Revolución del 5 y 6 de abril de 1811

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Revolución del 5 y 6 de abril de 1811

La Revolución del 5 y 6 de abril de 1811 en Argentina, también conocida como el "Movimiento o Revolución de los orilleros" o la "Revolución Quinti-sexta", fue un golpe cívico militar que permitió al sector moderado saavedrista asegurar el control de la Junta Grande de gobierno eliminando a la minoría radical morenista.

Contenido

Antecedentes

Cornelio Saavedra, presidente de la Junta.

Tras la formación de la Junta Grande y la partida y muerte del secretario de la Primera Junta Mariano Moreno, el sector que lo seguía quedó en minoría en el nuevo ejecutivo, liderado por su presidente Cornelio Saavedra y los diputados Gregorio Funes y Manuel Felipe Molina.

Mientras el partido de los llamados saavedristas, considerado moderado o incluso conservador en objetivos y procedimientos, estaba más enraizados en la estructura de poder existente al controlar las principales unidades militares y la estructura municipal, su opositor, el denominado morenista, considerado más radical en sus métodos y en los tiempos y alcances que pretendían dar a la revolución, controlaban un regimiento y tenían inserción importante en la juventud de la ciudad. No obstante ser comparados habitualmente con los jacobinos de la Revolución francesa carecían de la inserción que estos tenían en la plebe a través de los sansculottes.

La Sociedad Patriótica

El 21 de marzo de 1811 en el caf√© llamado de Marco, se form√≥ la Sociedad Patri√≥tica que nucle√≥ la oposici√≥n a Saavedra, la "semilla del imp√≠o Moreno" como la llamara el presidente de la Junta:[1] "El lenguaje anticolonial y el tono firme de la revoluci√≥n bien entendida, hab√≠a llegado a hacerse tan reprobable para el presidente y su comitiva, como era criminal para los espa√Īoles; ellos dec√≠an que esto era volver al sistema de principios proscripto y castigado en la persona del doctor Moreno; que esto era envalentonar a los genios turbulentos, dar alas a los tribunos de la sociedad para continuar propagando sus doctrinas an√°rquicas o antisociales, y atraer sobre los pueblos una guerra interminable con los espa√Īoles".[2]

En una primera reacci√≥n, el gobierno autoriz√≥ a su presidente a detener a todas las personas denunciadas y sospechosas, las que ser√≠an juzgadas de manera sumaria por el mismo gobierno. Entre las denunciadas se contaban entre ocho y diez ciudadanos, pero como sospechosos fueron detenidos todos los que llevaban la insignia de la Sociedad, una cinta blanca y celeste, elegida para usar "una divisa diferente de la que cargan los espa√Īoles para combatir contra la revoluci√≥n". A la una del d√≠a, hora en que empez√≥ el proceso, hab√≠a ya m√°s de ochenta j√≥venes detenidos en la galer√≠a norte de la fortaleza. Sobrese√≠dos al finalizar el d√≠a, la medida s√≥lo sirvi√≥ para popularizar la Sociedad, que al anochecer del siguiente d√≠a reuni√≥ m√°s de trescientas personas. Esto se repiti√≥ con "algazara y confusi√≥n" durante alrededor de una semana, lo que aliment√≥ la idea de que se promov√≠a una pueblada para derrocar al gobierno y apoderarse de las propiedades de los espa√Īoles.

En esas circunstancias se hizo p√ļblico que el comandante del Regimiento N¬į 2 (Arribe√Īos), el cordob√©s Juan Bautista Bustos, aliado de Funes, lleg√≥ a solicitar permiso al gobierno para disolver la Sociedad a balazos. Para alejar la posibilidad de una represi√≥n abierta y directa, esta resolvi√≥ entonces trasladarse a una sala en la calle de la Catedral, entre la Piedad y Cangallo, y presentar a la aprobaci√≥n del gobierno su reglamento. Saavedra respondi√≥ felicitando p√ļblicamente a la Sociedad y alent√°ndola a continuar sus tareas, con lo que a fines de marzo la supervivencia del reorganizado club pol√≠tico parec√≠a garantizada. Incluso algunos de los miembros de la Junta, los diputados Jos√© Juli√°n P√©rez, Francisco de Gurruchaga, Juan Ignacio Gorriti y supuestamente el de La Rioja, Francisco Ortiz de Ocampo, se sumaron al partido de la Sociedad.

Gregorio Funes, diputado por Córdoba.

No obstante ninguna de las partes se enga√Īaba. Saavedra tem√≠a y cre√≠a saber a ciencia cierta que los morenistas no se quedar√≠an en el discurso y eventualmente intentar√≠an hacerse con el poder: "Tan lejos de hacerse movimiento por m√≠, yo lo esperaba causado por los malcontentos, que se jactaban en el club poco antes erigido, con previo consentimiento del gobierno cuyas ideas sanguinarias est√°n declaradas y confesadas por algunos de sus concurrentes, en la causa que sigui√≥ el doctor Medrano con motivo de este mismo suceso, que puede verse. Estas todas terminaban contra m√≠, el de√°n don Gregorio Funes, doctor don Sim√≥n Cossio y los doctores don Manuel Felipe y don Manuel Ignacio Molinas. Los libelos e indecentes pasquines que se derramaban, no anunciaban sino decapitaciones y exterminios de nuestras personas. Se distingu√≠an ya los malcontentos con cierta divisa de que el sargento mayor interino de aquel tiempo don Gregorio Belgrano dio parte al gobierno. Se lisonjeaban, y vanagloriaban de que sus ideas eran protegidas por algunos de los del gobierno, y que contaban con la fuerza armada del regimiento de Am√©rica y con las del de granaderos."[3]

Contaba con información interna lo que le permitía seguir sus movimientos y esperaba el levantamiento para reprimirlo, por lo que procuraba que sus tropas "estuvieran acuarteladas y vigilantes a fin de no ser sorprendidas".

