Literatura de Italia

ÔĽŅ
Literatura de Italia

La literatura en italiano es toda aquella literatura que se haya escrito en el idioma italiano. La configuraci√≥n pol√≠tica de Italia y su unificaci√≥n como estado √ļnico fue en el siglo XIX, momento en el cual se adopta el dialecto toscano como lengua oficial con la denominaci√≥n de idioma italiano; esta decisi√≥n fue tomada fundamentalmente debido a la larga tradici√≥n literaria y a las grandes figuras de la literatura que hab√≠an utilizado dicha lengua previamente. Por ello, se consideran como autores en italiano a todos aquellos que hayan utilizado dicha lengua, independientemente de que en su √©poca Italia existiera ya como estado √ļnico independiente con idioma oficial propio.

Contenido

Orígenes del italiano

Una imagen de Boecio ense√Īando a sus alumnos (1385). Boecio, fil√≥sofo cristiano del siglo VI colabor√≥ en mantener viva la tradici√≥n cl√°sica en la Italia post-romana.

Conforme el Imperio romano de Occidente desaparecía, el latín tradicional se mantuvo vivo gracias a escritores como Casiodoro, Boecio y Símaco. Las artes liberales florecieron en Rávena bajo Teodorico el Grande, donde los reyes godos se rodearían con maestros de retórica y gramáticos. Algunas escuelas se asentaron en Italia, así como notables autores como Magnus Felix Ennodius (un poeta pagano), Arator, Venancio Fortunato, Felix el Gramático, Pedro de Pisa o Paulino de Aquilea.

Mientras los italianos que estaban interesados en teolog√≠a gravitaban hacia Francia, aquellos que permanecieron estaban atra√≠dos normalmente por el estudio del Derecho Romano. Esto promovi√≥ la posterior creaci√≥n de universidades medievales como las de Bolonia, Padua, Vicenza, N√°poles, Salerno, M√≥dena y Parma, las cuales a su vez colaboraron en la expansi√≥n de la cultura y prepararon el camino en el cual la nueva literatura vern√°cula se desarrollar√≠a. La tradici√≥n cl√°sica no lleg√≥ a desaparecer, y el cari√Īo del recuerdo de Roma, la preocupaci√≥n por la pol√≠tica y la preferencia de la pr√°ctica sobre la teor√≠a se combinaron para influir en el desarrollo de la literatura italiana.

Al contrario que otros pa√≠ses, Italia no ten√≠a antiguas leyendas, ni poemas √©picos o s√°tiras sobre las que fundamentar una literatura propia; por ello, los primeros temas de su literatura procedieron del extranjero. La Historia de excidio Trojae, atribuida a Dares y Dictis (Dares Frigius), pasaba por ser un relato presencial de la guerra de Troya. Fue la inspiraci√≥n de poetas de otros pa√≠ses como Beno√ģt de Sainte-Maure para su Roman de Troie, Herbort von Fritzlar y Konrad von W√ľrzburg. Mientras el primero escribi√≥ en franc√©s a partir de la historia en lat√≠n, Herbort y Konrad utilizaron la fuente francesa para realizar un trabajo casi original en su propio lenguaje. Guido delle Colonne de Mesina, uno de los poetas vern√°culos de la escuela siciliana, compuso por su parte la Historia destructionis Trojae. Aunque Guido imitaba a los poetas provenzales y entend√≠a el franc√©s, escribi√≥ su libro en lat√≠n, convirtiendo as√≠ el romance de los trovadores en la tem√°tica de una historia seria.

Algo parecido ocurrió con otras grandes leyendas. Qualichino de Arezzo escribió algunas coplas sobre la leyenda de Alejandro Magno. En Europa abundaban las leyendas sobre el rey Arturo, pero los italianos se contentaron con traducir y resumir los romances franceses. Santiago de Voragine, autor de La leyenda dorada (1260) , ha permanecido casi como historiador, a causa de su continuo dudar de la certeza de las historias que contaba. La sociedad intelectual italiana se muestra en esta época con un talante especial, positivo, casi científico en la forma en que estudia el derecho romano. Farfa, Marsiciano y otros escolásticos tradujeron las obras de Aristóteles, los preceptos de la escuela de Salerno y los viajes de Marco Polo, haciendo así de puente o unión entre el clasicismo y el Renacimiento.

El latín no desapareció en Italia. El uso de la lengua vernácula en la literatura italiana fue inicialmente escaso, y estuvo precedido por dos periodos de literatura italiana en lenguajes extranjeros, sobre todo franceses. Hubo muchos italianos que escribieron en provenzal, como el marqués Alberto Malaspina (siglo XII), el maestro Ferrari Ferrara, Cigala de Génova, Zorzi de Venecia, Sordello, Buvarello de Bolonia, Nicoletto de Turín y otros. Sus poemas sobre el amor y la muerte acostumbraron a la gente y a los cortesanos a escuchar nuevos sonidos y nuevas armonías.

Al mismo tiempo, la poes√≠a √©pica se escrib√≠a en un lenguaje mezclado, un dialecto italiano basado en el franc√©s: las palabras h√≠bridas presentaban un tratamiento de los sonidos de acuerdo a las reglas en ambos lenguajes, con ra√≠z francesa y finales italianos, pronunci√°ndose de acuerdo a las reglas latinas. En resumen, el lenguaje de la poes√≠a √©pica pertenec√≠a a ambas lenguas. Ejemplos de esto pueden ser los cantares de gesta Macaire y La llegada a Espa√Īa de Niccola de Padua y el Prise de Pampelune, todos ellos precedentes de la aparici√≥n de una literatura verdaderamente italiana.

El francés dio paso gradualmente al italiano nativo. La hibridación resurgía a veces, pero no volvió ya a predominar. En el Bovo d'Antona y el Reinaldo e Lesengrino, el dialecto veneciano se deja sentir claramente, aunque el lenguaje aparezca influenciado por las formas francesas. Estos escritos, que Graziadio Isaia Ascoli ha denominado mixtos (miste), fueron los precedentes inmediatos de la aparición de obras puramente italianas.

Hay evidencias de que alg√ļn tipo de literatura ya exist√≠a antes del siglo XIII: el Ritmo cassinese, Ritmo su Sant'Alesio, Laudes creaturarum, Ritmo Lucchese, Ritmo laurenziano y el Ritmo bellunese est√°n clasificados por Cesare Segre et al. como "Obras Arcaicas": ¬ęas√≠ se denominan las primeras obras literarias en italiano vern√°culo, estando fechadas entre las √ļltimas d√©cadas del siglo XII y las primeras del XIII¬Ľ (Segre:1997). Sin embargo, como √©l mismo apunta, dicha literatura no presenta a√ļn ning√ļn tratamiento estil√≠stico o ling√ľ√≠stico uniforme.

Este desarrollo temprano, sin embargo, fue simult√°neo en toda la pen√≠nsula, variando solamente la tem√°tica elegida. En el norte, los poemas de Joaqu√≠n de Verona y Bonvicino da Riva eran de tipo religioso y estaban pensados para ser le√≠dos en p√ļblico. Estaban escritos en dialecto milan√©s y veneciano, y su estilo mostraba la influencia de la poes√≠a narrativa francesa. Deben considerarse como pertenecientes a la "poes√≠a popular", tomando este t√©rmino en un sentido muy amplio. Este tipo de composici√≥n puede haber estado animada por la antigua costumbre en el norte de Italia de escuchar en plazas y caminos las canciones de los juglares. La gente disfrutaba de las historias de los romances, de la maldad de Macario y de las desdichas de Blanziflor, los horrores de la Babilonia Infernal y la santidad de la Jerusalem Celeste, compitiendo as√≠ los cantos de poes√≠a religiosa con los cantares de gesta.

La escuela siciliana

Federico II Hohenstaufen con su Halcón de Cetrería. De su libro De arte venandi cum avibus (Sobre el arte de cazar con aves) (fines del siglo XIII).

El a√Īo 1230 marca el comienzo de la Escuela Siciliana y el inicio de una literatura que muestra ya rasgos m√°s uniformes. Su importancia radica m√°s en el lenguaje (la creaci√≥n del primer italiano est√°ndar) que en su tem√°tica: una canci√≥n de amor que imita en parte a la poes√≠a provenzal, importada en el sur de Italia por los normandos y suevos de la corte del rey de Sicilia Federico II Hohenstaufen (1198-1250). Esta poes√≠a se diferencia de su equivalente franc√©s en el tratamiento que se le da a la mujer, m√°s plat√≥nico que er√≥tico, caracter√≠stica √©sta que ser√° desarrollada posteriormente por el dolce stil nuovo a finales del S.XIII en Bolonia y Florencia. El acostumbrado repertorio de temas caballerescos ajenos se adapta a la fon√©tica local, cre√°ndose as√≠ nuevos vocablos en italiano. Los sufijos franceses en -i√®re y -ce generan cientos de nuevas palabras italianas terminadas en -iera y -za (por ejemplo riv-iera y costan-za), t√©rminos que ser√≠an adoptados por Dante y sus contempor√°neos, y se mantendr√≠an despu√©s en las futuras generaciones de escritores en italiano.

A la escuela siciliana pertenecen Enzio (rey de Sardinia), Pier della Vigna (de Capua, citado por Dante en el canto XIII del Infierno), Inghilfredi, Guido y Odo delle Colonne, Jacopo d'Aquino, Ruggieri Pugliese, Giacomo da Lentini, Arrigo Testa y Stefano Protonotaro (de Mesina, y al cual se debe la √ļnica composici√≥n conservada en la lengua original siciliana). La composici√≥n m√°s famosa es No m'aggio posto in core de Giacomo da Lentini, autor que se considera el l√≠der de este movimiento literario y su fundador, tal como lo recoge Dante en el canto XXIV del Purgatorio. Tambi√©n hay composiciones escritas por el mismo Federico II o sus hijos Enzo y Manfredo, pues los tres cultivaron tambi√©n la poes√≠a. Se considera a Giacomo da Lentini el inventor del soneto, estrofa po√©tica que posteriormente ser√≠a perfeccionada por Dante y Petrarca. La censura impuesta por Federico II implicaba que ning√ļn tema pol√≠tico pod√≠a entrar en el debate literario. A este respecto, la poes√≠a en el norte de Italia, el cual se encontraba dividido en comunidades o ciudades-estado con gobiernos relativamente democr√°ticos, aport√≥ nuevas ideas que aparecen reflejadas en el g√©nero Sirventese, y m√°s tarde en la Divina Comedia de Dante, cuyas l√≠neas est√°n repletas de invectivas contra los pol√≠ticos y papas contempor√°neos.

Aunque la canci√≥n de amor convencional siguiendo el modelo del amor cort√©s predomin√≥ en la corte de Federico II (y m√°s tarde tambi√©n en la corte de su hijo Manfredo), un tipo de poes√≠a m√°s espont√°neo aparece en el contrasto Rosa fresca aulentissima, obra atribuida a Cielo d'Alcamo. Este contrasto (o sea, discusi√≥n) entre dos amantes en lengua siciliana pertenece sin duda al tiempo del emperador Federico II (no es posterior a 1250), y no es ni la obra m√°s antigua ni la √ļnica composici√≥n po√©tica del sur de Italia de tem√°tica popular, pero es importante pues corrobora que exist√≠a tambi√©n una poes√≠a popular independiente de la poes√≠a literaria. El Contrasto es probablemente una reconstrucci√≥n acad√©mica de una perdida rima popular y es lo m√°s cercano que podemos encontrar a ese tipo de poes√≠a, la cual o bien pereci√≥ o bien fue suavizada por la literatura siciliana de la corte. Su caracter√≠stica m√°s distinguida es poseer las cualidades opuestas a las de los poetas de la Escuela Siciliana, y si bien en su estilo se aprecian influencias de la poes√≠a cortesana, probablemente sea por una intenci√≥n sat√≠rica por parte del poeta an√≥nimo. Es muy vigorosa en la expresi√≥n de los sentimientos, y los temas que desarrolla son a menudo osados y groseros, lo que demuestra su origen popular. Todo lo que se puede leer en el Contrasto es ciertamente original.

Los poemas de la Escuela Siciliana, por lo tanto, podemos considerar que se escribieron en lo que ser√≠a el primer italiano est√°ndar conocido. Este lenguaje, elaborado por los poetas de la corte de Federico II, combina muchos rasgos t√≠picos del siciliano y, en menor medida pero significativamente, dialectos de Apulia y otras zonas del sur, con muchas palabras del lat√≠n y del franc√©s. Los diversos estilos de Dante (illustre, cardinale, aulico, curiale) se desarrollaron gracias a sus estudios ling√ľ√≠sticos sobre la Escuela Siciliana, la cual habr√≠a sido refundada por Guittone d'Arezzo en Toscana. La graf√≠a cambi√≥ ligeramente en esta nueva ubicaci√≥n, porque los escribanos toscanos percibieron el sistema de cinco vocales usado en el sur como un sistema de siete vocales. A consecuencia de esto, los textos que los estudiantes italianos leen en sus antolog√≠as contienen l√≠neas que no riman entre s√≠ (a veces la -i siciliana pasa a -e y la -u a -o) lo que es causa tambi√©n de la escasa popularidad que tuvieron estos escritos en el S.XIX y principios del XX. El final de la Escuela Siciliana puede fecharse en 1266, cuando el hijo de Federico II, Manfredo, muri√≥ en la batalla de Benevento.

La literatura religiosa del siglo XIII

Giotto de Bondone (1267-1337): √Čxtasis de San Francisco.

En el S. XIII se produjo en Italia un resurgir de la religiosidad, con la creaci√≥n de las √≥rdenes religiosas de los Dominicos y los Franciscanos. Francisco de As√≠s, m√≠stico, reformador de la Iglesia cat√≥lica y fundador de los franciscanos, tambi√©n fue poeta, pero aunque de culta educaci√≥n su poes√≠a no llegaba a tener la calidad de la que se desarrollaba por entonces en la corte. De acuerdo con una leyenda, habr√≠a sido √©l quien dict√≥ el himno Cantico del Sole el decimoctavo a√Īo de su penitencia, en mitad de un rapto de √©xtasis, aunque hay dudas de la autenticidad de este hecho. Fue la primera gran obra po√©tica de la Italia septentrional, escrita en una serie de versos caracterizados por la asonancia, una figura po√©tica m√°s habitual en el norte de Europa. Hay otros poemas previamente atribuidos a Francisco de As√≠s, aunque ahora generalmente se duda de su autenticidad.

Jacopone da Todi es el poeta que mejor representa este sentimiento religioso, el cual hab√≠a progresado especialmente en su regi√≥n, Umbr√≠a. Aunque Jacopone estaba pose√≠do por el misticismo de Francisco de As√≠s, tambi√©n compuso s√°tiras que se mofaban de la corrupci√≥n y la hipocres√≠a de la Iglesia personificada por el papa Bonifacio VIII, perseguidor de Dante y Jacopone. Tras la muerte de su mujer en el derrumbe de una tribuna durante un torneo p√ļblico, Jacopone se cubri√≥ de harapos y se uni√≥ a la orden franciscana, sin importarle las risas de las gentes que le segu√≠an burl√°ndose y d√°ndole el nombre con el que se le ha conocido desde entonces: ¬°Iacopone, Iacopone! Visti√≥ harapos durante a√Īos, someti√©ndose a grandes penitencias, y dando rienda suelta a su vena m√≠stica en sus poemas. Jacopone fue un m√≠stico que desde su celda de ermita√Īo contemplaba el mundo y especialmente al papa, fustigando con sus palabras a los papas Celestino V y Bonifacio VIII, el cual acab√≥ envi√°ndole a prisi√≥n. Su obra m√°s conocida, el Stabat Mater, ha sido ampliamente usada como base para composiciones musicales religiosas.

Al movimiento religioso en Umbr√≠a le sigui√≥ un fen√≥meno literario, el drama religioso. En 1258 el ermita√Īo Raniero Fasani dej√≥ la caverna en la que hab√≠a vivido durante muchos a√Īos y se present√≥ de improviso en Perugia. Fasani se present√≥ a s√≠ mismo como un enviado de Dios que deb√≠a revelar sus visiones y anunciar al mundo terribles presagios. En una √©poca turbulenta de enfrentamientos pol√≠ticos entre g√ľelfos y gibelinos, interdictos y excomuniones papales y represalias del partido imperial, los pronunciamientos de Fasani estimularon la formaci√≥n de la Compa√Ī√≠a de Disciplinantes, los cuales, como penitencia, se azotaban a s√≠ mismos hasta cubrirse de sangre, mientras cantaban loas (laudi) de forma dialogada entre ellos. Estos laudi, directamente relacionados con la liturgia, pueden considerarse un primer ejemplo de representaci√≥n teatral en lengua vern√°cula. Estaban escritos en dialecto de Umbr√≠a, en versos de ocho s√≠labas y, de acuerdo con la Enciclopedia Brit√°nica, "sin ning√ļn valor art√≠stico". Su desarrollo, sin embargo, fue muy r√°pido. Hacia el final del siglo XIII aparecieron las Devociones de Jueves y Viernes Santo, que mezclaban la liturgia con el teatro, y que m√°s tarde evolucionar√≠an a la forma definitiva del teatro religioso de los siglos siguientes.

