Leyenda de la Encantada

Lamia (versión 2) de John William Waterhouse.

La Leyenda de la Encantada es un nombre genérico que hace referencia a un conjunto de tradiciones orales y leyendas mitológicas narradas en numerosas localidades españolas. A pesar de que existen múltiples variantes locales, una serie de elementos son comunes a todas ellas: la protagonista (una joven de larga cabellera), el momento temporal (Noche de San Juan), manifestación (peinándose) y otros elementos (espejo, peine —generalmente de oro—, boda).

La Encantada está íntimamente relacionada con seres mitológicos como las Lamias,[1] Mouras (mitología gallega),[2] Mari y Mairu (mitología vasca), las Anjanas (mitología cántabra) y las Xanas (mitología asturiana),[3] de hecho una y otras, en esencia, son versiones diferentes de la misma narración pero adaptadas a entornos culturales particulares.[3] Asimismo, su relación con la figura mexicana Xtabay sugiere una presencia antiquísima y casi universal del mito o una posible difusión transatlántica, bien a través de los procesos de conquista de América, en el proceso inverso mediante la importación de leyendas de los pueblos americanos originarios, o bien tratándose de una tradición de ida y vuelta.

Contenido

Toponimia

El término encantada es bastante habitual en la toponimia y microtoponimia española y, normalmente, suele designar el lugar concreto donde se produce la aparición.[4] Gálmez de Fuentes considera dicho topónimo como una explicación o adaptación a posteriori del término prerromano *kanto ('piedra, orilla pedregosa').[5] Otro paralelismo es que, en dichos lugares, suelen existir yacimientos arqueológicos, por lo que se considera un indicador bastante fiable en la prospección previa.

Muchas veces el topónimo suele presentarse bajo la forma mora encantada lo que puede inducir a creer que los yacimientos son de la época de la dominación musulmana. No es cierto, de hecho muchos de ellos suelen ser anteriores[6] y ponen de manifiesto una pervivencia de substratos culturales que reflejan la antigüedad y el recuerdo histórico del lugar.[4] La explicación a esas supuestas moras (que se trata de una adaptación al castellano del gallego mouras que designa a las encantadas de Galicia y Portugal) puede estar relacionado con el término prerromano *mor ('túmulo, montón de piedras')[5] y, a su vez, con las morras, poblados típicos del Bronce Manchego. Tampoco está muy lejos, etimológicamente, de estas moras y mouras el nombre de la diosa vasca Mari.

Versiones

Monte Aketegui.
Representación de Mari.

En esencia, la leyenda narra la aparición de una bellísima joven peinando su larga cabellera con un peine de oro, en torno a la Noche de San Juan y en las cercanías de un castillo, cueva u otro paraje natural cargado de fuerte simbolismo. El encuentro con ella puede suscitar un encantamiento del espectador que, generalmente, suele ser un pastor o agricultor. Algunas de las distintas versiones del mito son:

Aketegui (Cegama)

Un pastor se acercó un día a la boca de la espantosa cueva que se abre en la parte oriental de la cresta de Aketegui. Había oído que Mari habitaba aquella oscura caverna y que sólo se dejaba ver cuando salía a la entrada a peinarse su hermosa cabellera.

Baza

En el río de Baza, a un kilómetro aproximadamente de la carretera de Murcia-Granada, hay una terrera con unas cuarenta o cincuenta cuevas con varias ventanas, llamada Terrera de los Argálvez, donde cuentan los más viejos del lugar, que todos los días de San Juan, al salir el sol se asomaba por las ventanas una mujer morena con el pelo muy largo y que año tras año aumentaba la curiosidad por verla, hasta que un día de San Juan, que nadie sabe la fecha exactamente al salir el sol se asomó por una de las ventanas de la cueva, con un peine en la mano derecha y una daga en la mano izquierda y dirigiéndose hacia un señor que esperaba, le dijo: ¿qué quieres: la dama, el peine o la daga?, a lo que el señor contestó: la daga. Ella entonces le dijo: ¡pues con ella te atraviesen el alma, porque me has encantado para otro tanto tiempo!
Recopilado por Antonio Selva[3]

