Historia de Monterrey

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Historia de Monterrey

La historia de la ciudad de Monterrey y del Estado de Nuevo Le√≥n est√°n estrechamente ligadas. Cuando se fund√≥ el Nuevo Reino de Le√≥n, √©ste se limitaba a Monterrey, Monclova, Cerralvo y Saltillo y las familias fundadoras formaban un grupo de una treintena de personas en cada localidad. Poco a poco, Nuevo Le√≥n se fue poblando con las familias de pastores trashumantes de origen criollo que combatieron y desplazaron a los grupos ind√≠genas nativos de la regi√≥n y m√°s tarde defendieron la que ya hab√≠an hecho tierra propia, de las incursiones de otros grupos nativos, generalmente llamados apaches, desplazados, a su vez, por los colonos tejanos y norteamericanos. Despu√©s de la guerra entre M√©xico y Estados Unidos, la ciudad queda a un paso de la frontera y comienza a ser un lugar estrat√©gico para la industria y el comercio entre los dos pa√≠ses. La que hab√≠a estado aislada por la Sierra Madre y alejada del centro de la Nueva Espa√Īa y el M√©xico independiente, comienza a desarrollarse ‚ÄĒdesde finales del siglo XIX y durante todo el siglo XX‚ÄĒ en todos los sentidos: demogr√°fico, social, pol√≠tico y econ√≥mico.[1]

Contenido

Primeros pobladores

Petroglifo en Boca de Potrerillos Municipio de Mina N.L.

Falta mucho por conocer acerca de los primeros pobladores del norte de México y en especial de Nuevo León y Monterrey, de aquellos que dejaron marcas indelebles en las rocas del Frontón de Piedras Pintas en el municipio de Parás, en Boca de Potrerillos en Mina, en Nacataz e Icamole en el municipio de García y en cientos de otros sitios esparcidos en todo el estado de Nuevo León.

Nativos Yumas del reporte de William H. Emory. Washington 1857.

Muchas veces se les ha calificado sencillamente de chichimecas o etnias de la Norteam√©rica Des√©rtica, para diferenciarlos de los ricos y grandes grupos culturales de Mesoam√©rica: mayas, olmecas, zapotecas, etc. Se dice que eran n√≥madas o semin√≥madas, pero no andaban sin rumbo fijo, sino que obedec√≠an a patrones regulares de movimiento dentro de territorios reconocidos; lo que los antrop√≥logos denominan nomadismo territorial.[2] Lo cierto es que no crearon grandes complejos urban√≠sticos como los del centro de M√©xico y, el esplendor de estos √ļltimos lanz√≥ una sombra que opac√≥ su estudio por mucho tiempo. Los colonizadores espa√Īoles los llamaron convencionalmente conforme al uso de sus tatuajes y los "bautizaron" con los nombres de borrados, rayados, pelones, barretados, etc. Los especialistas han diferenciado varios n√ļcleos ling√ľ√≠sticos entre las tribus que poblaron la regi√≥n, pero no han logrado tener un criterio uniforme, coloc√°ndolos en la familia de los athapascana, los hokana o los macro-yuma, subgrupo de los coahuilteco-karankawa. A los que habitaban la regi√≥n de lo que hoy es la ciudad se les ha dado el nombre de "aguaceros" y "malinche√Īos".[3]

Viv√≠an en las cuevas y barrancos de los r√≠os. En las que dejaron vestigios de su paso en pinturas y grabados rupestres, piezas mobiliarias que podr√≠an ser amuletos usados en ritos de fertilidad o iniciaci√≥n de la pubertad,[4] morteros, piedras ahuecadas y puntas de lanza de todo tipo que van desde las que datan de milenios ‚ÄĒcomo las encontradas en el municipio de Ramones con m√°s de 11,000 mil a√Īos de antig√ľedad‚ÄĒ hasta las usadas por las tribus de comanches entrado el siglo XIX. La densidad de desechos dom√©sticos prehist√≥ricos encontrados en el √°rea confirman que existi√≥ una poblaci√≥n relativamente grande por lo menos en forma estacional.[4] Pruebas de radiocarbono colocan la ocupaci√≥n m√°s temprana en Boca de Potrerillos hace unos 8000 a√Īos.[5]

Entre 1960-1967, un grupo de arqueólogos de la Universidad de Texas, en Austin, encabezado por Jeremiah F. Epstein, emprendió un amplio programa de investigación en toda el área.[6] [7]

Existe adem√°s un museo arqueol√≥gico en el municipio de Mina y otro en Linares creado por Pablo Salce. La INAH planea abrir a finales del 2008 una secci√≥n en la zona arqueol√≥gica de Boca de Potrerillos denominada El Promontorio. En ella podr√°n ser observados m√°s de 700 petrograbados e im√°genes, que llegan a alcanzar 10 mil a√Īos de antig√ľedad.[8]

Fundación de la Ciudad de Monterrey

Primer asentamiento llamado Santa Lucía (1577).

Asentamientos nativos e hisp√°nicos alrededor de Monterrey.

Nacido en la Isla Tercera, en las Azores hacia 1547, el capit√°n Alberto del Canto fue comisionado por Mart√≠n L√≥pez de Ibarra para fundar la Villa de Santiago del Saltillo en 1577 y ese mismo a√Īo "descubri√≥" el valle de Extremadura, y estableci√≥ un lugar, donde est√° hoy Monterrey llamado Santa Luc√≠a.

Segundo asentamiento: "Villa de San Luis Rey de Francia" (1582)

En 1567 a bordo de un nav√≠o de vinos lleg√≥ a la Nueva Espa√Īa el portugu√©s y de familia de cristianos nuevos, Luis de Carvajal y de la Cueva. Siendo alcalde de Tampico le fue encomendada la "pacificaci√≥n" de la Huasteca y particip√≥ en diversas campa√Īas de exploraci√≥n. Una de las m√°s importantes, fue la que hizo con Francisco de Puga Valles y Zacatecas, en la que se descubri√≥ el camino a Mazapil y la Nueva Galicia en 1573.

Los reyes de Espa√Īa no segu√≠an auspiciando con sus fondos empresas de descubrimiento, pero permit√≠an que se hicieran por cuenta de los conquistadores. Carvajal viaj√≥ a Espa√Īa y negoci√≥ con Felipe II de Espa√Īa un contrato en el que le fue concedida la pacificaci√≥n y poblaci√≥n de un vasto territorio de "200 leguas tierra adentro" ‚ÄĒunos 1,000 km.‚ÄĒ.

Este contrato o capitulación está firmado el 31 de mayo de 1579 y facultaba a Carvajal para actuar:

desde el puerto de Tampico río de Pánuco y las minas del Mazapil hasta los límites de la Nueva Galicia y de allí al norte lo que está por descubrir de una mar a otra, conque no exceda de doscientas leguas de latitud por otras doscientas de longitud, que se llame e intitule Nuevo Reino de León.

En 1580 los hombres de Carvajal a bordo de la urca Santa Catarina se unieron a la flota en la que viajar√≠a tambi√©n el virrey Lorenzo Su√°rez de Mendoza, conde de La Coru√Īa. Una vez en Veracruz, el grupo de Carvajal sigui√≥ por su cuenta hasta el puerto de Tampico a donde arrib√≥ el 25 de agoto.

Carvajal de inmediato se ocup√≥ de su compromiso. Pas√≥ largas temporadas en Tamapache, Temptela, Xalpa y Sich√ļ y fund√≥ el 12 de abril de 1582 la ciudad de Le√≥n ‚ÄĒhoy Cerralvo‚ÄĒ y a media legua de √©sta fund√≥ otra poblaci√≥n que llam√≥ Villa de Cueva. Este mismo a√Īo, en la antigua Santa Luc√≠a, Carvajal fund√≥ la Villa de San Luis Rey de Francia. Seg√ļn un cronista, en estos lugares lleg√≥ a haber hasta 200 hombres que emprend√≠an la captura de indios logrando con ello atraer a m√°s soldados a los poblados.