La literatura toscana en el siglo XIII

En el S.XIII Toscana estaba en una situaci√≥n excepcional. El dialecto toscano que por entonces se hablaba se asemejaba mucho al lat√≠n, y de hecho este dialecto se convertir√≠a posteriormente en el lenguaje casi exclusivo de la literatura italiana, pues ya a finales de ese siglo se le consideraba superior al resto de los dialectos: Lingua Tusca magis apta est ad literam sive literaturam (La lengua toscana es la mejor para la carta o la literatura), escribi√≥ Antonio da Tempo, autor de Padua nacido alrededor de 1275. Habiendo estado durante largo tiempo ajena a la invasi√≥n alemana, la Toscana nunca sufri√≥ un sistema feudal, por lo que las luchas internas no debilitaron su vida cultural. Despu√©s de la ca√≠da de los Hohenstaufen en la batalla de Benevento en 1266, se convirti√≥ en la primera provincia de Italia. Desde ese mismo a√Īo Florencia comenz√≥ un movimiento de reforma pol√≠tica que en 1282 culmin√≥ en el establecimiento del Priorato de las Artes, y el establecimiento de las Artes Menores. Esto fue posteriormente copiado por Siena (con la Magistratura de los Nueve), por Lucca, por Pistoia y otras ciudades g√ľelfas de la Toscana con similares instituciones populares. Los gremios tomaron el control del gobierno en sus manos, dando lugar a una √©poca de prosperidad social y pol√≠tica.

En Toscana tambi√©n hubo una poes√≠a amorosa, una escuela de imitadores del estilo siciliano encabezada por Dante da Majano, pero su originalidad literaria se bas√≥ sobre todo en la poes√≠a de car√°cter humor√≠stico y sat√≠rico. La forma de gobierno democr√°tica cre√≥ un estilo po√©tico que se contrapuso a la m√≠stica medieval y al estilo caballeresco. Las invocaciones devotas a Dios o a una dama sal√≠an del claustro o del castillo, pero en las calles de las ciudades estos temas se trataban ridiculiz√°ndolos o con hiriente sarcasmo. Folgore de San Gimignano se r√≠e y hace re√≠r cuando con sus sonetos cuenta a un grupo de j√≥venes sieneses las ocupaciones de cada d√≠a del a√Īo, o cuando ense√Īa a un grupo de damas florentinas los placeres de cada d√≠a de la semana. A su vez, el juglar aretino Cene della Chitarra, que escribi√≥ canciones inspiradas en la vida r√ļstica, se expresa sarc√°sticamente cuando parodia los sonetos de Folgore. Los 58 sonetos de Rustico de Filippo son tambi√©n mitad entretenimiento y mitad s√°tira, as√≠ como la obra de Cecco Angioleri de Siena, el humorista m√°s antiguo que se conoce, lejano precursor de Rabelais y Montaigne.

P√°gina del Tesoro de Brunetto Latini.

Pero no era s√≥lo √©sta la √ļnica poes√≠a que se hac√≠a en Toscana. Guittone d'Arezzo aun√≥ las formas caballerescas provenzales a los motivos nacionales y las formas latinas. Practic√≥ tambi√©n la poes√≠a pol√≠tica, y, aunque su obra es a menudo oscura, prepar√≥ el camino para la Escuela Bolo√Īesa. Bolonia era la ciudad de la ciencia, y en ella ib a aparecer la poes√≠a filof√≥fica. Guido Guinicelli fue el poeta que sigui√≥ este nuevo estilo. En sus obras las tem√°ticas caballerescas se modifican y engrandecen; √©l cantaba al amor y a la nobleza de pensamiento. Nada del pensamiento que rige las Canzoni de Guinizelli es externo a su propia subjetividad. Su poes√≠a tiene algunos de los fallos de la escuela de Arezzo, pero a pesar de ello, representa un gran avance en la historia del italiano, especialmente por su cercan√≠a con la l√≠rica po√©tica de Dante.

En el S.XIII se escribieron tambi√©n varios grandes poemas aleg√≥ricos. Uno de ellos lo escribi√≥ Brunetto Latini, un amigo √≠ntimo de Dante. Su Tesoretto es un poema corto, escrito en versos de siete s√≠labas rimado en pareados, en el cual el autor dice hallarse perdido en la selva y all√≠ encontrarse con una mujer, que representa la Naturaleza, y de la cual recibe muchas ense√Īanzas. Aparecen aqu√≠, por lo tanto, una visi√≥n, una alegor√≠a y una ense√Īanza moral, tres elementos que se encontrar√°n tambi√©n en la Divina Comedia. Francesco de Barberino, abogado experimentado, secretario de obispos, juez y notario, escribi√≥ otros dos peque√Īos poemas aleg√≥ricos, el Documenti d'amore (Documentos de amor) y Del reggimiento e dei costumi delle donne (Del comportamiento y las costumbres de las mujeres). Estos poemas hoy en d√≠a no se estudian por su importancia literaria, sino por su contexto hist√≥rico. Una cuarta obra de tema aleg√≥rico es la Intelligenza, que es atribuida a Compagni pero que probablemente no sea sino una traducci√≥n de poemas franceses.

Primeros escritos italianos en prosa

La prosa italiana escrita en el siglo XIII es tan abundante y variada como su poes√≠a. Los primeros ejemplos datan de 1231, y consisten en peque√Īos avisos sobre entradas y gastos, escritos por Mattasala di Spinello dei Lambertini, de Siena. Por aquel entonces todav√≠a no hab√≠a rastro de prosa literaria en italiano, aunque s√≠ lo hab√≠a en franc√©s. A mediados de siglo, un tal Aldobrando o Aldobrandino, originario de Florencia o Siena, escribi√≥ un libro sobre Beatriz de Saboya, condesa de la Provenza, llamado ‚ÄúLe R√©gime du corps‚ÄĚ. En 1267 Martino da Canale escribi√≥ una historia de Venecia en el mismo ‚Äúfranc√©s antiguo‚ÄĚ (lengua de o√Įl). Rustichello de Pisa, que perteneci√≥ durante mucho tiempo a la corte de Eduardo I de Inglaterra, compuso muchos romances caballerescos basados en el ciclo art√ļrico, as√≠ como el conocido ‚ÄúViajes de Marco Polo‚ÄĚ, obra que habr√≠a estado dictada en persona por el famoso viajero. Y finalmente, Brunetto Latini, que habr√≠a escrito su ‚ÄúTesoro‚ÄĚ en franc√©s. Latini tambi√©n escribi√≥ algunas obras en prosa italiana como ‚ÄúLa ret√≥rica‚ÄĚ, una adaptaci√≥n del ‚ÄúDe inventione‚ÄĚ de Cicer√≥n, as√≠ como la traducci√≥n de tres loas funerarias de este mismo autor:‚ÄĚA Ligario‚ÄĚ, ‚ÄúA Marcelo‚ÄĚ y ‚ÄúAl rey Deiotaro‚ÄĚ. Otro importante escritor florentino fue el juez Bono Giamboni, el cual tradujo la ‚ÄúHistoriae adversus paganus‚ÄĚ de Orosio, el ‚ÄúEpitoma rei militaris‚ÄĚ de Vegetio, hizo una traducci√≥n/adaptaci√≥n del ‚ÄúDe inventione‚ÄĚ de Cicer√≥n mezclada con la ‚ÄúRet√≥rica a Erenio‚ÄĚ, y una traducci√≥n/adaptaci√≥n del ‚ÄúDe miseria humane conditionis‚ÄĚ de Inocencio III. Tambi√©n escribi√≥ un libro aleg√≥rico llamado ‚ÄúLibro de los Vicios y las Virtudes‚ÄĚ, del cual se conserva una de sus primeras versiones (Trattato delle virt√Ļ e dei vizi).

Tras las composiciones originales en la lengua de O√Įl llegaron traducciones y adaptaciones de obras en esa misma lengua: algunas narraciones moralizantes basadas en leyendas religiosas, un romance sobre Julio C√©sar, algunos relatos cortos sobre antiguos caballeros de la tabla redonda, traducciones de los ‚ÄúViajes‚ÄĚ de Marco Polo y del ‚ÄúTesoro‚ÄĚ de Latini. Al mismo tiempo aparecieron traducciones de obras morales y asc√©ticas en lat√≠n, historias y tratados de ret√≥rica y oratoria. Algunas de las obras que tradicionalmente se consideraban las m√°s antiguas en lengua italiana se ha demostrado que son falsificaciones de una √©poca posterior. La prosa m√°s antigua escrita es un libro cient√≠fico: ‚ÄúLa composici√≥n del mundo‚ÄĚ de Ristoro d‚ÄôArezzo, escrito a mediados del siglo XIII. Este libro es un copioso tratado de astronom√≠a y geograf√≠a. Ristoro fue un cuidadoso observador de los fen√≥menos naturales; muchas de las cosas que describe son el resultado de sus investigaciones personales, y por ello sus obras son m√°s fiables que otras de la misma √©poca sobre esos mismos temas.

Fray Paulino, un fraile menor de Venecia y probablemente obispo de Pozzuoli, escribi√≥ un tratado corto (‚ÄúDe regimine rectoris‚ÄĚ) y una cr√≥nica latina. Su tratado est√° muy relacionado con el de Egidio Colonna titulado ‚ÄúDe regimine principum‚ÄĚ, y est√° escrito en lengua veneciana.

El siglo XIII fue una √©poca rica en cuentos y f√°bulas. Una colecci√≥n llamada ‚ÄúCien relatos antiguos‚ÄĚ contiene historias perge√Īadas a partir de muchas fuentes, tradiciones asi√°ticas, griegas y troyanas, historias medievales y antiguas, leyendas de la Breta√Īa, Provenza e Italia, la Biblia, tradiciones locales italianas e historias de animales y antiguas mitolog√≠as. Este libro tiene un cierto parecido con la colecci√≥n espa√Īola llamada ‚ÄúEl Conde Lucanor‚ÄĚ del infante Don Juan Manuel. La peculiaridad del libro italiano es que sus historias son muy cortas, y parecen ser simples esbozos o gu√≠as que deb√≠an ser completadas por el orador conforme las fuera narrando. Otros relatos en prosa fueron incluidos por Francesco Barberino en su obra ‚ÄúDel comportamiento y las costumbres de las mujeres‚ÄĚ, pero √©stos tienen mucha menor importancia.

En general los escritos italiano en prosa del siglo XIII tienen poca originalidad, y son un p√°lido reflejo de la mucho m√°s rica y legendaria literatura francesa. Merecen resaltarse las ‚ÄúCartas‚ÄĚ de Fra Guittone d‚ÄôArezzo, que tambi√©n escribi√≥ poes√≠a, y que tienen una tem√°tica moral y religiosa. El cari√Īo de Guittone por la antig√ľedad y las tradiciones de la Roma cl√°sica y su lengua era tan grande que intent√≥ escribir en italiano pero con el estilo latino. Las cartas son oscuras, enredadas y en general b√°rbaras. Guittone tom√≥ como modelo a seguir las obras de S√©neca, por lo que su prosa resulta ciertamente rimbombante. Aunque Guittone ve√≠a su estilo como muy art√≠stico, se suele considerar su obra como extravagante y grotesca.

Nacimiento y esplendor de la lengua italiana

En 1268, Andrea da Grosseto traducido del lat√≠n al vern√°culo italiano tres tratados morales de Albertano da Brescia y fue el primero para decorar la lengua vern√°cula utilizada con el nombre de It√°lica. √Čl propuso un idioma sin palabras y expresiones dialectales, comprensible en toda la pen√≠nsula italiana.

El a√Īo 1282 comienza un nuevo periodo en la literatura italiana, surgido a partir de los presupuestos literarios de la literatura toscana previa. Con la escuela de Lapo Gianni, Guido Cavalcanti, Cino da Pistoia y Dante Alighieri, la poes√≠a l√≠rica se hace exclusivamente toscana. La verdadera novedad y el poder po√©tico de esta escuela, por algunos considerada como el origen del arte italiano, consistir√≠a en que, seg√ļn el mismo Dante (Purgatorio, canto XXIV):

Io mi son un che quando / Yo soy tal que cuando
Amore spira, noto; ed a quel modo / el amor me inspira, lo anoto; y conforme
Ch'ei detta dentro, vo significando / él me dicta dentro, lo voy significando

Es decir, el poder de expresar los sentimientos del alma seg√ļn el amor los va inspirando, de manera apropiada y gr√°cil, ajustando el fondo a la forma y fusion√°ndolos mediante el arte. Es clara la preeminencia de la escuela l√≠rica toscana en esta fusi√≥n art√≠stica, por la acci√≥n espont√°nea pero deliberada de la mente.

El nuevo estilo de Gianni no está exento de cierta influencia de las viejas asociaciones de la escuela provenzal. Oscila su estilo entre ambos modos, no apartándose del todo su obra de la compleja y vacía retórica de los sicilianos. A veces, sin embargo, su poesía surge directamente de su corazón, y las sutilezas y oscuridades desaparecen, volviéndose sus versos claros, fluidos y elegantes.

La obra de Cavalcanti refleja claramente a su autor, y de este reflejo deriva su concepci√≥n po√©tica. Sus poemas pueden ser divididos en dos grupos: aquellos que retratan al fil√≥sofo (il sottilissimo dialettico, como le llam√≥ Lorenzo el Magn√≠fico) y aquellos que son producto de su naturaleza po√©tica imbuida con misticismo y metaf√≠sica. Al primer grupo pertenece el famoso poema Sulla natura d'amore, que en realidad es un tratado metaf√≠sico sobre el amor, del cual tomaron buena nota renombrados fil√≥sofos plat√≥nicos del S.XV como Marsilio Ficino. En otros poemas, Cavalcanti tiende a una imaginer√≠a po√©tica sofocante bajo una gran carga de filosof√≠a. Por otra parte, en sus Ballate, se muestra a s√≠ mismo ingenuamente y sin afectaci√≥n, pero con una invariable y profunda consciencia de su arte. Se considera su mejor obra la balada que compuso cuando fue expulsado de Florencia por su pertenencia al partido g√ľelfo Blanco en 1300, refugi√°ndose en Sarzana (Liguria).

El tercer autor que cultiva la forma po√©tica de esta nueva escuela es Cino da Pistoia, de la familia de los Sinibuldi. Sus poemas de amor son dulces, maduros y musicales, superados √ļnicamente por Dante.

El dolce stil nuovo

Artículo principal: Dolce stil nuovo

Con la expresión toscana Dolce stil novo (=Dulce estilo nuevo) Francesco de Sanctis denominó en el siglo XIX a un grupo de poetas italianos de la segunda mitad del siglo XIII, integrado por Guido Guinizzelli, Guido Cavalcanti, Dante Alighieri, Lapo Gianni, Cino da Pistoia, Guianni Alfani y Dino Frescobaldi. La expresión proviene de la Divina Comedia de Dante, concretamente de Purgatorio, XXIV, v. 57, ("Qual dolce stil nuovo") y de allí es donde el poeta florentino Bonagiunta da Lucca denomina así la obra de Dante en contraposición a la lírica trovadoresca.

Dante y la Divina Comedia

Artículo principal: Dante Alighieri
Artículo principal: La Divina Comedia
Fresco de Domenico di Michelino (1465), de la c√ļpula de la iglesia de Santa Mar√≠a del Fiore, en Florencia.

Dante está considerado el más grande poeta italiano de la Historia, y en él aparecen reflejadas las mismas tendencias poéticas del resto de escritores del dolce stil nuovo. En su libro La Vita Nuova (escrito en 1231 y cuyo título hace referencia a que su primer encuentro con Beatriz fue el comienzo de una nueva vida) aparece ya perfectamente reflejada su idealización del amor. El poema no tiene nada de terrenal o humano, y en él se aprecia que el poeta tiene permanentemente fijos los ojos en el cielo mientras canta a su dama. Todo es sensual, aéreo, celestial, y la Beatriz real se difumina gradualmente hasta devenir simbólica, surgiendo entonces la divinidad desde su naturaleza humana.

Varios de las canciones de su Canzoniere tratan también el tema de la nueva vida. Sin embargo, no todos los poemas de amor se refieren a Beatriz, algunos son de índole filosófica y sirven de puente hacia su Convito.

La obra que hizo inmortal a Dante y le elev√≥ sobre todos los dem√°s genios italianos fue La Divina Comedia, en la cual se relatan los viajes del poeta por las tres esferas de la muerte: el Infierno, el Purgatorio y el Para√≠so, viajes en los cuales el poeta latino Virgilio y Beatriz le acompa√Īan. Bajo el significado literal de esta obra √©pica se esconde una alegor√≠a: Dante, en su viaje a trav√©s del Infierno, Purgatorio y Para√≠so, simboliza la mente humana en busca de la felicidad, tanto la terrena como la eterna. El bosque en el que el poeta se pierde simboliza la confusi√≥n social, tanto civil como religiosa, que se produce cuando la sociedad se encuentra privada de sus dos gu√≠as, el emperador y el papa. La monta√Īa iluminada por el sol representa la monarqu√≠a universal. Las tres bestias son los tres vicios y los tres poderes que m√°s obstaculizan las intenciones de Dante: la envidia es Florencia, superficial, voluble y dividida entre Blancos y Negros; el orgullo es la casa de Francia; la avaricia es la corte papal. Virgilio, al contrario, representa a la raz√≥n y al imperio. Beatriz es el s√≠mbolo de la ayuda sobrenatural sin la cual el hombre no puede obtener su fin supremo, que es Dios.

