Apur√≠mac, concretamente en Huayhuaca, datados en el 1800 a. C. Sin embargo La primera gran cultura metal√ļrgica del continente fue la Chav√≠n de Huantar, que, desde, al menos e 800 a. C. elaboraba objetos de oro en forma de placas martilleadas y repujadas. Incluso lleg√≥ a unir varias placas para fromas estatuillas de chapa de oro.

M√°s tarde, en torno al siglo IV a. C. la cultura Moche incropor√≥ la plata y el cobre ya refinado a partir de la malaquita y otros carbonatos cupr√≠feros; la metalurgia se enriqueci√≥ notablemente con nuevas t√©cnicas, como el repujado en caliente. la incrustaci√≥n de gemas y, en especial el ba√Īo de plata y el ba√Īo de oro: el ba√Īo de plata consist√≠a en sumergir un objeto de cobre en una soluci√≥n de plata pulverizada y sales corrosivas, el cobre reaccionaba ioniz√°ndose y absorbiendo parte de la plata, posteriormente se calentaba el objeto para mejorar la adherencia y se bru√Ī√≠a para darle brillo. El ba√Īo de oro consist√≠a en calentar un objeto de cobre con polvo de oro hasta su oxidaci√≥n, √©sta implicaba la absorci√≥n del polvo de oro, pero despu√©s era necesario retirar la capa externa, oxidada, por medio de √°cido, para que el oro saliese a la superficie, despu√©s se bru√Ī√≠a, tambi√©n. Un excelente ejemplo de las capacidades metal√ļrgicas mochicas son las m√°s de 400 joyas halladas en la tumba del Se√Īor de Sip√°n. Hay noticias, asimismo, de que los mochicas usaban, a menudo, para utensilios pr√°cticos, un cobre con un fuerte contenido en ars√©nico.

Archivo:Lambayeque metalurgia.jpg Archivo:Huaca2.jpg Goldjade3D.gif Tairona pendant Louvre 70-2003-14-1.jpg
Manifestaciones metal√ļrgicas precolombinas

No se conoce con seguridad cu√°ndo y d√≥nde apareci√≥ el bronce aut√©ntico (aleaci√≥n de cobre y esta√Īo), pero todo parece indicar que se inici√≥ en los Andes centrales, en el valle del Lur√≠n en torno al a√Īo 850 y que su uso se difundi√≥ con una extraordinaria rapidez, de modo que antes del a√Īo 1000 ya se hab√≠a desarrollado su tecnolog√≠a en toda la cordillera, desde Chile hasta Colombia. Desde all√≠, por v√≠a mar√≠tima conect√≥ con la costa occidental de M√©xico, donde abundan las minas metal√≠feras.

La llamada Zona Intermedia tambi√©n tiene una antigua tradici√≥n en el trabajo de los metales, casi tan antigua como la de los Andes. de hecho, all√≠ se ubican los mayores expertos en aleaciones met√°licas de la Am√©rica precolombina: los muiscas. Estos amerindios mezclaban plata, oro y cobre en diversas proporciones, pero la aleaci√≥n m√°s exitosa fue llamada ¬ęTumbaga¬Ľ (de cobre y oro, que a√Īad√≠a resistencia a las joyas, sin perder su apariencia aurea: los muiscas, habitantes de Colombia y Ecuador son tambi√©n los inventores del moldeo a la cera perdida, en el primer siglo de nuestra era.

Fundidor avivando el fuego mientras retira impurezas con un escoriador
(Códice de Medoza)

De entre todas las culturas precolombinas de la Baja Mesoamérica,[15] destacan los mixtecos, cuyo origen es tan antiguo que se sospecha que ya existían en el período preclásico mesoamericano. Los mixtecos, además de conocedores de las técnicas antes citadas, fueron inventores de otras como la soldadura, la filigrana, el damasquinado, el chapado en oro..., en fin que su orfebrería era equiparable a la del Viejo Mundo.[16] Los mixtecos también eran expertos en la fundición de cobre y conocían el bronce. Numerosos códices ilustran las técnicas de fundición y reducción de estos metales.