Para poder gobernar tan vastos territorios, hacia 1585 Carvajal nombr√≥ tres tenientes: Felipe de Nu√Īo para la zona del P√°nuco, Gaspar Casta√Īo de Sosa para el noreste y Diego de Montemayor para el centro, de Santa Luc√≠a hasta la Laguna. Por aquella √©poca, el conde de la Coru√Īa comenz√≥ un proceso contra Carvajal acus√°ndolo de invadir territorios que no le correspond√≠an. Carvajal pidi√≥ amparo y le fue concedido por medio de Pedro de Vega, procurador de la Real Audiencia el 18 de enero de 1582. El resentimiento del Virrey se transform√≥ en una lucha sin cuartel contra Carvajal quien ya no pudo continuar con su gobierno.

Mientras Carvajal se encontraba en M√©xico, su sobrino, Luis de Carvajal el Mozo, se hac√≠a cargo de las funciones de gobernador. Pero surgieron entonces enfrentamientos violentos entre indios y conquistadores que dieron como resultado la despoblaci√≥n de la Villa de San Luis. Semejantes suertes corrieron la ciudad de Le√≥n y la villa de Cueva. Finalmente Diego de Montemayor decide √©l tambi√©n abandonar su territorio. √Čl y los escasos vecinos que quedaban, se reunieron en San Francisco (Apodaca) para, de all√≠, partir hacia Saltillo.

Por su parte hacia 1588 Luis de Carvajal logr√≥ salir en libertad y emprendi√≥ la tarea de repoblar las minas de Trinidad a las que llamo Nuevo Almad√©n ‚ÄĒMonclova‚ÄĒ y otorg√≥ a Diego de Montemayor el nombramiento de lugarteniente del gobernador de Coahuila con jurisdicci√≥n sobre Santa Lucia, hasta las Parras y desde el R√≠o Grande hasta la Lagua. Y con este nombramiento el encargo de repoblar la ciudad de Le√≥n y quien lo quisiera, tambi√©n las Parras. Pero los problemas de Carvajal no hab√≠an terminado.

Eran tiempos en los que religi√≥n y gobierno eran, se puede decir, una misma cosa. Ya pesaba la acusaci√≥n en contra de Carvajal de invadir territorio ajeno, a √©sta se le sumaba ahora la de encubrir a su sobrina Isabel Rodriguez de Andara, en cuestiones de doctrina cristiana. Ten√≠a en su contra ya el pertenecer a una familia de cristianos nuevos y termina siendo excomulgado. Fue arrestado por Alonso L√≥pez y llevado nuevamente a M√©xico para ser juzgado por la Inquisici√≥n. √Čsta le retira la excomuni√≥n despu√©s de abjurar, pero lo sentencia al destierro por 6 a√Īos. Sentencia que no lleg√≥ a cumplir, pues poco tiempo despu√©s muri√≥ en prisi√≥n.[9]

Gaspar de Sosa, quien había quedado como teniente de Carvajal en Almadén, abandonó el sitio y se fue a Nuevo México, hecho que le valió el destierro a la China donde murió. El Nuevo Reino de León se hallaba nuevamente despoblado.

Ciudad Metropolitana de Nuestra Se√Īora de Monterrey (20 de Septiembre de 1596)

Mural mosaico de la fundación de Monterrey del Arquitecto Joaquín A. Mora. Obra de los 50s. Se encuentra en la fuente Monterrey dentro de la Macroplaza.

A este Nuevo Reino de Le√≥n le costaba sentar cabeza, los intentos anteriores de fundaci√≥n hab√≠an fallado. Diego de Montemayor, quien hab√≠a sido nombrado lugarteniente por Carvajal, vuelve al √°rea despu√©s de ocho a√Īos de ausencia y funda la Ciudad Metropolitana de Nuestra Se√Īora de Monterrey en el lugar en que estaba Santa Luc√≠a y la fallida Villa de San Luis rey de Francia.

En el texto del acta de fundaci√≥n, redactado por el escribano Diego D√≠az de Berlanga, se advierte que Montemayor se ce√Ī√≠a en todo a las "Ordenanzas de Poblaciones Nuevas" promulgadas por Felipe II en 1573. Se√Īal√≥ a la ciudad por jurisdicci√≥n

quince leguas hacia oriente y otras quince hacia poniente y de norte a sur lo mismo en cuadro. De ejido, o sea el campo com√ļn para todos los vecinos, le se√Īal√≥ una legua en redondo, conforme a la ordenanza n√ļmero 43, y atento a que el presente no hay gente suficiente de espa√Īoles (...) hasta adelante Dios mediante haya m√°s comodidad, s√≥lo nombr√≥ a "Alonso de Barreda y a Pedro de √ć√Īigo, por alcaldes ordinarios, y a Juan P√©rez de los R√≠os y Diego D√≠az de Berlanga y Diego Maldonado, por regidores y a Diego de Montemayor (su hijo) por procurador general de este reyno y a Diego D√≠az de Berlanga por escribano del cabildo.[10]

A pesar de que el abandono del asentamiento, a√Īos antes, podr√≠a haber invalidado los nombramientos de Carvajal sobre Montemayor y con ello las prebendas que se pudieran tener, esto no sucedi√≥. A√Īos m√°s tarde, el 11 de febrero de 1599, Montemayor fue nombrado por el mismo Virrey despu√©s de consultar a Espa√Īa, gobernador del Reino.

√Čpoca Colonial

Primeros a√Īos. Siglo XVII

Monterrey Colonial Imagen de 1889.

Pero este Reino era solamente eso en nombre. Los escasos primeros pobladores‚ÄĒalrededor de 34(sumados los ni√Īos)‚ÄĒdebieron pasar muchas penurias, comiendo lampazos que les ofrec√≠an los veneros de agua, criando alg√ļn ganado menor y cultivando la tierra. Sus casas eran de adobes y todo lo que fueron construyendo poco a poco se destruy√≥ con las lluvias e inundaciones del 1611. A la muerte de Montemayor, su hijo Diego, le sustituy√≥ en el cargo pero muri√≥ al a√Īo siguiente. El Virrey nombr√≥ teniente entonces al general Agustin de Zavala. Era un rico minero de Zacatecas y administr√≥ la ciudad mediante justicias mayores. Sucesivamente estos corregidores fueron Cristobal de Irurrea, Diego Rodr√≠guez y Alonso Lucas el Bueno.

Convento franciscano de San Andrés. Grabado de 1887.

Despu√©s de las inundaciones de 1611 el pueblo comienza nuevamente a construir la ciudad, esta vez en un sitio un poco m√°s alto (Plaza Zaragoza) lugar donde el general Zavala mantuvo, por m√°s de 10 a√Īos un almac√©n de harina, semillas y otros bastimentos para repartirlos a las familias. Adem√°s sostuvo campa√Īas de pacificaci√≥n y estableci√≥ un destacamento militar a cargo de Hernando Huarte de la Concha.

Este peque√Īo reino, sin embargo, ten√≠a ya un convento en 1602 bajo la advocaci√≥n de San Andr√©s y despu√©s de las inundaciones de 1611 fue trasladado a su nuevo sitio en 1626 donde ya contaba con cementerio, pila torre y campanas. La labor de la iglesia aqu√≠ fue decisiva para una supuesta "pacificaci√≥n" de los naturales (en realidad el objetivo era sojusgar y usarlos como mano de obra) que se encontraban en los alrededores: los bozalos en Matehuala, los gualaguises en San Crist√≥bal (Hualahuises), los janambres en San Antonio de los Llanos. Desde comienzos del siglo XVII se establecieron adem√°s de esas misiones, la de Santa Mar√≠a de los Angeles del Rio Blanco (Aramberri), la de Santa Teresa del √Ālamo (1659), la de San Nicol√°s de Gualeguas (1672) y otras en el norte del reino y sur de Texas. Se fundaron tambi√©n los conventos de Nuestra Se√Īora de la Concepci√≥n (en Cerralvo 1630) y el de San Lorenzo (en Cadereyta hacia 1640), etc.

Encomiendas

Unos de los mecanismos de estructuraci√≥n del gobierno colonial en el Nuevo Mundo fueron la encomienda y los repartos. Mediante √≥rdenes reales se encomendaba a alg√ļn espa√Īol el "cuidado" y "cristianizaci√≥n" de los ind√≠genas (llamados naturales en esos d√≠as). Tal era la encomienda. Esto se hizo, no sin una fuerte oposici√≥n por parte de los nativos que, como era l√≥gico, no ten√≠an inter√©s en ser sometidos y explotados. A quienes lograban huir, se les persegu√≠a para despu√©s castigar a los cabecillas y venderlos como esclavos. A estos indios capturados se les llamaba "piezas". Son muchas las referencias que existen en los documentos de la √©poca de abusos de todo tipo por parte, no s√≥lo de espa√Īoles, sino de caciques y otras autoridades ind√≠genas. Los indios fueron, vendidos, cambiados, robados, intercambiados, explotados en las minas, etc.

