Filosofía de la ciencia

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Filosofía de la ciencia

Filosofía de la ciencia

La filosofia de la ciencia investiga la naturaleza del conocimiento cient√≠fico y la pr√°ctica cient√≠fica. Se ocupa de saber, entre otras cosas, c√≥mo se desarrollan, eval√ļan y cambian las teor√≠as cient√≠ficas, y de saber si la ciencia es capaz de revelar la verdad de las "entidades ocultas" (o sea, no observables) y los procesos de la naturaleza. Son filos√≥ficas las diversas proposiciones b√°sicas que permiten construir la ciencia. Por ejemplo:

  • La realidad existe de manera independiente de la mente humana (tesis ontol√≥gica de realismo).
  • La naturaleza es regular, al menos en alguna medida (tesis ontol√≥gica de legalidad).
  • El ser humano es capaz de comprender la naturaleza (tesis gnoseol√≥gica de inteligibilidad).

Si bien estos supuestos metafísicos no son cuestionados por el realismo científico y muchos investigadores los dan por sentados, hay científicos de diversas disciplinas que han planteado serias sospechas respecto del segundo de ellos[1] y numerosos filósofos que han puesto en tela de juicio alguno de ellos o los tres.[2] De hecho, las principales con respecto a la validez de estos supuestos metafísicos son parte de la base para distinguir las diferentes corrientes epistemológicas históricas y actuales. De tal modo, aunque en términos generales el empirismo lógico defiende el segundo principio, opone reparos al tercero y asume una posición fenomenista, es decir, admite que el hombre puede comprender la naturaleza siempre que por naturaleza se entienda "los fenómenos" (el producto de la experiencia humana) y no la propia realidad.


En pocas palabras, lo que intenta la filosofía de la ciencia es explicar problemas tales como:

  • la naturaleza y la obtenci√≥n de las ideas cient√≠ficas (conceptos, hip√≥tesis, modelos, teor√≠as, etc.);
  • la relaci√≥n de cada una de ellas con la realidad;
  • c√≥mo la ciencia describe, explica, predice y contribuye al control de la naturaleza (esto √ļltimo en conjunto con la filosof√≠a de la tecnolog√≠a);
  • la formulaci√≥n y uso del m√©todo cient√≠fico;
  • los tipos de razonamiento utilizados para llegar a conclusiones;
  • las implicaciones de los diferentes m√©todos y modelos de ciencia.


La filosofía de la ciencia comparte algunos problemas con la gnoseología, la teoría del conocimiento, pero a diferencia de esta restringe su campo de investigación a los problemas que plantea el conocimiento científico (que, tradicionalmente, se distingue de otros tipos de conocimiento, como el ético o estético). Por su parte, la teoría del conocimiento se ocupa de los límites y condiciones de posibilidad de todo conocimiento.

Algunos científicos han mostrado un vivo interés por la filosofía de la ciencia y unos pocos, como Galileo Galilei, Isaac Newton y Albert Einstein, han hecho importantes contribuciones. Numerosos científicos, sin embargo, se han dado por satisfechos dejando la filosofía de la ciencia a los filósofos y han preferido seguir haciendo ciencia en vez de dedicar más tiempo a considerar cómo se hace la ciencia. Dentro de la tradición occidental, entre las figuras más importantes anteriores al siglo XX destacan Platón, Aristóteles, René Descartes, John Locke, David Hume, Emmanuel Kant y John Stuart Mill.

La filosofía de la ciencia no se denominó así hasta la formación del Círculo de Viena, a principios del siglo XX. En la misma época, la ciencia vivió una gran transformación a raíz de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica. Entre los filósofos de la ciencia más conocidos del siglo XX figuran Karl R. Popper y Thomas Kuhn.


Contenido

Los precursores

Para Arist√≥teles (384 a. C.-322 a. C.) la ciencia era conocimiento cierto por medio de causas. Esta definici√≥n (teniendo en cuenta el amplio concepto de ciencia de la antig√ľedad, diferente del m√°s restrictivo actual) tuvo vigencia en Europa occidental durante siglos, hasta que fue rechazada por la nueva filosof√≠a natural que nac√≠a en los siglos XVII y XVIII.

La escolástica propuso la regularidad y uniformidad para su aplicación en la ciencia.