Domingo French.

La Sociedad por su lado sólo contaba a ciencia cierta con el regimiento de French porque aunque no dudaba de las simpatías del Regimiento de Granaderos de Fernando VII, consideraban que su comandante, el coronel Florencio Terrada, "no tenía un alma propia para afrontar semejantes compromisos".[2] Por otro lado, mantenían contacto con el general Manuel Belgrano y con el representante Juan José Castelli, ambos vocales del gobierno, quienes comandaban los dos ejércitos de la revolución en operaciones. No obstante, el de Belgrano había quedado comprometido tras la Expedición Libertadora al Paraguay y enfrentaba ahora su objetivo inicial, doblegar a las fuerzas realistas en la Banda Oriental, mientras que el de Castelli tenía al frente las fuerzas de Goyeneche estacionadas en el río Desaguadero.

El cronista Juan Manuel Beruti, partidario de la Sociedad, admite que se preve√≠a un movimiento "que estaba se√Īalado para hacerse el 20 y tantos de este mes" que deb√≠a "deponer al presidente, por desconfiar de √©l, y sacar tambi√©n algunos diputados de las provincias, porque eran de la facci√≥n del presidente".[4] Pocos d√≠as antes del movimiento del 5 de abril se reparti√≥ entre los soldados e individuos del regimiento Am√©rica una barrica de cuchillos. Saavedra dio para burlarse como contrase√Īa para el siguiente d√≠a la consigna "En Am√©rica cuchillos por barrica".

La conspiración

Joaquín Campana.

En el comunicado del gobierno tras los hechos se afirmaría que el pueblo y las tropas "se consideraban en la vigilia de una guerra civil" y que "con la determinación más cuerda y recatada, tomaban sus medidas en el momento mismo en que los oradores del club entretenían con sus discursos".[5]

Los or√≠genes del movimiento y la responsabilidad de Saavedra son discutidos. Ignacio N√ļ√Īez, miembro de la Sociedad e hijo del escribano del Cabildo Justo Jos√© N√ļ√Īez afirma que fue el gestor de la conspiraci√≥n: "En la m√°s absoluta reserva entr√≥ en conferencia el presidente Saavedra con los jefes militares que le profesaban una ciega devoci√≥n: ellos le propusieron (...) aprehender en una noche y encarcelar en los cuarteles cuarenta o sesenta revoltosos, con inclusi√≥n de los vocales del gobierno primitivo, para confinarlos enseguida a diferentes puntos del territorio"

Seg√ļn N√ļ√Īez, seguro ya de contar con los comandantes, entr√≥ en conferencia con Funes y "los doctores de su c√≠rculo", as√≠ como "con los conjueces que hab√≠an sustituido a los ministros de la Real Audiencia, a saber: doctor Jos√© Darragueira, Vicente Echavarr√≠a, Pedro Medrano y Sim√≥n Cossio".

Concordando en la necesidad de no aparecer complicados, resolvieron "que se ejecutase un movimiento simult√°neo por los cuerpos del ej√©rcito y por el pueblo". No obstante, como no se encontraron en la ciudad vecinos dispuestos a ponerse al frente del movimiento, especialmente cuando hab√≠a dudas de que el Cabildo, "que se consideraba como el √≥rgano del pueblo y cuya influencia hab√≠a intervenido en todas las convulsiones que se hab√≠an sucedido desde el a√Īo de 1806", apoyar√≠a una acci√≥n semejante, los complotados acudieron a los arrabales.[2]

Francisco Ortiz de Ocampo.

Saavedra siempre neg√≥ haber estado involucrado:"Se supone que yo fui el autor de el, o cuando menos sabedor y consentidor. Se me injuria inicua y atrozmente con esta imputaci√≥n: no solo no fui autor, ni sabedor de el, sino, que los que lo causaron y realizaron me lo ocultaron estudiosamente. Don Francisco Ortiz de Ocampo, coronel, fue uno de ellos, y concurri√≥ a la √ļltima junta que tuvieron, fue de los que m√°s se opusieron a que se me diese noticia de √©l, receloso de que lo impidiese."[3]

"Yo no tuve parte ni a√ļn noticia del movimiento del 5 de abril, no fui autor ni cooperador a ello, porque, aunque conoc√≠a que mi exterminio era el primer fundamento que cre√≠an preciso para realizar la iniquidad que ten√≠an tramada, siempre cre√≠ burlarme de ellos, porque adem√°s de mi buena causa contaba con las armas y estaba libre de sorpresas, porque les segu√≠a y sab√≠a hasta el √ļltimo de sus pasos."[1]

"Yo sab√≠a, es verdad, y esperaba que se realizase lo que mis contrarios intentaban por medio del coronel del regimiento de la Estrella, mas nunca me ocurri√≥ la idea de prevenirlo, con formar otro en contra de aqu√©l. Mi √ļnica resoluci√≥n era esperar a que ellos se presentasen al p√ļblico con su fuerza, declarasen su verdadero intento, de modo que su asonada se hiciese palpable al mundo entero, y entonces desbaratarla a balazos, como realmente se hubiera verificado."[6]