Benamor (Moratalla)

Arroyo Benamor.
En los tiempos visigóticos, aquellas tierras de Moratalla habían tejido otra historia de amor; estando la princesa Ordelina prometida en matrimonio con el noble Sigiberto, quebrantó instantes antes de la boda su palabra, para casarse con Hiliberto, rival de aquél. Contrajeron el vínculo vísperas de San Juan, pero el matrimonio no quedó consumado porque a media noche moría repentinamente Ordelina, quedando condenada su alma a vagar en pena eternamente, a causa del perjurio, cobrando figura humana sólo y en cada año, la noche de San Juan, cuando el destino le permitía salir de la tumba para peinarse sus largos cabellos en el arroyo de Benamor.
Recopilado por Juan García Abellán[7]

Coy

Fuente de Coy.

En la noche de San Juan una princesa mora vestida de blanco y con largo cabello sale de la cueva de la Encantá a peinarse y lavarse la cara en el manantial de la Fuente. Antaño la gente no salía a la calle esa noche por el temor a quedar encantado. La cueva se encuentra en el Cabezo de la Encantá, donde existen restos de una antigua torre de vigilancia de la época medieval que junto al castillo de Coy formaba parte de construcciones defensivas de Campo Coy.

Las Camarillas (Hellín)

En la madrugada del día de San Juan (24 de junio), solía aparecer una dama muy blanca con el pelo muy largo y rubio al pie de la cueva de la Camareta, a orillas del camino de la Junta de los Ríos, muy próximo al río Mundo, sentada en una piedra y peinándose con un peine de oro, preguntándole, si alguien pasaba por allí, sobre qué le gustaba más, si el peine o ella. Dicen que en cierta ocasión pasó un pastor y al hacerle la pregunta éste respondió que el peine, exclamando ella: ¡maldito seas, que por tu culpa seguiré encantada!
Recopilado por Antonio Selva[3]

Manzanares el Real. La Pedriza

La Cueva de la Mora en la Pedriza, Manzanares el Real (Madrid), recuerda a historias que se repiten a lo largo de la geografía española debido quizás a la larga ocupación musulmana. Existe otra leyenda con este título, recogida por Gustavo Adolfo Bécquer en sus Leyendas, situado en la localidad navarra de Fitero.

La cueva, de difícil acceso, se halla cerca del refugio Giner de los Ríos, concretamente enfrente de su fachada principal y al este de la Peña Sirio. Parece ser que la hija de un rico árabe quedóse prendada de un joven cristiano. Ante esta situación fue secuestrada y retenida por sus familiares musulmanes en el interior de esta cueva. Pasaron los años y el caballero cristiano no regresó jamás, a pesar de la ansiada espera por parte de la joven, por lo cual, según las creencias de la gente, de cuando en cuando, el alma de la despechada joven se desliza vagando entre las formaciones rocosas y canchales tratando de buscar a su amor perdido.[8]

Paterna del Madera

Paterna del Madera.
Una cueva situada entre el Río Madera y Casa Rosa, conocida como la cueva de la Encantada, donde en las madrugadas de la noche de San Juan aparecía una dama vestida de blanco, con largas melenas, peinándose.
Recopilado por Antonio Selva[3]

Puerto Lumbreras

Cuentan que en una cierta ocasión cuando anochecía, un pastor casi anciano encontró junto a un baladre a una hermosa dama. Ésta le llamó y le dio a elegir entre un peine de oro, que sostenía en una mano, o su persona. El anciano eligió el peine y la joven lamentándose espetó: ¡ay, que me has encantado por cien años más! y desapareció tras un resplandor.
Recopilado por Antonio Selva[3]

