Nacionalismo

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Nacionalismo
Pintura polaca de 1892 exaltando la defensa de la bandera durante la histórica batalla de Chocim.

El nacionalismo es una ideología y un movimiento social y político que surgió junto con el concepto de nación propio de la Edad Contemporánea en las circunstancias históricas de la Era de las Revoluciones (Revolución industrial, Revolución burguesa, Revolución liberal) desde finales del siglo XVIII.[1] También puede designar al sentimiento nacionalista y a la época del nacionalismo.

Como ideolog√≠a, el nacionalismo pone a una determinada naci√≥n como el √ļnico referente identitario, dentro de una comunidad pol√≠tica; y parte de dos principios b√°sicos con respecto a la relaci√≥n entre la naci√≥n y el Estado:[2]

  • El principio de la soberan√≠a nacional: que mantendr√≠a que la naci√≥n es la √ļnica base leg√≠tima para el Estado.
  • El principio de nacionalidad: que mantendr√≠a que cada naci√≥n debe formar su propio Estado, y que las fronteras del Estado deber√≠an coincidir con las de la naci√≥n.

El término nacionalismo se aplica tanto a las doctrinas políticas como a los movimientos nacionalistas: las acciones colectivas de movimientos sociales y políticos tendentes a lograr las reclamaciones nacionalistas.[3] En ocasiones también se llama nacionalismo al sentimiento de pertenencia a la nación propia, algo en principio identificable con el patriotismo, pero distinto si va más allá del mero sentimiento e incorpora contenido doctrinal o acción política en un sentido concreto.[4]

La historiografía también usa el término nacionalismo para referirse la época del nacionalismo: el periodo histórico de formación de las naciones y el surgimiento de la ideología y movimientos nacionalistas, lo que ocurrió en torno al siglo XIX, coincidiendo con las revoluciones liberales o revoluciones burguesas.[5] En el siglo XX se produce una renovación del nacionalismo, en el periodo de entreguerras vinculado al fascismo, y tras la Segunda Guerra Mundial vinculado al proceso de descolonización y al tercermundismo, cuando surgen numerosos grupos denominados Movimiento de Liberación Nacional.

Se habla también del nacionalismo musical, expresión artística de la segunda mitad del siglo XIX que coincide con el nacionalismo político en la valoración de la etnicidad (folclore), y que deriva del anterior romanticismo, movimiento intelectual y artístico también muy vinculado con el nacionalismo romántico, aunque sea de más amplia extensión temporal y conceptual que éste.

Contenido

Interpretaciones

El nacionalismo podría entenderse como un concepto de identidad experimentado colectivamente por miembros de un gobierno, una nación, una sociedad o un territorio en particular. Los nacionalistas se esfuerzan en crear o sustentar una nación basada en varias nociones de legitimación política. Muchas ideologías nacionalistas derivan su desarrollo de la teoría romántica de la "identidad cultural", mientras que otros se basan en el argumento liberal de que la legitimidad política deriva del consenso de la población de una región.

Ha sido duramente criticado por personajes históricos tan diferentes como Charles de Gaulle, Albert Einstein, Albert Camus o François Mitterrand.

Los primeros precedentes del nacionalismo comienzan a aparecer en el siglo XVIII, pues hasta ese momento, la idea de naci√≥n, tal y como se concibe en la actualidad, no se hab√≠a formulado. Hasta ese momento, las identidades colectivas basadas en la religi√≥n o en ser s√ļbditos de un mismo rey, prevalec√≠an sobre las √©tnicas. En la Revoluci√≥n francesa se utilizar√° el t√©rmino naci√≥n como sin√≥nimo de ciudadano, es decir, la naci√≥n ya no est√° personificada en la figura del monarca, pues la nobleza es un cuerpo ajeno a la naci√≥n: la naci√≥n es el tercer Estado.

Ciertos te√≥ricos, como Benedict Anderson, han afirmado que las condiciones necesarias para el nacionalismo incluyen el desarrollo de la prensa y el capitalismo. Anderson tambi√©n afirma que los conceptos de naci√≥n y nacionalismo son fen√≥menos construidos dentro de la sociedad, llam√°ndolos comunidades imaginarias. Ernest Gellner a√Īade al concepto: "el nacionalismo no es el despertar de las naciones hacia su conciencia propia: inventa naciones donde no las hay".[6]

Evolución del nacionalismo

El Estado Nación surgió en Europa con el tratado de Westfalia (1648). El nacionalismo continuó siendo un fenómeno elitista durante una parte de siglos tras el tratado, pero fue durante el siglo XIX cuando se propagó ampliamente por toda Europa y ganó popularidad. Desde entonces, el nacionalismo ha dominado las políticas europeas y mundiales. Muchas de las políticas europeas del siglo XIX pueden ser vistas como luchas entre antiguos regímenes.

A finales del siglo XIX las ideas nacionalistas habían comenzado a expandirse por toda Asia. En la India el nacionalismo incentivó el fin del dominio británico. En China el nacionalismo dio una justificación para el Estado chino, que se encontraba enemistado con la idea de un imperio universal. En Japón el nacionalismo fue combinado con el excepcionalismo japonés.

La I Guerra Mundial marc√≥ la destrucci√≥n definitiva de varios Estados multinacionales (el Imperio otomano, el Imperio austroh√ļngaro y, en cierta medida, el ruso). El tratado de Versalles fue establecido como un intento por reconocer el principio de nacionalismo, ya que gran parte de Europa fue dividida en naciones-Estado en un intento por mantener la paz. Sin embargo, muchos Estados multinacionales e imperios sobrevivieron. El siglo XX fue tambi√©n marcado por la lenta adopci√≥n del nacionalismo por todo el mundo con la destrucci√≥n de los imperios coloniales europeos, la Uni√≥n Sovi√©tica y varios otros Estados multinacionales menores.[7]

Simultáneamente, particularmente en la segunda mitad del siglo, fuertes tendencias antinacionalistas han tenido lugar, siendo en general destacables las manejadas por élites. La actual Unión Europea está actualmente transfiriendo poder del nivel nacional a entidades locales y continentales. Acuerdos de comercio, tales como NAFTA y GATT, y la creciente internacionalización de mercados de comercio debilitan también la soberanía del Estado-nación.