Por su parte, los misioneros, aunque formando parte de esta misma sociedad colonizadora, abogaban por los indios. Son muy elocuentes las cédulas que se guardan en el Archivo General de la Nación para aliviar la situación de los nativos:

Que se ordene la reducci√≥n y administraci√≥n de los indios de Coahuila y Nuevo Reino de Le√≥n (1675); Prohibiendo averiguar por indios a las puertas de la iglesia; Que se ponga remedio a la reducci√≥n de los indios del Nuevo Reino de Le√≥n; que se averig√ľe lo maltratados que son los indios por los due√Īos de las haciendas, de las provincias de R√≠o Verde, Tampico y Nuevo Reino de Le√≥n (1689); Que se averig√ľen los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de Le√≥n (1703); Encargando se cuide mucho la manutenci√≥n y buen tratamiento de los naturales (1709).[10]

Una cédula de 1672 ordena acabar con las encomiendas y reunir a los indígenas en pueblos o congregaciones (congregas) y allí repartirles tierras para que las trabajen, pero los abusos continuaron siendo más o menos los mismos.

Los tlaxcaltecas

Procesiones de Matlachines danzando, costumbre regiomontana de origen tlaxcalteca.

Otro elemento que ayud√≥ a la pacificaci√≥n y al establecimiento de los pueblos en el Nuevo Reino de Le√≥n fue la alianza de los espa√Īoles con los tlaxcaltecas que efectu√≥ Hern√°n Cort√©s. Despu√©s, a lo largo de los siglo XVII y XVIII se fueron trasladando cientos de familias tlaxcaltecas a la regi√≥n del norte de M√©xico. Ense√Īaban a los nativos (chichimecas) cuando se relacionaban pac√≠ficamente, la agricultura y las labores artesanales. A los que pasaban al norte, se les conced√≠an los mismos privilegios que a los espa√Īoles: recibir mercedes de tierras, usar armas, anteponer el Don al nombre, montar a caballo, etc.

En el siglo XVIII junto a Monterrey se estableció el pueblo de Guadalupe con las familias tlaxcaltecas que ya estaban en los pueblos de Purificación y Concepción (en Montemorelos).

La influencia tlaxcalteca ha estado presente en la cultura de Nuevo Le√≥n a trav√©s del tiempo. El uso, en el idioma castellano, de t√©rminos procedentes del n√°huatl, la forma de construir antiguos jacales, de hacer artesan√≠as, etc. M√°s arraigada a√ļn es la religiosidad ind√≠gena, manifiesta en: las devociones a la Virgen del Roble desde 1635 que tiene mucha semejanza a la devoci√≥n tlaxcalteca de la Virgen de Ocotl√°n; la devoci√≥n a la Pur√≠sima Concepci√≥n, fundada por la tlaxcalteca Antonia Teresa en 1719, despu√©s de que el r√≠o Santa Catarina amenazara con desbordarse; y la devoci√≥n al Se√Īor de la Expiraci√≥n desde 1715, en el antes pueblo tlaxcalteca y ahora ciudad de Guadalupe en el √°rea urbana de Monterrey.

Haciendas y Pastores

Escena de arrieros y mulas 1853. Esta actividad fue esencial en el desarrollo comercial de Monterrey durante los siglos XVII, XVIII y la primera mitad del siglo XIX.

A la vez que fueron "pacificados y cristianizados" los naturales y determinados los l√≠mites en los que √©stos pod√≠an vivir y trabajar, las autoridades repartieron grandes mercedes de tierra a particulares, especialmente mayordomos que antes deb√≠an alquilar los terrenos de pastoreo, pero tambi√©n oidores de la Real Audiencia, oficiales reales y escribanos interesados. La fertilidad de la tierra, si no la existencia de yacimientos mineros, fue el aliciente, y pronto algunos comenzaron a hacer sus entradas con sus reba√Īos. Quiz√° uno de los primeros y principales fue el de Antonio Leal quien en 1635 decidi√≥ entrar con un reba√Īo de 30 mil ovejas procedente de Huichapan y ya para 1690 eran 22 las haciendas trashumantes. El flujo de pastores y reba√Īos procedentes de Huichapan, Lagos, Tepetitl√°n, San Luis Potos√≠ y San Jos√© del R√≠o se expandieron por todo el Nuevo Reino desarroll√°ndose as√≠ la ganader√≠a en diversos lugares de toda el √°rea. Grandes haciendas aparecieron primero en Cadereyta y en lo que hoy es Apodaca, Pesquer√≠a, General Ter√°n, China, General Bravo, en el Valle del Pil√≥n, Montemorelos, y m√°s tarde en Mier, Reynosa y Camargo.

La ganadería dio paso a un intercambio comercial en el área en la que aparecieron tiendas para abastecer a la población de semillas, trigo, frijol, arreos, caballos, etc. Pronto hizo surgir también la industria textil. Los pastores, no sólo vendían lana en grandes cantidades a los telares de Querétaro, sino también a los nuevos obrajes de Cadereyta y del Valle de las Salinas dentro del Nuevo Reino. Estos talleres importaron maestros tejedores otomíes de Querétaro y Huichapan.

Otro campo en r√°pido desarrollo fue el de la talabarter√≠a. Durante los siglos XVI y XVII se enviaron grandes cantidades de cuero a Espa√Īa para el recubrimiento de las naves, √©ste tambi√©n se us√≥ para fabricar petos en las corazas, cubos para cargar metales, etc.

Se√Īores feudales

Como en las dem√°s regiones de la Nueva Espa√Īa, en el Nuevo Reino de Le√≥n hab√≠a una sociedad diferenciada entre se√Īores hidalgos, soldados, mineros, etc. Cada uno de estos grupos sociales desempe√Īaba su rol particular. Entre las personalidades de rango se encontraban, por supuesto, los gobernadores y tenientes, pero, junto con ellos, las familias de los fundadores, cuyo poder aumentaba si adem√°s pose√≠an grandes recursos o mercedes ‚ÄĒgrandes extensiones de tierra, indios, ganado, sirvientes, esclavos, etc.‚ÄĒ concedidos por la Corona. Entre las personalidades m√°s destacadas por sus posesiones, se encontraba en el siglo XVII a Bernab√© de las Casas, poseedor de un inmenso latifundio que empezaba en el noreste de Monterrey y llegaba hasta los actuales l√≠mites de Colima. Subdivididas sus tierras entre sus herederos, dieron origen a las haciendas de San Francisco de las Ca√Īas, el Pueblito, Chipinque y Nuestra Se√Īora de Gu√≠a (o Egu√≠a) que en el siglo XIX habr√≠an de convertirse en las villas de Mina, Hidalgo, El Carmen y Abasolo, respectivamente.[10]

La √©poca virreinal de Monterrey se caracteriza por la constante lucha por el poder sobre las tierras. La gran mayor√≠a de sus pobladores estaba en la milicia al servicio del Rey, se congregaban en la plaza principal llamada "plaza de armas" porque desde all√≠ sal√≠an al combate y se reun√≠an dos veces al a√Īo el 25 de julio y el 25 de noviembre.