Rojales

La Encantá es una leyenda tradicional de Rojales, un pueblo de la Vega Baja del Segura en la provincia de Alicante. La historia cuenta que hace ya bastantes siglos, en el Medievo, una princesa árabe llamada Zulaida o Zoraida se enamora de un príncipe cristiano, provocando las iras de su padre, el rey moro, que la maldice a vivir por siempre encantada dentro del monte redondo llamado Cabezo Soler, al lado del río Segura, en el camino que va del pueblo de Rojales a Guardamar. Todos los años, y sólo en la Noche de San Juan, la Encantá se aparece en el Cabecico Soler para que alguien la libere. Si algún hombre valiente se encuentra con ella, la Encantá le pedirá que la lleve en brazos hasta el río Segura para bañar sus pies y así poder romper el maleficio. Pero para el hombre que la lleva, la Encantá se hace cada vez más pesada, por no mencionar a los monstruos que salen a su encuentro, provocando que el pobre valiente caiga desfallecido al suelo soltando a la princesa y cargando a su vez con una nueva maldición, la de morir pisándose la lengua.

Esta leyenda ha sido recordada gracias a la tradición oral y a la novelización del escritor Fausto Cartagena. También existe una obra teatral escrita por Salvador García Aguilar, que fue dirigida con gran éxito por el afamado director Alberto González Vergel y un mediometraje con título La leyenda de la Encantá, dirigido por Francisco Jorge Mora García y Joaquín Manuel Murcia Meseguer en el año 2002 y que obtuvo la Mención Especial en su categoría en el Festival Internacional de Cine Cinema Jove de Valencia. Años después, el compositor Francisco Jorge Mora García, compone varias piezas instrumentales y corales inspiradas en la leyenda de la Encantá («Noche de San Juan», «Tema de Zulaida», «Batalla en el Cabezo Soler»,…).

Villarrobledo

En esta versión aparecen los elementos fundamentales: bellísima joven, la maldición (o encantamiento), el peine de oro o la Noche de San Juan. Sin embargo, lo peculiar es que une la leyenda con la realidad puesto que, efectivamente, en la zona hay un castillo y otros cercanos[9] y crecen flores raras que no se pueden encontrar en otro lugar.[10]

Resumen del texto recopilado por Elvira Menéndez y José María Álvarez: En la noche de los tiempos, una joven y bellísima princesa llamada Dulciades, hija del señor de un castillo, es raptada por Draskolín, un príncipe malvado y depravado hijo de Hastrano, señor de otro castillo vecino. El cruel príncipe da muerte al aya de la princesa que, antes de morir, pronuncia una maldición contra él. Con motivo de esa maldición el príncipe muere en una de sus frecuentes correrías y, como castigo, su padre encierra a la princesa en una mazmorra. Después ordena a la bruja Nasanta que prepare un veneno para matar a la princesa. Cuando se lo ha suministrado, se aparece el aya y empareda a la bruja, aunque no puede evitar que el bebedizo haga parte de su efecto. Sólo consigue que la princesa duerma en un estado letárgico hasta que, una vez al año cada Noche de San Juan, despierte. Esa noche aparece La Encantada, una delicada y bellísima joven de tez clara, peinando su larga y hermosa cabellera con un peine de oro, para regar y cuidar unas flores extrañas que sólo crecen allí. Otras versiones de leyenda añaden que, si la ves y te mira fijamente a los ojos, ocuparás su lugar.
Recopilado por Elvira Menéndez y José María Álvarez[2]

Significados

La cabeza de una ninfa de Sophie Gengembre Anderson.
Hogueras de San Juan en Galicia.

