Historia de Salvador Mazza (Salta)

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Historia de Salvador Mazza (Salta)
Salvador Mazza y Tarija.

Lo que hoy conocemos como Salvador Mazza (Salta) constituye desde principios de siglo o desde muchos antes un espacio social y fronterizo, primeramente con la ocupaci√≥n del valle formado por las Sierras de Ipaguaz√ļ al Este y por las Sierras de Aguarag√ľe o de Tartagal, por grupos abor√≠genes, y posteriormente incorporado al territorio nacional, poblado por criollos e inmigrantes de varias nacionalidades, constituy√©ndose as√≠ en el √ļltimo eslab√≥n poblacional en el norte argentino.

Contenido

Prof. Salvador Mazza. Una posta en el camino

Virreinato del Río de la Plata.

El Virreinato del R√≠o de la Plata, codiciado permanentemente por portugueses, franceses e ingleses, quebr√≥ despu√©s de 1810 su homogeneidad cuando surgieron reivindicaciones pol√≠ticas de independencia en ciertos territorios perif√©ricos organiz√°ndose las nuevas rep√ļblicas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Chile. Salta pertenec√≠a a la Gobernaci√≥n del Tucum√°n desde 1563 que dependi√≥ del Virreinato del Per√ļ y de la Real Audiencia de Charcas durante los siglos XVI, XVII y parte del XVIII.

En 1672 es incorporado a la jurisdicción de Salta el Gran Chaco Gualamba, aunque recién en el siglo XVIII se afianza la línea de fortines a lo largo de la región subandina. Durante el período virreinal, se crea la Intendencia de Salta del Tucumán (1782) integrando su territorio las actuales provincias de Tucumán, Jujuy, Catamarca, Santiago del Estero, Chaco y Tarija (desde 1807 por Real Cédula había sido separada de Potosí).

En 1825 pierde los territorios de Tarija y la Puna (que pertenec√≠a a la jurisdicci√≥n de Potos√≠). Con respecto al territorio tarije√Īo hubo intentos de reincorporarlos cuando el Mariscal Santa Cruz a√ļn pretend√≠a formar la confederaci√≥n peruano ‚Äď boliviana despu√©s de la guerra no siendo esto permitido por el Brigadier Juan Manuel de Rosas debido a que ¬ęello es totalmente a mis principios pol√≠ticos y mi car√°cter privado[...] y que no es digno de la Rep√ļblica Argentina reincorporarla por la fuerza ni reclamar nuestros derechos en circunstancias que Bolivia se encuentra afligida y envuelta en una terrible anarqu√≠a[...]¬Ľ.[1]

Litigio de la Puna de Atacama

Por el Tratado de l√≠mites de 1889 (Tratado Quirno Costa-Vaca Guzm√°n), Bolivia renuncia al Chaco Austral y a la Puna de Atacama, y Argentina a Tarija y a parte del Chaco, siendo resuelta la cuesti√≥n de l√≠mites con el arbitraje del Ministro de EEUU Buchanan mediante el m√©todo de las ‚Äúaltas cumbres‚ÄĚ.[2]

Durante el siglo XX Argentina y Bolivia tramitan la fijación de sus límites territoriales cuyo proceso se dio en varias etapas:

  • colocaci√≥n de hitos fronterizos en 1910, con lo cual la poblaci√≥n de Yacuiba queda dentro del territorio nacional argentino;
  • la firma de un tratado en 1925;
  • y el Tratado del Tri√°ngulo de Yacuiba con respecto a esta regi√≥n que eran los √ļltimos territorios con conflictos lim√≠trofes.

Tratado Internacional de 1925

El 9 de julio de 1925 se firmó en la ciudad de La Paz este Tratado, refrendado por los ministros plenipotenciarios Dr. Eduardo Diez de Medina por Bolivia y el Dr. Horacio Carrillo por Argentina, y que establece entre otros puntos:

‚ÄúEn nombre de Dios Todopoderoso, su Excelencia el presidente de la Naci√≥n Argentina, Dr. Marcelo T. de Alvear y su Excelencia, el presidente de la Rep√ļblica de Bolivia, Dr. Bautista Saavedra en el deseo de resolver las cuestiones de interpretaci√≥n que se han suscitado en la aplicaci√≥n del Tratado de los L√≠mites entre ambos pa√≠ses, suscrito en Buenos Aires el 10 de mayo de 1889, modificado en 1891 y cuyas ratificaciones fueron canjeadas en 1893, han resuelto - inspirados en el elevado esp√≠ritu de solidaridad americana que los anima - celebrar el pacto definitivo a cuyo efecto nombran sus plenipotenciarios a saber: Su Excelencia el presidente de la Rep√ļblica de Bolivia a su Excelencia el Sr. Eduardo Diez de Medina, su Ministro Secretario de Estado en el Departamento de Relaciones Exteriores, y su Excelencia el presidente de la Rep√ļblica Argentina a su Excelencia el Sr. Horacio Carrillo, quienes una vez comunicados y canjeados sus plenos poderes que fueron hallados en buena y debida forma, pactaran las estipulaciones siguientes:

Art. 1¬į) La Naci√≥n Argentina acuerda con la Rep√ļblica de Bolivia, fijar como l√≠mite de ambos pa√≠ses, la l√≠nea que, partiendo del Cerro Zapaleri (5649 m) en direcci√≥n al N-NO llega al Cerro Brajma, sigue al Cerro Tinte (5860 m) y contin√ļa por los Cerros Negros (5860 m), Vilama (5210 m), Bayo (5490 m), Alcoak (5130 m) y Panizos (5360 m) Del Panizos la l√≠nea continuar√° por la cumbrera chilena y Sierra de Hornillos hasta el Cerro Limitajo (5200 m). Del Cerro Limitajo continuar√° por las cumbres que se encadenan hacia el N-NE pasando por los Cerros Cuevas (5499 m) y de la Ramada. De la Ramada se trazar√° una l√≠nea recta de confluencia de los r√≠os San Antonio y San Juan, donde continuar√° por el curso de este √ļltimo hasta su uni√≥n con el r√≠o Mojinete. De este punto se trazar√° otra l√≠nea recta hacia la cima del Cerro Branqui de donde pasar√° a la del Cerro Vaqueros y de all√≠ a la del Cerro Grande. Del extremo sur de esta cumbre se trazar√° otra l√≠nea hasta el Cerro C√≥ndor, en forma que Sacari quede dentro de territorio boliviano. Del Cerro C√≥ndor la l√≠nea continuar√° el E hasta el Cerro Tabl√≥n en los Altos de Piscuno. Del Cerro Tabl√≥n se trazar√° una l√≠nea recta hacia el SE hasta el Hito 1 del Abra de Guajra [o Huajra]. Desde all√≠ continuar√° con la l√≠nea de hitos ya colocados en las Quebradas del Cuartel y de la Quiaca, siguiendo por √©sta hasta encontrar el desemboque de la Quebrada de San Juan. De esta confluencia se trazar√° una l√≠nea recta a la naciente occidental de la Quebrada de La Raya, por la cual descender√° hasta su uni√≥n con el r√≠o Yanalpa. De este punto se trazar√° otra l√≠nea de occidente a oriente a la cima del Mecoya (4211 m). De ac√° al r√≠o Santa Rosa, por el que bajar√° hasta su confluencia con el r√≠o Santa Victoria, los que forman el r√≠o Condado y continuar√° por √©ste hasta su desemboque en el r√≠o Grande de Tarija en las Juntas de San Antonio. Desde las Juntas la l√≠nea remontar√° por la desembocadura del r√≠o It√°u, cuyo curso seguir√° hasta tocar el paralelo 22¬į S, la l√≠nea continuar√° por est√° paralelo como se halla trazado hasta el r√≠o Pilcomayo que es l√≠mite NE de la Rep√ļblica Argentina en el Chaco‚ÄĚ.

Provincia de Salta. Departamento General San Martín.

Tratado de Yacuiba (1942)

Considerando el Tratado de 1925, la poblaci√≥n de Yacuiba, con una superficie de 15 km¬≤ queda en territorio argentino cre√°ndose conflicto por el ‚ÄúTri√°ngulo de Yacuiba‚ÄĚ. Por eso es que en 1942 se firma un tratado denominado con el mismo nombre, entrando en vigencia ese mismo a√Īo, en donde se estipulaba que a cambio de Yacuiba, Bolivia ced√≠a la jurisdicci√≥n de Santa Victoria Oeste, Los Toldos e Iruya, cediendo Argentina a Bolivia, La Tablada.[3]

De esta manera, Yacuiba queda dentro del territorio boliviano, tom√°ndose como l√≠nea demarcatoria los arroyos de Yacuiba y de Pocitos, los cuales forman una cu√Īa sobre los paralelos de 22¬į 0‚Äô 18‚ÄĚ S y 22¬į 0‚Äô 25‚ÄĚ S, y los meridianos de 63¬į 42‚Äô 38‚ÄĚ O y 63¬į 40‚Äô 38‚ÄĚ O y entre los paralelos de 22¬į 0‚Äô S y de 22¬į 3‚Äô 40‚ÄĚ S quedando una frontera de ciudades dobles: Prof. Salvador Mazza - Yacuiba.[4]

En referencia a este conflicto el escritor Miguel Mercado M. en su libro "Charcas y el Río de La Plata" nos dice que se reclamaba Yacuiba no porque tenga suma importancia como territorio sino porque interesaba la suerte de los compatriotas que ahí habitaban y también porque fue fundada por un boliviano en 1844 y reconstruida después de los dos grandes terremotos por los Franciscanos y el vecindario de Tarija.

Al respecto, y teniendo en cuenta las entrevistas realizadas, muchos de los habitantes de San Jos√© de Pocitos y de Yacuiba sostienen ‚Äúque todo el territorio hasta Embarcaci√≥n pertenece a Bolivia‚ÄĚ aduciendo ‚Äúque ya en 1844 el General Magari√Īos hab√≠a fundado las ciudades de Yacuiba y Tartagal‚ÄĚ. Corroborados estos datos en la recopilaci√≥n realizada por el ciudadano boliviano Juan Castillo Ruiz,[5] encontramos, adem√°s, que por el Decreto Supremo del 22 de noviembre de 1841 del ‚Äúgobierno del General Ballivian, vencedor de Ingavi decide entregar tierras a los oficiales y soldados de su ej√©rcito que quisieran poblar algunas regiones alejadas principalmente fronterizas y en las m√°rgenes del r√≠o Pilcomayo para sentar soberan√≠a‚ÄĚ[...]

En una carta de respuesta del escritor tarije√Īo Federico Avila y Avila al Cnel. Miguel Azurduy, Prefecto del Departamento de Tarija, dice: ¬ędespu√©s de fracasada la expedici√≥n del General Magari√Īos, convencido que para conquistar los indomables salvajes era mejor crear misiones religiosas o centros de poblaci√≥n, fund√≥ el 29 de noviembre de 1844 los pueblos de Yacuiba y Tartagal, como baluartes de avanzada contra la barbarie, encomendando a los Padres Franciscanos del Colegio de Propaganda Fides de esta ciudad, fundar misiones en dichos pueblos, como lo hicieron m√°s tarde los abnegados sacerdotes (...)¬Ľ Refiri√©ndose a ello, el Padre Gualterio Ansaldi, p√°rroco dependiente del Convento Franciscano de Salta, expres√≥ que ¬ęel que primero entr√≥ en posesi√≥n de los terrenos de Aguairenda,[6] no pudo disfrutarla mucho, pues fue asesinado por la parcialidad Toba despu√©s del alzamiento de 1846¬Ľ. El que le sucedi√≥ algunos a√Īos m√°s tarde, fue hallado muerto y cubierto de heridas por la zona de Campo Grande, hoy, m√°s all√° del arroyo de Pocitos.

Asimismo se√Īala que ¬ęhacia 1857 se desarroll√≥ desde Salta la mayor penetraci√≥n misionera cuando llegaron a estas zonas catorce misioneros¬Ľ y que en 1859 el Padre Pedro Pellichi fund√≥ la Misi√≥n San Francisco de las Conchas y en 1868 la de San Antonio dirigiendo la evangelizaci√≥n hacia la zona de Zenta y Rivadavia m√°s que hacia Piquirenda y Carapar√≠. Es menester se√Īalar que esta regi√≥n fue ocupada paulatinamente por criollos que despojaron de sus tierras a los abor√≠genes y en muy pocos casos se requiri√≥ de la presencia del ej√©rcito para hacer efectivo el poblamiento. A diferencia de otras regiones del chaco salte√Īo, en este territorio, los asentamientos fueron pac√≠ficos y de contacto permanente con los ind√≠genas ya que los mismos fueron empleados por los criollos en las tareas del campo y no hubo ning√ļn tipo de conflictos por la posesi√≥n de las tierras.

Década del 20

Durante de la presidencia de Marcelo T. de Alvear (1922-1928) la Argentina viv√≠a un periodo de prosperidad √ļnico: el PBI nacional aumentaba un 5% anual, hab√≠a una moneda fuerte con un respaldo efectivo en oro del 80,15%, mientras que la garant√≠a del d√≥lar y la libra esterlina oscilaba entre un 30% y un 35%. Las exportaciones pasaban la barrera de los mil millones y la deuda externa era s√≥lo de 627 millones que casi pod√≠a pagarse con una cosecha. Hab√≠a una gran afluencia de capitales, en su mayor√≠a brit√°nicos, lo que permit√≠a realizar la libre conversi√≥n de la moneda papel lo que redund√≥ en importantes beneficios a la clase asalariada. Pero esta situaci√≥n no beneficiaba a todas las regiones por igual. El NOA permaneci√≥ en un estado de pobreza y estancamiento.

Diferente fue la situaci√≥n en el S. XVIII cuando su vinculaci√≥n con el Alto y Bajo Per√ļ y Chile era efectiva. A partir de la creaci√≥n del virreinato el epicentro de la econom√≠a se traslad√≥ a Buenos Aires, beneficiando al puerto con el reglamento del libre comercio. Con la Revoluci√≥n de Mayo se afianz√≥ Buenos Aires con la pol√≠tica del libre comercio que incorpor√≥ al pa√≠s al √°mbito del mercado ingl√©s. El capitalismo industrial ingl√©s tuvo as√≠ la herramienta adecuada para albergar las defensas de las econom√≠as del Interior. Hubo rebeld√≠as y reacciones que desataron una pugna feroz entre el centralismo librecambista del puerto y el federalismo proteccionista del interior.

Durante todo este proceso hubo un retroceso poblacional; las provincias fueron expulsando su población, a excepción de Tucumán que se benefició notablemente con la llegada del ferrocarril; lo contrario ocurría con La Rioja y Catamarca que quedaron fuera del ramal. De ese modo, en la década del ’20, el NOA albergaba menos del 10% de la población nacional. El impulsor de la política ferroviaria que se inició con Urquiza en 1853, fue Nicolás Avellaneda quien inauguró en 1879 el Central Norte hasta Tucumán a un costo de 2.800.000 libras.

S/ Ferns, desde el punto de vista de una empresa econ√≥mica el ferrocarril a Tucum√°n era un acto rayano en la locura, pero como contribuci√≥n a construir la naci√≥n Argentina y darle el car√°cter de una comunidad pac√≠fica y en desarrollo, era una empresa heroica. Salta y Jujuy hab√≠an perdido su activo comercio con Bolivia y tampoco pod√≠an sacar sus productos hacia el Sur o el litoral ante la falta de ferrocarril o por el costo de los fletes desde Tucum√°n. Salta esta incomunicada con el NEA por no haberse terminado de construir el ramal de Formosa a Embarcaci√≥n y el de Barranquilla (Chaco) a Met√°n. Solo el Central Norte lleg√≥ en 1889 pero fue tarde: ya se hab√≠a producido el despegue del Tucum√°n azucarero, postergando por casi medio siglo en esta actividad a Salta y Jujuy. Reci√©n en el ‚Äô20 se organiza en Or√°n el primer ingenio azucarero, San Mart√≠n del Tabacal por iniciativa de Robustiano Patr√≥n Costas, Bercetche y Mosateguy. El importante desarrollo agroindustrial que se gener√≥ en Tucum√°n y posteriormente en Salta y Jujuy comenz√≥ a ser mirado con recelo por la oligarqu√≠a porte√Īa y por los gobiernos conservadores que en 1891, tras arduos debates, logr√≥ que el Congreso sancionara una ley anticonstitucional como la 2774, la de los Impuestos Internos. Con esta situaci√≥n quedaba evidenciada la pol√≠tica de ‚Äúcuello de botella‚ÄĚ con que la Naci√≥n ahorcaba a las provincias produciendo situaciones tan dispares como la que afectaba a Catamarca, donde el presupuesto de las Escuelas Lainez y la del Regimiento 7 de Infanter√≠a eran igual al de la provincia. Esta ley tambi√©n sirvi√≥ para arruinar a la industria licorera criolla que ten√≠a prosperidad desde la √©poca colonial.

Ya en la √©poca de Yrigoyen, y habida cuenta del aislamiento que sufr√≠a la provincia, los diputados salte√Īos Agust√≠n Usandivaras y Mois√©s Oliva y los tucumanos Ernesto Padilla y Miguel Ar√°oz presentaron un proyecto de ley autorizando al Poder Ejecutivo a construir un ferrocarril de Salta a Chile. A este empe√Īo se suma el gobernador Joaqu√≠n Castellanos siguiendo la pol√≠tica iniciada por Patr√≥n Costas (1913-1916) para unir Barranqueras (Chaco) con Met√°n. As√≠ nace el comit√© Pro Huaytiquina, llamado as√≠ por el nombre del paso cordillerano por donde circular√≠a. La sanci√≥n de la Ley debi√≥ hacerse esperar ya que los intereses for√°neos entorpec√≠an su promulgaci√≥n, caso la objeci√≥n propuesta por el senador Salta, Linares, quien era partidario de que la obra fuera concesionada a manos privadas. Los argumentos de Yrigoyen fueron contundentes. La esperanza de unir el Atl√°ntico con el Pac√≠fico por v√≠a ferroviaria y continuar hacia el norte por Yacuiba (Bolivia) cumpl√≠a con el prop√≥sito no solo de hermandad latinoamericana sino que tambi√©n contribu√≠a a un desarrollo con el comercio internacional, en vista del incremento de la importaci√≥n de los productos del Pac√≠fico en raz√≥n de la apertura del Canal de Panam√°. En 1921, dado el veto a la Ley, sali√≥ por Dto. N¬į 4968 la construcci√≥n de dicho ramal. La obra fue suspendida en 1930 en virtud del Golpe de Estado del 16 de setiembre y reiniciada y concluida en 1948 durante la presidencia de Juan Per√≥n y el gobierno provincial de Lucio H. Cornejo. El avance de obras hasta su conclusi√≥n fue producto de sendas conferencias regionales, donde se propiciaba el fin de las obras, reducci√≥n de aranceles, desarrollo del comercio internacional e intranacional, la miner√≠a y la explotaci√≥n de los recursos hidroenerg√©ticos. La primera de estas conferencias se realiz√≥ en Salta en 1926 durante el gobierno de Joaqu√≠n Corbal√°n. El √©xito de estas conferencias se tradujo en que se se√Īal√≥ el camino apropiado para la discusi√≥n de problemas atinentes a las econom√≠as regionales y proponer las pertinentes al gobierno federal. Las expresiones de deseos de estas conferencias se trasladaron al Congreso nacional, donde los legisladores presentaron ambiciosos proyectos de declaraci√≥n que se hicieron efectivos en una Ley (que solo beneficiaba a Santiago del Estero y que era una escuela ‚Äď f√°brica de hilados y tejidos) tratando de solucionar todos los problemas del NOA: migraciones estacionales destinadas a la zafra, los obrajes o la cosecha cerealera, la desintegraci√≥n familiar, la disminuci√≥n de la natalidad, el agravamiento sanitario y el retroceso demogr√°fico. La democracia instituida a partir de la sanci√≥n de la Ley S√°enz Pe√Īa a√ļn no estaba consolidada. Los puestos administrativos eran un bot√≠n electoral y no una carrera al servicio de la Naci√≥n. Primaba la relaci√≥n partidaria y no la idoneidad como requisito para acceder a ellos. Esto gener√≥ peque√Īos √°mbitos de corrupci√≥n en las diferentes reparticiones p√ļblicas que fueron socavando la poca credibilidad que le quedaba al gobierno.