La alcaldía de Monterrey, durante este tiempo, estaba dividida en valles. Los más antiguos fueron los de Santa Catarína, Pesquería Grande (García) y Santiago del Guajuco o Huajuco. Comprendía también otros sitios, que en el siglo XIX se convirtieron en municipios, como Topo de los Ayala (Escobedo), la Estancia de Pedro de la Garza (San Nicolás de los Garza), San Francisco (Apodaca), Espíritu Santo de la Pesquería Chica (Pesquería), y San Pedro de los Nogales (Garza García). "Guadalupe se consideraba comprendido en la ciudad, pero por ser pueblo de indios tenía un gobernador, un alcalde y dos o más regidores indígenas".[10]

Durante la √©poca virreinal, Monterrey depend√≠a de la capital del Virreinato de la Nueva Espa√Īa y para lo religioso del obispado de Guadalajara. Se encontraba aislada por la geograf√≠a. La Sierra Madre, el desierto y los r√≠os imped√≠as o retrasaban las comunicaciones entre Monterrey y las principales ciudades del virreinato. Los viajes hacia la ciudad de M√©xico duraban alrededor de un mes. El general Alonso de Le√≥n, al ser nombrado gobernador en 1683, refiere que sali√≥ de M√©xico el 30 de enero y lleg√≥ a Saltillo el 26 de febrero y entr√≥ a Monterrey el primero de marzo. Por su parte los obispos s√≥lo pod√≠an realizar sus visitas pastorales cada 10 o 20 a√Īos hasta la erecci√≥n del obispado local en 1777.

Siglo XVIII

Plaza de Armas (Zaragoza) 1846.

Durante el siglo XVIII las familias de Monterrey y los habitantes de Nuevo León poblaron el norte fundando villas en Santander (Tamaulipas), Coahuila y Texas. A la cabeza del proyecto estaba José de Escandón, pariente del Virrey, quien había sido nombrado por éste, lugarteniente por sus empresas en la Sierra Gorda. Las obras de población del área tuvieron sus pros y contras. Por una parte los ataques de los indios disminuyeron, pero junto con ellos, el territorio del estado también se redujo al crearse la Provincia de Texas y al ampliarse los límites de la Nueva Santander. Los habitantes de Monterrey también fueron menos. De 3,000 habitantes que había en 1746, sólo quedaban 600 en 1754.

En 1702 Jer√≥nimo L√≥pez Prieto erigi√≥ un templo a San Francisco Javier, de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs, en la esquina noreste de las actuales calles de Morelos y Escobedo, gestion√≥ la apertura de un colegio anexo al templo, atendido por los oblatos. Este instituto qued√≥ establecido en 1712 a cargo de los Jesuitas.

Monterrey sede episcopal

Antiguo Palacio Episcopal de Monterrey de 1787. Estampa de 1901.

Por las grandes distancias que deb√≠an recorrerse entre Guadalajara, M√©xico y Monterrey, las autoridades de Nuevo Le√≥n, desde su fundaci√≥n vieron conveniente la erecci√≥n de un obispado para el servicio espiritual de los pobladores. El proyecto de una di√≥cesis que abarcara los territorios de Nuevo Le√≥n, Tamaulipas, Coahuila y Texas independientemente del obispo de Guadalajara, no se realiz√≥ sino hasta 1779, cuando lleg√≥ a Monterrey el primer obispo fray Antonio de Jes√ļs Saced√≥n. Sin embargo √©ste s√≥lo ejerci√≥ su cargo por un mes, pues enferm√≥ y muri√≥. Aunque la sede episcopal se hab√≠a colocado en Linares y la di√≥cesis se llam√≥ de Linares hasta tiempo despu√©s, el obispo tom√≥ posesi√≥n de ella en Monterrey y no en Linares.

El segundo obispo, Rafael Jos√© Verger solicit√≥ que la sede fuera en Monterrey y no en Saltillo o M√ļzquiz como quer√≠a el comandante de las provincias internas de aquella √©poca Teodoro de Croix. Velanger construy√≥ su residencia ‚ÄĒel actual edificio del obispado‚ÄĒ en la Loma de la Chepevera y quer√≠a que la catedral estuviera en esa √°rea. Esto no lleg√≥ a efectuarse. Por fin el rey dict√≥ la orden para que se formase el cabildo eclesi√°stico con sede en Monterrey en 1789, y el 10 de noviembre de 1792, se establece como sede episcopal a la ciudad de Monterrey siendo obispo Andr√©s Ambrosio de Llanos y Vald√©s. √Čste trajo al arquitecto Juan Crouset en 1794 para realizar un proyecto de ampliaci√≥n de la ciudad y construcci√≥n de la nueva catedral, pero qued√≥ inconclusa por la oposici√≥n del gobernador.

La catedral de Monterrey se comenzó a construir en 1626 como la primera parroquia. Después pasó a ser Catedral y fue consagrada en 1833 por Mons. Belaunzarán. El grabado es de 1884.

Sin una catedral, el obispo y el cabildo siguieron usando la antigua parroquia. √Čsta hab√≠a sido erigida desde 1626 pero no estaba construida o era s√≥lo una estructura provisional. Hacia 1673 estaba ya construida totalmente pero se incendi√≥. Hubo que comenzar de nuevo. En 1709 estaba nuevamente la estructura principal. A lo largo del siglo XVIII fue modific√°ndose y adapt√°ndose pare servir de catedral de la mitra. Estar√≠a terminada hacia 1791. El obispo Jos√© Mar√≠a de Jes√ļs Belaunzar√°n la consagr√≥ definitivamente como catedral el 4 de junio de 1833, y en 1891 fue concluida la torre. Ese mismo a√Īo Monterrey fue elevado a arzobispado, aunque ya no estaban en su jurisdicci√≥n Texas (desde su separaci√≥n en 1873) ni el estado de Tamaulipas, que en Ciudad Victoria ten√≠a su propia sede episcopal.

El obispo De Llanos y Valdés, además de querer ampliar la ciudad y construir la catedral a finales del siglo XVIII, fundó también el Colegio Seminario el 19 de diciembre de 1792. Esta institución juega un papel importante en la cultura de la época. Se trataba del polo al que convergían las mentes más brillantes de la época. Allí se exponían los avances científicos, la filosofía, la historia, etc. Una vez que se crea el estado de Nuevo León en 1824, el colegio se convierte en una institución semioficial en la que no solo se hacía la carrera eclesiástica, sino también derecho civil y canónico.

México Independiente

Cuando la notica de que Miguel Hidalgo se hab√≠a levantado en armas en contra del poder espa√Īol lleg√≥ a Monterrey, el gobernador de Nuevo Le√≥n, Santa Mar√≠a, mand√≥ al comandante Juan Ignacio Ram√≥n hacia el sur para contener a los insurgentes que, junto con Hidalgo, hab√≠an comenzado el movimiento de independencia. Mas que contener la insurgencia, Ram√≥n se uni√≥ r√°pidamente al grupo insurgente encabezado por Mariano Jim√©nez. Santa Mar√≠a tambi√©n termin√≥ uni√©ndose al movimiento de independencia.

Desde Saltillo, Jim√©nez, envi√≥ a Monterrey a Juan Bautista Carrasco e Ignacio Camargo para controlar a las poblaciones norte√Īas y 26 de enero de 1811, √©l mismo lleg√≥ a Monterrey donde fue recibido con j√ļbilo. All√≠ nombr√≥ gobernador a Jos√© Santiago Villareal y volvi√≥ a Saltillo al enterarse de la derrota de Hidalgo. Un grupo contrarrevolucionario formado en Texas termina fusilando a Santa Mar√≠a y Juan Ignacio Ram√≥n. A la muerte de √©stos, se crea en Monterrey una Junta Gobernadora presidida por Blas Jos√© G√≥mez (1813). En la regi√≥n se mantuvieron constantes guerrillas durante la √©poca revolucionaria encabezadas por Jos√© Herrera, Pedro Baez Trevi√Īo, Jos√© Mar√≠a Sada y muchos otros insurgentes. El 3 de julio de 1821 Gaspar L√≥pez, gobernador de Nuevo Le√≥n, proclama la adhesi√≥n al Plan de Iguala y jura la Independencia en Monetrrey.

Fray Servando Teresa de Mier

Artículo principal: Fray Servando Teresa de Mier
Retrato anónimo de Fray Servando Teresa de Mier de 1820.