El m√©rito del poema no radica en este significado aleg√≥rico, propio de la literatura medieval. Lo que es realmente novedoso es la destreza individual del poeta, el arte cl√°sico transmitido por primera vez en forma romance. Si bien describe la naturaleza, analiza las pasiones, maldice los vicios y canta a las virtudes, lo m√°s notable es la grandeza y delicadeza de su arte. Dante toma los materiales para su poema de la teolog√≠a, la filosof√≠a, la historia y la mitolog√≠a, pero sobre todo de sus propias pasiones, de amor y del odio. Gracias a la pluma del poeta, los muertos vuelven a la vida, se hacen de nuevo hombres y hablan en la lengua de su tiempo de las pasiones que vivieron. Farinata degli Uberti, Bonifacio VIII, el conde Ugolino, Manfredo, Sordello, Hugo Capeto, santo Tom√°s de Aquino, Cacciaguida, san Benito y san Pedro, aparecen todos como creaci√≥n objetiva; se nos aparecen con toda la viveza de sus caracteres, sus sentimientos y sus h√°bitos. El verdadero cr√≠tico del pecado y ensalzador de la virtud es el mismo Dante. El inter√©s personal con el que se empe√Īa en la representaci√≥n hist√≥rica de los tres mundos es lo que m√°s nos interesa y lo que m√°s nos incita. Dante reescribe la Historia bajo sus propias pasiones, y as√≠, la Divina Comedia no es s√≥lo una representaci√≥n de las ideas y sentimientos contempor√°neos, sino tambi√©n un reflejo claro y espont√°neo de los pensamientos individuales del poeta, desde la indignaci√≥n que le produjo su exilio hasta la fe del creyente y el ardor del fil√≥sofo. La Divina Comedia defini√≥ el destino de la literatura italiana, dando lustre art√≠stico a todas las formas literarias que la Edad Media hab√≠a producido. Dante, para algunos acad√©micos, es el comienzo del Renacimiento.

La poesía del amor: Petrarca

Artículo principal: Petrarca
Francesco Petrarca.

Dos son las caracter√≠sticas principales de la actividad literaria de Petrarca: su inter√©s por los cl√°sicos y la novedad de los sentimientos humanos que se reflejan en su poes√≠a. Y son, adem√°s, aspectos indisolublemente unidos, pues el primero es el origen del segundo. El Petrarca que desentierra las obras de los grandes escritores latinos nos permite comprender al Petrarca enamorado de una mujer real ‚Äď Laura ‚Äď a la que canta tanto en vida como tras su muerte con poemas llenos de una estudiada elegancia. Petrarca fue el primer humanista y al mismo tiempo el primer poeta l√≠rico moderno. Su carrera fue larga y tempestuosa: vivi√≥ muchos a√Īos en Avignon, maldiciendo la corrupci√≥n de la corte papal; viaj√≥ tambi√©n por casi toda Europa; mantuvo correspondencia con emperadores y papas, y era considerado el escritor m√°s importante de su tiempo.

Sus Canzoniere est√°n divididas en tres partes: la primera contiene los poemas escritos en vida de Laura, la segunda los poemas escritos tras su muerte y la tercera los Trionfi. El √ļnico y exclusivo tema de estos poemas es el amor, pero su tratamiento est√° lleno de variaciones en el concepto, la imaginer√≠a y los sentimientos, surgidos de variadas inspiraciones de la naturaleza. La l√≠rica de Petrarca es totalmente diferente, no s√≥lo de la de los trovadores provenzales y de la de los poetas italianos anteriores a √©l, sino tambi√©n de la poes√≠a de Dante. Petrarca es un poeta psicol√≥gico, que estudia todos sus sentimientos y los muestra con exquisita dulzura. La poes√≠a de Petrarca no es trascendental como la de Dante, sino que se mantiene enteramente dentro de los l√≠mites humanos. La segunda parte de sus Canzoniere es la m√°s apasionada y los Trionfi la peor, pues en estos √ļltimos Petrarca intenta imitar la Divina Comedia, pero no lo consigue. En el Canzoniere se incluyen tambi√©n algunos poemas pol√≠ticos, uno de ellos supuestamente dirigido a Cola di Rienzi y varios sonetos contra la corte de Avignon. Son interesantes por el vigor del sentimiento, y tambi√©n por mostrar que, comparado con Dante, Petrarca tiene una conciencia m√°s amplia de Italia. La Italia que el imagina es diferente de cualquier concepci√≥n que de ella se tuviera en la Edad Media, y en esto es tambi√©n precursor de las aspiraciones y de los tiempos modernos. Petrarca no tuvo una ideolog√≠a pol√≠tica firme: exaltaba a Cola di Rienzi, invocaba al emperador Carlos IV y apoyaba a los Visconti; de hecho, su pol√≠tica se dejaba llevar m√°s por las impresiones que por los principios. Por encima de todo ello situaba su amor por Italia, que en su mente √©l la imagina como su querida y antigua Roma, la gran ciudad de sus h√©roes Cicer√≥n y Escipi√≥n.

Boccaccio

Artículo principal: Giovanni Boccaccio
Retrato de Boccaccio realizado por Andrea del Castagno (1450).

Boccaccio ten√≠a el mismo amor entusiasta por la antig√ľedad y la misma veneraci√≥n por la nueva literatura italiana que Petrarca. Fue el primero en hacer una traducci√≥n al lat√≠n de la Il√≠ada y , en 1375, de la Odisea. Sus conocimientos de cultura cl√°sica son patentes en su obra De genealogia deorum, en la cual enumera los dioses de acuerdo a su √°rbol geneal√≥gico, obtenido √©ste de los diversos autores que han escrito sobre las divinidades paganas. La Genealogia deorum es, seg√ļn A. H. Heeren, una verdadera enciclopedia de saber mitol√≥gico, precursora del movimiento human√≠stico del S. XV.

Boccacio está también considerado el primer historiador de la mujer, por su obra De claris mulieribus, y el primero en narrar la historia de las grandes desdichas en De casibus virorum illutrium. Continuó y perfeccionó trabajos anteriores de investigación geográfica en su interesante De montibus, silvis, fontibus, lacubus, fluminibus, stagnis et paludibus, et de nominibus maris, para el cual se basó seguramente en la obra de Vibius Sequester (escritor latino del siglo IV o V, supuestamente autor de una lista alfabética de los nombres geográficos que aparecen en los poetas romanos, especialmente Virgilio, Ovidio y Lucano).

Respecto a sus obras italianas, aunque su l√≠rica no se acerca a la perfecci√≥n de la de Petrarca, su narrativa po√©tica es mejor. Si bien no invent√≥ la estancia en octavas, fue el primero en usarla en una obra larga con m√©rito art√≠stico, su Teseida, considerada el m√°s antiguo poema rom√°ntico italiano. En el Filostrato relata los amores de Troilo y Griselda (Troilus y Cressida). Puede ser que Boccaccio conociera el poema franc√©s sobre la guerra de Troya de Beno√ģt de Sainte-Maure, pero el inter√©s de su poema radica sobre todo en su an√°lisis de la pasi√≥n amorosa. La Ninfale fiesolano cuenta la historia de amor de la ninfa Mesola y del pastor Africo. La Amorosa Visione es un poema en tercetos que sin duda tiene su origen en la Divina Comedia. El Ameto es una mezcla de prosa y poes√≠a, y es el primer poema pastoral en italiano.

El Filocopo es el primer romance en prosa. En √©l Boccaccio cuenta los amores de Floro y Blancaflor. Probablemente, para este trabajo recopil√≥ materiales de fuentes populares o de romances bizantinos que Leoncio Pilato le habr√≠a dado a conocer. En el Filocopo hay una marcada exuberancia en el contenido mitol√≥gico, lo cual tal vez da√Īa el sentido art√≠stico del romance, pero que ayuda a comprender la historia del pensamiento de Boccaccio. La Fiammetta es otro romance acerca de los amores de Boccaccio y Mar√≠a d'Aquino, supuestamente hija natural de del rey Roberto, por lo que la llama siempre por su nombre de Fiammetta.

La obra que ha hecho famoso a Boccaccio es el Decamerón, una colección de cientos de novelas, narradas unas veces por hombres y otras por mujeres que se habrían retirado en una villa cercana a Florencia para escapar de la peste de 1348. Escrito como novela, si bien su tema es abundante en los siglos precedentes, sobre todo en Francia, por primera vez asume una forma artística. El estilo de Boccaccio tiende a imitar al latín, pero con él por primera vez la prosa toma forma de arte elaborado. La rudeza de los antiguos fabliaux da paso al cuidado y el trabajo consciente de una mente con buen sentido de la belleza, que ha estudiado a los clásicos y que se esfuerza en imitarlos todo lo posible. Pero por encima de todo, en el Decamerón, Boccaccio es un dibujante de personajes y un observador de pasiones y es en esto en lo que radica su originalidad. Mucho se ha escrito sobre las posibles fuentes de las narraciones del Decamerón y es probable que Boccaccio utilizara tanto fuentes orales como escritas. La tradición popular debe de haberle surtido de los materiales de muchas historias, como por ejemplo la de Griselda.

Al contrario que Petrarca, persona siempre en eterno desconsuelo, preocupado, cansado de la vida. molesto por las decepciones, Boccaccio era un hombre calmado, sereno. satisfecho de s√≠ mismo y de lo que le rodeaba. A pesar de esta diferencias fundamentales en sus caracteres, los dos geniales autores fueron viejos e √≠ntimos amigos. Sin embargo, su afecci√≥n a Dante no fue la misma. Petrarca, quien dice haberle visto una vez en su ni√Īez, no parece que guardara un recuerdo agradable de √©l, y ser√≠a in√ļtil negar la envidia que su fama le provocaba. La Divina Comedia le fue enviada por Boccaccio cuando era ya un anciano, tras confesar que nunca la hab√≠a le√≠do. Por el contrario, Boccaccio sent√≠a por Dante algo m√°s que amor, entusiasmo. Escribi√≥ una biograf√≠a suya de cuya exactitud muchos cr√≠ticos dudan, y realiz√≥ lecturas p√ļblicas de su poema en Santa Mar√≠a del Fiore, en Florencia.

Otros autores

Imitadores

Fazio degli Uberti y Federico Frezzi imitaron la Divina Comedia, pero s√≥lo en la forma externa. El primero escribi√≥ el Dittamondo, un poema largo en el cual el autor imagina que es llevado por el ge√≥grafo Solinus a diferentes partes del mundo, en las que el gu√≠a de su Commedia le narra su historia. Las leyendas sobre la fundaci√≥n de las distintas ciudades italianas tienen su importancia hist√≥rica. Por su parte, Frezzi, obispo de Foligno, su ciudad natal, escribi√≥ el Quadriregio, un poema sobre los cuatro mundos: el Amor, Sat√°n, los Vicios las Virtudes. Este poema tiene muchos puntos de semejanza con la Divina Comedia, y en √©l Frezzi describe la condici√≥n del hombre que asciende desde el estado del vicio al de la virtud, describiendo en este camino el infierno, el limbo, el purgatorio y el cielo. Como compa√Ī√≠a el poeta tiene a Palas.

Giovanni Fiorentino escribió, con el título de Pecorone, una colección de cuentos que se suponen contados por un monje y una monja en el locutorio de un monasterio de Forli. Imita claramente al Decamerón de Boccaccio, y se basa en las crónicas de Villani para sus narraciones históricas.

Franco Sacchetti también escribió cuentos, la mayor parte basados en la historia de Florencia. Es conocido fundamentalmente por su libro Trecentonovelle, en el cual, claramente influenciado por Boccaccio, nos ofrece una viva descripción de la sociedad florentina de finales del S. XIV, unas veces en tono didáctico y moralizante (como por ejemplo en la cuarta novela, en la cual el general Castruccio da una lección a un fanfarrón durante la guerra contra Florencia) y otras veces con clara intención festiva no exenta de carga erótica (como en la novela 14, en la que narra las relaciones sexuales entre un joven y su madrastra y el jaleo que se organiza al enterarse el padre). Es evidente que Sachetti recopiló todas sus anécdotas con la intención de obtener a partir de ellas sus propias conclusiones y reflexiones morales, las cuales aparecen siempre al final de cada historia. Desde este punto de vista la obra de Sacchetti se acerca también a las Moralisationes de la Edad Media. En su ensayo Un aspecto en la elaboración del Quijote, Ramón Menéndez Pidal relaciona el rasgo básico del famoso personaje manchego, o sea, su locura por exceso de lecturas de libros de caballerías y su posterior intención de imitar a los caballeros andantes en la protección de los desvalidos, con un personaje de Franco Sacchetti, tomado de la realidad (tal personaje existió realmente):

...descubro en el novelador italiano Sacchetti una figura de exacta apariencia quijotesca, la de aquel Agnolo di Ser Gherardo: es un hombre extravagante; aqu√©jale una monoman√≠a caballeresca, a pesar de sus setenta a√Īos, y, montando en caballo flaco, que parec√≠a el hambre, va desde Florencia a un pueblo vecino para asistir a unas justas; al tiempo de ponerle el yelmo y darle la lanza, unos maliciosos meten un cardo bajo el rabo del jamelgo, el cual echa a correr, con grandes botes y corcovos, sin parar hasta Florencia; all√≠, entre la risa de todos, la mujer recoge al maltratado jinete, le acuesta en la cama para curarle las magulladuras del yelmo y de las armas, y le reprende su necia locura caballeresca. No s√≥lo el fundamento c√≥mico, sino los detalles mismos son iguales a los del Quijote (...)
Ramón Menéndez Pidal, "Un aspecto en la elaboración del Quijote" en De Cervantes y Lope de Vega. Colección Austral.

Cervantes debió de conocer en versión manuscrita u oral el cuento de Sacchetti u otro semejante, aunque sin duda lo conoció tarde, tan sólo al escribir la segunda parte del Quijote, donde lo aprovecha.

Un tercer novelista fue Giovanni Sercambi, de Lucca, quien tras 1374 escribió un libro en imitación a Boccaccio, acerca de una reunión de personas que supuestamente huyendo de la peste viajan por diferentes ciudades italianas, parando aquí y allá a contar historias. Finalmente, pero no por ello autores menos importantes, están Massuccio Salernitano (Tommaso Guardato), que escribió el Novellino, y Antonio Cornazzano, cuyos Proverbii fueron extremadamente populares.

Cronistas

Ya se ha dicho que las cr√≥nicas antiguamente consideradas del siglo XIII son ahora vistas como falsificaciones de edad posterior. Hacia el final de ese siglo, sin embargo, se encuentra una cr√≥nica de Dino Compagni, la cual, no sin rechazar la desfavorable opini√≥n que sobre ella sostienen especialmente algunos autores alemanes, es con toda probabilidad aut√©ntica. Poco se conoce de la vida de Compagni. Aunque noble de nacimiento, sus ideas eran dem√≥cratas, y fue partidario de las nuevas ordenanzas de Giano della Bella. Como prior y gonfalonier de justicia siempre tuvo el inter√©s p√ļblico en su coraz√≥n. Cuando Carlos de Valois, el candidato de Bonifacio VIII, era esperado en Florencia, Compagni, previendo los demonios de la discordia civil, convoc√≥ en asamblea a los ciudadanos en la iglesia de San Giovanni, intentando calmar sus esp√≠ritus excitados. Su cr√≥nica relata los hechos de los que tuvo conocimiento personal entre 1280 y 1312, lo que reviste su estampa de una fuerte subjetividad. La narrativa es constantemente personal, alcanzando a veces el mejor estilo dram√°tico. Un fuerte sentimiento patri√≥tico y un deseo exaltado por la rectitud impregnan todo el libro. Compagni es m√°s un historiador que un cronista, pues indaga en las razones de los hechos, haciendo profundas reflexiones sobre ellos. De acuerdo a nuestro juicio es una de las m√°s importantes autoridades para ese periodo de la historia florentina, a pesar de los no insignificantes errores que pueden encontrarse en sus escritos.

