Segunda Rep√ļblica Espa√Īola

ÔĽŅ
Segunda Rep√ļblica Espa√Īola
Espa√Īa
Segunda Rep√ļblica Espa√Īola

‚Üź Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg

1931‚Äď1939

Flag of Spain 1945 1977.svg ‚Üí
Flag of Spain 1931 1939.svg ‚Üí

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Plus Ultra
(en latín 'Más allá')
Himno nacional: Himno de Riego
Ubicaci√≥n de Segunda Rep√ļblica Espa√Īola
Territorios y colonias de Espa√Īa durante la Segunda Rep√ļblica
Capital Madrid (1931 - 36)
Valencia (1936 - 37)
Barcelona (1937 - 39)
Idioma oficial Espa√Īol / Castellano¬≤ ¬≥
Gobierno Rep√ļblica parlamentaria
Presidente de la Rep√ļblica
 ‚ÄĘ 1931-1936 Niceto Alcal√°-Zamora
 ‚ÄĘ 1936 Diego Mart√≠nez Barrio
 ‚ÄĘ 1936-1939 Manuel Aza√Īa
Legislatura Cortes
Período histórico Entreguerras
 ‚ÄĘ Abolici√≥n monarqu√≠a 14 de abril de 1931
 ‚ÄĘ Constituci√≥n de 1931 Diciembre de 1931
 ‚ÄĘ Revoluci√≥n de 1934 Octubre de 1934
 ‚ÄĘ Elecciones generales de 1936 Febrero de 1936
 ‚ÄĘ Guerra Civil Espa√Īola 1936-1939
 ‚ÄĘ Victoria franquista 1 de abril de 1939
Moneda Peseta
Miembro de: SDN
¬Ļ Constituci√≥n de 1931, art. 5: "La capital de la Rep√ļblica se fija en Madrid".
¬≤ Constituci√≥n de 1931, art. 4: "El castellano es el idioma oficial de la Rep√ļblica"
¬≥ Fueron cooficiales el catal√°n en Catalu√Īa con la aprobaci√≥n del Estatuto de Autonom√≠a de Catalu√Īa de 1932 y el euskera en Pa√≠s Vasco con la aprobaci√≥n del Estatuto de Autonom√≠¬≠a del Pa√≠s Vasco de 1936.

Con el nombre de Segunda Rep√ļblica Espa√Īola se conoce el periodo pol√≠tico de la historia de Espa√Īa comprendido entre el 14 de abril de 1931 (fecha de la proclamaci√≥n del sistema republicano como forma de organizaci√≥n del Estado, en sustituci√≥n de la monarqu√≠a) y el 1 de abril de 1939 (fecha del final de la Guerra Civil Espa√Īola que dio paso a la dictadura del General Franco). El numeral ¬ęsegunda¬Ľ obedece a la necesidad de distinguirlo del anterior periodo republicano que hubo, conocido como Primera Rep√ļblica Espa√Īola, que se desarroll√≥ entre 1873 y 1874.

Durante este periodo se llevaron a cabo diversas reformas, como la agraria y la educativa. La Constituci√≥n de 1931 fue la primera constituci√≥n democr√°tica de Espa√Īa y el pa√≠s se moderniz√≥ en comparaci√≥n con el entorno europeo. Fue tambi√©n un per√≠odo convulso, con varias huelgas y un enfrentamiento muy grave durante la revoluci√≥n de 1934, cuando la derecha m√°s tradicionalista se propuso modificar todos los avances republicanos y se encontr√≥ con una fort√≠sima respuesta social duramente reprimida. En 1936, el golpe de Estado de una parte del ej√©rcito con el apoyo de las fuerzas m√°s reaccionarias desemboc√≥ en la Guerra Civil Espa√Īola y el fin de la rep√ļblica.

Contenido

Proclamación

Tras la dimisi√≥n del general Miguel Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII intent√≥ devolver al debilitado r√©gimen mon√°rquico a la senda constitucional y parlamentaria, a pesar de la debilidad de los partidos din√°sticos. Para ello, el gobierno de la Corona convoc√≥ una ronda de elecciones que deb√≠an servir para recuperar la legitimidad democr√°tica que las instituciones mon√°rquicas hab√≠an perdido y regenerar el r√©gimen. Fue nombrado jefe nominal de gobierno Juan Bautista Aznar ‚ÄĒaunque quien lo dirige realmente es el conde de Romanones, consejero de Alfonso XIII‚ÄĒ, y para ello form√≥ un gabinete de concentraci√≥n mon√°rquica siguiendo la costumbre derivada de los gobiernos mon√°rquicos posteriores a la Semana Tr√°gica, con un programa pol√≠tico definido: elecciones a Cortes constituyentes y municipales y autonom√≠a para Catalu√Īa.

Celebraciones con la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola en Barcelona, en 1931, extra√≠do de los archivos federales de Alemania.

Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 arrojaron, en el momento de la proclamaci√≥n del nuevo r√©gimen, unos resultados parciales de 22.150 concejales mon√°rquicos -de los partidos tradicionales- y apenas 5.875 concejales para las diferentes iniciativas republicanas, quedando 52.000 puestos a√ļn sin determinar. Pese al mayor n√ļmero de concejales mon√°rquicos, las elecciones supon√≠an a la Corona una amplia derrota en los n√ļcleos urbanos: la corriente republicana hab√≠a triunfado en 41 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los mon√°rquicos, y en Barcelona los cuadruplicaban. Si las elecciones se hab√≠an convocado como una prueba para sopesar el apoyo a la monarqu√≠a y las posibilidades de modificar la ley electoral antes de la convocatoria de Elecciones Generales, los partidarios de la Rep√ļblica consideraron tales resultados como un plebiscito a favor de su instauraci√≥n inmediata. El marqu√©s de Hoyos llegar√≠a a decir que "las noticias de los pueblos importantes eran, como las de las capitales de provincia, desastrosas.".[1] Dependiendo de autores, hay distintas interpretaciones de los resultados. La raz√≥n por la que los resultados de los principales centros urbanos representaban la derrota de la monarqu√≠a la encontramos en que en esos n√ļcleos el voto estaba menos adulterado, pues la presencia de caciques, partidarios en su inmensa mayor√≠a de la monarqu√≠a, era menor. Esto daba constancia de que la corona estaba completamente desacreditada, puesto que se hab√≠a arrimado demasiado al r√©gimen de Primo de Rivera.[2]

El almirante Aznar present√≥ su dimisi√≥n. Los ministros Bugallal y Juan de la Cierva y Pe√Īafiel apostaron por hacer uso del ej√©rcito para disuadir de cualquier iniciativa a los republicanos. Al ser preguntado si hab√≠a motivos para una crisis, Aznar contest√≥: "¬ŅQu√© m√°s crisis desean ustedes que la de un pa√≠s que se acuesta mon√°rquico y se levanta republicano?" As√≠ lo entendieron el conde de Romanones y el propio rey, al constatar su falta de apoyo popular en las ciudades. Aquel inici√≥ contactos con Niceto Alcal√°-Zamora para obtener seguridades sobre la vida del monarca. Pero el que iba a designarse Jefe del Estado y Presidente del Gobierno provisional s√≥lo unas horas m√°s tarde, hab√≠a obtenido el apoyo de Sanjurjo, y con √©l el de la Guardia Civil y el Ej√©rcito; se eximi√≥ de poder garantizar nada, exigiendo en cambio el inmediato abandono del pa√≠s del que hab√≠a entregado el Gobierno a sucesivos dictadores. Tal exigencia fue repetida por el Comit√© Revolucionario (constituido durante la reuni√≥n del Pacto de San Sebasti√°n de 1930) que se iba a convertir en Gobierno provisional, en un manifiesto publicado en los distintos diarios. El Monarca march√≥ hacia el exilio la noche del mismo 14 de abril de 1931. El d√≠a 16 de abril, se hizo p√ļblico el siguiente manifiesto, redactado en nombre del rey por el duque de Maura, hermano del veterano l√≠der pol√≠tico Miguel Maura, y que el d√≠a 17 s√≥lo public√≥ el diario ABC, en portada:

Las elecciones celebradas el domingo me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Mi conciencia me dice que ese desv√≠o no ser√° definitivo, porque procur√© siempre servir a Espa√Īa, puesto el √ļnico af√°n en el inter√©s p√ļblico hasta en las m√°s cr√≠ticas coyunturas. Un Rey puede equivocarse, y sin duda err√© yo alguna vez; pero s√© bien que nuestra patria se mostr√≥ en todo tiempo generosa ante las culpas sin malicia.

Soy el rey de todos los espa√Īoles, y tambi√©n un espa√Īol. Hallar√≠a medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro en fratricida guerra civil. No renuncio a ninguno de mis derechos, porque m√°s que m√≠os son dep√≥sito acumulado por la Historia, de cuya custodia ha de pedirme un d√≠a cuenta rigurosa.
Espero a conocer la aut√©ntica y adecuada expresi√≥n de la conciencia colectiva, y mientras habla la naci√≥n suspendo deliberadamente el ejercicio del Poder Real y me aparto de Espa√Īa, reconoci√©ndola as√≠ como √ļnica se√Īora de sus destinos.

Tambi√©n ahora creo cumplir el deber que me dicta mi amor a la Patria. Pido a Dios que tan hondo como yo lo sientan y lo cumplan los dem√°s espa√Īoles.[3]
Bandera republicana izada en el 77 aniversario de la proclamaci√≥n de la Rep√ļblica en √Čibar.

Entretanto, las ciudades de Sahag√ļn (Le√≥n), √Čibar (Guip√ļzcoa) y Jaca (Huesca) fueron las tres √ļnicas ciudades que proclamaron la Rep√ļblica un d√≠a antes de la fecha oficial, el 13 de abril de 1931. El Gobierno de la II Rep√ļblica espa√Īola les conceder√≠a posteriormente el t√≠tulo de Ilustr√≠simas Ciudades. La primera ciudad en la que se iz√≥ la bandera tricolor fue √Čibar, a las 6:30 de la ma√Īana del 14 de abril, a la tarde de ese mismo d√≠a la imitaron las principales capitales espa√Īolas, incluyendo Barcelona y Madrid, en las que las candidaturas republicanas obtuvieron mayor√≠as muy holgadas.

Alfonso XIII abandon√≥ el pa√≠s sin abdicar formalmente y se traslad√≥ a Par√≠s, fijando posteriormente su residencia en Roma. En enero de 1941 abdic√≥ en favor de su tercer hijo, Juan de Borb√≥n. Falleci√≥ el 28 de febrero del mismo a√Īo.

El escritor eibarr√©s Toribio Echeverr√≠a redacta, en su libro Viaje por el pa√≠s de los recuerdos (ISBN 84-7173-54-1) la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica en √Čibar de esta forma:

...y antes de las seis de la ma√Īana hab√≠ase congregado el pueblo en la plaza que se iba a llamar de la Rep√ļblica, y los concejales electos del domingo, por su parte, habi√©ndose presentado en la Casa Consistorial con la intenci√≥n de hacer valer su investidura desde aquel instante, se constituyeron en sesi√≥n solemne, acordando por unanimidad proclamar la Rep√ļblica. Acto seguido fue izada la bandera tricolor en el balc√≥n central del ayuntamiento, y Juan de los Toyos dio cuenta desde √©l al pueblo congregado, que a partir de aquella hora los espa√Īoles est√°bamos viviendo en Rep√ļblica. (Toribio Echeverr√≠a, Viaje por el pa√≠s de los recuerdos)



Constitución de 1931

Principios fundamentales de la Constituci√≥n de la II Rep√ļblica Espa√Īola

1. El principio de igualdad de los espa√Īoles ante la Ley, al proclamar a Espa√Īa como "una rep√ļblica de trabajadores de toda clase".-
2. El principio de laicidad, por el que se iba más allá de la mera separación entre la Iglesia y el Estado para adentrarse en un ámbito de total eliminación de la religión de la vida política.-
3. El principio de elecci√≥n y movilidad de todos los cargos p√ļblicos, incluido el Jefe del Estado.-
4. El principio monocameral, que suponía la eliminación de una segunda Cámara aristocrática o de estamentos privilegiados y por el cual el poder legislativo sería ejercido por una sola Cámara. -
5. Se preve√≠a la posibilidad de la realizaci√≥n de una expropiaci√≥n forzosa de cualquier tipo de propiedad, a cambio de una indemnizaci√≥n, para utilizaci√≥n social as√≠ como la posibilidad de nacionalizar los servicios p√ļblicos. -
6. Amplia declaraci√≥n de derechos y libertades. Conced√≠a el voto desde los 23 a√Īos con sufragio universal, tambi√©n femenino (el sufragio femenino se aplica por primera vez en las elecciones de 1933). -
7. Separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio. -

Tras la proclamaci√≥n de la II Rep√ļblica espa√Īola, tom√≥ el poder un gobierno provisional presidido por Niceto Alcal√°-Zamora desde el 14 de abril hasta el 14 de octubre de 1931, fecha en que present√≥ su dimisi√≥n por su oposici√≥n al laicismo del Estado, recogido en el art√≠culo 26 de la nueva Constituci√≥n, siendo sustituido por Manuel Aza√Īa. El 10 de diciembre de 1931 fue elegido Presidente de la II Rep√ļblica Espa√Īola Niceto Alcal√°-Zamora, por 362 votos de los 410 diputados presentes (la C√°mara estaba compuesta por 446 diputados). En este cargo se mantuvo hasta el 7 de abril de 1936, cuando el nuevo gobierno del Frente Popular pidi√≥ su dimisi√≥n por haber convocado dos veces elecciones generales en un mismo mandato, lo que pod√≠a considerarse una extralimitaci√≥n de sus prerrogativas (a pesar de que los frentepopulistas hab√≠an cosechado un triunfo electoral en la √ļltima, pero que el PSOE hab√≠a sido desalojado del Gobierno a causa de la anterior, junto con un pacto de la oposici√≥n con los que antes hab√≠an apoyado a las dictaduras) volviendo a sustituirle Manuel Aza√Īa.