La restauración conservadora: los militares entran en acción

De Europa llegan doctrinas pol√≠ticas que cuestionan las bases del sistema democr√°tico. La experiencia fascista de Mussolini deslumbr√≥ a algunos sectores antidemocr√°ticos convenci√©ndoles sobre la eficiencia del autoritarismo corporativista y las ideas de Charles Maurras sobre el ‚Äúnacionalismo integral‚ÄĚ, suscitaron la adhesi√≥n de grupos de intelectuales que se nucle√≥ en el movimiento de ‚ÄúLa Nueva Rep√ļblica‚ÄĚ. En tanto, Leopoldo Lugones sosten√≠a que ha llegado la hora de la espada como √ļnico camino que quedaba en la sociedad argentina.

Semejantes ideas hallaron clima propicio en un estado de descontento social por cierta par√°lisis que afectaba la acci√≥n del Estado frente a la crisis mundial desatada por el ‚Äúcrack‚ÄĚ financiero de Wall Street que se conoce como ‚ÄúLa Gran Depresi√≥n‚ÄĚ. La restauraci√≥n conservadora con Justo, Ortiz y Castillo se sostuvo con elecciones fraudulentas, el llamado ‚Äúfraude patri√≥tico‚ÄĚ, e intervenciones a las provincias. Al renunciar Ortiz, Ram√≥n Castillo tuvo que afrontar problemas creados por la Segunda Guerra Mundial, que si bien beneficiaron comercialmente a nuestro pa√≠s, lo colocaron en la situaci√≥n de conservar la neutralidad frente a las presiones externas e internas que pugnaban por su alineamiento con los Aliados. Esta lucha que involucr√≥ al ej√©rcito culmin√≥ con el derrocamiento de Castillo, quien en su af√°n de continuar con la tradici√≥n conservadora postul√≥ a Patr√≥n Costas, situaci√≥n esta que exacerb√≥ los √°nimos. En realidad, los que estaban detr√°s de todo esto, eran los integrantes del GOU (Grupo Organizador y Unificador o Grupo de Oficiales Unidos), dentro del cual se encontraba, entre otros, Juan Per√≥n. La Revoluci√≥n de 1943 cambi√≥ el rumbo de la historia argentina. El golpe de Estado frustr√≥ la candidatura de un norte√Īo perteneciente al viejo patriciado criollo que pudo haber beneficiado a la regi√≥n. El ciclo pol√≠tico de esta clase social estaba agotado. A partir de 1943 gobernaron al pa√≠s los militares y la clase media salida de la inmigraci√≥n.

El proyecto peronista y su repercusión en el NOA

La Rep√ļblica Argentina deb√≠a profundizar los objetivos nacionales de soberan√≠a pol√≠tica pronunciada en la Declaraci√≥n de la Independencia en 1816. Para que dicha soberan√≠a pudiera ejercerse en plenitud deb√≠amos lograr la independencia econ√≥mica a cuyo efecto alent√≥ el proyecto industrialista comenzando por Justo, superador del modelo agropecuario importador desarrollado por la Generaci√≥n del ‚Äô80. Ejecut√≥ una pol√≠tica de nacionalizaci√≥n de servicios p√ļblicos y repatriaci√≥n de la deuda externa. As√≠ el capital extranjero que en 1913 equival√≠a al 50% del activo fijo del pa√≠s, cay√≥ al 5% en 1955.

Toda esta pol√≠tica fue ayudada por el impulso y la importancia que dio a la formaci√≥n de gremios y sindicatos, que al decir de √Ālvaro Ab√≥s, fueron la columna vertebral. As√≠, en las elecciones de 1983 que dieron el triunfo al radicalismo en el √°mbito nacional, las seis provincias de la regi√≥n votaron mayoritariamente por las listas del justicialismo. Durante su presidencia se culminaron las obras ferroviarias de integraci√≥n con Chile y con Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), a la postre, inaugurado por Aramburu en 1958, obras √©stas reiniciadas en 1944.

El cambio operado en la vida política fue el carácter policlasista que dio cabida a fuerzas heterogéneas, permitiendo que sectores antes omitidos, tuvieran ahora protagonismo político. Asimismo, familias del patriciado criollo, antes conservadoras y radicales antipersonalistas (alvearistas) se integraron a las filas del peronismo caso Ricardo Durand, Lucio Cornejo y Roberto San Millán.

Esta composición heterogénea con hombres de distinta condición social, desigual preparación intelectual e intereses diferenciados, originó serios problemas en el partido y en el gobierno. Faltos de una vertebración ideológica y sin tiempo para decantar sus cuadros directivos fueron las características del peronismo cuando se produjo la conquista del poder en 1945. Esta situación se resolvió con drásticas intervenciones federales y con notorias purgas dentro de la estructura partidaria. Así ocurrió en Salta con San Millán y Cornejo, ambos radicales, a los cuales Perón pidió un paso al costado, lo que abrió el camino al gobierno de Durand, quien fue truncado por el golpe de 1955 iniciado por Lonardi y culminado por Aramburu.

Democracia condicionada y poder militar

Como sucediera en el 30 y en el 43, el gobierno provisional intervino a todas las provincias. El derecho de facto acentu√≥ los perfiles centralistas del gobierno federal desconociendo las autonom√≠as aseguradas por la Constituci√≥n, se derog√≥ la reforma constitucional de 1949 y lo propio hicieron los interventores federales. El peronismo fue proscrito y los otros partidos integraron la Junta Consultiva Nacional. Se imputaba al ‚Äúr√©gimen ca√≠do‚ÄĚ el manejo doloso de los fondos p√ļblicos. Se acus√≥ a Per√≥n de haber dejado las finanzas en una situaci√≥n catastr√≥fica. El aparato productivo estaba intacto. Lo que hizo el gobierno de la Revoluci√≥n Libertadora fue adoptar medidas orientadas a redistribuir el ingreso en beneficio de los grupos afectados por la pol√≠tica peronista, vincular al pa√≠s con los c√≠rculos financieros y econ√≥micos internacionales y desmantelar el aparato intervencionista montado por el peronismo.

El dilema era cómo producir la salida constitucional y evitar el retorno peronista, que a pesar de todas estas acciones, crecía día a día, gracias a la labor de los grupos de la resistencia que, mediante contactos directos o por otros medios, con Perón, fueron creando redes de activa participación clandestina o mimetizada en los sindicatos. El heredero era el radicalismo que había colaborado en ministerios y gobernaciones.

Se convocó a elecciones para reformar la Constitución, pero la oposición de la UCRI presidida por Oscar Alende dificultó el quórum hasta la disolución de la Asamblea. A pesar de ello, se introdujo el Art. 14 bis donde se consagró el derecho de huelga y el salario mínimo, vital y móvil.

Arturo Frondizi tom√≥ distancia de los militares, pact√≥ con Per√≥n y fue presidente electo en 1958. El per√≠odo presidencial de Frondizi va ha estar condicionado por varias razones: la cuesti√≥n militar, el acercamiento al peronismo y la falta de cumplimiento de los aumentos salariales prometidos. Al ser derrocado Frondizi dejaba en marcha el autoabastecimiento petrolero, la planta de SOMISA y el T√ļnel Subfluvial que integraba la Mesopotamia al resto del pa√≠s. Adem√°s de la sanci√≥n del Estatuto del Docente que jerarquizaba esta profesi√≥n.

La presión de los militares antiperonistas había logrado su cometido ayudados por el propio Perón que había difundido desde el exilio el pacto con Frondizi y que éste no había cumplido. La transición de Guido estuvo marcada de presiones militares y las elecciones para un nuevo presidente estuvieron signadas de proscripciones al peronismo y a sus dirigentes. De tal forma que las órdenes de Perón fueron votar en blanco.

Así resultó electo Arturo Illia por la UCR. Respetó las autonomías provinciales pudiendo así ejercer los gobiernos todas las facultades no delegadas al gobierno federal. Illia prefirió gobernar con su partido y eso acentuó su debilidad estructural. La gestión económica estuvo adscrito a un reformismo gradualista que poco tenía que ver con el desarrollismo de Frondizi o el distribucionismo peronista ni con el libre juego de los liberales. De esa manera, entre 1963 y 1966 el balance comercial dejó un superávit de 500 millones.

En 1965, en oportunidad de las elecciones parlamentarias, el gobierno levant√≥ la proscripci√≥n del peronismo. Los triunfos peronistas generaron tensi√≥n dentro del ej√©rcito lleg√°ndose a enfrentamientos entre las faciones ‚Äúazules‚ÄĚ (antiperonismo) y ‚Äúcolorados‚ÄĚ (legalidad no peronista), triunfando la postura ‚Äúcolorada‚ÄĚ liderada por el Gral. Ongan√≠a. As√≠ se depuso al presidente Illia en la llamada Revoluci√≥n Argentina.

En tanto, en Salta, durante la presidencia de Frondizi, el gobernador Bernardino Biella, enfatizaba las culpas de la crítica situación financiera en los gobiernos anteriores, sobre todo, en el de Durand. Podemos destacar en su gestión la Escuela de Ciencias Económicas y la creación de una Escuela Diferencial.

En 1963 fue electo nuevamente Durand por el Partido Provincial, que en realidad era un peronismo reciclado y que a pesar de haber ganado, no tuvo mayoría en el congreso.

Onganía y el desarrollo regional

Los diferentes gobiernos de facto, se acordaban de las provincias solo para intervenirlas. El centralismo pol√≠tico se agudiz√≥ y los funcionarios de los gobiernos provinciales eran casi siempre extra√Īos al medio y carec√≠an de compromiso con los problemas locales. En cambio, Ongan√≠a opt√≥ por conseguir hombres nativos. En Salta, la intervenci√≥n recay√≥ en el Gral (RE) H√©ctor D‚ÄôAndrea.

La administraci√≥n nacional formul√≥ una pol√≠tica tendiente a la reestructuraci√≥n del espacio territorial que privilegiaba a las regiones sobre las provincias. As√≠, La Rioja, pas√≥ a integrar la regi√≥n Centro ‚Äď Cuyo. En este per√≠odo se instalaron las usinas del Dique Cabra Corral. Cuando Ongan√≠a, por la revuelta generada por el Cordobazo, fue depuesto, la intervenci√≥n en Salta recay√≥ en Ricardo Spagemberg.

El terrorismo y la guerrilla

El proceso pol√≠tico que vivi√≥ la Argentina desde Lanusse a Bignone, sustanciado en doce a√Īos que contienen un interregno democr√°tico administrado por cuatro presidentes, H√©ctor C√°mpora, Ra√ļl Lastiri, Juan Per√≥n y Mar√≠a Estela Mart√≠nez de Per√≥n.

Los grandes temas que se presentaron en el per√≠odo aqu√≠ considerado, especialmente durante la dictadura, llamado con eufemismos ‚ÄúProceso de Reorganizaci√≥n Nacional‚ÄĚ, fueron manejados por el gobierno central seg√ļn pautas muy precisas: Acta y Estatuto del Proceso que reservaban a la Junta Militar el ejercicio de ‚Äúpoder constituyente‚ÄĚ. As√≠, la restauraci√≥n de la democracia representativa y federal quedaba postergada para el momento que ese organismo decidiera, instancia sin l√≠mite de tiempo.

Provincias intervenidas con gobernadores y ministros militares, funcionarios civiles complacientes con el gobierno, políticas sociales, económicas y educativas dictadas desde Buenos Aires, represión del terrorismo subversivo y depuración ideológica en manos de comandos militares y utilización del instrumento legal de una ley de prescindibilidad, era el panorama instaurado en el país por una junta militar.

El intento conciliador propuesto por Lanusse en el GAN (Gran Acuerdo Nacional) intentando condicionar el peronismo fue en vano. El triunfo del peronismo en la coalición FREJULI fue aplastante. Había triunfado la fórmula: Cámpora al gobierno, Perón al poder. Efectivamente fue así.

La muerte del l√≠der en 1974 desencaden√≥ una escalada de violencia con signos ideol√≥gicos contrapuestos. El terrorismo, los secuestros extorsivos de empresarios, el asalto a unidades militares e instituciones bancarias y tambi√©n el asesinato pol√≠tico fueron episodios casi cotidianos. Los Montoneros, el ERP, las FAR y la AAA fueron las figuras dominantes de la escena pol√≠tica enfrent√°ndose las tres primeras con la √ļltima.

La creación de la AAA (Alianza Anticomunista Argentina) por parte de López Rega para intimidar a todos aquellos que no se alineaban con la política gubernamental, de la cual él era artífice nefasto, llevó a los diferentes grupos a enfrentamientos sangrientos. Así cayeron abatido no solo dirigentes sino también exiliados, caso del chileno Prats, general del ejército en tiempos de Allende y el ex presidente de Bolivia, Gral. Torres, simpatizante de las ideologías de izquierda. Sus líderes eran Mario Firmenich, Juan Abal Medina, Gustavo Ramus y Armando Vaca Narvaja.

El Ej√©rcito Revolucionario del Pueblo (ERP), brazo armado del Partido Revolucionario de los Trabajadores, izquierdista, dentro de la corriente trokista y adherente a la guerra revolucionaria preconizada por Ernesto ‚ÄúChe‚ÄĚ Guevara. Esta organizaci√≥n se propon√≠a la toma violenta del poder mediante el m√©todo del foquismo (creaci√≥n de varios focos estables de insurrecci√≥n armada, delimitadas territorialmente). Su l√≠der era Mario Santucho.

La gravedad de los hechos perpetrados por los grupos guerrilleros, sobre manera el ERP, obligaron al gobierno del provisional del Dr. Italo Luder (la presidente se encontraba de licencia) a dictar la Ley de aniquilamiento de la subversión, dándole todo el poder represivo a las FFAA, momentos preparatorios de lo que ocurriría a partir del 24 de marzo de 1976.

El llamado Proceso de Reorganizaci√≥n Nacional conducido por la Junta Militar integrada por el Gral. Jorge Videla, el Alte. Emilio Massera y el Brigadier Agosti, inici√≥ una lucha sin cuartel contra la ‚Äúsubversi√≥n ap√°trida‚ÄĚ que no solo atacaba a los militantes de los grupos revolucionarios sino tambi√©n a todas aquellas personas sospechadas de tales caso de los sindicalistas, periodistas, abogados, estudiantes, obreros, docentes, etc.

El plan, sistem√°ticamente elaborado, no solo inclu√≠a a miembros de las FFAA sino tambi√©n a la polic√≠a, la gendarmer√≠a, prefectura y grupos paramilitares y parapoliciales que oficiaron de ‚Äúmano de obra‚ÄĚ en el trabajo ‚Äúsucio‚ÄĚ. Estos grupos denominados ‚ÄúGrupos de Tareas‚ÄĚ (GT) depend√≠a de un centro generalmente ubicado en un Cuerpo del Ej√©rcito. Hubo casos de enfrentamiento entre estos GT por el dominio de una determinada zona que les otorgaba importancia y poder.

Los nuevos ricos

Salvador Mazza ha ido sufriendo cambios como consecuencia de su situaci√≥n fronteriza. El enclave geogr√°fico en el que se sit√ļa ha generado ciclos positivos y negativos con respecto al asentamiento poblacional.

Hubo muchos movimientos "golondrinas" concordantes con el estado económico de la frontera y a la vez una inmigración definitiva que generó una importante explosión demográfica con los resultados lógicos de ella: problemas habitacionales, alza de alquileres y aumento de trabajo.

Un importante n√ļmero de esos inmigrantes se dedicaron al comercio cuando la frontera permit√≠a, pero ese florecimiento comenz√≥ a declinar a partir de la implementaci√≥n de pol√≠ticas de ajuste.

Algunos volvieron al lugar de origen; otros optaron por quedarse ¬Ņpero cu√°l era la alternativa, adem√°s de continuar manteniendo el comercio?: el narcotr√°fico. As√≠ fue naciendo esta actividad que creci√≥ en la medida que aumentaba la demanda en los grandes centros urbanos, ayudado por las caracter√≠sticas geogr√°ficas de la frontera pero las necesidades de una poblaci√≥n en ascenso y con un comercio debilitado por las pol√≠ticas nacionales,[cita requerida] increment√≥ notablemente el n√ļmero de personas y familias involucradas en el negocio. Todo esto se vio favorecido por el alto desempleo producido por la falta de actividad comercial.

Fueron form√°ndose de este modo, clanes con mucha gente a su servicio. Muchos de ellos terminaron en la c√°rcel por un corto tiempo.

También existen aquellos, que dentro del rubro comercial manifiestan un acelerado crecimiento, anormal para las épocas en que la frontera no registra movimientos importantes y que despiertan ciertas sospechas.

Con el aumento de población se registra un proporcional aumento de droga incautada por las fuerzas de seguridad.

De manera progresiva, estas personas se incorporan a los diferentes círculos sociales de los cuales no son rechazados.

No todo era trabajo.

Antes y durante los a√Īos 50, los bailes en lo de Viloria y la asistencia a la helader√≠a artesanal del "Negro" de la Fuente eran los lugares m√°s concurridos, es decir, eran los √ļnicos donde ir a beber un refresco o alguna bebida fuerte.

El bailable de Viloria estaba ubicado en la actual esquina de Independencia y Belgrano. Era una construcción de madera con un patio amplio donde había mesas y la pista de baile y era el lugar ideal para "afilar" que buscaban las jóvenes parejas.

Este poblado que empezaba a crecer y junto a ese crecimiento, las necesidades y requerimiento de esparcimiento, empezaron a formarse los primeros clubes sociales.