Formas de nacionalismo

Nacionalismo centrípeto (o integrador)

Es el que pretende la unificaci√≥n nacional de las poblaciones con caracter√≠sticas comunes que habitan en distintos Estados, donde pueden ser minor√≠as nacionales y por tanto en esos Estados constituyen nacionalismos centr√≠fugos (es el caso del nacionalismo kurdo), o bien ser Estados nacionalmente homog√©neos pero separados (es el caso de las unificaciones de Italia y Alemania[8] en el siglo XIX, aunque en ambos casos el solapamiento con el Imperio austroh√ļngaro complica la definici√≥n).

Nacionalismo centrífugo (o desintegrador)

Es el que pretende la secesi√≥n de una parte del territorio de un Estado habitado por una poblaci√≥n con caracter√≠sticas cuyas diferencias con la considerada mayoritaria puedan definirla como minor√≠a nacional. En ocasiones el mismo Estado del que pretenden separarse se define a s√≠ mismo como Estado plurinacional, como fue el Imperio austroh√ļngaro.

Nacionalismo de tercera generación

Son nacionalismos centr√≠fugos, de igual forma que los nacionalismos de segunda generaci√≥n, que surgen a finales del s. XX y principios del XXI y que se encuentran subordinados a otro Estado. Son comunidades con reivindicaciones nacionalistas, o bien regiones, naciones hist√≥ricas o naciones en s√≠ (seg√ļn las zonas, su historia o los diferentes puntos de vista) que siguen sin estar constituidas en un Estado y contin√ļan reivindic√°ndolo.

Nacionalismo económico

Artículo principal: Nacionalismo económico

Se concentra sobre los mecanismos de dependencia económica o neocolonialismo. Sostiene la necesidad de que sectores y empresas básicas de la economía permanezcan en manos de capitales nacionales, muchas veces estatales, cuando el sector privado no está en condiciones.

Los orígenes del nacionalismo económico pueden encontrarse en la creación de empresas estatales para explotar productos estratégicos como la creación de YPF para el petróleo en Argentina en 1922 y luego en las políticas de nacionalizaciones implementadas por gran cantidad de países entre los que se destacan: la nacionalización del petróleo en México en 1938, la nacionalización del petróleo en Irán en 1951, la nacionalización del Canal de Suez en 1956 y la nacionalización del cobre en Chile en 1971.

El nacionalismo económico está también íntimamente relacionado con la Teoría de la Dependencia elaborada por la escuela desarrollista latinoamericana que sostiene que el sistema económico mundial ha establecido una división internacional del trabajo que atribuye a los países centrales la producción industrial, de alto valor agregado, y a los países periféricos la producción de materias primas, de bajo valor agregado. El desarrollismo sostiene que existe una tendencia general al deterioro de los términos de intercambio en perjuicio de la producción agrícola-primaria, y que los países periféricos necesitan impulsar agresivas políticas industriales para romper el círculo vicioso del subdesarrollo.

La política de privatizaciones sugerida por el Consenso de Washington a partir de la década del 90 tuvo como objetivo principal, y lo logró en gran parte, revertir las medidas nacionalistas tomadas por la mayor parte de los países periféricos durante la mayor parte del siglo XX.

A partir de los √ļltimos a√Īos de la d√©cada del 90 parece haber un importante resurgimiento del nacionalismo econ√≥mico en varias partes del mundo, ahora en un entorno global, relacionado con acuerdos de integraci√≥n regional. Una de sus manifestaciones m√°s importantes ha sido la nacionalizaci√≥n de los hidrocarburos en Bolivia en 2006, bajo el gobierno de Evo Morales y los acuerdos de infraestructura y desarrollo subregional tomados en el marco del Mercosur y la Comunidad Sudamericana de Naciones.

Muchas de estas experiencias nacionalistas están estrechamente relacionadas con las reivindicaciones sindicales y otras organizaciones sociales, adoptando la forma de un nacionalismo popular expresado en movimientos políticos con amplio apoyo de la población. Formas de socialismo y de fascismo comparten también el proyecto del nacionalismo económico.

Nacionalismo étnico (o cultural)

Define la naci√≥n en t√©rminos de etnicidad, lo cual siempre incluye algunos elementos descendientes de las generaciones previas. Tambi√©n incluye ideas de una conexi√≥n cultural entre los miembros de la naci√≥n y sus antepasados,[9] y frecuentemente un lenguaje com√ļn. La nacionalidad es hereditaria. El Estado deriva la legitimidad pol√≠tica de su estatus como hogar del grupo √©tnico, y de su funci√≥n de protecci√≥n del grupo nacional y la facilitaci√≥n de una vida social y cultural para el grupo.[10] Las ideas sobre etnicidad son muy antiguas, pero el nacionalismo √©tnico moderno est√° fuertemente influido por Johann Gottfried von Herder, quien promovi√≥ el concepto de Volk, y Johann Gottlieb Fichte.

El fascismo es generalmente clasificado como nacionalismo étnico, habiendo sido su caso más extremo el nacional socialismo de la Alemania Nazi.

Anthony D. Smith ha se√Īalado que no existe un nexo claro entre el nacionalismo √©tnico y factores econ√≥micos.[11]

Nacionalismo rom√°ntico

(tambi√©n llamado nacionalismo org√°nico y nacionalismo identitario) es la forma de nacionalismo √©tnico seg√ļn la cual el Estado deriva su legitimidad pol√≠tica como consecuencia natural (org√°nica) y expresi√≥n de la naci√≥n o la raza. Refleja los ideales del romanticismo y se opone al racionalismo. El nacionalismo rom√°ntico enfatiza una cultura √©tnica hist√≥rica que se conecta con el ideal rom√°ntico; el folclore se desarrolla como un concepto nacionalista rom√°ntico. Los hermanos Grimm se inspiraron en los escritos de Herder para crear una colecci√≥n idealizada de historias √©tnicamente alemanas. El historiador Jules Michelet ejemplifica la concepci√≥n nacionalista rom√°ntica de la historiograf√≠a. En 1815 se hablaba de este nacionalismo, y fue el que se us√≥ para las unificaciones tanto alemana como italiana.