El parlamento resultante de las Elecciones a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931 tuvo por misi√≥n la de elaborar y aprobar una Constituci√≥n el d√≠a 9 de diciembre del mismo a√Īo.

La Constituci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola supuso un avance notable en el reconocimiento y defensa de los derechos humanos por el ordenamiento jur√≠dico espa√Īol y en la organizaci√≥n democr√°tica del Estado: dedic√≥ casi un tercio de su articulado a recoger y proteger los derechos y libertades individuales y sociales, ampli√≥ el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos de ambos sexos mayores de 23 a√Īos y residenci√≥ el poder de hacer las leyes en el mismo pueblo, que lo ejerc√≠a a trav√©s de un √≥rgano unicameral que recibi√≥ la denominaci√≥n de Cortes o Congreso de los Diputados y, sobre todo, estableci√≥ que el Jefe del Estado ser√≠a en adelante elegido por un colegio compuesto por Diputados y compromisarios, los que a su vez eran nombrados en elecciones generales.

Símbolos del nuevo Estado

Alegor√≠a de la Rep√ļblica usada por el Gobierno
¬ęAlegor√≠a de la Rep√ļblica Espa√Īola¬Ľ por Teodoro Andreu (1931)

La historia de la bandera tricolor responde a un sentimiento esencialmente popular. Adaptaci√≥n durante el Trienio Liberal del viejo pend√≥n comunero, la voluntad del pueblo fue la encargada de llevarla a los m√°stiles oficiales de la II Rep√ļblica espa√Īola en un arranque improvisado de diferenciar al nuevo r√©gimen que comenzaba tras las votaciones del 12 de abril en sus s√≠mbolos m√°s necesarios.

La uni√≥n del rojo, el amarillo y el morado en tres franjas de igual tama√Īo se hace oficial en el decreto de 27 de abril de 1931 y fue refrendada con la elevaci√≥n a art√≠culo en la Constituci√≥n Republicana de 9 de diciembre de ese mismo a√Īo. En dicho decreto se aclar√≥ la inclusi√≥n del color castellano a los tradicionales aragoneses: ¬ęHoy se pliega la bandera adoptada como nacional a mediados del siglo XIX. De ella se conservan los dos colores y se le a√Īade un tercero que la tradici√≥n admite por insignia de una regi√≥n ilustre, nervio de la nacionalidad, con lo que el emblema de la II Rep√ļblica espa√Īola, as√≠ formado, resume m√°s acertadamente la armon√≠a de una gran Espa√Īa¬Ľ.

Los or√≠genes de esta nueva ense√Īa se remontan a 1820. En ese a√Īo el General Riego tras ¬ęreproclamar¬Ľ la constituci√≥n de C√°diz en Cabezas de San Juan provoc√≥ durante un breve lapso de tiempo - apenas tres a√Īos- la apertura liberal del gobierno de Fernando VII de Espa√Īa. Durante este per√≠odo se fund√≥ la Milicia Nacional a la que se le asignaron banderas moradas con el escudo de Castilla y Le√≥n. Poco dur√≥ dicha divisa pues ese mismo a√Īo es sustituida por otra rojigualda con el lema Constituci√≥n en su franja central.

En 1823 el regreso de Fernando VII al Absolutismo acab√≥ tambi√©n con la propia Milicia Nacional espa√Īola. En 1843 bajo el reinado de Isabel II de Espa√Īa se decret√≥ por primera vez, el 13 de octubre, la unificaci√≥n de la bandera de Espa√Īa. En dicho decreto regulador se permiti√≥ a los regimientos que antes tuvieran banderas moradas el uso de tres corbatas (corbatas son los cordones que cuelgan de los extremos superiores de las banderas) con los colores rojo, amarillo y morado. Este es el principal antecedente de la actual tricolor.

Tras el destierro de Isabel II de Espa√Īa, el Gobierno Provisional cambi√≥ el escudo mon√°rquico sustituyendo en √©l a la corona real por la mural y a√Īade las columnas de H√©rcules. Ambos s√≠mbolos los heredar√° el escudo que adorne la bandera tricolor en la Segunda Rep√ļblica espa√Īola. El breve reinado de Amadeo I de Espa√Īa concluy√≥ con la proclamaci√≥n de la Primera Rep√ļblica. La bandera proyectada durante este r√©gimen emulaba los colores revolucionarios de Francia: el rojo, el blanco y el azul, modificaci√≥n que no se llev√≥ a cabo por su corta duraci√≥n y, con la Restauraci√≥n borb√≥nica en Espa√Īa, la bandera recuper√≥ sus elementos de 1843.

Es en esta etapa (1875-1930) cuando el Partido Federal adopt√≥ los colores de la Milicia Nacional de 1820 como s√≠mbolo de la facci√≥n antidin√°stica y rechazo al sistema establecido. Comenz√≥ a verse la bandera tricolor en casinos, peri√≥dicos y centros de adscripci√≥n republicana. Y fue tal el fuerte v√≠nculo de estos colores con la idea de Rep√ļblica, de cambio y de progreso, durante los reinados de Alfonso XII, Alfonso XIII, la regencia de Mar√≠a Cristina y las Dictaduras de Miguel Primo de Rivera y Berenguer, que, en un arranque de espontaneidad, una vez conocidos los primeros resultados de las votaciones del 12 de abril de 1931, especialmente en Madrid, el pueblo se ech√≥ a la calle portando insignias, escarapelas y banderas con los tres colores de la II Rep√ļblica espa√Īola. El decreto y el art√≠culo que otorgaron valor institucional al s√≠mbolo, no fueron m√°s que el refrendo oficial a un sentir popular. La bandera, hija del pueblo espa√Īol, onde√≥ desde abril de 1931 en los m√°stiles oficiales, en el ej√©rcito y en las embajadas y consulados de Espa√Īa por todo el mundo. Para ella se adapt√≥ el escudo que en 1868 eligi√≥ el Gobierno Provisional: cuartelado de Castilla, Le√≥n, Arag√≥n y Navarra, con la Granada en punta, timbrado por corona mural y entre las dos columnas de H√©rcules. Como novedad destaca su menor tama√Īo -1 m x 1 m -, la misma medida para las tres franjas y los flecos dorados en el contorno de las pertenecientes al ej√©rcito. Poco tiempo onde√≥ libre esta bandera: d√≠as despu√©s del 18 de julio de 1936, fue sustituida por otras divisas y apenas sobrevivi√≥ ahogada en la contienda. En el bando leal las milicias prefirieron casi siempre banderas rojas o rojinegras adornadas con emblemas partidistas: hoces y martillos, pu√Īos cerrados y otros s√≠mbolos que arrinconaron tambi√©n al escudo oficial. A pesar de que gracias a la creaci√≥n del ej√©rcito popular volvi√≥ a reglamentarse como √ļnica la tricolor, en la pr√°ctica la proliferaci√≥n de banderas propias por parte de las distintas unidades hizo que no hubiera nunca m√°s una ense√Īa oficial.

El bando rebelde tuvo en sus inicios a la tricolor como bandera, pero a partir de agosto se tomó como oficial la rojigualda anterior a 1931. El no disponer de banderas propias y tener que cubrir improvisadamente de rojo la franja morada (cosida o pintada) dio lugar a curiosas insignias rojigualdas con franjas de la misma anchura y escudo republicano en su centro. En febrero de 1938 se cambió el escudo por el de los Reyes Católico que no era otro que el republicano con la corona real y sobre el pecho del águila negra de San Juan.

Herencia de Castilla, de los seguidores de Riego, del Trienio Liberal y, sobre todo, del sentimiento del pueblo espa√Īol, la bandera tricolor pesa m√°s en los corazones que en la historia.

Tambi√©n se acu√Īaron monedas con el nuevo escudo. (Ver foto)

Moneda de 1 peseta de la II Rep√ļblica Espa√Īola
Himno de Riego
Himno de Riego

¬ŅProblemas al reproducir este archivo?
Vea Ayuda:Multimedia.

De manera similar, se escogió como himno nacional el popularmente conocido durante gran parte del siglo XIX como el Himno de Riego como sustituto del oficial hasta entonces, la Marcha Real.

Contexto social y económico

Principales ciudades de la II Rep√ļblica Espa√Īola (censo de 1930)
Posición Ciudad Población
1ª Barcelona 1.005.565
2ª Madrid 952.832
3ª Valencia 320.195
4ª Sevilla 228.729
5ª Málaga 188.010
6ª Zaragoza 173.987
7ª Bilbao 161.987
8ª Murcia 158.724
9ª Granada 118.179
10ª Córdoba 103.106
Distribuci√≥n de la poblaci√≥n espa√Īola en 1930.

Las intenciones de la Rep√ļblica se enfrentaron con la cruda realidad de una econom√≠a mundial sumida en la Gran Depresi√≥n, de la que el mundo no se recuper√≥ hasta despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. En t√©rminos de fuerzas sociales, la Segunda Rep√ļblica surgi√≥ porque los oficiales del ej√©rcito no apoyaron al rey, con el que estaban molestos por haber aceptado √©ste la dimisi√≥n de Primo de Rivera, y a un clima de creciente reivindicaci√≥n de libertades, derechos para los trabajadores y tasas de desempleo crecientes, lo que result√≥ en algunos casos en enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, asesinatos por grupos extremistas de uno u otro bando, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.

En Espa√Īa la agitaci√≥n pol√≠tica tom√≥ adem√°s un cariz particular, siendo la Iglesia objetivo frecuente de la izquierda revolucionaria, que ve√≠a en los privilegios de que gozaban una causa m√°s del malestar social que se viv√≠a, lo cual se tradujo muchas veces en la quema y destrucci√≥n de iglesias. La derecha conservadora, muy arraigada tambi√©n en el pa√≠s, se sent√≠a profundamente ofendida por estos actos y ve√≠a peligrar cada vez m√°s la buena posici√≥n de que gozaba ante la creciente influencia de los grupos de izquierda revolucionaria. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la Segunda Rep√ļblica sufri√≥ un severo aislamiento, ya que los grupos inversores extranjeros presionaron a los gobiernos de sus pa√≠ses de origen para que no apoyaran al nuevo r√©gimen, temerosos de que las tendencias socialistas que cobraban importancia en su seno, terminaran por imponer una pol√≠tica de nacionalizaciones sobre sus negocios en Espa√Īa. Para comprender esto es clarificador saber que la compa√Ī√≠a Telef√≥nica era un monopolio propiedad de la norteamericana "International Telephone and Telegraph" (ITT), que los ferrocarriles y sus operadoras estaban fundamentalmente en manos de capital franc√©s, mientras que las el√©ctricas y los tranv√≠as de las ciudades pertenec√≠an a distintas empresas (mayormente brit√°nicas y belgas). Como consecuencia no hubo una sola nacionalizaci√≥n durante el periodo republicano, pero, sin embargo, el respaldo de las potencias fascistas alent√≥ a muchos generales conservadores para que planificaran insurrecciones militares y golpes de estado. Sus intenciones se materializar√≠an primero en la Sanjurjada de 1932 y en el fallido golpe de 1936, cuyo resultado incierto desemboc√≥ en la Guerra Civil Espa√Īola. Por su parte, las democracias occidentales no apoyaron al r√©gimen republicano por miedo a un enfrentamiento armado, salvo en coyunturas muy espec√≠ficas, lo que no sirvi√≥, en √ļltima instancia, para evitar la Segunda Guerra Mundial.

La sociedad espa√Īola de los a√Īos Treinta era fundamentalmente rural: un 45,5 % de la poblaci√≥n activa se ocupaba en la agricultura, mientras que el resto se repart√≠a a partes iguales entre la industria y el sector servicios. Estas cifras describen una sociedad que a√ļn no hab√≠a experimentado la Revoluci√≥n industrial. En cuanto a sindicatos y partidos pol√≠ticos, el Partido Socialista Obrero Espa√Īol (PSOE), cuya lista fue la m√°s votada para las elecciones constituyentes de 1931, contaba con 23 000 afiliados; su organizaci√≥n hermana, el sindicato Uni√≥n General de Trabajadores (UGT) ya contaba en 1922 con 200 000 afiliados; el sindicato anarquista Confederaci√≥n Nacional del Trabajo (CNT) ten√≠a en septiembre de 1931 unos 800 000 afiliados. Otras organizaciones, como el Partido Comunista de Espa√Īa (PCE) ten√≠an una presencia nominal y no cobraron fuerza hasta el comienzo de la Guerra Civil. En cuanto a los nacionalismos, la "Lliga Regionalista de Catalunya" liderada por Francesc Camb√≥ hab√≠a apoyado abiertamente la dictadura de Primo de Rivera, y por ello permaneci√≥ al margen de la pol√≠tica durante la Rep√ļblica, mientras que otros partidos pol√≠ticos catalanes, m√°s escorados hacia la izquierda o el independentismo, fueron los que tuvieron mayor protagonismo; en el caso del Pa√≠s Vasco y Navarra, cabe mencionar que a√ļn no se hab√≠a consumado la ruptura entre el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la Comuni√≥n Tradicionalista (CT), integrada √©sta √ļltima por los carlistas.

Respecto de las iniciativas de cambio socioecon√≥mico de los gobiernos republicanos, caben destacar las subidas de los salarios de los trabajadores del campo llevadas a cabo durante el bienio social-aza√Īista, invertidas luego durante el bienio radical-cedista, encaminadas a mejorar las condiciones de vida en el medio rural. Otras iniciativas fueron las ocupaciones de tierra y expropiaciones ilegales en los momentos iniciales de la Guerra Civil como una manera de conseguir ingresos y apoyo popular por parte del campesinado.