Ren√© Descartes (1596-1650) pretend√≠a un conocimiento cierto basado en la existencia indudable de un sujeto pensante, y avanzar gracias a ideas claras y distintas. El papel de la experiencia quedaba en un segundo plano. No es de extra√Īar que, en el campo de la ciencia, los racionalistas destacaran en matem√°ticas, como el mismo Descartes o como Leibniz, creador junto con Newton del c√°lculo infinitesimal.

La corriente filos√≥fica iniciada por Francis Bacon (1561-1626) propon√≠a un conocimiento de la naturaleza empirista e inductista. Para elegir entre teor√≠as rivales no hab√≠a que recurrir a la argumentaci√≥n, sino realizar un experimento crucial (instantia crucis) que permitiese la selecci√≥n. David Hume (1711-1776), el principal fil√≥sofo empirista, subray√≥ a√ļn m√°s la importancia de los hechos frente a las interpretaciones. Pero el racionalismo y el empirismo cl√°sicos destacaban excesivamente uno de los aspectos de la ciencia (la racionalidad o la experiencia) en detrimento del otro. El idealismo trascendental de Kant (1724-1804) intent√≥ una primera s√≠ntesis de ambos sistemas en la que el espacio y el tiempo absolutos de Newton se convirtieron en condiciones que impone la mente para poder aprehender el mundo externo.

Dentro de la tradici√≥n empirista Auguste Comte (1798-1857) propuso una filosof√≠a, el positivismo, en la que la ciencia se reduc√≠a a relacionar fen√≥menos observables, renunciando al conocimiento de causas. Ernst Mach (1838-1916) ejerci√≥, con su empiriocriticismo, una gran influencia que prepar√≥ el nacimiento del C√≠rculo de Viena. Mach desarroll√≥ una filosof√≠a de orientaci√≥n empirista centrada en los conceptos y m√©todos de la ciencia. √Čsta debe estudiar s√≥lo las apariencias (los fen√≥menos), de forma que intentar estudiar algo que no se nos presenta directamente a los sentidos es hacer metaf√≠sica. Coherente con sus ideas filos√≥ficas, Mach se opuso hasta el final a la nueva teor√≠a at√≥mica, cuyo objeto es inalcanzable a la experiencia.

Pierre Duhem (1861-1916) afirm√≥ que "toda ley f√≠sica es una ley aproximada; por lo tanto, siguiendo la l√≥gica estricta, no puede ser ni verdadera ni falsa; cualquier otra ley que represente las misma experiencias con la misma aproximaci√≥n puede pretender, con tanto derecho como la primera, el t√≠tulo de ley verdadera, o, para hablar m√°s exactamente, de ley aceptable". A√ļn as√≠, Duhem opinaba que a medida que la ciencia avanza, se va acercando progresivamente a una descripci√≥n m√°s fiel de la naturaleza.

La ciencia como producto de la lógica y la razón

La filosofía analítica

El empirismo y el logicismo son las dos principales fuentes de los orígenes de la filosofía analítica. Uno de los primeros movimientos fuertes dentro de esta corriente fue el positivismo lógico o empirismo lógico. Dentro de ella también tiene un lugar especial el estudio de la lógica y los lenguajes, la filosofía del lenguaje (donde destacaron Ludwig Wittgenstein (1889-1951), Bertrand Russell (1872-1970) y Alfred North Whitehead (1861-1947).

Se suele considerar que la filosof√≠a de la ciencia alcanza su edad adulta en los a√Īos 1920 con la aparici√≥n del C√≠rculo de Viena, en el que se encuadr√≥ un nutrido grupo de fil√≥sofos como Rudolf Carnap (1891-1970), Otto Neurath (1881-1945), Hans Hahn (1879-1934), Kurt G√∂del (1906-1978), Willard V. Quine (1908-2000). A imitaci√≥n del de Viena, Hans Reichenbach (1891-1953) fund√≥ el Grupo o C√≠rculo de Berl√≠n.