Nacionalismo liberal o ¬ęvoluntarista¬Ľ y nacionalismo conservador u ¬ęorg√°nico¬Ľ

Dentro del romanticismo se encuentran una tendencia liberal o "voluntarista",[12] representada por Mazzini, que considera que la nación surge de la voluntad de los individuos y una conservadora u "orgánica", representada por Herder y Fichte ("Discursos a la nación alemana", 1808[13] ) que identifica a la nación con rasgos que se heredan (lengua, cultura, territorio, tradiciones) y que están por encima del deseo individual.[14]

Nacionalismo religioso

Es la forma de nacionalismo seg√ļn la que el Estado deriva su legitimidad pol√≠tica en consecuencia de una religi√≥n com√ļn. Sin embargo, buena parte de las formas de nacionalismo √©tnico son tambi√©n en gran medida formas de nacionalismo religioso. Por ejemplo, el nacionalismo irland√©s es generalmente asociado al catolicismo; el nacionalismo indio se asocia con el hinduismo, etc. El nacionalismo religioso es generalmente visto como una forma de nacionalismo √©tnico.

En algunos casos, sin embargo, la componente religiosa es m√°s una etiqueta que la verdadera motivaci√≥n del nacionalismo de un grupo. Por ejemplo, aunque la mayor√≠a de los l√≠deres nacionalistas irlandeses del √ļltimo siglo fueron cat√≥licos, durante el siglo XIX, y especialmente en el XVIII, muchos l√≠deres nacionalistas fueron protestantes. Los nacionalistas irlandeses no luchan por distinciones teol√≥gicas, sino por una ideolog√≠a que identifica a la isla de Irlanda con una visi√≥n particular de la cultura irlandesa, que para muchos nacionalistas incluye al catolicismo aunque no como elemento predominante. Para muchas naciones que se vieron obligadas a luchar contra las consecuencias del imperialismo de otra naci√≥n, el nacionalismo fue asociado a la b√ļsqueda de un ideal de libertad.

El islam se opone fuertemente a todo tipo de nacionalismo, tribalismo, racismo u otra clasificación de la gente no basada en las creencias propias. Sin embargo, ciertos grupos islámicos pueden ser considerados racistas y nacionalistas (así, para algunos, no pueden considerarse verdaderos islámicos). La creación de Pakistán es un ejemplo de nacionalismo religioso de base islámica en la medida en que tomaba como nación a los musulmanes de la India. sin embargo, muchos de sus creadores -como los del Estado de Israel- eran laicos y consideraban la pertenencia a una misma tradición religiosa como elemento generador de identidad al margen de la práctica religiosa en sí. Un ejemplo similar es el de los musulmanes de Bosnia, considerados como etnia en la antigua Yugoslavia y que en su mayor parte eran no creyentes o no practicantes.

Algunos autores, adem√°s, han se√Īalado que el nacionalismo es m√°s una religi√≥n pol√≠tica que una ideolog√≠a pol√≠tica, un sustituto de la religi√≥n.[15]

Nacionalismo banal

La Rue Montorgueil, de Claude Monet. La celebración de las fiestas nacionales es una de las maneras a través de las cuales los Estados fomentan el sentimiento de pertenencia nacional entre sus ciudadanos.

Conceptualizado por Michael Billig, es la forma difusa que toma el nacionalismo en las sociedades contemporáneas, convirtiéndose en un mecanismo omnipresente de orientar las percepciones y hacer aparecer como natural la identificación entre una lengua, una cultura y una comunidad política. Ya sea en rituales colectivos como el deporte, o en detalles menores como la utilización de banderas para identificar las lenguas en las que se escriben los ingredientes de una caja de cereales, el nacionalismo banal reproduce cotidianamente los esquemas mentales del nacionalismo.

Elementos en com√ļn de todas las formas de nacionalismo

Algunos te√≥ricos pol√≠ticos sostienen que cualquier discriminaci√≥n de formas de nacionalismo es falsa. Todas las formas de nacionalismo cuentan con una poblaci√≥n formando una naci√≥n, lo cual significa que todos los miembros de una poblaci√≥n creen en alg√ļn tipo de cultura com√ļn.[16]

Causas por la que el nacionalismo se hace atrayente

Una razón por la cual el nacionalismo ha mantenido su atractivo a través de los siglos puede ser el hecho de que pertenecer a una nación cultural, económica o políticamente fuerte da a la persona una agradable sensación de pertenencia, sin importar su propia contribución a su fuerza.

Otra posibilidad defiende que las personas son seres sociales, y el formar parte de un grupo sociopolítico como la nación, es ventajoso y contribuye a su desarrollo, se considera que es la expresión de un rasgo general del comportamiento social favorecido evolutivamente, relacionado con el tribalismo.

En ocasiones puede surgir un sentimiento nacionalista cuando los miembros de una comunidad se sienten amenazados o atacados por otra comunidad o Estado. Puede surgir como respuesta a otro nacionalismo.

Formas de actuación

Dependiendo del contexto donde tenga lugar el nacionalismo, este puede adoptar diversas formas de actuación que pueden ser pacíficas, violentas o puede llegar a conjugar ambas.

Pacíficas

Con la progresiva consolidación de Estados más democráticos y el avance de las organizaciones intergubernamentales como la ONU, las reivindicaciones nacionalistas se sustancian mayoritariamente mediante el ejercicio de la actividad política a través de distintos partidos políticos nacionalistas que reclaman con el apoyo electoral de los ciudadanos una mayor autonomía, la independencia o el ejercicio del derecho de autodeterminación de sus territorios.

