Hispania visigoda

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Hispania visigoda
F√≠bula aquiliforme visig√≥tica de Alovera hecha en bronce y pasta v√≠trea del siglo VI, procedente de Alovera (Guadalajara). Realizada mediante la t√©cnica del alveolado o tabicado (cloisonn√©). Museo Arqueol√≥gico Nacional de Espa√Īa.

La Hispania visigoda es la denominación del período histórico que abarca el asentamiento del pueblo visigodo en la Península Ibérica, entre mediados del siglo V y comienzos del siglo VIII.

Contenido

Historia

Las invasiones germ√°nicas en Hispania

Véase también: Reino visigodo de Tolosa

Desde el siglo III al V, diversos pueblos germ√°nicos hab√≠an cruzado la pen√≠nsula ib√©rica, fundamentalmente los suevos, los v√°ndalos y los alanos. Aunque se les llama germ√°nicos, lo cierto es que los alanos eran de origen asi√°tico. Hacia el 409 o 410, se tienen noticias de la entrada por los Pirineos de un n√ļmero no determinado de suevos (unos 30.000 aunque no hay consenso entre los historiadores), el pueblo germ√°nico de mayor complejidad cultural, ocupando el noroeste de la pen√≠nsula, lo que es Gallaecia, con capital en Braccara.

El cronista Hidacio, hablando sobre todo de la ocupación de la Gallaecia por los suevos, habla de todo tipo de atropellos y brutalidades:

Los b√°rbaros que hab√≠an penetrado en las Espa√Īas las devastan en lucha sangrienta [...] Desparram√°ndose furiosos los b√°rbaros por las Espa√Īas, y encrueleci√©ndose al igual el azote de la peste, el tir√°nico exactor roba y el soldado saquea las riquezas y los mantenimientos guardados en las ciudades; reina un hambre espantosa, y las fieras destrozan hasta a los hombres m√°s fuertes.
C. S√°nchez Albornoz y A. Vi√Īas: Lecturas hist√≥ricas espa√Īolas.[1]

No obstante, los historiadores actualmente consideran que las fuentes de la época deben ser miradas con prudencia, analizando no sólo lo que se escribe sino también la finalidad que perseguía el autor en su época con dicha obra, debiendo someterlas a un enjuiciamiento crítico.[2]

Galicia fue ocupada no s√≥lo por los suevos, sino tambi√©n por v√°ndalos asdingos. Los alanos se desplazaron hacia la Lusitania y la Carthaginense. Con los v√°ndalos silingos en la zona de la B√©tica, s√≥lo quedaba en poder del Imperio romano la provincia de la Tarraconense. Precisamente para poder recuperar el dominio perdido en la Pen√≠nsula Ib√©rica, el imperio pacta con el rey godo Valia para que sean ellos quienes defiendan los derechos de Roma frente a estas tribus germanas. As√≠ pues, en el 416 los visigodos penetran como aliados de Roma, a trav√©s de un ¬ęfoedus¬Ľ, derrotando a los alanos y a parte de los v√°ndalos, con lo que el Imperio recupera el control de las regiones m√°s romanizadas (la B√©tica y el sur de la Tarraconense).

El emperador Honorio en el 418 los aleja del rico Mediterr√°neo, recoloc√°ndolos en la Aquitania. Los suevos ocuparon entonces buena parte de la pen√≠nsula, con capital en Em√©rita Augusta, la actual M√©rida. Los v√°ndalos los derrotaron en M√©rida pero, hacia 429, pasaron a √Āfrica. Los alanos, que ocuparon el centro y el este de la Pen√≠nsula, y acabaron siendo absorbidos por la poblaci√≥n hispanorromana.

En esta situaci√≥n el Imperio romano de Occidente hab√≠a recuperado el dominio al menos nominal de la Pen√≠nsula, excepto la zona dominada por los suevos, que afianzaban su reino en el occidente. Hacia el a√Īo 438 el rey suevo Requila emprende una decidida actividad de conquista del resto de Hispania, adue√Ī√°ndose de la Lusitania, la Carthaginense y la B√©tica. Su sucesor, Requiario, aprovechar√° las perturbaciones del movimiento bagauda para avanzar hacia la zona de Zaragoza y L√©rida. Tal acci√≥n impuls√≥ al Imperio romano a pedir nuevamente a los visigodos, a trav√©s de su rey Teodorico II, la ayuda precisa para controlar Hispania. Las tropas visigodas cruzan los Pirineos y en el 456 capturan al rey Requiario, quedando el resto de los suevos en el territorio comprendido en las actuales Galicia, parte de Asturias y Le√≥n y mitad norte de Portugal. El reino suevo se mantuvo independiente hasta finales del siglo VI. El resto de la pen√≠nsula pasa a manos visigodas, pasando a formar parte del Reino visigodo de Tolosa, con capitalidad en Tolosa (Toulouse, actual Francia). Las oleadas de conquista se suceder√°n con posterioridad, pero ahora para ocupar espacios donde domina todav√≠a el Imperio romano.