Dada la importante poblaci√≥n de origen sirio-liban√©s existente se fund√≥ en 1952 el Club Sirio Argentino. Se encontraba en su actual emplazamiento sobre Avda. San Mart√≠n y eran famosas las fiestas que se hac√≠an el 17 de abril, d√≠a de la Independencia siria. Durante la d√©cada del 60 la Escuela Nacional N¬™ 249 (hoy Frontera N¬™ 6) fue elegida como depositaria de la bandera de esa rep√ļblica y las fiestas en esa fecha adquirieron mayor realce. Asist√≠a toda la comunidad sirio-libanesa y local al patio de la escuela y all√≠ se les deleitaba con danzas t√≠picas y n√ļmeros aleg√≥ricos; el presidente del club dec√≠a un discurso en su idioma que era traducido por otra persona.

Posterior al acto se organizaba una gran comida en el club y finalmente el baile. El 21 de enero de 1954 se funda el club Centro Argentino, también en su actual emplazamiento sobre calle Belgrano. Funcionaba allí un gran depósito de bolachas de caucho que venían desde Bolivia y posteriormente como depósito de madera para su posterior embarque en el ferrocarril. El mismo pertenecía a José Ase.

Sus salones eran de madera donde se jugaba a las cartas y se hacían reuniones sociales. En el salón principal había un enorme cuadro que recordaba la Revolución de Mayo...

As√≠ se convirti√≥ en el principal centro de reuniones. La gente acostumbraba a ir en horas de la siesta a jugar una lobita, una churuca, la generala o el domin√≥. Durante la noche tambi√©n lo hac√≠an pero el juego era m√°s fuerte. Eran famosos los " viernes club" o de solteros ya que se reun√≠an a comer asado y luego se armaban partidas de truco (juego de naipes), p√≥quer y para terminar la noche...pase ingl√©s. Estos √ļltimos se realizaban en un cuartito reservado que se encontraba en el patio y que daba a la cancha de tenis.

Los días domingo eran para la familia, que después de misa se reunían en sus salones o en la vereda y compartían la "picadita". En esos instantes los hombres se olvidaban de jugar.

Eran c√©lebres las fiestas durante los a√Īos 60 que anim√≥ la orquesta de Jorge Arduth. Pero no eran los √ļnicos bailes; hab√≠a otros m√°s populares como los de "La Talita " y los de "Charata".

La Talita, llamada as√≠ porqu√© en al vereda hab√≠a un robusto tala, pertenec√≠a a don Jos√© Romero y se encontraba en las calles G√ľemes y Salta. La pista de Charata del Sr. Rojas se encontraba sobre Avda. San Mar√≠n (hoy Hotel Avenida), era famosa por sus bailes de carnaval. Hab√≠a un gran escenario que ten√≠a como fondo dos mulatas muy voluptuosas bailando en traje de ba√Īo...el resto era todo pista...todo baile.

Estas fiestas eran animadas por orquestas como la del "Negro" Peredo (en realidad era un tr√≠o). Tambi√©n se cruzaba la quebrada internacional hasta San Jos√© de Pocitos para bailar en un peque√Īo bar llamado "Kusicanqui".

Con el correr del tiempo, durante los a√Īos 60 y 70, se fueron abriendo nuevos bailables como el "Recreo La Caba√Īa" de don Palacios, un hombre de nacionalidad boliviana que era empleado de Y.P.F.B. en la delegaci√≥n de Pocitos. Hoy, uno de sus hijos, junto a la "Titina", su madre, es continuador de la actividad aunque los bailes solo se realizan en los carnavales.

Otro bailable popular importante era el de don Eleuterio Moya, ubicado en Villa Las Rosas. Este tuvo una permanencia mayor ya que poseía su propia orquesta: Grupo Sensación y esto, en épocas difíciles hacía más llevadera la recaudación. Este conjunto llegó a grabar un larga duración con el apoyo técnico de Juan Carlos Ayala "Juancarlitos".

A principios de los 70 aparece el primer disc-jockey. Este se instaló en el club Madrejones pero el entusiasmo duró poco. No se estaba acostumbrado a bailar con grabaciones. Por ese entonces eran famosas las orquestas de "Los Fénix", "Oro Negro", "Geminis" y otras de menor importancia.

Durante los a√Īos 80 se incorporaron los "boliches". El primero en su tipo fue "Nero's 2000" que ten√≠a una fachada similar a la del Coliseo Romano y se hallaba en B¬™ YPF sobre calle Las Heras.

Las fiestas c√≠vicas eran un acontecimiento de importancia. Esas fiestas se realizaban en el Paseo G√ľemes debido a que all√≠ se encontraban (y se encuentran) los bustos recordatorios de los Hombres de la Patria. Los desfiles se practicaban sobre calle Belgrano y San Mart√≠n. En 1950 se erigi√≥ el busto del Gral. San Mart√≠n en el lugar donde hoy se encuentra debido a que ese a√Īo se conmemoraba el centenario de su muerte. Los otros se fueron incorporando paulatinamente.

As√≠ lleg√≥ 1962, a√Īo en que se realiz√≥ por primera vez un desfile con escolares ya que para entonces se contaba con tres establecimientos educativos (Esc.Nac. N¬™249, Esc.Pcial. N¬™152 y el colegio secundario). Tras el desfile, la desconcentraci√≥n y el cl√°sico "rancho criollo" atendido por los docentes y los padres de la cooperadora. Ya en la tarde, los juegos en la plazoleta, las carreras de bicicleta y el partido de f√ļtbol organizado para la ocasi√≥n.

Los mayores disfrutaban la noche anterior con el baile de gala en el Centro Argentino o en la Sirio. Lo emocionante de la reunión se producía en la medianoche cuando se entonaban las estrofas del Himno Nacional Argentino y tras los brindis...los acordes del piano de Jorge Arduth hasta la madrugada.

El primer baile oficial aconteció el 25 de mayo de 1952 y se realizó en los salones del F.F.C.C. (donde posteriormente funcionó la aduana). Allí se reunió toda la población. En momentos de la medianoche se entonó el Himno que fue ejecutado en piano por la esposa del comandante de Gendarmería, Sr. Genovese.

Marco legal de apoyo

Jur√≠dicamente, "Pocitos" pertenece en la d√©cada del ‚Äė20 al Departamento Or√°n, seg√ļn lo establecido en la Ley N¬į 853. Si bien se crea el departamento San Mart√≠n, el 29 de julio de 1948, la localidad de Pocitos a√ļn no es declarada municipalidad por no contar con la cantidad de habitantes requerido para ello (2.000 habitantes), dependiendo del Municipio de Aguaray que por Ley N¬į490 del 16 de agosto de 1938 as√≠ se establece durante el gobierno de Luis Patr√≥n Costas. Por Ley N¬į1316, se cambia la designaci√≥n de localidad de Pocitos por localidad de Prof. Salvador Mazza. y reci√©n se convierte en municipio de tercera categor√≠a durante el gobierno del Sr. Oscar Hector Costas, el 20 de septiembre de 1951 al sancionarse la Ley N¬į1359 determin√°ndose los siguientes l√≠mites:

Norte: Rep√ļblica de Bolivia a la altura de los 22¬į Lat Sur
Este: Línea Luque
Sur: Río Caraparí
Oeste: Paraje Macueta

Leyes

Referidas al nombre de la localidad y a la creación del municipio.

Ley n¬į 1359.

El Senado y la C√°mara de Diputados de la provincia de Salta el 07 de septiembre de 1951 sancionan con fuerza de ley:

Art√≠culo 1¬į: Cr√©ase una municipalidad de tercera categor√≠a en la localidad de ‚ÄúProf. Salvador Mazza‚ÄĚ, departamento de San Mart√≠n, con los l√≠mites jurisdiccionales siguientes: Norte: l√≠mite con la frontera de la Rep√ļblica de Bolivia; Sud, R√≠o Carapar√≠; Este, l√≠nea Luque; Oeste, lugar denominado Macueta.

J.ARMANDO CARO (Presidente) SALVADOR MICHEL ORTIZ (Vicepresidente 1¬į en ejercicio)

Rafael Alberto Palacios (Secretario) Alberto A. D√≠az (Secretario) Por tanto: MINISTERIO DE GOBIERNO, JUSTICIA E INSTRUCCI√ďN PUBLICA Salta, setiembre 20 de 1951. T√©ngase por Ley de la Provincia, c√ļmplase, comun√≠quese, publ√≠quese, ins√©rtese en el Registro de Leyes y arch√≠vese. MICHEL ORTIZ Pedro de Marco

Ley n¬į 1316.

Promulgada el 03 de agosto de 1951.

Designaci√≥n de ‚ÄúProfesor Salvador Mazza‚ÄĚ a la localidad de Pocitos. Art√≠culo 1¬į: Des√≠gnase con el nombre de Profesor Salvador Mazza a la localidad de Pocitos, departamento de San Mart√≠n, zona en la que el distinguido hombre de ciencia actuara en sus importantes investigaciones.

Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Legislatura de la provincia de Salta, a los veinte d√≠as del mes de Julio del a√Īo mil novecientos cincuenta y uno.

J.ARMANDO CARO SALVADOR MICHEL ORTIZ Fernando Xamena (Sec. de la C. de Dp.) Alberto A. Díaz (Sec. del Senado)

TRAMITE LEGISLATIVO

SENADO ‚Äď Proyecto de Ley del Se√Īor Senador Mascietti y otros, 22 de septiembre de 1950. Consideraci√≥n y aprobaci√≥n, 30 de septiembre de 1950. CAMARA DE DIPUTADOS ‚Äď Despacho de la Comisi√≥n de Legislaci√≥n General, consideraci√≥n y aprobaci√≥n, con modificaciones, 04 de julio de 1951. SENADO ‚Äď Despacho de Comisi√≥n de Legislaci√≥n, Asuntos Constitucionales y C√≥digos, consideraci√≥n y sanci√≥n, 20 de julio de 1951.

Con esta ley, Profesor Salvador Mazza va a tener intendente designándose para tal cargo a don Ernesto Aparicio. Anteriormente existía comisionados que atendían asuntos de tierras, catastros y demarcaciones como así también registro civil. Algunos de ellos fueron don José de La Fuente y don Juan Franco. En 1973 por Ley 4.816/73 se eleva a segunda categoría a la Municipalidad de Prof. Salvador Mazza sin modificarse sus límites territoriales.

Ley de Primera Categoría.

Durante dos a√Īos el edificio municipal funcion√≥ en diferente lugares por carecer de edificio propio hasta que en 1952 por iniciativa del Sr. Ernesto Aparicio, intendente, manda a construir el edificio en el actual emplazamiento. El mismo se realiz√≥ en estilo ingl√©s, totalmente en madera, era una obra de arte ya que sus paredes y muebles estaban hechos en palo de escoba. El correr del tiempo la fue deteriorando de manera tal que se hizo pr√°cticamente irrecuperable hasta que se decidi√≥ construirla enteramente en material durante la gesti√≥n del intendente Francisco Ib√°√Īez. Anteriormente se hab√≠an realizado construcciones en mamposter√≠a donde funcionaba la oficina del intendente.

Respecto a los partidos políticos, los primeros en instalarse fueron el radical, el Socialista y el Peronista (excepto cuando estuvo proscrito)

Agregar proscripción del peronismo.

Respecto al primero, nos relata don Oscar Rodr√≠guez: "...La U.C.R de Profesor Salvador Mazza es identidad del partido nacional, con 106 a√Īos al servicio del pa√≠s. El Comit√© despu√©s de 1957 toma auge y nos trasladamos a Pocitos, yo presid√≠a el comit√© departamental de la Regi√≥n" Esto ocurri√≥ luego de la reforma de la Constituci√≥n del 57 porque anterior a ella el gobierno de la provincia nominaba a militantes de su partido a intendentes. Ni este partido ni el Justicialista tuvieron sede permanente, solo en tiempo de elecciones alquilaba un local como aun lo hacen para fines propagand√≠sticos y de debate. Los militantes difund√≠an sus ideas visitando casa por casa y en los a√Īos 60 el intendente era vecino y conversaba familiarmente con todos y todos los apoyaban a dirigir el gobierno, discutiendo, recibiendo opiniones, etc... Respecto a las elecciones estas no ten√≠an la cobertura y ni la fuerza de los tiempos presentes, pues los habitantes eran pocos (aproximadamente 2000 en toda la jurisdicci√≥n).

3.- Formación del microcentro comercial

La construcci√≥n del Ferrocarril internacional General Belgrano, iniciada en el a√Īo 42 e inaugurada cuatro a√Īos despu√©s, acentu√≥ el intercambio comercial entre Argentina y Bolivia. Al respecto don Fuad Darrull describe que: "... la estaci√≥n del ferrocarril estaba permanentemente llena de vagones, pues no exist√≠a una ruta asfaltada que transportase la mercader√≠a ya que la actividad comercial era muy fuerte porque ven√≠an de otras latitudes a comerciar y nosotros experiment√°bamos los productos argentinos para vender a Bolivia". Su circulaci√≥n determin√≥ la formaci√≥n del microcentro con criollos e inmigrantes especialmente espa√Īoles y bolivianos y a partir de la d√©cada del 50 sirio-libaneses que radicaron sus almacenes de ramos generales hacia el Este de la Estaci√≥n ferroviaria originando la zona comercial tambi√©n denominada "zona industrial" en la cual no se pod√≠an construir casas de material sino de madera, en funci√≥n de que era considerada zona de Seguridad Nacional. Paralela a ella hacia el Oeste crece desde el punto de vista demogr√°fico lo que actualmente se denomina Pueblo Nuevo de este modo el ferrocarril en forma caprichosa incidi√≥ en la formaci√≥n de las cuadras y en el trazado del pueblo. El ferrocarril mas que unir dividi√≥ a la poblaci√≥n y actualmente lo hace en dos zonas bien diferenciadas y que por una raz√≥n u otra, siempre de car√°cter burocr√°tico no se permiti√≥ atravesar las l√≠neas f√©rreas con calles que permitieran enlazar al resto de la poblaci√≥n con el centro comercial. Actualmente existen dos pasos habilitados: Al norte, en las calles San Mart√≠n y 9 de julio y al Sur San Mart√≠n y Mariscal Santa Cruz.

Una ciudad en crecimiento

Las exigencias de crecer.

El perfil econ√≥mico nos muestra a "Pocitos" como un poblado en constante expansi√≥n que exig√≠a la prestaci√≥n de servicios esenciales. En raz√≥n de esas necesidades la poblaci√≥n vio diversificadas sus actividades diarias. Por ejemplo, el quehacer cotidiano comenz√≥ a matizarse con la asistencia a centros educativos, a la "cancha‚ÄĚ, a reuniones en clubes y casas de familias, bailes populares, etc... Y tambi√©n algunos servicios cambiaron: el mechero cedi√≥ el lugar a la luz el√©ctrica, el aljibe al agua corriente, el curanderismo empez√≥ a compartir la atenci√≥n de los enfermos con la medicina; sin embargo "la quebrada segu√≠a siendo la selva" para los ni√Īos del lugar... El sentimiento de pertenencia de los lugare√Īos, el amor a la tierra, aquello que nos hace sentir que s√≥lo en determinado lugar podemos ser nosotros se corporiza en la zamba a Pocitos, escrita por Manuel Reinaldo de La Fuente en 1970

El cambio no fue dr√°stico ni inmediato sino paulatino, y tampoco fue en lo pol√≠tico, econ√≥mico y social al mismo tiempo. Se dieron en ritmos diferentes a partir de la evoluci√≥n de la actividad comercial basada en productos extrarregionales y no en la materia prima ni en los bienes de consumo y/o consumos locales. El periodo que tomamos para esta etapa parte de mediados de la d√©cada del 40 pues un hecho o un a√Īo no marcan el pasado de una etapa a otra, ya que los cambios se producen como un proceso que se confunde en el entramado de los tiempos.

Las rutas la unen con el país

b) El comercio: eje de la economía local.


Así, tendremos en cuenta para nuestro análisis histórico los siguientes parámetros:

1 Los ciclos económicos en relación con la política nacional e internacional.

2 La globalización como impacto en los distintos ámbitos de la vida cotidiana de la gente.

3 La manifestación de los proyectos políticos.

4 El aporte de la inmigraci√≥n, los criollos y abor√≠genes en la creaci√≥n de mitos, costumbres y creencias que a√ļn perviven.

Con respecto a los ciclos económicos que dieron lugar a la formación de esta población, se pueden distinguir los siguientes:

El ciclo del caucho (1930-1945)

El ciclo de la madera (1940-1970 y 1995 - contin√ļa)

El ciclo del petróleo estatal (1950-1990)

El ciclo del petr√≥leo privatizado (1990- contin√ļa)

El ciclo del comercio (1940- contin√ļa)

Con sus modalidades particulares de circulaci√≥n y de protagonistas, cada ciclo ha influido en el desarrollo urban√≠stico de manera tal que el mismo se ha condicionado fundamentalmente hacia la actividad mercantil y el trazado del pueblo obedeci√≥ √ļnicamente a este fin. Si bien hubo actividades econ√≥micas ‚Äúabrieron rutas y calles‚ÄĚ, las mismas no modificaron el trazado con que inicialmente se ide√≥ esta comunidad. Es de destacar, que muchos de los trazados urbanos de entonces aun permanecen en tanto otros ya desaparecieron y solo quedan vivos en la memoria de sus viejos habitantes.

El caucho inicia el poblamiento

La tierra comienza a tener un valor econ√≥mico al explotarse sus recursos naturales y por su proximidad con la Rep√ļblica de Bolivia lo que permit√≠a un activo comercio. Entonces un servicio de diableros y carreros conocedores de pasos internacionales, recorr√≠an el lugar peri√≥dicamente por la llamada "ruta del diablo" (que corr√≠a paralela a la actual Ruta Nacional N¬į 34) utilizando como posta la "Bajada de Zu√Īiga" que astravesaba la Quebrada de Guandacarenda [Lugar de los zapallos o zapallar en lengua chiriguana] (actual final de la calle Salta), donde descansaban, se abastec√≠an de agua y alimentaban a los animales. Estos participaban del tr√°fico de caucho proveniente del norte Bolivia y el sur de Brasil, en la regi√≥n del Beni y del Matto Grosso con los fines de exportaci√≥n a Europa, v√≠a Buenos Aires. Es necesario acotar que este transporte era sumamente lento desarrollando una velocidad de 3 o 4 km/h y recorriendo una distancia de 15 hasta 40 km seg√ļn el peso. Se calcula que pod√≠an transportar hasta 1,5 tn.[7] Esta actividad se realiz√≥ durante el per√≠odo de entreguerras y finales de la Segunda Guerra Mundial, transform√°ndose en un trabajo pr√°cticamente legal.[8]

Con respecto a su comercio, don Dolores Aguirre, gendarme ya retirado, nos dice que ‚Äú el comercio del caucho no era contrabando para nosotros sino para los bolivianos y su comercio era libre en Argentina‚ÄĚ. Sin embargo, de acuerdo a versiones brindadas por don Fortunato Gorena y do√Īa Dora Farf√°n de Crauzas, ‚Äúel caucho se contrabandeaba por los cerros durante d√≠as en lomo de burro pero su comercio aqu√≠ era legal‚ÄĚ.