Etapas de la Rep√ļblica

Gobierno Provisional

Art√≠culo principal: Primer Gobierno Provisional de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola
  • 14 de abril: Tras las elecciones municipales, se declara en Espa√Īa la Segunda Rep√ļblica. En las calles se suceden manifestaciones multitudinarias de celebraci√≥n, en los cuarteles se hac√≠an sonar el Himno de Riego y La Marsellesa y los miembros del pacto de San Sebasti√°n, futuro gobierno provisional, sal√≠an de la c√°rcel o volv√≠an del exilio en Francia.[4]
  • Varias decenas de miembros de las Juventudes Socialistas son desplegadas en el Palacio de Oriente para garantizar la seguridad de la familia real, a√ļn en su interior.[4]
  • Al conocer los resultados, Francesc Maci√† proclama el Estado Catal√°n e invita a las dem√°s regiones a organizar un Estado Federal, si bien poco despu√©s colaborar√° con Madrid priorizando la estabilidad del nuevo r√©gimen.[4]
  • 28 de abril: El Gobierno Provisional dicta su primer decreto de importancia destinado a combatir el paro agr√≠cola. Las reformas, organizadas por Largo Caballero, continuar√≠an en los meses siguientes con la oposici√≥n de la mayor√≠a de alcaldes y terratenientes, afectos a la monarqu√≠a.[4]
  • El clero se muestra dividido en el acatamiento al r√©gimen republicano entre aquellos que recomiendan obediencia a las autoridades (pero sin reconocer a la Rep√ļblica como gobierno leg√≠timo) y los abiertamente hostiles, como el cardenal Segura, Cardenal primado de Toledo, que lanza una diatriba antilaicista en su pastoral del 7 de mayo de 1931.[4]
  • El mundo financiero acogi√≥ mal el cambio de r√©gimen. Un pr√©stamo holand√©s privado de 60 millones de d√≥lares concedido al √ļltimo gobierno de la monarqu√≠a fue cancelado, se registr√≥ una fuga de capitales y la cotizaci√≥n de la peseta se depreci√≥ un 20% durante el primer mes de la Rep√ļblica. Indalecio Prieto, ministro de econom√≠a, amenaz√≥ con multas y confiscaciones a los implicados en la fuga de capitales, negoci√≥ la compra de divisas extranjeras y cerr√≥ un tratado de compra de gasolina con la Uni√≥n Sovi√©tica a un precio ostensiblemente m√°s barato que los ofrecidos por las compa√Ī√≠as brit√°nicas y estadounidenses.[4]
  • 6 de mayo: La ense√Īanza religiosa en la escuela p√ļblica deja de ser obligatoria, pasa a ser voluntaria.[4]
  • 10 de mayo: Causando gran pol√©mica, se inaugura el C√≠rculo Mon√°rquico en Madrid. Ante los rumores de que un mon√°rquico exaltado[5] hab√≠a asesinado a un taxista que se neg√≥ a gritar ¬ęViva el Rey¬Ľ, un grupo de personas provoc√≥ un altercado a las puertas de dicha instituci√≥n.[4]
  • 11 de mayo: Unos veinticuatro conventos, colegios y centros cat√≥licos a nivel nacional son incendiados y asaltados por bandas juveniles. La actuaci√≥n de las autoridades republicanas consigue restaurar el orden sin lamentar v√≠ctimas humanas.[4]
  • 12 de mayo: Los sucesos del d√≠a anterior llevan al traste los esfuerzos de Prieto por reactivar el pr√©stamo holand√©s. En consecuencia, se llevan a cabo dep√≥sitos en el Banco de Francia.[4]
  • 13 de mayo: El gobierno declara persona non grata al cardenal primado Pedro Segura por provocador y por sus cr√≠ticas al sistema dirigidas a los fieles. Desde el Vaticano, se sustituye al radical Segura por el m√°s moderado Gom√°, que reconocer√° a la Rep√ļblica e intentar√° dialogar con los representantes del Estado naciente.[4]
  • 22 de mayo: El gobierno proclama la libertad religiosa.[4] Adem√°s, se decreta que el Ministerio de Instrucci√≥n P√ļblica es libre de retirar las obras de arte que guardasen los edificios religiosos si se estimaba que corr√≠an peligro de resultar deteriorados.[4]
  • 26 de mayo: Aza√Īa comienza la reforma del Ej√©rcito. El n√ļmero de divisiones se reduce de 16 a 8, se limita el servicio militar obligatorio a un a√Īo. Adem√°s, se elimina el rango de Capit√°n General; las Capitan√≠as eran una instituci√≥n con la capacidad de hacerse con el gobierno ante situaciones de tensi√≥n. Las funciones de los generales de divisi√≥n se reducir√≠an a las estrictamente castrenses y se intentar√≠a reducir el n√ļmero de oficiales de 26.000 a 8.300. Para lograrlo, a aquellos oficiales que renunciasen voluntariamente se les ofrecer√≠a el retiro con la paga completa, algo que era visto por los altos mandos como un soborno a pesar de que se comprend√≠a lo necesario de la reforma. No obstante, miles de oficiales se acogieron a la medida.[4]
  • 3 de junio: Los obispos espa√Īoles protestan ante el presidente del Gobierno por su pretensi√≥n de separar Iglesia y Estado.[4]
  • 18 de junio: El gobierno destierra a Mateo M√ļgica, obispo de Vitoria.[cita requerida]
Las Cortes Constituyentes de 1931 (esca√Īos por partido).

Bienio social-aza√Īista (1931-1933)

Tambi√©n conocido como bienio reformista o bienio progresista. Tras aprobarse la Constituci√≥n, se constituye un nuevo gobierno y Cortes bas√°ndose en los resultados de las elecciones a Cortes Constituyentes. Se inici√≥ de este modo un nuevo per√≠odo con un gobierno presidido por Manuel Aza√Īa y formado por republicanos de izquierda y socialistas. En diciembre, Niceto Alcal√° Zamora fue elegido Presidente de la Rep√ļblica, quien confirm√≥ a Manuel Aza√Īa como Presidente del Gobierno. El gobierno republicano-socialista emprendi√≥ un amplio programa de reformas en un contexto econ√≥mico desfavorable, marcado por el ascenso del paro. Como creadores de la Constituci√≥n se encargaron de llevar a cabo la tarea de poner en marcha la Rep√ļblica, intentando hacer frente a los problemas que acuciaban al pa√≠s a trav√©s de profundas reformas en todos los √°mbitos pol√≠ticos, sociales y econ√≥micos del pa√≠s. A continuaci√≥n veremos los principales problemas a los que tuvieron que hacer frente y las medidas que intentaron poner en marcha para su soluci√≥n, en los √°mbitos de la ense√Īanza, el problema religioso, el problema social, el problema militar, el problema regional, el problema agrario, y la oposici√≥n al gobierno:

Ense√Īanza y cultura

En el campo de la educaci√≥n, el problema b√°sico con el que tuvo que enfrentarse la rep√ļblica fue el elevado √≠ndice de analfabetismo, superior al 30%, y la falta de escolarizaci√≥n de casi la mitad de la poblaci√≥n infantil. Amplio programa de construcci√≥n de escuelas y contrataci√≥n de maestros, en dos a√Īos se crearon 13.000 escuelas, frente a las 35.000 que exist√≠an, y se habilitaron a 14.000 maestros con mejores salarios. Muestra de la decidida determinaci√≥n en este asunto es el incremento de los presupuestos del Ministerio de Instrucci√≥n (aunque en muchas ocasiones se mostraron insuficientes), la potenciaci√≥n de la ense√Īanza mixta, adem√°s la Religi√≥n dej√≥ de ser asignatura obligatoria lo que agudiz√≥ el enfrentamiento con la Iglesia. Tambi√©n hubo interesantes proyectos en el campo educacional, contando con el antecedente de la labor de la Instituci√≥n Libre de Ense√Īanza y la Junta de Ampliaci√≥n de Estudios (modernizaci√≥n de la Universidad, ampliaci√≥n de los centros y alumnos de bachillerato) e importantes realizaciones en el campo cultural (bibliotecas ambulantes, misiones pedag√≥gicas). No todo fueron buenos resultados, puesto que la supresi√≥n de las √≥rdenes religiosas y la prohibici√≥n del derecho a ense√Īar (dentro de las leyes para el desarrollo de la laicidad) provocaron un aluvi√≥n de alumnos que inicialmente no pudieron ser absorbidos. De todos modos estamos ante la acci√≥n m√°s decidida de la historia del pa√≠s por mejorar la educaci√≥n espa√Īola. Y esto no solo fue en inversiones o difusi√≥n, sino que se llev√≥ a cabo tambi√©n una reforma de calado, intentando introducir mejoras pedag√≥gicas y dando paso a las nuevas corrientes en esta materia.

El problema religioso

Teniendo como base la separaci√≥n de la Iglesia y el Estado, se promulg√≥ la extinci√≥n en dos a√Īos del presupuesto del clero y culto y el sometimiento de las √≥rdenes religiosas a una ley especial. A lo largo de 1932 y 1933 se fueron promulgando leyes y decretos complementarios: disoluci√≥n de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs y confiscaci√≥n de sus bienes; matrimonio civil, divorcio y secularizaci√≥n de cementerios; prohibici√≥n de la ense√Īanza a las √≥rdenes religiosas.

El problema social

Recordemos los puntos esenciales de la situaci√≥n econ√≥mica de la Espa√Īa republicana: incidencia de la crisis econ√≥mica mundial de 1929, que repercute en la disminuci√≥n de la producci√≥n minera y en el estancamiento de la industria textil y sider√ļrgica. De ah√≠ que el paro obrero constituyera uno de los elementos dominantes del panorama social entre 1931 y 1936. La legislaci√≥n laboral alcanz√≥ gran amplitud durante los dos primeros a√Īos de gobierno de la Rep√ļblica, iniciadas desde el Ministerio del Trabajo por el socialista Largo Caballero, favoreci√≥ la posici√≥n de los trabajadores y sindicatos y provoc√≥ la cerrada oposici√≥n de los empresarios. Podemos destacar las leyes sobre la jornada m√°xima, de contrataci√≥n laboral, de jurados mixtos, de accidentes en la agricultura, de regulaci√≥n del derecho a la huelga. En gran medida continu√≥ con las l√≠neas generales marcadas durante el Gobierno provisional (aumento de salarios, jornada de ocho horas‚Ķ). La actitud de los grandes sindicatos frente a la cuesti√≥n social no sigui√≥ una l√≠nea √ļnica. En los socialistas de la UGT se advierten dos tendencias: un grupo deseaba mantener el socialismo ‚Äúacad√©mico‚ÄĚ, con un desarrollo social pausado, mientras otros eran partidarios de un proceso r√°pido, temerosos de los progresos de la CNT, pero no del comunismo cuyo √°mbito de acci√≥n a√ļn era limitado. En la pr√°ctica, el socialismo solo present√≥ una actitud de oposici√≥n violenta durante el bienio derechista. En cuanto al anarquismo, se advierten tambi√©n dos tendencias: la que se negaba a aceptar ning√ļn tipo de programa y la sindicalista, postulada por √Āngel Pesta√Īa y Juan Peir√≥. En general, la oposici√≥n anarquista a la Rep√ļblica fue muy violenta, por medio de huelgas y sabotajes.

El problema militar

El ej√©rcito, que se hab√≠a mostrado abiertamente mon√°rquico durante la crisis de 1917, pod√≠a presentar un peligro para el r√©gimen republicano. As√≠ pensaba Aza√Īa, decidido a llevar a cabo una depuraci√≥n pac√≠fica del ej√©rcito y a conseguir un r√©gimen pol√≠tico desmilitarizado. Se reducen las divisiones a ocho y el servicio militar a un a√Īo. Buscando garantizar la fidelidad del Ej√©rcito al nuevo r√©gimen republicano y propiciar la reducci√≥n del excesivo n√ļmero de jefes y oficiales (m√°s de 20.000 para 100.000 hombres), por la llamada Ley Aza√Īa (abril de 1931) se exigi√≥ el juramento de fidelidad al nuevo r√©gimen republicano, pudiendo optar los que se negaran a ello al retiro voluntario con paga completa. Casi la mitad de los posibles beneficiarios se acogieron a la ley, con lo cual se resolvi√≥ el problema de exceso de oficialidad y la Rep√ļblica se asegur√≥, te√≥ricamente, la lealtad del ej√©rcito. Es, por lo tanto, una continuaci√≥n de las medidas iniciadas por Aza√Īa durante el gobierno provisional, que hemos visto anteriormente.

El problema regional

La cuesti√≥n de la diversidad nacional dentro de Espa√Īa fue uno de los primeros problemas que tuvo que plantearse la Rep√ļblica. El ejemplo m√°s representativo lo tenemos en el hecho de que en Barcelona la Rep√ļblica fuera proclamada horas antes que en Madrid por Maci√°, dirigente de la Esquerra y de ‚ÄúEstat Catal√°‚ÄĚ. El gobierno provisional envi√≥ rapidamente a Barcelona a sus ministros catalanes (Nicolau D¬īOlwer y Marcelino Domingo), que resolvieron la crisis convenciendo a Maci√° para que la expresi√≥n ‚ÄúEstado Catal√°n‚ÄĚ fuera sustituido por ‚ÄúGeneralitat‚ÄĚ, concepto de contenido hist√≥rico. La Constituci√≥n mencionaba la posibilidad de conceder la autonom√≠a a las regiones que lo solicitasen y, celebrado un plebiscito en Catalu√Īa, sobre el proyecto de un estatuto regional, la poblaci√≥n fue favorable a √©l en m√°s de un 90%. As√≠ pues, se inici√≥ en las Cortes el estudio de esta cuesti√≥n, que se alarg√≥ casi todo el a√Īo 1932 y fue muy debatido, por la fuerza que pose√≠an los partidarios de un Estado unitario, a pesar de que Aza√Īa era un gran defensor del proyecto. El pronunciamiento de Sanjurjo contribuy√≥ a reforzar la posici√≥n de las izquierdas y favoreci√≥ la aprobaci√≥n, con alguna modificaci√≥n, del Estatuo de Catalu√Īa por las Cortes en Septiembre. Mediante el Estatuto, Catalu√Īa se convirti√≥ en regi√≥n aut√≥noma, que ser√≠a regida por un gobierno propio, la Generalitat, formada por un presidente, un parlamento y un consejo ejecutivo. La Generalitat tendr√≠a facultades legislativas y ejecutivas en hacienda, econom√≠a, educaci√≥n y cultura, transportes y comunicaciones, el gobierno de la Rep√ļblica se ocupar√≠a de las relaciones exteriores, el orden p√ļblico y el ej√©rcito. Catal√°n y castellano ser√≠an los idiomas oficiales de Catalu√Īa. Maci√° fue elegido presidente de la Generalitat, siendo sustituido a su muerte por Lluis Companys, hasta entonces presidente del Parlamento. En el Pa√≠s Vasco y Navarra tambi√©n ten√≠a mucha fuerza el movimiento autonomista, pero estas regiones estaban preocupadas al mismo tiempo por conservar lo que quedaba de sus antiguos fueros. El car√°cter fuertemente confesional del PNV dificult√≥ las conversaciones con el gobiernos de izquierdas sobre el futuro Estatuto de Euskadi, que no llego a ser aprobado hasta 1936. El Estatuto de Autonom√≠a de Galicia fu√© plebiscitado el 28 de junio de 1936 pero que no lleg√≥ a entrar en vigor debido al estallido de la Guerra Civil, dado que Galicia qued√≥ en manos de los sublevados desde su inicio.