En el a√Īo 476, los visigodos ya se hab√≠an asentado en la pen√≠nsula Ib√©rica y en el 490 termina el grueso de las migraciones desde el norte.

El convulso siglo VI

Véase también: Reino visigodo de Toledo
Extensión del Reino Visigodo hacia principios del siglo VI.

Los visigodos no controlaban toda la Pen√≠nsula Ib√©rica. En la parte noroeste estaba el reino de los suevos. Toda la cornisa cant√°brica, desde la cordillera hasta el mar, zona poco romanizada, estaba dominada por astures, c√°ntabros y vascones. La monarqu√≠a visigoda conoci√≥ un momento de debilidad durante el siglo VI. Al menos dos reyes son asesinados sucesivamente, Teudiselo y Agila I, y en distintas zonas de la pen√≠nsula se producen sublevaciones de terratenientes contra la autoridad real (C√≥rdoba, Sevilla y M√©rida, estas dos √ļltimas capitales del reino).

El imperio bizantino aprovech√≥ la oportunidad con Justiniano I para ocupar un amplio frente de costa desde Alicante hasta la costa sur-atl√°ntica portuguesa, incluyendo el norte de √Āfrica y las Islas Baleares. El nuevo territorio conquistado se denomin√≥ Provincia de Spania, y se estableci√≥ su capital en Malaca, la actual M√°laga,[3] controlando buena parte del Mediterr√°neo hispano y el estrecho de Gibraltar, y con ello el comercio.

Reino visigodo durante Leovigildo, a√Īo 586.

Al final del reinado deTeudis se traslad√≥ la capital a Toledo y con Atanagildo se consolido dicho traslado. Gracias a la decidida acci√≥n pol√≠tica de Leovigildo (573‚Äď586) se produjo en la segunda mitad del siglo VI un fortalecimiento de la monarqu√≠a, con logros en diversos campos. Consigui√≥ cierto nivel de estabilidad de la monarqu√≠a con reformas monetarias, restableciendo el control soberano sobre territorios que se hab√≠an declarado independientes en la segunda mitad del siglo VI, la conquista del reino suevo, as√≠ como contra las instalaciones bizantinas, muchas de las cuales pasaron de nuevo a manos visigodas.

No obstante, la pretensi√≥n de Leovigildo de unificar sus reinos religiosamente, con base en el arrianismo, fracas√≥. Vivi√≥ sus peores horas con la sublevaci√≥n de su hijo Hermenegildo en el sur, convertido al catolicismo. Hasta el 584 no se restaurar√° la paz con la derrota del hijo a manos del padre. Fue su hijo y sucesor Recaredo (586‚Äď601), hermano de Hermenegildo, quien logr√≥ esa unidad religiosa, pero tomando como base el catolicismo. Se exterioriz√≥ la conversi√≥n del rey y de Baddo, su esposa, en el trascendental III Concilio de Toledo. Es despu√©s de esta conversi√≥n cuando se considera que alcanza su c√©nit la cultura visig√≥tica en Hispania.

Los oscuros a√Īos del siglo VII

Hispania visig√≥tica hacia el a√Īo 700, antes de la invasi√≥n musulmana de la pen√≠nsula Ib√©rica.

La relativa paz que se respiraba con Leovigildo y Recaredo, se ve truncada nuevamente. Se suceden Liuva II, Witerico, Gundemaro y Recaredo II y de ellos, el que no es asesinado, incluso siendo menor de edad, muere en extra√Īas circunstancias. √önicamente Suintila (621‚Äď631), gran general, termina por expulsar a los bizantinos en el 620.

Recesvinto (649‚Äď672) ser√° reconocido por su labor legislativa de corta duraci√≥n (Liber Iudiciorum), mejorada por Wamba, pero que influir√° de manera notable en los fueros locales a partir del siglo X.