General

La «historia» de la encantada, en sí misma, hunde sus raíces en un tiempo en que los conocimientos y la propia historia de las sociedades humanas se trasmitía de manera oral y reflejan manifestaciones del pasado de difícil explicación hoy en día. La Encantada recuerda a las ninfas de la mitología clásica (figuras femeninas jóvenes de gran belleza que se aparecen junto al agua). En muchas de ellas también se pueden intuir los precedentes de los cuentos infantiles (jóvenes de gran belleza física y espiritual son encantadas por algún poder maligno y quedan en espera de algún héroe valeroso que rompa su hechizo con una bella acción). Las similitudes entre los relatos sugieren un contacto cultural, quizá desde la prehistoria.[3]

Los encuentros con Mari, las mouras y las encantadas, en general, no son positivos para el espectador; aunque existe una cierta graduación entre el terrible carácter de Mari y la posibilidad de quedar hechizado o hechizada de las encantadas.[3] Muchas de estas últimas dan la posibilidad de la salvación para las personas que se encuentran con ellas eligiendo uno, entre varios objetos;[3] si bien es reseñable el carácter de alguna de ellas, como la de Villarrobledo, cuya sola mirada (en clara alusión a las Lamias y la Santa Compaña) le puede servir para liberarse y dejar al infeliz espectador ocupando su lugar.

Símbolos

Cueva

Asociadas con la tierra y el mundo subterráneo, el significado simbólico de las cuevas tradicionalmente se ha relacionado con los misterios del nacimiento y de la muerte. Como entrada a los infiernos o al mundo de los muertos, fueron utilizadas desde el Paleolítico como sitios de enterramiento. Pero las grutas son también representaciones del vientre generador de la Madre Tierra, lo que las convertía en lugares de nacimiento de los dioses, héroes, espíritus y otros seres mitológicos. A su vez, esta confluencia de la vida y la muerte las supone como ubicaciones idóneas para la realización de los ritos de muerte iniciática. Su importancia simbólica intercultural e intertemporal es notable, ya que el propio Jesucristo es sepultado en una cueva y Orfeo busca a su amada Eurídice recorriendo una cueva (el Hades).[11]

Espejo

Está relacionado con la luna, otro símbolo femenino, y aparece en numerosas leyendas y cuentos folclóricos de carácter mágico y mitológico. Suscita apariciones bien sea del pasado o visiones del futuro. Genéricamente el espejo es considerado como una puerta del alma a través de la que, por disociación, puede entrar en otra dimensión.[1] Aparece y tiene un gran protagonismo en la obra de Lewis Carroll, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. No aparece en todas las versiones de la Leyenda de la Encantada.[3]

Noche de San Juan

Fecha mágica española por excelencia pues, se dice que las hadas españolas suelen tener especial predilección por la Madrugada de San Juan.[3] Son un gran número las leyendas, romances, tradiciones y mitos relacionados con el 24 de junio, ante la llegada del solsticio de verano en el hemisferio norte (solsticio de invierno en el hemisferio sur). Es considerada la gran noche del amor, los oráculos, la adivinación y la fertilidad.[2] Coincidiendo aproximadamente con la festividad de San Juan, desde tiempos prerromanos se han realizado en España diversas celebraciones en las que el fuego, en forma de hogueras o luminarias, juega un importante papel.[2] Se ha interpretado que con esta acción se pretendía «dar más fuerza al sol» que, a partir de esos días, iba haciéndose más «débil» (los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno). El hecho de adscribirse bajo la advocación del Bautista es la muestra de la cristianización última de un rito pagano que parece haber resistido sucesivamente influencias de la religión romana, paleocristiana, musulmana y, nuevamente, cristiana.

Peine

Antropológicamente, el símbolo del peine está emparentado con el del barco (de remos). Es muy grande el parentesco lineal entre ambos y representan la penetración mutua de los elementos agua y fuego. El peine es un atributo de seres fabulosos de naturaleza femenina, como lamias y sirenas, cabe la relación del peine con la cola descarnada del pez y el consecuente significado mortuorio.[1]

Localización geográfica

Al trasmitirse de generación en generación y al estar ubicada en parajes muy conocidos y queridos para los lugareños, se suele pensar que la leyenda es exclusiva y privativa de cada localidad donde se presenta; sin embargo son múltiples los pueblos de España (especialmente del sureste) donde, con mayor o menor riqueza de detalles y variantes, existieron presuntas doncellas encantadas. Esta es una lista, no exhaustiva, de lugares de la geografía española donde se ha recogido.