Otra forma de reivindicación pacífica sería la desobediencia civil o la "No violencia activa" cuyo máximo exponente fue la labor de Mahatma Gandhi en la India.

Violentas

La ocupaci√≥n del territorio y la imposici√≥n de una nacionalidad y culturas determinadas sobre otras personas mediante el uso de la fuerza es uno de los medios utilizados por el nacionalismo. Un ejemplo de ello son las dos guerras mundiales en las que el elemento nacional desempe√Īo un papel sustancial, aunque la expansi√≥n militar y diseminaci√≥n de una identidad nacional es un elemento recurrente en la historia de los nacionalismos.

Críticas al nacionalismo

El nacionalismo ha sido objeto de numerosas cr√≠ticas por parte de estudiosos procedentes de distintas √°reas de conocimiento. Francisco J. Contreras piensa que esta ideolog√≠a es filos√≥ficamente d√©bil y rudimentaria; critica que las entidades pol√≠ticas soberanas deban corresponderse con los grupos nacionales y cree que el nacionalismo es incapaz de ofrecer una definici√≥n rigurosa de la identidad nacional; seg√ļn este autor las identidades nacionales no vienen dadas por la realidad hist√≥rico-social, sino que son construidas por la ideolog√≠a nacionalista y los Estados.[17] Alfredo Cruz Prados afirma que ¬ęla misma naci√≥n es una entidad creada ideol√≥gicamente por √©l, y no algo natural, objetivo y anterior al mismo nacionalismo, como esta ideolog√≠a afirma¬Ľ.[18] Pedro G√≥mez Garc√≠a en su art√≠culo ¬ęLa identidad √©tnica, la man√≠a nacionalista y el multiculturalismo como rebrotes racistas y amenazas contra la humanidad¬Ľ sostiene que el nacionalismo es una tendencia patol√≥gica que nos conduce hacia la balcanizaci√≥n del planeta y obstaculiza la emergencia de una sociedad mundial pluralista e integrada.[19] Luis Rodr√≠guez Abascal, refiri√©ndose al nacionalismo culturalista, ha dicho que ¬ęno defiende la diversidad cultural, sino que propone un modelo normativo de cultura que homogeneiza pr√°cticas culturales preexistentes. Tiene dificultades para hacer otra cosa porque su punto de partida es siempre un concepto abstracto de cultura, que la concibe como una unidad uniforme u homog√©nea y la extiende idealmente a lo largo y ancho de un territorio sin atender a cu√°les son las pr√°cticas culturales cotidianas subyacentes o sin concederles relevancia moral y pol√≠tica¬Ľ.[20]

Teóricos del nacionalismo

Nacionalismo histórico

Eventos hist√≥ricos en los cuales el nacionalismo desempe√Ī√≥ un papel esencial:

Principales nacionalismos actuales

Centrífugos

Albania

Alemania

  • Nacionalismo b√°varo
  • Nacionalismo prusiano

Argentina

  • Nacionalismo correntino

Armenia

Bélgica

Bolivia

Bosnia-Herzegovina

  • Nacionalismo pan-serbio

Canad√°

China

Chile

  • Nacionalismo chileno

Colombia

  • Nacionalismo antioque√Īo
    Véase también: Antioquia Federal
  • Nacionalismo Tolimense
    Véase también: Estado Soberano de Tolima

Croacia

  • Nacionalismo istriano
    Véase también: Nacionalismo liburniano

Dinamarca

  • Nacionalismo fero√©s
  • Nacionalismo innuit

Espa√Īa

V√©ase tambi√©n: Nacionalismo espa√Īol

Filipinas

Finlandia

  • Nacionalismo √Öland
  • Nacionalismo sami

Francia

Georgia

  • Nacionalismo abjasio
  • Nacionalismo adjario
  • Nacionalismo osetio

Hungría

  • Nacionalismo magiar

Italia

Macedonia

  • Nacionalismo ilirio

México

Moldavia

  • Nacionalismo gagauz
  • Nacionalismo transnistrio

Noruega

  • Nacionalismo sami

Países Bajos

  • Nacionalismo fris√≥n

Polonia

  • Nacionalismo prusiano
  • Nacionalismo silesio

Portugal

Reino Unido

Rep√ļblica Checa

  • Nacionalismo moravo

Rumania

  • Nacionalismo magiar

Rusia europea

  • Nacionalismo b√°lkaro o cherk√©s
  • Nacionalismo cabardino o karachayo
  • Nacionalismo checheno
  • Nacionalismo chuvashio
  • Nacionalismo daguestano
  • Nacionalismo ingushetio
  • Nacionalismo karelio
  • Nacionalismo osetio
  • Nacionalismo prusiano
  • Nacionalismo sami
  • Nacionalismo t√°rtaro
  • Nacionalismo vepsiano