De aquella √©poca, la figura de mayor relieve es Fray Servando Teresa de Mier, nacido en Monterrey el 18 de Octubre de 1763. Monje Dominico y gran orador, de esp√≠ritu nacionalista e ideas antihisp√°nicas. Dec√≠a que la tradici√≥n guadalupana era prehisp√°nica que la imagen de la virgen no se hab√≠a estampado en la capa de Juan Diego sino que aquella era la de Santo Tom√°s y que √©ste hab√≠a predicado en M√©xico bajo la forma de Quetzalc√≥atl. Todas estas ideas insurgentes le valieron el destierro, se le envi√≥ a Espa√Īa y se le quit√≥ el derecho a predicar y el doctorado. Escapa una y otra vez de sus aprehensores y apoya desde Londres la causa insurgente de Miguel Hidalgo. En Londres se relaciona con los agentes de la indpendencia de los pa√≠ses americanos, hace propaganda de la de M√©xico y escribe, en 1813, su Historia de la Revoluci√≥n de la Nueva Espa√Īa. Cuando logra regresar a M√©xico por Texas, trae consigo una imprenta con la que contin√ļa su propaganda en pro de la Independencia. M√°s tarde, la inquisici√≥n confisca la imprenta y captura al P. Mier, a quien, despu√©s de un largo proceso, decide devolverlo a Espa√Īa, pero Mier se escapa nuevamente en La Habana y, de all√≠, se dirije a Nueva Orleans en donde permanece hasta que se consuma la Independencia en 1821, a√Īo en el que regresa a M√©xico. Pero una vez all√≠ se enfrenta a Iturbide. Lo censura por permitir su nombramiento como emperador. Y fue preso nuevamente por conspiraci√≥n contra el imperio. M√°s tarde el Presidente Guadalupe Victoria, lo hospeda en el palacio de gobierno hasta su muerte el 27 de diciembre de 1827.

Federalistas y Centralistas

Una vez independizada la Nueva Espa√Īa, se llev√≥ a cabo la propuesta de Miguel Ramos Arizpe de crear en el nuevo pa√≠s diputaciones provinciales, una de las 6 diputaciones se instal√≥ en Monterrey. De ella depend√≠an las cuatro Provincias Internas de Oriente: Nuevo Le√≥n, Coahuila, Texas y Nuevo Santander (Tamaulipas). Y el Congreso General Constituyente declar√≥ a Nuevo Le√≥n un Estado de la Federaci√≥n Mexicana el 1824. Pero la faena de organizar al pa√≠s como independiente no iba a ser f√°cil. Pronto surgieron partidos federalistas y centralistas. En 1835 se disolvi√≥ la legislatura y los Estados se convirtieron en Departamentos. Aquellos eran tiempos revueltos para todo el pa√≠s, se suced√≠an gobiernos de uno y otro partido. La historia de los Estados Mexicanos se ve marcada por enfrentamientos, guerras y revoluciones por los siguientes 70 a√Īos. En 1917 se redacta la Constituci√≥n que da forma constituyente al Estado de Nuevo Le√≥n y que lo rige hasta hoy (2011).

Adem√°s de las luchas internas entre centralistas y federalistas, hay que agregar a la historia de Monterrey la guerra con los Estados Unidos en 1846 y la constante contienda entre colonizadores e indios desde la llegada de los espa√Īoles a la regi√≥n en el siglo XVI, hasta el siglo XIX. Las tribus de indios (generalmente llamados apaches), desplazados por los colonizadores norte√Īos de Texas, enfrentan guerras sangrientas con los habitantes de todo el Noreste de M√©xico. Este constante estado de vigilia y guerra en contra de los "apaches" marca el car√°cter de los pobladores fronterizos de Nuevo Le√≥n.

Batalla de Monterrey

Artículo principal: Batalla de Monterrey
Ejército del General Worth marchando sobre Monterrey 1846.

Despu√©s de la independencia del pa√≠s de la Corona Espa√Īola y la fundaci√≥n de la Rep√ļblica Mexicana en 1821, los gobiernos de M√©xico y Estados Unidos se enfrentaron en una guerra, cuyo resultado fue la p√©rdida de m√°s de la mitad del territorio nacional mexicano. En 23 de septiembre de 1846 el General William J. Worth siti√≥ la ciudad y se libr√≥ una batalla entre los dos pa√≠ses desde el Cerro del Obispado hasta la Villa de Guadalupe, conocida como la batalla de Monterrey.[11] Las tropas americanas permanecieron en el territorio mexicano hasta 1848 y la guerra m√©xico-americana finaliz√≥ con un tratado Guadalupe Victoria en el que las partes en conflicto acuerdan que Estados Unidos adquiere los estados de California, Arizona, Nuevo M√©xico y parte de Colorado. A√Īos despu√©s la Republica independiente de Texas es anexada por la Uni√≥n Americana, cap√≠tulo siempre controversial para los intelectuales y el pueblo de M√©xico.

La lucha por el Poder ‚Äď Santiago Vidaurri

Santiago Vidaurri. 1808-1867. Gobernador de Nuevo León durante 1850 a 1867.

Después de los enfrentamientos de México y Estados Unidos, la lucha por el poder continuó no solo en la región sino en todo el país. Con el Plan de Ayutla de 1854, un grupo político en México se declaró en contra del régimen absolutista del general Santa Anna, y la casta política en Nuevo León apoyó tenazmente este Plan. Los líderes locales de esta oposición fueron principalmente Santiago Vidaurri y Juan Zuazua quienes, junto con Zaragoza y Escobedo, que juntos llevaron adelante un movimiento en contra de la dictadura santanista. Vidaurri se apoderó de la ciudad de Monterrey el 23 de mayo de 1855 y allí suscribió el Plan de Monterrey, que declaraba a Nuevo León autónomo. A este Plan se agregaron más tarde, Ignacio Zaragoza, Juan José de la Garza, José Silvestre Arramberri y Mariano Escobedo.

El propio Vidaurri enfrent√≥ las fuerzas del general franc√©s Adri√°n Woll (leal a Santa Ana y representando al gobierno central) y se apoder√≥ de Saltillo en 22 de julio. M√°s tarde hizo que Coahuila se anexara a Nuevo Le√≥n formando un √ļnico Estado. El gobierno de M√©xico no vio con buenos ojos esta uni√≥n y la anexi√≥n se someti√≥ a votaci√≥n. Los partidarios de la anexi√≥n ganaron y durante 8 a√Īos los dos estados fueron uno solo.

Por ese tiempo, el gobierno mexicano expidi√≥ la Ley Lerdo ‚ÄĒque despojaba al clero de sus posesiones‚ÄĒ y la constituci√≥n general de 1857. √Čstas fueron aplicadas rigurosamente en Monterrey por Vidaurri quien expuls√≥ de la ciudad al obispo Francisco de P. Vera e intervino las fincas de los eclesi√°sticos.

Vidaurri fue sustituido como gobernador por José Arramberri en 1859. Después de las elecciones, Vidaurri fue nombrado nuevamente gobernador, pero esta vez, encontró la oposición de los congresistas al mando de Eugenio García.

La Intervención francesa y la Presidencia en Monterrey

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Antiguo edificio del Ayuntamiento. Se inició su construcción en 1789 y para 1850 ya presentaba algunos de los detalles que actualmente presenta. Actualmente (2008) es el Museo Metropolitano de Monterrey.

Hacia 1862 la situaci√≥n en el pa√≠s era desastrosa. El gobierno de Ju√°rez dej√≥ de pagar la deuda externa que hab√≠a adquirido con Espa√Īa, Gran Breta√Īa y Francia. El incumplimiento de los pagos, seg√ļn el gobierno, ser√≠a s√≥lo por dos a√Īos. Los gobiernos de Espa√Īa y Gran Breta√Īa aceptaron la tregua pero no as√≠ el gobierno de Napole√≥n III de Francia, quien adem√°s de exigir el pago de la deuda estaba inquieto por el auge y dominio que estaban adquiriendo los Estados Unidos y opt√≥ por la intervenci√≥n. El gobierno de M√©xico se dividi√≥ entre quienes apoyaban una monarqu√≠a y nombraron, con el apoyo de Europa, a Maximiliano como emperador, y quienes apoyaban un gobierno federal, que ten√≠a como presidente a Ju√°rez. Durante este tiempo, como Ju√°rez tuvo que salir de la ciudad de M√©xico, la presidencia de la Rep√ļblica se hizo itinerante. Primero estuvo en San Luis Potos√≠, despu√©s en Saltillo y, m√°s tarde, en Monterrey. Las relaciones entre el gobierno de Ju√°rez y el gobernador de Nuevo Le√≥n, que entonces era Vidaurri, no fueron amistosas. En un primer momento, Ju√°rez instal√≥ la presidencia en Monterrey, dividi√≥ el estado en dos (Coahuila y Nuevo Le√≥n) y desplaz√≥ a Vidaurri quien tuvo que huir hacia Texas. La presidencia de Juarez en Monterrey solamente dur√≥ cuatro meses. Durante estos a√Īos Monterrey fue disputada por imperialistas y republicanos, ocup√°ndola unos y otros sucesivamente.