Sin embargo, a pesar de ser consumados metal√ļrgicos, los pueblos precolombinos se dedicaron √ļnicamente en la elaboraci√≥n de objetos de culto y suntuarios de plata y, sobre todo, oro. Incluso las mazas de guerra, que se fabricaban tanto en piedra como en bronce eran, a menudo, de prestigio. Los cuchillos tambi√©n sol√≠an ser ceremoniales, la tecnolog√≠a de estas joyas s√≥lo estaba al alcance de las √©lites. La metalurgia no alcanz√≥ la importancia econ√≥mica y social del Viejo Mundo y aunque se fabricaron hachas, azadas, mazas, lanzas y otros objetos de bronce, eran m√°s bien raros y no mejoraron sensiblemente la productividad de la mayor√≠a de la sociedad ni la efectividad b√©lica de sus ej√©rcitos.

La metalurgia americana


Los americanos conocieron otros metales, por ejemplo el platino y el hierro.

  • El platino lo usaron mezclado con el oro: aunque nunca consiguieron una aut√©ntica aleaci√≥n de estos metales dado el alto punto de fusi√≥n del platino. El compuesto (oro blanco) se obten√≠a martilleando el oro con polvos de platino (a menudo en caliente), hasta conseguir una pasta uniforme a la que se pod√≠a dar la forma y ornamentaci√≥n deseada (esta t√©cnica sigue us√°ndose a escala industrial con aleaciones que requieren elevad√≠simas temperaturas de fusi√≥n, como el tungsteno o el titanio y recibe el nombre de pulvimetalurgia).
  • El hierro s√≥lo era conocido a trav√©s de meteoritos y era utilizado en en forma de esquirlas, como si fuesen lascas, por parte de los ind√≠genas de Am√©rica del Norte. Aunque el ejemplo m√°s interesante es la explotaci√≥n del meteorito mexicano llamado ¬ęDescubridora¬Ľ (en Charcas, San Luis Potos√≠), que a√ļn conserva un trozo de cincel precolombino de cobre clavado. Otro uso com√ļn del hierro precolombino es como colorante de cer√°mica, una vez pulverizado y a√Īadido antes de la cocci√≥n.

La conquista espa√Īola de Am√©rica se explica en buena medida (aunque no √ļnica, ni siquiera principalmente) por la diferencia tecnol√≥gica que sit√ļa a la mayor parte de los pueblos precolombinos en estadios tecnol√≥gicos iniciales de la edad de los metales: casi ninguno de ellos dominaba la metalurgia del bronce y ninguno la del hierro. A efectos materiales su utillaje se manten√≠a en la Edad de Piedra,[17] pero, como es sabido, desde el punto de vista cultural (y no s√≥lo porque algunas culturas ya ten√≠an registros escritos) hab√≠an desarrollado estructuras sociales y pol√≠ticas tan complejas y evolucionadas que se considera que ya hab√≠an entrado en la Historia.

Conclusión

La tecnolog√≠a metal√ļrgica es tan sofisticada que muchos estudiosos consideran, por esta causa, que (excepto para el caso americano) s√≥lo hubo un punto de origen, que estar√≠a en el Medio Oriente. Sin embargo, la mayor√≠a admite que pudo haber sido inventada en varios puntos del planeta diferentes y en periodos distintos. Sea esto cierto o no, lo que s√≠ es innegable es que la metalurgia actu√≥ como impulsora de la civilizaci√≥n, y no s√≥lo porque apareciesen herramientas m√°s productivas (como la reja de arado). La necesidad de materias primas estimul√≥ la exploraci√≥n del mundo e increment√≥ el intercambio de mercanc√≠as e ideas entre gentes de lugares remotos. Los trabajadores del metal se las ingeniaron para idear t√©cnicas e inventos sorprendentes, cada continente, cada regi√≥n, tiene sus peculiaridades que no dejan de ser fascinantes y elevan el halo de misterio que durante siglos ha rodeado a este tipo de artesanos. Cierto que una gran parte de los objetos met√°licos fueron armas, s√≠mbolos de prestigio social u objetos religiosos al servicio de √©lites dominantes, cierto que las armas se usaron para matar, para arrasar culturas enteras, pero tambi√©n es cierto que los metales se convirtieron en un medio de expresi√≥n art√≠stica novedoso y de innumerables posibilidades.