El problema agrario

Junto con la autonom√≠a de Catalu√Īa, la cuesti√≥n de la reforma agraria fue el otro gran problema vigente desde el primer momento de la proclamaci√≥n de la Rep√ļblica, discutido a lo largo de 1932 y aprobado tambi√©n como contestaci√≥n al pronunciamiento de Sanjurjo. El gobierno provisional hab√≠a promulgado durante 1931 varios decretos, encaminados a evitar una posible insurrecci√≥n en el campo y a preparar la reforma agraria (congelaci√≥n de arrendamientos, jornada laboral de ocho horas, m√©todos de contrataci√≥n de trabajadores). La Ley de Reforma Agraria establec√≠a la expropiaci√≥n con indemnizaci√≥n de las grandes fincas que no fuesen cultivadas directamente por sus due√Īos, as√≠ como las incultas y las de regad√≠o no regadas, para ser repartidas entre familias de campesinos o entre colectividades de agricultores. Las tierras de la nobleza y las de los que hab√≠a participado en el levantamiento del general Sanjurjo fueron confiscadas sin indemnizaci√≥n. Para llevar a cabo la redistribuci√≥n de las tierras se cre√≥ el Instituto de Reforma Agraria, (IRA) del que depend√≠an las juntas provinciales y las comunidades de campesinos. Se otorg√≥ al Instituto un cr√©dito anual de 50 millones de pesetas y se proyect√≥ asentar anualmente de 60 a 75 mil campesinos. El mecanismo de actuaci√≥n fue el siguiente: las tierras expropiadas o confiscadas pasaban a ser propiedad del Instituto, que las transfer√≠a a las juntas provinciales, que a su vez las entregaban a las comunidades de campesinos, para su explotaci√≥n colectiva o individual, seg√ļn hubiesen decidido previamente los campesinos. Los problemas que se presentaron para la realizaci√≥n de esta labor fueron numerosos y graves, sin contar con la oposici√≥n de los terratenientes expropiados o confiscados, el car√°cter excesivamente burocr√°tico del Instituto, la falta de datos para conocer las tierras pertenecientes a un mismo due√Īo, la falta de estudios previos sobre calidad y rendimientos de la tierra, la exclusi√≥n de las tierras de pastos, con lo que se marginaba la ganader√≠a. En definitiva, en vez de los 60.000 campesinos asentados anualmente que se hab√≠a proyectado, despu√©s de un a√Īo de actuaci√≥n del Instituto apenas se hab√≠an rebasado los 12.000, y lo que hab√≠a sido una reforma esperada con tanta ansiedad, se convirti√≥ en una cuesti√≥n embrollada, muy dif√≠cil de solucionar. A pesar de todo hay que reconocer la importancia de esta tentativa, puesto que supuso el primer esfuerzo por repartir tierras entre los campesinos, y a pesar de los errores y los fallos se logr√≥ un avance en la producci√≥n agr√≠cola. A√ļn as√≠, el campesinado se vio decepcionado y en muchas ocasiones frustrado ante la lentitud del reparto, lo que hizo que el gobierno se granjera dos peligrosos enemigos, los propietarios y los campesinos.

La oposición al gobierno

La derecha tradicional qued√≥ desorganizada tras la proclamaci√≥n de la Rep√ļblica en los primeros meses del nuevo r√©gimen. La oposici√≥n conservadora qued√≥ restringida a las Asociaciones Patronales como la Uni√≥n Econ√≥mica Nacional y el Partido Radical de Lerroux. Este grupo de centro-derecha dirigi√≥ la oposici√≥n al gobierno en las Cortes. Pero este desconcierto inicial no dur√≥ mucho, asisti√©ndose a un proceso de reorganizaci√≥n y cierre de filas que culmin√≥ con la puesta en pie de la Confederaci√≥n Espa√Īola de Derechas Aut√≥nomas (CEDA), liderada por el abogado Jos√© Mar√≠a Gil Robles, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. L√≥gicamente la configuraci√≥n de esta coalici√≥n de partidos, que pronto super√≥ en afiliados (m√°s de 600.000 a finales de 1932) al conjunto que apoyaban a la Rep√ļblica, no se explicar√≠a sin la adhesi√≥n de quienes se consideraron afectados por la pol√≠tica de la coalici√≥n republicano-socialista. En primer lugar, la de los grandes propietarios, principalmente terratenientes, por las reformas laborales y la reforma agraria. En segundo t√©rmino la de la Iglesia cat√≥lica, al verse desplazada de la privilegiada posici√≥n que disfrutaba con la monarqu√≠a. Y finalmente, por la actitud observada por un sector de los mandos militares que, sin identificarse con el ideario republicano, rechazaron el ventajoso retiro que se les ofrec√≠a optando por permanecer en el ej√©rcito a la espera del momento propicio para interrumpir la democracia republicana por la fuerza. La sublevaci√≥n de agosto de 1932 del general Sanjurjo en Sevilla, capital de la Espa√Īa latifundista, fue expresi√≥n de la primera sinton√≠a establecida entre altos mandos de ej√©rcito y miembros de la oligarqu√≠a andaluza contra la Rep√ļblica, sin que la Iglesia condenara el golpe. En aquella ocasi√≥n la intentona fue sofocada en cuesti√≥n de d√≠as dando lugar, adem√°s, a que el gobierno de Aza√Īa decretara la expropiaci√≥n agraria sin indemnizaci√≥n econ√≥mica de los ‚Äúgrandes de Espa√Īa‚ÄĚ, sanci√≥n que afecto a 65 propietarios de medio mill√≥n de hect√°reas. Pero adem√°s de por la CEDA, el gobierno del primer bienio tambi√©n fue hostigado casi sin descanso por la CNT, el sindicato perseguido por la dictadura de Primo de Rivera reapareci√≥ con una enorme fuerza bajo una direcci√≥n controlada por los radicales de Federaci√≥n Anarquista Ib√©rica (FAI), constituida en 1927. Nada menos que tres huelgas insurreccionales desencadenaron contra la conjunci√≥n gubernamental, por considerar que la CNT era perjudicada a favor de la UGT, en la composici√≥n de los jurados mixtos, creados por Largo Caballero para arbitrar en las relaciones laborales en los centros de trabajo. Fue as√≠ como las huelgas insurreccionales las entendieron como ‚Äúgimnasia revolucionaria‚ÄĚ defendida por miembros tan importantes como Ascaso, Durruti o Garc√≠a Oliver, la idea era que no hab√≠a que dar descanso ni posibilidad al asentamiento de una Rep√ļblica burguesa, adem√°s esto preparaba a sus miembros para la inminente llegada de la implantaci√≥n del comunismo libertario, era por lo tanto el paso previo para su objetivo. La siguiente embestida √°crata tuvo lugar en Enero de 1933, siendo la que m√°s erosion√≥ al gobierno de Aza√Īa a causa de la desproporcionada represi√≥n de la Guardia Civil contra campesinos armados de la localidad gaditana de Casas Viejas. Las tropas al mando del capit√°n Manuel Rojas entraron a tiros en el pueblo, incendiaron la casa donde se hab√≠an refugiado algunos de los dirigentes de la insurrecci√≥n, entre ellos Francisco Cruz Guti√©rrez, conocido como "Seisdedos", quien muere calcinado junto a otros vecinos al ser incendiada su choza por la Guardia de Asalto, y luego procedieron a una serie de detenciones: fusilando a participantes, sospechosos, vecinos y a sus familiares aleatoriamente, un total de 14 vecinos fueron ejecutados tras sufrir tremendas torturas (algunos fueron quemados vivos). As√≠ pues la convergencia antirrepublicana de anarquistas y conservadores, estos √ļltimos respaldados por una Iglesia cat√≥lica a quien el papa P√≠o XII premiaba con la publicaci√≥n de una enc√≠clica (Dilectissima nobis) condenatoria de la pol√≠tica educativa republicana, coloc√≥ al gobierno en una comprometida situaci√≥n. M√°xime si a la hostilidad de la CEDA y la CNT se sumaba la impaciencia de los jornaleros por la lentitud de la reforma agraria y el malestar cund√≠a en las f√°bricas a causa del desempleo ‚Äď 1933 fue el a√Īo de mayor incidencia-, derivado de los efectos de la depresi√≥n econ√≥mica mundial, unido al boicot realizado por parte de los empresarios quienes redujeron las inversiones como forma de presi√≥n contra el gobierno. Se daban pues, suficientes condiciones para dar por concluida la legislatura del bienio republicano-socialista y para que Aza√Īa presentara la dimisi√≥n y el presidente, Alcal√° Zamora, encargara a Diego Mart√≠nez Barrio, el diputado del Partido Republicano Radical, la convocatoria de nuevas elecciones para noviembre de 1933.


1931

  • Elecciones a Cortes Constituyentes de 28 de junio de 1931. Mayor√≠a de partidos de izquierda en el Parlamento.

‚Üź Elecciones generales espa√Īolas, 28 de junio de 1931 ‚Üí

Partido Esca√Īos % Esc. Dif.
Partido Socialista (PSOE) 115 24,5 -
Partido Republicano Radical (PRR) 94 20,2 -
Partido Republicano Radical Socialista (PRRS) 59 12,5 -
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) 31 6,5 -
Acción Republicana 28 5,9 -
Agrarios (predecesores del Partido Agrario) 26 5,5 -
Progresistas 22 4,6 -
Federalistas 17 3,6 -
Federación Republicana Galega 16 3,4 -
Vasco-navarros 15 3,2 -
Agrupaci√≥n al Servicio de la Rep√ļblica 13 2,8 -
Lliga Regionalista 4 0,8 -
Unió Socialista de Catalunya 4 0,8 -
Partit Català Republicà 2 0,4 -
Partido Liberal Demócrata 2 0,4 -
Republicanos galleguistas 1 0,2 -
Mon√°rquicos liberales 1 0,2 -
Independientes 20 4,2 -
TOTAL 470 100,00 -
  • 15 de mayo: El papa P√≠o XI publica la enc√≠clica Quadragesimo Anno, en la que anima a los cat√≥licos a implicarse en las sociedades en las que viven y a participar en la Acci√≥n Cat√≥lica. Para los cat√≥licos espa√Īoles esto significa que han de colaborar con el nacimiento y la estabilidad del Nuevo Estado, a pesar de que no sea oficialmente reconocido por la Iglesia.
  • 29 de mayo: Por Decreto del ministro de Instrucci√≥n P√ļblica, Marcelino Domingo, se crea el Patronato de las Misiones Pedag√≥gicas, con el fin de difundir la cultura general, la moderna orientaci√≥n docente y la educaci√≥n ciudadana en aldeas, villas y lugares, con especial atenci√≥n a los intereses espirituales de la poblaci√≥n. Una Comisi√≥n central en Madrid, en colaboraci√≥n con la Universidad de Madrid y otras Comisiones creadas al efecto en provincias organizar√°n, entre otras much√≠simas actividades, sesiones de cine, teatro y la circulaci√≥n de bibliotecas ambulantes por los pueblos m√°s alejados de la geograf√≠a espa√Īola.[6]
  • 4 de julio: Tienen lugar la huelga de la Telef√≥nica y la huelga general convocada por el sindicato anarquista Confederaci√≥n Nacional del Trabajo (CNT).[7]
  • 14 de julio: Se clausura la Academia General Militar de Zaragoza, desatando el enfado de los oficiales m√°s antirrepublicanos.[8]
  • 3 de agosto: Se aprueba en refer√©ndum el proyecto de Estatuto de Catalu√Īa con un 75% de participaci√≥n y la pr√°ctica totalidad de votos a favor.
  • En septiembre de 1931 el proyecto de Estatuto Vasco, apoyado por carlistas y nacionalistas vascos, es rechazado en las Cortes Constituyentes por sobrepasar los l√≠mites constitucionales.
  • 9 de octubre : Se producen los sucesos de Gilena, uno de los primeros altercados violentos en el campo andaluz.
  • 14 de octubre: Alcal√° Zamora dimite como presidente del Gobierno por su desacuerdo con las pol√≠ticas laicistas que defend√≠a el Gabinete. Pasar√° a ser presidente de la Rep√ļblica, mientras que Manuel Aza√Īa le sustituir√° al frente del Ejecutivo. Empieza el llamado Primer Gobierno Reformista.
  • 29 de octubre: Se promulga la ley de Defensa de la Rep√ļblica para combatir la violencia p√ļblica y la difamaci√≥n del nuevo r√©gimen.[8]
  • 20 de diciembre: La Federaci√≥n de Trabajadores de la Tierra convoca una manifestaci√≥n pac√≠fica para pedir trabajo. En el peque√Īo pueblo extreme√Īo de Castilblanco, la Guardia Civil impide la manifestaci√≥n sin disparar contra la muchedumbre como de costumbre. La Federaci√≥n, en respuesta, convoca una huelga general de dos d√≠as. Se convocan m√°s manifestaciones, y el alcalde env√≠a a un grupo de guardias civiles a la Casa del Pueblo para negociar. Un grupo de mujeres empieza a increparles, por lo que uno de los guardias dispara un tiro disuasorio. Acto seguido, un grupo de gente se abalanza sobre ellos y los lincha. La opini√≥n p√ļblica y la clase pol√≠tica se estremecen y los cabecillas del linchamiento son condenados a cadena perpetua.[8]
  • Otros proyectos iniciados primero por el ministro de Instrucci√≥n P√ļblica Marcelino Domingo y su sucesor Fernando de los R√≠os incluyen la inversi√≥n de 400 millones de pesetas de la √©poca para la construcci√≥n en masa de escuelas primarias[10] (de la mano del director de Ense√Īanza Primaria Rodolfo Llopis se erigen 7.000 en los primeros diez meses del nuevo gobierno, de un total de 27.000 previstas por el Ministerio como necesarias para que todos los ni√Īos de Espa√Īa tuviesen acceso a la escuela Primaria), cursillos de adaptaci√≥n para miles de funcionarios de ambos sexos en posesi√≥n del t√≠tulo de Maestro pero que trabajan en otras √°reas del Estado por falta de puestos y el aumento de sueldos en un 15 por ciento a los educadores. Los ayuntamientos m√°s conservadores no creen en la iniciativa desde el principio y, desde finales de 1932, los diputados mon√°rquicos y cat√≥licos la torpedean abiertamente hasta que √©sta se acaba perdiendo en el fondo de la discusi√≥n de la cuesti√≥n religiosa.[8]