Por su parte, Giovanni Villani, nacido en 1300, fue por el contrario m√°s un cronista que un historiador. Relata los hechos hasta 1347, los viajes que hizo por Italia y Francia y la informaci√≥n que recab√≥ en ellos, siendo de realtar el hecho de que su cr√≥nica, titulada por √©l Historie Fiorentine, comprende en realidad sucesos ocurridos por toda Europa. Lo que distingue especialmente la obra de Villani es que habla con largueza no s√≥lo de los acontecimientos en la pol√≠tica y la guerra, sino tambi√©n de los sueldos de los funcionarios p√ļblicos, de las sumas de dinero que se usaban para pagar las soldadas o los festivales p√ļblicos, y de otras muchas cosas cuyo conocimiento es muy valioso. Con tal abundancia de informaci√≥n no es de extra√Īar que la narrativa de Villani a menudo se enturbie con f√°bulas y errores, particularmente cuando habla de cosas ocurridas antes de su √©poca. Mateo, hermano de Giovanni Villani, continu√≥ su cr√≥nica hasta 1363, la cual fue de nuevo continuada por Filippo Villani.

Finalmente, Piero Capponi, autor de los Commentari deli acquisto di Pisa y de la narración del Tumulto dei Ciompi, fue un escritor que vivió entre los siglos XIV y XV.

Ascéticos

La Divina Comedia es ascética en su concepción y en muchos aspectos de su ejecución, así como las obras de Petrarca; sin embargo, ni uno ni otro pueden ser catalogados entre los autores puramente ascéticos de su tiempo. Pero otros muchos sí que pueden incluirse en este encabezamiento. El misticismo de Catalina de Siena fue político. Esta extraordinaria mujer aspiraba a devolver a la Iglesia de Roma su virtud evangélica, y dejó una colección de cartas de tono elevado y sublime dirigidas a todo tipo de gente, incluidos los papas. Suyas son las declaraciones más claramente religiosas que se han dejado escuchar en el siglo XIV italiano. Aunque las ideas precisas de reforma no estaban en su cabeza, el deseo de una gran reforma moral puede sentirse en su corazón. Esta autora ocupa un lugar destacado entre aquellos que prepararon el camino de los movimientos religiosos del siglo XVI. Otro sienés, Giovanni Colombini, fundador de la orden de los Jesuati, predicaba la pobreza por precepto y con el ejemplo, proclamando un retorno a las ideas de Francisco de Asís. Sus cartas están entre las más destacadas dentro del ascetismo del siglo XIV. Passavanti, en su Specchio della vera Penitenza, combinó la instrucción con la narrativa. Cavalca tradujo del latín las Vidas de los Santos Padres. Rivalta dejó tras de sí muchos sermones, así como Franco Sacchetti, aunque más famoso como novelista, muchos discursos. En general, no hay duda de que una de las más importantes producciones de la espiritualidad italiana de siglo XIV fue la literatura religiosa.

Obras de tem√°tica popular

Como ant√≠tesis de la anterior, se desarroll√≥ tambi√©n una literatura de importante contenido popular. La poes√≠a humor√≠stica, de largo desarrollo durante el siglo XIII, fue cultivada en el siglo XIV por Bindo Bonichi, Arrigo di Castruccio, Cecco Nucoli, Andrea Orgagna, Filippo de Bardi, Adriano de Rossi, Antonio Pucci y otro escritores menores. Orgagna fue especialmente c√≥mico; Bonichi tambi√©n, pero con un prop√≥sito moral en sus s√°tiras. Pucci sobrepas√≥ a los dem√°s en la variedad de su producci√≥n, poniendo en tercetos la cr√≥nica de Giovanni Villani (Centiloquio), y escribiendo muchos poemas hist√≥ricos llamados Serventesi, muchos poemas c√≥micos y no pocas composiciones √©pico-populares sobre diversos temas. Un peque√Īo poema suyo en siete cantos trata sobre la guerra entre los florentinos y los pisanos entre 1362 y 1365. Otros poemas surgen de fuentes legendarias y festejan la Reina d'Oriente, Apollonio de Tiro, El Bel Gherardino, etc. Estos poemas, pensados para ser recitados, son los antecesores de la √©pica rom√°ntica que se desarrollar√≠a en el siglo XVI y cuyos principales representantes ser√≠an Boiardo y Ariosto.

Obras políticas

Muchos poetas del siglo XIV escribieron obras pol√≠ticas. Fazio degli Uberti, autor del Dittamondo, escribi√≥ tambi√©n un Serventese a los se√Īores y el pueblo de Italia, un poema a Roma, y una feroz invectiva contra Carlos IV, por las que merece ser citado, as√≠ como Francesco di Vannozzo, Frate Stoppa y Matteo Frescobaldi. Puede decirse en general que, siguiendo el ejemplo de Petrarca, muchos escritores se dedicaron a la poes√≠a patri√≥tica. De este periodo data tambi√©n el fen√≥meno literario conocido como Petrarquismo. Los petrarquistas, o aquellos que cantan al amor a la manera de Petrarca, se pueden encontrar ya en este siglo XIV. Pero otros trataron el tema con m√°s originalidad, en una manera que podr√≠amos denominar semi-popular. As√≠ fue el caso de las Ballate de Giovanni Fiorentino, o de Franco Sacchetti, o de Niccolo Soldanieri, o Guido y Bindo Donati. Las Ballate eran poemas cantados para la danza, y encontramos muchas canciones en la m√ļsica del siglo XIV. Ya se ha comentado que Antonio Pucci versific√≥ las Cr√≥nicas de Filippo Villani. Este caso de versificaci√≥n hist√≥rica no es √ļnico, y est√° evidentemente conectado con el fen√≥meno similar que sucede en la literatura en lat√≠n vulgar. Es suficiente con citar una cr√≥nica de Arezzo en terza rima por Gorello de Sinigardi, y la historia, tambi√©n en terza rima, del viaje del papa Alejandro III a Venecia, escrita por Pier de Natali. Adem√°s de esto, cada tipo de tema, tanto hist√≥rico, tr√°gico o agr√≠cola, se trataba en verso. Neri di Landocio escribi√≥ una vida de santa Catalina; Jacopo Gradenigo puso los evangelios en tercetos; Paganino Bonafede en el Tesoro de rustici dio muchos preceptos sobre agricultura, comenzando ese tipo de poes√≠a ge√≥rgica que ser√≠a totalmente desarrollado posteriormente por Luigi Alamanni en sus Coltivazione, por Girolamo Baruffaldi en el Canapaljo, por Rucellai en Las abejas, por Bartolomeo Lorenzi en el Cultivos del monte, y por Giambattista Spolverini en el Cultivo del arroz.

Teatro

No puede haber habido una ausencia absoluta de literatura dram√°tica en italiano durante el siglo XIV, pero todav√≠a no se han encontrado las trazas de ella, aunque s√≠ que se encuentran con profusi√≥n en el siglo XV. En este siglo, sin embargo, podemos hablar de un drama √ļnico en su clase. En los sesenta a√Īos (entre 1250 y 1310) que van desde la muerte del emperador Federico II hasta la expedici√≥n de Enrique VII, ning√ļn emperador entr√≥ en Italia. En el norte, Ezzelino da Romano, con el t√≠tulo de Vicario Imperial, hab√≠a tomado posesi√≥n de la casi totalidad de la Marca de Treviso, amenazando la Lombard√≠a. Los papas declararon una cruzada contra √©l a consecuencia de la cual Ezzelini cay√≥ derrotado. Padua pudo entonces respirar tranquila, y comenz√≥ a extender su dominio. Viv√≠a por aquel tiempo en Padua un hombre llamado Albertino Mussato, nacido en 1261, un a√Īo despu√©s de la cat√°strofe de Ezzelini, por lo que su infancia transcurri√≥ entre los sobrevivientes de una generaci√≥n que odiaba el nombre del tirano. Despu√©s de escribir en lat√≠n la historia de Enrique VII, se dedic√≥ a la escritura de una obra de teatro sobre Ezzelino, la cual escribi√≥ tambi√©n en lat√≠n. El Eccerinus, obra que posiblemente no haya sido representada nunca en un escenario, ha sido comparada por algunos cr√≠ticos a las grandes tragedias griegas. Estar√≠a probablemente cerca de la verdad decir que nada tiene en com√ļn con las obras de Esquilo, pero ciertamente su fuerza dram√°tica, la delineaci√≥n de ciertas situaciones, y la forma en la que se narran ciertos sucesos, es muy original. La obra de Mussato se qued√≥ sola en la historia de la literatura dram√°tica italiana. Quiz√°s esto no hubiera sido as√≠ si la hubiera escrito en italiano.

El preludio del Renacimiento

En los √ļltimos a√Īos del siglo XIV encontramos ya el enfrentamiento que pronto iba a surgir entre la tradici√≥n literaria ind√≠gena y la vuelta a los cl√°sicos. Como representantes de este enfrentamiento, de este antagonismo, podemos considerar a Luigi Marsilio y Coluccio Salutati, ambos personas cultivadas que hablaban y escrib√≠an en lat√≠n, que aspiraban al humanismo, pero que al mismo tiempo tambi√©n amaban a Dante, Petrarca y Boccaccio, y sent√≠an y celebraban en sus escritos la belleza de la literatura italiana.

La literatura renacentista en italiano

Las principales figuras intelectuales del siglo XV fueron Niccolo Niccoli, Giannozzo Manetti, Palla Strozzi, Leonardo Bruni, Francesco Fidelfo, Poggio Bracciolini, Carlo D'arezzo y Lorenzo Valla. Manetti se enterr√≥ entre sus libros, dorm√≠a s√≥lo unas pocas horas de noche, nunca sal√≠a al exterior, utilizando todo su tiempo en traducir del griego, estudiar hebreo y comentar las obras de Arist√≥teles. Strozzi viaj√≥ a Grecia por sus propios medios a la b√ļsqueda de libros antiguos, y con √©l se trajo a Plutarco y Plat√≥n. Bracciolini fue al Concilio de Constanza y encontr√≥ en un monasterio Oraciones de Cicer√≥n. Copi√≥ a Quintiliano con sus propias manos, descubriendo por √©l a Lucrecio, Plauto, Plinio y otros muchos autores latinos. Guarino viaj√≥ por oriente en busca de antiguos c√≥dices. Giovanni Aurispa volvi√≥ a Venecia con cientos de manuscritos ... ¬ŅQu√© pasi√≥n animaba a estos hombres? ¬ŅQu√© es lo que buscaban? ¬ŅCu√°les eran sus miras? Estos italianos no estaban sino imbuidos por la solemne tradici√≥n que, aunque latente en parte, era el principio director de la Italia medieval, y que ahora al fin sal√≠a a la luz triunfante. Esta tradici√≥n era esa tenaz y sagrada memoria de Roma, esa misma adoraci√≥n por su lengua y sus instituciones, que si un tiempo hab√≠a retardado el desarrollo de la literatura italiana, ahora injertaba la vieja rama del antiguo clasicismo latino en el floreciente tronco de la literatura italiana. Todo esto no es sino la continuaci√≥n de un fen√≥meno que hab√≠a existido durante siglos. Es la idea de Roma que siempre hab√≠a dominado a los italianos, la idea que aparece de continuo desde Boecio a Dante Alighieri, desde Arnoldo de Brescia a Cola di Rienzi, que gana fuerza con Petrarca y Boccaccio, y que finalmente surge triunfante en la literatura y la vida, porque el esp√≠ritu moderno se ha nutrido de las obras antiguas. Los hombres alcanzan a tener una idea m√°s justa de la naturaleza: el mundo ya no est√° maldito ni es despreciable; la verdad y la belleza unen sus manos; el hombre renace y la raz√≥n humana retoma sus derechos. Todo, tanto el individuo como la sociedad, cambia bajo la influencia de los nuevos sucesos.

En primer lugar se hab√≠a formado la individualidad humana, algo ya deseado en la Edad Media. Como dice Jakob Burckhardt, el hombre se hab√≠a convertido en individuo. Comenzaba a sentir y asumir su propia personalidad, la cual constantemente pugnaba por una m√°s completa realizaci√≥n. Como consecuencia, surge la idea de la fama y el deseo de alcanzarla. Se forma una verdadera clase cultural, en el sentido moderno de la palabra, y aparece la idea (completamente desconocida hasta entonces) de que la val√≠a de una persona no depend√≠a en absoluto de su nacimiento sino de sus cualidades personales. Poggio, en su di√°logo De nobilitate declara que est√° de acuerdo con sus interlocutores Niccolo Niccoli y Lorenzo de M√©dicis en la opini√≥n de que no hay otra nobleza sino la del m√©rito personal. La vida social crec√≠a m√°s refinada en todos sus detalles; se hab√≠a creado al hombre social; se hac√≠an reglas sobre comportamientos civilizados; se increment√≥ el deseo por los entretenimientos suntuosos y art√≠sticos. La idea medieval de la existencia hab√≠a sido derrocada; hombres que hasta ahora hab√≠an dirigido sus pensamientos exclusivamente a las cosas divinas, y cre√≠an exclusivamente en el derecho divino, ahora empezaban a pensar en el embellecimiento de su existencia terrena, en hacerla feliz y agradable, y volv√≠an a creer en sus derechos humanos. Esto signific√≥ un gran avance, pero trajo consigo la semilla de muchos peligros. El concepto de moralidad se hizo cada vez m√°s d√©bil. El ‚Äúfay ce que vouldras‚ÄĚ de Rabelais se convirti√≥ en el principal sentido de la vida. El sentimiento religioso se debilit√≥ y cambi√≥, volvi√©ndose pagano de nuevo. Por √ļltimo, la Italia del Renacimiento, con sus cualidades y sus pasiones, se convirti√≥ en la m√°s notable representaci√≥n de las grandezas y las miserias, de las virtudes y los vicios, de la humanidad. La corrupci√≥n se asoci√≥ a todo lo que es m√°s ideal en la vida; un profundo escepticismo se adue√Ī√≥ de las mentes; la indiferencia hacia dios o el diablo alcanz√≥ su cenit.

Además de esto, un gran peligro literario se cernía sobre Italia. El humanismo amenazaba con sofocar su joven literatura nacional. Había autores que laboriosamente trataban de dar a la literatura las formas latinas, para hacer así de nuevo, tras los peligrosos tiempos de Dante, lo que Guittone d'Arezzo había tan tristemente hecho de Laliaen el siglo XIII. Los dialectos provinciales intentaron reafirmarse en la literatura. Los grandes autores del siglo XIV, Dante, Petrarca, Boccaccio, fueron olvidados y despreciados por muchos.

Fue Florencia la que salv√≥ la literatura, reconciliando los modelos cl√°sicos con los sentimientos modernos, Florencia la que tuvo √©xito al asimilar las formas cl√°sicas en el arte vulgar. Aun ganando vigor y elegancia del clasicismo, aun tomando de las antiguas fuentes todo lo que ellas pod√≠an aportar de bueno y √ļtil, fue capaz de preservar su verdadera vida, mantener sus tradiciones nacionales, y guiar la literatura por el camino que hab√≠an abierto los escritores del precedente siglo. En Florencia, los humanistas m√°s c√©lebres escribieron tambi√©n en la lengua vulgar, comentaron a Dante y Petrarca, y los defendieron de sus enemigos. Leone Battista Alberti, sabio erudito en griego y lat√≠n, escribi√≥ en lengua vern√°cula, y Vespasiano da Bisticci, al mismo tiempo que se sumerg√≠a en los manuscritos griegos y latinos, escribi√≥ en italiano la Vida de hombres ilustres, obra valiosa por su contenido hist√≥rico que rivaliza con las mejores obras del siglo XIV por su candor y simplicidad. Andrea da Barberino escribi√≥ la hermosa prosa de Reali di Francia, dando un barniz romano a los romances caballerescos. Belcari y Benivieni, por su parte, nos devuelven al idealismo m√≠stico de anteriores √©pocas.

Lorenzo de Médicis.

Pero es en Lorenzo de M√©dicis donde la influencia de Florencia en el Renacimiento se aprecia particularmente. Su pensamiento se forj√≥ en los antiguos: asisti√≥ a las clases del griego John Argyropulos, versado en los banquetes plat√≥nicos, se esforz√≥ en la b√ļsqueda de c√≥dices, esculturas, vasos, pinturas, gemas y dibujos para ornamentar los jardines de San Marcos y crear la biblioteca que luego llevar√≠a su nombre. En los salones de su palacio florentino, en sus villas de Careggi, Fiesole y Anibra, se encuentran los magn√≠ficos cofres decorados por Dello con historias de Ovidio, el H√©rcules del Pollaiuolo, la Pallas de Botticelli, los trabajos de Filippino (pintor hijo de Fra Filippo Lippi) y el Verrocchio. Los Medici vivieron totalmente en el mundo cl√°sico; y ahora si leemos sus poemas s√≥lo vemos al hombre de su tiempo, al admirador de Dante y de los antiguos poetas toscanos, al quien tom√≥ su inspiraci√≥n de la musa popular, y a quien consigui√≥ dar a su poes√≠a los colores del m√°s pronunciado realismo as√≠ como del idealismo m√°s sutil, pasando desde el soneto plat√≥nico a los apasionados tercetos del Amores de Venus, de la grandiosidad de la Salve a Nencia y a Beoni, del Canto carnavalesco a las loas. En √©l es fuerte el sentimiento por la naturaleza; unas veces dulce y melanc√≥lico y otras profundo y vigoroso, como un eco de los pensamientos, los dolores, las ambiciones de una vida tan profundamente agitada. Le gustaba mirar a su coraz√≥n con ojos severos, pero al mismo tiempo era capaz de mostrarse en tumultuosa plenitud. Describe con la destreza de un escultor, satiriza, r√≠e, reza, suspira, siempre elegante, siempre florentino, pero un florentino que ha le√≠do a Anacreonte, Ovidio y Tibullus, que desea disfrutar de la vida, pero al mismo tiempo saborea los refinamientos del arte.