El C√≠rculo de Viena encabezado por el Dr. Craidoff propuso un modelo de ciencia en el que √©sta procede mediante generalizaciones (inducci√≥n) a partir de los datos. La visi√≥n de la ciencia del C√≠rculo de Viena es llamada tambi√©n Concepci√≥n Heredada o Concepci√≥n Heredada de la Ciencia. La idea central del positivismo y del neopositivismo propuesta por el Dr. Craidoff es que la ciencia debe utilizar las teor√≠as como instrumentos para predecir fen√≥menos observables y debe renunciar a buscar explicaciones. La b√ļsqueda de explicaciones es funci√≥n de la metaf√≠sica, que no es ciencia sino palabrer√≠a carente de significado. As√≠, el neopositivismo presenta una visi√≥n instrumentalista de la ciencia. De acuerdo con estas ideas los integrantes del C√≠rculo defendieron un criterio verificacionista de significado que agrupaba los enunciados en dos clases:

  • enunciados con sentido, que son afirmaciones que pueden comprobarse emp√≠ricamente si son verdaderas o falsas.
  • enunciados sin sentido, que son enunciados mal construidos cuya verdad o falsedad no puede comprobarse emp√≠ricamente. Bas√°ndose en este criterio, el C√≠rculo fue fuertemente antimetaf√≠sico y antiteol√≥gico.

Con el progreso de la ciencia ésta comenzó el estudio de campos que están más allá de la experiencia, como puede ser la física de altas energías o la física atómica. En esta situación el criterio empirista de verdad condujo a muchos problemas, lo que llevó a diversas matizaciones del mismo. El verificacionismo estricto acabó siendo abandonado y sustituido por la contrastación entre proposiciones y observaciones, lo que permite una confirmación gradualmente creciente de las teorías.

La afirmaci√≥n introducida por el empirismo de que hay datos puros (sin ning√ļn tipo de interpretaci√≥n ni elaboraci√≥n) y la positivista de que la ciencia debe utilizar un lenguaje observacional exento de teor√≠a son especialmente criticadas por los principales fil√≥sofos de la ciencia desde hace d√©cadas y, en la actualidad, el neopositivismo estricto ya no est√° considerado como viable. Sin embargo, en su √©poca ejerci√≥ un dominio absoluto en la filosof√≠a de la ciencia. Su influencia ha sido capital y es rastreable en muchos fil√≥sofos de la actualidad.

El falsacionismo

Aunque Karl Popper (1902-1994) tuvo en sus comienzos mucha relaci√≥n con los integrantes del C√≠rculo de Viena, desde su primera obra La l√≥gica de la investigaci√≥n cient√≠fica (1934) ya se mostr√≥ muy cr√≠tico con √©ste. Sin embargo este trabajo tuvo muy poca difusi√≥n durante a√Īos, y no fue hasta principios de la d√©cada de los sesenta cuando Popper comenz√≥ a ser conocido y valorado.

Frente al neopositivismo, Popper calificó su postura de racionalismo crítico. A diferencia del Círculo de Viena, para Popper la ciencia no es capaz de verificar si una hipótesis es cierta, pero sí puede demostrar si ésta es falsa. Por eso no sirve la inducción, porque por mucho que se experimente nunca se podrá examinar todos los casos posibles, y basta con un solo contraejemplo para echar por tierra una teoría. Así pues, frente a la postura verificacionista preponderante hasta ese momento en filosofía de la ciencia, Popper propone el falsacionismo. Aunque Popper era realista no aceptaba la certeza, es decir, nunca se puede saber cuándo nuestro conocimiento es cierto.

Popper comenzó describiendo la ciencia, pero en su evolución filosófica acabó siendo prescriptivo (aunque sin llegar al rigor normativo del Círculo), recomendando a la ciencia el método hipotético deductivo. Es decir, la ciencia no elabora enunciados ciertos a partir de datos, sino que propone hipótesis (que aunque se basen en la experiencia suelen ir más allá de ésta y predecir experiencias nuevas) que luego somete al filtro experimental para detectar los errores.

La reacción

Hasta la década de los sesenta habían prevalecido las explicaciones lógicas de la ciencia. A partir de la obra de Thomas Kuhn (1922-1996) La estructura de las revoluciones científicas hubo un cambio en la perspectiva y se empezaron a tener en cuenta los aspectos históricos, sociológicos y culturales de la ciencia.