El derrumbamiento del Estado visigodo

En una carta al rey Etelredo de Mercia, fechada en el 746‚Äď747, San Bonifacio atribu√≠a el derrumbamiento del reino visigodo a ¬ęla degeneraci√≥n moral de los godos¬Ľ. Para E. A. Thompson, que es quien comenta esto en el pr√≥logo de Los godos en Hispania (1969), ¬ęno es en absoluto evidente que la moderna investigaci√≥n, en el punto en que se encuentra, haya profundizado mucho m√°s¬Ľ.

En cualquier caso, seg√ļn la historia cl√°sica, hacia el 710 se suceden los enfrentamientos por el trono tras la muerte de Witiza. Los pretendientes a la corona, Roderico (conocido como don Rodrigo) y Agila II, el primero en el sur y el segundo en el norte de la pen√≠nsula, se sit√ļan en posiciones extremas. Se conviene en que Witiza hab√≠a pactado antes de su muerte la invasi√≥n de los musulmanes para el control del reino. Otros sostienen que fue Agila II, pero mantienen que los musulmanes, tras haber conquistado el norte de √Āfrica, cruzan el estrecho de Gibraltar y conquistan Toledo, venciendo y matando a Rodrigo en la batalla de Guadalete (o de la Laguna de la Janda). Su entrada es imparable y dos a√Īos m√°s tarde sitian Zaragoza.

Por medio de una serie de capitulaciones, un noble visigodo perteneciente a los c√≠rculos palatinos, Teodomiro, consigui√≥ mantener durante ochenta a√Īos m√°s, hasta el 825, una considerable autonom√≠a en la Kor√° de Tudmir, un vasto territorio en torno a la ciudad de Orihuela, en las actuales provincias de Murcia y Alicante.

Para el siglo IX toda la península, a excepción del norte peninsular, quedaría bajo el dominio musulmán. Existen otras teorías minoritarias para explicar el fin del reino visigodo sustituido por el predominio musulmán.[4]

La historiograf√≠a cl√°sica dice que varios nobles visigodos escaparon a Asturias, una zona fuera del control musulm√°n, aunque las fuentes hist√≥ricas rese√Īan la presencia de gobernadores musulmanes (como el famoso ¬ęmoro Muza¬Ľ, en realidad Munuza), y uno de ellos, un oficial de Roderico, llamado Pelayo, consigui√≥ derrotar el 722 a una expedici√≥n de conquista musulmana en la batalla de Covadonga. Don Pelayo fue elegido pr√≠ncipe de los astures y as√≠ se conseguir√° la creaci√≥n de un peque√Īo pero f√©rreo n√ļcleo de resistencia que dar√≠a lugar a la formaci√≥n de los primeros reinos cristianos. Las pruebas hist√≥ricas no permiten corroborar tal afirmaci√≥n, ni la localizaci√≥n exacta del lugar de la escaramuza, ni la fecha concreta, que abarca un per√≠odo incluido entre los a√Īos 718 y 722.

La sociedad de la Hispania Visigoda

E. A. Thompson afirma en su obra fundamental Los godos en Hispania (1969) que ¬ęla √ļnica fuente continua de informaci√≥n sobre los reinados de los reyes de la Pen√≠nsula Ib√©rica desde Gesaleico a Liuva I (507‚Äď568) es la Historia de los godos de San Isidoro de Sevilla¬Ľ.

Aspectos demogr√°ficos

En cualquier caso, los godos debieron formar una minor√≠a que se supone que empezar√≠a a estar integrada en la sociedad hispanorromana. Su n√ļmero no ha sido precisado con exactitud por historiador alguno, pero los c√°lculos m√°s fiables hablan de entre 150.000 y 200.000 visigodos instalados en la pen√≠nsula, sobre una poblaci√≥n que no llegaba al mill√≥n. Otras fuentes hablan de 80.000‚Äď100.000 visigodos sobre una poblaci√≥n de cuatro millones de hispanorromanos.[5]

Recientemente se ha realizado un estudio arqueológico del poblamiento visigodo estimando una cifra para la población visigoda entre 130.000 y 150.000 personas, lo que representaría entre el 3 y el 4 de la población total hispana.[6]

Los visigodos se asentaron sobre todo por la zona de la Meseta Norte, especialmente en el centro de la cuenca del río Duero, zona poco poblada y con escasa urbanización.

√Čste es el tiempo en el que se produce la reutilizaci√≥n de los materiales de construcci√≥n romanos para bas√≠licas, iglesias y otras construcciones civiles (v√©ase Arte visigodo).