1932

  • 5 de enero: Al igual que a finales de diciembre, los campesinos y la Guardia Civil se enfrentan en Arnedo, La Rioja. Los guardias, al contrario que en Castilblanco, abren fuego indiscriminado sobre un grupo de campesinos que acud√≠a a una negociaci√≥n con los patronos, matando a cuatro mujeres y un ni√Īo e hiriendo a diecis√©is personas. La opini√≥n p√ļblica vuelve a escandalizarse y el suceso provocar√° la destituci√≥n al cabo de un mes del General de la Guardia Civil, Jos√© Sanjurjo, y su sustituci√≥n por Miguel Cabanellas.[8]
  • 10 de enero: Tiene lugar un mitin carlista. A la salida del mismo, algunos afiliados se encaran con j√≥venes socialistas que hab√≠an acudido a hacer una contramanifestaci√≥n y abren fuego, matando a tres personas e hiriendo a un n√ļmero indeterminado, adem√°s de a un guardia civil.[9] La investigaci√≥n descubri√≥ que algunos disparos hab√≠an provenido del convento de las Madres Reparadoras, por lo que se procedi√≥ a su clausura. Adem√°s, el colegio del Sagrado Coraz√≥n, fue multado cuando en un registro se encontr√≥ en su interior un alijo de armas.
  • 24 de enero: El gobierno, aplicando el Art√≠culo 26 de la Constituci√≥n, ordena disolver la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs y confiscar todos sus bienes en Espa√Īa incluyendo sus inversiones en la Telef√≥nica y en las compa√Ī√≠as de electricidad y transportes, pero resulta dif√≠cil seguir su entramado de empresas pantalla. El decreto supone la exclaustraci√≥n de los jesuitas que regentaban instituciones docentes, lo que conlleva diferentes consecuencias para los centros: algunos como la Universidad de Comillas[11] lograron mantener su actividad, pero otros tuvieron que cesar. Entre los afectados estuvieron centros de estudios superiores como la Universidad Pontificia Comillas, el Instituto Qu√≠mico y el Laboratorio Biol√≥gico de Sarri√°, el Instituto Cat√≥lico de Artes e Industria de Madrid, el Centro Escolar y Mercantil de Valencia, los observatorios de Roquetes y Granada, las Facultades de Letras y la Universidad Comercial de Deusto, por entonces √ļnica Facultad de Ciencias Econ√≥micas de Espa√Īa, que no volver√≠a a abrir sus aulas hasta pleno franquismo. En algunos casos estos centros pasaron a ser propiedad del Estado, por lo que sus t√≠tulos por fin recibieron el reconocimiento oficial que no hab√≠an tenido durante la Monarqu√≠a. En otros casos los jesuitas siguieron dirigi√©ndolos como si se tratase de cualquier empresa privada, y la propiedad de algunas residencias se descubri√≥ que hac√≠a a√Īos que reca√≠a en los propios habitantes a pesar de que la Compa√Ī√≠a figuraba como titular.[8] [12]
  • 30 de enero: Para sustituir a los cuerpos urbanos de polic√≠a se crea la Guardia de Asalto. En meses sucesivos se le ir√° dotando de personal y medios para hacer frente a las huelgas espor√°dicas y a los enfrentamientos entre bandas callejeras.[9]
  • 24 de febrero: Se aprueba la Ley de Divorcio. Si bien la medida no supuso un aluvi√≥n de divorcios, s√≠ corrieron r√≠os de tinta con los divorcios de algunas personas destacadas, como Constancia de la Mora Maura, nieta del conservador Antonio Maura. La influyente Iglesia Cat√≥lica consider√≥ las medidas tomadas por el Gobierno de Aza√Īa como actos ilegales y ofensivos.[8]
  • Marzo: Se decide pasar a la reserva a todos aquellos generales que no reciban un nombramiento en el plazo de seis meses. Con esta medida se pretende, por un lado, adelgazar el cuerpo de oficiales, y por otro forzar el retiro de generales que puedan suponer un riesgo para el sistema democr√°tico. Entre los afectados se cuentan Emilio Mola y Mill√°n Astray.[8]
  • Abril: Un enfrentamiento entre socialistas y carlistas en Pamplona se salda con dos fallecidos y ocho heridos por arma de fuego. La violencia pol√≠tica espor√°dica y las huelgas o conatos de huelga, no obstante, no pon√≠an en peligro la estabilidad del gobierno.[9]
  • 13 de mayo: Se crea el CASE (Cuerpo Auxiliar Subalterno del Ej√©rcito) con la intenci√≥n de regularizar la situaci√≥n de los empleados civiles del Ej√©rcito tales como conserjes, mecan√≥grafos, mec√°nicos o delineantes.[13]
  • 27 de junio: Incidente de Carabanchel. Los generales Villegas, Caballero y Goded movilizan hacia Carabanchel a tres regimientos de infanter√≠a de la guarnici√≥n de Madrid en el marco de unas pr√°cticas militares con cadetes. Tras una serie de discursos cr√≠ticos con la pol√≠tica del Gobierno y apelando a la tradicional visi√≥n intervencionista del Ej√©rcito en la vida civil, Goded termina su discurso con un Viva Espa√Īa... y nada m√°s, omitiendo a prop√≥sito el ¬°Viva la Rep√ļblica! que por ley est√° obligado a pronunciar. Acto seguido, el teniente coronel Julio Mangada, de conocidas ideas liberales, le afea su actitud, a lo que Goded responde mand√°ndole arrestar. Se sabe p√ļblicamente que algunos generales y altos rangos del ej√©rcito como Villegas y Goded son mon√°rquicos[14] y se les cree envueltos en conspiraciones antirrepublicanas,[15] por lo que Aza√Īa aprovecha el Incidente para relevar de sus puestos a los principales implicados.[16]
  • 10 de agosto: Golpe de estado fracasado del general Sanjurjo (La Sanjurjada). Sanjurjo es detenido en Huelva, cuando intentaba huir a Portugal. Juzgado y condenado a muerte, el Presidente de la Rep√ļblica le conmuta la pena por cadena perpetua. Entre los detenidos como organizadores del Golpe se encuentran otros altos mandos como Goded, Cavalcanti y Barrera, hasta un total de 145 colaboradores.[8]
  • 9 de septiembre: R√°pida aprobaci√≥n del Estatuto catal√°n en el Parlamento. Tras el Golpe de Estado fallido del mes anterior, la mayor√≠a de los intervinientes coinciden en que enzarzarse en luchas intestinas por cuestiones menores pone en peligro la estabilidad de la Rep√ļblica.[8] Desde la aprobaci√≥n del Estatuto en refer√©ndum, los partidos hab√≠an polemizado largamente sobre la cuesti√≥n catalana, su papel dentro del Estado y la organizaci√≥n territorial de la naciente Rep√ļblica, y las discusiones se hallaban en punto muerto tras m√°s de un a√Īo de reuniones, plenos y ruido medi√°tico. Sin embargo, el Golpe de Estado de Sanjurjo hizo consciente a la clase pol√≠tica de que exist√≠an cierto n√ļmero de personas bien situadas decididas a acabar con el sistema y a instaurar una dictadura o restaurar la monarqu√≠a.
  • 9 de septiembre: Por los mismos motivos, se aprueba en el Parlamento la Ley de Bases para la Reforma Agraria, el proyecto m√°s ambicioso de la Segunda Rep√ļblica por su calado econ√≥mico y social que, sin embargo, no dar√° los resultados deseados. Ser√° sustitu√≠da por la Ley de Contrarreforma Agraria en el bienio siguiente.[17]
  • Septiembre: A lo largo del mes, se crea el Instituto de Reforma Agraria (IRA) para el inventario y expropiaci√≥n. Aza√Īa contin√ļa realizando reformas en el Ej√©rcito: se crean un Cuerpo de Trenes y se aumenta el presupuesto para aviaci√≥n. Se reducen las academias de especialistas de cinco a dos y establece como requisito que todos los aspirantes a oficial deber√°n estudiar un determinado n√ļmero de horas de artes liberales a nivel universitario. Adem√°s, los tribunales militares dejan de tener jurisdicci√≥n propia y son subordinados a los tribunales civiles. Las dos primeras medidas son aplaudidas por el estamento militar, pero las dem√°s medidas, decretadas con la motivaci√≥n de acercar al ej√©rcito a la sociedad civil y acabar con su sentimiento de independencia y superioridad sobre los sucesivos gobiernos, son recibidas por lo general con frialdad.[8]

1933

  • 8 de enero: Levantamiento anarquista a nivel nacional (la llamada Revoluci√≥n de Enero de 1933). Anarquistas de toda la geograf√≠a espa√Īola se rebelan con el objetivo de instaurar el comunismo libertario. Varios ayuntamientos de provincias son incendiados y en Barcelona los obreros y la polic√≠a se enfrentan, dejando un balance de 37 muertos y 300 heridos en tres d√≠as.[9] En algunos lugares como Valencia o Sevilla se declara el Estado de Guerra y se procede a la clausura de los sindicatos obreros.[18]
  • 11 de enero: Los Sucesos de Casas Viejas copan las portadas de los diarios. La Guardia de Asalto se enfrenta a los campesinos en Casas Viejas, C√°diz, y conmina a rendirse al cabecilla de la rebeli√≥n en el pueblo, que se encuentra encerrado en su casa. Ante la negativa, los agentes abren fuego matando a todos los habitantes de la casa y, a continuaci√≥n, prenden fuego al lugar. Al mismo tiempo, un pelot√≥n de la Guardia de Asalto fusila de manera irregular a catorce prisioneros[19] , y ante el revuelo su oficial al mando, el capit√°n Rojas, afirma recibir √≥rdenes directas de Manuel Aza√Īa, y le atribuye la frase ¬ęLos tiros, a la barriga¬Ľ. No obstante, Aza√Īa neg√≥ haber dado esa clase de orden y tras la investigaci√≥n nunca se pudo demostrar su implicaci√≥n en los hechos. Alejandro Lerroux presenta una moci√≥n de censura, pero la retira a la vista de las conclusiones.[9] Varios diputados de diferentes partidos se ponen en contacto con Aza√Īa para proponerle una Dictadura como medio para acabar con la inestabilidad social.[9] [19]
  • 4 de marzo: Un grupo de cat√≥licos moderados funda la CEDA utilizando la Acci√≥n Popular como n√ļcleo, si bien desde su nacimiento el nuevo partido aglutina tambi√©n a los carlistas y a alfonsinos. Son m√°s partidarios de una monarqu√≠a tradicional que de una al estilo de la italiana.[9]
  • 23 de abril: Elecciones municipales de abril de 1933: Por primera vez en la Historia de Espa√Īa, las mujeres pueden votar en unas elecciones. Su incorporaci√≥n en masa a la vida electoral tiene los resultados que se esperaban, puesto que era tambi√©n la primera ocasi√≥n en la que se presentaban candidatos republicanos en cientos de municipios rurales.[9] La sociedad rural, mucho m√°s conservadora que la urbana, hace que el n√ļmero de concejales mon√°rquicos o de extrema derecha supere la barrera de los 4.000 a nivel nacional, frente a los algo m√°s de 7.500 que se declaran republicanos.[20]
  • 18 de mayo: La ley de Congregaciones convierte en propiedades p√ļblicas todos los bienes de la Iglesia, no solo los templos, sino tambi√©n los bienes muebles (incluyendo los ornamentos de los sacerdotes, las im√°genes y los objetos de uso com√ļn).[cita requerida]
  • Julio: Pastoral del Papa P√≠o XI. El Papa aconseja a los cat√≥licos espa√Īoles acatar a los poderes civiles, sin renunciar a enviar a sus hijos a escuelas de tradici√≥n cat√≥lica.[9]
  • Septiembre: Elecciones para el Tribunal de Garant√≠as Constitucionales. El Tribunal, votado principalmente por los concejales electos en las Municipales de abril, es copado por los conservadores, que conquistan el 70% de los puestos. Algunos de los miembros electos son Juan March, entonces en la c√°rcel por contrabando y Jos√© Calvo Sotelo, mon√°rquico, ex-ministro de Primo de Rivera y en el destierro en el momento de ser elegido.[9]
  • 9 de octubre: Ante la imposibilidad de Lerroux de alcanzar una mayor√≠a que garantice la gobernabilidad, se disuelven las Cortes y se convocan nuevas elecciones.
  • 29 de octubre: Fundaci√≥n de Falange Espa√Īola por Jos√© Antonio Primo de Rivera. A pesar de las simpat√≠as que su fundador levanta entre los universitarios por su juventud, Falange rechaza presentarse a las elecciones generales. Jos√© Antonio rechaza toda idea que tenga que ver con sentarse en un Parlamento de forma expeditiva.[9]
  • 19 de noviembre: Elecciones generales ganadas por los conservadores de la CEDA, liderada por Jos√© Mar√≠a Gil-Robles, gracias al voto masivo de las mujeres, de los agrarios y de los sectores de la clase media urbana apol√≠ticos pero cat√≥licos, adem√°s de por la abstenci√≥n de los anarquistas. En segunda posici√≥n quedan los radicales de Alejandro Lerroux, principales beneficiados de la ruptura de la Conjunci√≥n Republicano-Socialista. Fueron las primeras elecciones en la Historia de Espa√Īa en las que pudieron votar las mujeres. Al igual que en la primera legislatura, los partidos ganadores quedan sobrerrepresentados en el Parlamento debido a las normas electorales. Los resultados del resto de partidos apenas var√≠an con respecto a los de dos a√Īos antes.[9]