Ciencia, historia y revolución científica

La estructura de las revoluciones cient√≠ficas se puede clasificar de descriptiva. Apenas dedica espacio a conceptos como verdad o conocimiento, y presenta la ciencia bajo un enfoque hist√≥rico y sociol√≥gico. Las teor√≠as dominantes bajo las que trabajan los cient√≠ficos conforman lo que Kuhn llama paradigma. La ciencia normal es el estado habitual de la ciencia en el que el cient√≠fico no busca criticar, de ninguna manera, el paradigma, sino que da √©ste por asumido y busca la ampliaci√≥n del mismo. Si el n√ļmero o la importancia de problemas no resueltos dentro de un paradigma es muy grande, puede sobrevenir una crisis y cuestionarse la validez del paradigma. Entonces la ciencia pasa al estado de ciencia extraordinaria o ciencia revolucionaria en el que los cient√≠ficos ensayan teor√≠as nuevas. Si se acepta un nuevo paradigma que sustituya al antiguo se ha producido una revoluci√≥n cient√≠fica. As√≠ se entra en un periodo nuevo de ciencia normal en el que se intenta conocer todo el alcance del nuevo paradigma.

El nuevo paradigma no se admite √ļnicamente por argumentos l√≥gicos, en este proceso intervienen de manera importante aspectos culturales propios de la persona del cient√≠fico. Seg√ļn Kuhn, la visi√≥n de la naturaleza que acompa√Īa al nuevo paradigma no puede compararse bajo ning√ļn elemento com√ļn a la del antiguo; a esto Kuhn llama la inconmensurabilidad de los paradigmas. El nuevo se admite de forma generalizada cuando los cient√≠ficos del antiguo paradigma van siendo sustituidos.

Programas de investigación científica

Artículo principal: Falsacionismo sofisticado

Lakatos (1922-1974) intent√≥ adaptar el sistema de Popper a la nueva situaci√≥n creada por Kuhn. Su intenci√≥n era realizar una reconstrucci√≥n racional de la historia de la ciencia, mostrando que √©sta progresaba de modo racional. La historia de la ciencia muestra que √©sta no avanza s√≥lo falsando teor√≠as con hechos, hay que tener en cuenta la competencia entre teor√≠as y la confirmaci√≥n de teor√≠as. Por ello sustituye el falsacionismo ingenuo de Popper por un falsacionismo sofisticado. En la realidad la ciencia no eval√ļa una teor√≠a aislada, sino un conjunto de ellas que conforman lo que Lakatos llama programa de investigaci√≥n cient√≠fica. Un programa de investigaci√≥n se rechaza al completo cuando se disponga de un sustituto superior, que explique todo lo que explicaba el anterior m√°s otros hechos adicionales. Lakatos reconoce que la dificultad de este esquema radica en que, en la pr√°ctica, puede costar a√Īos llevarlo a cabo, o incluso ser inaplicable en programas de investigaci√≥n muy complejos.

Pluralismo metodológico

Paul K. Feyerabend (1924-1994) afirm√≥ que una metodolog√≠a cient√≠fica universalmente v√°lida es un contrasentido, que no pueden dictarse normas a la ciencia para su desarrollo. Critic√≥ √°cidamente el cientificismo por ser "castillos en el aire" y como alternativa propuso un anarquismo epistemol√≥gico. Puesto que no hay conocimientos ciertos y no se sabe qu√© paradigmas dominar√°n la ciencia del futuro, descartarlos ahora supone cerrar puertas al ma√Īana.

Corrientes actuales

Para hablar de una filosofía de la ciencia no basta con tener una visión panorámica de lo que es filosofía y de lo que es ciencia. Tampoco es suficiente el seguimiento histórico de las opiniones y conceptos emitidos por los pensadores del pasado. Es necesario ubicarse en el pensamiento actual de los científicos más avanzados y respetar sus conceptos sobre lo que ellos consideran como ciencia, y es necesario entender que el dominio de la filosofía son los conceptos universales y abstractos que nunca pueden llegar a ser objeto de la ciencia.

Es extremadamente complejo (y, posiblemente, todav√≠a falta algo m√°s de perspectiva temporal) presentar un panorama completo de la filosof√≠a de la ciencia de los √ļltimos treinta o treinta y cinco a√Īos. As√≠ como todos los autores anteriores ya han muerto, la mayor√≠a de los que vienen a continuaci√≥n no. Aqu√≠ se intentar√° presentar un bosquejo de la gran variedad de enfoques actuales pero teniendo en mente que, dentro de pocos a√Īos, algunas de las corrientes mencionadas pueden haber pasado al olvido, y que destaquen otros pensadores que hoy tienen una repercusi√≥n menor.