Bartolom√© Mitre, pese a no simpatizar con la figura y partido de Saavedra, acepta su descargo: "se prepararon a prevenir la revoluci√≥n que tem√≠an, con otra revoluci√≥n preparada por ellos, sin dar a su jefe ninguna participaci√≥n en el plan. Sab√≠an que Saavedra participaba de sus mismos temores, pero sab√≠an tambi√©n que √©l no autorizar√≠a semejante esc√°ndalo con su nombre, a√ļn cuando lo aceptara despu√©s de consumado."[7]

Con menos verosimilitud y también menos insistencia, Funes tampoco reconocería su participación: "Un sacudimiento volcánico en que el gobierno no tuvo el menor influjo causó la revolución conocida por el 5 y 6 de abril. Este acontecimiento ninguna complacencia dejó a la Junta."[8]

En el centro de la conspiraci√≥n se encontraban los principales comandantes militares, Mart√≠n Rodr√≠guez de los H√ļsares, Juan Antonio Pereira segundo de Saavedra en el Regimiento de Patricios, Juan Ram√≥n y Marcos Balcarce, Juan Bautista Bustos y el tambi√©n vocal Francisco Ortiz de Ocampo,[9] los conjueces Jos√© Darragueira, Vicente Echavarr√≠a y Pedro Medrano, el abogado Joaqu√≠n Campana, los alcaldes Tom√°s Jos√© Grigera y Juan Pedro Aguirre, el vocal Cossio y muy probablemente Funes.

Grigera, amigo personal de Saavedra y Rodríguez, era "alcalde de las quintas" y muy popular en los suburbios. El cabildo de Buenos Aires le había encargado "la demarcación de quarteles en las quintas de esta capital, para el arreglo de su policía ... desde Barracas hasta el bajo de la Recoleta", tarea que finalizó en marzo de 1811. Eso le permitió extender su influencia en las orillas, los suburbios de la ciudad.

El movimiento de los orilleros

A comienzos de abril se produjo finalmente el movimiento con el objetivo de purgar el gobierno de los morenistas remanentes, detener a los comandantes del √ļnico regimiento que les respond√≠a en la ciudad, el Am√©rica, a los l√≠deres de la Sociedad que los nucleaba y establecer un estricto control interno.

El golpe "se hizo y se tramó tan sigilosamente que nadie lo supe hasta que no se vio, de tal manera que se sorprendió al pueblo y tropas".[10]

La concentración (5 de abril, hora 23.00)

Plaza de Mayo.

Un cronista relata así el inicio del levantamiento, en el que "se apeló a los hombres de poncho y chiripá contra los hombres de capa y casaca":

"Al anochecer del día 5 de abril empezaron a reunirse hombres emponchados y a caballo en los mataderos de Miserere, a la voz del alcalde de barrio don Tomás Grigera, cuyo nombre sólo conocido hasta ese día entre la pobre clase agricultora, principió a ser histórico para este país: a medianoche penetraron por las calles de la ciudad, y antes de venir el día ocuparon la plaza Mayor como mil quinientos hombres, pidiendo a gritos la reunión del cuerpo municipal, para elevar por su conducto sus reclamaciones al gobierno."
Ignacio N√ļ√Īez, Noticias Hist√≥ricas.

El Dean Funes afirmaba que a las 23:30 de la noche del 5 de abril de 1811 estaba para acostarse cuando fue a verlo Agustín José Donado (a quien llama uno "de los principales de la Sociedad Patriótica") lleno de temor porque una multitud avanzaba hacia la Plaza de la Victoria.[11]

Cornelio Saavedra, por su parte, aseguraba haberse enterado del movimiento en el Fuerte a las 11 de la noche del día 5, cuando el teniente coronel de artillería Bernabé San Martín le advirtió que se reunían manifestantes en los corrales de Miserere, parte confirmado luego por el segundo jefe de resguardo Torres.

Saavedra hizo llamar al sargento mayor de la plaza, Marcos Balcarce, y su ayudante. Balcarce recibió la orden de mantener a las tropas en armas y acuarteladas y el segundo la de llamar a los vocales de la Junta.

Saavedra relat√≥ que entonces "se supo que don Tom√°s Grigera, alcalde de las Quintas, hab√≠a en aquella ma√Īana citado a los otros de su cuartel". Grigera era el principal pero no el √ļnico alcalde que movilizaba: el petitorio aparecido en la Gazeta Extraordinaria del 15 de abril incluye las firmas de los alcaldes de los cuarteles 8 (Juan Pedro Aguirre, el √ļnico cuartel c√©ntrico), 6 y 15 (Mart√≠n Grandoli y Miguel Arellano, de la periferia de la Concepci√≥n y el Alto), 17 (Rafael Ricardes, entre Monserrat y Lorea), 20 (Ferm√≠n de Tocornal en el extremo noroeste de la ciudad) y 29 (Tom√°s Illescas).,[12] aparte de Jos√© Bernab√© M√°rmol, Alejandro Lima, Pedro Fern√°ndez, Pascual Su√°rez, Francisco D√≠az y Andr√©s Hidalgo.

Edificio del Cabildo en 1864.