Línea del tiempo de la Edad de los Metales en el Viejo Mundo

Referencias

  1. ‚ÜĎ Knauth, Percy (1975). El descubrimiento de los metales. Time-Life International, Brepols Fabrieken, N. V., Holanda.
  2. ‚ÜĎ El cobre ib√©rico era rico en ars√©nico, por lo que fue muy apreciado en todo el Mediterr√°neo antiguo.
  3. ‚ÜĎ No hemos puesto ejemplos de la dureza del hierro en la tabla porque, a diferencia del cobre o del bronce, es muy sensible a la corrosi√≥n, es virtualmente imposible hacer estudios adecuados, ya que la mayor√≠a de los objetos prehist√≥ricos de hierro est√°n muy deteriorados; como mucho hay que conformarse con experimentos de arqueometalurgia o extrapolar datos de objetos m√°s recientes. Por ejemplo, el hierro fundido, pero sin forjar (arrabio) es muy quebradizo y oscila entre 80 HB y 120 HB, est√° por tanto, por debajo del bronce. Sin embargo, un hierro bien forjado, con la cantidad adecuada de carbono, y bien laminado, puede alcanzar los 300 HB (de hecho las famosas espadas medievales de Damasco ten√≠an una dureza que iba de los 250 HB a los 325 HB, seg√ļn diferentes estudios). Los metales de hoy d√≠a tienen una dureza controlada: pueden obtenerse desde aceros ligeros de 120 HB, hasta los que suelen usarse para las herramientas profesionales, de 650 HB y los famosos cuchillos fabricados actualmente en Solingen (Alemania) superan los 450 HB. ¬ęHistorical Background of Damascus blades¬Ľ by Dr. John Verhoeven, metallurgist Emeritus Professor, Iowa State University y Damascus steel
  4. ‚ÜĎ Montenegro, √Āngel y Solana, Jos√© Mar√≠a (1986). ¬ęLa formaci√≥n pol√≠tica de la India y sus grandes movimientos religiosos¬Ľ Gran Historia Universal. Vol. √Āngel Montenegro, coord.. n.¬ļ Volumen V: China e India. Antiguos imperios orientales. ISBN 84-7461-659-X. P√°ginas 222-223.
  5. ‚ÜĎ Montenegro, √Āngel y Solana, Jos√© Mar√≠a (1986). ¬ęLa configuraci√≥n de la sociedad arg√≠cola china¬Ľ Gran Historia Universal. Vol. √Āngel Montenegro, coord.. n.¬ļ Volumen V: China e India. Antiguos imperios orientales. ISBN 84-7461-659-X. P√°gina 165
  6. ‚ÜĎ Cotterell Arthur (1984). ¬ęLa China de los Shang¬Ľ, Historia de las Civilizaciones Antiguas. Volumen II: Europa, Am√©rica, China, India. Editorial Cr√≠tica, Barcelona. ISBN 84-7423-252-X.
  7. ‚ÜĎ Knauth, op. cit., 1975, p√°ginas 114-117
  8. ‚ÜĎ Hicks, Jim (1974). Los Hititas. Time-Life International, Brepols Fabrieken, N. V., Holanda. P√°ginas 93-94.; una tablilla de barro con una inscripci√≥n cuneiforme del siglo XIII a. C. dirigida por un soberano hitita a su hom√≥nimo asirio dice los siguiente: ¬ęEn cuanto al hierro de buena calidad acerca del cual me escribiste, no est√° disponible en mi casa de sellos de Kizzuwatna. El momento actual no es propicio para producir el hierro del que te he escrito; se producir√°, pero todav√≠a no han terminado con su trabajo; cuando lo terminen te lo remitir√©; de momento te env√≠o la hoja de un pu√Īal, como obsequio para ti.¬Ľ. Lo cierto es que los hititas no ten√≠an capacidad para producir m√°s que una peque√Īa cantidad de objetos de hierro, la mayor√≠a de los cuales se usaban como s√≠mbolos de prestigio, ofrendas o regalos, y no para herramientas o armas en cantidad suficiente como para marcar diferencias respecto al bronce.