El caucho se transportaba en grandes bolas denominadas bolachas, producto de la envoltura que se realizaba del mismo atadas con lianas o bejucos. Esto denotaba la falta de procesamiento ya que si hubiera atravesado por una planta bien establecida, su forma sería rectangular, similar a las balas de algodón. Había establecimientos que guardaban las bolachas de caucho, otros se encargaban del pesaje, otros de su traslado y otros de su comercialización.

De este modo, la comunidad fue creciendo en torno a esta actividad, en la cual estaban involucradas gran parte de la poblaci√≥n y consecuentemente el desarrollo urban√≠stico se realiz√≥ de acuerdo a los requerimientos de esta actividad: grandes galpones y grandes espacios vac√≠os donde se almacenaba la mercanc√≠a y se estacionaban los carros y animales para su posterior transporte. Los transportistas eran denominados ‚Äúdiableros‚ÄĚ por el nombre del tipo de transporte usado por ellos, los ‚Äúdiablos‚ÄĚ que eran grandes carros arrastrados por bueyes. Algunos viejos pobladores sostienen que tal nombre proviene de la ‚Äúruta del diablo‚ÄĚ (actual RN 34) por donde transportaban el caucho.

Paralelo a esta actividad se desarrollaron otras tales como la gastronom√≠a y la venta de forraje. Con respecto a la primera, eran ‚Äúdos o tres comedores donde se serv√≠a comida criolla y se expend√≠an bebidas. El vino ven√≠a entonces en grandes barriles de roble y se beb√≠a con guarapo, tambi√©n hab√≠a chinchibila de naranja o lim√≥n y cerveza negra en porrones. Tambi√©n se beb√≠a el sucumb√© que era una bebida realizada con alcohol, huevo y leche. Era una costumbre boliviana‚ÄĚ.

La venta de forraje, principalmente la alfalfa (‚Äúalfa‚ÄĚ en la jerga de entonces) dur√≥ lo que el tr√°fico del caucho como un emprendimiento m√°s. Algunos intentaron desarrollar su cultivo pero al declinar la actividad cauchera se dedicaron al ma√≠z y al man√≠. Generalmente se la cultivaba en la zona de Campo Dur√°n o se la compraba en Tartagal (proven√≠a del sur de Salta o Santiago del Estero) para ser revendida en la zona o en Bolivia. Esta actividad comenz√≥ a decaer promediando la d√©cada del ‚Äô40 debido a la baja en la demanda (lo que origin√≥ una ca√≠da de precios) gracias a los avances cient√≠ficos en esta materia realizados en Gran Breta√Īa y los Estados Unidos de Am√©rica para sustituir el producto natural por el sint√©tico y tambi√©n por la sobre explotaci√≥n del mismo. Lentamente, la econom√≠a de la poblaci√≥n se fue orientando hacia la explotaci√≥n de la madera y al comercio con Bolivia, que cada vez demandaba m√°s productos alimenticios b√°sicos. De ese modo, los diableros y los carreros, se convirtieron en transportistas de madera, comestibles y otros productos.

La comunidad se afianza con la madra y el ferrocarril

Cuando el ferrocarril desplazó al camino de herradura y al transporte a lomo de mula, el desequilibrio regional que ese cambio trajo consigo en lo que respecta a la producción, a la economía y en lo demográfico, se fue acentuando de tal manera que en el Censo Nacional de Población de 1914, una sola provincia, Santa Fe, tenía más población que las seis del Noroeste reunidas. Y dentro de la región, Tucumán albergaba a la mitad, lo que mostraba a las claras la vitalidad de su crecimiento estimulado por el ferrocarril y el despegue agroindustrial consiguiente.

Desde su arribo a Tucum√°n en 1876 hasta la asunci√≥n de Hip√≥lito Yrigoyen como presidente y representante de una postergada burgues√≠a producto de la inmigraci√≥n europea, la pol√≠tica ferroviaria sigui√≥ beneficiando a la Pampa H√ļmeda y a los polos complementarios de Tucum√°n y Cuyo.

El tendido de los rieles se hac√≠a a ritmos fren√©ticos a fin de ‚Äú...serv√≠a a las necesidades de comunicaci√≥n y transporte de tierras que entraban en producci√≥n y de nuevos pueblos que se forman en Buenos Aires y Santa Fe, especialmente...‚ÄĚ. De este modo, una intrincada red ferroviaria en forma de abanico con base en Buenos Aires se form√≥ obedeciendo a los intereses de la clase terrateniente y agroexportadora y desatendiendo las reales necesidades del ‚Äúnuevo pa√≠s‚ÄĚ quedando muchas regiones fuera del tendido con el consiguiente despoblamiento de dicha regi√≥n por carecer de inter√©s econ√≥mico para los due√Īos de la riqueza. As√≠ ocurri√≥ con Catamarca y Tucum√°n, que gracias al tendido que beneficiaba totalmente a √©sta, provoc√≥ una permanente inmigraci√≥n desde ciudades catamarque√Īas hacia el Jard√≠n de la Rep√ļblica. En otras, el tendido lleg√≥ demasiado tarde, cuando ya su econom√≠a se hallaba en franca decadencia y era muy dif√≠cil recuperarlas como fue el caso de ‚ÄúAndalgal√° y Tinogasta, donde, a la llegada del ferrocarril en 1912, la miner√≠a del cobre hab√≠a muerto y √©sta era la principal fuente de riqueza provincial [...]‚ÄĚ

‚ÄúEl m√°s grave problema del Noroeste era, en ese momento, su comunicaci√≥n con el resto del pa√≠s y con los pa√≠ses vecinos donde estuvieron en el pasado sus mercados tradicionales, Bolivia y Chile. Por ejemplo, el Chaco salte√Īo, de gran valor productivo agropecuario carec√≠a de un medio de transporte moderno para su incorporaci√≥n al mercado nacional.

En consecuencia, en 1918 los diputados por Salta, Agust√≠n Usandivaras y Mois√©s Oliva y los de Tucum√°n, Ernesto Padilla y Miguel Ar√°oz, elevaron un proyecto de ley para construir el ferrocarril de Salta a Chile. Tal iniciativa fue apoyada por el gobernador salte√Īo Joaqu√≠n Castellanos.

Esta obra continuar√≠a la iniciada por el gobierno de Robustiano Patr√≥n Costas (1913-1916) para unir a la Estaci√≥n Met√°n, del Central Norte, con el puerto de Barranqueras (Chaco), ‚Äúque abrir√≠a una puerta a la producci√≥n salte√Īa hacia el r√≠o Paran√°‚ÄĚ[...]

La resurgimiento de una idea que ya ten√≠a bastantes a√Īos (Ley (N¬į 4151/07) fue canalizada por el Poder Ejecutivo enviado al Congreso en marzo de 1920 un nuevo proyecto de ley donde obtuvo media sanci√≥n pero al ser girada a la C√°mara Alta encontr√≥ oposici√≥n como todo proyecto enviado por Yrigoyen [la mayor√≠a del Senado era contrario al presidente].

Ser√° un propio salte√Īo, el senador Linares quien repare en las dificultadas de la obra, cuestion√≥ que el ferrocarril se hiciera en colaboraci√≥n con Chile y se manifest√≥ partidario de ejecutarla mediante concesi√≥n a una compa√Ī√≠a inglesa. Esto determin√≥ que se introdujeran modificaciones que rectificaban el sentido de la iniciativa y as√≠ fue sancionada como ley N¬ļ 11.106 pero fue vetada por el presidente. y decidi√≥, el 12 de marzo de 1921, disponer por decreto la ejecuci√≥n de los trabajos.

El Decreto N2 4008, establec√≠a que la administraci√≥n de Ferrocarriles del Estado quedaba autorizada a iniciar las obras del ramal Rosario de Lerma-Huaytiquina asign√°ndole los recursos necesarios para la primera etapa de 43,520 km (5 millones de pesos).‚ÄĚ [...] No aceptaba resignar la facultad de la Naci√≥n para definir y ejecutar la pol√≠tica ferroviaria toda vez que la ley sancionada subordinaba esta importante materia a la organizaci√≥n de una empresa privada que deb√≠a recibir en propiedad los ramales estatales, m√°s de 6000 kil√≥metros ubicados en el Norte del pa√≠s.

Yrigoyen, en su mensaje al Congreso de 1919 se√Īal√≥ [...] ‚Äúque la red ferroviaria Argentina, con una extensi√≥n total de 35.278 kil√≥metros, donde s√≥lo 6294 pertenec√≠an al Estado, hab√≠a significado una injusticia y una postergaci√≥n para el Norte argentino, beneficiando especialmente a Buenos Aires y al Litoral. La pol√≠tica de las concesiones hab√≠a privilegiado los intereses comerciales de las empresas privadas y no los intereses de la Naci√≥n en su conjunto‚ÄĚ. √Čl se propon√≠a reivindicar el manejo de la pol√≠tica ferroviaria para consolidar la unidad pol√≠tica y social de las distintas regiones que conforman la naci√≥n, mejorar las econom√≠as regionales acortando las distancias de las zonas productoras a los mercados de consumo, reactivar la econom√≠a de zonas marginales a trav√©s de nuevos ramales y lograr que el ferrocarril estatal actuara como regulador del transporte ferroviario. Para concretar esos objetivos design√≥ como administrador de ferrocarriles del Estado a Domingo Fern√°ndez Beschted, autor de los estudios sobre el Trasandino del Norte ordenados 15 a√Īos antes mediante Ley 4693.

El proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso el 3 de marzo de 1920, decía que la construcción del ramal trasandino por Huaytiquina se proponía resolver los siguientes problemas:

  • Las provincias de Salta y Jujuy, situadas a s√≥lo 700 km del Pac√≠fico por la v√≠a de Chile, se ve√≠an obligadas, para exportar su producci√≥n, a recorrer una distancia mucho mayor, 1600 km hasta Buenos Aires, lo cual encarec√≠a notablemente los costos de comercializaci√≥n por el pago de fletes casi prohibitivos creando desventajas notorias para la competencia en el mercado del Litoral.
  • La apertura del canal de Panam√° hab√≠a incrementado la importancia de los puertos y mercados del Pac√≠fico, lo cual no s√≥lo beneficiaba a las provincias del Norte argentino sino que abr√≠a nuevas perspectivas para el comercio continental.
  • La construcci√≥n del ferrocarril desde Rosario de Lerma hasta Huaytiquina para salir al puerto de Antofagasta (Chile) permitir√≠a la recuperaci√≥n de un mercado tradicional del Norte argentino, y deb√≠a complementarse con otros ramales que se hallaban en ejecuci√≥n, Formosa-Embarcaci√≥n y Barranqueras-Met√°n. Esto significar√≠a dar nacimiento a un ferrocarril intercontinental que unir√° el Atl√°ntico con el Pac√≠fico y materializar√° la integraci√≥n federal de dos regiones argentinas: el Norte y el Nordeste, ubicada √©sta sobre los r√≠os Paraguay y Paran√°.

4) El ramal de Embarcación debía perfeccionarse llevando esa línea férrea hasta Yacuiba (Bolivia) con lo cual los Ferrocarriles del Estado contribuirían de manera efectiva a la integración continental. Ese había sido el pensamiento de los dos libertadores de América: San Martín y Bolívar.

De esa manera se puso en marcha el proyecto. El propio Yrigoyen se ufan√≥ tiempo despu√©s de la importancia de este emprendimiento: ‚Äú√önica obra de esa trascendencia hecha sin empr√©stito y sin necesidad de traer t√©cnicos extranjeros... que demuestran la capacidad y potencialidad del pa√≠s para realizarse en actitudes infinitamente superiores al pasado, de todo lo que estuve siempre convencido‚ÄĚ.[cita requerida]

Los juicios m√°s elogiosos vinieron de Chile. El presidente Arturo Alessandri se hizo eco del sentimiento de su pueblo expresando en su mensaje al Congreso de 1922 su total conformidad con las obras, la importancia que revest√≠an como s√≠mbolo de uni√≥n de dos pa√≠ses hermanos y las rec√≠procas ventajas econ√≥micas que traer√≠a apareada la construcci√≥n del Trasandino del Norte. A trav√©s de ese ferrocarril la Argentina pod√≠a abastecer a Chile de productos vitales para una regi√≥n esencialmente minera: ganado en pie, carnes enfriadas, cereales, frutas, hortalizas: las ciudades norte√Īas del pa√≠s trasandino pod√≠an ofrecer en intercambio cobre electrol√≠tico, azufre refinado, salitre, yodo, pescado fresco y en conserva, material refractario, art√≠culos de loza y productos medicinales.‚ÄĚ[9]

No sólo eso, también se abrió una nueva puerta para las provincias mediterráneas del NOA, la del Pacífico, lo que permitía abrirse a nuevos mercados y a otros no tradicionales, además de recuperar los habituales mercados de Chile y Bolivia.

Esta obra se complementó con el Trasandino con Chile, que incluía también al ramal de Neuquén a Chile por Lonquimay, mediante un acuerdo firmado en 1922 donde se fijaban las tarifas para el tráfico de mercaderías y los productos que comprendería ese comercio bilateral.

El proyecto inicial que ten√≠a como estaci√≥n de enlace a Huaytiquina fue modificado para establecer el punto fronterizo en Socompa, pero en el lenguaje popular fue llamado siempre el ferrocarril de Huaytiquina. 21 t√ļneles, 31 puentes de acero, 13 viaductos con 1270 metros de desarrollo y 7 cobertizos,[cita requerida] sumados a las obras de defensa y alcantarillas dan una idea de la magnitud de esta obra, la m√°s importante de la ingenier√≠a ferroviaria argentina. Ella tuvo continuidad durante los gobiernos radicales hasta 1930, en que fueron suspendidas por las administraciones nacidas del golpe de Estado del 3 de septiembre.[cita requerida]

La pol√≠tica ferroviaria de la restauraci√≥n conservadora no le asignaba prioridad. Al comenzar el gobierno peronista las obras fueron reflotadas hasta su conclusi√≥n con el nuevo trazado por Socompa. El 20 de febrero de 1948 el ramal fue oficialmente inaugurado con asistencia del ministro de Obras P√ļblicas de la Naci√≥n, general Juan Pistarini, del gobernador de Salta Dr. Lucio Alfredo Cornejo y el alcalde de Antofagasta, Sr. Juan de Dios Carmona."

En la actualidad los gobiernos del NOA contin√ļan con esa pol√≠tica de apertura hacia el Pac√≠fico. As√≠ lo demuestran los pasos abiertos en San Francisco, Sico y Jama, que permiten el comercio de productos tradicionales del NOA, con pa√≠ses de Oriente.

La construcci√≥n del ramal C14 desde Tucum√°n a Embarcaci√≥n y desde √©sta hacia Formosa y a Yacuiba, gran parte del Chaco Salte√Īo se integr√≥ de manera definitiva aunque muy precaria, con el resto del pa√≠s.

En su discurso del 8/5/1902, al Congreso de la Naci√≥n, el presidente Julio Argentino Roca expres√≥ la necesidad de que sea el Estado quien no s√≥lo explote los ferrocarriles, sino tambi√©n se encargue de las tarifas a pesar de que las mismas eran impuestas por las empresas particulares perjudicando notablemente a las provincias del interior. Le daba as√≠ la raz√≥n a la ley sancionada en 1900 por la cual la administraci√≥n y explotaci√≥n eran sometidas al Ministerio de Obras P√ļblicas. A pesar de ello, la ley que autorizaba la creaci√≥n del ferrocarril hasta Bolivia se hiciera por medio de capitales privados a cuenta de la Naci√≥n.

Esta obra reci√©n pudo ser concretada en 1944, cre√°ndose a los fines una Comisi√≥n Mixta Argentino ‚Äď Boliviana para llevarla a cabo.

En la década del ’20 el ferrocarril llega hasta Aguaray primero como tren de carga y luego como tren de pasajeros generando lo que siempre ocurrió: sirve a asiento a nuevas poblaciones pero a la vez hace desaparecer otras como es el caso de Campo Durán y cuando el tendido ferrovial llegó hasta Pocitos, empezó a decaer Tobantirenda.

La vuelta de la oligarqu√≠a agroexportadora hab√≠a puesto los ojos nuevamente en el puerto para las exportaciones de carnes y cereales a Europa, de tal forma que los proyectos encarados que beneficiasen al interior fueron postergados. Finalmente, a finales de la d√©cada del 30 y principios de la del 40, se vio concretado el sue√Īo del ferrocarril.

Las estaciones de Piquirenda, Aguaray y Tobantirenda ya estaban construidas como así también el puente carretero sobre el río Caraparí. En esta obra trabajó una cuadrilla de más de 60 operarios. Otras cuadrillas realizaban tareas de desmonte, preparación del terreno, tendido de vías, construcción de alcantarillas, etc.

Para la construcci√≥n del puente se tra√≠a la piedra desde la bomba de agua del Carapar√≠ mediante una red de v√≠a angosta que se portaban en carretones de hierro; las piedras eran labradas por seis picapedreros que a la vez eran alba√Īiles y dirigentes de la ubicaci√≥n de las piedras en la estructura. Tambi√©n hab√≠a una m√°quina trituradora de piedras para ripio grueso y fino. Los durmientes se tra√≠an de Santiago del Estero‚ÄĚ.

Paralela a las vías ferroviarias, Vialidad Nacional licita la construcción de la ruta 34 ya que ésta llegaba hasta Pichanal con un hermoso asfalto.

Desde all√≠, en la d√©cada del ‚Äė30 todav√≠a se hac√≠a presente el martirio para los camioneros y viajeros, sobre todo en tiempo de lluvias donde no podr√≠an atravesar arroyos y r√≠os crecidos. Vialidad Nacional licita la construcci√≥n de la ruta 34 adjudicando a la Empresa Vicente Robles S.A. con un monto de $150.000.000‚ÄĚ.[10]

Para concretar el anhelo de llegar con el tendido ferroviario hasta Santa Cruz de la Sierra, se crea un organismo binacional argentino ‚Äď boliviano denominado ‚ÄúComisi√≥n Mixta‚ÄĚ cuya sede administrativa se encontraba en Yacuiba y que perdur√≥ hasta el 13 de diciembre de 1989.

En ella trabajaron ingenieros, t√©cnicos y pol√≠ticos que dise√Īaron el tendido ferroviario ‚Äúen virtud de un acuerdo celebrado entre los gobiernos de Argentina y Bolivia el 10 de febrero de 1941, sobre vinculaci√≥n ferroviaria y cuyos or√≠genes anteriores se remontan a los tratados de 1894 y 1906, este √ļltimo conocido como Rodr√≠guez Larreta - Guachalla, pasando por numerosos tramites de intenci√≥n que determinaron una convenci√≥n preliminar ferroviaria encomend√°ndose a ferrocarriles Argentinos practicar los estudios del trazados de l√≠neas desde Embarcaci√≥n‚ÄĚ.[11]

Los trabajos se iniciaron en 1944 bajo la dirección de los ingenieros Mora (Arg.) y Quesada (Bol.) en un primer tramo que uniría las poblaciones de Yacuiba y Villa Montes.