Listado de localidades donde se ha recogido la Leyenda de la Encantada
Municipio Provincia Lugar Elementos Localización
Aramayona[3] (Mari) Álava Amboto Joven bellísima, larga cabellera, cueva, peine
Baza[3] Granada Terrera de los Argálvez 37°29′N 2°46′O / 37.483, -2.767
Barchín del Hoyo[12] Cuenca Cerro de la Mora Encantada
Caravaca de la Cruz[3] Murcia Las Tosquillas 38°06′N 1°52′O / 38.1, -1.867
Carrascosa del Campo Cuenca Cueva del Bache o de la Mora Encantada
Castejón Cuenca Cueva de la Mora
Cegama[3] (Mari) Guipúzcoa Aketegui
Granada[3] Granada Cueva de la Encantada (Montes Claros) 37°10′N 3°36′O / 37.167, -3.6
Granátula de Calatrava[13] Ciudad Real Cerro de la Encantada
Hellín[3] Albacete Cueva de la Camareta 38°30′N 1°42′O / 38.5, -1.7
Horcajada de la Torre[14] Cuenca Cerro de la Cruz
Illana[15] Guadalajara Promontorio en la Vega de San Isidro
Isso[3] Albacete Cerro del Castillo (Torre Almohade)
Moratalla[3] Murcia Arroyo Benamor 38°11′N 1°53′O / 38.183, -1.883
Montijo[16] Badajoz Laguna de las encantás
Munera[17] Albacete Cerro del Castillo de Munera 39°03′N 2°12′O / 39.05, -2.2
Narón[2] (moura) Coruña, La Pena Molexa
Orense[2] (moura) Orense Monte das Cantariñas
Paterna del Madera[3] Albacete Cueva de la Encantada (Río Madera) 38°33′N 1°20′O / 38.55, -1.333
Picazo, El[18] Cuenca Peñasco de La Encantada
Puerto Lumbreras[3] Murcia Rambla Nogalte 37°34′N 1°49′O / 37.567, -1.817
Rojales[19] Alicante Cabezo Soler 38°05′N 0°43′O / 38.083, -0.717
Sangonera la Seca[3] Murcia Cueva Mayayo
Santa Cruz de la Zarza[20] Toledo Cerro de la Encantada 39°58′N 3°11′O / 39.967, -3.183
Torrejoncillo del Rey[4] Cuenca Cerro de la Mora Encantada
Uclés[4] Cuenca Cueva de la Mora Encantada 39°58′N 2°51′O / 39.967, -2.85
Villarrobledo[2] Albacete Cerro la Encantá Joven bellísima, larga cabellera, castillo, boda a la fuerza, peine de oro, flores extrañas y únicas, Noche de San Juan 39°16′N 2°36′O / 39.267, -2.6

Mapa de localización

  

En el mapa adjunto se advierte como la presencia de la leyenda se concentra, fundamentalmente, en localidades de tres zonas concretas de la península: Galicia, La Mancha–Sureste (Murcia y provincias de Albacete y Cuenca principalmente) y País Vasco. Aunque no existen estudios que vinculen la leyenda a una cultura o conjunto de creencias concretas; es bastante notable el hecho de que coinciden, grosso modo, con lugares de antiquísima tradición cultural: Zona argárica, Bronce Manchego, Cultura castreña, Pueblos vascos.

Así mismo, bastantes de estas encantadas se presentan en localidades limítrofes o muy cercanas entre sí, (Hellín–Isso, Barchín del Hoyo–El Picazo–Villarrobledo–Munera, Illana–Santa Cruz de la Zarza–Torrejoncillo del Rey–Carrascosa del Campo–Uclés, Baza–Granada, Aramayona–Cegama, etc.), configurando al sureste un clarísimo eje ideal entre el este de Madrid y Cartagena.