El Colegio Civil

Artículo principal: Colegio Civil
Edificio del Colegio Civil su construcción data de 1870. Desde entonces ha tenido varios usos y modificaciones en su estructura. Actualmente (2008) es el Centro Cultural Universitario.

Por aquella √©poca las ideas liberales, las leyes de reforma y la revoluci√≥n de Ayutla condujeron a los gobernantes de Monterrey a crear un Colegio Civil diferenciado del antiguo Colegio Seminario ‚ÄĒde estudios eclesi√°sticos‚ÄĒ que estuviera destinado a estudiantes seculares. Recordemos que por aquella √©poca se hab√≠an intervenido los bienes de la Iglesia y ahora √©stos serv√≠an como edificios civiles. Aramberri orden√≥ la apertura del colegio y √©ste inici√≥ las clases en 1859 en la residencia episcopal. Pero tampoco fue f√°cil la perseverancia en √©l. La continua lucha por el poder y la intervenci√≥n francesa hac√≠an que el colegio interrumpiera las clases o las impartiera irregularmente en sitios improvisados. En 1866 el gobierno republicano de Escobedo ordena la reapertura del Colegio y Jer√≥nimo Trevi√Īo, por ese entonces gobernador del estado, lleva a cabo la reconstrucci√≥n y ampliaci√≥n del hospital ‚ÄĒque pertenec√≠a tambi√©n a la iglesia‚ÄĒ para que all√≠ se estableciera el Colegio Civil. El Colegio fue inugurado el 5 de octubre de 1870. Un promotor muy destacado de la educaci√≥n en este colegio fue el Dr. Jos√© Eleuterio Gonz√°lez, quien fund√≥ la escuela de Medicina y, en 1869, el Hospital Civil.

Porfiriato

Vista de Monterrey hacia el oeste (1902).

Aunque se instaur√≥ nuevamente la rep√ļblica con la perpetuaci√≥n de Ju√°rez en el poder con comicios fraudulentos, los malestares y desacuerdos continuaron, de tal forma que Jer√≥nimo Trevi√Īo, entonces gobernador del estado, desconoci√≥ la autoridad de Ju√°rez y se uni√≥ a Porfirio D√≠az para combatir al gobierno juarista. Las revueltas contra Ju√°rez y Lerdo de Tejada concluyeron despu√©s la muerte del primero y el destierro del segundo. Quedaba el campo libre para que Porfirio D√≠az asumiera su famosa presidencia de 3 d√©cadas desde 1876.

D√≠az envi√≥ a Nuevo Le√≥n al General tapat√≠o Bernardo Reyes, quien fue como jefe de armas a pacificar y mediar entre los bandos neoloneses que se encontraban a favor y los que estaban en contra de un gobierno centralista. La labor de Reyes fue efectiva pues la mayor√≠a de los puestos de gobierno del estado fueron ocupados por centralistas. Y el 3 de diciembre de 1887, Reyes es nombrado gobernador provincial en sustituci√≥n de Genaro Garza Garc√≠a y su suplente Sep√ļlveda, que hasta ese momento se encontraban en rebeld√≠a contra el poder federal.

Bernardo Reyes

Véase también: Bernardo Reyes

Con s√≥lo 35 a√Īos, Bernardo Reyes supo gobernar inteligentemente. Se gan√≥ la confianza incluso de sus contrarios y sac√≥ adelante la precaria econom√≠a en que se encontraba el estado. Coloc√≥ a Jos√© Eleuterio Gonz√°lez al frente de una Junta de Mejoras Materiales que construy√≥ la Penitenciar√≠a del Estado (1887-1890) e hizo mejoras a la Plaza Zaragoza coloc√°ndole faroles y bancas. Se ampli√≥ el Palacio Municipal agreg√°ndole tres alas a la ya existente de 1853 y fue concluido en 1887. Se mejor√≥ el Mercado Col√≥n y se construy√≥ un puente sobre el r√≠o Santa Luc√≠a sustituyendo el tronco de roble que serv√≠a de r√ļstico cruce.

Penitenciaría del Estado (1890) Este edificio que se encontraba junto a la alameda actualmente no existe.
Fundidora de Acero de Monterrey (1900-1986) Actualmente (2008) Parque Fundidora.

A estas mejoras debe agregarse la reorganización de la escuela normal para profesores ya comenzada la década anterior por J. Eleuterio González.

Es entonces que comienza el desarrollo industrial de Monterrey y se celebra la segunda exposici√≥n industrial en 1888 con un √©xito rotundo (la primera fue en 1880). Aunque Reyes no era gobernador aquel a√Īo, pues no quiso reelegirse inmediatamente despu√©s de un primer per√≠odo, sus bi√≥grafos aseguran que ejerc√≠a absoluta influencia sobre el gobernador en turno: L√°zaro Garza Ayala.[10] Reyes es elegido nuevamente como gobernador y el 4 de octubre 1889 toma su cargo para no dejarlo sino hasta 20 a√Īos despu√©s.

En diciembre de 1889, Reyes da concesión a una empresa fundidora de acero y, en 1890, a la fundición Nuevo León Smelting.

"Una ola de f√°bricas" habr√≠a de inundar a Monterrey. Textiles, refiner√≠as, muebles, cerveza, vidrio, molinos de harina, cigarros, jab√≥n y una infinita variedad de productos. La estabilidad del pa√≠s y las facilidades otorgadas por el gobierno local propiciaron este notable incremento econ√≥mico. Un factor determinante lo fue tambi√©n la pol√≠tica de exenci√≥n de impuestos a aquellas industrias que contribuyeron al bienestar p√ļblico.[10]

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Las dos d√©cadas de la gubernatura de Reyes se destacaron por la prosperidad industruial en Monterrey. En 1890 se establecieron la Cervecer√≠a y la Ladrillera; en 1900, la Fundidora; en 1905, Cementos Hidalgo; en 1909, la Vidriera, etc√©tera. En este tiempo se construy√≥ el palacio municipal y se negoci√≥ el acceso a la frontera intercambiando terrenos con el estado de Coahuila. Reyes pacific√≥ el estado de asaltantes y delincuentes. Promovi√≥ la educaci√≥n abriendo la escuela de derecho, la de medicina y la escuela normal para se√Īoritas en 1896.

La Revolución Mexicana

Corrido de 1909 sobe la campa√Īa supuestamente libre y democr√°tica elecci√≥n para vice presidente entre Bernardo Reyes y Ram√≥n Corral y Porfirio D√≠az y Francisco I. Madero para la presidencia en 1910.

El descontento con el extenso y dictatorial mandato de Porfirio D√≠az era generalizado en M√©xico desde principios del siglo XX. Hacia 1900 Reyes viaj√≥ a la Ciudad de M√©xico para sustituir al ministro de Guerra. Ausente de Monterrey por dos a√Īos, los grupos antigubernamentales se hicieron notar, especialmente los que se derivaban de los alumnos de la escuela de Leyes. En 1902, de vuelta Reyes en Monterrey, a punto de cumplir con su mandato como gobernador del estado, y con el apoyo de D√≠az, comenz√≥ a hacer campa√Īa para su reelecci√≥n. La oposici√≥n, entonces, comenz√≥ a actuar m√°s en√©rgicamente. Adem√°s de las editoriales que ya durante a√Īos hab√≠an publicado, aparecieron manifiestos a favor del municipio libre y las garant√≠as individuales a fin de no perpetuar las dictaduras e impedir la reelecci√≥n.

El 2 de abril de 1903, fecha en que se solía celebrar nacionalmente el triunfo de Porfirio Díaz, se habían reunido en la plaza Zaragoza los partidarios de Reyes para escuchar el discurso del gobernador. Pero, a su vez, estaba reunida en la alameda la oposición, compuesta por la Gran Convención Electoral del Estado. Al final de la jornada el encuentro entre los dos bandos en la plaza Zaragoza fue fatal. Con 8 muertos y 70 heridos y un centenar de prominentes miembros de la convención encarcelados.