Placa que se halla en la Estaci√≥n de Trenes ‚ÄúPocitos‚ÄĚ.

El d√≠a 30 de mayo de 1944 se inicia la construcci√≥n de este ferrocarril en Pocitos, Rep√ļblica Argentina. El d√≠a 9 de julio de mismo a√Īo, aniversario de la Independencia argentina, los rieles llegaron a la frontera de la Rep√ļblica de Bolivia como nuevo y efectivo v√≠nculo que reafirma la tradicional confraternidad entre los gobiernos de los pueblos de ambas naciones y acrecentar√° su intercambio cultural y comercial.

Se requería de mucha mano de obra que alguna manera aumentaba el presupuesto. Muchos collas se integraron al trabajo debido a que las minas del altiplano se cerraron como consecuencia de la retracción de los mercados compradores de los minerales bolivianos, además de la estatización de otras en función de la política estatizante del presidente Paz Estensoro, quedando debilitada la economía nacional a pesar de los esfuerzos realizados.

Muchos fueron los obstáculos que debió sortear esta empresa: lluvias torrenciales en verano, calor agobiante, suelos arenosos y poco sólidos. Pero el escollo más fuerte fue el de atravesar el río Pilcomayo, en las cercanías de Villa Montes.

En septiembre de 1947 se concreta la conexi√≥n con el vecino pa√≠s con la inauguraci√≥n del Ferrocarril Gral. Belgrano, proyecto sostenido por la Comisi√≥n Mixta desde a√Īos antes, en un acuerdo en 1943 entre los presidentes Castillo y Pe√Īaranda, de Argentina y Bolivia, respectivamente.

Inauguran la primera l√≠nea de transporte de pasajeros con paso hacia Bolivia Juan Domingo Per√≥n como presidente de la Naci√≥n, acompa√Īado de su esposa, Eva Duarte de Per√≥n.

La delicada situaci√≥n econ√≥mica por la que atraviesa la Comisi√≥n Mixta consecuente de la econom√≠a argentina en el a√Īo 1955, oblig√≥ al ingeniero Mora a enviar nota al Ministro de Transporte de la Argentina, haci√©ndole conocer el estado en que se encontraba la instituci√≥n, teniendo en cuenta que deb√≠a afrontar el pago a 1700 obreros a los que se les adeudaba por m√°s de tres meses de sueldo.

Presenta la renuncia pero Perón no la acepta, autorizando a la vez girar los fondos reclamados inmediatamente.

El 19 de diciembre de 1957 los Presidentes de Argentina, Gral. Pedro Eugenio Aramburu, y de Bolivia, Dr. Hern√°n Siles Suazo inauguran la l√≠nea ferroviaria, entreg√°ndose a la vez medallas de oro y plata a personas que tuvieron un desempe√Īo importante en esta labor internacional.

La llegada del ferrocarril a la zona signific√≥ el avance de poblaciones hacia la frontera en busca de recursos forestales, impulsados por compa√Ī√≠as como La Forestal, dando lugar a la formaci√≥n de poblaciones como Tartagal, Aguaray y Prof. Salvador Mazza y la desaparici√≥n de otras (forzadas por no pasar el ramal por ellas) tal es el caso de Campo Dur√°n.

En esos momentos, la principal actividad era la agroganadera y se realizaba a muy baja escala. El principal comprador de ganado y mercaderías en general era Yacuiba. Lo demás se colocaba en Embarcación u Orán. Generalmente se producía para el consumo del criollo afincado en la zona.

Corr√≠a la d√©cada del 30 y la explotaci√≥n de madera comenz√≥ a ser la actividad b√°sica de la econom√≠a de la zona. Tartagal era uno de los principales compradores y las especies m√°s buscadas como quebracho, quina, cebil, palo blanco y lapacho eran extra√≠das del "Rosedal" (hoy YPF). La madera llegaba desde la localidad hasta Tartagal que era el fin del ramal ferroviario ‚ÄúGral. Belgrano‚ÄĚ.

Este producto ten√≠a como destino final el sur del pa√≠s, como complemento de la explotaci√≥n forestal en la zona del monte santafesino y chaque√Īo, lugar de emplazamientos de obrajes ingleses como ‚ÄúLa Forestal‚ÄĚ. Se destinaban a la construcci√≥n de viviendas y muebler√≠as; el ferrocarril era un gran consumidor, pues requer√≠a quebracho para sus durmientes. En raz√≥n de ello se instalan en las tierras aleda√Īas al ferrocarril los primeros aserraderos. Don Ernesto Aparicio fue el due√Īo del primer aserradero de Salvador Mazza dedic√°ndose posteriormente a esta actividad don Oscar Rodr√≠guez y don Octaviano Barroso.

El trabajo en los obrajes era muy sacrificado. Se instalaron en ese lugar indios de Aguaray, Campo Durán y Caraparí como mano de obra barata...como este lugar " era de mucho trabajo", toma nombre de <El Obraje>... allí se trozaba la madera y almacenaba durante la época de lluvia, pues en verano era imposible transitar las picadas por el barro".

La explotación forestal

Los obrajes.

Ll√°mase obraje, un establecimiento destinado al corte y labranza de maderas, en bosques donde reina la penumbra eterna. Mereciendo atenci√≥n esta faena que, por el momento, constituye la √ļnica industria del chaco, examinaremos de paso lo ella significa. El personal del obraje se compone de un capataz de maderas y otro de carros y peones. La peonada se divide en tres categor√≠as: picadores, labradores y carreros. Al internarse el capataz en el monte, va se√Īalando con un machete los √°rboles que deben ser tumbados, lo que practica el picador con el hacha. Tras √©ste sigue el labrador que, a hilo y tiza cuadra la viga hasta dejarla derecha como una regla, operaci√≥n que requiere destreza puesto que al menor descuido puede llevarse el pie derecho del hombre. Llamase varadero la picada abierta a fuerza de hacha y machete para que penetre el carro a retirar los palos y empostarlos o apilarlos en la ceja del monte o puertos de planchada. Aquel, que de ordinario es arrastrado por dos yuntas de bueyes, consta de dos ruedas, eje y p√©rtiga, al que se enganchan las vigas por medio de cadenas pasadas por la parte de abajo, para facilitar y equilibrar la carga, empinando el p√©rtigo y luego la culata. El conjunto del carro se denomina alzaprima. [...] En algunos obrajes existe un peque√Īo dep√≥sito de art√≠culos de tienda, almac√©n y ferreter√≠a, que se expenden, para descontarse del jornal, con el recargo imaginable, haciendo disminuya √©ste considerablemente por el consumo, en especial, de lienzo, zaraza y vicios que con un valor y resignaci√≥n ejemplar comparte aquella vida de penalidades en el ranchito de totora o bajo el humilde mosquitero. La mujer es all√≠ el √ļnico consuelo del infeliz pe√≥n obrajero, expuesto a la intemperie, a los reptiles, las fieras y a los indios, porque trabaja casi desnudo, en lo m√°s apartado de la selva, sin otra compa√Ī√≠a que sus perros (obligados a mantenerse con las alima√Īas que se procuran) y un fusil viejo para mariscar los domingos o defender su m√≠sera existencia [...].[12]

Este relato, si bien no corresponde a lo que en nuestra zona ocurría, refleja de una manera u otra, el modo de vida y la organización de los obrajes madereros.

El petróleo

El petróleo en Salta (1880 -1930).

El primer gobierno radical en la Provincia de Salta, luego de la intervenci√≥n nacional a la administraci√≥n de Abraham Cornejo (1916- 1918) recae en manos del Dr. Joaqu√≠n Castellanos (1919 - 1921). Combatiente fogoso, hab√≠a participado en la Revoluci√≥n del 90 y nunca dejar√° de vanagloriarse por ello. All√≠ estrech√≥ amistad con los viejos l√≠deres que encabezaron el movimiento del Front√≥n Florida contra Ju√°rez Celman. Dentro del mismo, tuvo cierta relevancia, pues dirig√≠a la publicaci√≥n del movimiento ‚ÄúEl Argentino‚ÄĚ.

Recordar√° al mitrismo como ejemplo de partido apost√≥lico. Pose√≠do de las ideas del positivismo y el evolucionismo, te√Īir√° sus escritos con los problemas biol√≥gicos y raciales. Su radicalismo devendr√° m√°s tarde en antipersonalismo, y atacara con denuedo a Yrigoyen. Su personalidad se completa con el talento literario que le hizo ganar lauros en diversos cert√°menes desde su juventud Su irreligiosidad declarada proven√≠a de sus pr√°cticas mas√≥nicas, llegando a ser presidente del Primer Congreso de Estudios Mas√≥nicos.

Este gobernador fue un convencido demoliberal de la √©poca, quien cre√≠a efectivamente en el equilibrio que deber√≠a existir entre los derechos del individuo y los derechos de la comunidad. Caracteriza correctamente Castellanos la sociedad regional cuando afirma que ‚Äúen Salta y Jujuy quedan rincones de vida colonial y grotescos reductos del virreinato, cuyos sostenedores y beneficiarios se defienden a la desesperada tras los fosos de una vetusta fortaleza pol√≠tica, sostiene sin embargo a causa de la benignidad y contemporizaciones de los que representan y dirigen las fuerzas colectivas‚ÄĚ.

Analiza la condici√≥n de vida del pe√≥n de campo de Salta y la regi√≥n equipar√°ndolo con el siervo de la gleba del sistema feudal, siendo un critico de la elite desde la perspectiva pol√≠tica, social y econ√≥mica y sobre todo en el aspecto cultural - educativo, donde remarca la negativa de los grandes propietarios de la tierra para construir escuelas dentro de su territorio Seg√ļn Caro Figueroa, todas las debilidades del radicalismo provienen sin duda de su origen precapitalista, de ser la encarnaci√≥n de un proyecto de nacionalismo agrario defensivo; y que su cuestionamiento al r√©gimen llegaba a un tope fijado por el cuestionamiento de la renta en lo que hace a su reparto pero no a su fundamento mismo. Con lo cual la renta olig√°rquica se redistribu√≠a entre los sectores sociales que buscaban un lugar bajo el sol‚ÄĚ.

Durante el gobierno de Castellanos se organizaron las funciones del Archivo Hist√≥rico de la Provincia por decreto N¬į 651 del 15 de enero de 1920, a fin de preservar el patrimonio documental de Salta, procediendo a su conservaci√≥n y ordenamiento en los repositorios a tal fin. Se sentaron las bases para la Escuela de Manualidades y el 29 de octubre de 1920 se fund√≥ la Biblioteca Provincial Dr. Victorino de la Plaza.

Al respecto, Cadena de Hessling, sostiene que ¬ęen junio de 1921 se cre√≥ el Departamento Provincial de Trabajo y se dict√≥ la ley N¬į1031 de Protecci√≥n al Trabajo en la que entre otras disposiciones se encontraba la referente al pago de salarios que debe hacerse en moneda corriente y no en vales, bonos, fichas, etc. como se acostumbraba. Este hecho que condicionaba la libertad de los trabajadores y los sum√≠a en una suerte de situaci√≥n esclavista‚ÄĚ. [...] ‚ÄúTambi√©n se prohibi√≥ a los patrones sustraer de la escuela a los hijos de los peones para ocuparlos en tareas menores y se estableci√≥ la libertad de venta de las cosechas al mejor postor. Se ampli√≥, por otra parte, la ley Nacional de Accidentes de Trabajo con disposiciones acordes al √°mbito local‚ÄĚ. [...] ‚ÄúLa ley 1.031 se la conoce como Ley G√ľemes por haberse dictado en el mes de Junio, mes del aniversario de la muerte del General. Esta y otras leyes sociales trajeron como consecuencia la oposici√≥n de los sectores patronales y conservadores que se sent√≠an afectados por estas medidas de avanzada legislaci√≥n obrera‚ÄĚ.

En octubre de 1921 se produce la ca√≠da de Castellanos como desenlace de un juicio pol√≠tico en su contra perge√Īado por una coalici√≥n de elementos opositores tanto conservadores como radicales quienes consiguieron bloquear la mayor√≠a de los proyectos legislativos del gobernador acelerando a√ļn m√°s su ca√≠da la ruptura con el Presidente Yrigoyen, a partir de su decisi√≥n de no apoyar las posturas "personalistas¬Ľ del primer mandatario, acerc√°ndose con el tiempo al entorno del alvearismo durante el periodo 1922 - 1928. Luego de la ca√≠da, tuvo que huir de la provincia vestido de sacerdote.

Desde la √©poca colonial, y en la zona que comprende el actual territorio argentino, se conoc√≠a la existencia de petr√≥leo, pero reci√©n a partir de la segunda mitad del S. XIX aparecen los primeros intentos para proceder a su explotaci√≥n. Los or√≠genes de nuestra industria petrolera son, pues, relativamente tempranos. En 1865, esto es, a s√≥lo seis a√Īos de la perforaci√≥n del primer pozo de petr√≥leo en Pensilvania (EE.UU.), se constitu√≠a en el norte argentino la Compa√Ī√≠a Juje√Īa de Keros√©n, primera de tal g√©nero en nuestro pa√≠s.

La sociedad entre los se√Īores Altgelt y M√©ndez intenta explotar dep√≥sitos de hidrocarburos en la Provincia de Salta y Jujuy (6). En 1907 a partir de una intensa b√ļsqueda de napas de agua en la Patagonia se produce el descubrimiento de petr√≥leo en Comodoro Rivadavia con maquinarias. El historiador Rumbo dice que ‚Äúal no prever el C√≥digo de Minas, la existencia de la riqueza subyacente de los hidrocarburos, necesariamente perturbar√≠a por muchos a√Īos el desarrollo de la nueva industria, sometida a los vaivenes cambiantes de las interpretaciones y de los intereses contradictorios. Los art√≠culos 7 y 9 sientan principios generales sobre la propiedad y la disposici√≥n de las minas dentro de la m√°s pura concepci√≥n liberal en franca contraposici√≥n de las mejores tradiciones del derecho colonial hisp√°nico.

Art√≠culo 7 - Las minas son bienes privados de la Naci√≥n, o de las provincias seg√ļn el territorio en que se encuentren. Art√≠culo 9 - El Estado no puede explotar ni disponer de las minas, sino en los casos expresados en la presente ley. ¬ę Al apartarse el codificador del derecho hist√≥rico en sus m√°s puras tradiciones, de que las minas pertenec√≠an a la Naci√≥n debilit√≥ al poder pol√≠tico y al pluralizar la propiedad del subsuelo, posibilit√≥ un desarrollo futuro inorg√°nico, de enfrentamiento de un poder econ√≥mico concentrado, a un poder pol√≠tico pluralizado.

Tales hab√≠an sido los antecedentes hist√≥ricos de la Argentina en donde se ratifica el dominio de la Naci√≥n: La Asamblea General Constituyente de 1813 y el Reglamento Provisional de 1817. Al descubrirse el petr√≥leo por el Estado en un territorio nacional bajo su jurisdicci√≥n, no hubo conflicto alguno en cuanto al art√≠culo 7 empero, s√≠ lo hubo en lo que hace a su gesti√≥n directa, pues le estaba prohibido disponer de las minas por el art√≠culo 9 del c√≥digo. Durante muchos a√Īos los yacimientos carbon√≠feros del sur de Gales (Gran Breta√Īa) fueron los que abastecieron de materia prima energ√©tica a la econom√≠a argentina hasta antes de la Primera Guerra Mundial; este aprovisionamiento barato y estable hizo que el gobierno nacional no tomara ninguna medida para explotar los recursos del carb√≥n en el sur del pa√≠s. S√≥lo se consum√≠a un 5% de energ√≠a derivada del petr√≥leo un poco antes del Primer Conflicto Mundial (1914-1918)

En el a√Īo 1911 aparece una Compa√Ī√≠a petrolera de E.E.U.U., subsidiaria de la Standard O√≠l de Nueva Jersey, denominada West India O√≠l Company (WICO) que ingresa en el negocio de la refinaci√≥n petrolera argentina adquiriendo el control de la Compa√Ī√≠a Nacional de Petr√≥leos Ltda. (CNP) que respond√≠a a capitales nativos. Hacia 1917 la WlCO (por medio de la CNP)g lleg√≥ a proporcionar el 95% del kerosene y el 80% de la gasolina argentina.

Una vez que la acci√≥n oficial permiti√≥ advertir la importancia del petr√≥leo patag√≥nico, la iniciativa privada decidi√≥ organizar las primeras compa√Ī√≠as en Comodoro Rivadavia. Hasta 1916, empero, s√≥lo fluye petr√≥leo de los pozos fiscales. A partir de ese a√Īo, dos compa√Ī√≠as, la Astra y la Compa√Ī√≠a Argentina de Comodoro Rivadavia, inician la extracci√≥n particular en el √°rea. Sin embargo, hasta la finalizaci√≥n de la Primera Guerra Mundial, el hecho dominante en la actividad desarrollada por el sector privado no es la exploraci√≥n y explotaci√≥n sino el acaparamiento con fines puramente especulativos, seg√ļn lo denunci√≥ el ingeniero Huergo en un c√©lebre informe. Esta fue la primera penetraci√≥n del capital norteamericano relacionado con la refinaci√≥n, distribuci√≥n y venta del petr√≥leo, pero a fines de la Primera Guerra Mundial sus compa√Ī√≠as petroleras manifiestan de manera acabada el inter√©s por conseguir y explotar concesiones sobre arcas petrol√≠feras en nuestro pa√≠s.