Referencias

  1. a b c CIRLOT LAPORTA, J.E. (2003). Diccionario de símbolos (10ª Ed.). Madrid, Siruela. ISBN 84-7844-352-5. 
  2. a b c d e f g ÁLVAREZ, J.M. & MENÉNDEZ, E. (2002). Leyendas de España. Madrid, Editorial SM. ISBN 84-348-8663-4. 
  3. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v SELVA INIESTA, A. (1993). «La Encantada de la Camareta: antología e interpretación (revisión del tema)». Antigüedad y Cristianismo X. ISSN 0214-7165, 479-488. http://interclassica.um.es/investigacion/hemeroteca/antigueedad_y_cristianismo/numero_10_1993/la_encantada_de_la_camareta_analogia_e_interpretacion_revision_del_tema. 
  4. a b c d BERNÁRDEZ GÓMEZ, M.J.; GUISADO DI MONTI, J.C. & VILLAVERDE MORA, F. (2005). «La mina romana de Lapis Specularis de 'La Mora Encantada' en Torrejoncillo del Rey (Cuenca)». Minería y metalurgia históricas en el Sudeste Europeo. ISBN 84-669-6114-1, 243- 254. http://www.sedpgym.org/lapis.pdf. 
  5. a b GALMÉS DE FUENTES, A. (1996). Toponimia: mito e historia. Madrid, Real Academia. 
  6. La mayoría de las localizaciones de encantadas manchegas suelen aludir a poblamientos de la Edad del Bronce y/o época romana.
  7. GARCÍA ABELLÁN, J. (1981). Nuestras leyendas. Murcia. 
  8. books.google.es (ed.): «Madrid: cuentos, leyendas y anécdotas, Volumen 2. Escrito por Javier Leralta.». Consultado el 19 de agosto de 2009.
  9. BALMUTH, M. S; GILMAN, A. & PRADOS- TORREIRA, L. (1997). Encounters and Transformations: The Archeology of Iberia in Transition. Sheffield, Sheffield Academic Press. 
  10. GÓMEZ CAMPO, C. & HERRANZ SANZ, J. (1993). «Conservation of Iberian endemic plants: the botanical reserve of la Encantada (Villarrobledo, Albacete, Spain)». Biological Conservation. Nº 64, 155-160. 
  11. «Arte & Símbolos: Cuevas, cavernas». Consultado el 24 de octubre de 2008.
  12. PELLICER Y SAFORCADA, J. A. (1798). «Descripción Geografico- Histórica de los Viages de Don Quixote de La Mancha». El Ingenioso Hidalgo Don Quixote de La Mancha (Ed. J. A. Pellicer). Madrid, Gabriel Sancha. 
  13. NIETO GALLO, G. & SÁNCHEZ MESEGUER, J. (1980). El Cerro de la Encantada (Granátula de Calatrava). Madrid, Ministerio de Cultura. ISBN 84-7483-038-5. 
  14. «Leyenda de La Encantada en Horcajada de la Torre». Consultado el 29 de octubre de 2008.
  15. TAPIA LUQUE, S. (2002). La Leyenda de la Mora Encantada. Guadalajara, Aache. ISBN 84-96072-01-0. 
  16. «Encantás de Montijo». Consultado el 9 de Junio de 2009.
  17. «Leyenda de La Encantada en Munera». Consultado el 22 de octubre de 2008.
  18. «Leyenda de La Encantada en El Picazo». Consultado el 22 de octubre de 2008.
  19. «Leyenda de La Encantada en Rojales». Consultado el 22 de octubre de 2008.
  20. «Leyenda de La Encantada en Santa Cruz de la Zarza». Consultado el 22 de octubre de 2008.

Bibliografía

Enlaces externos


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