Se trata de una sociedad que se ha considerado prefeudal o de transici√≥n al feudalismo, por concurrir en la misma una serie de caracter√≠sticas que ser√≠an propias de etapas posteriores de la Edad Media y que la diferencian de la Hispania romana. En primer lugar, se produce una paulatina ruralizaci√≥n social, abandon√°ndose las grandes ciudades en algunos puntos y cre√°ndose en torno a las villas romanas n√ļcleos de poblaci√≥n m√°s reducidos. Por otro lado, se tiende al autoconsumo y se desarrollan lazos de dependencia personal que anticipan el feudalismo. As√≠, de los reyes depend√≠an como clientes los gardingos. Los nobles, a su vez, ten√≠an a los bucelarios. Y de los grandes propietarios de la tierra depend√≠an los colonos.

Se produjo en esta √©poca una sustituci√≥n de la esclavitud por el colonato, como forma de relaci√≥n en cuanto a la explotaci√≥n de la tierra, lo cual se hab√≠a iniciado ya en el Bajo Imperio. Los colonos formaban la amplia masa social. Los humildes, peque√Īos propietarios libres, eran una clase social en decadencia. La clase alta estaba formada por los potentados, los grandes terratenientes nobles, tanto godos como hispanorromanos. La dureza de las condiciones de vida de las clases bajas acabaron produciendo en alguna ocasi√≥n revueltas campesinas, las cuales a veces eran confundidas con herej√≠as, como el priscilianismo.

Se diferencia dentro de la sociedad entre los visigodos y los hispanorromanos, cada uno de ellos regido por sus propias leyes. No obstante, con el paso de los siglos se tendi√≥ a la fusi√≥n de ambos grupos sociales, permiti√©ndose los matrimonios mixtos. Un intento de acabar con la diversidad jur√≠dica fue el Liber Iudiciorum (publicado en 654), en el que se trata de recoger el derecho romano junto a las pr√°cticas, ya se√Īoriales, que se hab√≠an ido imponiendo en la pen√≠nsula en torno al derecho de propiedad.

Arrianos, ortodoxos y judíos

En cuanto a la religi√≥n, los visigodos siguen el arrianismo que se hab√≠a extendido en el Imperio romano en el siglo IV, aunque no existen enfrentamientos significativos con los denominados ¬ęcristianos ortodoxos¬Ľ; la mayor√≠a de la poblaci√≥n, hispanorromanos, era cat√≥lica. En los Concilios de Toledo, en especial durante el tercero celebrado en el 589, se solventa la divisi√≥n provocada por el arrianismo, pero sobre todo gracias a la conversi√≥n de Recaredo en el 587. Este proceso, no sin altibajos, lleva a una unificaci√≥n de ambas confesiones. La situaci√≥n favorece tres cuestiones que ser√°n fundamentales: primero, la plena integraci√≥n entre las comunidades godas y las hispanorromanas; segundo, el ascenso de la sociedad t√≠midamente feudal cat√≥lica a las estructuras de poder visigodas, y tercero, la aparici√≥n de figuras fundamentales de la nueva cultura como Isidoro de Sevilla, obispo, y cuyas Etimolog√≠as son consideradas por algunos como la primera gran obra de la Edad Media. La iglesia gana gran influencia social, legitima a los reyes a partir del 672 y el obispado de Toledo se convertir√° en el m√°s importante de todos los peninsulares.

La relaci√≥n con los jud√≠os fue siempre tensa. Aunque al inicio del periodo visigodo los problemas eran menores, la unificaci√≥n con los arrianos llevar√≠a a una mayor discriminaci√≥n contra la amenaza jud√≠a, por lo que muchos de ellos se convirtieron falsamente. Especialmente estrictos fueron Sisebuto y √Čgica, que confiscaron sus propiedades acus√°ndoles de conspirar contra la corona. Las medidas m√°s comunes eran la prohibici√≥n de los matrimonios mixtos, aun en caso de jud√≠os conversos; la prohibici√≥n de que los jud√≠os tuvieran esclavos cristianos y las constantes reparaciones econ√≥micas a que eran sometidos sin motivo alguno.

Economía

La sociedad visigoda estaba dominada por las actividades de carácter agrícola y ganadero. En este punto continuaron la misma actividad económica de la Hispania romana, con los mismos cultivos, introduciendo alguno nuevo, como el de las espinacas o la alcachofa. La explotación de la tierra seguía organizada en torno a grandes villae. Una villa estaba dividida en reserva y mansos. No obstante, la mano de obra no era ya esclava, sino que se trataba de colonos, lo cual se había iniciado en la época del Bajo Imperio.