Los vocales empezaron a llegar mientras arribaban los primeros manifestantes a la plaza y a la medianoche todos estaban presentes. Los vocales Vieytes y Pe√Īa increparon a Saavedra fuertemente "por no haber impedido este tumulto con las armas que estaban a su disposici√≥n". El presidente de la Junta se disculp√≥ aduciendo haber desconocido hasta √ļltimo momento el objeto de la manifestaci√≥n y a sus dirigentes. Apunt√≥ asimismo al Cabildo en raz√≥n de que los alcaldes de quintas encabezados por Grigera parec√≠an dirigir el movimiento y "porque seg√ļn los partes que hab√≠a recibido hasta aquella hora, los conjurados s√≥lo invocaban la reuni√≥n de aquel cuerpo como el √ļnico que les inspiraba confianza."[13]

La Junta resolvió entonces convocar al Cabildo y para cuando la mayoría de los miembros del ayuntamiento se habían hecho presentes la plaza estaba ya ocupada por mucha gente. El Alcalde de primer voto adujo que convenía reunirse en su sala dado que los manifestantes seguramente se dirigirían en sus peticiones al Cabildo y que así podían suponer que el gobierno los tenía prisioneros. No obstante el apoyo de Saavedra y algunos miembros más de la Junta a esa propuesta, por mayoría se rechazó lo solicitado.

Interrogatorio de Grigera (6 de abril, hora 2.00 a 7.00)

Por orden de Saavedra, quien era a√ļn sospechado de responsable √ļltimo del movimiento, Grigera fue conducido ante la Junta a las dos de la ma√Īana del d√≠a 6, s√°bado y v√≠spera de Ramos.

Saavedra relatar√≠a as√≠ el interrogatorio: "previo el juramento que se le recibi√≥, le pregunt√©: ¬ŅSi era verdad que hab√≠a procedido a citar y reunir los alcaldes de barrio y tenientes de cuartel? Respondi√≥ que s√≠. ¬ŅHe dado yo orden para tal citaci√≥n? volv√≠ a preguntar: No se√Īor, contest√≥ √©l. ¬ŅPues de cuya orden, o en virtud de que mandato ha procedido usted a hacerla? De orden del pueblo contest√≥ Grigera. ¬°Del pueblo! repliqu√©. ¬ŅQui√©n es ese pueblo que le da a usted tales √≥rdenes sin noticia ni conocimiento del gobierno? A lo que no respond√≠a m√°s que "el pueblo quiere, el pueblo tiene que pedir".[3]

Grigera fue interrogado luego por el diputado morenista Hip√≥lito Vieytes, sin que el alcalde de las quintas se saliera de su discurso invocando el mandato del pueblo hasta que a las seis o siete de la ma√Īana en que con redobles generales de tambores se formaron las tropas en la plaza con excepci√≥n del Regimiento Am√©rica y un tropel de oficiales encabezado por Mart√≠n Rodr√≠guez y Juan Ram√≥n Balcarce, acompa√Īado por el doctor Joaqu√≠n Campana, oficiales y paisanos, entre cuarenta y sesenta hombres en total, entraron hasta la sala del despacho y reclamaron que se diera fin al interrogatorio y se liberara a Grigera y al cabildo para que por su conducto pudieran transmitirse al gobierno las peticiones del pueblo y el ej√©rcito. As√≠, Grigera y los cabildantes volvieron a sus puesto entre las aclamaciones de la multitud.

Petitorio (6 de abril hora 7.00 a 12.00)

Al amanecer se present√≥ una diputaci√≥n del cabildo compuesta del regidor Manuel Aguirre, el S√≠ndico Procurador General Dr. Miguel Mariano de Villegas y el escribano doctor Justo N√ļ√Īez, trayendo el petitorio firmado por los alcaldes de barrio y sus tenientes, y de los jefes de regimiento.

Contaba de 17 puntos en contra de "cierta porci√≥n de individuos" que hab√≠an formado "una facci√≥n de intriga y c√°bala". Se exig√≠a fundamentalmente la deposici√≥n de los morenistas de la Junta (Miguel de Azcu√©naga, Juan Larrea, Nicol√°s Rodr√≠guez Pe√Īa, Hip√≥lito Vieytes) y su deportaci√≥n, junto a Domingo French y Antonio Luis Beruti, comandantes del Regimiento Am√©rica, Ram√≥n Vieytes, Gervasio Antonio Posadas, Felipe Cardoso y Agust√≠n Jos√© Donado. Tambi√©n se requer√≠a que Manuel Belgrano fuera separado del ej√©rcito y regresara a Buenos Aires para enfrentar un sumario por la derrota en Paraguay.

Las vacantes en la Junta debían ser cubiertas por Feliciano Chiclana, Atanasio Gutiérrez, Juan Alagón y Joaquín Campana.

Entre otros puntos, se dispon√≠a bajo la direcci√≥n de Grigera la reorganizaci√≥n en cuarteles de las quintas, desde el arroyo Maldonado hasta la ca√Īada de Mor√≥n.

Pero el punto que encabezaba su petitorio era una exigencia a√ļn m√°s radical: "que se expulsen de Buenos Ayres a todos los europeos de cualquier clase o condici√≥n". A principios de 1811 la Junta hab√≠a dispuesto la expulsi√≥n de los espa√Īoles europeos solteros de la ciudad y los morenistas, supuestamente el sector radical, se opuso p√ļblicamente a la medida que debi√≥ ser suspendida. La antinomia americano-peninsular era fuerte en la plebe, compuesta casi exclusivamente por americanos o descendientes de libertos, y de larga data, pero las invasiones inglesas, la revoluci√≥n, la vigilancia ante la amenaza de conspiraciones realistas en la ciudad la hab√≠a tornado crecientemente violenta.