Cercano a Lorenzo est√° Poliziano, quien tambi√©n re√ļne, y con m√°s arte, lo antiguo y lo moderno, lo popular y lo cl√°sico. En sus Rispetti y en sus Baladas la frescura de su imaginer√≠a y la plasticidad de su forma son inimitables. El, el gran erudito en griego, escribi√≥ versos italianos de deslumbrantes colores; la m√°s pura elegancia de las fuentes griegas invade su arte en todas sus formas, as√≠ en el Orfeo como en su Stanze per la giostra.

Como consecuencia de los movimientos intelectuales en el Renacimiento, aparecieron en Italia en el siglo XV tres academias: la de Florencia, la de N√°poles y la de Roma.

La academia florentina fue fundada por C√≥simo I de M√©dicis. Habiendo o√≠do las alabanzas a la filosof√≠a plat√≥nica cantadas por Gemistus Pletho, el cual en 1439 se encontraba en el Consejo de Florencia, tom√≥ tal gusto por dichas opiniones que pronto traz√≥ un plan para celebrar un congreso literario sobre ellas. Marsilio Ficino ha descrito las ocupaciones y entretenimientos de estos acad√©micos. Aqu√≠, dice, los j√≥venes aprenden, como en un pasatiempo, los preceptos de conducta y la pr√°ctica de la elocuencia; aqu√≠ los hombres maduros estudian el gobierno de la rep√ļblica y de la familia; aqu√≠ los ancianos se consuelan en la creencia de un mundo futuro. La academia se divid√≠a en tres clases: la de los mecenas, que eran miembros de la familia M√©dicis; la de los asistentes, entre los cuales se encontraban los m√°s famosos personajes de la √©poca, como Pico della Mirandola, Angelo Poliziano y Leon Battista Alberti; y la de los disc√≠pulos, j√≥venes ansiosos de distinguirse en la pr√°ctica filos√≥fica. Es sabido que la Academia Plat√≥nica se empe√Ī√≥ en promover, con respecto al arte, una segunda y m√°s exaltada vuelta a la antig√ľedad.

La academia romana fue fundada por por Giulio Pomponio Leto, con el objeto de promover el descubrimiento e investigación de antiguos monumentos y libros. Era una especie de religión del clasicismo, mezclada con aprendizaje y filosofía. Platina, el conocido autor de las vidas de los cien primeros papas, perteneció a ella.

En Nápoles se instituyó una academia conocida como la Pontaniana. Su fundador fue Antonio Beccadelli, apodado El Panormita, y tras su muerte su director fue Il Pontano, que le dio su nombre y animó con su pensamiento.

Los romances en verso fueron el producto del escepticismo moral y el gusto artístico. Italia nunca tuvo una auténtica poesía épica, pero tuvo, sin embargo, muchos poemas llamados cantari porque contenían historias que se cantaban a la gente; y además había poemas románticos, como el Buovo d'Antona, el Regina Ancroja y otros. Pero el primero en revivir este estilo fue Luigi Pulci, quien creció en la casa de los Médicis, y que escribió el Morgante Maggiore a petición de Lucrezia Tornabuoni, madre de Lorenzo el Magnífico. El tema del Morgante está casi totalmente tomado de un oscuro poema caballeresco del siglo XV, redescubierto por Pío Rajna. Pulci construyó una estructura propia, a veces ridiculizando el tema, burlándose de los personajes, introduciendo muchas digresiones, ora caprichosas, ora científicas, ora teológicas. Pulci elevó la épica romántica a la categoría de obra de arte, unificando lo serio con lo cómico.

Con una intenci√≥n m√°s seria, Matteo Maria Boiardo, conde de Scandiano, escribi√≥ el Orlando enamorado, en el cual parece haber aspirado abarcar todas las leyendas carolingias; pero no pudo completar su tarea. Encontramos aqu√≠ tambi√©n una amplia vena humor√≠stica y burlesca. Incluso el poeta Ferrarese se adentra en el mundo del romance por su simpat√≠a hacia las maneras y sentimoentos caballerescos; esto es, el amor, la cortes√≠a, el valor y la generosidad. Un tercer poema rom√°ntico del siglo XV fue el Mambriano de Francisco Bello (Cieco de Ferrara). Escribi√≥ tanto a partir del ciclo carolingio, como de los romances de la Tabla Redonda y de la antig√ľedad cl√°sica. Fue un poeta de genio poco com√ļn y de pronta imaginaci√≥n, muy influenciado por el Boiardo, especialmente en la parte fant√°stica que introduce en sus obras.

El desarrollo del teatro en el siglo XV fue muy importante. Este tipo de literatura semi-popular nació en Florencia, y se asoció a ciertas festividades populares normalmente en honor de Juan el Bautista, santo patrón de la ciudad. Las Sacra Rappresentazione en esencia no son más que la evolución de los Misterios medievales. Aunque pertenecen a la poesía popular, algunos de sus autores fueron personajes literarios de renombre. Es suficiente citar a Lorenzo de Medici, que escribió San Giovanni e Paolo, y a Feo Belcari, autor del San Panunzio, el Abramo e Isaac y otras. A partir del siglo XV algunos elemento cómico-profanos encontraron su sitio en las representaciones sacras. Así, liberándose del convencionalismo bíblico y legendario, el Poliziano escribió el Orfeo, que, aunque en su forma externa pertenece a las representaciones sacras, se aparta sustancialmente de ellas en su contenido y en los elementos artísticos que introduce.

A partir de Petrarca las églogas eran un tipo de literatura que agradaba mucho a los italianos. En ellas, sin embargo, el elemento pastoral es sólo aparente, pues no hay nada realmente campesino en ellas. Así es la Arcadia de Jacopo Sannazzaro de Nápoles, autor del espeso poema latino De Parvu Virginis, y de algunas églogas pastorales. La Arcadia está dividida en diez églogas, en las cuales se describen las festividades, los juegos, los sacrificios y las costumbres de un grupo de pastores. Están escritas en versos elegantes, pero sería vano buscar en ellas ni el más remoto parecido con la vida en el campo. Por otra parte, incluso en el estilo, Lorenzo de Médicis fue superior. Su Nencia da Barberino, como dijo un moderno escritor, es como si fuera una nueva y clara reproducción de las canciones populares de los ambientes florentinos, fundidos en una majestuosa ola de estancias en octavas. Lorenzo se sumergió en el espíritu del desnudo realismo de la vida campestre. Hay un marcado contraste entre su trabajo y la obra convencional de Sannazzaro y otros autores. Un posible rival del Medici en este estilo, pero siempre inferior a él, fue Luigi Pulci con su Beca di Dicomaco.

La poes√≠a amorosa de este siglo no tiene gran importancia. En su lugar vemos aparecer un estilo completamente nuevo, los cantos carnavalescos, los cuales fueron un tipo de canciones corales, acompa√Īadas de mascaradas simb√≥licas, habituales en los carnavales de Florencia. Estaban escritos en metros similares a los de las baladas, y en su mayor parte se pon√≠an en boca de fiestas de trabajadores y comerciantes, los cuales, con alusiones no muy castas, cantaban alabanzas a sus oficios. Estos triunfos y mascaradas fueron dirigidos por el mismo Lorenzo. Por la noche, entraban en la ciudad grandes compa√Ī√≠as a caballo, actuando y cantando estas canciones. Algunas eran del mismo Lorenzo, las cuales sobrepasan a las dem√°s por su maestr√≠a. Aquellas tituladas Baco y Ariadna son las m√°s famosas.

Girolamo Savonarola.

Girolamo Savonarola, tras llegar a Florencia en 1489, se levant√≥ contra el movimiento literario y social del Renacimiento. Hay quien ha querido hacer de Savonarola un ap√≥stol de la libertad, otros lo consideran un precursor de la Reforma. La verdad, sin embargo, es que no fue ni lo uno ni lo otro. En su enfrentamiento con Lorenzo, √©l dirigi√≥ m√°s sus ataques contra el promotor de los estudios cl√°sicos, el mecenas de la literatura pagana, que contra el tirano pol√≠tico. Animado de un entusiasmo m√≠stico, adopt√≥ el estilo de un profeta, predicando contra la lectura de autores voluptuosos, contra la tiran√≠a de los Medici, y llamando a un gobierno popular. Esto, sin embargo, no lo hizo animado por el deseo de mayores libertades c√≠vicas, sino porque Savonarola vio en Lorenzo y su corte el mayor obst√°culo contra el retorno a la doctrina cat√≥lica, que era su √≠ntimo deseo; pensaba que este retorno se producir√≠a f√°cilmente si, tras la ca√≠da de los Medici, la rep√ļblica florentina fuese controlada por sus seguidores. Puede haber m√°s justicia en ver a Savonarola como el precursor de la Reforma. Si fue as√≠, fue m√°s de lo que √©l intent√≥. El fraile de Ferrara nunca pens√≥ en atacar el dogma papal, y siempre mantuvo que deseaba permanecer dentro de la iglesia de Roma. No tuvo ninguna de las grandes aspiraciones de Lutero, √©l simplemente repet√≠a las quejas y exhortos de Santa Catalina de Siena, deseaba una reforma de las costumbres, simplemente de las costumbres, no de la doctrina. Si prepar√≥ el camino a los movimientos religiosos alemanes e ingleses del siglo XVI, fue de manera inconsciente. En la historia de la civilizaci√≥n italiana √©l representa un retroceso, esto es, la desaparici√≥n de los grandes hechos del Renacimiento y la vuelta a las ideas medievales. Su intento de oponerse a su tiempo, de detener el curso de los hechos, de devolver a la gente a la fe del pasado, la creencia de que todos los males sociales proven√≠an de los Medici y los Borgia, su ceguera ante la realidad hist√≥rica, y su aspiraci√≥n de fundar una rep√ļblica con Jesucristo como rey, muestran a Savonarola m√°s como un fan√°tico que como un pensador. No tuvo tampoco gran m√©rito como escritor. Escribi√≥ sermones en italiano, himnos (laudi), tratados de asc√©tica y pol√≠tica, pero todos ellos groseramente escritos, y centran su importancia en aportar luz a la historia de sus ideas. Los poemas religiosos de Girolamo Benivieni son mejores que los suyos, estando escritos a partir de la misma inspiraci√≥n. En estos versos, a veces dulces, siempre c√°lidamente religiosos, Benivieni y con √©l Belcari nos devuelven a la literatura del siglo XIV.

La historia no tuvo ni muchos ni buenos estudiosos en el siglo XV. Su despertar pertenece más a épocas posteriores. En su mayoría escribieron en latín, como Leonardo Bruni de Arezzo que escribió la historia de Florencia, o Gioviano Pontano la de Nápoles. Bernardino Corio escribió la historia de Milán en italiano, pero de una manera muy ruda.

Leonardo da Vinci escribi√≥ un tratado de pintura, Alberti uno sobre escultura y arquitectura. Pero los nombres de ambos son importantes, no como autores de dichos tratados, sino por personificar otra de las caracter√≠sticas del Renacimiento: la versatilidad del genio, su aplicaci√≥n a muchos y variados temas, resultando excelentes en todos ellos. Leonardo fue arquitecto, poeta, pintor, ingeniero hidr√°ulico y distinguido matem√°tico. Alberti fue m√ļsico, estudi√≥ jurisprudencia, fue arquitecto y delineante, alcanzando fama como literato. Ten√≠a una √≠ntima atracci√≥n por la naturaleza, y una facultad casi √ļnica de asimilar todo lo que o√≠a y ve√≠a. Leonardo y Alberti son los representantes y casi un compendio en s√≠ mismos de todo el vigor del Renacimiento, que durante el siglo XVI desarroll√≥ cada una de sus partes individuales, abriendo camino a lo que muchos llaman la edad de oro de la literatura italiana.

El desarrollo del Renacimiento

La caracter√≠stica fundamental del periodo literario que sigui√≥ al Renacimiento es que se perfeccionaron todas los tipos de arte, en particular unificando el car√°cter esencialmente italiano de su lenguaje con el clasicismo en el estilo. Este periodo se sit√ļa entre 1494 y 1560, siendo 1494 el a√Īo en el que Carlos VIII de Francia entr√≥ en Italia, marcando el comienzo de la decadencia pol√≠tica de Italia y de la dominaci√≥n extranjera.

Los hombres más famosos de la primera mitad del siglo XVI fueron educados en el siglo precedente. Pietro Pomponazzi nació en 1462, Marcello Adriani Virgilio en 1464, Baltaser de Castiglione en 1468, Maquiavelo en 1469, Pietro Bembo en 1470, Miguel Angel y Ludovico Ariosto en 1474, Jacopo Nardi en 1476, Trissino en 1478 y Francesco Guicciardini en 1482. La actividad literaria que se produce desde el final del siglo XV hasta la mitad del siguiente fue el producto de las condiciones sociales y políticas de la edad anterior.

Maquiavelo y Francesco Guicciardini fueron los creadores iniciales de la ciencia histórica. Las principales obras de Maquiavelo son la Historia florentina, el Discurso sobre la primera década de Tito Livio, el Arte de la guerra y El príncipe. Su mérito consiste en haber sido el creador de la ciencia experimental en política, al haber observado los hechos, estudiado la historia y obtenido consecuencias a partir de ello. Su historia es a veces inexacta en los hechos, siendo una obra más política que histórica. La peculiaridad del genio de Maquiavelo descansa, como es sabido, en su sentido artístico para el tratamiento y la discusión de la política en y por sí misma, sin mirar a un fin inmediato en su capacidad de abstracción desde las apariencias parciales del transitorio presente, con la intención más de imbuirse del reino eterno e innato, y hacerlo sujeto en sí mismo.

Cercano a Maquiavelo tanto como historiador que como hombre de estado se sit√ļa Guicciardini, persona muy observadora, y empe√Īada en reducir sus observaciones a una ciencia. Su Historia de Italia, que va desde la muerte de Lorenzo de M√©dicis hasta 1534, est√° llena de sabidur√≠a pol√≠tica, tiene partes diestramente distribuidas, da una v√≠vida imagen del car√°cter de los personajes que trata y est√° escrita con gran estilo. Muestra un profundo conocimiento del coraz√≥n humano, y describe con realismo los temperamentos, las capacidades y los h√°bitos de las diferentes naciones europeas. Retrocediendo hacia las causas de los sucesos, busca la explicaci√≥n de los divergentes intereses de los pr√≠ncipes y de sus rec√≠procos celos. El hecho de haber sido testigo de muchos de los hechos que relata, y haber tomado parte en ellos, a√Īade autoridad a su trabajo. Las reflexiones pol√≠ticas son siempre profundas; en el Pensieri, como dice Gino Capponi, parece intentar extraer a trav√©s de un auto-examen una quintaesencia, como si dij√©ramos, de las cosas observadas y hechas por √©l, empe√Īado as√≠ en formar una doctrina pol√≠tica todo lo adecuada posible en todas sus partes. Maquiavelo y Guicciardini pueden ser considerados como distinguidos historiadores as√≠ como los creadores de la ciencia hist√≥rica basada en la observaci√≥n.

Inferiores a ellos, pero aun así dignos de mención, están Jacopo Nardi (historiador justo y fiable, hombre virtuoso que defendió los derechos de Florencia contra los Médicis antes de Carlos V), Benedetto Varchi, Giambattista Adriani, Bernardo Segni, y ya fuera de la Toscana, Camillo Porzio (que relató la Conjura de los Barones y la historia de Italia desde 1547 a 1552), Angelo di Costanza, Pietro Bembo, Paolo Paruta y otros.

El Orlando Furioso de Ariosto fue una continuaci√≥n del Orlando Enamorado del Boiardo. Su principal caracter√≠stica es que asimil√≥ el romance caballeresco al estilo y los modelos del clasicismo. Ariosto fue ya un artista s√≥lo por el amor a su trabajo, por su √©pica. Su √ļnica intenci√≥n fue hacer un romance que agradara tanto a √©l como a su generaci√≥n. Su Orlando no tiene un prop√≥sito grave o serio, al contrario, crea un mundo fant√°stico en el que el poeta divaga, indulgente con su capricho, y a veces sonri√©ndose por su propio trabajo. Su gran deseo es describirlo todo con la mayor perfecci√≥n posible; el cultivo del estilo es lo que le ocupa m√°s. En sus manos el estilo se hace maravillosamente pl√°stico con todos los conceptos, tanto los elevados como los bajos, los serios o los divertidos. La estancia en octos√≠labos alcanza en √©l la m√°s alta perfecci√≥n en gracia, variedad y armon√≠a.