Sin embargo, otros rasgos de la √©poca romana cambiaron. As√≠, desaparece la importancia de las grandes ciudades, del comercio o la miner√≠a. La circulaci√≥n de moneda era escasa. El √ļnico comercio de cierta importancia era el de productos de lujo que proven√≠an del Mediterr√°neo, y que era gestionado por mercaderes internacionales.

Instituciones políticas

La monarquía

El rey era el jefe supremo de la comunidad. La instituci√≥n mon√°rquica llevaba largo tiempo afianzada en el pueblo visigodo cuando √©ste lleg√≥ a la Pen√≠nsula. Los reyes deb√≠an ser de condici√≥n noble y acced√≠an al trono mediante un sistema electivo en el que interven√≠an los obispos y los magnates palatinos. Pero con ese sistema s√≥lo fueron entronizados tres reyes (Chintila, Wamba y Rodrigo). La asociaci√≥n al trono era, en la pr√°ctica, la forma m√°s com√ļn, junto con las usurpaciones, de tomar el poder. El monarca estaba ungido por Dios y a √©ste deb√≠a su legitimidad; la realeza pose√≠a as√≠ un car√°cter sagrado, que se supone deb√≠a de disuadir cualquier intento de atentar contra el rey. Pero eso no bastaba y los asesinatos de monarcas, rebeliones, conjuras y usurpaciones eran moneda de cambio en el reino visigodo.

Junto al rey estaba el Aula Regia, consejo asesor que estaba formado por nobles.

La administración territorial

Los visigodos del pico aceptaron la divisi√≥n provincial de la Hispania Romana. Al frente de las provincias nombraron a duces (singular, dux; en espa√Īol, duques). Crearon otras circunscripciones que dirig√≠an comites (comes, 'condes').

Las instituciones municipales, en cambio, entraron en decadencia. Los curiales municipales, encargados de recaudar los impuestos en las ciudades, contin√ļan y acent√ļan su ca√≠da. Son despojados de su poder tributario y √©ste recae en manos de los duces y los comes. √Čstos asumir√°n gran parte de la labor administrativa del reino y gobernar√°n provincias o regiones con plenas competencias en la administraci√≥n y justicia. Inici√°ndose un proceso de protofeudalizaci√≥n.

La hacienda p√ļblica

Estaba formada por el Tesoro Regio, el patrimonio de la corona y los ingresos por impuestos.

El Tesoro Regio lo constituían las grandes cantidades de oro, plata y joyas que los visigodos habían conseguido con los saqueos a lo largo de su historia. El encargado de su custodia era el comes thesauri y pasó por diversas vicisitudes. Tras la derrota de Alarico II en la batalla de Vouillé en el 507, el tesoro pasó a Rávena bajo custodia de los ostrogodos y fue reinstaurado en el 526 tras la muerte del rey ostrogodo Teodorico el Grande.

Estaba dividido en dos grupos claramente diferenciados (distintas ubicaciones):

  • Tesoro nuevo: monedas de oro y plata con las que pagaban al ej√©rcito, administraci√≥n, etc.
  • Tesoro antiguo: con las joyas almacenadas de los saqueos. Entre estas piezas estaba con seguridad la ¬ęMesa de Salom√≥n¬Ľ y se especula con que tambi√©n estuviese el ¬ęCandelabro de los Siete Brazos¬Ľ, ambos objetos capturados en el saqueo a Roma por Alarico.

El Tesoro Regio constituía una reserva muy importante para el reino visigodo y sus monarcas no dudaron en utilizarlo para pagar aliados en sus luchas internas.

El patrimonio de la corona era inmenso y lo compon√≠a sobre todo la gran cantidad de tierras que los monarcas amasaban. √Čstas proven√≠an de varias fuentes: las expropiadas por las constantes purgas que se realizaban en la nobleza, las tierras desiertas o deshabitadas y las tierras provenientes del fisco romano. Estas tierras se arrendaban a siervos que las cultivaban y pagaban una renta. Todas eran administradas por el conde del patrimonio. En el VIII Concilio de Toledo bajo reinado de Recesvinto se establece una separaci√≥n entre el patrimonio del monarca y el del Estado.