A decir de Saavedra, √©l y Funes consideraron que dada la situaci√≥n era preciso conceder la separaci√≥n requerida pero que otros puntos eran "exorbitantes" y propusieron modificar algunos art√≠culos, a lo que se opusieron los diputados Juan Gorriti y Jos√© Juli√°n P√©rez. Por contra, otras fuentes sostienen la posici√≥n contraria: que Saavedra y Funes sostuvieron la necesidad de aceptar sin m√°s lo requerido por razones de salud p√ļblica, mientras que fueron Gorriti y P√©rez quienes solicitaron su modificaci√≥n por considerar exorbitantes las demandas.

Al final "por salir del apuro porque la gente permanecía en su puesto y la tropa no se movía" se acordó lo solicitado pero convocando a una nueva asamblea a realizarse dentro de los ocho días.

Paisano.

Mientras tanto, la primera reacción de los miembros de la Sociedad Patriótica se reducía a la risa y la curiosidad por esa "nueva alianza de charreteras y chiripás que ejercitaba la mordacidad de la servidumbre".[14] Se mezclaban entre los paisanos de la plaza, que habiendo desmontado "los unos se mantenían sentados, los otros tendidos en el santo suelo, comiendo o fumando" y les preguntaban a que iban, pero "no sabían para que los habían traído" sólo se remitían a Grigera. Los jóvenes de la Sociedad luego iban a los cafés a "comentar y ridiculizar, sin embozo y a carcajadas, las ocurrencias y las grotescas actitudes de estos desvalidos soberanos".[13]

En tanto se resolv√≠a acerca de lo peticionado, entre las diez y las once de la ma√Īana los comandantes militares y Campana enviaron un ayudante al cuartel del Regimiento de la Estrella citando a su comandante French y a Beruti, segundo al mando, a concurrir al Fuerte por orden del gobierno. Al llegar a la plaza Mayor, ambos fueron arrestados y encerrados en el cuartel de Arribe√Īos, que estaba sobre la misma plaza. De igual manera, fueron detenidos en sus casas Gervasio Antonio Posadas, Agust√≠n Jos√© Donado, el presb√≠tero Ram√≥n Vieytes y Felipe Cardoso.

Cerca del mediodía los miembros de la Sociedad empezaron a tener noticias de los objetivos del movimiento y de su éxito. Finalmente desde los balcones del Cabildo se anunció a los manifestantes la aceptación del petitorio y se los invitó a retirarse. En la misma tarde del día 6 los detenidos eran trasladados con custodia a la Guardia de Luján en espera de su destino.

Los días posteriores

Gazeta Extraordinaria del 15 de abril de 1811.

El d√≠a 8 se instituy√≥ el Tribunal de Seguridad P√ļblica, bajo la presidencia de Vicente Anastasio Echevarr√≠a, uno de los conjueces americanos del tribunal de la Audiencia y al que se agreg√≥ como vocal el capit√°n Bustos, Atanasio Guti√©rrez y Juan Pedro Aguirre, con Juan Jos√© de Rocha como secretario. Ese mismo d√≠a encabezado por Medrano se inici√≥ el proceso contra los partidarios del partido ca√≠do. Entre los d√≠as 9, 10 y 11 fueron detenidos en los cuarteles m√°s de cien ciudadanos.

El 9 de abril se envió una circular a los cabildos del interior comunicando los sucesos, afirmando entre otros conceptos que el 6 de abril "no será para Buenos Ayres menos glorioso que el 12 de agosto, 5 de julio y 25 de mayo".

El 12 de abril Grigera fue nombrado alcalde mayor.

La asamblea, citada por el cabildo y a la que también se había invitado a los firmantes del petitorio, se efectuó el 13. Saavedra insistió en atemperar la resolución y con su renuncia, siendo aceptado lo primero mas no lo segundo. Insistió también con negar su participación en el movimiento y "Todos igualmente confesaron que yo no había tenido idea alguna de sus intentos; que antes procuraron ocultármelos, recelosos de que los embarazase", no obstante lo cual lo apoyaba entonces decididamente: "más de 4000 personas que en la noche del citado 5 de abril se juntaron en la plaza, y causaron la feliz mutación de cosas"[1]

El d√≠a 15 se public√≥ un n√ļmero extraordinario de la Gazeta explicando el movimiento. All√≠ se calificaba a los morenistas con los ep√≠tetos fan√°ticos, fren√©ticos, dem√≥cratas furiosos, desorganizadores, inmorales, hambrientos de sangre y de pillaje, infames, traidores, facciosos, almas bajas, c√≠nicos revoltosos, insurgentes, hidras pozo√Īosas y corruptores del pueblo.[15] Saavedra afirmar√≠a que "Publicado este suceso, y comunicado a los pueblos se recibi√≥ con buen semblante. Conservo en mi poder una carta gratulatoria, que con motivo de √©l, me dirigi√≥ el doctor don Antonio √Ālvarez Jonte, desde Chile".[16]

Pocos días después en Pergamino, los desterrados Posadas y Azcuénaga se alojaron camino a su destino en casa del cura José Saturnino Hernando. Allí vieron al estanciero José Lino de Echevarría, hermano del conjuez, quien admitió "que por aviso y prevención de su hermano don Vicente, había bajado de su estancia a Buenos Aires con 40 caballos escogidos: que pasó la noche del 5 de abril en casa de su hermano donde estuvo igualmente con otros, el doctor Cossio vocal de la junta como diputado de Corrientes, que como manifestaba mucho miedo temiendo un mal éxito en la revolución que tenían entre manos; (...) lo animaba diciéndole que durmiese y descansase sin cuidado pues tenía pronto 40 caballos famosos para llevarlo con su hermano donde quisiese en el caso de que saliesen mal".[17]

Concluido el movimiento con todo éxito, el gobierno buscó asegurarse que la movilización organizada de los orilleros no se transformara en una amenaza, empezando por restarle poder a los alcaldes de barrio y reduciendo sus cargos de vitalicios a anuales.