Para Mayo, Andino y Garc√≠a Molina ‚Äúla Guerra Mundial trajo aparejada, en el orden local, la escasez y carest√≠a del carb√≥n importado, combustible por excelencia de nuestras industrias y ferrocarriles, incrementando el uso de le√Īa y petr√≥leo argentinos como recursos energ√©ticos subsidiarios. A fines del Primer Conflicto Mundial se va a producir la entrada masiva de los capitales extranjeros en nuestro pa√≠s donde aparecen nuevos consorcios internacionales como la Royal Dutch, Shell, la Anglo - Persian y otras compa√Ī√≠as europeas dispuestas a competir con las inversiones norteamericanas. En Salta, la existencia de petr√≥leo es conocida desde tiempos remotos y desde la concesi√≥n en 1882 a los Sres. Altgelt y M√©ndez le corresponde luego al Sr. Francisco Tobar ser el iniciador de la primera explotaci√≥n de petr√≥leo en la Provincia en 1908. ‚ÄúPor decreto del 3 de octubre de 1911, el gobernador, don Avelino Figueroa dispuso suspender la admisi√≥n de solicitudes de cateos de petr√≥leo, estableciendo las primeras reservas provinciales. Quedan de esta suerte bajo protecci√≥n una superficie de 460.000 ha...‚ÄĚ

En 1918 el gobernador Abraham Cornejo ‚Äúdeja sin efecto el decreto de reservas de su predecesor don Avelino Figueroa‚ÄĚ [...] ‚Äúy ofrecer nuevas oportunidades al capital particular‚ÄĚ. [...]‚ÄúConsecuente con esta disposici√≥n de gobierno de abril de 1918, las empresas particulares inician sus pedimentos de cateos y entre ellas la Standard O√≠l es la que acredita la mayor diligencia minera en intensa actividad exploradora. La misma empresa hace acto de presencia en el sur de Bolivia, casi simult√°neamente con sus pedimentos en Salta. En 1920, sus equipos de ge√≥logos e ingenieros obtienen de Bolivia concesiones que suman 1.000.000 de ha en la zona m√°s presuntamente petrol√≠fera del pa√≠s y de alto inter√©s geol√≥gico‚ÄĚ

El Presidente Yrigoyen a partir de junio de 1922 inici√≥ una pol√≠tica de reorganizaci√≥n administrativa con respecto a la industria petrolera del Estado. El mandatario tom√≥ en cuenta, que a partir del fin de la Primera Guerra Mundial y luego del tratado de Versalles de 1.919, las potencias vencedoras intensificaron la lucha geopol√≠tica para la dominaci√≥n de los recursos de hidrocarburos en casi todo el mundo, esta ‚Äúcompetencia‚ÄĚ que no era tal, sino que se trataba de la monopolizaci√≥n por los grupos europeos (Royal, Deutch-Shell) del petr√≥leo del golfo P√©rsico y de la poderosa compa√Ī√≠a Standard O√≠l de Norteam√©rica que pretend√≠a el petr√≥leo de Am√©rica Latina; ante esta situaci√≥n el radicalismo suprimi√≥ la Direcci√≥n General de Explotaci√≥n del Petr√≥leo de Comodoro Rivadavia, cre√°ndose en su lugar la Direcci√≥n General de Yacimientos Petrol√≠feros Fiscales, haci√©ndose cargo de la industria petrolera estatal.

La etapa del alvearismo (1922 - 1928) genera una nueva din√°mica de desarrollo para Y.P.F. quedando como director de la compa√Ī√≠a el entonces coronel (despu√©s general) Enrique Mosconi perteneciente a un grupo de oficiales del Ej√©rcito que comenzaron a influenciar pol√≠ticamente por la industrializaci√≥n de la Argentina.

‚ÄúEn resumen: los temas b√°sicos del nacionalismo econ√≥mico argentino, incluyendo la industrializaci√≥n, la autosuficiencia econ√≥mica, la hostilidad al capital extranjero y la necesidad de la presencia de un Estado activo en la promoci√≥n de la empresa p√ļblica, aparecen en el ej√©rcito argentino durante la d√©cada de postguerra. En lugar de una econom√≠a dominada por el tradicional comercio agr√≠cola de exportaci√≥n, que condenar√≠a a la Argentina a un rango inferior entre los pa√≠ses, los representantes del nacionalismo econ√≥mico del ej√©rcito quer√≠an una naci√≥n industrializada, militarmente poderosa, cuya fuerza econ√≥mica pudiera basarse en la explotaci√≥n de sus recursos minerales y energ√©ticos, en su mayor parte aun intactos‚ÄĚ. Los representantes del nacionalismo econ√≥mico del ej√©rcito argentino estuvieron antes que el nacionalismo de derecha de Lugones, y fueron m√°s capaces y pragm√°ticos en sus concepciones que la ideolog√≠a de una parte de la elite impregnada de una visi√≥n fascistoide y europeizante de la realidad nacional. ‚ÄúLos trabajos cumplidos en los departamentos de Anta, Or√°n y Met√°n, ratificaban la existencia de afloramientos superficiales y de esquistos bituminosos por los estudios geol√≥gicos cumplidos por la Naci√≥n. El gobierno de Salta, ante el peligro del nacimiento de derechos nuevos con esp√≠ritu acaparador y sin prop√≥sitos de trabajo efectivo, se vio nuevamente abocado a la necesidad de imponer un nuevo ordenamiento minero. Ante un ofrecimiento de la Standard O√≠l de un 10% de regal√≠as sobre el petr√≥leo que se obtuviera a cambio de una concesi√≥n de 20 a√Īos de 90.000 ha de tierras fiscales, el gobernador don Adolfo G√ľemes por decreto N¬į 246 del 12 de diciembre de 1924 declara suspendida por cinco a√Īos la admisi√≥n de solicitudes de cateos para petr√≥leo y dem√°s hidrocarburos fluidos. Delimita una extensa zona dentro del territorio de la provincia declar√°ndola como RESERVA PROVINCIAL...‚ÄĚ, acto √©ste que es corroborado por el presidente. ‚ÄúEl gobernador don Adolfo G√ľemes, en pleno acuerdo con el presidente de la Rep√ļblica Marcelo T. De Alvear fija para la provincia de Salta, id√©ntica pol√≠tica que la de la Naci√≥n‚ÄĚ. ‚ÄúLa nueva reserva cubre una extensi√≥n de 9.000.000 de hect√°reas. El decreto reglamentario de la tramitaci√≥n de solicitudes mineras est√° informado del mismo esp√≠ritu del decreto de la Naci√≥n del 10 de enero de 1924...‚ÄĚ Sin embargo estas medidas tomadas dentro del marco pol√≠tico de la Provincia de Salta tendr√° efectos de una corta duraci√≥n coyuntural.

En 1925 le sucede al radical G√ľemes el gobernador conservador Joaqu√≠n Corbal√°n (1925 - 1928), cambiando sustancialmente la situaci√≥n en materia petrolera. Este hombre junto a uno de sus ministros, el Dr. Alberto Rovaletti favorecer√°n notoriamente los intereses de la Standard O√≠l con la sanci√≥n del decreto N¬į 3036 del 12/12/25 por el cual se le otorgaban permisos especiales de explotaci√≥n de √°reas petroleras que generar√° un duro enfrentamiento con el presidente de YPF, el Gral. Enrique Mosconi, y que a la postre, terminar√° con la enajenaci√≥n de la explotaci√≥n petrolera y en el √°mbito pol√≠tico con la ca√≠da del Presidente Hip√≥lito Yrigoyen.

‚ÄúHombre de la oligarqu√≠a lugare√Īa, el nuevo mandatario reinici√≥ la pol√≠tica de concesiones: entreg√≥ m√°s de 30 a testaferros de la Standard y se neg√≥ a rechazar un convenio propuesto por Y.P.F., al aducir que no era persona jur√≠dica y el Estado no pod√≠a explotar pertenencias mineras, seg√ļn el C√≥digo de Minas. Se sac√≥ a relucir el federalismo, pues se acusaba al centralismo porte√Īo de querer apropiarse del oro negro provinciano, mientras que se otorgaban gracias a la Standard a cambio de √≠nfimas regal√≠as. El dominio de la empresa norteamericana era tan visible, que el diputado nacional yrigoyenista Jorge Paul Rodr√≠guez lleg√≥ a denunciar en la C√°mara los carteles pegados en pueblos del interior salte√Īo el a√Īo 1.926 por la Standard O√≠l, que ofrec√≠a $ 5,000 por cabeza, vivos o muertos a quienes entregaran los culpables del asesinato de tres empleados de la compa√Ī√≠a, en un hecho criminal com√ļn‚ÄĚ.

Para las compa√Ī√≠as brit√°nicas era imperioso detener el avance y la penetraci√≥n norteamericana en el norte argentino, ya que ten√≠an informaci√≥n geol√≥gica en cuanto a que las agrupaciones petroleras del sur boliviano se internan con profundidad en el territorio argentino. Inglaterra no quer√≠a perder terreno en lo que respecta a su posici√≥n importadora de carb√≥n desde las islas hacia el mercado argentino.

Esta situaci√≥n lamentable, solamente fue reparada con el advenimiento al gobierno del doctor Julio Cornejo en 1928. El 16 de julio de ese mismo a√Īo, a poco de asumir, decret√≥ la caducidad de los permisos otorgados a las compa√Ī√≠as particulares, y derog√≥ los anteriores. El 15 de octubre de 1929 prorrog√≥ la vigencia de las reservas petrol√≠feras fiscales y el 26 de abril de 1930 termin√≥ con los abusos de las denuncias de minas ante simples afloramientos. Todo esto le vali√≥ un sonado juicio ante la Corte de la Naci√≥n defendida la provincia por el doctor Silvio Bonard√° y la Standard Oil por el doctor R√≥mulo S. Na√≥n‚ÄĚ.

Durante su segundo mandato, Yrigoyen intentó la nacionalización del petróleo a partir de un debate en el Congreso, pero tuvo la oposición acérrima de los diputados conservadores, antipersonalistas y socialistas, aunque el 18 de septiembre de 1928 se aprobó en diputados la expropiación a los particulares sobre las concesiones petrolíferas por 79 votos contra 17. Sin embargo, esto no prosperó y muchos radicales pensaron que la teoría de Mosconi de hacer de Y.P.F. una sociedad mixta era el camino más adecuado. El golpe del 6 de septiembre de 1930 terminó con el gobierno de Yrigoyen.[13]

El oro negro

Pocitos ten√≠a petr√≥leo pues esta zona estuvo hace muchos a√Īos (en la era mesozoica) cubierta por aguas marinas cuyos organismos, al retirarse las aguas fueron cubiertos por sedimentaci√≥n continental, dando lugar a la formaci√≥n de este recurso natural no renovable que sali√≥ a la luz con el plegamiento andino al sobrecorrerse los anticlinales subandinos.

La Cuenca del Noroeste y la Cuenca de Tarija, en general, y en especial, las Sierras de Aguarag√ľe son ricas en petr√≥leo y gas. Esto despierta el inter√©s de empresas multinacionales en su exploraci√≥n y explotaci√≥n en las primeras d√©cadas de este siglo, porque de estos recursos, especialmente del primero, se obtienen, derivados combustibles requeridos por la industria automotriz, en auge en los pa√≠ses industrializados. La Standard O√≠l Co., ‚Äúel monopolio petrolero‚ÄĚ del norteamericano Rockefeller extend√≠a sus redes sobre Latinoam√©rica, donde los estados a√ļn no ten√≠an una legislaci√≥n que protegiera los recursos del subsuelo. Esto ocurr√≠a por la relaci√≥n de dependencia de estos pa√≠ses definida en la Divisi√≥n Internacional del Trabajo como productora de materia prima. Argentina no era una excepci√≥n y a pesar de los esfuerzos del Gral. Enrique Mosconi y de Hip√≥lito Yrigoyen durante su 2¬™ Presidencia, que toman cuerpo la creaci√≥n de Yacimientos Petrol√≠feros Fiscales y en el proyecto de Ley de Petr√≥leo de estos recursos. La Standard O√≠l mantiene los derechos de exploraci√≥n y explotaci√≥n de petr√≥leo en la Cuenca del Noroeste obtenidos en la primera d√©cada del S. XX, al aprobarse el proyecto de ley sin el art√≠culo referente a la expropiaci√≥n de concesiones realizadas a empresas extranjeras. Su exploraci√≥n no llega hasta el l√≠mite Argentina ‚Äď Bolivia pues la formaci√≥n Cuchara y Aguarag√ľe de las Sierras de Tartagal son las m√°s ricas, y centra all√≠ su atenci√≥n.

Con la nacionalizaci√≥n de YPF durante la presidencia de Juan D. Per√≥n (1946-1952), se proyecta el aprovechamiento de la reserva de Campo Dur√°n, al ser detectados los pozos de Aguarag√ľe, Ramos, Palmar Largo, Madrejones y Bermejo, y se prev√© la construcci√≥n de una Destiler√≠a en Campo Dur√°n, que se concreta en 1958.

La exploración y explotación de este mineral combustible en la zona y la construcción de la destilería requería:

  • Mano de obra, por lo este factor se convierte en fuente generadora de empleo para la poblaci√≥n de la zona: Mosconi, Tartagal, Aguaray Campo Dur√°n, y Prof. Salvador Mazza. Aunque la mano de obra calificada proviene de otras provincias: Mendoza, C√≥rdoba, Santa Cruz, Neuqu√©n, entre otras.
  • Infraestructura de transporte y comunicaci√≥n, en raz√≥n de lo cual se inicia por un lado, la pavimentaci√≥n de las rutas nacionales y se abren rutas provinciales y municipales para conectar los pozos con la Destiler√≠a, y por otro lado la construcci√≥n de poliductos y gasoductos.
  • Fuente de provisi√≥n de agua ablandada, desmineralizada y refrigerante, que se obtiene en un primer momento de una planta de agua abastecida por el R√≠o Carapar√≠ (a la altura de Campo Dur√°n) mediante un sistema de bombeo y sin control de efluentes. Se inician los estudios para la construcci√≥n de un dique, que abasteciera de agua industrial tanto en verano como en invierno debido a que las precipitaciones en la zona son estivales, y oscilan entre los 1500 y 2000 mm anuales.

El pozo de Madrejones

La explotaci√≥n del petr√≥leo del pozo de Madrejones que entr√≥ en funcionamiento en 1951 signific√≥ una nueva oferta de trabajo, y la consiguiente llegada de un importante contingente de poblaci√≥n. El pueblo no estaba preparado para recibir trescientos obreros. Contaba entonces con un centro comercial reducido al espacio comprendido entre la quebrada de Pocitos y las v√≠as del ferrocarril de Este a Oeste y de Norte a Sur desde la frontera hasta la quebrada de Guandacarenda. En √©l hab√≠a un hotel - restaurante del Sr. Flamichek o de Rosendo Farf√°n - con capacidad para 6 √ļ 8 personas, la Escuela Nacional N¬į249, un resguardo aduanero dependiente la Aduana Nacional con sede en Aguaray, un destacamento policial, una secci√≥n de Gendarmer√≠a Nacional y una oficina de Correos.

Se carec√≠a de servicios como agua corriente, cloacas y alumbrado el√©ctrico. Como consecuencia de la falta de infraestructura YPF en el a√Īo 1951 inici√≥ la construcci√≥n de un campamento para sus trabajadores. √Čste fue inaugurado por el Gobernador Dur√°n. ‚ÄúUna peque√Īa y privilegiada ciudad", como se√Īalan algunos entrevistados. Ten√≠a pabellones de madera y techos de chapas a dos aguas para oficinas y viviendas. Adem√°s se construye un club deportivo donde funcionaba un comedor y contaba con una cancha de basquet. Tambi√©n se dot√≥ al campamento de una enfermer√≠a y una provedur√≠a de mercader√≠as de consumo diario que compraban a precios inferiores al del mercado local. Las viviendas del personal jer√°rquico se encontraban en la actual calle Las Heras y para ingresar al mismo hab√≠a que trasponer un port√≥n custodiado por un guardia que dispon√≠a de una garita para su permanencia. A√Īos posteriores se ampli√≥ dicho campamento construy√©ndose dos o tres viviendas y la enfermer√≠a m√°s sobre la actual calle Jujuy, frente al motor de luz y el tanque de agua que abastec√≠a √ļnicamente a los empleados de la empresa y los requerimientos de la misma, mientras el resto del pueblo permanec√≠a en penumbras y bebiendo agua de pozo.

A medida que se ampliaba la explotaci√≥n, crec√≠a el campamento en instalaciones y viviendas. De este modo, se instal√≥ la usina a vapor de agua ubicada sobre Avda. San Mart√≠n (actualmente EDESA) y que reemplaz√≥ ‚Äúal ruidoso motor‚ÄĚ de la calle Jujuy. Adem√°s de todos estos beneficios, los empleados contaban con transporte dotado por la empresa que los recog√≠a diariamente de sus hogares o de una garita y eran trasladados a su lugar de trabajo en los pozos, los talleres o en la administraci√≥n que se encontraba en Mosconi o en Campamento Vespucio.

Esta situaci√≥n de tan marcadas diferencias entre los empleados de YPF y el resto de los pobladores gener√≥ recelos que tardaron varios a√Īos en superarse. Los empleados gozaban de tantos beneficios que otros empleados estatales no pose√≠an como ser: traslados gratuitos para toda la familia, hoteles gratuitos en todo el pa√≠s, servicios domiciliarios exentos de pago, etc. Fueron tantos los beneficios durante tantos a√Īos, que la mayor√≠a de los empleados no previeron que en alg√ļn momento esta situaci√≥n cambiar√≠a y quedar√≠an sin nada tal como ocurri√≥ en los pueblos de Aguaray, Tartagal, Mosconi y Campamento Vespucio.

Hasta los a√Īos 80, el petr√≥leo se explot√≥, y gener√≥ fuentes de trabajo. Pero al dejar de funcionar el pozo Madrejones II, el B¬į YPF dej√≥ de ser tal, y la fuente de trabajo se restringi√≥ a los empleados de la Destiler√≠a de Campo Dur√°n. Sin embargo, desde mediados de la d√©cada del '70 se empez√≥ a ‚Äúechar a perder YPF‚ÄĚ cuando se levantaron los pabellones de maquinarias y de oficina. Cuenta don Felipe Antonio Pastorino que en la √©poca de Mart√≠nez de Hoz ‚Äúse hicieron desastres en los talleres, las rectificaciones, cortaron con soplete los tornos... a la gente la dispersaron por todos los sectores...‚ÄĚ. Agrega que ‚ÄúEn los tiempos de Alfons√≠n fue peor, ya que no hab√≠a m√°quinas ni para hacer una reparaci√≥n, sobraba personal y encima entr√≥ gente que no quer√≠a hacer nada, era el auge del vi√°tico.

La empresa no impuls√≥ en sus empleados la cultura del ahorro y el perfeccionamiento y esta situaci√≥n se traslad√≥ a sus hijos, que siguiendo el mismo camino, terminaron como empleados de YPF. Al producirse la transformaci√≥n del Estado y con ello, la privatizaci√≥n de las empresas estatales, en 1990 se llama a licitaci√≥n para la explotaci√≥n de la cuenca del Noroeste que se concreta en 1993 y utilizando en cuanto al personal de esta empresa, una pol√≠tica de retiro voluntario y desvinculaci√≥n, los cuales, tentados por las importantes indemnizaciones ofrecidas, optaron por algunas de ellas. En esta √©poca se pusieron a la venta las casas que pertenec√≠an a YPF. Fueron compradas por las mismas familias que las habitaban, quienes primero pagaron las escrituras del terreno y luego el edificio. Algunos empleados quedaron en la empresa privatizada, otros formaron cooperativas de servicios que act√ļan como subcontratistas (EMAI en Aguaray o UTE Aguarag√ľe de Vespucio) y otros, la mayor√≠a, que no estaban preparados para desempe√Īarse solos fuera de la empresa ni tampoco contaban con la orientaci√≥n necesaria para peque√Īos emprendimientos, se dedicaron a actividades tales como el peque√Īo comercio o compraron veh√≠culos 0 km que fueron destinados al servicio de transporte de pasajeros como taxis o remises. De este modo la oferta super√≥ a la demanda y lentamente fueron vendiendo sus negocios o sus veh√≠culos para poder subsistir y muchos de ellos, debido a la falta de previsi√≥n, no terminaron con sus aportes jubilatorios quedando desprotegidos socialmente con las consecuencias que ello implica.