Mientras tanto, mano a mano con el romance, hubo intentos para una √©pica hist√≥rica. Gian Giorgio Trissino de Vicenza compuso un poema titulado Italia liberada de los Godos. Muy versado en las formas antiguas, se form√≥ en √©stas, al objeto de cantar las campa√Īas de Belisario; dec√≠a que se hab√≠a forzado a observar las reglas de Arist√≥teles, y que hab√≠a imitado a Homero. Vemos en √©l, de nuevo, uno de los productos del Renacimiento, y aunque la obra de Trissino es de pobre inventiva y no tiene ning√ļn color po√©tico original, nos permite comprender mejor cu√°les eran los esquemas de pensamiento del siglo XVI.

La poes√≠a l√≠rica no es ciertamente una de las cosas que se alza a gran altura en el siglo XVI. Con una falta absoluta de originalidad, pareciera que en este siglo no hubo nada mejor que hacer que copiar a Petrarca. Sin embargo, incluso en esta pobre empresa hubo poetas vigorosos. Monsignore Giovanni Guidiccioni de Lucca (1500 ‚Äď 1541) demostr√≥ un generoso coraz√≥n. En elegantes sonetos dio expresi√≥n a su pena por el deplorable estado al que se hab√≠a reducido a su pa√≠s. Francesco Molza de M√≥dena (1489 ‚Äď 1544), estudioso del griego, lat√≠n y hebreo, escribi√≥ con agradable estilo y con emoci√≥n. Giovanni della Casa (1503 ‚Äď 1556) y Pietro Bembo (1470 ‚Äď 1547), aunque pretrarquista, fueron elegantes. Incluso Miguel Angel se hizo petrarquista en ocasiones, y en sus poemas dej√≥ la marca de su extraordinario y original genio. E incluso encontramos un buen n√ļmero de damas junto a estos poetas, como Vittoria Colonna (amada por Miguelangel), Veronica Gambara, Tullia d'Aragona y Giulia Gonzaga, poetisas de gran delicadeza y superiores en genio a muchos de los literatos de su tiempo.

Muchas tragedias se escribieron en el siglo XVI, pero todas fueron bastante flojas. La causa fue la indiferencia moral y religiosa de los italianos, la falta de fuertes pasiones y caracteres vigorosos. El primero en ocupar el escenario trágico fue Trissino con su Sofonisba, siguiendo escrupulosamente loas reglas técnicas del arte, pero escrita en versos pesados, sin el calor del sentimiento. El Oreste y el Rosmunda de Giovanni Rucellai no fueron mucho mejores, ni la Antigona de Luigi Alamanni. Sperone Speroni en su Canace y Giraldi Cintio en su Orbecche intentaron convertirse en los innovadores de la literatura trágica, pero sólo consiguieron hacerla grotesca. Decididamente superior a todas ellas fue el Torrismondo de Torcuato Tasso, especialmente por los coros, que a veces recuerdan los coros de las tragedias griegas.

La comedia italiana del siglo XVI fue prácticamente una copia de la comedia latina. Casi siempre tenían la misma trama, los mismos personajes ancianos, los sirvientes, la solterona, y el argumento era a menudo el mismo. Así, el Lucidi de Agnolo Firenzuola, y el Vecchio Amoroso de Donato Giannotti fueron copias de comedias de Plauto, lo mismo que el Sporta de Giambattista Gelli, el Marito de Lodovico Dolce y otros. Parece que solamente tres escritores pueden distinguirse entre los muchos que escribieron comedias: Maquiavelo, Ariosto y Giovan Maria Cecchi. En su Mandragora Maquiavelo, al contrario que los otros, compuso una comedia con carácter, creando personajes que se mantienen vivos incluso ahora, porque fueron copiados de la realidad gracias a una fina y observadora mirada. Ariosto, por su parte, se distinguió más por la descripción de los hábitos de su tiempo, en especial las de los nobles de Ferrara, que por la descripción objetiva de sus personajes. Finalmente, Cecchi dejó en sus comedias un tesoro de lenguaje hablado, que en la actualidad nos permite de forma magnífica tener conocimiento de aquella época. El notable Pietro Aretino puede ser también incluido en la lista de los mejores escritores de comedias.

En el siglo XV tambi√©n se dio algo de poes√≠a amorosa. Antonio Cammelli, apodado el Pistoian, merece especial menci√≥n, debido a sus acres bonhomie, como Saint-Beuve las llam√≥. Pero fue Franceso Berni quien llev√≥ este tipo de literatura a su perfecci√≥n en el siglo XVI. A partir de √©l a ese estilo se le denomina tambi√©n poes√≠a bernesca. En los berneschi escontramos casi el mismo fen√≥meno del que ya hab√≠amos tenido noticia en relaci√≥n con el Orlano furioso. Era el arte por el arte mismo lo que inspir√≥ e impuls√≥ a Berni a escribir, as√≠ como a Anton Francesco Grazzini, llamado Il Lasca, y a otros escritores menores. Puede decirse que no hay nada en su poes√≠a, y es cierto que tienen especial predilecci√≥n en alabar las cosas bajas y ruines y en mofarse de lo que es noble y serio. La poes√≠a bernesca es el m√°s claro reflejo del escepticismo moral y religioso que fue una de las caracter√≠sticas de la vida social italiana del siglo XVI, y que se encuentra m√°s o menos en todas las obras de ese periodo, ese escepticismo que par√≥ la Reforma religiosa en Italia, y que por su parte fue consecuencia de las condiciones hist√≥ricas. Los berneschi, y en especial Berni mismo, a veces adoptan un tono sat√≠rico, pero lo suyo no puede llamarse s√°tira con propiedad. Quienes s√≠ cultivaron la s√°tira pura fueron, por otra parte, Antonio Vincinguerra, veneciano, Ludovico Alamanni y Ariosto, √©ste √ļltimo superior a todos ellos por la √°tica elegancia de su estilo, y por una cierta franqueza con tendencia a la malicia, que es particularmente interesante cuando el poeta habla de s√≠ mismo.

En el siglo XVI hubo no pocas obras did√°cticas. En su poema Api, Giovanni Rucellai se acerca a la perfecci√≥n de Virgilio. Su estilo es claro y luminoso, y a√Īaden inter√©s a su libro las frecuentes alusiones a los sucesos de su tiempo. Pero la obra did√°ctica que sobrepasa a las dem√°s en importancia es El Cortesano de Baltasar Castiglione, en la cual imagina una discusi√≥n en el palacio de los duques de Urbino entre caballeros y damas sobre cuales son las cualidades que se requieren para ser un perfecto cortesano. Este libro es una valiosa ilustraci√≥n de la situaci√≥n moral e intelectual de la alta sociedad italiana en la primera mitad del siglo XVI.

De los novelistas del siglo XVI, los dos más importantes fueron Grazzini y Matteo Bandello; el primero tan juguetón y estrafalario como grave y solemne el segundo. Bandello fue fraile dominico y obispo, no obstante lo cual sus novelas son de tema relajado, y en ellas a menudo se pone en ridículo a los eclesiásticos de su tiempo.

En un tiempo como el siglo XVI en el que eran tan fuertes la admiraci√≥n por las cualidades del estilo y el deseo de una cl√°sica elegancia, es natural que se pusiera gran atenci√≥n en la traducci√≥n de autores griegos y latinos. Entre las muchas traducciones de la √©poca son a√ļn famosas las de la Eneida y de las Pastorales de Longus el Sofista realizadas por Annibale Caro, as√≠ como las traducciones de las Metamorfosis de Ovidio por Giovanni Andrea dell'Angillare, la de El puente de oro de Apuleyo hecha por Firenzuola, y las de las Vidas y la Moralia de Plutarco por Marcello Adriani.

Torquato Tasso.

Los historiadores de la literatura italiana dudan en si Torquato Tasso deber√≠a ser situado en el periodo de m√°s alto desarrollo del Renacimiento, o si deber√≠a formar un periodo √©l solo, intermedio entre el citado y el posterior a √©l. Ciertamente fue una persona en clara disarmon√≠a con la √©poca en la que vivi√≥. Su fe religiosa, la seriedad de su car√°cter, la profunda melancol√≠a que habitaba su coraz√≥n, su continua aspiraci√≥n a la perfecci√≥n ideal, todo le sit√ļa fuera del periodo literario representado por Maquiavelo, Ariosto y Berni. Como dice bien Carducci, Tasso es el leg√≠timo heredero de Dante: √©l cree, y justifica su fe con la filosof√≠a; √©l ama, y escribe de su amor con culto estilo; √©l es un artista, y escribe di√°logos de especulaci√≥n escol√°stica que podr√≠an considerarse plat√≥nicos. S√≥lo ten√≠a dieciocho a√Īos cuando, en 1562, se atrevi√≥ con la poes√≠a √©pica y escribi√≥ el Rinaldo, en el cual se dijo que hab√≠a intentado reconciliar el esquematismo aristot√©lico con la variedad de Ariosto, A continuaci√≥n escribi√≥ el Aminta, un drama pastoral de exquisita gracia. Pero el trabajo al que se dedic√≥ por m√°s tiempo fue un poema heroico, el cual le absorbi√≥ por completo. √Čl mismo explica su intenci√≥n en los tres Discursos escritos mientras compon√≠a su Jerusalem: elegir√≠a un tema grande y atrayente, no tan antiguo como para haber perdido todo su inter√©s, ni tan reciente que le impidiera inventarse situaciones; lo tratar√≠a rigurosamente de acuerdo a las reglas de la unidad de acci√≥n observadas por los poemas griegos y latinos, pero con mucha mayor variedad y esplendor de episodios, de manera que en este punto no se alejara mucho del romance; y finalmente los escribir√≠a con altisonante y recargado estilo. Y esto es lo que hizo Tasso en su Jerusalem liberada, el tema de la cual es la liberaci√≥n del sepulcro de Cristo en el siglo XI por Godofredo de Bouill√≥n. El poeta no sigue fielmente los hechos hist√≥ricos, pero nos coloca ante sus principales motivaciones, incluyendo en ellas la actuaci√≥n sobrenatural de Dios y Sat√°n. La Jerusalem es el mejor poema heroico que Italia ha dado. Se aproxima a la perfecci√≥n cl√°sica. Sus episodios son sobre todo hermosos. Est√° escrito con profundo sentimiento, y todo en √©l refleja el alma melanc√≥lica del poeta. Respecto al estilo, sin embargo, aunque Tasso se empe√Ī√≥ aplicadamente en ce√Īirse a los modelos cl√°sicos, no puede dejar de notarse que hace excesivo uso de met√°foras, de ant√≠tesis, de conceptos rebuscados; y es justo desde este punto de vista que algunos historiadores han situado a Tasso en el periodo literario conocido gen√©ricamente con el nombre de Secentismo, aunque otros, m√°s moderados en su cr√≠tica, afirman que √©l s√≥lo prepar√≥ el camino.

Decadencia de la literatura italiana bajo el dominio espa√Īol

Desde aproximadamente 1559 comienza un periodo de decadencia en la literatura italiana. Bajo la dominaci√≥n espa√Īola, los escritores vieron limitadas sus actividades. Tommaso Campanella fue torturado por la Inquisici√≥n y Giordano Bruno fue quemado en la hoguera. Cesare Balbo dijo que si la felicidad de las masas consiste en la paz sin esfuerzo, si la nobleza consiste en tener el t√≠tulo sin el poder, si los pr√≠ncipes est√°n satisfechos en la aquiescencia de su ley sin verdadera independencia, sin soberan√≠a, si literatos y artistas se contentan con escribir, pintar y construir con el aplauso de sus contempor√°neos, pero sin la aprobaci√≥n de la posteridad, si una naci√≥n entera es feliz en el bienestar sin dignidad y con el tranquilo ascenso de la corrupci√≥n, entonces no ha habido periodo m√°s feliz para Italia que los 140 a√Īos que van desde el Tratado de Cateau-Cambresis hasta la Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola. Este periodo es conocido en la historia de la literatura italiana como el Secentismo. Sus escritores recurrieron a la exageraci√≥n, intentando producir el efecto de lo que en arte se conoce como manierismo o barroquismo, rivalizando unos con otros en el uso de met√°foras, afectaciones, hip√©rboles y otras rarezas, eliminando toda sustancia del pensamiento.

A la cabeza de la escuela secentista estaba Giambattista Marino, de N√°poles, nacido en 1569, conocido principalmente por su largo poema Adone. Utilizaba las m√°s extravagantes met√°foras, las m√°s forzadas ant√≠tesis y los conceptos m√°s rebuscados. Encadenaba ant√≠tesis juntas una tras otra, rellenando estancias sin pausa. Alessandro Achillini, de Bolonia, sigui√≥ los pasos de Marini, pero de manera incluso m√°s extravagante. Casi todos los poetas del siglo XVII estuvieron m√°s o menos afectados por el ‚Äúmarinismo‚ÄĚ. Alessandro Guidi, aunque sin llegar a las exageraciones de su maestro, es rimbombante y pesado, mientras que Fulvio Testi es artificial y afectado. Tanto Guidi como Testi sintieron la influencia de otro poeta, Gabriello Chiabera, nacido en Savona en 1552. Enamorado de los griegos, ide√≥ nuevos metros, especialmente en imitaci√≥n de P√≠ndaro, tratando en ellos de religi√≥n, moral, historia y temas amorosos. Chiabera, aunque elegante en las formas, intenta disimular la falta de sustancia con ornamentos po√©ticos de todo tipo. A pesar de ello, la escuela de Chiabera representa una mejora, mostrando en ocasiones aptitudes l√≠ricas desperdiciadas por su entorno literario.

Vincenzo da Filicaja, florentino, mostró talento lírico, particularmente en sus canciones a la Viena asediada por los turcos, que le elevaron sobre los vicios de su tiempo; pero incluso en él se aprecia claramente el artificio retórico y el concepto vacío. En general, toda la poesía del siglo XVII presenta los mismo defectos pero en diversos grados, pudiendo éstos resumirse en ausencia de sentimiento y exageración de las formas.

Surgió entonces la creencia en que sería necesario cambiar la forma para recuperar la literatura, instituyéndose en 1690 la Academia de la Arcadia. Sus fundadores fueron Giovanni Maria Crescimbeni y Gian Vincenzo Gravina. La Arcadia se denominó así su principal intención fue imitar la simplicidad de los antiguos pastores que se suponía habían vivido en la Arcadia en la época dorada. Como los secentistas erraron en su desmesurado deseo de novedad, así los arcadianos propusieron el retorno a los campos de la verdad, cantando siempre temáticas de pastoril simplicidad. Esto no conllevó sino la mera sustitución de un viejo artificio por otro nuevo, cayendo desde lo rimbombante a lo afeminado, de lo hiperbólico a lo mezquino, de la pesadez al excesivo refinamiento.

Portada de la primera edición de la Secchia Rapita del Tassoni, impresa en Ronciglione(Lazio en 1624.

La Arcadia fue una reacci√≥n al secentismo, pero una reacci√≥n que s√≥lo tuvo √©xito en empobrecer y marchitar a√ļn m√°s la literatura italiana. Los poemas de la Arcadia llenan varios vol√ļmenes, y est√°n hechos en sonetos, madrigales, canzonette y versos blancos. El m√°s distinguido entre los entre los que cultivaban el soneto fue Felipe Zappi, entre los autores de canciones el m√°s ilustre fue Paolo Rolli, mientras que Innocenzo Frugoni fue el m√°s famoso de todos, hombre de imaginaci√≥n fruct√≠fera pero de escaso intelecto.

Mientras que las condiciones políticas y sociales en la Italia del siglo XVII parecían evidenciar que todo destello de inteligencia había desaparecido, algunos pensadores fuertes e independientes, como Bernardino Telesio, Lucilio Vanini, Bruno y Campanella llevaron el pensamiento filosófico por derroteros originales, preparando el camino a las conquistas de Galileo Galilei, el gran contemporáneo de René Descartes en Francia y de Francis Bacon en Inglaterra. Galileo no fue sólo un gran hombre de ciencia, sino que también ocupó un conspicuo lugar en la historia de las letras. Devoto estudiante de Ludovico Ariosto, parece incorporar a su prosa las cualidades del gran poeta: una libertad expresiva clara y franca, precisa y fácil, pero al mismo tiempo elegante. La prosa de Galileo es la perfecta antítesis de la poesía de su tiempo y es considerada por muchos como la mejor prosa que jamás ha tenido Italia.

Otro s√≠ntoma de reactivaci√≥n, un signo de rebeli√≥n contra la vileza de la vida social italiana, se nos ofrece en la s√°tira, particularmente la de Salvator Rosa y Alessandro Tassoni. El primero, nacido en 1615 cerca de N√°poles, fue pintor, m√ļsico y poeta. Como poeta se dol√≠a de la vil condici√≥n de su pa√≠s, y dio rienda suelta a sus sentimientos en lo que otro escritor sat√≠rico, Giuseppe Giusti, llam√≥ generosi rabbuffi. Fue un precursor de la literatura patri√≥tica, que inaugura la revitalizaci√≥n del siglo XVIII. Por su parte, Tassoni, un hombre verdaderamente excepcional en su tiempo, fue superior a Rosa. En medio de la neblina servil de la √©poca mostr√≥ su juicio independiente, y su Secchia Rapita le probaron como escritor eminente. √Čste es un poema heroico y c√≥mico, que es al mismo tiempo √©pica y s√°tira personal. Fue lo suficientemente audaz para atacar a los espa√Īoles en sus Fil√≠picas, en las cuales urg√≠a al duque Carlo Emanuele de Savoya a persistir en la guerra contra ellos.