De la Junta al Triunvirato

Tras pocos d√≠as, los morenistas iniciaron una campa√Īa difamatoria contra los gobernantes. Algunos libelos apuntaban al orgullo localista como el que afirmaba que "el potosino borracho de Saavedra", el cordob√©s Funes, el correntino Cosio, el tucumano Molina, el montevideano Campana, "todos Forasteros, os mandan y han esclavizado. ¬ŅNo os abochorn√°is patricios m√≠os? En esto han venido a parar tus glorias y tus haza√Īas?". U otro en el que afirmaba "Mirad que el Pueblo es el que nos paga nuestros sueldos: a este es al que debemnos defender y morir por √©l, no por Saavedra ni esta Junta de puros forasteros del carajo (...) Pondremos de Presidente a un verdadero Patricio, de vocales y comandantes de armas a verdaderos patriotas, y fuera todo forastero, pues no es raz√≥n que √©stos nos gobiernen siendo tan b√°rbaros."[18]

Pero el argumento principal acusaba al gobierno de Carlotismo: "Si a Liniers, Concha, Allende, Sanz, Nieto y C√≥rdova se les quit√≥ la vida porque quer√≠an conservar estos dominios para el Franc√©s ¬ŅPorqu√© no se le quitar√° al Potosino Saavedra, a Funes, a Cossio, a Molina, a Campana, y a Segu√≠ que nos quieren entregar a la naci√≥n Portuguesa, la m√°s rid√≠cula y odiada de todas."

El 20 de junio el Ejército del Norte con sus mandos y oficialidad divididos políticamente y sus unidades separadas tácticamente al mando del morenista Castelli y Antonio González Balcarce por un lado y el saavedrista Juan José Viamonte fueron derrotados en la batalla de Huaqui. Se culpó directamente al golpe del 5 y 6 por el desastre. Saavedra diría al respecto que "el suceso del 5 y 6 de abril precedió al contraste del Desaguadero poco más de dos meses, tiempo escaso para haber tenido noticias de los males, expedido providencias oportunas y haberse ejecuitado por la gran distancia que mediaba entre el gobierno y el campamento de Huaqui. La separación de Castelli de la representación que obtenía hubiera sido desde luego la más oportuna: sin duda sus corresponsales de adentro se la anunciaron, o él se la creyó posible en aquellas circunstancias, pero aseguro también que hubiera sido muy arriesgada."

Pocos d√≠as despu√©s del bombardeo de Buenos Aires por la flota realista el 20 de julio se conocieron las noticias del desastre del Desaguadero. El hecho fue utilizado por la oposici√≥n: "el representante Castelli que estaba con el ej√©rcito daba cuidados a Saavedra y los suyos, proyectamos pues que el mismo Saavedra lo reemplazase y que al efecto se pusiese en marcha para Salta (...) Castelli para nada serv√≠a, menos que para dar impulso a la organizaci√≥n del ej√©rcito, nada importaba separarlo de √©l. Saavedra aunque militar era inepto en todo sentido, porque hasta esa √©poca nuestros militares no eran sino de parada."[19] En julio dos de los apoyos de Saavedra, Pereira y Balcarce, salieron para el Alto Per√ļ. El 26 de agosto Saavedra mismo acompa√Īado por Molina y un grupo de oficiales partieron al Alto Per√ļ y pocos d√≠as despu√©s Funes a la Banda Oriental.

En una reuni√≥n de Gorriti con el vocal de la Junta Domingo Matheu[20] y el cabildante Manuel Hermenegildo Aguirre de Lajarrota, en la que √©ste protestaba por "el deplorable estado de nuestra situaci√≥n pol√≠tica y la continua alarma en que estaba la capital por los rumores de revoluci√≥n que esparcv√≠a el secretario Campana", Gorriti le manifest√≥ que "si el Cabildo conoce esto, en su mano est√° el remedio y si no lo toma es responsable al p√ļblico" y le propuso que manifestaran esa opini√≥n a la Junta misma.

Gorriti y Matheu iniciaron contactos para obtener apoyo, lo que no result√≥ dif√≠cil habida cuenta que "a todos hab√≠a llenado la medida del sufrimiento la est√ļpida audacia de Campana". Al d√≠a siguiente el Cabildo envi√≥ una comisi√≥n a la Junta y √©sta, haciendo salir a Campana, trat√≥ la acusaci√≥n. Campana "suplic√≥ a la Junta que se le custodiase con guardia doble y que en el mismo d√≠a se le hiciese salir de la ciudad, en efecto la acusaci√≥n tuvo lugar a la una y a la oraci√≥n Campana con una buena escolta hab√≠a salido para Chascom√ļs."

Soldado de Arriibe√Īos.