  9. ‚ÜĎ El metal templado es el√°stico y resistente a la deformaci√≥n, pero no se puede doblar, por tanto, sometido a demasiada tensi√≥n se quiebra; por el contrario, si el hierro se deja enfriar lentamente es m√°s flexible y menos fr√°gil, puediendo deformarse y abollarse, sin partirse. Los herreros decid√≠an, seg√ļn la funci√≥n del objeto a fabricar, si necesitaba ser templado, o era m√°s √ļtil sin templar.
  10. ‚ÜĎ El wootz de la India se convertir√≠a a√Īos m√°s tarde en la materia prima de las espadas de Damasco, aunque su calidad no resid√≠a s√≥lo en su composici√≥n, sino en el modo de trabajarlo: a diferencia de los europeos, los asi√°ticos forjaban entre 650 y 800¬ļ C; de hacerlo a temperatura m√°s baja el metal se romper√≠a, pero entre esas cifras, cuando el hierro est√° rojo p√ļrpura, el wootz se vuelve extraordinariamente d√ļctil; una vez forjada la espada, volv√≠a a calentarse a tan altas temperaturas y se templaba sumergi√©ndola s√ļbitamente en agua helada mezclada con aceite, y de este modo obteniendo un acero todav√≠a superior, resistente a la deformaci√≥n, flexible, pero m√°s quebradizo: II. Espadas de Damasco
  11. ‚ÜĎ Ho Peng Yoke (1984). ¬ęEl desarrollo cient√≠fico y tecnol√≥gico en la antigua China¬Ľ, Historia de las Civilizaciones Antiguas. Volumen II: Europa, Am√©rica, China, India. Editorial Cr√≠tica, Barcelona. ISBN 84-7423-252-X.
  12. ‚ÜĎ Como es notorio, los avances en la siderurgia china se adelantan en muchos siglos a los de la europea.
  13. ‚ÜĎ Gutbrod, Karl (1987). ¬ęX. Las antiguas culturas del este asi√°tico: Jap√≥n¬Ľ, Historia de las antiguas culturas del Mundo. Arqueolog√≠a. Ediciones del Serbal, Barcelona. ISBN 84-7628-038-6.
  14. ‚ÜĎ G√≥mez-Tabanera, Jos√© Manuel (1988). ¬ę√Āfrica en los inicios del metal¬Ľ, Las culturas africanas. Historia 16, Intervisa, Madrid.. ISBN 84-7679-101-1.
  15. ‚ÜĎ de Grinberg, Dora M. K. (Marzo 2004). ¬ę¬ŅQu√© sab√≠an de fundici√≥n los antiguos habitantes de Mesoam√©rica?¬Ľ. Nuevo Le√≥n, M√©xico: Facultad de Ingenier√≠a Mec√°nica y El√©ctrica de la Universidad Aut√≥noma de Nuevo Le√≥n. Consultado el Acceso a la p√°gina desde el 8 de noviembre de 2006.
  16. ‚ÜĎ Vitale, Luis (1991). Historia de nuestra Am√©rica. Los pueblos originarios. Centro de Estudios Latinoamericanos, Santiago de Chile: Ediciones CELA. ISBN 9567172012 - Versi√≥n en PDF. P√°ginas 17-18.
    El cronista y religioso espa√Īol Bernardino de Sahag√ļn, reconoci√≥ que ¬ęlos mixtecas no s√≥lo fueron los mejores orfebres de Am√©rica sino que ning√ļn otro pueblo los super√≥ en el mundo¬Ľ. Otro religioso espa√Īol, Toribio de Benavente "Motolin√≠a", explicaba asombrado que los artesanos mixtecas que trabajaban para los aztecas eran capaces de ¬ęfundir un p√°jaro con cabeza, lengua, patas y alas m√≥viles y colocar cualquier bagatela en las alas, de modo que parec√≠a danzar¬Ľ (Knauth, Percy, op. cit., 1975, p√°gina 139)
  17. ‚ÜĎ Se han hecho comparaciones entre el armamento de los conquistadores espa√Īoles y los ind√≠genas americanos, algunas con intersantes resultados. Aunque sea un caso muy espec√≠fico, es interesante la lectura del ar√≠culo sobre las mazas precolombinas de la regi√≥n de los Andes por lo completo de sus datos y por lo esclarecedor de ciertos aspectos: Ponce, Ernesto (2002). ¬ęMazas prehisp√°nicas de metal: sur del Per√ļ y extremo norte de Chile¬Ľ. Arica, Chile: SciElo. Consultado el Acceso a la p√°gina desde el 11 de noviembre de 2006.

Enlaces externos

Véase también

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