As√≠ como anteriormente se pod√≠a hablar de "el m√©todo" de la ciencia, el gran desarrollo de muchas disciplinas cient√≠ficas ha hecho que los fil√≥sofos de la ciencia comiencen a hablar de "los m√©todos", ya que no es posible identificar un m√©todo √ļnico y universalmente v√°lido. La idea heredada de la f√≠sica cl√°sica de que todo es reducible a expresiones matem√°ticas ha cedido terreno ante situaciones nuevas como la teor√≠a del caos o los avances de la biolog√≠a. Por otro lado han desaparecido cuestiones que llegaron a cubrir cientos de p√°ginas y generaron grandes controversias. Quiz√°s el caso m√°s flagrante sea el del problema de la demarcaci√≥n, centrado en la distinci√≥n (demarcaci√≥n) entre ciencia y otros conocimientos no cient√≠ficos. Pr√°cticamente el tema desaparece despu√©s de Popper y es seguido en Espa√Īa por Gustavo Bueno en su teor√≠a del cierre categorial.

Concepciones estructuralistas y sem√°nticas

Frente al intento de los anteriores empiristas lógicos de formalizar las teorías de la física en el lenguaje de la lógica de primer orden, que resultaba un tanto forzado e innecesariamente complicado, Patrick Suppes fue el primero en proponer una concepción semántica y estructural de las teorías, caracterizadas como familias de estructuras conjuntistas identificadas con los modelos de la teoría.[3] Esta manera de presentar las teorías en el lenguaje informal de la teoría de conjuntos resultaba así más intuitiva y familiar. Suppes ha elaborado sus ideas mediante el desarrollo de teorías cada vez más potentes sobre las estructuras teóricas, incluyendo sus importantes teoremas de representación e invariancia.[4]

En filosof√≠a de la ciencia se conoce a veces como estructuralismo el programa de reconstrucci√≥n de las teor√≠as f√≠sicas propuesto por Joseph D. Sneed (1938) en 1971[5] como una s√≠ntesis del aparato formal de Suppes, del racionalismo cr√≠tico y del positivismo l√≥gico con la corriente historicista de la ciencia. El estructuralismo fue reelaborado y divulgado por Wolfgang Stegm√ľller (1923-1991) y C. Ulises Moulines (1946). De la consideraci√≥n de las teor√≠as como estructuras le viene a esta propuesta metodol√≥gica el nombre de estructuralismo, que no tiene nada que ver con el estructuralismo ling√ľ√≠stico de Saussure.

Junto con las restricciones emp√≠ricas, una teor√≠a consta de una estructura conceptual y de un √°mbito de aplicaci√≥n. Puesto que las teor√≠as no se presentan aisladas sino interrelacionadas tambi√©n es necesario estudiar las relaciones entre teor√≠as, las redes te√≥ricas. Entre estas relaciones encontramos la de reducci√≥n, quiz√° la m√°s destacada por su papel en la unidad de la ciencia. A pesar de las m√ļltiples teor√≠as que puedan coexistir para explicar los mismos hechos, la unidad ontol√≥gica de la ciencia puede salvarse si todas ellas son reductibles a una sola teor√≠a (o a unas pocas no inconmensurables entre s√≠). Esta relaci√≥n interteor√©tica desempe√Īa un papel fundamental, por ejemplo, en el trabajo de los f√≠sicos en su b√ļsqueda de la Teor√≠a del todo. Moulines propone una definici√≥n recursiva de la filosof√≠a de la ciencia como teorizaci√≥n sobre teorizaciones, cuya epistemolog√≠a no es descriptiva ni prescriptiva, sino interpretativa. Las teor√≠as de la ciencia son construcciones culturales, pero ello no implica que la filosof√≠a de la ciencia sea sustituida por una sociolog√≠a de la ciencia.