El renacer de la literatura en italiano en el siglo XVIII

Una vez que se hubo liberado de la dominaci√≥n espa√Īola en el siglo XVIII, la nueva situaci√≥n pol√≠tica italiana comenz√≥ a mejorar bajo Jos√© II, Emperador del Sacro Imperio Romano, y sus sucesores. Estos pr√≠ncipes estuvieron muy influenciados por los fil√≥sofos, los cuales a su vez estaban bajo la influencia del amplio movimiento ideol√≥gico que se expand√≠a por Europa y era conocido como la Ilustraci√≥n.

Gianbattista Vico representa el despertar de la conciencia hist√≥rica en Italia. En su Ciencia Nueva, investig√≥ las leyes que gobiernan el progreso de la raza humana, conforme a las cuales se desarrollar√≠an los hechos hist√≥ricos. A partir del estudio psicol√≥gico del hombre intent√≥ inferir la naturaleza com√ļn a todas las naciones, es decir, las leyes universales de la Historia, por las cuales las civilizaciones surgen, florecen y caen. A partir del mismo esp√≠ritu que inspir√≥ a Vico surgi√≥ un tipo de investigaci√≥n diferente, la de las fuentes de la historia civil y literaria de Italia.

Ludovico Antonio Muratori, tras recoger en su Rerum Italicarum Scriptores las cr√≥nicas, biograf√≠as, cartas y diarios sobre historia italiana entre 500 y 1500, y una vez discutidas las m√°s oscuras cuestiones hist√≥ricas en el Antiquitates Italicae medii aevi, escribi√≥ los Anales de Italia, minuciosa narraci√≥n de hechos a partir de las fuentes originales. Socios de Muratori en su investigaci√≥n hist√≥rica fueron Scipione Maffei de Verona y Apostolo Zeno de Venecia. En su Verona ilustrada, Maffei nos dej√≥ no solo una joya para la lectura sino tambi√©n una excelente monograf√≠a hist√≥rica. Zeno a√Īadi√≥ erudici√≥n a la historia de la literatura, tanto en sus Dissertazioni Vossiane como en sus notas a la Biblioteca de la Elocuencia Italiana de Monse√Īor Giusto Fontanini. Girolamo Tiraboschi y el conde Giovanni Maria Mazzuchelli de Brescia se dedicaron asimismo a la historia de la literatura.

Al mismo tiempo que el nuevo espíritu de los tiempos llevaba a la investigación de las fuentes históricas, se impulsaba la investigación de los mecanismos que regían las leyes económicas y sociales. Francesco Galiani escribió sobre la moneda; Gaetano Filangieri escribió la Ciencia de la legislación; Cesare Beccaria, en su Tratado de los delitos y las penas, contribuyó enormemente a la reforma del sistema penal, promoviendo la abolición de la tortura.

Giuseppe Parini

La figura m√°s importante del renacer literario del siglo XVIII fue Giuseppe Parini. Naci√≥ en un pueblo de la Lombard√≠a en 1729, se educ√≥ en Mil√°n, y de joven fue conocido entre los poetas de la Arcadia por el nombre de Darisbo Elidonio. Incluso como poeta de la Arcadia, Parini fue muy original. En una colecci√≥n de poemas que public√≥ a los 23 a√Īos bajo el seud√≥nimo de Ripano Eupilino, demostr√≥ su capacidad para captar escenas de la vida real, mientras que en sus piezas sat√≠ricas exhibi√≥ su franca oposici√≥n al esp√≠ritu de su tiempo. Estos poemas, aunque poco originales, indican una resuelta determinaci√≥n de combatir los convencionalismos literarios. Superando sus poemas de juventud, se present√≥ como un innovador de la l√≠rica, rechazando tanto el petrarquismo como el secentismo y la Arcadia, las tres enfermedades que el pensaba hab√≠an debilitado el arte italiano los siglos precedentes. En sus Odas se escucha todav√≠a su tono sat√≠rico, pero surge a√ļn m√°s fuerte en su El d√≠a, en el cual se imagina a s√≠ mismo como preceptor que ense√Īa a un joven patricio milan√©s los modos y maneras de la vida galante, descubriendo todas sus rid√≠culas frivolidades y desenmascarando con delicada iron√≠a la futilidad de los h√°bitos aristocr√°ticos. Dividiendo el d√≠a en cuatro partes: La Ma√Īana, El Mediod√≠a, La Tarde y La Noche, describe las banalidades de las que est√°n compuestas, asumiendo as√≠ el libro un valor hist√≥rico y sociol√≥gico mayor. Como artista, volviendo a las formas cl√°sicas, aspirando a la imitaci√≥n de Virgilio y Dante, abri√≥ el camino a la escuela de Vittorio Alfieri, Ugo Foscolo y Vincenzo Monti. Como obra de arte, La Ma√Īana es extraordinaria por su delicada iron√≠a. El verso tiene armon√≠as nuevas, a veces un poco duras y rotas, como una protesta contra la monoton√≠a de la Arcadia.

La s√°tira de Gasparo Gozzi es menos elevada, pero tiene la misma finalidad que la de Parini. En su Observatorio, similar al Espectador de Joseph Addison, en su Gazeta Veneciana y en su Mundo Moral, por medio de alegor√≠as y originalidades, ataca los vicios con delicado toque, presentando una pr√°ctica moral. La s√°tira de Gozzi tiene un cierto parecido con el estilo de Luciano. La prosa de Gozzi es gr√°cil y viva, a pesar de imitar a los escritores del siglo XIV. Otro escritor sat√≠rico de la primera mitad del siglo XVIII fue Giuseppe Baretti de Tur√≠n. En un peri√≥dico llamado La Fusta Literaria critica sin compasi√≥n las obras que se publican en ese momento en Italia. Sus viajes le ense√Īaron mucho; su larga estancia en Gran Breta√Īa contribuy√≥ al car√°cter independiente de su pensamiento. La Fusta fue el primer libro de cr√≠tica independiente dirigido contra la Arcadia y los pedantes.

Este movimiento de reforma buscaba el abandono de lo convencional y artificioso, volviendo a la veracidad. Apostolo Zeno y Metastasio (el nombre arcadiano de Pietro Trapassi, nacido en Roma) tuvieron como empe√Īo el hacer compatibles el melodrama y la raz√≥n. Metastasio mostr√≥ frescura en la expresi√≥n de los afectos, un desarrollo natural de los di√°logos y algo de inter√©s en la trama; si no hubiera ca√≠do en el refinamiento artificial y empalagoso, as√≠ como en frecuentes anacronismos, estar√≠a considerado el principal reformador del teatro del siglo XVIII. Carlo Goldoni, veneciano, super√≥ las viejas formas populares de la comedia, con sus personajes de pantalone, el doctor, arlequ√≠n, Brighella, etc. retomando la Commedia dell'Arte seg√ļn el ejemplo de Moli√®re. Los personajes de Goldoni son a menudo superficiales, pero los di√°logos son muy vivos. Escribi√≥ cerca de 150 comedias, sin tiempo para pulirlas y perfeccionarlas, continuando as√≠ la comedia de personajes que inici√≥ Maquiavelo con su Mandr√°gora. La aptitud dram√°tica de Goldoni se refleja en el hecho de que tom√≥ casi todos sus personajes de la sociedad veneciana, consiguiendo dotarles de una inacabable variedad. Muchas de sus comedias las escribi√≥ en dialecto veneciano.

Las ideas que impulsaron la Revolución francesa de 1789 dieron un sentido especial a la literatura italiana en la segunda mitad del siglo XVIII. El amor a la libertad y el deseo de igualdad crearon una literatura con propósito nacional, que buscaba mejorar la situación del país liberándolo del doble yugo del despotismo político y del religioso. Los italianos que aspiraban a una redención política consideraban ésta inseparable de una recuperación intelectual, que al mismo tiempo creían sólo podía llevarse a efecto volviendo al antiguo clasicismo. Este fenómeno fue una repetición de lo que ya había ocurrido en la primera mitad del S. XV.

Patriotismo y clasicismo, por lo tanto, fueron los dos principios que inspiraron la literatura que comienza con Vittorio Alfieri. Este autor adoraba las idea griega y romana de la libertad del pueblo en armas contra la tiranía. Tomó los temas de sus tragedias de la historia de dichas naciones e hizo hablar a los antiguos personajes como si fueran revolucionarios de su tiempo. La escuela de la Arcadia, con su verborrea y trivialidad, fue rechazada. Su intención fue ser escueto, conciso, fuerte y amargo, aspirando a lo sublime como oposición a lo bajo o pastoral. Salvó la literatura de la vacuidad arcadiana, encaminándola hacia una motivación nacional, armada solamente con el patriotismo y el clasicismo.

Ugo Foscolo.

Ugo Foscolo fue a su vez un patriota entusiasta, inspirado tambi√©n en los modelos cl√°sicos. Las Cartas de Jacopo Ortis, inspiradas en el Werther de Goethe, son una historia de amor mezclada con patriotismo; contienen una violenta protesta contra el Tratado de Campo Formio, junto a un arrebato sentimental del propio Foscolo fundado en sus propios problemas amorosos. Sus pasiones fueron repentinas y violentas, y a una de ellas es a la que debe el Ortis su origen, siendo quiz√°s √©sta la mejor y m√°s sincera de todas sus obras. En ella es a veces pomposo y ret√≥rico, pero mucho menos que, por ejemplo, en sus lecciones Del origen y del oficio de la literatura. En general, la prosa de Foscolo es ampulosa y afectada, reflejando el car√°cter de un hombre que siempre gust√≥ de posar en actitud dram√°tica. Este fue, en efecto, el principal defecto de la √©poca napole√≥nica, en la que causaba repulsi√≥n todo lo com√ļn, lo simple o lo natural; todo deb√≠a asumir siempre un aspecto heroico. En Foscolo esta tendencia fue excesiva. Los Sepulcros, que es su mejor poema, est√° marcado por los elevados sentimientos y la maravillosa maestr√≠a en la versificaci√≥n. Hay pasajes oscur√≠simos en √©l, hasta el punto de parecer como si incluso el autor mismo no se hubiera formado una clara idea de ellos. Dej√≥ incompletos tres Himnos a las Gracias, en los cuales cant√≥ a la belleza como fuente y origen de la cortes√≠a, de todas las cualidades elevadas y de la felicidad. Entre sus obras en prosa ocupa un lugar relevante su traducci√≥n del Viaje Sentimental de Laurence Sterne, escritor del cual Foscolo estuvo profundamente influenciado. Tras exiliarse en Inglaterra, muri√≥ all√≠, pero con tiempo de escribir para el p√ļblico ingl√©s algunos ensayos sobre Petrarca, textos del Decamer√≥n y Dante, los cuales son notables por la √©poca en la que est√°n escritos, y que bien puede decirse que inician un nuevo tipo de cr√≠tica literaria en Italia. Foscolo es todav√≠a muy admirado, y no sin raz√≥n. Aquellos que hicieron la revoluci√≥n de 1848 crecieron con sus obras.

Vincenzo Monti también fue un patriota, pero a su manera. No tuvo un sentimiento profundo que le guiara, o más bien, la volubilidad de sus sentimientos fue su principal característica, pero todos ellos fueron formas distintas de patriotismo que tomaban el lugar del anterior. Vio un peligro para su país en la Revolución francesa, y escribió el Peregrino Apostólico, el Bassvilliana y el Feroniade; las victorias de Napoleón le impulsaron a escribir el Pronreteo y la Mussagonia; en su Fanatismo y en su Superstición atacó al papado; posteriormente cantó alabanzas a los austriacos. Así, con cada gran acontecimiento cambiaba sus ideas, con una facilidad que podría parecer increíble, pero que es fácilmente explicable. Monti fue sobre todo un artista; todo lo demás en él era factible de cambio. Sabiendo más bien poco de griego, tuvo éxito al hacer una traducción de la Iliada que es notable por su sentimiento homérico, mientras que en su Bassvilliana alcanza cotas cercanas a Dante. En él la poesía clásica pareció revivir en toda su florida grandeza.

Monti naci√≥ en 1754, Foscolo en 1778; cuatro a√Īos m√°s tarde todav√≠a nacer√≠a otro poeta de la misma escuela: Giambattista Niccolini. En literatura fue un clasicista y en pol√≠tica un Ghibelino, una rara excepci√≥n en la g√ľelfa Florencia, su ciudad natal. Al imitar a Esquilo, as√≠ como al escribir el Discurso sobre la tragedia griega o el Sublime Miguelangel, Niccolini mostr√≥ su devoci√≥n apasionada hacia la literatura cl√°sica. En sus tragedias se liber√≥ de la excesiva rigidez de Alfieri, acerc√°ndose en parte a los autores tr√°gicos ingleses y alemanes. Casi siempre eligi√≥ temas pol√≠ticos, esforz√°ndose por mantener vivo en sus compatriotas el amor a la libertad. As√≠, escribi√≥ el Nabucco, Antonio Foscarini, Giovanni da Procida, Ludovico el Moro y otros. Asedi√≥ la Roma papal en Arnaldo de Brescia, una larga pieza tr√°gica no susceptible de escenificaci√≥n, m√°s √©pico que teatral. Las tragedias de Niccolini muestran una rica vena l√≠rica m√°s que genio dram√°tico. Tiene el m√©rito de haber reivindicado las ideas liberales, y en haber abierto un nuevo camino para la tragedia italiana.

Carlo Botta, nacido en 1766, fue testigo del espolio francés en Italia y de la dominación napoleónica. Escribió una Historia de Italia desde 1789 a 1814, continuando posteriormente la Historia de Guicciardini hasta 1789. Escribió siguiendo los modos de los autores latinos, intentando imitar a Titio Livio, poniendo juntos largos y sonoros periodos en un estilo que intenta ser como el de Boccacio, pero teniendo poco cuidado en lo que constituye el material crítico de la historia, solo intentando declamar con su académica prosa a mayor gloria de su país. Botta quería ser clásico en un estilo que ya no podía ser considerado así, fallando por lo tanto en la consecución de su objetivo literario. Su fama es sólo la de un hombre de noble y patriota corazón. No tan mala como las dos historias de Italia es su Guerra de la Independencia americana.

Junto a Botta aparece Pietro Colletta, napolitano nacido nueve a√Īos despu√©s de √©l. √Čl tambi√©n tiene, en su Historia del Reino de N√°poles entre 1734 y 1825, la idea de defender la independencia y libertad de Italia en un estilo calcado al de T√°cito, pero con mejor fortuna que Botta. Posee un estilo nervioso, escueto y directo, que hace muy atractiva la lectura de su libro. Se comenta que Pietro Giordani y Gino Capponi lo corrigieron para √©l. Lazzaro Pappi, de Lucca, autor de los Comentarios a la revoluci√≥n francesa de 1789 a 1814, no es del todo simiar a Botta y Coletta. El tambi√©n fue un historiador al estilo cl√°sico, y trata los temas con sentimiento patri√≥tico, pero como artista tal vez sea m√°s excelso que ellos.

Mientras las m√°s ardientes pasiones pol√≠ticas se enfrentaban, y mientras los m√°s brillantes hombres de genio en la nueva escuela cl√°sica y patriota eran puristas a la altura de sus influencias, surgi√≥ la pol√©mica sobre la pureza del lenguaje. En la segunda mitad del siglo XVIII la lengua italiana estaba llena de expresiones francesas. Hab√≠a una gran indiferencia hacia la forma, y a√ļn m√°s hacia la elegancia del estilo. La prosa necesitaba de una recuperaci√≥n por el bien de la dignidad nacional, y se pens√≥ que esto no podr√≠a conseguirse si no era a trav√©s de la vuelta a los grandes escritores del siglo XIV, a los aurei trecentisti, como eran conocidos, o en su defecto a los cl√°sicos de la literatura italiana. Uno de los promotores de esta nueva escuela fue Antonio Cesari de Verona, quien reedit√≥ los antiguos autores y public√≥ una nueva edici√≥n, con a√Īadidos, del Vocabolario della Crusca (N. del T.: lo que en espa√Īol ser√≠a llamado un Vocabulario de la Academia). Escribi√≥ un discurso titulado Sobre el estado actual de la lengua italiana, empe√Ī√°ndose en establecer la supremac√≠a del toscano y de sus tres grandes representantes: Dante, Petrarca y Boccaccio. Siguiendo este principio escribi√≥ varios libros, esforz√°ndose en copiar a los trecentistas tan fielmente como fuera posible. Pero el patriotismo en Italia tiene siempre algo de provinciano, y as√≠, contra esta supremac√≠a toscana proclamada y defendida por Cesari, surgi√≥ una escuela lombarda que no quer√≠a saber nada del toscano y que, siguiendo la De vulgari eloquentia de Dante, volv√≠an a la idea de una lingua illustre.