Y como siempre después de la tormenta vino la calma. Reyes tomó el poder por cuarta vez. Su popularidad en el país creció y era visto como el candidato idóneo para sustituir a Díaz. Al presentar Porfirio una vez más su candidatura como presidente, a la hora de elegir entre Reyes y Ramón Corral como Vicepresidente eligió a Ramón Corral pues la popularidad de Reyes y el reyismo suscitado a nivel nacional era visto como una amenaza para los planes de Díaz.

Puente San Luisito despupés de la Inundación de 1909.

Una cat√°strofe natural en Monterrey fue pre√°mbulo del desastre que la Revoluci√≥n mexicana signific√≥ para el r√©gimen porfirista. El 28 de agosto de 1909 el r√≠o Santa Catarina se desbord√≥, provocando el peor desastre en la historia de la ciudad. ‚ÄúLas v√≠ctimas se contaban por millares y los da√Īos materiales eran incalculables.‚ÄĚ[10]

Unos meses más tarde Reyes fue sacado de la escena política nacional. Díaz lo envió a Europa en una supuesta misión militar.

Generales Pablo Gonz√°lez y Jes√ļs Carranza con su artiller√≠a (1914).

El ambiente en el país estuvo revuelto las dos primeras décadas del siglo XX. Las batallas se intensificaron después de la muerte del presidente Francisco I. Madero. El descontento con el régimen de Victoriano Huerta por parte de muchos sectores del país, llevó a Venustiano Carranza a desconocer el gobierno de Huerta con el Plan de Guadalupe de 1913 y a comenzar una revolución constitucionalista.

El 23 de octubre de 1913, las fuerzas carrancistas al mando de los General Pablo Gonz√°lez, Jes√ļs Carranza y Antonio I. Villarreal llegaron a Monterrey. Organizados en escuadrones unos tomaron el Obispado, mientras que otros ocuparon el cuartel que se encontraba en la esquina de las calles Madero y Corona, donde se encuentra hoy la escuela Calles. Otros revolucionarios llegaron hasta la Alameda e invadieron la penitenciar√≠a ‚ÄĒque se encontraba en Pino Su√°rez, entre Arramberri y Espinoza‚ÄĒ y, aunque los federales estaban atrincherados en los mercados Ju√°rez y Col√≥n y defend√≠an la calzada Uni√≥n (Madero), las fuerzas revolucionarias lograron franquearlas y tomar la Villa de Guadalupe. Ese mismo d√≠a las fuerzas insurgentes llegaron hasta la calle de Mina, la Estaci√≥n del Golfo ‚ÄĒdonde establecieron su cuartel‚ÄĒ. Por la fundidora trataron de acercarse al palacio de Gobierno y llegaron hasta el sur del r√≠o Santa Catarina (San Luisito).

La Estación del Golfo (fotografía de 1902) fue usada como Cuartel. Actualmente (2008) es la Casa de la Cultura y Museo del Ferrocarril.

Al día siguiente las autoridades federales enviaron refuerzos para defender la ciudad y la lucha fue más violenta. Los carrancistas desde su cuartel del Golfo y la Plazuela del 21 de Marzo, intentaban acercarse al centro, mientras que, desde la calzada Madero y Zaragoza, bombardeaban el palacio de gobierno.

Los cronistas dicen que los revolucionarios que estaban en el área de la cervecería se emborracharon con el centenar de cajas de cerveza y el licor que saquearon de bodegas y cantinas y comenzaron a dar gritos que recordaban a sus ancestros comanches. De esta forma sirvieron sólo de blanco para los federales quienes además recibieron nuevos refuerzos. Los revolucionarios tuvieron que ordenar la retirada.

En abril de 1914 los carrancistas intentaron nuevamente tomar la ciudad. Lograron apoderarse del Topo Chico, lugar estrat√©gico para la vigilancia de la plaza, y el d√≠a 23, despu√©s de tomadas la Estaci√≥n del Golfo y la Fundici√≥n n√ļmero tres, lograron tomar la plaza principal mientras que las fuerzas federales se retiraban hacia Santa Catarina. La radio anunciaba que "las fuerzas federales tuvieron 500 bajas, entre muertos y heridos, y que les fueron capturados ocho ca√Īones, tres autom√≥viles y abundante armamento".[10]

Carrancistas y Villistas

Carranza hab√≠a nombrado a Antonio I. Villarreal como gobernador del Estado y √©ste pudo ejercer, como tal, despu√©s de la toma de la ciudad. Villareal, como otros tantos gobernantes constitucionalistas en todo el pa√≠s, llev√≥ el liberalismo al extremo de expulsar a los sacerdotes extranjeros, "fusilar" im√°genes religiosas y demoler templos. Con el pretexto de ampliar la avenida Zaragoza, Villareal demoli√≥ el ex-convento de San Francisco ‚ÄĒel edificio m√°s antiguo que conservaba Monterrey‚ÄĒ y junto con √©l desaparecieron sus obras de arte sacro y el archivo colonial.

Al a√Īo siguiente (1914), cuando Carranza visit√≥ Monterrey, el c√≥nsul de Estados Unidos le pidi√≥ garant√≠as para los sacerdotes expulsados, pero no pudo conseguir nada. Villareal no daba su brazo a torcer en su pol√≠tica anticlerical, pero se le debe reconocer la aplicaci√≥n de leyes como la de prohibir que se hiciera trabajar a la gente del pueblo a cambio de deudas contra√≠das.

Pero en esos a√Īos el pa√≠s segu√≠a dividido ya no entre federalistas y constitucionalistas, sino entre villistas y carrancistas. A finales de 1914, se llev√≥ a cabo una convenci√≥n en Aguascalientes en la que Villareal estaba designado para mediar entre ambos bandos, pero no logr√≥ nada.

En enero de 1915 las fuerzas Villistas lograron vencer a Villareal y apoderarse de Saltillo. Ramos Arizpe y las fuerzas carrancistas replegadas hacia Monterrey no pudieron defenderla. Monterrey vuelve a ser nuevamente capturada, esta vez por los villistas. El mismo Pancho Villa llegó a Monterrey en marzo para pedir un millón de pesos a los agremiados de la Cámara de Comercio. Estos sólo pudieron reunir 250 mil.

Gobierno Constitucionalista

Croquis de Monterrey 1919.

El galimat√≠as de la revoluci√≥n no s√≥lo implant√≥ la Constituci√≥n de 1917, sino que en Monterrey y en todo el estado deriv√≥ en bandolerismo ‚ÄĒque debi√≥ ser controlado por el primer gobierno constitucionalista de Nic√©foro Zambrano ‚ÄĒ y en la influenza espa√Īola que, s√≥lo en la ciudad, mat√≥ a 717 personas.

Por aquellos a√Īos hubo muchas huelgas y desacuerdos entre trabajadores y patrones de tal forma que el gobernador cre√≥ la Junta Central de Conciliaci√≥n y Arbitraje en 1918. Esta √©poca se caracteriza por luchas violentas y la inestabilidad en todos los aspectos, especialmente el gubernamental. S√≥lo en 1923 Nuevo Le√≥n tuvo 3 legislaturas y 2 gobernadores simult√°neamente.

Cuando √Ālvaro Obreg√≥n termin√≥ su mandato presidencial en 1924 present√≥ la candidatura de Plutarco El√≠as Calles, pero Adolfo de la Huerta repudi√≥ al gobierno y se alz√≥ en armas. En Nuevo Le√≥n tuvo muchos seguidores, entre ellos los generales Antonio I. Villarreal y Armando Flores. Esta revuelta en el norte fue sofocada por Calles quien, adem√°s, lleg√≥ a la presidencia del pa√≠s el 1 de diciembre 1924.

Gubernatura de Aarón Sáenz

Aarón Sáenz comenzó su gubernatura en 1927 y ésta fue de gran avance no solo para Monterrey sino para todo el estado. Además de las reformas a las leyes estatales sobre los impuestos, desarrolló con el apoyo de Roberto Garza Sada la industria y el comercio. En 1930 se terminó el gaseoducto Reynosa-Monterrey que proveyó de gas, no sólo a las fábricas, sino también a las viviendas.