Los impuestos en el reino visigodo no es una cuesti√≥n clara. Se sabe que los peque√Īos propietarios y los siervos que cultivaban las tierras reales pagaban un tributo. Parece que tambi√©n existi√≥ un impuesto al clero, pero no tuvo continuidad en el tiempo. Los jud√≠os fueron sometidos a un impuesto especial. Obispos y numerarii establec√≠an el cambio de dinero a especie y funcionarios de la administraci√≥n central se encargaban de su recaudaci√≥n; al frente de la organizaci√≥n fiscal se encontraba el conde del patrimonio.

Los Concilios de Toledo

Entre los a√Īos 400 y 702 se celebraron en Toledo dieciocho concilios en los que, reunidos en asamblea, los obispos de todas las di√≥cesis de Hispania somet√≠an a consideraci√≥n asuntos de naturaleza tanto pol√≠tica como religiosa, con independencia del poder al que estuvieran sometidos (suevo, visigodo o bizantino).

Entre estas cuestiones no estrictamente religiosa estuvieron las normas para la elección de los reyes, la aprobación de los destronamientos o la condena a los rebeldes. Era en los concilios, además, donde se decidía sobre la persecución de los judíos.

División eclesiástica

Catedral de Braga

Para conocimiento de la geografía eclesiástica visigótica pueden utilizarse varias fuentes como la Hitación de Wamba de finales del siglo VII, las signaturas de prelados en las actas de los Concilios de Toledo, las obras de Idacio o de Isidoro de Sevilla y las llamadas Nomina sedium episcoplaium estudiadas por Claudio Sánchez Albornoz.[7]

Las provincias coincidieron en sus l√≠mites con las antiguas provincias romanas, con la excepci√≥n del reino de los suevos cuyo territorio estuvo dividido en dos provincias eclesi√°sticas, cuyas capitales fueron Braga y Lugo. La archidi√≥cesis de Braga comprend√≠an cuatro di√≥cesis que anta√Īo pertenecieron a Lusitania: Lamecum, Viseum, Conimbrica y Egitania. A mediados del siglo VII pasaron a depender de M√©rida.[8]

En esta época la Narbonense era una región perteneciente al estado visigótico que contaba con seis sedes metropolitanas:

La influencia visigoda ling√ľ√≠stica sobre la lengua castellana

Para los visigodos en la Pen√≠nsula Ib√©rica la lengua no era un factor distintivo entre ellos y los hispano-romanos (que viv√≠an en el territorio antes de su llegada); ambos grupos hablaban la misma lengua, el lat√≠n vulgar. A pesar de eso, la lengua g√≥tica original y otros aspectos de la cultura de los visigodos tuvieron un impacto ling√ľ√≠stico sobre algunos aspectos del castellano en la actualidad. En otras palabras, hay reflejos ling√ľ√≠sticos del contacto social entre los romanos y los visigodos en la lengua castellana hoy en d√≠a.

En cuanto a la fon√©tica, no hay huellas del los visigodos. No obstante, hay rastros de su lengua en la morfolog√≠a y lexicolog√≠a del castellano. Por ejemplo, ciertas palabras conservan el sufijo g√≥tico -ing, que se convertir√≠a en -engo. Podemos ver ejemplos de eso en las palabras ¬ęabolengo¬Ľ y ¬ęrealengo¬Ľ.

Ciertos tipos de palabras reflejan las dos culturas y sus propias lenguas; podemos ver influencia ling√ľ√≠stica de los visigodos en el espa√Īol en palabras relacionadas con el comercio, la agricultura, la industria, la vivienda, y el derecho. En principio, es probable que las palabras fuesen palabras prestadas de la lengua g√≥tica, pero gradualmente se desarrollaron para ser m√°s parecidas al espa√Īol y m√°s f√°ciles de pronunciar para un hablante de lat√≠n vern√°culo y eventualmente, un hispanohablante.

También los hispano-romanos tomaron palabras de los góticos para conceptos que ya conocían y los adaptaban a su lengua vernácula; por ejemplo, la palabra jabón se deriva de una palabra gótico: saipo → sapone → jabón. Los visigodos introducían un concepto para los hispanorromanos (en este caso, el concepto nuevo de jabón) y adaptaban la palabra gótica original (de saipo) para que fuera más fácil de pronunciar y más parecido a una lengua romance.

M√°s ejemplos de palabras espa√Īolas con or√≠genes g√≥ticos.