Esta ‚Äúpeque√Īa primavera de bienestar‚ÄĚ se agot√≥ pronto y comenz√≥ a manifestarse el malestar ocasionado por la falta de trabajo y protecci√≥n social terminando en un estallido social de magnitudes como los acaecidos en 1995 y 2000 en Mosconi y Tartagal. Si bien esta situaci√≥n no se manifest√≥ de ese modo en Prof. Salvador Mazza, tampoco estuvo exenta de dicho fen√≥meno. Esto se debe a que el porcentaje de empleados de YPF, no era un n√ļmero significativo socialmente y la mayor√≠a de ellos, adem√°s de optar por el retiro voluntario, pudieron jubilarse por tener la edad y los a√Īos de aportes necesarios. En cuanto a las tierras que YPF pose√≠a en la localidad, estas pasaron a manos de la Municipalidad a cuenta del pago de impuestos y que al recibirlas, fueron loteadas y adquiridas por SUPARA (Sindicato de Aduanas) y por particulares.

Lo que quedó de su explotación

Desde hace unos a√Īos, con la privatizaci√≥n de YPF, el surgimiento de otras fuentes de trabajo, y la "legitimaci√≥n" de hecho del contrabando(se sabe pero no se habla) esa fragmentaci√≥n social cedi√≥ lugar a otra: los que tienen una fuente de ingresos legal y los que no la tienen. El Dpto. San Mart√≠n conoce una √©poca de crecimiento demogr√°fico y urbano entre los a√Īos 60 y 80, "el auge del petr√≥leo como le llaman los lugare√Īos. Entre estos a√Īos:

  • Se construye el Embalse del r√≠o Itiyuro, en las Sierras de Aguarag√ľe en la zona denominada Ita√ļ, a los 22¬į6‚Äô de Lat. Norte y 63¬į50‚Äô de Long. Oeste, entre los a√Īos 60 y 72. Reglamenta su construcci√≥n la ley n¬į 3823, sancionada en abril de 1964 a ra√≠z de un proyecto presentado por el Senador don Hugo Heredia. Su construcci√≥n estuvo a cargo por la empresa privada Zollazo Hnos. SRL. y luego de superar inconvenientes t√©cnicos, como la inundaci√≥n de la obra por una lluvia torrencial, que superaba los c√°lculos pluviom√©tricos estimados, y la colaboraci√≥n de Agua y Energ√≠a y la Universidad de Tucum√°n, con un estudio y modificaci√≥n del vertedero, se lo inaugura en 1972.
  • Se paviment√≥ la Ruta Nacional n¬į 34 en el a√Īo '67, y se construye el puente sobre la Quebrada de Guandacarenda, conform√°ndose como uno de los factores que inciden en el inicio de la decadencia del ferrocarril. Esta ruta era recorrida desde los '50 por coches de la Empresa Atahualpa, camiones, y taxis. Respecto al puente ubicado sobre el r√≠o Carapar√≠, el mismo fue construido entre los a√Īos 1941- 1943 por la empresa Cotto que ven√≠a construyendo la ruta desde Piquirenda hasta Tobantirenda, por entonces terminal de rieles.

El comercio: motor de la comunidad

Al ritmo del comercio se producen los cambios edilicios.

La explotaci√≥n del petr√≥leo no era la principal actividad productiva... el comercio segu√≠a siendo la base econ√≥mica de la localidad. Lo demuestran la preocupaci√≥n de los comerciantes por desarrollar la infraestructura de transporte y comunicaci√≥n, y extender a toda la poblaci√≥n, los servicios con que contaban los ypefe√Īos, como se llamaba a los obreros del petr√≥leo.

El comercio se fue desarrollando de manera lenta e incesante en la medida que las necesidades del pueblo boliviano iban aumentando. Los requerimientos generalmente se remit√≠an a productos alimenticios en bruto o elaborados como harina de trigo, grasa vacuna, derivados del trigo, jab√≥n, aceites (fundamentalmente de girasol o mezcla) entre otros. Estos productos proven√≠an de los grandes centros industriales y llegaban a la frontera por ferrocarril a Aguaray hasta 1928 y posteriormente se transportaba en camiones o ‚Äúdiablos‚ÄĚ hasta la frontera para abastecer a los primeros pobladores y a los escasos comerciantes como el caso de las familias James y Nallar,[14] que comerciaban con Bolivia.

Si bien el tráfico de caucho fue motivo para que esta zona se fuera poblando, será el ferrocarril quien le dé el impulso necesario para su crecimiento. A ambos lados de la frontera las expectativas fueron creciendo en torno a la llegada del tendido ferrocarrilero, con lo que ello implica: fuentes laborales, posibilidades de comercio y por sobre todo las enormes posibilidades de comunicación con el resto del país.

El incremento comercial generado por la constante demanda por parte de los ciudadanos bolivianos atrajo a numerosas familias desde Tartagal y Aguaray que se instalaron en el mal trazado dibujo urbano de ¬ęPocitos¬Ľ construyendo precarias viviendas de madera por los motivos ya se√Īalados. Junto a estas familias, muchas de ellas de origen espa√Īol, llegaron las de origen sirio liban√©s y lo hac√≠an desde ambos lados de la frontera. Muchos hab√≠an educado a sus hijos ya sea en Yacuiba o en Villamontes por motivos pol√≠ticos debieron emigrar. Otros, como los espa√Īoles, ven√≠an huyendo de la Guerra Civil que tantos inmigrantes trajo al pa√≠s. Igualmente, en la d√©cada del ‚Äô50 la revoluci√≥n emenerre√≠sta de Paz Estensoro, impuls√≥ a muchos ciudadanos bolivianos a radicarse en la zona. Don Oscar Rodr√≠guez nos cuenta: " La frontera fue creciendo y el comercio en auge. Se comerciaba comestible (grasa, aceite, fideos, harina, etc.) con Bolivia."

Respecto a los negocios de los a√Īos 40, Do√Īa Dora Crausaz recuerda: ¬ęLa casa Adela era donde era Sosa, de Ramos Generales. As√≠ eran todos los negocios, uno vend√≠a lo que pod√≠a vender, verduras, carne, se las tra√≠a de Tartagal. Ten√≠as que salir a la ruta, encargarle al colectivero, le dabas la lista al chofer de lo que necesitabas, la verdura tambi√©n [...].¬Ľ Por entonces, toda la actividad institucional de la localidad estaba centrada en Aguaray, localidad de la cual depend√≠a Pocitos hasta 1951, a√Īo en que se convierte en municipio de Tercera Categor√≠a.

La Aduana

La aduana, l√≥gicamente la instituci√≥n por muchos codiciada dentro de la administraci√≥n p√ļblica, tiene sus antecedentes en 1852 cuando fue creada bajo la denominaci√≥n de Receptor√≠a de Or√°n, dependiente de la Aduana de Salta, aprobada por las leyes 181/1866 y la ley 810 que expresa que la misma es una Receptor√≠a Terrestre.

A partir del decreto de 31 de julio de 1911 se dispone que funcione de manera independiente. En 1913 y por la ley 9087, es trasladada a Embarcaci√≥n y en 1932 lo hace a Aguaray donde funciona hasta 1953 que es trasladada definitivamente a Pocitos por decreto N¬į 24/10898 del 17 de junio de 1953 pero esta medida reci√©n se cumplimenta el 23 de agosto de 1954 con el nombre de Receptor√≠a de Pocitos. En 1957 se convierte en Aduana de Tercera categor√≠a por medio del Decreto N¬į 15/7638. Su jurisdicci√≥n comprende los departamentos de San Mart√≠n y Rivadavia, siendo sus l√≠mites, al este con Formosa, al oeste con Or√°n y Salta y al sudoeste con Barranqueras (Chaco).

Al respecto, relata Fuad Darrull: ¬ę[...] el punto de frontera era Aguaray. Esto era un paso obligado con Bolivia. En ese entonces, Pueblo Nuevo eran sendas donde se transitaba a pie o en bicicletas.[15] [...] Lo que es el centro comercial creci√≥ por que era el paso hacia Bolivia y donde en forma caprichosa se han ido formando las cuadras [...]. En la √©poca... la afluencia comercial era tan grande que la estaci√≥n del ferrocarril estaba permanentemente llena de vagones, porque en ese entonces se tra√≠a toda la mercader√≠a y las encomiendas por el FFCC Belgrano¬Ľ.

El transporte realizado por medio del ferrocarril generaba innumerables problemas tales como la tardanza de arribo de las mercader√≠as o el deterioro que se ocasionaba a las mismas cuando deb√≠an permanecer en determinadas estaciones. El siguiente relato refleja tal situaci√≥n: ¬ę[...] siempre hab√≠a faltantes de mercader√≠as, alg√ļn vag√≥n estaba medio deteriorado y si te agarraba el tiempo de lluvias, se mojaba todo [...] hacer un reclamo era una odisea, te reconoc√≠an cuando ellos quer√≠an y te cobraban encima la cantidad que quer√≠an, tu producto no val√≠a, la gesti√≥n de ellos val√≠a mucho.¬Ľ

Otro relato, de do√Īa Dora de Crausazrevela, revela lo que significaba el ferrocarril y que de una manera u otra, refleja lo contrario: ante la necesidad de tener una heladera su padre decide comprarla en Buenos Aires y solicitan que la env√≠en por ferrocarril y como Pocitos no era aun conocido '¬ę[...] el aparato lleg√≥ varios meses despu√©s con montones de carteles por donde hab√≠a pasado, Salar de Pocitos, Los Pocitos, etc. Desde entonces, se comenz√≥ a usar la denominaci√≥n de Km. 1455 para se√Īalar el destino de Pocitos [...].¬Ľ

Entre las d√©cadas del '50 y del '70, el intercambio comercial con Bolivia no se realizaba en camiones de exportaci√≥n sino que se pasaba la mercader√≠a al hombro, de all√≠ la denominaci√≥n de bagayero (bagayo: carga) o tambi√©n llamado contrabando hormiga. La incesante actividad del traslado de las mercader√≠as era llevada a cabo por ciudadanos bolivianos en su mayor√≠a y en un porcentaje menor por argentinos. Esto se deb√≠a a que el ‚Äúmodus operandis‚ÄĚ consist√≠a en comprar la carga en los negocios del pueblo, en la puerta del mismo distribuirla entre los bagayeros que deb√≠an hacer la cola en el ‚Äúport√≥n‚ÄĚ,[16] all√≠ era controlada por el personal de la aduana y posteriormente era llevada hasta el fondo de la quebrada donde esperaba el ‚Äúpilotero‚ÄĚ para su traslado definitivo.[17]

Se hac√≠an largas colas donde se generaban siempre peleas entre los pasadores para abreviar la larga espera. Tambi√©n eran sometidos a continuos atropellos por parte del personal de Gendarmer√≠a que siempre iba dotado de una varilla de morera o un l√°tigo trenzado ¬ęporque a estos collas ten√©s que tenerlos zumbando, sino se te suben a la cabeza [...]¬Ľ La afluencia de esta etnia obedec√≠a a que las minas del altiplano se iban cerrando y consecuentemente, la expulsi√≥n de los mineros hacia centros poblados era de constante aumento y terminaban desarrollando la actividad comercial como √ļnica salida a sus necesidades. Adem√°s la inestabilidad pol√≠tica ocasionaba que la pobre econom√≠a boliviana no pudiera salir de su estado de dependencia con otros pa√≠ses. Al no existir fuentes de producci√≥n primaria ni secundaria, se deb√≠a recurrir a la importaci√≥n desde distintos puntos del globo.

Este procedimiento siempre estuvo manejado por los comerciantes bolivianos que eran los que contrataban a los piloteros y estos a los bagayeros, siempre bolivianos, salvo excepciones, que se manifestaban por la alta demanda y era necesario contratar m√°s personas. Esto ocurr√≠a debido a una resoluci√≥n de la Administraci√≥n Nacional de Aduanas (ANA) que permit√≠a ‚Äúpasar la mercanc√≠a que el cuerpo pudiera transportar [...]‚ÄĚ. A ra√≠z de esta disposici√≥n el desarrollo del comercio se increment√≥ notablemente pero en determinados productos esenciales como arroz, harina y aceite lo que oblig√≥ a la ANA a disponer un cupo por cantidad y persona: 1 ¬Ĺ L de aceite, 1 kg de arroz y 1 kg de harina por persona y por d√≠a. Para evitar estas limitaciones, se recurri√≥ al fraccionamiento de las bolsas de harina de 50 kg y consecuentemente, la imposici√≥n en el mercado hacia Bolivia del envase de 1 kg.

La incesante demanda hizo que el comercio creciera de manera desmesurada y consecuentemente, la localidad se convirti√≥ en un polo de atracci√≥n para muchos comerciantes de diferentes lugares del pa√≠s que vinieron y permanecieron en el lugar mientras dur√≥ la euforia de la venta hacia Bolivia. L√≥gicamente que √©stos nunca pudieron competir con la econom√≠a ya fortalecida del comercio local que supo defenderse ante la presencia mayoritaria de ‚Äúaves de paso‚ÄĚ al decir de los pobladores locales.

Puente internacional

Durante la d√©cada del '70 y mediados de los '80, el comercio local se vio fortalecido por ciertas medidas de la ANA, que si bien perjudicaban a un sector de la poblaci√≥n, benefici√≥ a los grandes mayoristas instalados desde la primera hora. Este fortalecimiento se manifestaba con la presencia de los mismos en diversas instituciones relacionadas con la actividad mercantil como la C√°mara de Comercio o la C√°mara de Empresarios. Esta √ļltima, de poca duraci√≥n estaba ligada a la actividad maderera o agr√≠cola. Su desempe√Īo tuvo mucho que ver con ciertas mejoras de infraestructura urbana como ser el asfaltado del casco c√©ntrico y la influencia en el gobierno provincial y nacional para la construcci√≥n del puente internacional en su actual emplazamiento.

El paisaje urbano de la frontera era una pronunciada quebrada que √ļnicamente transportaba agua en el periodo estival. Su declive de aproximadamente diez metros era utilizado por los bagayeros y los escasos veh√≠culos que circulaban desde y hacia Bolivia. En el lado argentino, se encontraba emplazada una construcci√≥n de madera al estilo del chalet americano con techos de chapas de fibro cemento que albergaba el resguardo aduanero y el control de gendarmer√≠a. Por falta de infraestructura edilicia, en un primer momento la receptor√≠a funcionaba en el local policial, en la intersecci√≥n de las calles Salta e Independencia, donde es actualmente el P√≥rtico de la Patria.

Paralelo a dicha construcci√≥n hab√≠a un gran port√≥n de madera que solo se abr√≠a para el paso de camiones. La gente pasaba por uno m√°s peque√Īo que semejaba un ‚Äúbrete de matadero‚ÄĚ. La misma se hallaba en ese lugar desde la d√©cada del cincuenta. Dicha quebrada era recorrida diariamente por miles de bagalleros escabullendo los controles. En la mitad de la misma, ‚Äúla tierra de nadie‚ÄĚ depositaban la mercanc√≠a que del mismo modo era subida hacia territorio boliviano.

Al respecto, se levantaron muchas voces contrarias a su construcci√≥n de dicha obra en dicho lugar debido a la presencia de centros educativos en la cercan√≠a del mismo o a la falta de espacio para el crecimiento de la comunidad en ese sector. Adem√°s, se sosten√≠a por medio de una Junta Vecinal que ‚Äúel puente debe hacerse siguiendo el trazado de la RN 34 para que de ese modo se beneficie el 70% de la poblaci√≥n que habita ese sector [Barrio Pueblo Nuevo] y donde se encuentran el edifico de la Aduana, el hospital y muchos terrenos de reserva para otros edificios p√ļblicos. Por otro lado correr√° paralelo a las v√≠as del ferrocarril y de ese modo evitar√° el desdoblamiento de la instituci√≥n aduanera. Todo el control se har√° en un mismo lugar‚ÄĚ [...].[18]

En virtud de esta obra, un grupo de vecinos de la localidad hicieron llegar al matutino ‚ÄúEl Tribuno‚ÄĚ un documento denominado ‚ÄúHistoria de un puente‚ÄĚ donde se manifestaba que ‚Äúen el a√Īo 1965, aproximadamente, en oportunidad de llegar a Pocitos la punta de pavimento de la RN34, a escasos doscientos metros de la quebrada, la misma empresa caminera, sin interrumpir la marcha de la obra, llevaba ya realizados trabajos preliminares de la construcci√≥n del puente en el sitio donde marca su ubicaci√≥n natural y t√©cnica, o sea paralelo al puente ferroviario, pero los trabajos se paralizaron ante una fuerte oposici√≥n presentada por la C√°mara de Comercio local, en defensa de los intereses personales de los miembros de dicha instituci√≥n. Desde entonces a la fecha pas√≥ al olvido [...] En cambio el progreso edilicio y comercial continu√≥ a pasos acelerados, tanto que a la fecha no qued√≥ lugar para plantar una estaca [...]‚ÄĚ.[19]

La realización de dicha obra benefició solo al sector comercial instalado en las cercanías del paso, postergando hasta el presente el desarrollo de los barrios por donde se había decidido su trazado, es decir por el sector NO de la localidad, en el actual camino a El Chorro. Las ventajas de haberlo construido allí son innumerables, a saber: revalorización de los terrenos ubicados a la vera del camino, asentamiento urbano en mayores proporciones, desarrollo de la actividad de la construcción, captación de mano de obra del sector, dotación de servicios como gas natural y cloacas y descongestionamiento del sector cercano al Resguardo Aduanero. Además, habría facilitado la apertura de calles que atraviesen el playón de maniobras del ferrocarril. Curiosamente, se usó este argumento para impedir su concreción por tal sector, aduciendo la presencia de una sola calle para el tránsito vehicular y la falta de terrenos. En realidad, en lo que ha terrenos se refiere, tenemos la existencia de grandes fincas sin parcelar lo que impedía de un modo u otro la pronta construcciones de depósitos y negocios. Los mismos ya estaban construidos en el sector comercial y, lógicamente, el traslado hasta el supuesto emplazamiento del puente haría más dificultosa las ventas por la distancia a recorrer. Del otro modo, lo máximo que se debía recorrer, eran apenas unos 500 metros como máximo.