Aparte del estructuralismo de Sneed y sus seguidores, tambi√©n otros desarrollos de la filosof√≠a de la ciencia contempor√°nea han sido influidos por las ideas y m√©todos conjuntistas y probabilistas introducidos por Suppes. Bas van Fraassen ha aportado su conocida concepci√≥n sem√°ntica de las teor√≠as, que ha aplicado al an√°lisis de la mec√°nica cu√°ntica. Jes√ļs Moster√≠n[6] y Roberto Torretti[7] han hecho contribuciones en esta direcci√≥n, que as√≠mismo aflora en el diccionario conjunto de estos dos autores.[8]

Filosofía de la ciencia naturalizada

Para Ronald N. Giere (1938) el propio estudio de la ciencia debe ser tambi√©n una ciencia: "La √ļnica filosof√≠a de la ciencia viable es una filosof√≠a de la ciencia naturalizada". Esto es as√≠ porque la filosof√≠a no dispone de herramientas apropiadas para el estudio de la ciencia en profundidad. Giere sugiere, pues, un reduccionismo en el sentido de que para √©l la √ļnica racionalidad leg√≠tima es la de la ciencia. Propone su punto de vista como el inicio de una disciplina nueva, una epistemolog√≠a naturalista y evolucionista, que sustituir√° a la filosof√≠a de la ciencia actual.

Larry Laudan (1941) propone sustituir el que él denomina modelo jerárquico de la toma de decisiones por el modelo reticulado de justificación. En el modelo jerárquico los objetivos de la ciencia determinan los métodos que se utilizarán, y éstos determinan los resultados y teorías. En el modelo reticulado se tiene en cuenta que cada elemento influye sobre los otros dos, la justificación fluye en todos los sentidos. En este modelo el progreso de la ciencia está siempre relacionado con el cambio de objetivos, la ciencia carece de objetivos estables.

Realismo frente a empirismo

El debate sobre el realismo de la ciencia no es nuevo, pero en la actualidad a√ļn est√° abierto. Bas C. Van Fraasen (1941), empirista y uno de los principales oponentes del realismo, opina que todo lo que se requiere para la aceptaci√≥n de las teor√≠as es su adecuaci√≥n emp√≠rica. La ciencia debe explicar lo observado deduci√©ndolo de postulados que no necesitan ser verdaderos m√°s que en aquellos puntos que son emp√≠ricamente comprobables. Llega a decir que "no hay raz√≥n para afirmar siquiera que existe una cosa tal como el mundo real". Es el empirismo constructivo, para el que lo decisivo no es lo real, sino lo observable.

Laudan y Giere presentan una postura intermedia entre el realismo y el subjetivismo estrictos. Laudan opina que es falso que sólo el realismo explique el éxito de la ciencia. Giere propone que hay ciencias que presentan un alto grado de abstracción, como la mecánica cuántica, y utilizan modelos matemáticos muy abstractos. Estas teorías son poco realistas. Las ciencias que estudian fenómenos naturales muy organizados como la biología molecular, utilizan teorías que son muy realistas. Por ello no se puede utilizar un criterio uniforme de verdad científica.

Rom Harré (1927) y su discípulo Roy Bhaskar (1944) desarrollaron el realismo crítico, un cuerpo de pensamiento que quiere ser el heredero de la Ilustración en su lucha contra los irracionalismos y el racionalismo reduccionista. Destacan que el empirismo y el realismo conducen a dos tipos diferentes de investigación científica. La línea empirista busca nuevas concordancias con la teoría, mientras que la línea realista intenta conocer mejor las causas y los efectos. Esto implica que el realismo es más coherente con los conocimientos científicos actuales.

Dentro de la corriente racionalista de oposición al neopositivismo se encuentra a Mario Bunge (1919). Analiza los problemas de diversas epistemologías, desde el racionalismo crítico popperiano hasta el empirismo, el subjetivismo o el relativismo. Bunge es realista crítico. Para él la ciencia es falibilista (el conocimiento del mundo es provisional e incierto), pero la realidad existe y es objetiva. Además se presenta como materialista , pero para soslayar los problemas de esta doctrina apostilla que se trata de un materialismo emergentista.

Sociología de la ciencia

Robert K. Merton (1910-2003) se considera el fundador de la sociolog√≠a de la ciencia en los a√Īos cuarenta, luego muy influida por los trabajos de Kuhn, 'La estructura de las revoluciones cient√≠ficas', 1962 y 1969. La aportaci√≥n b√°sica para la filosof√≠a de la ciencia fue introducir el t√©rmino paradigma como supuestos te√≥ricos generales: leyes m√°s t√©cnicas en una comunidad cient√≠fica determinada, donde un antiguo paradigma es total o en parte reemplazado y se llama revoluci√≥n cient√≠fica este proceso y el cambio no es de forma acumulativa, sino paradigm√°tico.