Bienio radical-cedista (1934-1936)

Tambi√©n conocido como bienio derechista. Tras las elecciones, en Noviembre de 1933, a pesar de obtener la mayor√≠a simple, Jos√© Mar√≠a Gil Robles (l√≠der de la CEDA) no fue el encargado de presidir los gobiernos de este periodo, que acab√≥ siendo conocido como ‚Äúbienio negro‚ÄĚ a causa de la desconfianza que suscitaba la simpat√≠a de aqu√©l por los fascismos. Lerroux form√≥ un gabinete conformado exclusivamente por miembros de su partido. La CEDA apoy√≥ al gobierno desde el Parlamento. Lerroux se vio as√≠ obligado a iniciar lo que los grupos de derecha reclamaban, una pol√≠tica de rectificaci√≥n de las reformas del bienio anterior. Se produjo as√≠ un pliegue del grupo de Lerroux a las exigencias de la CEDA, aut√©ntico sustento de su gobierno, dando lugar a una tensa din√°mica parlamentaria y social cada vez m√°s polarizada. Esta nueva pol√≠tica se concret√≥ en la paralizaci√≥n de las reformas iniciadas, causando la reacci√≥n de la oposici√≥n e iniciando el proceso de polarizaci√≥n y radicalizaci√≥n de la situaci√≥n pol√≠tica y social. A continuaci√≥n vamos a ver algunos ejemplos de las distintas paralizaciones y agitaciones que se dieron en este periodo: Paralizaci√≥n de la reforma agraria, con la consiguiente expulsi√≥n de las tierras que hab√≠an ocupado miles de jornaleros. Restituyendo a los terratenientes, mostrando la clara conexi√≥n con ellos. El ‚Äúcomed rep√ļblica‚ÄĚ, acu√Īado por un diputado cedista dirigido a los cientos de miles de campesinos sin tierra, muestra el contenido af√°n de venganza de los terratenientes.

  • Paralizaci√≥n de la reforma militar y designaci√≥n para puestos clave de militares claramente antirrepublicanos como Franco, Goded o Mola. Esta nueva pol√≠tica fue completada con un amnist√≠a para los participantes en el golpe de Sanjurjo en 1932.
  • Conciliaci√≥n con la Iglesia Cat√≥lica. Buscando recuperar las relaciones rotas, con la llegada de la Rep√ļblica, se pone freno a la ley de asociaciones religiosas, la laicidad y se le vuelve abrir la puerta en la ense√Īanza.
  • Paralizaci√≥n de las reformas educativas. Par√≥n en el programa de construcciones escolares y anulaci√≥n de la ense√Īanza mixta.
  • Enfrentamiento a los nacionalismos perif√©ricos. Freno al proyecto de Estatuto de Autonom√≠a vasco, presentado por el PNV y enfrentamientos con la Generalitat catalana, que presid√≠a Lluis Companys, dirigente de ERC, desde enero de 1934, a ra√≠z del conflicto, por el intento del Presidente de la Generalitat de poner en marcha la Ley de Cultivos en apoyo a los rabasaires (campesinos catalanes) sistem√°ticamente rechazada por el gobierno central.
  • Agitaci√≥n pol√≠tica en las calles. A trav√©s de actos promovidos por las juventudes socialistas y comunistas, organizaciones que percib√≠an a la CEDA no tanto como una organizaci√≥n pol√≠ticamente autoritaria y socialmente conservadora, sino como la representaci√≥n en Espa√Īa del peligro fascista. A la cabeza de la incipiente radicalizaci√≥n obrera se situ√≥ el anterior ministro socialista, Francisco Largo Caballero, quien, tras hacerse con el control de las direcciones del PSOE y UGT a comienzos de 1934, amenaz√≥ con la preparaci√≥n de ‚Äúun movimiento‚ÄĚ en respuesta a la pol√≠tica antiobrera impulsada por la CEDA y ejecutada por Lerroux. Esta radicalizaci√≥n no solo se debe a las medidas tomadas por el Gobierno, sino que tambi√©n quieren hacer frente al avance imparable de la CNT, que durante este bienio sufrir√° un intenso acoso, con detenciones, cierre de sedes y continuas persecuciones, que hacen que la confederaci√≥n anarquista se vea en un estado de cuasi clandestinidad.
  • Agitaci√≥n social. Como muestra tenemos el desencadenamiento por la Federaci√≥n de Trabajadores de la Tierra, de la UGT y con la colaboraci√≥n de la CNT, de una huelga contra la recogida de la cosecha protagonizada por los jornaleros en el mes de junio de 1934. A esta situaci√≥n se llega a causa de la actitud de los terratenientes quienes ofrecen salarios a la baja, y en ocasiones prefieren dejar sin recoger la cosecha antes de aceptar las condiciones de los trabajadores. Fue la mayor huelga de las registradas en la historia agraria espa√Īola, sald√°ndose con una feroz represi√≥n gubernamental que llev√≥ a m√°s de 10.000 campesinos a la c√°rcel. El Comit√© Revolucionario presidido por Largo Caballero, constituido meses atr√°s, la desautoriz√≥ como ‚Äúhuelga parcial‚ÄĚ, impidiendo que fuera secundada por los obreros de las zonas industriales en un momento en que la situaci√≥n de los jornaleros era insoportable. Esto les resto fuerza, pero era un tremendo aviso de los sucesos que estaban por llegar.
  • Radicalizaci√≥n del enfrentamiento pol√≠tico. En un contexto de crisis econ√≥mica internacional y de triunfo de los extremismos en Europa con el triunfo de Hitler en 1933 y la consolidaci√≥n de la dictadura de Stalin en la URSS, la lucha pol√≠tica se radicaliz√≥ en nuestro pa√≠s. Espa√Īa se polariz√≥ entre las "derechas" y las "izquierdas", como muestra tenemos el siguiente texto:

¬ęel Sr. Prieto avanz√≥ sobre el esca√Īo, relativamente lejano, sac√≥ una pistola, le amartill√≥ e hizo adem√°n de disparar contra el Sr. Oriol, que estaba ca√≠do sobre un esca√Īo. No lleg√≥ a disparar, pero se le vio que con el arma agred√≠a al diputado de la CEDA¬Ľ. ABC del 5 de julio de 1934

Programa de la Confederaci√≥n Espa√Īola de Derechas Aut√≥nomas (Enero de 1933)

1¬ļ Acatamiento del Poder constituido, seg√ļn la ense√Īanza de la Iglesia.-
[...]
2¬ļ Lucha legal contra la legislaci√≥n persecutoria e inicua.-
[...]
3¬ļ Eliminaci√≥n del programa de todo lo relativo a las formas de Gobierno. Cada socio queda en libertad de mantener √≠ntegras sus convicciones y puede defenderlas fuera de la organizaci√≥n.-
[...]
Los partidos u organizaciones que no coincidieran en los puntos se√Īalados no podr√°n formar parte de la CEDA. Sin embargo, √©sta mantendr√° relaci√≥n amistosa y cordial con aqu√©llos.

Desde 1933, las mujeres pudieron votar en las elecciones en Espa√Īa.
  • Elecciones generales de noviembre de 1933, las primeras con sufragio femenino, tuvieron por resultado la mayor√≠a de las derechas: 258 diputados de derecha, 119 de centro y 95 de izquierda. Esta √ļltima se present√≥ desunida, mientras que la derecha se agrup√≥ en torno a la CEDA. La participaci√≥n fue del 67'46%, con una notable abstenci√≥n en las zonas de mayor√≠a anarquista.

‚Üź Elecciones generales espa√Īolas, 19 de noviembre de 1933 ‚Üí

Partido Esca√Īos % Esc. Dif.
Confederaci√≥n Espa√Īola de Derechas Aut√≥nomas (CEDA) 115 24,3 +115
Partido Republicano Radical (PRR) 104 22,0 +10
Partido Socialista (PSOE) 58 12,2 -57
Partido Agrario 36 7,6 +10
Lliga Regionalista 24 5,1 +20
Tradicionalistas 21 4,4 -
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) 18 3,8 -13
Renovaci√≥n Espa√Īola 16 3,4 -
Independentistas de derecha 16 3,4 -
Partido Nacionalista Vasco (PNV) 12 2,5 -
Partido Liberal Demócrata 10 2,1 -
Acción Republicana (AR) 5 1,1 -
Radical-socialistas independientes 4 0,8 -
Federalistas 4 0,8 -
Republicanos progresistas 3 0,6 -
Unió Socialista de Catalunya 3 0,6 -1
Republicanos independientes 2 0,4 -
Partido Comunista de Espa√Īa (PCE) 1 0,2 +1
Radical-Socialistas 1 0,2 -
Republicanos galleguistas 1 0,2 -
TOTAL 472 100,00 +2
El reparto de votos fue el siguiente: de los 8.535.200 votos emitidos, 3.365.700 fueron para partidos de derechas, 2.051.500 para partidos de centro y 3.118.000 para los partidos de izquierda.[22]
  • Sus detractores lo denominaron "Bienio Negro", por la represi√≥n de la Revoluci√≥n de 1934 y por el fin de las medidas progresistas del bienio anterior.
  • Gobierno de los conservadores de Lerroux, presionado por la derecha de Gil-Robles.
  • Medidas reaccionarias[23] del gobierno, tratando de neutralizar las medidas adoptadas por el gobierno anterior en diversos aspectos.
  • Amnist√≠a para los participantes en el fallido golpe de estado de agosto de 1932, entre ellos su promotor el general Sanjurjo que se traslada a Portugal, donde morir√≠a, en 1936, en accidente de aviaci√≥n, cuando se dispon√≠a a volver a Espa√Īa para encabezar la sublevaci√≥n que dio origen a la guerra civil.
  • Falange Espa√Īola se fusiona con las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista de Ramiro Ledesma en 1934, creando FE y de las JONS.
  • Se crean las Juventudes de Acci√≥n Popular como milicia.
  • Se anula la ense√Īanza mixta.
  • Se paraliza la reforma agraria.
  • Aza√Īa funda el partido Izquierda Republicana y Mart√≠nez Barrio Uni√≥n Republicana (moderado).
  • Entran a formar parte del gobierno tres ministros de la CEDA (1 de octubre de 1934).
  • 5 de octubre de 1934: "Paro general" en toda Espa√Īa.
  • 6 de octubre: el l√≠der de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y presidente de la Generalidad de Catalu√Īa, Llu√≠s Companys, se subleva y proclama el "Estado Catal√°n dentro de la Rep√ļblica Federal Espa√Īola", invitando a la oposici√≥n al gobierno radical-cedista a crear un gobierno provisional de la Rep√ļblica en Catalu√Īa. La insurrecci√≥n, apoyada por milicias armadas y los Mozos de Escuadra a las √≥rdenes de la Generalidad de Catalu√Īa, se salda con 40 muertos.
  • 7 de octubre: Levantamientos de obreros socialistas y anarquistas en parte del norte de Espa√Īa, inicialmente apoyado por sectores del PSOE y la UGT como una huelga, acaba en violentos altercados. Dicho levantamiento armado se salda con 4.000 muertos, entre ellos 35 sacerdotes.
  • Contin√ļa el aumento de la agitaci√≥n social.
  • Descontento campesino al perder las tierras recibidas por la anterior reforma agraria.
  • Revoluci√≥n de 1934. Este movimiento estuvo alentado desde amplios sectores e importantes dirigentes del PSOE y la UGT, como Largo Caballero o Indalecio Prieto, y de forma desigual por la Confederaci√≥n Nacional del Trabajo (CNT) y el Partido Comunista de Espa√Īa (PCE). Los revolucionarios intentaron el asalto a la Presidencia del Gobierno y despu√©s de dos horas de disparos las fuerzas leales al gobierno dominaron la situaci√≥n y encarcelaron a los dirigentes socialistas que la apoyaban. En Arag√≥n, Andaluc√≠a y Extremadura los campesinos agotados por las huelgas que se hab√≠an producido durante los meses de marzo, abril y junio, no secundaron la huelga. Los principales focos de la rebeli√≥n se produjeron en Catalu√Īa y en Asturias, aunque los sucesos m√°s graves tuvieron lugar en esta √ļltima regi√≥n.
Billete de 10 pesetas de 1935, época de deflación monetaria.