Otras palabras en la lengua castellana reflejan palabras g√≥ticas relacionadas con lo militar o diplom√°tico. La palabra ¬ęguerra¬Ľ reemplaz√≥ la palabra latina bellum. ¬ęGuerra¬Ľ se deriva de la lengua g√≥tica como sigue: werra ‚Üí guerre ‚Üí guerra. Adem√°s, la palabra ¬ętregua¬Ľ se deriva de triggwa, de la lengua g√≥tica.

De inter√©s particular es el impacto de los visigodos en la antroponimia, que es una rama de la onom√°stica que estudia los nombres propios. De hecho, muchos nombres espa√Īoles comunes tienen sus or√≠genes en la lengua g√≥tica a causa de la ocupaci√≥n de los visigodos en la pen√≠nsula Ib√©rica. Por ejemplo, el nombre ¬ęFernando¬Ľ se deriva de una combinaci√≥n de dos palabras g√≥ticas: frithu ('paz') y nanth ('atrevido'). Gradualmente los hispanorromanos los adaptaban hasta formar un nombre nuevo, Fridenandus, y finalmente se convert√≠an en ¬ęFernando¬Ľ. Tambi√©n podemos ver este proceso en el nombre ¬ę√Ālvaro¬Ľ, que deriva de las palabras all y wars, que significan respectivamente 'todo' y 'prevenido'. ¬ęAlfonso¬Ľ est√° compuesto de una combinaci√≥n de all y funs ('preparado'). M√°s antrop√≥nimos de origen g√≥tico son Rodrigo, Rosendo, Argimiro, Elvira, Gonzalo y Alberto.

Bibliografía

  • CAEROLS, Jos√© Joaqu√≠n. El encuentro entre godos e hispanorromanos (un an√°lisis filol√≥gico), Roma, 2001, pp. 199‚Äď238. Encuentro, 2002.
  • GONZ√ĀLEZ, A. y GARC√ćA MORENO, L. Los visigodos. Historia y civilizaci√≥n, Murcia, 1986.
  • LIVERMORE, Harold. Or√≠genes de Espa√Īa y Portugal. Barcelona 1988.
  • FONTAINE, J. Isidoro de Sevilla. G√©nesis y originalidad de la cultura hisp√°nica en tiempos de los visigodos, Madrid.
  • S√ĀNCHEZ ALBORNOZ, Claudio. Estudios visigodos. Roma, 1971.
  • THOMPSON, E. A. Los godos en Espa√Īa, Madrid, 1971.
  • ORLANDIS, Jos√©. Historia del reino visigodo espa√Īol, Madrid, 2003.
  • Fernando D√≠az Villanueva: Los godos y otros b√°rbaros del norte.[9]

Notas

  1. ‚ÜĎ Valde√≥n, J. y otros, Geograf√≠a e historia de Espa√Īa y de los pa√≠ses hisp√°nicos, Anaya, Madrid, 1985, ISBN 84-207-2577-3.
  2. ‚ÜĎ Ripoll, G., y Vel√°zquez, I., La Hispania visigoda, Historia 16, Madrid, 1995, p√°g. 9, ISBN 84-7679-283-2.
  3. ‚ÜĎ M√°laga Hoy (ed.): ¬ęLa capital de Justiniano en Occidente¬Ľ. Consultado el 4 de noviembre de 2011.
  4. ‚ÜĎ Ignacio Olag√ľe Videla, en La Revoluci√≥n isl√°mica en Occidente, publicaci√≥n muy controvertida, niega sin embargo que se produjera una invasi√≥n musulmana de la pen√≠nsula Ib√©rica en el siglo VIII y propone que lo que habr√≠a tenido lugar en este siglo es el fracaso del Estado teocr√°tico visigodo, seguido por una guerra civil entre dos bandos irreductibles: los partidarios de Roderic (Rodrigo), defensores del cristianismo trinitario, y los partidarios de los hijos de Witiza, adscritos al cristianismo arriano, con la intervenci√≥n de caudillos provinciales, rebeldes al poder central. Un guerrero visigodo, por m√°s se√Īas pelirrojo y de ojos azules, ser√≠a quien, tras apoderarse de C√≥rdoba en el 755, someter√≠a la mayor parte de la Pen√≠nsula antes de morir en el 788. Los cronistas √°rabes posteriores lo denominar√≠an Abd Al Ram√°n y le atribuir√≠an la condici√≥n de omeya. Estas hip√≥tesis han sido discutidas por historiadores como Dolors Bramon, de la Universidad de Barcelona v√©ase Disparates sobre el Islam en Espa√Īa. Art√≠culo cr√≠tico de Dolors Bramon, profesora de la Universidad de Barcelona, en webislam.com. (enlace roto disponible en Internet Archive; v√©ase el historial y la √ļltima versi√≥n)..
  5. ‚ÜĎ Geograf√≠a e historia de Espa√Īa y de los pa√≠ses hisp√°nicos.
  6. ‚ÜĎ http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie1-71E2565C-354B-7D1E-4C3F-27B8664C1938&dsID=Documento.pdf
  7. ‚ÜĎ Manuel Torres L√≥pez, Octavio Gil Farr√©s, Ram√≥n Prieto Bances y Rafael Gibert y S√°nchez de la Vega, Instituciones econ√≥micas, sociales y politicoadministrativas de la pen√≠nsula hisp√°nica durante los siglos V, VI y VII: La Iglesia en la Espa√Īa visigoda, Espasa Calpe, Madrid, 1985 ISBN 84-239-4805-6, p√°gina 292.
  8. ‚ÜĎ Canon VII del Concilio de M√©rida del 666
  9. ‚ÜĎ [1]