Aunque la polémica era ya vieja, amplia y ácidamente argumentada en el Cinquecento por Varchi, Muzio, Lodovico Castelvetro, Speroni y otros, ahora surgía con nuevas fuerzas. A la cabeza de la escuela lombarda estaba Vincenzo Monti y su hijastro el conde Giulio Perticari. El primero escribió Proposta di alcune correzioni ed aggiunte al vocabolario della Crusca, en el cual atacaba el toscanismo de la Crusca con estilo grácil y simple, al punto de conseguir una de las más bellas prosas de la literatura italiana. Perticari, con muchos menos conocimientos, estrechó y exasperó la cuestión en dos tratados: Sobre los escritores del Trecento y Sobre el amor a la patria en Dante. La disputa sobre el lenguaje se unió a la polémica literaria y política, tomando parte en ella toda Italia: Basilio Puoti en Nápoles, Paolo Costa en la Romagna, Marco Antonio Parenti en Módena, Salvatore Betti en Roma, Giovanni Gherardini en la Lombardía, Luigi Fornaciari en Lucca y Vincenzo Nannucci en Florencia.

Patriota, clasicista y purista, todo al mismo tiempo, fue Pietro Giordani, nacido en 1774; él encarna un compendio del movimiento literario de su tiempo. Su vida entera fue una batalla por la libertad. Versado en griego y latín, así como en los trecentistas italianos, dejó sólo unos pocos escritos, pero están redactados en un estilo tan cuidadosamente elaborado que le hizo ser muy admirado en su tiempo. Con él se cierra el periodo literario de los clasicistas.

Siglo XIX: La literatura rom√°ntica en italiano

Alessandro Manzoni.

La escuela rom√°ntica tuvo en el peri√≥dico Il Conciliatore (o Foglio Azzurro) su principal √≥rgano. Este peri√≥dico sali√≥ por primera vez el 3 de septiembre de 1818, en Mil√°n, y en su plantilla estuvieron Silvio Pellico, Lodovico de Breme, Giovile Scalvini, Tommaso Grossi, Giovanni Berchet, Samuele Biava y Alessandro Manzoni. Todos ellos estuvieron muy influenciados por las ideas que, especialmente en Alemania, constituyeron el movimiento que se denomin√≥ Romanticismo. En Italia, el devenir de la reforma literaria tom√≥ otra direcci√≥n, siendo Manzoni el principal instigador de esta reforma. El formul√≥ los objetivos de la nueva escuela, estableciendo que aspira a descubrir y expresar la verdad hist√≥rica y la verdad moral, no solo como fin, sino como la m√°s amplia y eterna fuente de belleza. El realismo en el arte es lo que caracteriza la literatura italiana a partir de Manzoni. Su obra I promessi sposi (en espa√Īol Los novios) es la que le ha dado fama inmortal. Sin duda la idea de la novela hist√≥rica le lleg√≥ de Walter Scott, pero Manzoni logr√≥ algo m√°s que una novela hist√≥rica en sentido estricto, logr√≥ una aut√©ntica obra de arte realista. La atenci√≥n del lector es absorbida por completo en la poderosa y objetiva construcci√≥n de los personajes. Desde el m√°s grande al m√°s accesorio, todos ellos tienen una incre√≠ble verosimilitud. Manzoni es capaz de desarrollar un personaje en todos sus detalles y continuarlo en todas sus diferentes etapas. Don Abbondio y Renzo son tan perfectos como Azzeccagarbugli y El Sarto. Manzoni se sumerge en los m√°s profundos rincones del coraz√≥n humano, y dibuja a partir de ello la m√°s sutil de las realidades psicol√≥gicas. Ah√≠ radica su grandeza, que fue reconocida por primera vez por otro genio contempor√°neo suyo, Goethe. Como poeta tambi√©n tiene destellos de genialidad, especialmente en su oda napole√≥nica El cinco de mayo, y all√≠ donde describe afectos humanos, como en ciertos versos de los Himnos y en el coro del Adelchi.

Giacomo Leopardi.

El gran poeta de esa √©poca fue Giacomo Leopardi, nacido trece a√Īos despu√©s de Manzoni en Recanati, en el seno de una familia noble. Se interes√≥ tanto en los autores griegos que sol√≠a comentar que el modo de pensamiento griego se le aparec√≠a m√°s claro y v√≠vido en la mente que el lat√≠n o incluso el italiano. La soledad, la enfermedad y la tiran√≠a familiar le impulsaron a una profunda melancol√≠a. Se sumergi√≥ adem√°s en un escepticismo religioso, por lo que el arte fue para el una evasi√≥n. Todo es terrible y grandioso en sus poemas, los cuales pueden considerarse como los m√°s agonizantes lamentos de la moderna literatura, envueltos en una solemne quietud que eleva tanto como aterroriza. Fue tambi√©n un admirable prosista. En sus Obritas morales ‚Äď di√°logos y discursos marcados por una fr√≠a y amarga sonrisa hacia el destino humano que hiela al lector ‚Äď la claridad de su estilo, la simplicidad del lenguaje y la profundidad de los conceptos son tales que quiz√°s pueda consider√°rsele no s√≥lo como el mayor poeta l√≠rico italiano despu√©s de Dante, sino tambi√©n como el m√°s perfecto escritor en prosa que ha dado la literatura italiana.

Conforme el realismo ganaba terreno en arte, el m√©todo positivo en criticismo se afirmaba con √©l. La Historia volv√≠a a su esp√≠ritu de b√ļsqueda erudita, tal y como aparece en obras como el Archivo hist√≥rico italiano, fundado en Florencia por Giampietro Vieusseux, la Historia de Italia en el medievo de Carlo Troya, un notable tratado del Manzoni mismo titulado Sobre algunos puntos de la historia longobarda en Italia, y la estupenda Historia de las V√≠speras sicilianas de Michele Amari. Junto a los grandes artistas ‚Äď Leopardi y Manzoni ‚Äď y los eruditos acad√©micos, se desarroll√≥ tambi√©n en la primera mitad del siglo XIX una literatura de tipo patri√≥tico. Vieusseux tuvo un evidente objetivo pol√≠tico cuando en 1820 fund√≥ la revista mensual Antolog√≠a. Su Archivo hist√≥rico italiano (1842) fue, bajo una forma diferente, una continuaci√≥n de la Antolog√≠a, la cual fue clausurada en 1833 por causa del gobierno ruso. Florencia fue aquellos d√≠as el refugio de todos los exiliados italianos, y todos ellos se encontraban y estrechaban sus manos en los salones de Vieusseux, donde se hablaba m√°s de literatura que de pol√≠tica, pero en donde una y solo una idea animaba todas las mentes: la idea de Italia.

El movimiento literario que precede y asiste a las revoluciones pol√≠ticas de 1848 puede considerarse representado por cuatro escritores: Giuseppe Giusti, Franceso Domenico Guerrazzi, Vincenzo Gioberti y Cesare Balbo. Giusti escribi√≥ s√°tiras epigram√°ticas en lenguaje popular en las que con incisivas frases azotaba a los enemigos de Italia. Fue un reconocido escritor pol√≠tico, pero un mediocre poeta. Guerrazzi tuvo una gran reputaci√≥n y mucha influencia. pero sus novelas hist√≥ricas, aunque √°vidamente le√≠das antes de 1848, fueron pronto olvidadas. Gioberti, un poderoso y pol√©mico escritor, tuvo un gran coraz√≥n y una amplia mente; sus obras filos√≥ficas est√°n actualmente m√°s bien muertas, pero su Primato morale e civile degli italiani quedar√° para siempre como un important√≠simo documento de aquella √©poca, mientras que su Jesuita moderno es la m√°s tremenda acusaci√≥n que se haya escrito nunca contra la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Balbo fue un competente estudiante de Historia que la hizo √ļtil para los pol√≠ticos. Como Gioberti en su primera √©poca, Balbo fue un entusiasta del papado, y promotor de una federaci√≥n de estados italianos presidida por √©l. Su Sumario de la historia de Italia es un excelente ep√≠tome.

Despu√©s de 1850 la literatura pol√≠tica perdi√≥ importancia, siendo uno de los √ļltimos poetas de este g√©nero Francesco dall'Ongaro, con sus stornelli politici. Giovanni Prati y Aleardo Aleardi continuaron con las tradiciones rom√°nticas. La figura dominante de este periodo, sin embargo, es Giosu√© Carducci, opuesto a los rom√°nticos y restaurador del antiguo esp√≠ritu y los antiguos metros, quien, aunque grande como poeta, fue mucho menos importante como cr√≠tico literario e historiador. Otros poetas cl√°sicos fueron Giuseppe Chiarini, Domenico Guoli, Arturo Graf, Guido Mazzoni y Giovanni Marradi, de los cuales los dos √ļltimos pueden quiz√°s considerarse como los principales disc√≠pulos y seguidores de Carducci, mientras que otro de los grandes de esa √©poca, Giovanni Pascoli, muy conocido por sus Myricae y Poemetti, s√≥lo fue su seguidor en los comienzos de su carrera. Enrico Panzacchi fue un rom√°ntico de coraz√≥n. Olindo Guerrini (que escribi√≥ bajo los seud√≥nimos de Lorenzo Stecchetti, Argia Sbolenfi, Marco Balossardi, Giovanni Dareni, Pulinera, Bepi y Mercutio) es el principal representante del verismo en poes√≠a, y, aunque sus primeros libros tuvieron mucho √©xito popular, es el autor de muchas poes√≠as de valor intr√≠nseco. Alfredo Baccelli y Mario Rapisardi son distinguidos poetas √©picos. Felice Cavallotti es el autor de la agitadora Marcia de Leonida. Entre los escritores en dialecto, el gran poeta romano Giuseppe Gioacchino Belli, encontr√≥ muchos sucesores, como Renato Fucini (Pisa), Berto Barbarani (Verona) y Cesare Pascarella (Roma). Entre las poetisas, Ada Negri con su socialista Fatalit√° y Tempeste, alcanz√≥ una gran reputaci√≥n, mientras que otras, como Vittoria Aganoor, A. Brunacci-Brunamonti y Annie Vivanti, gozan de alta estima en Italia.

Entre los dramaturgos, Pietro Cossa en la tragedia; Gherardi del Testa, Ferdinando Martini y Paolo Ferrari en la comedia, representan a la vieja escuela. Métodos más modernos los encontramos en Giuseppe Giacosa y Gerolamo Rovetta. En cuanto a la narrativa, el romance histórico cayó en desgracia, aunque Emilio de Marchi produjo algunos buenos ejemplos en ese género. La novela de intriga fue cultivada por Anton Giulio Barrili y Salvatore Farina; la novela psicológica por Enrico Annibale Butti; los cuentos y narraciones locales de estilo realista por Giovanni Verga; y la novela mística filosófica por Antonio Fogazzaro. Edmundo de Amicis, quizás el autor más leído de aquella época, es mejor conocido por sus trabajos morales y sus viajes que por su obra. Entre las mujeres realistas, Matilde Serao y Grazia Deledda fueron muy populares.

Gabriele D'Annunzio posee una obra poética original, así como obras dramáticas y de ficción de extraordinaria calidad. Sus primeras poesías se distinguieron no sólo por su exquisita belleza formal, sino también por su tono licencioso, características éstas que reaparecerán en el resto de su obra, poética o narrativa. Finalmente, el canon de la literatura italiana se introdujo en el postmodernismo del siglo XX con la figura de Italo Calvino.

Las Guerras mundiales y su influencia en la literatura italiana

Durante este periodo de grandes cambios en la sociedad y la cultura italiana, La creencia positivista ha ca√≠do, se rechaza la ciencia, lo real,...Es en esta √©poca cuando surge en la Literatura el movimiento conocido como :El Decadentismo corriente art√≠stica, filos√≥fica y, principalmente, literaria que tuvo su origen en Francia en las dos √ļltimas d√©cadas del siglo XIX y se desarroll√≥ por casi toda Europa y algunos pa√≠ses de Am√©rica. El termino Decadentismo fue tomado de la revista "Le Decadente", surgida en Francia en los a√Īos 80,la denominaci√≥n de decadentismo surgi√≥ como t√©rmino despectivo e ir√≥nico empleado por la cr√≠tica acad√©mica, sin embargo, la definici√≥n fue adoptada por aquellos a quienes iba destinada. En Francia se mezclo y confundi√≥ con otro movimiento; el Simbolismo, cuyo padre espiritual fue Charles Baudelaire, tuvo tambi√©n influencias de Mallarme, Rimbaud, Verlaine. En Italia este movimiento tuvo una vida m√°s larga y su m√°ximo representante fue Gabriele D`Annunzio con su obra El Placer ( Il Piacere). Los decadentes se sientes atrapados en un mundo vulgar, en el cual han perdido toda la esperanza; el Decadentismo es una huida hacia el interior, se rechaza la realidad, esta en contra de la moralidad de la √©poca, de la sociedad burguesa. El Decadentismo a diferencia del positivismo y las expresiones art√≠sticas del naturalismo de las d√©cadas anteriores, inspiradas en una cultura del progreso, los fundamentos filos√≥ficos del decadentismo son de car√°cter irracionalista, y sus aspiraciones aristocr√°ticas y sus tendencias culturales contrastan claramente con los procesos de democratizaci√≥n social de la √©poca. El esteticismo se acompa√Ī√≥, en general, de un exotismo e inter√©s por pa√≠ses lejanos, orientales, que ejercieron gran fascinaci√≥n en autores de la √©poca.

Literatura italiana de la posguerra

La literatura italiana actual

Algunos escritores italianos contemporáneos son Umberto Eco y Stéfano Benni.

Bibliografía

  • AA.VV., Antologia della poesia italiana, ed. C. Segre y C. Ossola. Tur√≠n, Einaudi, 1997
  • AA.VV., Encyclopedia Britannica, Volume V14, p√°gina 912
  • De Sanctis, Francesco, Storia della letteratura italiana (vol. I, 1870; vol. II, 1871)

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Italia ‚ÄĒ Para otros usos de este t√©rmino, v√©ase Italia (desambiguaci√≥n). Repubblica italiana Rep√ļblica Italiana ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Italia ‚ÄĒ Italia. ‚Ė° V. √°lamo de Italia. * * * La Rep√ļblica Italiana o Italia, es un pa√≠s de Europa del sur, que forma parte de la Uni√≥n Europea (UE). Su territorio consiste principalmente de una pen√≠nsula alargada (Pen√≠nsula It√°lica) y de dos grandes islas ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Italia espa√Īola ‚ÄĒ es una denominaci√≥n de uso historiogr√°fico[1] para designar al conjunto de territorios italianos dependientes de la Monarqu√≠a Hisp√°nica del Antiguo R√©gimen (siglos XVI, XVII y XVIII). √Čstos fueron, en uno u otro momento, el Ducado de Mil√°n, los… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura renacentista ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Surgi√≥ por entonces una forma literaria que luego desembocar√≠a en la novela, que cobr√≥ renombre en los siglos posteriores. Una de las m√°s conocidas de esta primera √©poca es la Utop√≠a de Tom√°s Moro. Las obras… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura y arte de Ica ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Ica es cuna de grandes artistas contempor√°neos, como Abraham Valdelomar, en el periodismo y la literatura, S√©rvulo Guti√©rrez, en la pintura y al violinista Ezequiel Amador y al compositor, music√≥logo y director de… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura romana ‚ÄĒ El lat√≠n es la lengua m√°s conocida entre las lenguas muertas y debe el nombre al Lacio ‚Äēantigua comarca en Italia, donde se encontraba Roma) y fue adoptada posteriormente por los fundadores de Roma. Ten√≠a aproximaciones de otros idiomas como el… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura espa√Īola del Renacimiento ‚ÄĒ Las relaciones pol√≠ticas, guerreras, religiosas y literarias entre Italia y Espa√Īa desde la mitad del siglo XV, hicieron que existiera un amplio intercambio cultural entre estos dos pa√≠ses. El pasado de dos ilustres valencianos, Calixto III y… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura del Renacimiento ‚ÄĒ Pietro Bembo fue el rector del gusto literario en la Italia del siglo XVI. La literatura renacentista forma parte de un movimiento m√°s general del Renacimiento que experimenta la cultura occidental en los siglos XV y XVI, aunque sus primeras… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura en alban√©s ‚ÄĒ La literatura en alban√©s es aquella realizada en alban√©s en Albania, Kosovo, Macedonia, Italia y en otros pa√≠ses por emigrados albaneses. Contenido 1 Primeros testimonios 2 El siglo XIX: Rilindja Kombetar√ę (¬ęRenacimiento Nacional¬Ľ) ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Literatura en alem√°n ‚ÄĒ La literatura alemana o en alem√°n comprende la literatura de textos originarios de los pueblos germanohablantes de Europa central. Su desarrollo habiendo ya trascendido las tan volubles fronteras pol√≠ticas, incluye no solamente los escritos de la ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.