Es importante aclarar al respecto, para no cargar tanta responsabilidad sobre personas que mucho hicieron por la comunidad, que tambi√©n gravit√≥ de manera muy importante la opini√≥n de las autoridades y comerciantes bolivianas, tal como lo expresan Rojo y Nazer al decir ‚Äúque al ser entrevistados por autoridades de Vialidad Nacional, acompa√Īamos [a las mismas] a reunirse con las autoridades bolivianas. Ellas ve√≠an conveniente que se construyera por donde estaba fijado por ya tener edificios hechos y adem√°s el camino es m√°s largo[...] Quiero dejar aclarado que nunca la C√°mara de Comercio ha pedido ni gestionado que el puente se construya en esta parte [...]‚ÄĚ.[20]

Lo que nunca se tuvo en cuenta por parte del Gobierno y las C√°maras, fue que el comercio creciera tanto y en tan poco tiempo. A partir del a√Īo 1995 la afluencia de camiones con destino a Bolivia y Brasil, ayudados por la construcci√≥n de la ruta Yacuiba ‚Äď Santa Cruz de la Sierra, ha sobrepasado las expectativas y, junto a la presencia multitudinaria de turistas que a diario vienen a realizar compras en el pa√≠s hermano, se producen atascamientos de camiones y personas en penosas colas en el control de Gendarmer√≠a Nacional y Aduana. De todas maneras, las influyentes C√°maras de aquel entonces, pesaron con sus informes en la decisi√≥n final. Las obras comenzaron en 1974 pero por causas que se desconocen se paralizaron hasta el a√Īo 1978 en que fueron culminadas junto a un anhelo de la localidad: el asfaltado de las calles del casco c√©ntrico. A dicha inauguraci√≥n asistieron los presidentes de facto Jorge Rafael Videla (Arg.) y Hugo Banzer S√ļarez (Bol.) produci√©ndose el encuentro en territorio argentino.

Evolución de los comercios

En el bienio 50 - 60 se consolidaron en el rubro comercial muchos establecimientos que hoy perduran como el caso de las familias Yudi, Sanz, Gorena, Ojeda, Adad, Casap, por mencionar algunos mientras que otros tuvieron corta permanencia para luego emigrar hacia otros lugares como el caso de la ‚ÄúCasa Argentina‚ÄĚ de la familia Katz [actual Casa ‚ÄúEl Gato‚ÄĚ]. Otros negocios perduraron hasta que la situaci√≥n de la frontera y la pol√≠tica econ√≥mica del pa√≠s no dio lugar a su permanencia tal es el caso de la librer√≠a y revister√≠a ‚ÄúBelgrano‚ÄĚ del Sr. Walter del Carpio, quien luego de mantenerse en el mercado durante 43 a√Īos, cerr√≥ sus puertas en 1998. Mencionamos este caso, por la importancia que significa una librer√≠a en una peque√Īa comunidad. De todos modos, al momento del cierre de la misma, ya hab√≠a en la ciudad varios kioscos dedicados a la misma actividad pero sin la misma envergadura e importancia. Al respecto nos comenta Walter del Carpio (h) que ‚Äúlas editoriales de Buenos Aires, al ver la cantidad de revistas El Gr√°fico y el Arte de Tejer que ped√≠a el pap√°, comenzaron a venderlas ellos a los distribuidores de Bolivia. As√≠ ocurri√≥ con todos los rubros. Uno se deslomaba en esta frontera y ellos nos usaban como banco de pruebas. Si un producto andaba, se olvidaban de nosotros y hac√≠an el negocio ellos [...]

Otros comerciantes, cansados ya de trabajar vendieron sus propiedades y decidieron emigrar hacia las grandes ciudades como los casos de Segundo Carpio o Alfredo Ase. Esta situaci√≥n, del cierre casi masivo de muchos de los comercios instalados, se produjo a mediados de los 80 cuando la moneda argentina era devaluada en forma permanente y el comerciante boliviano prefer√≠a comprar directamente de f√°brica y la mercanc√≠a sal√≠a por exportaci√≥n. De seis mil comerciantes registrados en esos a√Īos solo quedaron menos de mil a principios de los noventa.

Todo era barato en Bolivia: desde divertirse hasta comer y vestirse. La permanente visita a Yacuiba a realizar compras fue el motivo del cierre de los comercios. Un caso paradigm√°tico es el de los zapatos. Durante casi 40 a√Īos la zapater√≠a ‚ÄúLa Italiana‚ÄĚ de don Roberto Belm√≥nt soport√≥ los embates de las permanentes devaluaciones y cada vez realizaba menos compras. Finalmente en sus vidrieras se expon√≠an calzados ya pasados de moda pero de alt√≠sima calidad. La gente prefiri√≥ ‚Äúcruzar el puente para comprar barato y relativamente bueno. Con lo que me cuesta un par en Belm√≥nt me compro 3 pares en Yacuiba [...] Hoy en la localidad no hay tiendas ni zapater√≠as ni librer√≠as. Lo poco nacional que se vende se realiza por el m√©todo ‚Äúpuerta a puerta‚ÄĚ en estos rubros. Solo se mantienen las pocas revister√≠as instaladas durante los finales de la d√©cada del 90.

La mayor√≠a de las instituciones y obras que se realizaron en el pueblo se generaron con los comerciantes de la localidad, don E. Aparicio, Enrique Rojo, don Adad, entre otros, que a trav√©s de charlas de amigos, opinaban sobre lo que se pod√≠a hacer para mejorar en todos los aspectos a esta comunidad. As√≠ naci√≥ el Club Sirio Argentino, la Escuela Rep√ļblica de Bolivia, la Escuela Ant√°rtida Argentina por la inquietud de la gente. Poniendo voluntad y material hasta que el gobierno se interes√≥ formando comisiones para dar luz el√©ctrica, tener agua corriente. El Rotary Club es una instituci√≥n que impuls√≥ varias de estas obras y otras tambi√©n. "Cuando la cinta asf√°ltica llega a nuestro pueblo (a√Īo 67), se comienza a prescindir del ferrocarril porque traer por v√≠a terrestre en camiones era m√°s c√≥modo, seguro, r√°pido y te lo tra√≠an a domicilio... y no se corr√≠a el riesgo de tener faltantes o de que la mercader√≠a se deteriorara por el mal estado de los vagones...", seg√ļn nos relata don Fuad Darrull. Don Felipe Pastorino nos cuenta lo siguiente: "En la esquina donde est√° el edificio del Gato (Balcarce y Salta), Ud. se paraba y miraba una cola que s√© hacia all√≠... llevaban de todo: harina, grasa, verdura... en esa √©poca ellos no ten√≠an tanta agricultura como ahora, lo √ļnico que se pod√≠a traer era anan√°... ahora se trae de todo. Esa esquina se llamaba "la esquina del abreboca" porque cuando uno sal√≠a del √ļnico bar-billar que hab√≠a, se paraba a ver como los gendarmes azotaban a las personas con varillas, que insist√≠an en pasar cuando les indicaban que no lo hicieran... Algunos llevaban cocinas al hombro, no hab√≠a puente, se ten√≠a que pasar la quebrada caminando..."

La actividad comercial (legal e ilegal) siempre fue la base de la estructura econ√≥mica de Pocitos y por √©pocas se complemento con otras. Por ejemplo, desde principios de siglo hasta hoy con la explotaci√≥n del suelo, de la madera, del petr√≥leo, el trabajo ferroviario, los empleos p√ļblicos... Por ello, aunque el eje econ√≥mico fue el comercio, la diversidad de empleos fue una realidad que influyo en el crecimiento demogr√°fico y la expansi√≥n urbana de la localidad. Entre los a√Īos 65 y 80 y ante la intensidad del flujo comercial entre Argentina y Bolivia se instala en la calle Balcarce, una sucursal del Banco de la Provincia, se crea la C√°mara de Comercio, se eleva a Categor√≠a de 2da la Aduana y se construye el Puente Internacional, cuya inauguraci√≥n es presidida por el Gral. Rafael Videla, en el a√Īo 1979.

La relaci√≥n comercial con el vecino pa√≠s no siempre fue estable, hubo algunos periodos en que predominaban las importaciones y otros en que predominaban las exportaciones, coincidiendo estos con el valor de la moneda nacional... Argentina exportaba en esa √©poca productos alimenticios de frontera a frontera, actualmente "solo ve pasar los camiones cargados de mercader√≠as" porque hoy las exportaciones argentinas las realizaban directamente las fabricas, avaladas legalmente. En el √°mbito familiar, la relaci√≥n es el siguiente: "cuando su moneda esta baja, nosotros les compramos porque nos sale m√°s barato y cuando nuestra moneda esta baja, ellos vienen a comprar aqu√≠" ¬ŅLa afluencia de "turistas" a nuestra localidad no refleja acaso esta situaci√≥n? Actualmente, seg√ļn nos informa la Aduana, se exporta al vecino pa√≠s, gran variedad de productos: jab√≥n, fideos, tejidos, bebidas, gaseosas, textiles, frazadas, camas, colchones, heladeras, lavarropas, muebles en general, frutas frescas... Y se importa petr√≥leo, gas, madera aserrada en tablas y tablones, productos qu√≠micos y material para pozos petrol√≠feros... El comercio ilegal es una constante, esta es una de las principales "ruta de la coca". Gendarmer√≠a informa que el 75 % de las drogas que pasan por esa zona es coca√≠na y el 25% restante, marihuana. Adem√°s del tr√°fico de drogas v√≠a Bolivia-Argentina es de importancia el trafico de √©ter v√≠a Argentina-Bolivia, sustancia que se utiliza en la fabricaci√≥n de coca√≠na. El tr√°fico de mercader√≠as argentinas hacia el vecino pa√≠s perdi√≥ importancia para la zona, pues las exportaciones se realizan de empresas de producci√≥n argentinas a empresas de distribuci√≥n bolivianas, sin costos de exportaci√≥n. Esto se refleja en la diferencia de precios de productos argentinos entre nuestra localidad y San Jos√© de Pocitos. ¬ŅSe beneficia nuestra localidad con esta situaci√≥n? Obviamente no, pues los comerciantes "solo ven pasar los camiones cargados de mercader√≠as hacia Bolivia" y el Municipio solo cobra un sistema de peaje a los medios de transporte. Esto es v√°lido tanto para medios de transporte utilizados para exportaci√≥n como para turistas.

El turismo

La afluencia de turistas, que m√°s que tales son peque√Īos comerciantes, impulsados por los bajos precios de textiles y jugueter√≠a en Bolivia, acuden a nuestra ciudad. Parcialmente constituyen fuente de riqueza, pues han reactivado la actividad comercial: fotocopiadora, expendios de alimentos, guarder√≠as de autos y de servicios de transporte, l√≠neas de colectivos, taxis, etc. Si analizamos el costo social de la afluencia de "turistas", este es alto, pues contribuyen directa o indirectamente a la contaminaci√≥n del ambiente con la basura, el ruido y tambi√©n al congestionamiento del transito vial que se produce no s√≥lo en esta localidad, sino que afecta indirectamente a la localidad de Aguaray, donde se encuentra el control de Gendarmer√≠a Nacional. El ciclo de comercio-explotaci√≥n del suelo llev√≥ al poblamiento de la zona en las √°reas perif√©ricas, el ciclo del comercio-explotaci√≥n de la madera y del petr√≥leo al poblamiento del valle, el ciclo del comercio-empleos p√ļblicos a la expansi√≥n urbana hacia el noroeste y sur del valle... Y la entrada masiva de inmigrantes bolivianos a mediado de los 80 conllev√≥ al crecimiento del Sector V, del Barrio Ferroviario y de Villa Las Rosas.

El Mercosur

Desde enero de 1995 comenz√≥ a funcionar la Zona de Libre comercio (ZLC) en el Mercosur, lo que significa que los bienes tendr√°n arancel 0 entre los pa√≠ses integrantes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. Significa que los productos circular√°n libremente sin ning√ļn tipo de restricciones, ya que deben ser eliminadas o armonizadas las trabas no arancelarias. Esta ZLC no es perfecta a√ļn. Un grupo reducido de bienes no tendr√° arancel o intrazona porque estos productos ser√°n incluidos en lo que se llama r√©gimen de adecuaci√≥n final a la Uni√≥n Aduanera, por considerarse que este grupo de bienes es sensible a la competencia en el mercado regional. Estos bienes mantendr√°n su arancel nacional, el que ir√° disminuyendo en forma lineal y autom√°tica, hasta llegar a 0 en un periodo a determinar. Este r√©gimen deber√° regular las condiciones para que los peque√Īos y medianos empresarios no se vean fuera de la competencia comercial. Se prev√© que la ZLC reci√©n el 1¬ļ de enero del a√Īo 2001 tendr√° las caracter√≠sticas de un libre comercio, con arancel 0. Pues reci√©n el 1 de enero de 1995 comenz√≥ a funcionar el Arancel Externo Com√ļn (AEC) que consiste en la sustituci√≥n de aranceles nacionales por un arancel com√ļn a los pa√≠ses miembros. Es decir, que el nivel de protecci√≥n contra las importaciones provenientes del resto del mundo ser√° id√©ntico o com√ļn para el bloque regional Mercosur.

Los comerciantes de Prof. Salvador Mazza no siente que el Mercosur los vaya a beneficiar. Por eje, Fuad Darrull tiene dudas acerca de su efectividad: ¬ę... El Mercosur es la ni√Īa bonita en este momento. Como frontera no es cierto hasta que punto nos va a beneficiar. En el rubro industrial del pa√≠s puede ser, vamos a tener un solo arancel aduanero, vamos a poder exportar cualquier cosa a Bolivia, pero ¬Ņqu√© vamos a poder importar de Bolivia?...¬Ľ

Evolución económica. Consideraciones finales.

La evoluci√≥n econ√≥mica de Prof. salvador Mazza no solo responde a razones internas sino tambi√©n a aquellas de √≠ndole externa. Internas como la decadencia de la actividad agropecuaria por agotamiento progresivo del suelo, la falta de inversi√≥n de capitales, los beneficios del sector p√ļblico como fuente de trabajo... Y externas como las pol√≠ticas nacionales y provinciales que aplican medidas en la zona pero teniendo en cuenta un enclave global y no analizan su realidad particular. ¬ŅD√≥nde se refleja √©sta afirmaci√≥n? En la falta de centros de estudios, en las condiciones edilicias de la localidad, en el car√°cter c√≠clico de las fuentes de trabajo y el crecimiento demogr√°fico, en la expansi√≥n urbana siguiendo el lineamiento ocupacional de las familias (barrio comercial, barrio de docentes, barrio de ferroviario, barrio de inmigrantes) en el extendido parcial de los servicios.

Referencias

  1. ‚ÜĎ La anarqu√≠a a la que se refiere es la provocada por la derrota boliviana en la batalla de Yungay durante la guerra contra Rosas y Chile por parte de Santa Cruz entre 1837 y 1839 cuando intent√≥ conformar la confederaci√≥n peruano ‚Äď boliviana.
  2. ‚ÜĎ UCEMA. ¬ęEl tratado de l√≠mites Carrillo-D√≠ez de Medina (julio de 1925)¬Ľ. UCEMA, Universidad del CEMA, Bs. As, Argentina. Consultado el 17 de marzo de 2010.
  3. ‚ÜĎ Con respecto a este punto, la Dra. Ercilia Navamuel se√Īala que en 1898 se pierde Yacuiba y las Juntas de San Antonio y que por el Tratado de 1925, ser√°n argentinos los territorios de Santa Victoria, Santa Cruz, Los Toldos, San Juan y Granada.
  4. ‚ÜĎ Se se√Īala el paralelo de 22¬į S por ser este el l√≠mite de la provincia de Tarija y que el mismo fue establecido en √©pocas del virreinato.
  5. ‚ÜĎ Art√≠culo ‚ÄúLa fundaci√≥n de Yacuiba y la creaci√≥n de la Provincia del Gran Chaco‚ÄĚ Peri√≥dico ‚ÄúEl Fronterizo 12/8/94. Prof. Salvador Mazza- Salta.
  6. ‚ÜĎ Seg√ļn Alejandro Ubaldo Pojasi en su libro ‚ÄúTartagal, Historia de una regi√≥n‚ÄĚ y citando al Padre G. Ansaldi, estos terrenos est√°n situados en las nacientes del Carapar√≠ hasta las llanuras del chaco y al que los ind√≠genas denominan Caiza. Se√Īala adem√°s como una regi√≥n con espesos bosques y palmares.
  7. ‚ÜĎ Este dato es aproximado ya que se carece de informaci√≥n al respecto. El mismo fue extra√≠do de la revista ‚ÄúTodo es Historia‚ÄĚ del art√≠culo ‚ÄúLa Carreta‚ÄĚ de Andr√©s Alberto Salas
  8. ‚ÜĎ Esta actividad siempre estuvo caracterizada por su ambig√ľedad en lo que respecta a su legalidad, ya que el caucho era tra√≠do desde Boliva. Lo que no se pudo determinar en esta investigaci√≥n es c√≥mo se ‚Äúlegalizaba‚ÄĚ dicho producto cuando era transportado desde Tartagal hacia Buenos Aires ya que no existe a nuestro alcance documentaci√≥n al respecto. Adem√°s, como Gran Breta√Īa monopolizaba pr√°cticamente el comercio de este producto, se supone (esto tampoco se pudo determinar con exactitud) que el mismo ten√≠a destino final en Alemania, ya que este pa√≠s hab√≠a fracasado en su intento de producir caucho sint√©tico de calidad.
  9. ‚ÜĎ Baz√°n, Ra√ļl Armando (1984). Historia del Noroeste Argentino (1 edici√≥n). Argentina: Plus Ultra. ISBN 950-21-0851-5. 
  10. ‚ÜĎ Vazner Castilla (1999). Aguada del Zorro. Historia de Aguaray (2 edici√≥n). edici√≥n del autor. ISBN 978-987-05-3339-9. 
  11. ‚ÜĎ Extra√≠do del libro: Aguada del Zorro. Historia de Aguaray
  12. ‚ÜĎ Relato extra√≠do de: Expedici√≥n al Gran Chaco Austral, bajo el comando del gobernador de estos territorios, coronel Francisco B. Bosch de Angel Justiniano Carranza. Buenos Aires 1884. Citado en Revista ‚ÄúDocumentos de Pol√©mica‚ÄĚ N¬į 3 de CEAL.
  13. ‚ÜĎ Informe extra√≠do del curso ‚ÄúHistoria de Salta en el marco de la Transformaci√≥n educativa‚ÄĚ del Prof. Carlos Uriburu Rivas. Salta 1998
  14. ‚ÜĎ Al respecto de esta familia, muchos de los entrevistados los recuerdan pero viviendo en la zona de Ipaguaz√ļ, en territorio boliviano.
  15. ‚ÜĎ Se refiere al Barrio donde se radicar√° la mayor√≠a de la poblaci√≥n despu√©s de la llegada del ferrocarril.
  16. ‚ÜĎ Se denomina ‚Äúport√≥n‚ÄĚ efectivamente a un gran port√≥n de madera que serv√≠a de l√≠mite entre ambos pa√≠ses. Era controlado por fuerzas de gendarmer√≠a y personal de aduana.
  17. ‚ÜĎ Se denomina pilotero al ciudadano encargado de cargar la mercader√≠a en el lado boliviano y trasladarla a su destino final, generalmente Santa Cruz de la Sierra.
  18. ‚ÜĎ Extra√≠do del diario El Tribuno de 7 de septiembre de 1972
  19. ‚ÜĎ Extra√≠do del diario El Tribuno de 14 de agosto de 1972.
  20. ‚ÜĎ Diario El Tribuno 5 de septiembre de 1972.

Enlaces externos


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