Siria

Suiza

  • Nacionalismo arpitano

Centrípetos

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Véase también

Notas

  1. ‚ÜĎ Eric Hobsbawm (1964) The Age of Revolution 1789-1748 (traducido en castellano Las revoluciones burguesas) edici√≥n de 1987: Barcelona: Labor, ISBN 84-335-2978-1. Benedict Anderson (1983) Imagined Communities: Reflections on the Origin and Spread of Nationalism, Edici√≥n de 1991, London: Verso. ISBN 0-86091-329-5.
  2. ‚ÜĎ Una descripci√≥n posible de las caracter√≠sticas b√°sicas de un Estado ser√≠a la siguiente: ¬ęexiste un Estado cuando hay un sistema legal vigente cuyas normas se aplican a la poblaci√≥n de un territorio, cuando existe un gobierno legalmente facultado para modificar el sistema legal y cuando el gobierno, junto con otras instancias sobre las cuales ejerce una autoridad legal, tiene un control (relativamente) eficaz sobre el territorio. Un Estado es una unidad pol√≠tica que se autogobierna. Por ejemplo, su gobierno no est√° sometido a la autoridad ni al control de ning√ļn otro gobierno, como una remota autoridad colonial o una potencia de ocupaci√≥n¬Ľ (COPP, David, ¬ęLa democracia y la autodeterminaci√≥n comunal¬Ľ, en: McKIM, Robert y McMAHAN, Jeff [compiladores], La moral del nacionalismo, vol. II, Gedisa, Barcelona, 2003, p. 126).
  3. ‚ÜĎ ¬ęEs preciso distinguir entre nacionalismo y fen√≥menos nacionalistas. El primero pertenece al campo de las ideas o ideolog√≠as pol√≠ticas; los segundos, al √°mbito de los hechos y acontecimientos hist√≥ricos. Esos fen√≥menos se denominan ‚Äúnacionalistas‚ÄĚ porque en ellos est√°n presentes ideas nacionalistas, pero el modo de estar presentes nunca es el mismo. La ideolog√≠a nacionalista se encuentra en los fen√≥menos nacionalistas seg√ļn grados diversos, en un tanto por ciento o en otro, con una intensidad y plenitud mayor o menor; y eso hace que lo que podamos decir del nacionalismo no se puede aplicar en la misma medida y en todos sus rasgos a todos los fen√≥menos nacionalistas¬Ľ (CRUZ PRADOS, Alfredo, ¬ęSobre los fundamentos del nacionalismo¬Ľ, en: Revista de Estudios Pol√≠ticos, Centro de Estudios Pol√≠ticos y Constitucionales, n.¬ļ 88, abril-junio 1995, p. 199; art√≠culo disponible a trav√©s de Internet).
  4. ‚ÜĎ
    Detesto toda forma de nacionalismo, ideología -o, más bien, religión- provinciana, de corto vuelo, excluyente, que recorta el horizonte intelectual y disimula en su seno prejuicios étnicos y racistas, pues convierte en valor supremo, en privilegio moral y ontológico, la circunstancia fortuita del lugar de nacimiento. Junto con la religión, el nacionalismo ha sido la causa de las peores carnicerías de la historia, como las de las dos guerras mundiales y la sangría actual del Medio Oriente. Nada ha contribuido tanto como el nacionalismo a que América Latina se haya balcanizado, ensangrentado en insensatas contiendas y litigios y derrochado astronómicos recursos en comprar armas en vez de construir escuelas, bibliotecas y hospitales.

    No hay que confundir el nacionalismo de orejeras y su rechazo del "otro", siempre semilla de violencia, con el patriotismo, sentimiento sano y generoso, de amor a la tierra donde uno vio la luz, donde vivieron sus ancestros y se forjaron los primeros sue√Īos, paisaje familiar de geograf√≠as, seres queridos y ocurrencias que se convierten en hitos de la memoria y escudos contra la soledad. La patria no son las banderas ni los himnos, ni los discursos apod√≠cticos sobre los h√©roes emblem√°ticos, sino un pu√Īado de lugares y personas que pueblan nuestros recuerdos y los ti√Īen de melancol√≠a, la sensaci√≥n c√°lida de que, no importa donde estemos, existe un hogar al que podemos volver.