Gorriti se hizo cargo provisoriamente de la secretar√≠a. El √ļltimo paso era eliminar a Bustos y su Tribunal. La ocasi√≥n la dio la intervenci√≥n de un piquete de Arribe√Īos que detuvo al due√Īo de una pulper√≠a en el bajo de la Residencia acusado de hablar con desprecio del gobierno. El pulpero fue puesto en prisi√≥n y su negocio, "que como todos saben en Buenos Aires importan considerable cantidad de pesos", fue embargado, aunque las averiguaciones no arrojaron prueba alguna y contradec√≠an las declaraciones del piquete.

El expediente llegó a la Junta tres meses después para confirmar la sentencia[21] pero al analizarlo y ver que los reos no habían sido siquiera citados para su defensa los vocales se indignaron, lo que aprovecho Gorriti para atacar al Tribunal de Vigilancia proponiendo "quitar de la nación este objeto de escándalo y afrenta, echando por tierra la obra y el autor".

El 16 de septiembre el Cabildo sosten√≠a que no pod√≠a responder por la tranquilidad p√ļblica "mientras permaneciera el secretario Campana y otros en sus puestos y que le extra√Īaba que debiendo haber llegado a sus o√≠dos el clamor popular no hubiera hecho ya dimisi√≥n de su puesto". La oposici√≥n consigui√≥ as√≠ ese mismo d√≠a el desplazamiento de Campana.

El 18 unos cincuenta agitadores presionaron al Cabildo en la Plaza y al atardecer pegaron carteles llamando a elección de diputados al Congreso General (dispuesto el 25 de mayo de 1810), para el día siguiente. Entre ellos se encontraban Vicente López, Justo García Valdés, Martín Thompson, Francisco Paso,[22] José Sosa y Francisco Planes. La discusión de fondo apuntaba a la restricción propuesta por el Cabildo, elegir sólo nativos de la provincia, y la posición de la Junta, habilitar a todo americano de origen. Finalmente se convocó a la elección para el 19.

El 19 piquetes de tropas bloquearon el acceso para que no entraran "negros, muchachos ni otra gente com√ļn"[10] o al decir de otro cronista las tropas permitieron la entrada "a toda persona decente, y la estorban a las mujeres de todas clases y a gente de medio pelo".[23] Tampoco votar√≠an espa√Īoles europeos. En la elecci√≥n, en que estuvieron presentes "compradores" de votos[23] fueron electos Chiclana (783 votos) y Juan Jos√© Paso (743), quien oportunamente arribar√≠a a Buenos Aires el d√≠a siguiente. Los siguientes 16 m√°s votados fueron designados como "consultores". Uno de ellos era Esteban Romero, quien tras la partida de Saavedra hab√≠a quedado al frente del regimiento de Patricios.[24]

El 23 de septiembre se designó un nuevo ejecutivo, un Triunvirato compuesto por los más votados en la elección del 19: Feliciano Chiclana, Manuel Sarratea y Juan José Paso y se preservó la figura de una Junta Conservadora con responsabilidades legislativas que finalmente el triunvirato y el cabildo no respetaron forzando su disolución.

Conclusión

La revolución del 5 y 6 de abril, "un atentado de la mayoría de la Junta contra la minoría",[25] sería con el tiempo unánimemente condenada y considerada por sus contemporáneos uno de los hechos más trascendentales de la primer década de la Revolución.

Bartolom√© Mitre dir√≠a que "es la √ļnica revoluci√≥n de la historia argentina, cuya responsabilidad nadie se ha atrevido a asumir ante la posteridad a pesar de haber triunfado completamente, y esta es la condenaci√≥n m√°s severa que pesa sobre la cabeza de sus autores".[7]

El mismo Saavedra afirmaría que "fuese cual hubiese sido la intención de los que lo hicieron, sus resultados ocasionaron males a la causa de la patria".[26]

M√°s all√° de la obvia condena por parte de los depuestos y deportados, el movimiento ser√≠a criticado por tres razones fundamentales. Una, en tanto temprano antecedente de golpe contra la estabilidad del gobierno de la revoluci√≥n: con el movimiento "Cornelio Saavedra abre la caja de Pandora",[25] por cuanto "en aquella jornada se ense√Ī√≥ al pueblo de Buenos Aires y a todos los pueblos que se pod√≠an deponer y desterrar cuatro gobernadores: que en esta escuela se han fraguado otras varias mudanzas de gobierno por iguales medios u otros m√°s o menos atroces."[27]

La segunda es que la revolución del 6 y 6 es "el punto de desborde para la sucesión de las funestas asonadas que devoraron a los próceres de nuestro origen político (...) Saturno empieza a devorar a sus hijos".[28]

La tercera raz√≥n es la apertura de esa otra caja de Pandora, la apelaci√≥n al bajo pueblo, a la plebe: "suponiendo pueblo a la √ļltima plebe del campo, con desdoro del verdadero del vecindario ilustre y sensato de esta ciudad",[10] ya que hasta el momento la acci√≥n pol√≠tica representativa o revolucionaria hab√≠a estado limitada a los vecinos principales. En igual sentido, otro de los deportados, Gervasio Posadas, afirmar√≠a que "vinieron a la plaza Mayor aquella noche del 5 de abril todos los vecinos de los arrabales y quintas como unos opas y sin saber a que fin eran all√≠ citados y tra√≠dos por un tal Grigera condecorado por Saavedra con el nombramiento de alcalde mayor".[27]