En Asturias la rebeli√≥n anarquista dur√≥ desde el d√≠a 5 de octubre al 19 de octubre de 1934 siendo sofocada por las tropas del Gobierno quien envi√≥ unidades de la Legi√≥n espa√Īola y regulares, venidas desde el protectorado espa√Īol en Marruecos (6 de octubre de 1934).[24]

Los revolucionarios dieron muerte a un n√ļmero de personas que oscila entre las 85 y las 115. En combate mataron a 256 miembros de las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, hirieron a 903 y hubo 7 desaparecidos. Destruyeron total o parcialmente 58 iglesias, 26 f√°bricas, 58 puentes, 63 edificios particulares, 730 edificios p√ļblicos. A√Īos despu√©s, Indalecio Prieto pedir√≠a perd√≥n en nombre del PSOE por estos delitos.[25]

Por su parte las Fuerzas Armadas y Fuerzas de Seguridad mataron a 84 personas. En combate dieron muerte a 500 revolucionarios.

Se dictaron 10 penas de muerte y se ejecutaron 4.

Se detuvo y encarcel√≥ a 15.000 personas, pero en su mayor√≠a fueron puestos en libertad paulatinamente a lo largo de los meses siguientes. En la represi√≥n inmediata, cientos de prisioneros fueron sometidos a palizas y torturas calificadas de "inhumanos" o "nunca vistos".[26] Un m√©todo en el que destac√≥ el comandante de la Guardia Civil Lisardo Doval, quien impuso un aut√©ntico terror policial hasta que fue destituido en diciembre. El periodista Luis de Sirval, que hab√≠a investigado y denunciado los excesos de las tropas mercenarias Yag√ľe, fue asesinado a manos de un oficial extranjero del Tercio, el teniente Dimitri I. Ivanov.</ref> por las fuerzas del ej√©rcito republicano. De ese modo el gobierno de la Rep√ļblica recuper√≥ la soberan√≠a en una amplia zona de Asturias, dando inicio a una dura represi√≥n que posteriormente ser√° explotada electoralmente por el Frente Popular[cita requerida]. Muy notorio sin embargo, fue el caso del periodista Luis Sirval, que fue asesinado por un oficial de la legi√≥n, por atreverse a denunciar las atrocidades que se estaban cometiendo una vez acabada la lucha. Asimismo, el propio Lerroux se vio obligado, ante la denuncia de Gord√≥n Ord√°s, diputado de su partido, a ordenar el traslado del comandante Doval, de la Guardia Civil, ante los innumerables actos de tortura protagonizados por este jefe y corroborados por una delegaci√≥n parlamentaria espa√Īola a la que se uni√≥ un grupo de parlamentarios brit√°nicos.[27]

  • El estatuto catal√°n es suspendido y su presidente Llu√≠s Companys es detenido y juzgado.
  • Deflaci√≥n monetaria.
  • Debilitamiento del centro pol√≠tico por casos de corrupci√≥n de algunos dirigentes del Partido Radical de Lerroux. El caso m√°s famoso es el esc√°ndalo del estraperlo (viene de la deformaci√≥n al castellano de "Strauss & Pearl", una famosa empresa de apuestas).
  • Uni√≥n de socialistas y republicanos de izquierdas en un bloque, el denominado "Frente Popular", ante el temor generalizado de la izquierda europea a la fuerte expansi√≥n de las potencias fascistas, una idea labrada en el seno de la URSS tras el VII Congreso de la Internacional Comunista.
  • En agosto de 1935 se aprueba una nueva ley de reforma agraria.
  • Gil Robles nombra a Franco Jefe de Estado Mayor.
  • En 1936, el Frente Popular de orientaci√≥n de izquierda republicana burguesa pon√≠a en marcha el programa del Frente: amplia amnist√≠a, restablecimiento del estatuto de Catalu√Īa y env√≠o de los generales sospechosos a puestos alejados de Madrid.
  • Se inicia la tramitaci√≥n parlamentaria de nuevos estatutos de autonom√≠a (Galicia y Euskadi).

Frente Popular (1936 - 1939)

Programa del Frente Popular (Enero de 1936)

Los partidos republicanos Izquierda Republicana, Uni√≥n Republicana y el Partido Socialista, en representaci√≥n del mismo y de la Uni√≥n General de Trabajadores; Federaci√≥n Nacional de Juventudes Socialistas, Partido Comunista, Partido Sindicalista, Partido Obrero de Unificaci√≥n Marxista, sin perjuicio de dejar a salvo los postulados de sus doctrinas, han llegado a comprometer un plan pol√≠tico com√ļn que sirva de fundamento y cartel a la coalici√≥n de sus respectivas fuerzas en la inmediata contienda electoral y de norma de gobierno que habr√°n de desarrollar los partidos republicanos de izquierda, con el apoyo de las fuerzas obreras, en el caso de victoria
[...]
Como suplemento indispensable de la paz p√ļblica, los partidos coaligados se comprometen:

12. A conceder por ley una amplia amnistía de los delitos político-sociales/cometidos posteriormente a noviembre de 1933, aunque no hubieran sido considerados como tales por los Tribunales
[...]

Los republicanos no aceptan el principio de nacionalización de la tierra y su entrega gratuita a los campesinos, solicitada por los delegados del partido socialista
[...]
No aceptan los partidos republicanos las medidas de nacionalizaci√≥n de la Banca propuesta por los partidos obreros; conocen, sin embargo, que nuestro sistema bancario requiere ciertos perfeccionamientos, si ha de cumplir la misi√≥n que le est√° encomendada en la reconstrucci√≥n econ√≥mica de Espa√Īa
[...]
No aceptan los partidos republicanos el control obrero solicitado por la representación del partido socialista...

‚Üź Elecciones generales espa√Īolas, 16 de febrero de 1936 ‚Üí

Partido Esca√Īos % Esc. Dif.
Partido Socialista (PSOE) 99 20,9 +41
Confederaci√≥n Espa√Īola de Derechas Aut√≥nomas (CEDA) 88 18,6 -27
Izquierda Republicana (IR) 87 18,4 +87
Unión Republicana (UR) 38 8,0 +38
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) 37 7,8 +19
Partido Comunista de Espa√Īa (PCE) 17 3,5 +16
Centristas 16 3,3 -
Bloque Nacional 12 2,5 -
Lliga Regionalista 12 2,5 -12
Partido Agrario 11 2,3 -24
Partido Nacionalista Vasco (PNV) 10 2,1 -2
Tradicionalistas 10 2,1 -
Republicanos progresistas 6 1,2 +3
Radicales 5 1,1 -
Republicanos conservadores 3 0,6 -
Independientes de derecha 3 0,6 -
Otros 19 4,0 -
TOTAL 473 100,00 +1
  • Aza√Īa es nombrado, el 19 de febrero de 1936, Presidente del Gobierno, del que no forman parte los socialistas.
  • Destituci√≥n de Niceto Alcal√°-Zamora como Presidente de la Rep√ļblica el 7 de abril de 1936.
  • Cenit del enfrentamiento violento entre las izquierdas y derechas. El d√≠a 16 de abril, en el entierro del alf√©rez De los Reyes de la Guardia Civil, fallecido el 14 de abril durante los incidentes que se produjeron en la celebraci√≥n del V aniversario de la Rep√ļblica, la intervenci√≥n del teniente Castillo, de la Guardia de Asalto e instructor de las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas, dio como resultado un muerto a manos de uno de los hombres de la secci√≥n de Castillo y de un herido grave por disparo realizado por √©l mismo. El muerto era Andr√©s S√°enz de Heredia, primo de Jos√© Antonio Primo de Rivera, y el herido un joven carlista estudiante de medicina llamado Jos√© Llaguno Acha.
  • Crisis de gobierno, Aza√Īa dimite y es nombrado Presidente de la Rep√ļblica 10 de mayo de 1936.
  • Forma gobierno Santiago Casares Quiroga (12 de mayo de 1936).
  • Se concede una amplia amnist√≠a a los implicados en la Revoluci√≥n de 1934.
  • 12 de mayo de 1936, dos meses antes de que Franco diese el golpe de Estado, el Alcalde Juan Quintero Guerra del ayuntamiento de Candelaria (Tenerife), insta a esta corporaci√≥n municipal que se tome acuerdo de solicitar del Gobierno de la Rep√ļblica la urgente e inmediata relevaci√≥n del Comandante Militar Sr. Franco, as√≠ como reiterar al Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia la adhesi√≥n de la Corporaci√≥n por su actitud en√©rgica y resuelta en defensa del poder civil.
  • 17 de junio de 1936: Gil-Robles denuncia en el parlamento de forma catastrofista los des√≥rdenes habidos desde el 1 de febrero hasta el 15 de junio: "160 iglesias destruidas, 251 asaltos de templos, incendios sofocados, destrozos, intentos de asalto. 269 muertos. 1287 heridos de diferente gravedad. 215 agresiones personales frustradas o cuyas consecuencias no constan. 69 centros particulares y pol√≠ticos destruidos, 312 edificios asaltados. 113 huelgas generales, 228 huelgas parciales. 10 peri√≥dicos totalmente destruidos, todos de derecha. 83 asaltos a peri√≥dicos, intentos de asalto y destrozos. 146 bombas y artefactos explosivos. 38 recogidos sin explotar." El gobierno del Frente Popular alegaba estar desbordado ante la escalada de violencia entre sectores radicales izquierdistas y derechistas, causada por ambos.
  • El 12 de julio de 1936 es asesinado Jos√© del Castillo S√°ez de Tejada. Al d√≠a siguiente, guardias de asalto, fuerzas de seguridad, compa√Īeros de Castillo, asesinan al l√≠der de la oposici√≥n, Jos√© Calvo Sotelo, antiguo ministro de Hacienda de la Monarqu√≠a y jefe del Bloque Nacional, agrupaci√≥n de mon√°rquicos de Renovaci√≥n Espa√Īola y de carlistas tradicionalistas. Calvo Sotelo era en ese momento el l√≠der de la oposici√≥n y, aunque su asesinato no es el detonante del Golpe de Estado, se considera que precipit√≥ los acontecimientos.
  • Golpe de estado en la tarde del 17 de julio de 1936 del ej√©rcito del norte de Marruecos y diversas guarniciones peninsulares.

Guerra civil

Art√≠culo principal: Guerra civil espa√Īola

1936

1937

1938

1939

  • En enero, ante el avance franquista sobre Barcelona, el Gobierno se retira a Figueras.
  • El 6 de febrero Aza√Īa, Negr√≠n, Companys, Aguirre y Mart√≠nez Barrio cruzan la frontera francesa a pie.
  • El 27 de febrero tras el reconocimiento del Gobierno de Burgos por Francia e Inglaterra, Aza√Īa dimite, y Mart√≠nez Barrio, su sucesor constitucional, promete la Presidencia de la Rep√ļblica ante la Diputaci√≥n Permanente, reunida en Par√≠s, sin poder trasladarse a territorio espa√Īol debido al golpe del coronel Casado.
  • El 2 de marzo Negr√≠n asciende a varios militares y decide continuar la guerra.
  • El 5 de marzo se forma el Consejo de Defensa Nacional, en el que participan los elementos no comunistas del Frente Popular. Casado en Defensa, Besteiro como Consejero de Estado, Wenceslao Carrillo, socialista caballerista como Consejero de Gobernaci√≥n y Miaja como Presidente. La apoyaron los generales Matallana y Men√©ndez y el anarquista Cipriano Mera. Mientras tanto Negr√≠n tom√≥ un avi√≥n desde cerca de Elda y volvi√≥ a Francia.
  • Del 7 al 11 de marzo los comunistas se sublevan en Madrid y Ciudad Real. La sublevaci√≥n es reprimida por las tropas de Mera en Madrid y las del General Escobar en Ciudad Real.
  • En la madrugada del 1 de abril se rinden en los muelles del puerto de Alicante las √ļltimas tropas republicanas.

Las autonomías regionales

En septiembre de 1931, un primer proyecto de Estatuto Vasco es rechazado. Ese mismo a√Īo se propone un Estatuto de Autonom√≠a de Baleares.

El 9 de septiembre de 1932 se acepta después de muchos debates el Estatuto catalán.

Una asamblea regional de municipios gallegos aprueba, en 1932, una propuesta de Estatuto de Autonom√≠a que ser√≠a sometido a plebiscito cuatro a√Īos despu√©s, el 28 de junio de 1936, de acuerdo con las normas de un decreto de la presidencia del Estado de mayo de 1933.

El proyecto de Estatuto de Autonomía de Galicia se entregó en las Cortes el día 15 de julio de 1936, junto al Anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Aragón, y fue trasladado al Congreso de Diputados para que fuera admitido a trámite.

En Castilla la Vieja y en la Regi√≥n de Le√≥n, durante la Segunda Rep√ļblica, sobre todo en 1936, hubo una gran actividad regionalista favorable a una regi√≥n de once provincias (√Āvila, Burgos, Le√≥n, Logro√Īo, Palencia, Salamanca, Santander, Segovia, Soria, Valladolid y Zamora), incluso se llegaron a elaborar unas bases de estatuto de autonom√≠a que se publicaron en El Norte de Castilla. El Diario de Le√≥n abog√≥ por la formalizaci√≥n de esta iniciativa y la constituci√≥n de una regi√≥n aut√≥noma con estas palabras: "unir en una personalidad a Le√≥n y Castilla la Vieja en torno a la gran cuenca del Duero, sin caer ahora en rivalidades pueblerinas" (Diario de Le√≥n, 22 de mayo de 1936). Al final, la guerra civil acab√≥ con las aspiraciones de la autonom√≠a para las dos regiones.[28] Queda fijada para el √ļltimo domingo de septiembre de 1936 una Asamblea nacional destinada a debatir y modificar el anteproyecto y aprobar el proyecto de Estatuto de Autonom√≠a de Andaluc√≠a. El d√≠a 1 de octubre de 1936, las Cortes aprueban por aclamaci√≥n el Estatuto del Pa√≠s Vasco.

El 1 de febrero de 1938 las Cortes admiten a trámite el Estatuto de Autonomía de Galicia, que no es rechazado ni aprobado.

En Asturias se redact√≥ un estatuto de autonom√≠a por el catedr√°tico de derecho avilesino Sabino √Ālvarez Gend√≠n, que no lleg√≥ a ser tramitado.