  5. ‚ÜĎ ¬ęEl nacionalismo es una doctrina inventada en Europa al comienzo del siglo XIX. Pretende suministrar un criterio para determinar la unidad de poblaci√≥n adecuada para disponer de un gobierno exclusivamente propio, para el ejercicio leg√≠timo del poder en el Estado y para la organizaci√≥n justa de la Sociedad Internacional. Dicho en pocas palabras la doctrina sostiene que la humanidad se encuentra dividida naturalmente en naciones, que las naciones se distinguen por ciertas caracter√≠sticas que pueden ser determinadas y que el √ļnico tipo de gobierno leg√≠timo es el autogobierno nacional¬Ľ (KEDOURIE, Elie, Nacionalismo, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1985, p. 1).
  6. ‚ÜĎ Justo Serna: El ombligo de la naci√≥n (3 de mayo de 2000):
    En su libro Naciones y nacionalismo, Ernest Gellner analizaba el mito del origen como discurso b√°sico de todo nacionalista, siempre ocupado de rastrear su ra√≠z originaria en el curso de la historia. En Nacionalismo, su √ļltima gran contribuci√≥n al tema, Gellner volv√≠a sobre el asunto: si nos remontamos tiempo atr√°s buscando el origen de la naci√≥n -dec√≠a-, es probable que lleguemos muy lejos, hasta Ad√°n mismo. Ad√°n no ten√≠a ombligo y nadie, pues, le cort√≥ el cord√≥n umbilical. Entonces sensatamente cabr√≠a preguntarse con Gellner: ¬Ņtienen ombligo las naciones? ¬ŅCort√≥ alguien el cord√≥n umbilical? El anacronismo nos lleva al para√≠so, ya ven‚Ķ
  7. ‚ÜĎ Un resumen de diferentes teor√≠as que explican el surgimiento del nacionalismo puede consultarse en: JAFFRELOT, Christophe, ¬ęLos modelos explicativos del origen de las naciones y del nacionalismo. Revisi√≥n cr√≠tica¬Ľ, en: DELANNOI, Gil y TAGUIEFF, Pierre-Andr√© (compiladores), Teor√≠as del nacionalismo, Ediciones Paid√≥s, Barcelona, 1993, pp. 203-254. Una obra destacada donde se hace un estudio hist√≥rico del nacionalismo es la siguiente: HOBSBAWM, Eric, Naciones y nacionalismo desde 1780, Cr√≠tica, Barcelona, 2004.
  8. ‚ÜĎ ¬ęComo parec√≠a que Alemania era una naci√≥n entre otras muchas, habr√≠a sido leg√≠timo inferir que tambi√©n era una individualidad y una iglesia invisible entre muchas. Pero √©sta no fue la conclusi√≥n a la que llegaron los patriotas alemanes. Tambi√©n en el pensamiento pietista y rom√°ntico prenacionalista el postulado original de las individualidades m√ļltiples pero iguales, o manifestaciones de la divinidad, dio lugar inevitablemente a la selecci√≥n de s√≥lo una de ellas, considerada la aut√©ntica, y al rechazo de las dem√°s por ser o bien incompletas o falsas. De este modo, la raz√≥n, inicialmente concebida como una parte de la naturaleza y un medio por el que Dios se manifestaba al hombre, se rechaz√≥ por considerarse antinatural, mientras que la emoci√≥n irracional se convert√≠a en la √ļnica ubicaci√≥n de la revelaci√≥n divina; y a la sociedad ‚Äúilustrada‚ÄĚ moderna se le negaba la ‚Äúindividualidad‚ÄĚ, present√°ndose su car√°cter espec√≠fico como la encarnaci√≥n de la alienaci√≥n respecto a la voluntad natural. Aunque ninguna necesidad l√≥gica reclamaba esas conclusiones (que, en todos los casos, eran inequ√≠vocamente non s√©quitur), las mentes que las concibieron eran evidentemente incapaces de aceptar el pluralismo con ecuanimidad y acudieron a ellas por necesidad psicol√≥gica. Por tanto, cuando estos l√≥gicos de formaci√≥n pietista y rom√°ntica se hicieron nacionalistas, se vieron inmediatamente abocados a abandonar la posici√≥n intr√≠nsecamente irritante del relativismo cultural, que presentaba a Alemania como una de tantas naciones, para abrazar la idea m√°s satisfactoria de que s√≥lo ella era una naci√≥n o, lo que es lo mismo, que, en el mundo, era la √ļnica naci√≥n verdadera, ideal y perfecta¬Ľ (GREENFELD, Liah, Nacionalismo. Cinco v√≠as hacia la modernidad, Centro de Estudios Pol√≠ticos y Constitucionales, Madrid, 2005, pp. 498-499).
  9. ‚ÜĎ ¬ęPor lo tanto, el llamamiento que el nacionalismo hace al pasado no es s√≥lo una exaltaci√≥n del pueblo para unirlo, sino el redescubrimiento realizado por intelligentsias alienadas de toda una herencia √©tnica y de una comunidad viva compuesta por unos presuntos ancestros y una presunta historia. El redescubrimiento del pasado √©tnico permite crear recuerdos, s√≠mbolos y mitos que no tendr√≠an fuerza alguna al margen del nacionalismo. [...] Lo que hace tan atractivos y poderosos a estos valores, recuerdos, s√≠mbolos y mitos es la invocaci√≥n de una filiaci√≥n com√ļn y los v√≠nculos generados por la residencia como base de la autenticidad de los valores culturales √ļnicos de la comunidad. Desde este punto de vista, la comunidad √©tnica se parece a una familia extensa o a una ‚Äúfamilia de familias‚ÄĚ que se extiende en el tiempo y el espacio hasta llegar a incluir a muchas generaciones y a muchos distritos de un territorio espec√≠fico. Esta idea de filiaci√≥n extensa vinculada a una ‚Äúpatria‚ÄĚ concreta es lo que subyace a la identidad nacional y a la unidad en muchas de las naciones modernas y confiere a sus miembros una sensaci√≥n v√≠vida de relaci√≥n de parentesco y de continuidad inmemorial¬Ľ (SMITH, Anthony D., Nacionalismo y Modernidad, Istmo, Madrid, 2000, p. 99). Del mismo autor: The Ethnic Origins of Nacions, Blackwell, Oxford, 1986.
  10. ‚ÜĎ ¬ęEl nacionalismo, particularmente el de car√°cter √©tnico, se expresa en s√≠mbolos: desde la Madre Patria y las im√°genes del muy amado l√≠der nacional, los himnos, banderas y escudos de armas, hasta la lengua. Y en lo que concierne a la lengua, el nacionalismo escoge, desarrolla e incluso hipostatiza de entre todas sus muchas e importantes funciones, precisamente la simb√≥lica o manifestativa; aquella en la que la lengua sirve para la identificaci√≥n, como un s√≠mbolo de lealtad √©tnica, nacional, confesional, profesional u otro tipo de v√≠nculo colectivo. La interacci√≥n entre las funciones integradora y demarcacional del nacionalismo es de este modo particularmente llamativa a nivel ling√ľ√≠stico. Los miembros de una colectividad √©tnica o nacional dada est√°n bajo presi√≥n para homogeneizarse hacia dentro, y heterogeneizarse hacia fuera, tambi√©n en lo relativo a la lengua. No s√≥lo es deseable que todos ellos usen la misma lengua o variedad ling√ľ√≠stica y alfabeto, sino tambi√©n que √©stos sean marcadamente diferentes de aquellos usados por otros, especialmente por comunidades vecinas y por lo dem√°s estrechamente relacionadas¬Ľ (BUGARSKI, Ranko, ¬ęLengua, nacionalismo y la desintegraci√≥n de Yugoslavia¬Ľ, en: Revista de Antropolog√≠a Social, Universidad Complutense de Madrid, n.¬ļ 6, 1997, pp. 19-20; art√≠culo disponible a trav√©s de Internet).