Véase también

Enlaces externos


Predecesor:
Hispania Romana
Periodos de la Historia de Espa√Īa
Hispania visigoda
Sucesor:
Invasión musulmana de la Península Ibérica


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  • Hispania visigoda ‚ÄĒ Los inicios Desde el siglo III al V, diversos pueblos germ√°nicos hab√≠an cruzado la pen√≠nsula ib√©rica (suevos, v√°ndalos y alanos fundamentalmente). Hacia el 409 o 410, se tienen noticias de la entrada por los Pirineos de un n√ļmero no determinado… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Hispania Romana ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Para una mejor comprensi√≥n del significado y la etimolog√≠a del t√©rmino Hispania, consulte el art√≠culo: Hispania Se conoce como Hispania Romana a los territorios de la Pen√≠nsula Ib√©rica durante el per√≠odo hist√≥rico de ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Hispania (desambiguaci√≥n) ‚ÄĒ Hispania puede referirse a: Lugares Hispania, el nombre dado por los fenicios a la pen√≠nsula Ib√©rica, posteriormente utilizado por los romanos. Hispania Citerior, provincia de la rep√ļblica de Roma. Hispania Ulterior, provincia de la rep√ļblica de… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Hispania romana ‚ÄĒ Cabeza de una antigua estatua romana de bronce, que a su vez era parte de un grupo escult√≥rico. Fue hallada en el templo romano del yacimiento arqueol√≥gico de Cabezo de Alcal√°, en Azaila (Provincia de Teruel, Arag√≥n, Espa√Īa). Es una… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • De Hispania a Espa√Īa ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda En el devenir hist√≥rico de la Pen√≠nsula Ib√©rica, diversos Estados y multitud de pueblos asentaron en ella instituciones pol√≠ticas. Algunos desaparecieron y otros evolucionaron, de forma que hoy es dif√≠cil saber a… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Escritura visigoda ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Letras del alfabeto en min√ļsculas y may√ļsculas con caligraf√≠a visigoda. Por encima y debajo alguna de sus variantes (nota: J, √Ď y U aun no exist√≠an). La escritura visigoda es una forma de caligraf√≠a medieval que se… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Clotilde (reina visigoda) ‚ÄĒ Clotilde (‚Ć531), reina de los visigodos. Era hija de Clodoveo, rey de los francos y de su segunda mujer, Santa Clotilde. En el a√Īo 526 cas√≥ con Amalarico, rey de los visigodos, en un matrimonio acordado tras la muerte de Clodoveo. Clotilde, seg√ļn ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Zaragoza visigoda ‚ÄĒ Braulio de Zaragoza. Retrato de Bartolom√© Bermejo en la predela del Retablo de Santa Engracia de Daroca. La etapa visigoda en la ciudad de Zaragoza comienza efectivamente con la conquista de Caesaraugusta por Eurico en 472. Desde el √ļltimo cuarto ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Umayyad conquest of Hispania ‚ÄĒ v ¬∑ ‚Ķ   Wikipedia

  • Geograf√≠a eclesi√°stica visig√≥tica ‚ÄĒ Hispania visig√≥tica hacia el a√Īo 700, antes de la invasi√≥n musulmana de la pen√≠nsula Ib√©rica. Por geograf√≠a eclesi√°stica visig√≥tica entendemos la divisi√≥n administrativa de la iglesia cat√≥lica en la Hispania visigoda, reino donde la estrecha… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


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