La Rep√ļblica en el exilio

Art√≠culo principal: Rep√ļblica espa√Īola en el exilio

Lista cronol√≥gica de los √ļltimos actos del √ļltimo gobierno y los primeros en el exilio:

Aunque la Guerra Civil oblig√≥ a terminar con el gobierno republicano en Espa√Īa, hasta 1977 estuvieron funcionando distintas instituciones republicanas y diversos pa√≠ses como M√©xico o Yugoslavia continuaron reconociendo al gobierno en el exilio como el gobierno leg√≠timo.

Lista de presidentes

Presidentes de la Rep√ļblica (Jefes de Estado):

Jefes de Gobierno:

Art√≠culo principal: Primer Gobierno Provisional de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola


Predecesor:
Restauraci√≥n borb√≥nica en Espa√Īa
Periodos de la Historia de Espa√Īa
Segunda Rep√ļblica Espa√Īola
Sucesor:
Dictadura de Francisco Franco

Véase también

Referencias y notas

  1. ‚ÜĎ Jorge Hern√°ndez Aliques (direcci√≥n), Historia de Espa√Īa, ed. Espasa Calpe, tomo 11, p√°gina 476, ISBN 84-239-8959-3
  2. ‚ÜĎ Seg√ļn el Anuario Estad√≠stico de 1931, del total de concejales elegidos de 81.099, el resultado fue de 26.257 concejales mon√°rquicos y 24.731 republicanos, incluyendo 4.813 concejales socialistas y 15 comunistas. A estas cifras hay que a√Īadir las correspondientes a los concejales elegidos el 5 de abril por aplicaci√≥n del art√≠culo 29, es decir por candidatura √ļnica; esas cifras ya las hab√≠a ofrecido el ministerio de la Gobernaci√≥n antes del 12 de abril sin que nadie las discutiese. Estas cifras eran 14.018 concejales mon√°rquicos y s√≥lo 1.832 republicanos. El Anuario Estad√≠stico editado por la Rep√ļblica reconoce casi exactamente la primera de estas cifras, pero eleva la segunda, que los republicanos no objetaron en principio, tras la rectificaci√≥n de actas por una comisi√≥n del Congreso, declarando que el proceso electoral en las localidades correspondientes hab√≠a sido ileg√≠timo, como acostumbraba a hacer el caciquismo desde el fin de la I¬™ Rep√ļblica espa√Īola. En ‚ÄúElecciones y partidos pol√≠ticos en Espa√Īa, 1808-1931‚ÄĚ, publicado por Miguel Mart√≠nez Cuadrado en 1969, se recuenta la totalidad de los concejales, resultando 19.035 proclives a Alfonso XIII¬ļ, 39.568 republicanos, y 15.198 de tradicionalistas, integristas, nacionalistas vascos, independientes, etc., que no se pueden encuadrar exactamente en ninguno de ambos bandos contrincantes. Para Javier Tusell, los mon√°rquicos obtuvieron 40.324, los indefinidos 1.207, los comunistas 67, los republicanos 34.688 y los socialistas 4.813. Ricardo de la Cierva considera probado que el Anuario est√° manipulado, y que probablemente la victoria mon√°rquica fue todav√≠a mayor que la reconocida en sus c√≥mputos. Pero como no se puede corregir esa manipulaci√≥n por falta de datos, acepta la cifra del Anuario para los concejales elegidos por confrontaci√≥n y la cifra del ministerio de la Gobernaci√≥n para los proclamados antes del 12 de abril. Hechas las sumas el resultado es de 40.275 concejales mon√°rquicos y 26.563 republicano-socialistas.
  3. ‚ÜĎ ¬ęAl Pa√≠s¬Ľ. ABC (Madrid) (8833):  p. 3. 17/4/1931. http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1931/04/17/003.html. 
  4. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k l m n √Ī Gabriel Jackson, ¬ęLos primeros d√≠as de la Rep√ļblica¬Ľ La Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil (1931-1939), ed. Orbis, Madrid, 1.985, ISBN 84-7530-947-X
  5. ‚ÜĎ Seg√ļn algunas fuentes, se tratar√≠a del director de ABC, Juan Ignacio Luca de Tena. [1])
  6. ‚ÜĎ Las Misiones Pedag√≥gicas: educaci√≥n y tiempo libre en la Segunda Rep√ļblica (PDF), Francisco Canes Garrido (Visitado el 13 de septiembre de 2010)
  7. ‚ÜĎ Gabriel Jackson, ¬ęLa redacci√≥n de una Constituci√≥n¬ĽLa Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil (1931-1939), ed. Orbis, Madrid, 1.985, ISBN 84-7530-947-X
  8. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k Gabriel Jackson, ¬ęLa pol√≠tica del Gobierno Aza√Īa¬ĽLa Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil (1931-1939), ed. Orbis, Madrid, 1.985, ISBN 84-7530-947-X
  9. ‚ÜĎ a b c d e f g h i j k l m Gabriel Jackson, ¬ęLa derrota de las izquierdas¬ĽLa Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil (1931-1939), ed. Orbis, Madrid, 1.985, ISBN 84-7530-947-X
  10. ‚ÜĎ El Sol, 10 de agosto de 1932, P√°gina 4.
  11. ‚ÜĎ Seminario y Universidad Pontificia de Comillas 1892-1968
  12. ‚ÜĎ Manuel Aza√Īa, Obras Completas, tomo IV, p. 273 y 492; Stanley Payne, La primera democracia espa√Īola, Paid√≥s, Barcelona, 1995, p.112; Hugh Thomas, La guerra civil espa√Īola, Grijalbo, Barcelona, 1976, p. 77 y 126; Alfredo Verdoy, Los bienes de los jesuitas. Disoluci√≥n e incautaci√≥n de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs durante la II Rep√ļblica, Trotta, Madrid, 1995, p. 30 y ss.
  13. ‚ÜĎ Blog del Cuerpo de Especialistas del Ej√©rcito de Tierra, El CASE, el comienzo de nuestro cuerpo. Visitado el 06-08-2010.
  14. ‚ÜĎ Sirva de ejemplo el comentario de Ortega y Gasset en Cortes con respecto al General Villegas (Diario El Sol, 29 de junio de 1932,p√°gina 3 (PDF):
    [...] El general Villegas tiene un acentuado matiz de monarquismo, monarquismo que lleva hasta el extremo y el alarde incomprensibles de ostentar a√ļn en su pecho las cruces, las insignias y las condecoraciones con los colores mon√°rquicos, y que lleva en el faj√≠n la corona de la Monarqu√≠a, signos externos que ser√°n pueriles y triviales, pero que revelan toda una manera de pensar[...]
  15. ‚ÜĎ La Vanguardia, 28 de junio de 1932, p√°gina 20 (PDF) (l√©anse tambi√©n las noticias sobre el general Cavalcanti y el capit√°n Barrera).
  16. ‚ÜĎ Diario ABC, 29 de junio de 1932, p√°ginas 15 y 16.
  17. ‚ÜĎ Gabriel Jackson, ¬ęProblemas econ√≥micos durante la √©poca de Aza√Īa¬ĽLa Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil (1931-1939), ed. Orbis, Madrid, 1.985, ISBN 84-7530-947-X
  18. ‚ÜĎ El Sol, 11 de enero de 1933 (PDF)
  19. ‚ÜĎ a b Al parecer, como represalia despu√©s de que varios rebeldes tirotearan a un oficial del mismo cuerpo. La Guerra Civil Espa√Īola, mes a mes, volumen 1: (1931-1936) As√≠ lleg√≥ Espa√Īa a la Guerra Civil (2005)
  20. ‚ÜĎ Historiaelectoral.com (Consultado el 13 de septiembre de 2010).
  21. ‚ÜĎ El Sol, 4 de agosto de 1933, p√°gina 2 (PDF)
  22. ‚ÜĎ A 75 a√Īos de la Revoluci√≥n espa√Īola (II)
  23. ‚ÜĎ Casanova, Juli√°n Historia de Espa√Īa vol. 8. Rep√ļblica y Guerra Civil Ed. Cr√≠tica, Barcelona, 2007, ISBN 978-84-8432-878-0, pag. 119-121
  24. ‚ÜĎ Casanova, Juli√°n Historia de Espa√Īa vol. 8. Rep√ļblica y Guerra Civil Ed. Cr√≠tica, Barcelona, 2007, ISBN 978-84-8432-878-0, pag. 133
  25. ‚ÜĎ Vidal, Cesar y Losantos, Federico, Nueva historia de Espa√Īa, Volumen 3, Editorial Planeta, Barcelona, 2009, ISBN 978-84-08-09459-3 pag. 191-192
  26. ‚ÜĎ Moa, P√≠o, El derrumbe de la II Rep√ļblica y la Guerra Civil, Ediciones Encuentro, Madrid, 2009, ISBN 978-84-7490-982-1
  27. ‚ÜĎ Gabriel Jackson La Rep√ļblica Espa√Īola y la Guerra Civil RBA Coleccionables (Barna) 2005, ISBN 84-473-3633-6
  28. ‚ÜĎ EL REGIONALISMO EN CASTILLA Y LE√ďN Julio Valde√≥n Baruque. Universidad de Valladolid
    La realidad fue que con los fragores de la guerra fratricida todas las tentativas regionalistas, de cualquier signo que fuesen, desaparecieron por completo.

Bibliografía

  • Edward Malefakis. Reforma agraria y revoluci√≥n campesina en la Espa√Īa del siglo XX, Barcelona, Ariel, 1982.
  • Gabriel Jackson. La Rep√ļblica espa√Īola y la guerra civil, Barcelona, Cr√≠tica, 1976.
  • Helen Graham. La Rep√ļblica espa√Īola en guerra. 1936-1939, Debate, 2006.
  • Miguel Martorell Linares y Francisco Com√≠n, ‚ÄúLa Hacienda republicana‚ÄĚ, Hacienda P√ļblica Espa√Īola, n√ļmero monogr√°fico, 2002, pp. 105-127.
  • Javier Tusell. Las elecciones del Frente Popular en Espa√Īa, Madrid, Edicusa, 1971.
  • Javier Tusell. Las Constituyentes de 1931: unas elecciones de transici√≥n, Madrid, CIS, 1982.
  • Josep Pla. La segunda Rep√ļblica espa√Īola. Cr√≥nicas parlamentarias 1931-1936, Destino, 2006.
  • Manuel Tu√Ī√≥n de Lara. La II Rep√ļblica, Madrid, Siglo XXI, 1976.
  • Paul Preston. La destrucci√≥n de la democracia en Espa√Īa. Reforma, reacci√≥n y revoluci√≥n en la Segunda Rep√ļblica, Madrid, Alianza Universidad, 1986.
  • Stanley G. Payne. El colapso de la Rep√ļblica, La Esfera de los Libros, Madrid, 2005.
  • Stanley G. Payne. La primera democracia espa√Īola. La Segunda Rep√ļblica, 1931-1936, Paid√≥s, Barcelona, 1995.
  • Sinova Garrido, Justino (2006). Prensa en la Segunda Rep√ļblica: historia de una libertad frustrada. Editorial Debate. ISBN 978-84-8306-673-7. 
  • Gabriel Jackson (2005). La Rep√ļblica espa√Īola y la guerra civil. RBA Coleccionables S.A.. ISBN 84-473-3633-6. 

Enlaces externos


Wikimedia foundation. 2010.

Mira otros diccionarios:

  • Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ La Segunda Rep√ļblica Espa√Īola es el r√©gimen pol√≠tico por el que se rigi√≥ Espa√Īa en el per√≠odo que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de proclamaci√≥n de la misma y de la salida del Rey Alfonso XIII de Espa√Īa, y el 1 de abril de 1939, fecha ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • Segunda Rep√ļblica Espa√Īola en Cantabria ‚ÄĒ El escudo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola situado en la antigua Plaza del Ayuntamiento de Santander ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Segunda Rep√ļblica espa√Īola en el exilio ‚ÄĒ Espa√Īa Segunda Rep√ļblica espa√Īola en el exilio Gobierno en el exilio ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Bandera de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Bandera de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Gobiernos de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Escudo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola Entre la proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola, el 14 de abril de 1931 y el fin de la Guerra Civil, el 1 de abril de 1939, se sucedieron un total de 26 gobiernos. Alejandro Lerroux Garc√≠a ( ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Elecciones en Madrid durante la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Durante la Segunda Rep√ļblica hubo cuatro procesos electorales de car√°cter nacional: tres a Cortes y uno para elecci√≥n de compromisarios para elegir al Presidente de la ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Proclamaci√≥n de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda La proclamaci√≥n de la II Rep√ļblica Espa√Īola se produjo el 14 de abril de 1931. En ello tuvo mucho que ver la dimisi√≥n del general Miguel Primo de Rivera (29 de enero de 1930). El rey, Alfonso XIII, m√°s aislado y… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Escudo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Saltar a navegaci√≥n, b√ļsqueda Representaci√≥n del escudo de Espa√Īa durante la Segunda Rep√ļblica, ajustado a las formas de las monedas de 5 pesetas de 1869 y el facs√≠mil de la Constituci√≥n de 1931 ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Segundo Gobierno Provisional de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Escudo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola El Segundo Gobierno Provisional de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola, tambi√©n conocido como el Primer Gobierno reformista estuvo presidido por Manuel Aza√Īa D√≠az y se constituy√≥ el 14 de octubre de 1931. Termina ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol

  • Tercer Gobierno de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola ‚ÄĒ Escudo de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola El tercer gobierno de la Segunda Rep√ļblica Espa√Īola, tambi√©n conocido como segundo gobierno reformista sin los radicales, estuvo presidido por Manuel Aza√Īa D√≠az. Se constituy√≥ el 16 de diciembre de 1931… ‚Ķ   Wikipedia Espa√Īol


Compartir el artículo y extractos

Link directo
… Do a right-click on the link above
and select ‚ÄúCopy Link‚ÄĚ

We are using cookies for the best presentation of our site. Continuing to use this site, you agree with this.