  11. ‚ÜĎ ¬ęAs√≠ hallamos movimientos nacionalistas √©tnicos tanto entre grupos econ√≥micamente atrasados como entre grupos de econom√≠a bien desarrollada, en situaciones de mejora econ√≥mica y de declive de la econom√≠a, incluso entre grupos que se encuentran en situaci√≥n de estancamiento econ√≥mico. No parece existir un patr√≥n f√°cilmente identificable que nos permita explicar la relaci√≥n que se da entre los factores econ√≥micos y el nacionalismo √©tnico. Por otro lado s√≠ contamos con evidencia clara de la posibilidad del surgimiento de sentimientos y actividades de car√°cter √©tnico al margen de otros factores, en especial de los econ√≥micos¬Ľ (SMITH, Anthony D., Nacionalismo y modernidad, Istmo, Madrid, 2000, p. 127). Cfr. CONNOR, Walter, Etnonacionalismo, Trama, Madrid, 1998, cap. 6.
  12. ‚ÜĎ ¬ęEn la concepci√≥n ‚Äúvoluntarista‚ÄĚ de la naci√≥n, los individuos disponen de cierta flexibilidad; aun cuando han de pertenecer a una naci√≥n en un ‚Äúmundo de naciones‚ÄĚ y estados nacionales, en principio pueden elegir a qu√© naci√≥n desean pertenecer. En la concepci√≥n ‚Äúorg√°nica‚ÄĚ, esa elecci√≥n es imposible. Los individuos nacen en una naci√≥n y aunque emigren seguir√°n formando parte de la naci√≥n en que nacieron¬Ľ (SMITH, Anthony D., Nacionalismo, Alianza, Madrid, 2004, p. 57).
  13. ‚ÜĎ ¬ęDeterminado por esta concepci√≥n de la historia y de la humanidad, as√≠ como por un cierto misticismo que caracteriza toda su etapa de madurez, e inmerso por otra parte en unos acontecimientos pol√≠ticos determinados, elaborar√° Fichte sus Reden an die deutschen Nation (Discursos a la naci√≥n alemana). La etapa berlinesa se vio interrumpida por unas breves estancias en las ciudades de Erlangen y K√∂nigsberg, donde volvi√≥ a dedicarse a la docencia en la Universidad, actividad que se vio bruscamente finalizada por la derrota de Prusia frente a Napole√≥n en el a√Īo 1806. Bajo la presi√≥n napole√≥nica, diecis√©is Estados alemanes forman la Confederaci√≥n del Rin, que se puso a disposici√≥n del emperador franc√©s y abandon√≥ de esta manera el Imperio alem√°n. En este mismo a√Īo de 1806, el emperador Francisco II de Austria depone la corona imperial y toma el t√≠tulo de emperador de Austria. El Imperio alem√°n hab√≠a dejado de existir¬Ľ (VARELA, Mar√≠a Jes√ļs y ACOSTA, Luis A., ¬ęEstudio preliminar¬Ľ, en: FICHTE, Johann Gottlieb, Discursos a la naci√≥n alemana, Tecnos, Madrid, 2002, pp. XIX-XX).
  14. ‚ÜĎ ¬ęNacionalismo. Tipos¬Ľ.
  15. ‚ÜĎ ¬ęPor muy secularizante que sea, en √ļltimo t√©rmino el nacionalismo es mucho m√°s af√≠n a una ‚Äúreligi√≥n pol√≠tica‚ÄĚ que a una ideolog√≠a pol√≠tica. [...] Es muy evidente la importancia dada por el nacionalismo a las ceremonias conmemorativas de los grandes l√≠deres o a los muertos en combate, los ‚Äúgloriosos ca√≠dos‚ÄĚ que sacrificaron sus vidas en aras de la patria. En esos momentos, podemos entender la naci√≥n como una ‚Äúcomunidad sagrada de ciudadanos‚ÄĚ, caracterizaci√≥n que concuerda con la interpretaci√≥n del nacionalismo como ‚Äúsustituto de la religi√≥n‚Ä̬Ľ (SMITH, Anthony D., Nacionalismo, Alianza, Madrid, 2004, pp. 52-53). ¬ęLa naci√≥n, como una comunidad culturalmente definida, es el valor simb√≥lico m√°s elevado de la modernidad; posee un car√°cter cuasi sagrado igualado s√≥lo por la religi√≥n. De hecho, este car√°cter cuasi sagrado procede de la religi√≥n. En la pr√°ctica, la naci√≥n se ha convertido en el sustituto moderno secular de la religi√≥n o en su m√°s poderoso aliado. En los tiempos modernos, los sentimientos comunales generados por la naci√≥n son altamente considerados y buscados como base de la lealtad de grupo¬Ľ (LLOBERA, Josep R., El dios de la modernidad. El desarrollo del nacionalismo en Europa occidental, Editorial Anagrama, Barcelona, 1996, p. 10).
  16. ‚ÜĎ ¬ęLa identificaci√≥n fuerte con la propia naci√≥n, por otra parte, implica las ocho dimensiones siguientes. En primer lugar, implica lealtad a la naci√≥n, lo que supone dar apoyo a la aspiraci√≥n pol√≠tica nacional, si existe una aspiraci√≥n bien definida. En segundo lugar, los adornos de la propia cultura ‚Äďlas formas de vida, los afanes, las tradiciones, las costumbres, etc√©tera, que son caracter√≠sticas de la propia cultura nacional‚Äď muestran un car√°cter dominante en la propia vida, y uno mismo los concibe como adornos de la propia naci√≥n y los acepta como tales. En tercer lugar, el tipo de identificaci√≥n fuerte implica brindar apoyo a ciertas creencias, incluyendo la creencia de que el estilo de vida de la naci√≥n es el mejor estilo de vida, al menos para esa naci√≥n, as√≠ como la creencia de que es importante que la naci√≥n florezca. Es caracter√≠stico tambi√©n que existan creencias sobre el pasado de la naci√≥n, sobre su destino, sobre cu√°les deber√≠an ser sus objetivos futuros, as√≠ como sobre los h√©roes y los villanos nacionales. En cuarto lugar, la identificaci√≥n fuerte implica la confianza en ciertas esperanzas, como la esperanza de que la naci√≥n contin√ļe floreciendo y cumpla su destino. En quinto lugar, encontramos tambi√©n varios compromisos, como el compromiso de contribuir a que la naci√≥n logre cumplir su destino. En sexto lugar, tambi√©n observamos la implicaci√≥n de algunos sentimientos, como el de alegr√≠a o el de orgullo, por los √©xitos de la naci√≥n, y el de verg√ľenza o el de deshonra, por sus fracasos, y el de emoci√≥n anticipada al contemplar c√≥mo podr√≠a florecer en el futuro. En s√©ptimo lugar, uno se concibe a s√≠ mismo como miembro del grupo de personas que construye la naci√≥n y que comparte las lealtades, las aspiraciones, los compromisos y las dem√°s cuestiones relevantes: √©ste es el grupo que usted indicar√≠a si le preguntaran qui√©n es ‚Äúsu gente‚ÄĚ. En octavo lugar, la idea de que uno pertenece a la propia naci√≥n, la idea de que se es irland√©s, estadounidense o kurdo, por ejemplo, es b√°sica para el concepto de uno mismo, por contraposici√≥n a la posibilidad de que fuera marginal o perif√©rica¬Ľ (McKIM, Robert, ¬ęLa identidad nacional y el respeto entre las naciones¬Ľ, en: McKIM, Robert y McMAHAN, Jeff [compiladores], La moral del nacionalismo, vol. II, pp. 103-104).
  17. ‚ÜĎ ¬ęCinco tesis sobre el nacionalismo¬Ľ, de Francisco J. Contreras (Revista de Estudios Pol√≠ticos, n¬ļ 118 [2002]).
  18. ‚ÜĎ ¬ęSobre los fundamentos del nacionalismo¬Ľ de Alfredo Cruz Prados. (Revista de Estudios Pol√≠ticos, n¬ļ 88 [1995], p. 214).
  19. ‚ÜĎ ¬ęLa identidad √©tnica, la man√≠a nacionalista y el multiculturalismo como rebrotes racistas y amenazas contra la humanidad¬Ľ, de Pedro G√≥mez Garc√≠a (Gazeta de Antropolog√≠a, n¬ļ 22 [2006]).
  20. ‚ÜĎ RODR√ćGUEZ ABASCAL, Luis, Las fronteras del nacionalismo, Centro de Estudios Pol√≠ticos y Constitucionales, Madrid, 2000, p. 382.