Desarroll√≥ tambi√©n la ense√Īanza con el apoyo del secretario de educaci√≥n Mois√©s S√°enz Garza. Se construy√≥ la escuela Industrial √Ālvaro Obreg√≥n y se edificaron escuelas monumentales como la de Fern√°ndez de Lizardi. En su tiempo se hicieron muchas mejoras en la ciudad: se ampliaron calles, carreteras y presas.

Durante la gubernatura de Sáenz, Monterrey fue nuevamente escenario de otra revuelta, esta vez la de Gonzalo Escobar quien, entre otros, se oponía al gobierno de Emilio Portes Gil, que había tomado la presidencia después del asesinato de Obregón. Después de tomar la penitenciaría el 4 de marzo de 1928 forzó al personal del Banco de México a que le entregaran un millón de pesos en oro y escapó de las fuerzas federales que venían a Monterrey a combatirlo. Plutarco Elías Calles aniquiló más tarde a las tropas de Escobar en Chihuahua.

Monterrey Ciudad Metropolitana

Artículo principal: Monterrey
Centro de la Ciudad de Monterrey al fondo se ve el Condominio Acero de la década de los 60s.

A partir de la d√©cada de los 30s la ciudad de Monterrey comienza a crecer de forma desmedida en todos los sentidos. La aparici√≥n de f√°bricas atrae a familias trabajadoras, primero del campo de Nuevo Le√≥n y despu√©s, de estados vecinos. En 1950 Monterrey ten√≠a 350 mil habitantes, 4 mil empresas y 90 mil trabajadores.[10] y 10 a√Īos m√°s tarde el n√ļmero de habitantes se hab√≠a pr√°cticamente duplicado. Aparecieron tambi√©n cinturones de miseria y los famosos "paracaidistas"[12] ‚ÄĒpersonas que se apoderaban de terrenos ajenos‚ÄĒcon los problemas respectivos de falta de servicios p√ļblicos (agua, electricidad, etc.).

Mural de Jorge Gonz√°lez Camarena de 1953 en la entrada principal del ITESM.

El gobierno estatal ideó las instituciones de Fomerrey y Provileon para ayudar a la gente más pobre a solucionar sus problemas de vivienda. Por la década de los 60s la ciudad comenzó a crecer también hacia arriba con la aparición de los Condominios Acero y los Apartamentos Constitución.

La zona urbana rebasó su perímetro desde 1970 y ha invadido los municipios de Guadalupe, Garza García, Santa Catarina, San Nicolás, General Escobedo, Apodaca, etc.

Otra √°rea en la que la ciudad se desarroll√≥ a partir de la d√©cada de los 30 fue el cultural. En 1933 se crea la Universidad Aut√≥noma de Nuevo Le√≥n (UANL) y 10 a√Īos m√°s tarde el Instituto Tecnol√≥gico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Y poco tiempo despu√©s se edific√≥ la Ciudad Universitaria y el Campus del Tec.

Macroplaza

Artículo principal: Macroplaza
Explanada de los Heroes en un extremo de la Macroplaza. Fachada del Palacio Municipal con el edificio de correos al fondo.

El gobierno de Alfonso Martínez Domínguez en la década de los 80s dio a la ciudad de Monterrey su controversial Macroplaza, pero para ello debió demoler 427 edificios, algunos de valor histórico y artístico, en una extensión de 40 hectáreas.

Dentro del √°rea de la Macroplaza se construyeron el Palacio Legislativo, el Teatro de la Ciudad, la Secretar√≠a de Educaci√≥n y Cultura, la Tesorer√≠a del Estado, la Torre Administrativa, la Biblioteca Central, el edificio de Infonavit, el Archivo General del Estado y el Tribunal Superior de Justicia (construido posteriormente por el gobernador Jorge A. Trevi√Īo).

La Macroplaza ostenta obra art√≠stica de Luis Sanguino: La Fuente de la Vida y las esculturas de Escobedo, Hidalgo y Morelos; de Luis Barrag√°n, el Faro de Comercio; de Tamayo, el Homenaje al Sol. Tiene obras escult√≥ricas de Fidias Elizondo, Federico Cant√ļ y otros artistas. En la Explanada de los H√©roes, que forma parte de la Macroplaza, se conservan los restos de algunos gobernadores de Nuevo Le√≥n, entre ellos Juan Zuazua, Antonio I. Villarreal, Pablo Gonz√°lez, J. Silvestre Arramberri y Bernardo Reyes.

Parque Fundidora

Artículo principal: Parque Fundidora

Durante la gubernatura de Jorge A. Trevi√Īo se obtuvo la donaci√≥n federal de 114 hect√°reas en lo que fuera la fundidora de acero y se cre√≥ el Parque Fundidora. Y en 1991 se inauguro CINTERMEX (Centro Internacional de Negocios de Mexico).

Panor√°mica del Centro de la Ciudad.

Referencias

  1. ‚ÜĎ Esta historia de Monterrey sigue, en general, el esquema y es una s√≠ntesis de la Breve Historia de Nuevo Le√≥n de Israel Cavazos Gonz√°lez. Tiene, sin embargo, referencias y adiciones de las que se citan sus fuentes.
  2. ‚ÜĎ Breen Murray, W., (compilador) Arte rupestre en el noreste Colecci√≥n: La Historia en la Ciudad del Conocimiento. Serie Prehistoria Fondo Editorial de Nuevo Le√≥n, Secretar√≠a de Educaci√≥n M√©xico, 2007 p. xviii ISBN: 970-9715-24-0
  3. ‚ÜĎ Cfr. Alfonso Rico, Luis en M√©xico Desconocido Historia de Nuevo Le√≥n en un Principio en Revista Turismo Nuevo Le√≥n No. 3 2007.
  4. ‚ÜĎ a b Eling, Herbert H., El Arte Mobiliario del Noreste de M√©xico INAH Vol XXIII Coahuila 2002
  5. ‚ÜĎ Valadez Moreno, Mois√©s Expiraci√≥n, Luto y defunci√≥n. Evidencias sobre pr√°cticas Mortuorias de los antiguos norestenses en Revista de Humanidades: Tecnol√≥gico de Monterrey No. 010 ITESM Monterrey 2001 pp.125.
  6. ‚ÜĎ Entre los principales especialistas de este tema se encuentran William Breen Murray, Solveig Turpin, Herbert H. Eling, Jr. y Mois√©s Valadez Moreno.
  7. ‚ÜĎ Turpin, Solveig A., Herbert H. Eling, Jr. y Valdez Moreno Mois√©s, From Marshland to Desert: The Prehistoric Environment of Boca de Potrerillos, Nuevo Leon M√©xico, North American Archeologist 14 (4) Nueva York, Baywood Publishing Co., 1993 pp. 305-323
  8. ‚ÜĎ Cfr. El Universal Abrir√° INAH zona arqueol√≥gica en Monterrey escrito por la redacci√≥n de El Golfo el Domingo, 17 de Agosto de 2008.
  9. ‚ÜĎ Cfr. Gonz√°lez Cavazos, Israel Breve Historia de Nuevo Le√≥n 1994 M√©xico, D.F. ISBN 96-16-4541-3
  10. ‚ÜĎ a b c d e f g h i Cavazos Gonz√°lez, Israel Breve Historia de Nuevo Le√≥n 1994 M√©xico, D.F. ISBN 96-16-4541-3
  11. ‚ÜĎ Cfr. Farias, H. Episodios militares mexicanos; principales campa√Īas, jornadas, batallas, combates y actos heroicos que ilustran la historia del ej√©rcito nacional desde la independencia hasta el triunfo definitivo de la Rep√ļblica... Primera Parte Guerra de Independencia Publicado por La Vda de C. Bouret, M√©xico, 1901. Procedente de la Universidad de Michigan Digitalizado el 17 Mar 2006. p. 37 ss.
  12. ‚ÜĎ Cfr. Cerutti, Mario; Vellinga, Menno Monterrey, siete estudios contempor√°neos Publicado por Universidad Aut√≥noma de Nuevo Le√≥n, Facultad de Filosof√≠a y Letras, 1988.

Bibliografía

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  • Cavazos Garza, Israel La Enciclopedia de Monterrey Publicado por El Diario de Monterrey, 1996 Procedente de Universidad de Texas Digitalizado el 27 Jun 2008 ISBN 970-05-0693-2, 9789700506937.
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Enlaces externos

Véase también: Historia de Nuevo León
Véase también: Monterrey

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