Referencias

Notas

  1. ‚ÜĎ a b c Saavedra, Carta a Viamonte.
  2. ‚ÜĎ a b c Ignacio N√ļ√Īez, Noticias Hist√≥ricas.
  3. ‚ÜĎ a b c Cornelio Saavedra, Carta a de la Rosa Alba.
  4. ‚ÜĎ Beruti, Juan Manuel, Memorias Curiosas.
  5. ‚ÜĎ Gazeta Extraordinaria del 15 de abril de 1811.
  6. ‚ÜĎ Saavedra, Memoria Aut√≥grafa.
  7. ‚ÜĎ a b Bartolom√© Mitre, Historia de Belgrano.
  8. ‚ÜĎ Funes, Ensayo hist√≥rico.
  9. ‚ÜĎ Ocampo es espec√≠ficamente se√Īalado por el mismo Saavedra. No obstante, miembros de la Sociedad lo consideraban uno de los suyos, un "converso" a su causa. Es posible que en realidad apoyara a Saavedra y como agente fuera una de las fuentes de informaci√≥n interna de los morenistas.
  10. ‚ÜĎ a b c Beruti, obra citada.
  11. ‚ÜĎ Jos√© Mar√≠a Rosa, Historia Argentina, p√°gina 286.
  12. ‚ÜĎ Cuarteles seg√ļn ordenamiento de 1794.
  13. ‚ÜĎ a b Ignacio N√ļ√Īez, obra citada.
  14. ‚ÜĎ Manuel Beruti, Memorias Curiosas.
  15. ‚ÜĎ Gazeta del 15 de abril de 1811.
  16. ‚ÜĎ Saavedra, Carta....
  17. ‚ÜĎ Gervasio Antonio Posadas, Autobiograf√≠a.
  18. ‚ÜĎ "Autos criminales seguidos en averiguaci√≥n de los autores y c√≥mplices de varios pasquines infamatorios contra el superior gobierno", AGN X, 27-3-5, CCI.
  19. ‚ÜĎ Juan Ignacio Gorriti, Autobiografia.
  20. ‚ÜĎ Matheu, pese a adherir al partido de Moreno, hab√≠a escapado del destierro por intervenci√≥n de Cossio y Molina. Campana les pregunt√≥ acerca de su comportamiento en la Junta y aquellos hablaron a su favor manifestando que no ten√≠a partido con nadie. Dice Matheu que para ser blanco de Campana "era bastante el ir a la tertulia de don Gervasio Posadas de donde sal√≠an todos los males."
  21. ‚ÜĎ La Junta trataba en conjunto los asuntos de alto gobierno" y distribu√≠a las restantes cuestiones en tres secciones: en una lo concerniente a la administraci√≥n de hacienda, en otra los expedientes que se giraban por escriban√≠a contra el fisco y en la tercera los dem√°s asuntos de gobierno y polic√≠a.
  22. ‚ÜĎ La presencia de Francisco Paso y de Sosa implicaba la anuencia de [Juan Jos√© Paso]], quien se encontraba en Montevideo junto a Funes y P√©rez.
  23. ‚ÜĎ a b Juan Jos√© Echevarr√≠a, Diario.
  24. ‚ÜĎ Los 16 eran Manuel Sarratea, Marcos Salcedo, fray Ignacio Grela, Mart√≠n de Arand√≠a, Jos√© Francisco Ugarteche, Juan Jos√© Anchorena, fray Francisco Casta√Īeda, Tom√°s Rocamora, Esteban Romero, Jos√© Le√≥n Planch√≥n, Bernardino Rivadavia, Victorino la Fuente, fray Nicol√°s Herrera, Antonio S√°enz, Jos√© Joaqu√≠n Ruiz y Vicente L√≥pez.
  25. ‚ÜĎ a b Domingo Matheu, Autobiograf√≠a.
  26. ‚ÜĎ Cornelio Saavedra, Memoria Aut√≥grafa.
  27. ‚ÜĎ a b Gervasio Posadas, Autobiograf√≠a.
  28. ‚ÜĎ Domingo Matheu, obra citada.

Bibliografía

  • Beruti, Juan Manuel, Memorias Curiosas, Buenos Aires, Emece, 2001, ISBN 950-04-2208-5.
  • Cutolo, Vicente Osvaldo, Nuevo diccionario biogr√°fico argentino (1750-1930), Editorial Elche, 1968.
  • Di Meglio, Gabriel, Viva el bajo pueblo!, Buenos Aires, Prometeo, 2006, ISBN 987-574-103-5, 9789875741034.
  • Funes, Gregorio, Ensayo hist√≥rico, en Biblioteca de Mayo, Buenos Aires, Senado de la Naci√≥n Argentina, 1960.
  • Gorriti, Juan Ignacio, Autobiograf√≠a, en Biblioteca de Mayo.
  • Matheu, Domingo, Autobiograf√≠a, en Biblioteca de Mayo.
  • Mitre, Bartolom√©, Obras Completas, Volumen VI, Historia-I, Buenos Aires, Congreso de la Naci√≥n, 1940.
  • N√ļ√Īez, Ignacio, Noticias Hist√≥ricas, en Biblioteca de Mayo.
  • Posadas, Gervasio Antonio, Autobiograf√≠a, en Biblioteca de Mayo.
  • Saavedra, Cornelio, , Memoria Aut√≥grafa, en Biblioteca de Mayo.
  • Saavedra, Cornelio, Carta a Viamonte, en Biblioteca de Mayo.
  • Saavedra, Cornelio, , Carta a de la Rosa Alba, en Biblioteca de Mayo.
  • Yaben, Jacinto R., Biograf√≠as argentinas y sudamericanas, 1938

Enlaces externos


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