La primera sociología distinguía unos factores internos de la propia ciencia (metodología, objetivos, etc.) que eran independientes de otros factores externos (sociológicos, políticos, etc.) no pertenecientes a la ciencia. Pero una parte de la sociología de la ciencia posterior prescindió de esta distinción. David Bloor (1913) y Barry Barnes son los principales exponentes. Afirman que los científicos son personas que se pueden ver tan afectadas por los factores sociológicos que debemos pensar que todas las creencias son igualmente problemáticas.

Bruno Latour (1947) y Steve Woolgar proponen un concepto antropol√≥gico de la ciencia y, por tanto, su estudio por esta disciplina. Junto con las influencias antropol√≥gicas, a√ļnan tambi√©n corrientes filos√≥ficas como el pragmatismo, para crear algo as√≠ como una epistemolog√≠a alternativa.

Filosofía de la ciencia real

Atendiendo a las cr√≠ticas de Thomas Kuhn y otros historiadores de que la filosof√≠a de la ciencia con frecuencia se ocupa de problemas artificiosos y alejados de la ciencia real, diversos fil√≥sofos de la ciencia contempor√°neos han tratado de aproximar sus an√°lisis a la problem√°tica actual de la investigaci√≥n cient√≠fica. Ello ha tenido como consecuencia tanto la revitalizaci√≥n de la filosof√≠a general de la ciencia como el desarrollo de varias ramas especializadas de la misma: filosof√≠a de la mec√°nica cu√°ntica, filosof√≠a de la cosmolog√≠a, filosof√≠a de la biolog√≠a, etc. A ambas tareas han contribuido fil√≥sofos como John Earman, Bernulf Kanitscheider, Jes√ļs Moster√≠n,[9] Lawrence Sklar, Elliott Sober, Roberto Torretti[10] y Bas C. van Fraassen, as√≠ como numerosos cient√≠ficos, como Lee Smolin o Ramon Lapiedra.[11]

Notas

  1. ‚ÜĎ Por ejemplo, LAWTON, J. H. (1999) "Are there general laws in ecology?" Oikos 84(2): 177-192; Poulin, R. (2007) "Are there general laws in parasite ecology?" Parasitology 134(6): 763-776.
  2. ‚ÜĎ Ver, por ejemplo, entre muchos otros, Van Fraassen, B. (1980) The Scientific Image. Oxford: Oxford University Press.
  3. ‚ÜĎ Suppes, Patrick (1957). Introduction to Logic. Van Nostrand Company. 312 pp. ISBN 0-442-08072-7.
  4. ‚ÜĎ Suppes, Patrick (2002). Representation and Invariance of Scientific Structures. CSLI Publications. 536 pp. ISBN 1-57586-333-2.
  5. ‚ÜĎ Sneed, Joseph (1971). The Logical Structure of Mathematical Physics. Dordrecht: Reidel. 320 pp. ISBN 90-277-1056-2.
  6. ‚ÜĎ Moster√≠n, Jes√ļs (2000, 2006). Conceptos y teor√≠as en la ciencia. Madrid: Alianza Editorial. 318 pp. ISBN 978-84-206-6741-6.
  7. ‚ÜĎ Torretti, Roberto (1990). Creative Understanding: Philosophical Reflections on Physics. The University of Chicago Press. 369 pp. ISBN 0-226-80835-1.
  8. ‚ÜĎ Moster√≠n, Jes√ļs and Roberto Torretti (2002). Diccionario de L√≥gica y Filosof√≠a de la Ciencia. Madrid: Alianza Editorial, 2002. 670 pp. ISBN: 84-206-3000-4.
  9. ‚ÜĎ Moster√≠n, Jes√ļs (2006). Ciencia viva. Madrid: Espasa Calpe. ISBN 84-670-2355-4.
  10. ‚ÜĎ Torretti, Roberto (1999) Philosophy of Physics. Cambridge University Press. ISBN 0-521-56571-5.
  11. ‚ÜĎ Lapiedra, Ramon (2008). Las carencias de la realidad. Barcelona: Tusquets. ISBN 978-84-8383-044-4.

Véase también

Enlaces externos

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