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Sinónimos:

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  • nacionalismo ‚ÄĒ sustantivo masculino 1. (no contable) Exaltaci√≥n y defensa de todo lo caracter√≠stico de una naci√≥n: El nacionalismo es propio de todas las naciones. 2. (no contable) Ideolog√≠a y movimiento pol√≠tico que defiende el derecho de una nacionalidad a su ‚Ķ   Diccionario Salamanca de la Lengua Espa√Īola

  • nacionalismo ‚ÄĒ s. m. 1.¬†Patriotismo. 2.¬†Nacionalidade ‚Ķ   Dicion√°rio da L√≠ngua Portuguesa

  • nacionalismo ‚ÄĒ 1. m. Apego de los naturales de una naci√≥n a ella y a cuanto le pertenece. 2. Ideolog√≠a que atribuye entidad propia y diferenciada a un territorio y a sus ciudadanos, y en la que se fundan aspiraciones pol√≠ticas muy diversas. 3. Aspiraci√≥n o… ‚Ķ   Diccionario de la lengua espa√Īola

  • Nacionalismo ‚ÄĒ ‚Ėļ sustantivo masculino 1 POL√ćTICA, SOCIOLOG√ćA Movimiento reivindicativo de los habitantes de un territorio que aspiran a convertirse en estado aut√≥nomo en virtud de los v√≠nculos hist√≥ricos, culturales y ling√ľ√≠sticos que los unen. 2 SOCIOLOG√ćA… ‚Ķ   Enciclopedia Universal

  • nacionalismo ‚ÄĒ (m) (Intermedio) movimiento e ideolog√≠a que exalta lo caracter√≠stico de su propio pueblo Ejemplos: El nacionalismo puede llevar a varios conflictos. ¬ŅCu√°les son los or√≠genes del nacionalismo vasco? Sin√≥nimos: patriotismo, fanatismo, xenofobia,… ‚Ķ   Espa√Īol Extremo Basic and Intermediate

  • nacionalismo ‚ÄĒ s m Doctrina pol√≠tica aparecida en Europa y en Estados Unidos a fines del siglo XVIII que se caracteriza por considerar la naci√≥n o el Estado nacional como base de toda actividad social, cultural y econ√≥mica, y por buscar la autodeterminaci√≥n… ‚Ķ   Espa√Īol en M√©xico

  • nacionalismo ‚ÄĒ Derecho. Doctrina que exalta la personalidad nacional completa y favorece la autarqu√≠a y la consolidaci√≥n como Estado aut√≥nomo. El nacionalismo econ√≥mico busca la autosuficiencia y pide una protecci√≥n fuerte de la industria nacional mediante… ‚Ķ   Diccionario de Econom√≠a Alkona

  • nacionalismo ‚ÄĒ Derecho. Doctrina que exalta la personalidad nacional completa y favorece la autarqu√≠a y la consolidaci√≥n como Estado aut√≥nomo. El nacionalismo econ√≥mico busca la autosuficiencia y pide una protecci√≥n fuerte de la industria nacional mediante… ‚Ķ   Diccionario de Econom√≠a

  • nacionalismo ‚ÄĒ {{ÔľÉ}}{{LM N26944}}{{„Äď}} {{ÔľĽ}}nacionalismo{{ÔľĹ}} ‚ÄĻna¬∑cio¬∑na¬∑lis¬∑mo‚Äļ {{„Ää}}‚Ėć s.m.{{„Äč}} {{Ôľú}}1{{Ôľě}} Doctrina pol√≠tica que exalta y que defiende lo que se considera propio de una naci√≥n. {{Ôľú}}2{{Ôľě}} Tendencia o movimiento de un pueblo para constituirse ‚Ķ   Diccionario de uso del espa√Īol actual con sin√≥nimos y ant√≥nimos

  • nacionalismo ‚ÄĒ Sin√≥nimos: ‚Ė† patriotismo, regionalismo, tradicionalismo, civismo ‚Ė† chauvinismo, patrioter√≠a, xenofobia, fanatismo ‚Ķ   Diccionario de sin√≥nimos y ant√≥nimos


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